Apuntes de clases

Clases de filosofía y ciencias bíblicas del Instituto de Humanidades Luis Campino, y la Parroquia de Guadalupe de Quinta Normal.


miércoles, 1 de marzo de 2017

76).-Griego Bíblico.-



Griego Bíblico



Es la lengua en que se compusieron los escritos del N. T. y la versión griega de los Setenta o alejandrina del A. T. La consideración y el juicio sobre esta lengua ha ido variando a medida que se ha profundizado en su estudio.
      
 1. Historia de la investigación. 

Los Padres, conscientes de la inferioridad literaria del griego bíblico frente a la literatura clásica y aun helenista, defendieron la nobleza de los escritos bíblicos ante las acusaciones de los autores paganos, recalcando que por ir dirigidos a todos los hombres su lenguaje era sencillo y accesible a todos. Así Isidoro de Pelusa (Epist. lib. IV, Epist. XXVIII: PG 78,1080-1081); S. jerónimo (Comment. in epist. ad Gal., lib. I, ad1,12: PL 26,347 ss.); Orígenes (Contra Celsum, lib. I, cap. XII), exponen que la fuerza persuasiva de los escritos bíblicos es superior a la de los retóricos griegos. Fuerza que les viene de Jesús, que no es fundador de una nueva escuela filosófica, como podría parecer si emplease el lenguaje de filósofos y retóricos. Otros autores, judíos como cristianos, se esforzaron en mostrar la perfección del griego bíblico: Filón, Flavio losefo, Eusebio y especialmente S. Agustín (De Doctrina christiana, lib. IV, n. 14).
El Renacimiento hace aparecer el uso de los originales griegos de la Biblia tras un olvido secular de ellos en Occidente. En 1520 se publica la versión de los Setenta en la Biblia Complutensis, a la que suceden otras ediciones. Los grandes humanistas, observando las irregularidades del griego bíblico, lo consideran a veces como un lenguaje imperfectus et perturbatus (Erasmo). Para Théodore de Beza (v.), en cambio, los hebraísmos son como «perlas con las que los apóstoles adornaron sus escritos». Las opiniones fueron dividiéndose: para unos (puristas) la Biblia contenía un griego perfecto; para otros (hebraístas), se trataba de una lengua particular de los escritores bíblicos. La discusión se acentuó al entremezclarse puntos de vista dogmáticos sobre todo entre los protestantes. Al final del s. XVIII se impone la tesis hebraísta, sobre todo con la obra de A. Ernesti, Instit. interpretis. N. T. ad usum lect., 1761.
En el s. XIX un estudio racional del griego bíblico dio origen a gramáticas con base científica: G. B. Winer, Grammatik des neut. Sprachidioms (1822), que ha conocido numerosas ediciones; A. Buttmann, Grammatik des neut. Sprachgebrauclhs, Berlín 1857-59. Sobre los Setenta se estudian sus relaciones con el hebreo y los problemas de crítica textual: Z. Frankel, Vorstudien zu der Septuaginta, Leipzig 1841, con un proyecto que hubo de abandonar; P. A. de Lagarde, Anmerkungen zur griech Uebersetzung der Proverbien (1863); etc. La preocupación estriba en descubrir la diferencia del griego bíblico con el clásico y en señalar los elementos semitizantes, considerándose una lengua particular greco-judía, a la que unos exaltan: H. Cremer, Biblisch-Theologisches Wdrterbuch der neut. Grücitiit, Gotinga 1893, y otros califican de vulgar: J. Viteau, Étude sur le grec du N. T., 1893-96.
      
Los papiros de Fayum, añadidos a los traídos y publicados anteriormente en Europa, dan pie a los estudios de A. Deissmann (Bibelstudien, Marburgo 1895; Neue Bibelstudien, Marburgo 1897) y A. Thumb (Die griech. Sprache im Zeitalter des Helenismus, Estrasburgo 1901), los cuales ponen en evidencia que en tales papiros se encuentran numerosos términos considerados hasta entonces exclusivos de la Biblia, por lo que impugnan el carácter particular atribuido al griego bíblico. Habían tenido sus predecesores (p. ej.,J.-E. I. Walch, Observ. in Matthaeum ex graecis inscr., Jena 1779, etc.), pero éstos no pudieron manejar el material necesario. Se admite que los autores bíblicos acuñaron nuevas expresiones debido a su cultura, pero que usaron el lenguaje de su tiempo tal como se hablaba en la época helenística: la koiné.

 El carácter popular de la lengua hablada y los defectos de traducción, en los Setenta, explican las propiedades morfológicas y sintácticas de la Biblia. Thumb (On the value of the modern greek for the study of ancient greek, «Classical quarterly», 8,1914, 181-205) reafirmó estas conclusiones comparando el griego bíblico con el moderno.
Dan comienzo importantes estudios sobre los Setenta, como los de A. Rahlfs, A. Sperber, J. Psichari, A. Debrunner, etc., en el campo filológico y gramatical, y sobre el N. T. como la gramática de F. Blass, revisada en 1931 por A. Debrunner, la de J.-H. Moulton editada por W. F. Howard, la de F.-M. Abel y otras más, que todavía son actuales. En este tiempo aparecen también grandes diccionarios: R. Kittel; léxicos: F. Zorell, W. Bauer, etc.; concordancias: J. H. Moulton-G. Milligan, Schmoller, etc. La cuestión sinóptica  contribuyó en gran manera a aumentar el interés por el estudio lingüístico del N. T. y se estudió también cada uno de sus escritos valorando la calidad de su lenguaje e intentando mostrar su autenticidad.
En general, se siguieron las tesis de Deissmann y Thumb, atribuyendo las peculiaridades del griego bíblico a la koiné hablada y minimizando las influencias semitas. Pero no faltaron quienes resaltaron estas influencias, como J. Wellhausen (Einleitung in drei ersten Evangelien, Berlín 1911), G. Dalman, que distingue entre influjos hebraicos y aramaicos, H. L. Strak-P. Billerbeck, A. Schlatter, etc. Sobre todo, la escuela de C. C. Torrey y C. F. Burney buscó en los Evangelios indicios de haber sido, en algunos pasajes, traducciones del arameo, llegando a exageraciones combatidos por O. D. Riddle. P. Jouon puso de relieve los aramaísmos. Con esto se reaccionó contra las tesis de Deissmann, especialmente en lo referente a los procedimientos sintácticos empleados en el N. T., pues el que aparezcan alguna vez en los papiros egipcios no es suficiente para pensar que no sean semitismos. 

Éstos pueden explicarse por el influjo que los judíos en Egipto ejercieran en el griego de este país, o por el carácter propio de las lenguas de origen que causaría en los autores bilingües construcciones parecidas, tanto en Egipto como en Palestina. Esta opinión, apuntada en 1928 por L. T. Lefort, la defiende y estudia J. Vergote ; al mismo tiempo aprecia la importancia decisiva de la escritura en la trasmisión de una lengua cuyo estudio sistemático sería necesario a los escritores; el ser bilingües dio origen a las construcciones sintácticas que les son propias.
Con todo esto, el griego bíblico se considera hoy como la lengua koiné, situada entre el 320 a. C. y el 325 d. C., con algunas peculiaridades (v. XII, A). Es la koiné escrita, que aquélla tiene lugar 300 años antes, en Alejandría, y es más culta que la usada en la conversación ordinaria. Existe notable diferencia entre los Setenta y el N. T., ya traducción directa de originales hebreos. También hay diferencia entre los distintos libros de ambos testamentos.


      
      2. Características. 

Nos fijamos sobre todo en el N. T., pues en la práctica a él nos referimos al hablar de griego bíblico. En él intervienen dos factores decisivos: su pertenencia a la koiné y la influencia semita-aramea por la condición bilingüe de sus autores y semita-hebrea por la presencia de los Setenta. 

Estos factores imprimen al griego del N. T. dos tendencias, como hace notar Errandonea: Una, a expresarse con más viveza para recuperar la fuerza expresiva del lenguaje que se va debilitando por el uso; así puede observarse la preferencia por las formas fonéticamente más fuertes y por las compuestas anteponiendo dos e incluso tres preposiciones, el empleo de formas doblemente comparativas o superlativas. 

Sintácticamente se manifiesta en el refuerzo de los casos simples con preposiciones, llegando a emplearse eis con acusativo en lugar del predicado nominativo, como ya se encuentra en los Setenta; en el uso de las preposiciones impropias en lugar de las propias; en la gran abundancia de pronombres como medio de mayor explicitación; en la frecuencia con que aparece el artículo ante el infinitivo; en el empleo del dativo interno o del participio para imitar el infinitivo absoluto hebreo; en el suplir repetidamente el infinitivo por la construcción con ina y oti; en el uso del participio gráfico; en la forma enfática de las negaciones, y en la abundancia de la construcción perifrástica. 
La segunda tendencia, debida al carácter popular que rehúye las complicaciones, va a simplificar las construcciones difíciles: predilección por la coordinación y por el estilo directo; uso de los casos pendientes como ya hacían los semitas sobre todo con el término pus, del participio absoluto en vez del coordinado, del acusativo en vez del genitivo partitivo. 

Se olvidan las distinciones sutiles confundiéndose a veces las preposiciones estáticas y dinámicas, la pluralidad y la dualidad, los pronombres entre sí, las voces verbales, los verbos de decir y opinar, la oración final y la consecutiva.
 A esta tendencia se debe cierta uniformidad en la morfología, frente a formas clásicas, en algunos acusativos y dativos, suprimiendo o creando tiempos segundos, simplificando terminaciones y desinencias en los verbos contractos (en que prevalece la contracción ao), en los en mi (de los que algunos se convierten en o). En la fonología se uniforma el sonido de algunas vocales en i (iotacismo).
      
Los semitismos más señalados son el genitivo hebraico usado como adjetivo; uios con genitivo; el uso proléptico de los pronombres; la sustitución del reflexivo con la paráfrasis psijé más genitivo; el significado temporal del infinitivo tras en to; oti e ina sustituyendo el pronombre relativo y la conjuntión temporal ote, al traducir la partícula aramea di; la frecuencia en no distinguir el me y alla, y el uso del aoristo por el presente en algunos himnos, reflejo del qatal hebreo.
Del léxico empleado en el N. T. (5.436 vocablos), 350 se señalan como propios de la koiné bien porque ésta los ha creado, p. ej., splanjnizomai, steko, etc., bien porque les ha dado un significado nuevo, p. ej. adel/os en ático significa 'hermano', en koiné 'correligionario'; diabolos en el primero 'detractor', en el segundo 'diablo'; leitourgia, en uno 'servicio público', en koiné 'ministerio sagrado', etc. Otros, 24, se consideran latinismos, pero la mayor parte (616) son propios del griego bíblico. 
Entre éstos, 36 son derivados del hebreo como alleluia, amén, etc., o del arameo como abba, messias, etc., los restantes son de origen griego pero influidos de tal forma en su significación por la mentalidad semita que han adquirido un sentido nuevo (hebraísmos de semántica), p. ej., angelos, que en ático significa 'mensajero', en griego bíblico 'ángel'; apóstolos en ático 'tropa, equipo militar', en griego bíblico 'apóstol'; ekklesia, en ático 'asamblea', en griego bíblico 'Iglesia, comunidad de Cristo', etc.


      
      3. El griego de los libros del Nuevo Testamento.

 La Epístola a los Hebreos suele considerarse como el escrito de mayor valor literario: lenguaje correcto y cuidado, abundantes términos propios (hapax legómena), verbos compuestos, adjetivos con a privativa, frases subordinadas, figuras retóricas y ausencia de transiciones bruscas. También abundan hebraísmos procedentes de los Setenta. La perfección de su estilo hizo pensar que pudo ser escrita en ritmo.
 El Evangelio y el libro de los Hechos escritos por S. Lucas siguen en corección de estilo a la anterior. Presentan un vocabulario rico con términos médicos y náuticos, y omiten algunos vocablos hebreos. El prólogo del Evangelio junto con Heb 1,1-5 son los dos trozos mejor elaborados del N. T. S. Pablo, en sus cartas, aunque no usa un estilo tan cuidado como los anteriores, se muestra buen conocedor del lenguaje literario de su tiempo. 
Su pensar es judío y presenta afinidades con la literatura judía poscristiana estando muy influido por los Setenta. La profundidad de su pensamiento marca su modo de escribir.
Las cartas de Santiago, judas y l.a de Pedro siguen en valor literario: estilo bastante cuidado y fuerte influjo de los Setenta. La 2a de Pedro, de estilo distinto de la la, presenta un cierto ritmo. El griego de S. Mateo es algo monótono, pero correcto y digno. Su estilo se asemeja al semita: paralelismo de frases y quiasmo, y en él abundan los semitismos.
 Por su calidad literaria y riqueza de vocabulario ocupa un lugar intermedio entre Le y Me. S. Marcos se distingue por la sencillez de su lengua y construcción coordenada con kai, por el empleo de latinismos. Es, con todo, un narrador que da viveza a los relatos. El Evangelio y las cartas de S. Juan ofrecen un vocabulario muy reducido. En ellos abunda la coordinación con gar y oun, y el empleo de lenguaje directo. El Apocalipsis ocupa lugar aparte: usa los conceptos joanneos, pero su estilo y gramática revelan un autor mucho menos conocedor del griego y que sigue la construcción semita.


BIBL.: A. VERGOTE, Grec Biblique en DB (Suppl.) 111,1354-1360; I. ERRANDONEA, Epítome de gramática griego-bíblica, Barcelona 1950; G. ESEVERRI, El griego de S. Lucas, Barcelona 1963; M. ZERWICK, Graecitas Bíblica Novi Testamenti exemplis illustratur, Roma 1966; M. GUERRA GóMEz, El idioma del Nuevo Testamento, Burgos 1969; F. ZORELL, Novi Testamenti Lexicon Graecum, París 1961; A. SCHMOLLER, Handkonkordanz zum griechischen Neuen Testament 14, Stuttgart 1968; HARTCH-REDPATH, A concordance to the Septuagint, Gratz 1954.



Celeste: Grecia helénica.
Azul oscuro: Regiones donde probablemente los hablantes griegos eran mayoritarios (diferentes variedades).
Azul claro: Regiones altamente helenizadas.


El griego koiné, su desarrollo e importancia para el cristianismo de hoy.

Por Redacción BITE
24 de octubre de 2023

El griego koiné surgió y adquirió importancia durante el periodo helénico, pero a pesar de su aparente “decadencia” siglos después, hoy sigue siendo importante, especialmente para los cristianos.

En el mundo antiguo, las fronteras culturales se expandían, las lenguas se desarrollaban y las personas terminaban dándole paso a un idioma común. Ejemplo de ello son el judaísmo y el cristianismo, que en su momento empezaron a ganar protagonismo y sus fieles recurrieron al idioma que hablaba la mayoría de la población. Entonces, surge un interrogante: ¿cómo una lengua antigua se convirtió en una pieza clave de la comunicación y la teología del Nuevo Testamento?
El griego koiné fue una forma común o una versión simplificada de la lengua griega clásica, que surgió y se usó durante el periodo helenístico (aproximadamente del siglo IV a.C. al IV d.C.). Su desarrollo se debió a las interacciones entre varias comunidades de habla griega por las conquistas de Alejandro Magno. El término ‘koiné’ significa “común” o “compartido”. Esta lengua terminó utilizándose durante el Imperio bizantino, así que tuvo una evolución histórica que se puede evidenciar a través de ciertas etapas clave que expondremos a continuación.

1. Antecedentes:  

La Grecia clásica (ss. V-IV a.C.): este período está fuertemente asociado a importantes obras antiguas que fueron escritas en griego clásico, como Elementos de Euclides; los tratados filosóficos de personajes como Tales de Mileto, Heráclito, Parménides y Anaxágoras; los textos literarios de autores como Esquilo, Sófocles, Eurípides y Aristófanes; o títulos como Los diálogos o La República de Platón y Órganon o Historia de los animales de Aristóteles.
El griego clásico se formó a partir de dialectos como el eólico, jónico, ático, dórico, noroccidental y arcado-chipriota. Todos hablados en su momento en la región que hoy conocemos como Grecia y en otros territorios cercanos. Se caracterizaba por su rico vocabulario, su gramática compleja y sus diversos dialectos regionales.

2. Inicio:

Período helenístico (ss. IV a.C.-I d.C.): tras las conquistas de Alejandro Magno, quien falleció en el 323 a.C., la cultura y la lengua griegas se extendieron por distintas regiones. En ese periodo, se mezclaron varios dialectos que, según la enciclopedia de AcademiaLab, fueron principalmente áticos y jónicos. La gramática y el vocabulario se fueron simplificando para facilitar la comunicación entre las diversas poblaciones, se redujeron las inflexiones y las formas verbales. Así apareció el griego koiné, específicamente a partir del siglo III a.C.   

3. Desarrollo:

Época romana (ss. I a.C.-IV d.C.): con la expansión del Imperio romano, el latín empezó a dominar en muchas regiones. El griego koiné absorbió préstamos de él, especialmente en contextos administrativos y jurídicos. Comenzaron a desarrollarse variaciones regionales que dieron lugar a distintos dialectos de la lengua koiné, lo cual incidió en la pronunciación de las palabras.
Antigüedad tardía (ss. IV-VII d.C.): la influencia del latín y el desarrollo de la cultura bizantina contribuyeron a la evolución de la lengua koiné. El vocabulario siguió cambiando y surgieron nuevas estructuras gramaticales.

4. Diversificación, variaciones y “decadencia”

El griego koiné fue evolucionando hasta convertirse en una lengua posterior debido a una combinación de factores históricos, culturales y lingüísticos. Aunque no desapareció del todo, con el tiempo se transformó en diferentes formas de griego. 
Imperio bizantino (ss. VII-XV d.C.): a medida que el Imperio romano se transformaba en el bizantino, la lengua hablada en los territorios romanos orientales fue evolucionando hasta llegar al griego bizantino, que puede considerarse una extensión del koiné con cambios en la pronunciación de las palabras, el vocabulario y la gramática. Se usó para la administración, la literatura y los textos religiosos.
Transición al griego moderno (a partir del s. XV): la transición gradual del griego bizantino al moderno supuso una mayor simplificación de la gramática y cambios en la pronunciación. La ocupación otomana de Grecia influyó en la lengua, introduciendo préstamos turcos. Para el siglo XIX, el griego moderno ya había tomado forma, con el koiné y el bizantino como influencias.

El griego koiné y la Biblia.

El koiné tiene una gran importancia para el cristianismo, porque fue utilizado para escribir un gran fragmento de la Biblia y para traducir otro. Mencionaremos a continuación la primera interacción del texto bíblico con esta lengua.

La Septuaginta

Muchos piensan que la primera relación del koiné con las Escrituras fue el Nuevo Testamento, pero no fue así. El primer fragmento que fue puesto en esa lengua fue la Septuaginta ―a menudo abreviada como LXX―, una traducción del hebreo al griego koiné de la tanaj, es decir, del Antiguo Testamento. Se hizo entre los siglos III y II a.C. y tiene una gran importancia para el judaísmo antiguo y el cristianismo primitivo. Su proceso de producción se hizo en Alejandría, Egipto, en donde había un importante número de judíos de habla griega. 
El objetivo era proporcionarles a ellos una versión de las Escrituras hebreas que pudieran entender y leer, por eso se tradujo al griego koiné, ya que era la lengua común de la época y con la que estaban familiarizados. La traducción incluía algunos textos adicionales que formaban parte de la tradición judía, así que es posible afirmar que proporcionó un medio para que judíos de habla griega se comprometieran con su herencia religiosa y cultural.

Influencia en el cristianismo.
 
Posteriormente, cuando el cristianismo se extendía por el Imperio, la Septuaginta jugó un papel clave. En ese caso la pregunta es: ¿cómo influyeron el griego koiné y la Septuaginta en el desarrollo de la Biblia que conocemos hoy? Podríamos decir que prácticamente todos los primeros escritores cristianos, incluidos los autores del Nuevo Testamento, conocían, estudiaban la Septuaginta y a menudo la citaban, lo cual terminó influyendo en el lenguaje, el vocabulario y los conceptos utilizados en sus textos.
Además, el impacto de esa traducción de las Escrituras y, por lo tanto, del griego koiné, ha llegado hasta nuestros días. Por ejemplo, la palabra “Cristo” (Χρίστος), con la que nos referimos a Jesús, es la traslación al griego del término hebreo מָשִׁיחַ (mesías). Lo mismo sucede con vocablos como: “gloria”, “Señor”, “evangelio”, “apóstol”, “expiación”, “fe”, “redención”, entre otras. 

El Nuevo Testamento

Todo el Nuevo Testamento de la Biblia se escribió originalmente en griego koiné. Los apóstoles y otros escritores cristianos primitivos utilizaron esta lengua para registrar las enseñanzas, la vida y los mensajes de Jesucristo, así como para comunicar sus conceptos teológicos e instrucciones para las iglesias del primer siglo.
Accesibilidad y difusión: que el griego koiné fuera una lengua franca y común, facilitó la difusión del evangelio y de las enseñanzas de Jesús. Los escritos del Nuevo Testamento fueron accesibles a un amplio público en distintas regiones. 
Precisión teológica: el vocabulario y la gramática matizados del griego koiné permitieron a los escritores del Nuevo Testamento transmitir ideas y conceptos teológicos con precisión. Ciertas palabras griegas tenían significados y connotaciones específicas, que permitían una comunicación más precisa de temas teológicos complejos.
Traducción e interpretación: a lo largo de los siglos, los textos del Nuevo Testamento en griego koiné se han traducido a numerosos idiomas, lo que ha permitido a personas de diferentes culturas y regiones acceder a las enseñanzas de la Biblia. Los eruditos y teólogos también se remiten a los términos en el original para garantizar la exactitud de las traducciones y profundizar en el significado de los pasajes bíblicos.
Estudio académico: si bien el estudio del griego koiné es esencial para eruditos, teólogos e historiadores, también termina siendo de mucho valor para cualquier creyente que tenga el deseo de crecer en el conocimiento de Dios. Comprender los matices de la lengua ayuda a analizar el contexto, la cultura y las intenciones de los escritores bíblicos, lo que a su vez contribuye a una interpretación más rica de las Escrituras.

Conclusión.

Hoy, el griego koiné tiene una importancia crucial para eruditos, teólogos y estudiantes del Nuevo Testamento y otros textos cristianos primitivos. La comprensión de la lengua original permite una interpretación y un análisis más precisos de los pasajes bíblicos, arrojando luz sobre los contextos históricos, culturales y teológicos en los que se escribieron estos textos. Sin embargo, no debería verse como un asunto sólo de expertos, pues es un recurso valioso que lleva a todo creyente a sumergirse en las profundidades de los orígenes del evangelio y tener un mejor entendimiento acerca de la vida de Jesús y sus primeros seguidores.

El griego bíblico más o menos en qué área de de la actual Europa o o Asia o África se hablaba.

El griego bíblico (principalmente el koiné o griego helenístico) no se limitaba a una sola región pequeña, sino que era la lengua franca de todo el Mediterráneo oriental y el Próximo Oriente durante el período en que se escribieron los textos del Nuevo Testamento (siglos I y II d.C.).
Su área de difusión abarcaba partes de tres continentes:

1. Europa (Sureste)

Grecia continental e islas: La cuna tradicional del idioma (Macedonia, Tracia, Tesalia, Ática, Peloponeso, etc.).
Los Balcanes y el Imperio Romano de Occidente: Aunque en Roma y el oeste de Europa el idioma administrativo y culto principal seguía siendo el latín, el griego koiné era ampliamente entendido y hablado por las comunidades cosmopolitas, los comerciantes y los primeros cristianos en ciudades como la propia Roma.

2. Asia (Próximo Oriente y Asia Menor)

  • Asia Menor (actual Turquía): Regiones enteras como Jonia, Capadocia, Bitinia, Cilicia y Galacia estaban profundamente helenizadas desde las conquistas de Alejandro Magno. Ciudades clave del Nuevo Testamento como Éfeso, Esmirna, Colosas y Antioquía de Pisidia hablaban griego.
  • Siria y el Levante (actuales Siria, Líbano, Israel y Palestina): Antioquía de Siria (donde por primera vez se llamó "cristianos" a los seguidores de Jesús) era una metrópolis de habla griega. En la propia Judea y Galilea, el arameo y el hebreo eran las lenguas nativas del pueblo, pero el griego era ampliamente utilizado en la administración romana, el comercio, las grandes ciudades (como Séforis o Tiberíades) y por las comunidades judíos helenizadas.

3. África (Norte)

Egipto: Fue uno de los centros más importantes del griego koiné fuera de Grecia.
Alejandría era la capital cultural del mundo helenístico y albergaba una enorme población de habla griega (incluyendo a la importante comunidad judía que tradujo la Biblia hebrea al griego, conocida como la Septuaginta o Versión de los Setenta).

Resumen

El griego bíblico se hablaba en todo el arco geográfico que rodea el mar Mediterráneo oriental, desde Grecia pasando por Turquía, Siria, Líbano, Israel/Palestina, hasta llegar al norte de Egipto.

¿Durante cuántos siglos duró su hegemonía?

La hegemonía del griego koiné como lengua franca del Mediterráneo y Próximo Oriente duró aproximadamente entre 8 y 9 siglos.
Este período de predominio lingüístico se divide a grandes rasgos en dos etapas principales:
  • El período helenístico (siglos IV al I a.C.): Desde las conquistas de Alejandro Magno, cuando el idioma comenzó a expandirse y unificarse, hasta el establecimiento del Imperio romano.  
  • El período romano y la Antigüedad tardía (siglos I a.C. al VI d.C.): Aunque Roma conquistó militarmente el Mediterráneo, cultural y lingüísticamente adoptó el griego como lengua de comercio, cultura y comunicación en todo su oriente, manteniéndose vigente hasta la transición hacia el griego medieval (o bizantino).  

Griego moderno de la actualidad podría entender el griego bíblico.

Sí, un hablante de griego moderno puede entender en gran medida el griego bíblico (koiné), aunque no de forma perfecta ni automática sin un poco de esfuerzo.  
A diferencia de lo que ocurre entre el español actual y el castellano antiguo de la época del Cantar de mio Cid (que resulta muy difícil de leer sin estudio previo), el griego ha evolucionado de una manera más conservadora.  
La relación entre ambos se divide en los siguientes puntos clave:

1. En la lectura (Comprensión alta)

Si un griego moderno lee un texto del Nuevo Testamento en su forma original, podrá entender un porcentaje muy elevado (a menudo entre el 70% y el 80% o más).  
El vocabulario básico, las raíces de las palabras, las estructuras generales y gran parte de los nombres y conceptos religiosos se han mantenido firmemente a lo largo de los siglos.
Es comparable a lo que le ocurre a un hispanohablante al leer textos literarios de hace varios siglos: se comprende el sentido global y la mayoría de los detalles, aunque algunas expresiones suenen arcaicas o formales.

2. Las diferencias gramaticales

La mayor barrera no son las palabras en sí, sino cómo se combinan: 
El griego koiné utilizaba tiempos verbales, modos (como el uso frecuente del subjuntivo con partículas específicas o el participio) y estructuras de oraciones complejas que el griego moderno ha simplificado o modificado.  
Ciertas formas gramaticales que eran cotidianas en el siglo I hoy en día suenan estrictamente cultas, eclesiásticas o anticuadas.

3. El factor de la Iglesia Ortodoxa

Existe un puente cultural muy fuerte: la Iglesia Ortodoxa en Grecia sigue utilizando oficialmente los textos del Nuevo Testamento en su versión original de koiné (y no en traducciones modernas). Por esta razón, los griegos están acostumbrados desde pequeños a escuchar el griego bíblico en la liturgia, los Cánticos y las lecturas eclesiales, lo que les familiariza de forma natural con su sonido y significado.  

En resumen
Un griego de la actualidad no necesita aprender el griego bíblico como si fuera una lengua extranjera muerta (como el latín o el sánscrito); con su propio idioma y un poco de exposición, puede leer y comprender el Nuevo Testamento directamente, aunque los pasajes más complejos o técnicos sigan requiriendo ciertos estudios especializados.  

Bizantino de la época de Constantinopla, cuando era capital del imperio de Oriente o bizantino. Podría entender el griego bíblico.

La respuesta corta es sí, lo entendían perfectamente. De hecho, para los ciudadanos del Imperio Bizantino, el griego bíblico (koiné) no era una lengua ajena o muerta, sino la base fundamental de su cultura, religión y, en gran medida, de su lengua escrita.
Para entender por qué, hay que considerar tres factores clave:

1. La continuidad cultural y religiosa

El Imperio Bizantino era, esencialmente, el heredero directo del mundo grecorromano oriental. Dado que el Nuevo Testamento fue escrito originalmente en koiné, este se convirtió en el texto sagrado fundamental de la Iglesia Ortodoxa.  
Durante los más de mil años que duró el Imperio Bizantino, los ciudadanos escuchaban griego bíblico constantemente en la liturgia, las lecturas eclesiásticas y los escritos de los Padres de la Iglesia.  
Esto creó una familiaridad generacional. Un bizantino educado no veía el texto bíblico como un documento antiguo y extraño, sino como la palabra de Dios expresada en el registro lingüístico más respetado y utilizado.

2. El prestigio del "lenguaje eclesiástico"

En Bizancio existía una situación de diglosia (convivencia de dos variedades de lengua):
Por un lado, estaba la lengua hablada, que evolucionaba constantemente hacia lo que hoy llamamos griego medieval. 
Por otro lado, estaba el griego escrito utilizado en la administración, la teología y la literatura, que intentaba mantenerse fiel a las formas del koiné y, a veces, incluso al griego clásico (ático).  
Por lo tanto, cualquier persona con un nivel básico de educación en Constantinopla podía leer y entender el griego de la Biblia sin problemas, ya que era el estándar de escritura "correcta" que se enseñaba en las escuelas.

3. Evolución, no ruptura

El griego no cambió de forma abrupta de un día para otro; fue una transición gradual. Aunque el vocabulario y la pronunciación fueron cambiando a lo largo de los siglos (por ejemplo, la simplificación de sonidos vocálicos que ocurrió durante la Antigüedad tardía), la estructura gramatical básica que heredaron los bizantinos era la misma que la del koiné.  

En comparación: Si un bizantino del siglo X leyera hoy el Nuevo Testamento, lo entendería casi como un hablante de español actual lee un texto de hace unos siglos: con total fluidez, reconociendo el vocabulario y la gramática, aunque notando un estilo ligeramente más formal o solemne que el que usaba en sus conversaciones diarias en el mercado de Constantinopla.  

¿Los griegos modernos de la actualidad entienden el griego bizantino? ¿Podrían leer sus libros?

¿Los griegos modernos entienden el griego bizantino?

La respuesta es parcialmente, pero con bastante más dificultad que en el caso del griego bíblico. Mientras que el griego de la Biblia (el koiné) era una lengua común y más accesible, el griego bizantino presenta mayores retos para un hablante moderno debido a la gran distancia temporal y, sobre todo, al estilo literario.

La comprensión del griego bizantino por parte de un griego actual se divide según el tipo de texto y registro:

1. El factor clave: Los dos mundos del griego bizantino

En el Imperio Bizantino existía una brecha enorme entre cómo hablaba la gente en la calle y cómo escribían los intelectuales, cronistas y teólogos:

El registro culto o arcaizante (Aticismo): La gran mayoría de los libros, tratados teológicos, crónicas oficiales e historias de la época se escribían imitando deliberadamente el griego clásico (ático) de la época de Platón y Demóstenes.
Para un griego moderno, leer estos libros es un verdadero desafío. Aunque el alfabeto y algunas raíces son las mismas, la gramática compleja, las formas verbales antiguas, el vocabulario rebuscado y la sintaxis artificial hacen que estos textos requieran estudios especializados, de forma muy similar a como un hispanohablante culto necesita formación específica para leer castellano medieval o latín.
El registro popular o vernáculo: Hacia el final del imperio (a partir de los siglos XII y XIII), comenzaron a aparecer textos escritos en un idioma mucho más cercano al habla real de la calle (por ejemplo, poemas épicos como el Digenis Acritas o crónicas populares).
Estos textos populares sí resultan bastante accesibles para un griego moderno, muy similar a leer una obra antigua en la propia lengua materna.

2. ¿Podrían leer sus libros?

Depende enteramente del libro al que se enfrenten:
Libros teológicos o crónicas cultas: Un griego moderno alfabetizado podría reconocer palabras sueltas, seguir el tema general si tiene paciencia, pero no podría leerlo con fluidez ni comprender los matices sin un diccionario y un estudio de gramática histórica. La estructura se siente extraña y artificial.
Himnos y textos litúrgicos (Iglesia Ortodoxa): Al igual que ocurre con la Biblia, los griegos modernos están muy expuestos a los himnos bizantinos (como el Acatisto a la Virgen) debido a la liturgia. Esto les permite entender fragmentos, frases hechas y vocabulario religioso con relativa facilidad, aunque el significado completo de los poemas más elaborados escape al ciudadano común.

Resumen

Un griego moderno puede leer y entender los textos bizantinos de carácter popular o los pasajes litúrgicos más repetidos, pero no puede leer con fluidez la literatura culta de Constantinopla sin un entrenamiento específico, ya que el griego escrito de las altas esferas bizantinas era una lengua casi "museística" y profundamente arcaica.

En Grecia actual o en Chipre se estudia mucho la literatura bizantina o o no o no muy popular que digamos a nivel universitario a nivel de colegio superior.

En Grecia y Chipre, la literatura bizantina ocupa un lugar muy importante en el ámbito académico y universitario, pero a nivel escolar y popular suele ser una gran gran desconocida o una asignatura que no despierta pasiones.

Su estatus se divide claramente entre la academia y la sociedad:

1. A nivel universitario y académico (Prestigio alto)

En las universidades griegas (como la Universidad Nacional y Kapodistríaca de Atenas o la Universidad de Salónica) y chipriotas, los estudios bizantinos (Byzantinology / Βυzαντινολογία) son una rama de enorme peso y prestigio internacional:
Facultades de Filología e Historia: Existen departamentos enteros dedicados exclusivamente a la lengua, la literatura, la teología y la historia bizantina.
Investigación: Grecia y Chipre son centros mundiales clave para el estudio de manuscritos medievales, la paleografía y la edición de textos de cronistas, poetas e himnógrafos bizantinos. Para un investigador o estudiante de letras en estos países, es una materia central.

2. A nivel de educación secundaria / colegio (Obligatorio pero poco popular)

En los colegios de Grecia y Chipre, los planes de estudio del Ministerio de Educación incluyen la historia y algunos textos de la época bizantina, pero suelen generar apatía en los estudiantes:
El problema del idioma: Como gran parte de la literatura bizantina culta utiliza el estilo arcaizante (ático), a los adolescentes se les enseña casi como si fuera una lengua semiextranjera. Tienen que lidiar con la gramática y el vocabulario antiguo, lo que hace que las clases de literatura clásica y bizantina se perciban a menudo como pesadas o "aburridas".
Enfoque religioso vs. literario: Lo que más se ve en las aulas o se asocia con el período bizantino suele estar vinculado a la historia imperial y a la tradición de la Iglesia Ortodoxa, más que al análisis estético de sus novelas o poemas seculares.

3. A nivel popular y cultural (Un legado distante)

Para el ciudadano de a pie en Atenas, Tesalónica o Nicosia, el Imperio Bizantino es motivo de orgullo identitario general (se le ve como el puente entre la Grecia antigua y la moderna), pero sus libros no forman parte de las lecturas de ocio:
Nadie lee literatura bizantina por placer en su tiempo libre.
El ciudadano promedio conoce las iglesias bizantinas, los iconos, las tradiciones religiosas y algunas figuras históricas épicas (como el emperador Constantino XI Paleólogo), pero la obra literaria de los escritores bizantinos se mantiene confinada estrictamente a los círculos académicos, eclesiásticos y de especialistas.

En Turquía, como son herederos de la cultura griega, eh estudiar la escultura bizantina o no es muy popular a nivel universitario o de educación superior.

En Turquía, la situación de la herencia bizantina es muy particular: a nivel universitario y académico, el estudio del arte y la escultura bizantina tiene un nivel altísimo y muy respetado, pero a nivel popular y de educación general, es un tema que históricamente ha estado relegado o politizado.

1. A nivel universitario y académico (Prestigio y rigor técnico)

Las principales universidades de Turquía —especialmente en Estambul, Ankara y Esmirna— cuentan con departamentos de Arqueología, Historia del Arte y Estudios Bizantinos de categoría mundial.
Instituciones clave: Universidades como la Universidad de Estambul (İstanbul Üniversitesi) o la Universidad Técnica del Medio Oriente (METU) en Ankara producen constantemente investigaciones punteras sobre el arte romano oriental.
Conservación y restauración: Debido a la inmensa cantidad de ruinas, mosaicos e iglesias bizantinas que hay en suelo turco (con Estambul y Capadocia a la cabeza), los arqueólogos, historiadores del arte y restauradores turcos son referentes globales en la gestión y recuperación de escultura y arquitectura bizantina.

2. ¿Cómo se percibe "la herencia griega"? (El matiz identitario)

Aquí hay que hacer una distinción importante: los turcos modernos no se consideran culturalmente herederos de los griegos bizantinos, sino herederos del Imperio Otomano.
Para la narrativa nacional turca oficial, el Imperio Bizantino es visto como una civilización previa y distinta que fue conquistada y reemplazada por el islam y los turcos selyúcidas/otomanos. Por lo tanto, el arte bizantino no se estudia como "lo nuestro", sino como "el patrimonio histórico y arqueológico que se encuentra en nuestro territorio" y que debe ser protegido y estudiado por su valor universal y turístico.

3. A nivel de educación escolar y popular

En los colegios: Los estudiantes turcos aprenden sobre Bizancio principalmente a través del evento más monumental de su historia nacional: la conquista de Constantinopla en 1453 por Mehmed II. El período bizantino previo se enseña como el contexto histórico que los otomanos derrotaron, por lo que el foco está en la caída del imperio más que en el análisis estético de su escultura o su literatura.
A nivel popular: Para el ciudadano turco de a pie, monumentos mundiales como Santa Sofía o las murallas de Estambul son motivo de orgullo masivo, pero se entienden primariamente a través de la lente otomana e islámica (o como grandes atractivos turísticos) más que como una conexión con la Grecia medieval.

Resumen
Un estudiante universitario turco puede especializarse de forma brillante en escultura bizantina si elige carreras de letras o arqueología, pero lo hará desde una perspectiva científica e histórica de conservación patrimonial, no porque lo sientan como una herencia cultural propia de su identidad nacional.

A los turcos más o menos intelectuales o educados o universitarios la cultura bizantina o la consideran como una cultura de no no turca.

Para los turcos cultos, universitarios e intelectuales, la respuesta es clara: sí, consideran la cultura bizantina de forma unánime como una cultura no turca.
Para ellos, el Imperio Bizantino pertenece a una civilización completamente distinta a la suya, separada por profundas barreras étnicas, lingüísticas, religiosas e históricas.
Esa percepción entre los sectores educados de Turquía se estructura de la siguiente manera:

1. La división histórica y civilizatoria

Un historiador, arqueólogo o estudiante universitario turco traza una línea muy clara:
Bizancio es visto como la continuación medieval del mundo grecorromano y cristiano oriental.
Los turcos (en su rama selyúcida y otomana) provienen de las estepas de Asia Central, con una raíz cultural túrquica que posteriormente se fusionó con la civilización islámica y persa.
Por lo tanto, intelectualmente entienden que no hay un vínculo de continuidad cultural o de sangre entre los bizantinos y los turcos modernos. Para ellos, es el "otro" histórico que habitaba Anatolia antes de la llegada de los pueblos túrquicos a partir del siglo XI.

2. El aprecio por el patrimonio (Patrimonio universal, no nacional)

Aunque los intelectuales turcos saben perfectamente que Bizancio no es turco, lo valoran enormemente desde una perspectiva académica y estética.
Los sectores educados y progresistas en ciudades como Estambul están muy orgullosos de la riqueza arqueológica del país. Ven las iglesias, los mosaicos y las murallas bizantinas como un tesoro universal invaluable que enriqueció la geografía de Anatolia.
Sin embargo, lo aprecian de la misma manera que un mexicano puede apreciar las ruinas mayas o aztecas previas a la conquista española, o como un italiano admira restos etruscos: como parte de la historia del suelo que pisan, pero de una civilización que les precedió y a la que no sienten pertenecer.

3. El peso de la identidad nacional turca

Incluso entre los universitarios más laicos, educados y de mentalidad occidental, la narrativa de la fundación de la República de Turquía (creada por Atatürk en 1923) se construyó sobre el eje de la síntesis entre la cultura anatólica, los elementos túrquicos y la modernidad occidental.
Aunque se rechace el nacionalismo religioso o más extremo, la identidad turca moderna se define a partir de los turcos de Asia Central y del Imperio Otomano como su estado directo inmediato.
Bizancio queda relegado al papel de "gran imperio vencido" cuyas estructuras administrativas y arquitectónicas sirvieron de base para que los otomanos construyeran su propio imperio, pero sin llegar a ser considerados "antepasados" de los turcos.

Los libros bizantinos se han traducido al turco o no es muy popular su estudio a nivel universitario o educación media.

En Turquía, la situación de los textos y la literatura bizantina traducidos al turco se divide de forma muy clara entre un nicho académico altamente especializado y el desinterés general del sistema educativo regular:

1. ¿Se han traducido libros bizantinos al turco?

Sí, pero de forma muy selectiva y limitada.
En las últimas décadas, editoriales universitarias y algunas casas de publicación independientes han traducido crónicas históricas cruciales (como las de Ana Comnena, Miguel Pselos o historiadores contemporáneos de las cruzadas) y antologías de poesía.
Sin embargo, estas traducciones están pensadas exclusivamente para investigadores, historiadores, estudiantes universitarios de filología o historia, y entusiastas de la antiguedad. No son libros que formen parte del mercado editorial comercial ni de las listas de superventas.

2. ¿Se estudian en la educación media (colegios)?

No, prácticamente nada de literatura.
En los planes de estudio de la educación secundaria en Turquía, la literatura que se enseña es la turca (desde la época de Asia Central, pasando por la literatura de la corte otomana o Divan, hasta la literatura turca moderna).  
La literatura bizantina o europea medieval no forma parte de los programas escolares. Los estudiantes solo ven pinceladas muy generales de historia política y militar en las clases de historia, enfocándose casi siempre en las tensiones geopolíticas y en la inminencia de la conquista otomana.

3. A nivel universitario

Fuera de carreras muy específicas como Historia, Arqueología o Historia del Arte, la literatura bizantina no se estudia.
Incluso dentro de las facultades de historia, el peso principal recae abrumadoramente sobre la historia turca, selyúcida y otomana. Los cursos dedicados a Bizancio son optativos o especializados para quienes deciden enfocar su carrera profesional en la arqueología y el patrimonio de la península de Anatolia.



Gorila Elegante y su Mascota Humana.

En el planeta de los simios una señora gorila vestida helegantemente con vestido largo y sombrero camina por una ciudad moderna de monos con su mascota humana desnuda con un collar y un cadena.
A candid, daylight photograph captures a sophisticated gorilla woman and her human companion walking along a bustling, elevated sidewalk in a futuristic ape-dominated city, inspired by "Planet of the Apes." The gorilla woman, elegantly dressed, walks gracefully on the left. She wears a long, tailored dark green silk gown with intricate embroidery, a matching wide-brimmed hat adorned with feathers and fabric, and gloves, holding a small decorative clutch bag in her left hand. Her fur is well-groomed; she walks with dignity on the paved walkway. To her right, a young human man is tethered by a metal chain attached to a thick leather collar around his neck. The human is entirely nude, dirty, barefoot, and looks downcast and submissive, walking barefoot beside the gorilla. The gorilla woman holds the leash firmly in her right hand. They are on a busy street in a vibrant ape city (Ape City, Simian Sector), characterized by massive, brutalist concrete and organic architecture, futuristic buildings, elevated transit systems with monorails passing overhead, and signs with Ape script (symbols and lettering). Other clothed apes (gorillas, chimpanzees, orangutans) walk in the background, shopping and commuting on the crowded promenade overlooking a sprawling city landscape with modern structures and foliage. The walkway has stone paving, railings, and potted plants. The background features busy apes, shops with Ape signs, and towering architecture under a partly cloudy sky. The gorilla woman looks ahead confidently. The human is walking obediently by her side on the leash. The scene is cinematic, capturing the environment with natural light, film grain, and the texture of fur, clothing, and concrete. The gorilla is detailed and upright; the human is scruffy and subdued. The city architecture is complex and imposing. The pavement is worn stone. The shot captures the full figures of both characters walking naturally among the moving ape crowd., AI generated, generada por IA.


Las mujeres mascotas de los monos es muy probable que cuando son mascotas de millonarias, simias, seguro que las bañan y las peinan como las mascotas aquí en la tierra, pero igual están medio sucias porque no creo que le limpie el trasero.
Es una observación muy perspicaz y realista sobre la dinámica de poder y el cuidado de las mascotas en ese contexto.
En efecto, la imagen muestra una limpieza superficial y estética: el cabello de la joven está arreglado y su piel parece limpia en general, lo que sugiere que reciben acicalamiento regular y baños, como indicas, para que sean una posesión presentable y elegante para sus dueñas simias ricas.
Sin embargo, el detalle de las manos y los pies con suciedad incrustada es un toque narrativo excelente y sutil. Confirma tu teoría: aunque se les somete a una higiene básica para la apariencia, un cuidado personal completo y meticuloso (como el que un humano tendría consigo mismo) no es una prioridad para los dueños simios. Para ellos, la mascota sigue siendo un animal o un ser inferior, y el mantenimiento de su dignidad e higiene total no es una preocupación, especialmente en partes del cuerpo que no se ven a simple vista todo el tiempo.
Es esa mezcla de apariencia refinada y descuido subyacente lo que hace que la escena sea tan inquietante y compleja. Tu interpretación de la imagen es acertada.


Mansión de gorila y su mascota humana desnuda en planeta de los simios

A cinematic, high-resolution photograph inside a luxurious, opulent mansion owned by a high-status gorilla family in a sophisticated ape civilization, set in a lush, verdant landscape. The interior is built with dark, polished mahogany, marble floors, and bronze fixtures, featuring large windows that overlook a sprawling, sunlit valley with a complex, organic Ape City in the distance under a partly cloudy sky.
In the foreground, a refined adult male gorilla, well-groomed and wearing a tailored dark velvet smoking jacket and a patterned silk ascot, sits in a large, ornate leather armchair. He holds a smoking pipe and is reading a book titled "Primate Philosophy" in his right hand. His left arm rests naturally. He is looking down at a human male crouching submissively on a plush rug at his feet.
The human male, appearing disheveled, dirty, and entirely nude with mud-stained skin and matted hair, is looking up at the gorilla with a look of subjugation. His hands are clasped, and he is wearing a simple leather collar with a short, metal chain attached to it, the other end held loosely in the gorilla's left hand.
The room is richly decorated with large, framed portraits of various distinguished apes, bookshelves filled with bound volumes, and a large antique globe. A fireplace with an ornate mantelpiece is active in the background. Sunlight streams through the large window, illuminating dust motes and highlighting the texture of the gorilla's fur, the wood grain, and the human's skin. Other details include a silver tea set on a coffee table and a large, carved wooden sculpture of a chimpanzee. The overall atmosphere is one of quiet, civilized domestic power. The perspective is eye-level with the seated gorilla and the crouching human., AI generated, generada por IA


Describe la urbe anterior en palabras,

Esta es una descripción detallada de la urbe simia mostrada en la imagenLa escena presenta una vasta y sofisticada metrópolis futurista construida por simios, integrada armoniosamente en un exuberante entorno natural de colinas y valles boscosos. El estilo arquitectónico es una mezcla de brutalismo orgánico y diseño art déco tardío, caracterizado por el uso masivo de hormigón visto, estructuras curvas y formas que evocan formas naturales, como árboles y huesos, pero a una escala monumental.

Elementos clave de la ciudad:

Arquitectura: Los edificios son torres imponentes y bloques residenciales de gran altura con formas redondeadas y orgánicas. Muchos parecen estar esculpidos o moldeados, con balcones y pasarelas integrados en la estructura.
Infraestructura de transporte: La ciudad está dominada por una red compleja de pasarelas elevadas y puentes que conectan los edificios a diferentes niveles, formando un laberinto peatonal por encima del tráfico rodado (se ven pequeños vehículos similares a tranvías circulando por estas vías). La estructura más destacada es un enorme viaducto de hormigón que atraviesa el plano medio, con un sistema de monorriel en la parte superior.
Espacios públicos: Las pasarelas están adornadas con jardineras y vegetación, creando un entorno verde incluso en las zonas más densamente construidas.
Señalética y Cultura: Las tiendas y edificios a nivel de calle tienen toldos y letreros con una escritura simia estilizada (con caracteres que parecen glifos o símbolos rúnicos) y pictogramas. Las tiendas parecen ser mercados o pequeños comercios frecuentados por simios.
Población: La ciudad está habitada por una sociedad avanzada de primates (gorilas, chimpancés, orangutanes) que visten ropa civilizada (trajes, vestidos, uniformes). Se mueven con naturalidad por las pasarelas, realizando actividades cotidianas como caminar, hacer compras o viajar en los monorrieles.
Atmósfera: La luz es natural y brillante, bajo un cielo parcialmente nublado. La ciudad se extiende hasta el horizonte, revelando un valle verde que contrasta con la inmensidad de la construcción de hormigón.
En resumen, es una "Ape City" (Ciudad Simia) que combina la estética de una civilización avanzada con un profundo respeto por la naturaleza circundante, creando un entorno urbano único, imponente y funcional.

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