Apuntes de clases

Clases de filosofía y ciencias bíblicas del Instituto de Humanidades Luis Campino, y la Parroquia de Guadalupe de Quinta Normal.


sábado, 26 de diciembre de 2020

233).-El árbol del conocimiento.-


El árbol  del conocimiento.-


"Historia Plantarum", 1395/1400, Milan, Italie, text: Pedanius Dioscoride of Anazarbos (40-90 AD), images: Giovannino et Salomone de' Grassi (ca. 1350–1400)


He decidido  terminar de publicar mis artículos en los  bloggers, en este mes de enero de 2.020, cuando mi país  y el mundo esta infestado por la pandemia mundial de  coronavirus. Como anécdota cuando comencé a publicar en blogger, mi país sufrió el terremoto del 27 de febrero de  2010; así se terminan un circulo de publicaciones, que comenzó con una tragedia y termina con otra. Como tengo tiempo he decidido publicar mi biografía de estos 40 años de vivencia. 

Mi vida

Nací  y me crié en la ciudad de Santiago de Chile en la década del 70; pero solo tengo vivencia, desde la segunda mitad de la década del 80; tengo todavía grandes recuerdos  de  mi familia, amigos de la  familia,  los vecinos de mi barrio y mi vida estudiantil.

TELEVISIÓN 

Cuando estaba en mi infancia y adolescencia, cuando llegaba a mi casa del colegio, veía en la televisión, que trasmitía puras películas, series y documentales, principalmente sobre la segunda guerra mundial, esto provoco en mi persona un fanatismo sobre este conflicto y el nazismo, por lo tanto  leí una gran cantidad de libros sobre este tema, hasta me llamaron "El guerra" por mis parientes y conocidos. 
En esta época la televisión chilena compraba documentales, series y películas principalmente de estados unidos, en varios casos de varias décadas de atraso, como las películas de cowboy; de elvis presley Jerry Lewis y  Dean Martin. Tuve la suerte ver las películas de la era de oro de de hollywood, con alto valor artístico, todas esta veía en bloques de Películas, en  "Cine en su casa" del canal 13, y "Tardes de Cine"  de canal 7.

Las mejores miniseries que me gustaron en esa época fueron :  "Vientos de guerra", que se trata sobre comienzo de la Segunda Guerra Mundial, que es espectacular obra de arte, de televisión; y Holocausto, ambas series te muestran el drama terrible de la segunda guerra mundial. La miniserie cuenta emotivas historias personales de personajes de la vida cotidiana, haciendo que sea fácil para los espectadores identificarse con ellos y accesible para la sociedad en general.
Un compañero de mi curso, le impacto terriblemente, la crueldad de los nazis. La década del 80 fueron las ultima década de las grandes producciones de la televisión  abierta, fueron las mas importantes de medio de comunicación, había una gran calidad de los actores, guiones y la dirección. 
También me encantaba mucho las telenovelas chilenas y brasileñas, entre las mas importante fueron  "La Madrastra" y "La dama del balcón", me gusto verlas hasta que hastiaron, la ultima telenovela fue María la del barrio.


Instituto 




Este si que es un recuerdo 3° básico 1982 con profesor jefe Jorge
 Campos Leiva en Instituto de Humanidades Luis Campino.

Estudie en el Instituto de Humanidades Luis Campino, un centro de educación básica y media de varones,  no fui muy social en mi vida escolar, me gustaba estar en la biblioteca del colegio en los tiempos de recreo; era y soy un conversador, conversaba principalmente con mis profesores, tuve varios buenos compañeros.
Durante el tiempo que estuve en el Instituto, pasaron varias hitos importantes que fueron la guerra de Las Malvinas, el terremoto del 85, el plebiscito 89, la caída del muro, fin de la guerra fría y la desintegración de la URSS

LECTURA 

Desde que aprendí a leer, tengo el habito de la lectura, me gusta las novelas, y principalmente los libros de historia, en especial la historia de América y de España,aunque debo señalar que no he estudiado a fondo estos temas históricos;  un  tema histórico especial que me gusto bastante  fue la guerra civil española, mi tía Daisy Fortunatti  me regalo un libro sobre "La guerra civil española" del historiador británico  Hugh Thomas. Gracias a  este libro entre a la historia de España, en  espacial la época contemporánea, comprando muchos libros sobre esta rama histórica.
Un lugar importante en vivencia en el Instituto fue  la biblioteca del Instituto, "mi santuario ",  me gustaba bastante leer las enciclopedias, en especial los artículos  sobre: la heráldica, los hermosos escudo de armas, que reflejan el arte, la geometría, los mitos; la genealogías de las casa reales, en especial la Española; Derecho,  sobre todo intereso el derecho español, romano y Inglaterra. Estos articulos fue la causa que me llevo a estudiar Ciencias Jurídicas como profesión. 

CLASES FAVORITAS
 
Mis  mejores asignaturas en el instituto de humanidades fueron  las clases de "Historia y Geografía", "Filosofía", "Religión"    y  "Castellano."

El primer libro de historia que leí fue la "Historia de Chile desde la Prehistoria hasta 1891", del historiador  Francisco Antonio Encina, y la "Historia didáctica de Chile crono-antológica: desde la época precolombina hasta 1973", de don Fernando Fuentealba Jimenez, este historiador fue mi profesor de historia en mi colegio.

De la literatura los libros que encanto y leí  fueron El Quijote de la Mancha, El nombre de la rosa, El señor de anillos, la Divina Comedia, el planeta de los simios, El canto general de Pablo Neruda, El Principito, Las mil y una noches, las obras completas de Aristóteles, los diálogos de Platon, Los ensayo de Montaigne, La araucana, historia de la guerra civil española de hugh thomas, las obras completas de william shakespeare, obras completas de tirso de molina, obras completas de gabriela mistral, los lusiadas, la vida nueva, obras completas de chejov, el silencio de los corderos, hannibal, los viajes de gulliver, Hannibal: El origen del mal, el dragón rojo, el hobbit, obras escogidas de W. Scott, obras completas de Sor Juana Inés de la Cruz, la Ilíada, la Odisea, y serie de libros de dune.

En la clases de filosofía del instituto , aprendí sobre la filosofía clásica. Gracias al señor profesor  Santos estudie a fondo los diálogos de Platón, y la lógica de Aristóteles.   

Egreso 

Egrese del instituto, en el año 1992, que fue un año español, el  año de los 500 años de descubrimiento de América, los Juegos Olímpicos de Barcelona 1992, y la exposición Universal de Sevilla de 1992.
Mis compañeros de graduación fueron los siguientes compañeros: Esteban Aguilar Orellana; Giovani Barbatos Epple; Ismael Barrenechea Samaniego; Jorge Catalán Nuñez; Boris Díaz Carrasco; Rafael Díaz del Río Martí; Alfredo Francisco Eloy Barra ; Rodrigo Farias Picon; Patricio Ernesto Hernández Jara; Walter Imilan Ojeda; Jaime Jamet Rojas; Gustavo Morales Guajardo; Francisco Moreno Gallardo; Boris Ormeño Rojas; José Oyarzún Villa; Rodrigo Palacios Marambio; Demetrio Protopsaltis Palma; Cristian Quezada Moreno; Edison Reyes Aramburu; Rodrigo Rivera Hernández; Jorge Rojas Bustos; Alejandro Suau Figueroa; Cristian Vergara Torrealba; Rodrigo Villela Díaz; Nicolas Wasiliew Sala; y Marcelo Yañez Garin.

Muchos de mis compañeros de graduación, no lo he visto desde la fiesta de graduación, han desaparecido lamentablemente de mi vida. 

El mas famoso de mis compañeros a sido asta ahora Doctor Jaime Jamet Rojas,
 
Secretario Regional Ministerial de Salud Región de Valparaíso, dos veces.

La universidad 

Durante la década del 90, estudie en las universidades Santo Tomas y Bernardo O"Higgins, ubicadas en Santiago de Chile, conociendo a muchas personas de distinto origen social y sobre todo a mis profesores, verdaderos maestros  y gratos recuerdos. 
Durante mi vida universitaria como fueron  hitos importante fueron el nuevo milenio, el año 2000,  el ataque a las torres gemelas, creación de la Unión Europea, la creación del EURO, y la crisis financiera Global de 2008.

Durante mi época universitaria, compre una gran cantidad de libros clásicos, y modernos, que me ayudaron a tener cultura elevada; Era visitante de  las librerías de viejo de  san diego y costanera,ademas visitaba las grandes y pequeñas  librerías,   teniendo muchos amigos con los libreros y empleados.

Abogado 

Fui investido como Abogado a comienzo de la década del 2010, después de terremoto de febrero de ese año, y he ejercido como abogado litigante en foro de Santiago. 


puerta del infierno



Salmos 


118 (117)

1Dad gracias al Señor porque es bueno, | porque es eterna su misericordia. 2Diga la casa de Israel: | eterna es su misericordia. 3Diga la casa de Aarón: | eterna es su misericordia. 4Digan los que temen al Señor: | eterna es su misericordia. 5En el peligro grité al Señor, | y el Señor me escuchó, poniéndome a salvo. 6El Señor está conmigo: no temo; | ¿qué podrá hacerme el hombre? 7El Señor está conmigo y me auxilia, | veré la derrota de mis adversarios. 8Mejor es refugiarse en el Señor | que fiarse de los hombres, 9mejor es refugiarse en el Señor | que fiarse de los jefes. 10Todos los pueblos me rodeaban, | en el nombre del Señor los rechacé; 11me rodeaban cerrando el cerco, | en el nombre del Señor los rechacé; 12me rodeaban como avispas, | ardiendo como fuego en las zarzas; | en el nombre del Señor los rechacé. 13Empujaban y empujaban para derribarme, | pero el Señor me ayudó; 14el Señor es mi fuerza y mi energía, | él es mi salvación. 15Escuchad: hay cantos de victoria | en las tiendas de los justos: 16«La diestra del Señor es poderosa, | la diestra del Señor es excelsa». 17No he de morir, viviré | para contar las hazañas del Señor. 18Me castigó, me castigó el Señor, | pero no me entregó a la muerte. 19Abridme las puertas de la salvación, | y entraré para dar gracias al Señor. 20Esta es la puerta del Señor: | los vencedores entrarán por ella. 21Te doy gracias porque me escuchaste | y fuiste mi salvación. 22La piedra que desecharon los arquitectos | es ahora la piedra angular. 23Es el Señor quien lo ha hecho, | ha sido un milagro patente. 24Este es el día que hizo el Señor: | sea nuestra alegría y nuestro gozo. 25Señor, danos la salvación; | Señor, danos prosperidad. 26Bendito el que viene en nombre del Señor, | os bendecimos desde la casa del Señor. 27El Señor es Dios, él nos ilumina. | Ordenad una procesión con ramos | hasta los ángulos del altar. 28Tú eres mi Dios, te doy gracias; | Dios mío, yo te ensalzo. 29Dad gracias al Señor porque es bueno, | porque es eterna su misericordia.

119 (118)

1(Álef) Dichoso el que, con vida intachable, | camina en la ley del Señor; 2dichoso el que, guardando sus preceptos, | lo busca de todo corazón; 3el que, sin cometer iniquidad, | anda por sus senderos. 4Tú promulgas tus mandatos | para que se observen exactamente. 5Ojalá esté firme mi camino, | para cumplir tus decretos; 6entonces no sentiré vergüenza | al mirar todos tus mandatos. 7Te alabaré con sincero corazón | cuando aprenda tus justos mandamientos. 8Quiero guardar tus decretos exactamente, | tú no me abandones. 9(Bet) ¿Cómo podrá un joven andar honestamente? | Cumpliendo tus palabras. 10Te busco de todo corazón, | no consientas que me desvíe de tus mandamientos. 11En mi corazón escondo tus consignas, | así no pecaré contra ti. 12Bendito eres, Señor, | enséñame tus decretos. 13Mis labios van enumerando | todos los mandamientos de tu boca; 14mi alegría es el camino de tus preceptos, | más que todas las riquezas. 15Medito tus mandatos, | y me fijo en tus sendas; 16tus decretos son mi delicia, | no olvidaré tus palabras. 17(Guímel) Haz bien a tu siervo: viviré | y cumpliré tus palabras; 18ábreme los ojos, y contemplaré | las maravillas de tu ley; 19soy un forastero en la tierra: | no me ocultes tus promesas. 20Mi alma se consume, deseando | continuamente tus mandamientos; 21reprendes a los soberbios, | malditos los que se apartan de tus mandatos. 22Aleja de mí las afrentas y el desprecio, | porque observo tus preceptos; 23aunque los nobles se sienten a murmurar de mí, | tu siervo medita tus decretos; 24tus preceptos son mi delicia, | tus enseñanzas son mis consejeros. 25(Dálet) Mi alma está pegada al polvo: | reanímame con tus palabras; 26te expliqué mi camino, y me escuchaste: | enséñame tus mandamientos; 27instrúyeme en el camino de tus mandatos, | y meditaré tus maravillas. 28Mi alma llora de tristeza, | consuélame con tus promesas; 29apártame del camino falso, | y dame la gracia de tu ley; 30escogí el camino verdadero, | deseé tus mandamientos. 31Me apegué a tus preceptos, | Señor, no me defraudes; 32correré por el camino de tus mandatos | cuando me ensanches el corazón. 33(He) Muéstrame, Señor, el camino de tus decretos, | y lo seguiré puntualmente; 34enséñame a cumplir tu ley | y a guardarla de todo corazón; 35guíame por la senda de tus mandatos, | porque ella es mi gozo. 36Inclina mi corazón a tus preceptos, | y no al interés; 37aparta mis ojos de las vanidades, | dame vida con tu palabra; 38cumple a tu siervo la promesa | para que se mantenga tu temor. 39Aparta de mí la afrenta que temo, | porque tus mandamientos son amables; 40mira cómo ansío tus mandatos: | dame vida con tu justicia. 41(Vau) Señor, que me alcance tu favor, | tu salvación según tu promesa: 42así responderé a los que me injurian, | que confío en tu palabra; 43no quites de mi boca las palabras sinceras, | porque yo espero en tus mandamientos. 44Cumpliré sin cesar tu ley, | por siempre jamás; 45andaré por un camino ancho, | buscando tus mandatos; 46comentaré tus preceptos ante los reyes, | y no me avergonzaré. 47Serán mi delicia tus mandatos, | que tanto amo; 48levantaré mis manos hacia tus decretos, que tanto amo, | y recitaré tus mandatos. 49(Zain) Recuerda la palabra que diste a tu siervo, | de la que hiciste mi esperanza; 50este es mi consuelo en la aflicción: | que tu promesa me da vida; 51los insolentes me insultan sin parar, | pero yo no me aparto de tu ley. 52Recordando tus antiguos mandamientos, | Señor, quedé consolado; 53sentí indignación ante los malvados, | que abandonan tu ley; 54tus decretos eran mi canción | en tierra extranjera. 55De noche pronuncio tu nombre, | Señor, y, velando, tu ley; 56esto es lo que a mí me toca: | guardar tus decretos. 57(Jet) Mi porción es el Señor; | he resuelto guardar tus palabras; 58de todo corazón busco tu favor: | ten piedad de mí, según tu promesa; 59he examinado mi camino, | para enderezar mis pies a tus preceptos. 60Con diligencia, sin tardanza, | observo tus mandatos; 61los lazos de los malvados me envuelven, | pero no olvido tu ley; 62a media noche me levanto para darte gracias | por tus justos mandamientos. 63Soy amigo de los que te temen, | y guardan tus mandatos; 64Señor, de tu bondad está llena la tierra; | enséñame tus decretos. 65(Tet) Has dado bienes a tu siervo, | Señor, con tus palabras; 66enséñame la bondad, la prudencia y el conocimiento, | porque me fío de tus mandatos; 67antes de sufrir, yo andaba extraviado, | pero ahora me ajusto a tu promesa. 68Tú eres bueno y haces el bien; | instrúyeme en tus decretos; 69los insolentes urden engaños contra mí, | pero yo custodio tus mandatos de todo corazón; 70tienen el corazón espeso como grasa, | pero mi delicia es tu ley. 71Me estuvo bien el sufrir, | así aprendí tus decretos; 72más estimo yo la ley de tu boca | que miles de monedas de oro y plata. 73(Yod) Tus manos me hicieron y me formaron: | instrúyeme para que aprenda tus mandatos; 74los que te temen verán con alegría | que he esperado en tu palabra; 75reconozco, Señor, que tus mandamientos son justos, | que con razón me hiciste sufrir. 76Que tu bondad me consuele, | según la promesa hecha a tu siervo; 77cuando me alcance tu compasión, viviré, | y tu ley será mi delicia; 78que se avergüencen los insolentes | del daño que me hacen; | yo meditaré tus mandatos. 79Vuelvan a mí los que te temen | y hacen caso de tus preceptos; 80sea mi corazón perfecto en tus decretos, | así no quedaré avergonzado. 81(Kaf) Me consumo ansiando tu salvación, | y espero en tu palabra; 82mis ojos se consumen ansiando tus promesas, | mientras digo: «¿Cuándo me consolarás?». 83Estoy como un odre puesto al humo, | pero no olvido tus decretos. 84¿Cuántos serán los días de tu siervo? | ¿Cuándo harás justicia de mis perseguidores? 85Me han cavado fosas los insolentes, | ignorando tu ley; 86todos tus mandatos son verdaderos, | sin razón me persiguen, protégeme. 87Casi dieron conmigo en la tumba, | pero yo no abandoné tus mandatos; 88por tu bondad dame vida, | para que observe los preceptos de tu boca. 89(Lámed) Tu palabra, Señor, es eterna, | más estable que el cielo; 90tu fidelidad, de generación en generación; | fundaste la tierra y permanece; 91por tu mandamiento subsisten hasta hoy, | porque todo está a tu servicio. 92Si tu ley no fuera mi delicia, | ya habría perecido en mi desgracia; 93jamás olvidaré tus mandatos, | pues con ellos me diste vida; 94soy tuyo, sálvame, | que yo consulto tus mandatos. 95Los malvados me esperaban para perderme, | pero yo meditaba tus preceptos; 96he visto el límite de todo lo perfecto: | tu mandato se dilata sin término. 97(Mem) ¡Cuánto amo tu ley!: | todo el día la estoy meditando; 98tu mandato me hace más sabio | que mis enemigos, | siempre me acompaña; 99soy más docto que todos mis maestros, | porque medito tus preceptos. 100Soy más sagaz que los ancianos, | porque cumplo tus mandatos; 101aparto mi pie de toda senda mala, | para guardar tu palabra; 102no me aparto de tus mandamientos, | porque tú me has instruido. 103¡Qué dulce al paladar tu promesa: | más que miel en la boca! 104Considero tus mandatos, | y odio el camino de la mentira. 105(Nun) Lámpara es tu palabra para mis pasos, | luz en mi sendero; 106lo juro y lo cumpliré: | guardaré tus justos mandamientos; 107¡estoy tan afligido! | Señor, dame vida según tu promesa. 108Acepta, Señor, los votos que pronuncio, | enséñame tus mandatos; 109mi vida está siempre en peligro, | pero no olvido tu ley; 110los malvados me tendieron un lazo, | pero no me desvié de tus mandatos. 111Tus preceptos son mi herencia perpetua, | la alegría de mi corazón; 112inclino mi corazón a cumplir tus decretos, | siempre y cabalmente. 113(Sámek) Detesto a los inconstantes | y amo tu ley; 114tú eres mi refugio y mi escudo, | yo espero en tu palabra; 115apartaos de mí los perversos, | y cumpliré los mandatos de mi Dios. 116Sostenme con tu promesa, y viviré, | que no quede frustrada mi esperanza; 117dame apoyo, y estaré a salvo, | me fijaré en tus decretos sin cesar; 118desprecias a los que se desvían de tus decretos, | sus proyectos son engaño. 119Tienes por escoria a los malvados, | por eso amo tus preceptos; 120mi carne se estremece con tu temor, | y me estremecen tus juicios. 121(Ayin) Practico la justicia y el derecho, | no me entregues a mis opresores; 122da fianza en favor de tu siervo, | que no me opriman los insolentes; 123mis ojos se consumen aguardando | tu salvación y tu promesa de justicia. 124Trata con misericordia a tu siervo, | enséñame tus decretos; 125yo soy tu siervo: dame inteligencia, | y conoceré tus preceptos; 126es hora de que actúes, Señor: | han quebrantado tu ley. 127Yo amo tus mandatos | más que el oro purísimo; 128por eso aprecio tus decretos | y detesto el camino de la mentira. 129(Pe) Tus preceptos son admirables, | por eso los guarda mi alma; 130la explicación de tus palabras ilumina, | da inteligencia a los ignorantes; 131abro la boca y respiro, | ansiando tus mandamientos. 132Vuélvete a mí y ten misericordia, | como es tu norma con los que aman tu nombre; 133asegura mis pasos con tu promesa, | que ninguna maldad me domine; 134líbrame de la opresión de los hombres, | y guardaré tus mandatos. 135Haz brillar tu rostro sobre tu siervo, | enséñame tus decretos; 136arroyos de lágrimas bajan de mis ojos | por los que no cumplen tu ley. 137(Sade) Señor, tú eres justo, | tus mandamientos son rectos; 138has decretado preceptos justos | sumamente estables; 139me consume el celo, | porque mis enemigos olvidan tus palabras. 140Tu promesa es acrisolada, | y tu siervo la ama; 141soy pequeño y despreciable, | pero no olvido tus mandatos; 142tu justicia es justicia eterna, | tu ley es verdadera. 143Me asaltan angustias y aprietos, | tus mandatos son mi delicia; 144la justicia de tus preceptos es eterna; | dame inteligencia, y tendré vida. 145(Qof) Te invoco de todo corazón: | respóndeme, Señor, | y guardaré tus decretos; 146a ti grito: sálvame, | y cumpliré tus preceptos; 147me adelanto a la aurora pidiendo auxilio, | esperando tus palabras. 148Mis ojos se adelantan a las vigilias, | meditando tu promesa; 149escucha mi voz por tu misericordia, Señor, | con tus mandamientos dame vida; 150ya se acercan mis inicuos perseguidores, | están lejos de tu ley. 151Tú, Señor, estás cerca, | y todos tus mandatos son estables; 152hace tiempo comprendí que tus preceptos | los fundaste para siempre. 153(Res) Mira mi abatimiento y líbrame, | porque no olvido tu ley; 154defiende mi causa y rescátame, | con tu promesa dame vida; 155la salvación está lejos de los malvados | que no buscan tus decretos. 156Grande es tu ternura, Señor, | con tus mandamientos dame vida; 157muchos son los enemigos que me persiguen, | pero yo no me aparto de tus preceptos; 158viendo a los renegados, sentía asco, | porque no guardan tus palabras. 159Mira cómo amo tus mandatos, | Señor; por tu misericordia dame vida; 160el compendio de tu palabra es la verdad, | y tus justos juicios son eternos. 161(Sin) Los nobles me perseguían sin motivo, | pero mi corazón respetaba tus palabras; 162yo me alegraba con tu promesa, | como el que encuentra un rico botín; 163detesto y aborrezco la mentira, | y amo tu ley. 164Siete veces al día te alabo | por tus justos mandamientos; 165mucha paz tienen los que aman tu ley, | y nada los hace tropezar; 166aguardo tu salvación, Señor, | y cumplo tus mandatos. 167Mi alma guarda tus preceptos | y los ama intensamente; 168guardo tus preceptos y tus mandatos, | y tú tienes presentes mis caminos. 169(Tau) Que llegue mi clamor a tu presencia, | Señor, con tus palabras dame inteligencia; 170que mi súplica entre en tu presencia, | líbrame según tu promesa; 171de mis labios brota la alabanza, | porque me enseñaste tus decretos. 172Mi lengua canta tu promesa, | porque todos tus preceptos son justos; 173que tu mano me auxilie, | ya que prefiero tus mandatos; 174ansío tu salvación, Señor; | tu ley es mi delicia. 175Que mi alma viva para alabarte, | que tus mandamientos me auxilien; 176me extravié como oveja perdida: | busca a tu siervo, que no olvida tus preceptos.

120 (119)

1Canción de las subidas. |En mi aflicción llamé al Señor, | y él me respondió. 2Líbrame, Señor, de los labios mentirosos, | de la lengua traidora. 3¿Qué te va a dar o mandarte Dios, | lengua traidora? 4Flechas de arquero, | afiladas con ascuas de retama. 5¡Ay de mí, desterrado en Masac, | acampado en Cadar! 6Demasiado llevo viviendo | con los que odian la paz. 7Cuando yo digo: «Paz», | ellos dicen: «Guerra».

121 (120)

1Canción de las subidas. |Levanto mis ojos a los montes: | ¿de dónde me vendrá el auxilio? 2El auxilio me viene del Señor, | que hizo el cielo y la tierra. 3No permitirá que resbale tu pie, | tu guardián no duerme; 4no duerme ni reposa | el guardián de Israel. 5El Señor te guarda a su sombra, | está a tu derecha; 6de día el sol no te hará daño, | ni la luna de noche. 7El Señor te guarda de todo mal, | él guarda tu alma; 8el Señor guarda tus entradas y salidas, | ahora y por siempre.

122 (121)

1Canción de las subidas. De David. |¡Qué alegría cuando me dijeron: | «Vamos a la casa del Señor»! 2Ya están pisando nuestros pies | tus umbrales, Jerusalén. 3Jerusalén está fundada | como ciudad bien compacta. 4Allá suben las tribus, | las tribus del Señor, | según la costumbre de Israel, | a celebrar el nombre del Señor; 5en ella están los tribunales de justicia, | en el palacio de David. 6Desead la paz a Jerusalén: | «Vivan seguros los que te aman, 7haya paz dentro de tus muros, | seguridad en tus palacios». 8Por mis hermanos y compañeros, | voy a decir: «La paz contigo». 9Por la casa del Señor, nuestro Dios, | te deseo todo bien.

123 (122)

1Canción de las subidas. |A ti levanto mis ojos, | a ti que habitas en el cielo. 2Como están los ojos de los esclavos | fijos en las manos de sus señores, | como están los ojos de la esclava | fijos en las manos de su señora, | así están nuestros ojos | en el Señor, Dios nuestro, | esperando su misericordia. 3Misericordia, Señor, misericordia, | que estamos saciados de desprecios; 4nuestra alma está saciada | del sarcasmo de los satisfechos, | del desprecio de los orgullosos.

124 (123)

1Canción de las subidas. De David. |Si el Señor no hubiera estado de nuestra parte | —que lo diga Israel—, 2si el Señor no hubiera estado de nuestra parte, | cuando nos asaltaban los hombres, 3nos habrían tragado vivos: | tanto ardía su ira contra nosotros. 4Nos habrían arrollado las aguas, | llegándonos el torrente hasta el cuello; 5nos habrían llegado hasta el cuello | las aguas impetuosas. 6Bendito el Señor, | que no nos entregó | en presa a sus dientes; 7hemos salvado la vida, como un pájaro | de la trampa del cazador: | la trampa se rompió, | y escapamos. 8Nuestro auxilio es el nombre del Señor, | que hizo el cielo y la tierra.

125 (124)

1Canción de las subidas. |Los que confían en el Señor | son como el monte Sión: | no tiembla, está asentado para siempre. 2Jerusalén está rodeada de montañas, | y el Señor rodea a su pueblo | ahora y por siempre. 3No descansará el cetro de los malvados | sobre el lote de los justos, | no sea que los justos extiendan | su mano a la maldad. 4Señor, concede bienes a los buenos, | a los sinceros de corazón; 5y a los que se desvían por sendas tortuosas, | que los rechace el Señor con los malhechores. | ¡Paz a Israel!

126 (125)

1Canción de las subidas. |Cuando el Señor hizo volver a los cautivos de Sión, | nos parecía soñar: 2la boca se nos llenaba de risas, | la lengua de cantares. | Hasta los gentiles decían: | «El Señor ha estado grande con ellos». 3El Señor ha estado grande con nosotros, | y estamos alegres. 4Recoge, Señor, a nuestros cautivos | como los torrentes del Negueb. 5Los que sembraban con lágrimas | cosechan entre cantares. 6Al ir, iba llorando, | llevando la semilla; | al volver, vuelve cantando, | trayendo sus gavillas.

127 (126)

1Canción de las subidas. De Salomón. |Si el Señor no construye la casa, | en vano se cansan los albañiles; | si el Señor no guarda la ciudad, | en vano vigilan los centinelas. 2Es inútil que madruguéis, | que veléis hasta muy tarde, | que comáis el pan de vuestros sudores: | ¡Dios lo da a sus amigos mientras duermen! 3La herencia que da el Señor son los hijos; | su salario, el fruto del vientre: 4son saetas en manos de un guerrero | los hijos de la juventud. 5Dichoso el hombre que llena | con ellas su aljaba: | no quedará derrotado cuando litigue | con su adversario en la plaza.

128 (127)

1Canción de las subidas. |Dichoso el que teme al Señor | y sigue sus caminos. 2Comerás del fruto de tu trabajo, | serás dichoso, te irá bien; 3tu mujer, como parra fecunda, | en medio de tu casa; | tus hijos, como renuevos de olivo, | alrededor de tu mesa: 4Esta es la bendición del hombre | que teme al Señor. 5Que el Señor te bendiga desde Sión, | que veas la prosperidad de Jerusalén | todos los días de tu vida; 6que veas a los hijos de tus hijos. | ¡Paz a Israel!

129 (128)

1Canción de las subidas. |¡Cuánta guerra me han hecho desde mi juventud | —que lo diga Israel—, 2cuánta guerra me han hecho desde mi juventud, | pero no pudieron conmigo! 3En mis espaldas metieron el arado | y alargaron los surcos. 4Pero el Señor, que es justo, | rompió las coyundas de los malvados. 5Retrocedan avergonzados | los que odian a Sión; 6sean como la hierba del tejado, | que se seca y nadie la siega; 7que no llena la mano del segador | ni la brazada del que agavilla; 8ni le dicen los que pasan: | «Que el Señor te bendiga. | Os bendecimos en el nombre del Señor».

130 (129)

1Canción de las subidas. |Desde lo hondo a ti grito, Señor; 2Señor, escucha mi voz; | estén tus oídos atentos | a la voz de mi súplica. 3Si llevas cuenta de los delitos, Señor, | ¿quién podrá resistir? 4Pero de ti procede el perdón, | y así infundes temor. 5Mi alma espera en el Señor, | espera en su palabra; 6mi alma aguarda al Señor, | más que el centinela la aurora. 7Aguarde Israel al Señor, | como el centinela la aurora; | porque del Señor viene la misericordia, | la redención copiosa; 8y él redimirá a Israel | de todos sus delitos.

131 (130)

1Canción de las subidas. De David. |Señor, mi corazón no es ambicioso, | ni mis ojos altaneros; | no pretendo grandezas | que superan mi capacidad. 2Sino que acallo y modero mis deseos, | como un niño en brazos de su madre; | como un niño saciado | así está mi alma dentro de mí. 3Espere Israel en el Señor ahora y por siempre.

132 (131)

1Canción de las subidas. |Señor, tenle en cuenta a David | todos sus afanes: 2cómo juró al Señor | e hizo voto al Fuerte de Jacob: 3«No entraré bajo el techo de mi casa, | no subiré al lecho de mi descanso, 4no daré sueño a mis ojos, | ni reposo a mis párpados, 5hasta que encuentre un lugar para el Señor, | una morada para el Fuerte de Jacob». 6Oímos que estaba en Efratá, | la encontramos en el Soto de Jaar: 7entremos en su morada, | postrémonos ante el estrado de sus pies. 8Levántate, Señor, ven a tu mansión, | ven con el arca de tu poder: 9que tus sacerdotes se vistan de justicia, | que tus fieles vitoreen. 10Por amor a tu siervo David, | no niegues audiencia a tu Ungido. 11El Señor ha jurado a David | una promesa que no retractará: | «A uno de tu linaje | pondré sobre tu trono. 12Si tus hijos guardan mi alianza | y los mandatos que les enseño, | también sus hijos, por siempre, | se sentarán sobre tu trono». 13Porque el Señor ha elegido a Sión, | ha deseado vivir en ella: 14«Esta es mi mansión por siempre, | aquí viviré, porque la deseo. 15Bendeciré sus provisiones, | a sus pobres los saciaré de pan, 16vestiré a sus sacerdotes de salvación, | y sus fieles aclamarán con vítores. 17Haré germinar el vigor de David, | enciendo una lámpara para mi Ungido. 18A sus enemigos los vestiré de ignominia, | sobre él brillará mi diadema».

133 (132)

1Canción de las subidas. De David. |Ved qué dulzura, qué delicia, | convivir los hermanos unidos. 2Es ungüento precioso en la cabeza, | que va bajando por la barba, | que baja por la barba de Aarón, | hasta la franja de su ornamento. 3Es rocío del Hermón, que va bajando | sobre el monte Sión. | Porque allí manda el Señor la bendición: | la vida para siempre.

134 (133)

1Canción de las subidas. |Y ahora bendecid al Señor | los siervos del Señor, | los que pasáis la noche | en la casa del Señor. 2Levantad las manos hacia el santuario | y bendecid al Señor. 3El Señor te bendiga desde Sión, | el que hizo cielo y tierra.

135 (134)

1¡Aleluya! |Alabad el nombre del Señor, | alabadlo, siervos del Señor, 2que estáis en la casa del Señor, | en los atrios de la casa de nuestro Dios. 3Alabad al Señor porque es bueno, | tañed para su nombre, que es amable. 4Porque el Señor se escogió a Jacob, | a Israel en posesión suya. 5Yo sé que el Señor es grande, | nuestro Dios más que todos los dioses. 6El Señor todo lo que quiere lo hace: | en el cielo y en la tierra, | en los mares y en los océanos. 7Hace subir las nubes desde el horizonte, | con los relámpagos desata la lluvia, | suelta los vientos de sus silos. 8Él hirió a los primogénitos de Egipto, | desde los hombres hasta los animales. 9Envió signos y prodigios | —en medio de ti, Egipto— | contra el faraón y sus ministros. 10Hirió de muerte a pueblos numerosos, | mató a reyes poderosos: 11a Sijón, rey de los amorreos; | a Hog, rey de Basán; | a todos los reyes de Canaán. 12Y dio su tierra en heredad, | en heredad a Israel, su pueblo. 13Señor, tu nombre es eterno; | Señor, tu recuerdo de edad en edad. 14Porque el Señor hace justicia a su pueblo | y se compadece de sus siervos. 15Los ídolos de los gentiles son oro y plata, | hechura de manos humanas: 16tienen boca y no hablan, | tienen ojos y no ven, 17tienen orejas y no oyen, | no hay aliento en sus bocas. 18Sean lo mismo los que los hacen, | cuantos confían en ellos. 19Casa de Israel, bendice al Señor; | casa de Aarón, bendice al Señor; 20casa de Leví, bendice al Señor; | los que teméis al Señor, bendecid al Señor. 21Bendito sea en Sión el Señor, | que habita en Jerusalén. ¡Aleluya!

136 (135)

1Dad gracias al Señor porque es bueno: | porque es eterna su misericordia. 2Dad gracias al Dios de los dioses: | porque es eterna su misericordia. 3Dad gracias al Señor de los señores: | porque es eterna su misericordia. 4Solo él hizo grandes maravillas: | porque es eterna su misericordia. 5Él hizo sabiamente los cielos: | porque es eterna su misericordia. 6Él afianzó sobre las aguas la tierra: | porque es eterna su misericordia. 7Él hizo lumbreras gigantes: | porque es eterna su misericordia. 8El sol para regir el día: | porque es eterna su misericordia. 9La luna y las estrellas para regir la noche: | porque es eterna su misericordia. 10Él hirió a Egipto en sus primogénitos: | porque es eterna su misericordia. 11Y sacó a Israel de aquel país: | porque es eterna su misericordia. 12Con mano poderosa, con brazo extendido: | porque es eterna su misericordia. 13Él dividió en dos partes el mar Rojo: | porque es eterna su misericordia. 14Y condujo por en medio a Israel: | porque es eterna su misericordia. 15Arrojó en el mar Rojo al faraón y a su ejército: | porque es eterna su misericordia. 16Guio por el desierto a su pueblo: | porque es eterna su misericordia. 17Él hirió a reyes famosos: | porque es eterna su misericordia. 18Dio muerte a reyes poderosos: | porque es eterna su misericordia. 19A Sijón, rey de los amorreos: | porque es eterna su misericordia. 20Y a Hog, rey de Basán: | porque es eterna su misericordia. 21Les dio su tierra en heredad: | porque es eterna su misericordia. 22En heredad a Israel su siervo: | porque es eterna su misericordia. 23En nuestra humillación | se acordó de nosotros: | porque es eterna su misericordia. 24Y nos libró de nuestros opresores: | porque es eterna su misericordia. 25Él da alimento a todo viviente: | porque es eterna su misericordia. 26Dad gracias al Dios del cielo: | porque es eterna su misericordia.

137 (136)

1Junto a los canales de Babilonia | nos sentamos a llorar | con nostalgia de Sión; 2en los sauces de sus orillas | colgábamos nuestras cítaras. 3Allí los que nos deportaron | nos invitaban a cantar; | nuestros opresores, a divertirlos: | «Cantadnos un cantar de Sión». 4¡Cómo cantar un cántico del Señor | en tierra extranjera! 5Si me olvido de ti, Jerusalén, | que se me paralice la mano derecha; 6que se me pegue la lengua al paladar | si no me acuerdo de ti, | si no pongo a Jerusalén | en la cumbre de mis alegrías. 7A los idumeos, Señor, tenles en cuenta | el día de Jerusalén, | cuando decían: «¡Desnudadla, | desnudadla hasta los cimientos!». 8¡Capital de Babilonia, destructora, | dichoso quien te devuelva | el mal que nos has hecho! 9¡Dichoso quien agarre y estrelle | a tus hijos contra la peña!

138 (137)

1De David. |Te doy gracias, Señor, de todo corazón, | porque escuchaste las palabras de mi boca; | delante de los ángeles tañeré para ti; 2me postraré hacia tu santuario, | daré gracias a tu nombre: | por tu misericordia y tu lealtad, | porque tu promesa supera tu fama. 3Cuando te invoqué, me escuchaste, | acreciste el valor en mi alma. 4Que te den gracias, Señor, los reyes de la tierra, | al escuchar el oráculo de tu boca; 5canten los caminos del Señor, | porque la gloria del Señor es grande. 6El Señor es sublime, se fija en el humilde, | y de lejos conoce al soberbio. 7Cuando camino entre peligros, me conservas la vida; | extiendes tu mano contra la ira de mi enemigo, | y tu derecha me salva. 8El Señor completará sus favores conmigo. | Señor, tu misericordia es eterna, | no abandones la obra de tus manos.

139 (138)

1Al Director. Salmo de David. |Señor, tú me sondeas y me conoces. 2Me conoces cuando me siento o me levanto, | de lejos penetras mis pensamientos; 3distingues mi camino y mi descanso, | todas mis sendas te son familiares. 4No ha llegado la palabra a mi lengua, | y ya, Señor, te la sabes toda. 5Me estrechas detrás y delante, | me cubres con tu palma. 6Tanto saber me sobrepasa, | es sublime, y no lo abarco. 7¿Adónde iré lejos de tu aliento, | adónde escaparé de tu mirada? 8Si escalo el cielo, allí estás tú; | si me acuesto en el abismo, allí te encuentro; 9si vuelo hasta el margen de la aurora, | si emigro hasta el confín del mar, 10allí me alcanzará tu izquierda, | me agarrará tu derecha. 11Si digo: «Que al menos la tiniebla me encubra, | que la luz se haga noche en torno a mí», 12ni la tiniebla es oscura para ti, | la noche es clara como el día, | la tiniebla es como luz para ti. 13Tú has creado mis entrañas, | me has tejido en el seno materno. 14Te doy gracias porque me has plasmado portentosamente, | porque son admirables tus obras: | mi alma lo reconoce agradecida, 15no desconocías mis huesos. | Cuando, en lo oculto, me iba formando, | y entretejiendo en lo profundo de la tierra, 16tus ojos veían mi ser aún informe, | todos mis días estaban escritos en tu libro, | estaban calculados antes que llegase el primero. 17¡Qué incomparables encuentro tus designios, | Dios mío, qué inmenso es su conjunto! 18Si me pongo a contarlos, son más que arena; | si los doy por terminados, aún me quedas tú. 19¡Ojalá mataras, oh Dios, a los malvados! | Apártense de mí los sanguinarios, 20pues hablan de ti dolosamente, | y tus adversarios cuchichean en vano. 21¿No odiaré a quienes te odian, Señor?, | ¿no detestaré a quienes se levantan contra ti? 22Los odio con odio sin límites, | los tengo por enemigos. 23Sondéame, oh Dios, y conoce mi corazón, | ponme a prueba y conoce mis sentimientos, 24mira si mi camino se desvía, | guíame por el camino eterno.

140 (139)

1Al Director. Salmo de David. 2Líbrame, Señor, del malvado, | guárdame del hombre violento: 3que planean maldades en su corazón | y todo el día provocan contiendas; 4afilan sus lenguas como serpientes, | con veneno de víboras en los labios. (Pausa) 5Defiéndeme, Señor, de la mano perversa; | guárdame de los hombres violentos, | que preparan zancadillas a mis pasos. 6Los soberbios me esconden trampas; | los perversos me tienden una red | y por el camino me colocan lazos. (Pausa) 7Pero yo digo al Señor: «Tú eres mi Dios»; | Señor, atiende a mis gritos de socorro; 8Señor Dios, mi fuerte salvador, | que cubres mi cabeza el día de la batalla. 9Señor, no le concedas sus deseos al malvado, | no des éxito a sus proyectos. (Pausa) 10Levantan la cabeza los que me rodean, | la iniquidad de sus labios los cubra. 11Caigan sobre ellos carbones encendidos, | arrójalos en la fosa y no se levanten. 12No arraigue en la tierra el deslenguado, | el mal persiga al violento hasta desterrarlo. 13Yo sé que el Señor hace justicia al afligido | y defiende el derecho del pobre. 14Los justos alabarán tu nombre, | los honrados habitarán en tu presencia.


141 (140)

1Salmo de David. |Señor, te estoy llamando, ven de prisa, | escucha mi voz cuando te llamo. 2Suba mi oración como incienso en tu presencia, | el alzar de mis manos como ofrenda de la tarde. 3Coloca, Señor, una guardia en mi boca, | un centinela a la puerta de mis labios; 4no dejes inclinarse mi corazón a la maldad, | a cometer crímenes y delitos; | ni que con los hombres malvados | participe en banquetes. 5Que el justo me golpee, que el bueno me reprenda, | pero que el ungüento del impío no perfume mi cabeza; | yo seguiré rezando en sus desgracias. 6Cuando caigan en las duras manos de sus jueces, | escucharán mis palabras amables; 7como una piedra de molino, rota por tierra, | queden esparcidos sus huesos a la boca de la tumba. 8Señor Dios, mis ojos están vueltos a ti, | en ti me refugio, no me dejes indefenso; 9guárdame del lazo que me han tendido, | de la trampa de los malhechores. 10Caigan los malvados en sus redes, | mientras que yo escapo ileso.

142 (141)

1Poema de David cuando estaba en la cueva. Oración. 2A voz en grito clamo al Señor, | a voz en grito suplico al Señor; 3desahogo ante él mis afanes, | expongo ante él mi angustia, 4mientras me va faltando el aliento. Pero tú conoces mis senderos, | y que en el camino por donde avanzo | me han escondido una trampa. 5Mira a la derecha, fíjate: | nadie me hace caso; | no tengo adónde huir, | nadie mira por mi vida. 6A ti grito, Señor; | te digo: «Tú eres mi refugio | y mi lote en el país de la vida». 7Atiende a mis clamores, | que estoy agotado; | líbrame de mis perseguidores, | que son más fuertes que yo. 8Sácame de la prisión, | y daré gracias a tu nombre: | me rodearán los justos | cuando me devuelvas tu favor.

143 (142)

1Salmo de David. |Señor, escucha mi oración; | tú, que eres fiel, atiende a mi súplica; | tú, que eres justo, escúchame. 2No llames a juicio a tu siervo, | pues ningún hombre vivo es inocente frente a ti. 3El enemigo me persigue a muerte, | empuja mi vida al sepulcro, | me confina a las tinieblas | como a los muertos ya olvidados. 4Mi aliento desfallece, | mi corazón dentro de mí está yerto. 5Recuerdo los tiempos antiguos, | medito todas tus acciones, | considero las obras de tus manos 6y extiendo mis brazos hacia ti: | tengo sed de ti como tierra reseca. (Pausa) 7Escúchame enseguida, Señor, | que me falta el aliento. | No me escondas tu rostro, | igual que a los que bajan a la fosa. 8En la mañana hazme escuchar tu gracia, | ya que confío en ti. | Indícame el camino que he de seguir, | pues levanto mi alma a ti. 9Líbrame del enemigo, Señor, | que me refugio en ti. 10Enséñame a cumplir tu ley, | ya que tú eres mi Dios. | Tu espíritu, que es bueno, | me guíe por tierra llana. 11Por tu nombre, Señor, consérvame vivo; | por tu clemencia, sácame de la angustia. 12Por tu fidelidad, dispersa a mis enemigos, | destruye a todos mis agresores, | pues soy tu siervo.

144 (143)

1De David. |Bendito el Señor, mi Roca, | que adiestra mis manos para el combate, | mis dedos para la pelea; 2mi bienhechor, mi alcázar, | baluarte donde me pongo a salvo, | mi escudo y refugio, | que me somete los pueblos. 3Señor, ¿qué es el hombre | para que te fijes en él? | ¿Qué los hijos de Adán | para que pienses en ellos? 4El hombre es igual que un soplo; | sus días, una sombra que pasa. 5Señor, inclina tu cielo y desciende; | toca los montes, y echarán humo; 6fulmina el rayo y dispérsalos; | dispara tus saetas y desbarátalos. 7Extiende la mano desde arriba: | defiéndeme, líbrame | de las aguas caudalosas, | de la mano de los extranjeros, 8cuya boca dice falsedades, | cuya diestra jura en falso. 9Dios mío, te cantaré un cántico nuevo, | tocaré para ti el arpa de diez cuerdas: 10para ti que das la victoria a los reyes, | y salvas a David, tu siervo, de la espada maligna. 11Defiéndeme y líbrame de la mano de los extranjeros, | cuya boca dice falsedades, | cuya diestra jura en falso. 12Sean nuestros hijos un plantío, | crecidos desde su adolescencia; | nuestras hijas sean columnas talladas, | estructura de un templo; 13que nuestros silos estén repletos | de frutos de toda especie; | que nuestros rebaños a millares | se multipliquen en las praderas, 14y nuestros bueyes vengan cargados; | que no haya brechas ni aberturas, | ni alarma en nuestras plazas. 15Dichoso el pueblo que esto tiene, | dichoso el pueblo cuyo Dios es el Señor.

145 (144)

1Himno de David. |(Álef) Te ensalzaré, Dios mío, mi rey; | bendeciré tu nombre por siempre jamás. 2(Bet) Día tras día, te bendeciré | y alabaré tu nombre por siempre jamás. 3(Guímel) Grande es el Señor, merece toda alabanza, | es incalculable su grandeza; 4(Dálet) una generación pondera tus obras a la otra, | y le cuenta tus hazañas. 5(He) Alaban ellos la gloria de tu majestad, | y yo repito tus maravillas; 6(Vau) encarecen ellos tus temibles proezas, | y yo narro tus grandes acciones; 7(Zain) difunden la memoria de tu inmensa bondad, | y aclaman tu justicia. 8(Jet) El Señor es clemente y misericordioso, | lento a la cólera y rico en piedad; 9(Tet) el Señor es bueno con todos, | es cariñoso con todas sus criaturas. 10(Yod) Que todas tus criaturas te den gracias, Señor, | que te bendigan tus fieles. 11(Kaf) Que proclamen la gloria de tu reinado, | que hablen de tus hazañas; 12(Lámed) explicando tus hazañas a los hombres, | la gloria y majestad de tu reinado. 13(Mem) Tu reinado es un reinado perpetuo, | tu gobierno va de edad en edad. (Nun) El Señor es fiel a sus palabras, | bondadoso en todas sus acciones. 14(Sámek) El Señor sostiene a los que van a caer, | endereza a los que ya se doblan. 15(Ayin) Los ojos de todos te están aguardando, | tú les das la comida a su tiempo; 16(Pe) abres tú la mano, | y sacias de favores a todo viviente. 17(Sade) El Señor es justo en todos sus caminos, | es bondadoso en todas sus acciones. 18(Qof) Cerca está el Señor de los que lo invocan, | de los que lo invocan sinceramente. 19(Res) Satisface los deseos de los que lo temen, | escucha sus gritos, y los salva. 20(Sin) El Señor guarda a los que lo aman, | pero destruye a los malvados. 21(Tau) Pronuncie mi boca la alabanza del Señor, | todo viviente bendiga su santo nombre | por siempre jamás.

146 (145)

1¡Aleluya! |Alaba, alma mía, al Señor: 2alabaré al Señor mientras viva, | tañeré para mi Dios mientras exista. 3No confiéis en los príncipes, | seres de polvo que no pueden salvar; 4exhalan el espíritu y vuelven al polvo, | ese día perecen sus planes. 5Dichoso a quien auxilia el Dios de Jacob, | el que espera en el Señor, su Dios, 6que hizo el cielo y la tierra, | el mar y cuanto hay en él; | que mantiene su fidelidad perpetuamente, 7que hace justicia a los oprimidos, | que da pan a los hambrientos. | El Señor liberta a los cautivos, 8el Señor abre los ojos al ciego, | el Señor endereza a los que ya se doblan, | el Señor ama a los justos. 9El Señor guarda a los peregrinos, | sustenta al huérfano y a la viuda | y trastorna el camino de los malvados. 10El Señor reina eternamente, | tu Dios, Sión, de edad en edad. ¡Aleluya!

147 (146-147)

1Aleluya. |Alabad al Señor, que la música es buena; | nuestro Dios merece una alabanza armoniosa. 2El Señor reconstruye Jerusalén, | reúne a los deportados de Israel; 3él sana los corazones destrozados, | venda sus heridas. 4Cuenta el número de las estrellas, | a cada una la llama por su nombre. 5Nuestro Señor es grande y poderoso, | su sabiduría no tiene medida. 6El Señor sostiene a los humildes, | humilla hasta el polvo a los malvados. 7Entonad la acción de gracias al Señor, | tocad la cítara para nuestro Dios, 8que cubre el cielo de nubes, | preparando la lluvia para la tierra; | que hace brotar hierba en los montes, | para los que sirven al hombre; 9que da su alimento al ganado | y a las crías de cuervo que graznan. 10No aprecia el vigor de los caballos, | no estima los jarretes del hombre: 11el Señor aprecia a los que lo temen, | que confían en su misericordia. 12 (1)Glorifica al Señor, Jerusalén; | alaba a tu Dios, Sión. 13 (2)Que ha reforzado los cerrojos de tus puertas, | y ha bendecido a tus hijos dentro de ti; 14 (3)ha puesto paz en tus fronteras, | te sacia con flor de harina. 15 (4)Él envía su mensaje a la tierra, | y su palabra corre veloz; 16 (5)manda la nieve como lana, | esparce la escarcha como ceniza. 17 (6)Hace caer el hielo como migajas; | ante su helada, ¿quien resistirá? 18 (7)envía una orden, y se derriten; | sopla su aliento, y corren las aguas. 19 (8)Anuncia su palabra a Jacob, | sus decretos y mandatos a Israel; 20 (9)con ninguna nación obró así, | ni les dio a conocer sus mandatos. ¡Aleluya!

148

1Aleluya. |Alabad al Señor en el cielo, | alabad al Señor en lo alto. 2Alabadlo todos sus ángeles; | alabadlo todos sus ejércitos. 3Alabadlo, sol y luna; | alabadlo, estrellas lucientes. 4Alabadlo, espacios celestes | y aguas que cuelgan en el cielo. 5Alaben el nombre del Señor, | porque él lo mandó, y existieron. 6Les dio consistencia perpetua | y una ley que no pasará. 7Alabad al Señor en la tierra, | cetáceos y abismos del mar, 8rayos, granizo, nieve y bruma, | viento huracanado que cumple sus órdenes, 9montes y todas las sierras, | árboles frutales y cedros, 10fieras y animales domésticos, | reptiles y pájaros que vuelan. 11Reyes del orbe y todos los pueblos, | príncipes y jueces del mundo, 12los jóvenes y también las doncellas, | los ancianos junto con los niños, 13alaben el nombre del Señor, | el único nombre sublime. | Su majestad sobre el cielo y la tierra; 14él acrece el vigor de su pueblo. Alabanza de todos sus fieles, | de Israel, su pueblo escogido. |¡Aleluya!

149

1Aleluya. |Cantad al Señor un cántico nuevo, | resuene su alabanza en la asamblea de los fieles; 2que se alegre Israel por su Creador, | los hijos de Sión por su Rey. 3Alabad su nombre con danzas, | cantadle con tambores y cítaras; 4porque el Señor ama a su pueblo | y adorna con la victoria a los humildes. 5Que los fieles festejen su gloria | y canten jubilosos en filas: 6con vítores a Dios en la boca | y espadas de dos filos en las manos: 7para tomar venganza de los pueblos | y aplicar el castigo a las naciones, 8sujetando a los reyes con argollas, | a los nobles con esposas de hierro. 9Ejecutar la sentencia dictada | es un honor para todos sus fieles. |¡Aleluya!

150

1Aleluya. |Alabad al Señor en su templo, | alabadlo en su fuerte firmamento; 2alabadlo por sus obras magníficas, | alabadlo por su inmensa grandeza. 3Alabadlo tocando trompetas, | alabadlo con arpas y cítaras; 4alabadlo con tambores y danzas, | alabadlo con trompas y flautas; 5alabadlo con platillos sonoros, | alabadlo con platillos vibrantes. 6Todo ser que alienta alabe al Señor. |¡Aleluya!


viernes, 25 de diciembre de 2020

232).-Las Cinco llagas de Jesucristo.


Esteban Aguilar Orellana; Giovani Barbatos Epple; Ismael Barrenechea Samaniego; Jorge Catalán Núñez; Boris Díaz Carrasco; Rafael Díaz del Río Martí; Alfredo Francisco Eloy Barra ;Rodrigo Farías Picón; Franco Antonio González Fortunatti; Patricio Ernesto Hernández Jara; Walter Imilan Ojeda; Jaime Jamet Rojas; Gustavo Morales Guajardo; Francisco Moreno Gallardo; Boris Ormeño Rojas; José Oyarzún Villa; Rodrigo Palacios Marambio; Demetrio Protopsaltis Palma; Cristian Quezada Moreno; Edison Reyes Aramburu; Rodrigo Rivera Hernández; Jorge Rojas Bustos; Alejandro Suau Figueroa; Cristian Vergara Torrealba; Rodrigo Villela Díaz; Nicolás Wasiliew Sala; Marcelo Yáñez Garín; Katherine Alejandra del Carmen  Lafoy Guzmán; Paula Flores Vargas; 


Las Cinco llagas de Jesucristo.
 


las cinco llagas de Jerusalén

Las cinco llagas de Jesucristo



Los Franciscanos usan una representación heráldica de las cinco llagas (véase el tercer cuartel): sobre campo de oro cinco llagas sangrantes al natural puestas en sotuer.


Cinco llagas de Jesucristo (o plagas en versiones arcaizantes) es una expresión devocional que hace referencia a las cinco heridas que recibió Jesús en su crucifixión. Estando vivo le fueron infligidas las perforaciones de ambas manos y pies practicadas por los clavos que lo asieron a la cruz; y una vez muerto y como modo de asegurarse de su fallecimiento, recibió una herida en el costado derecho, practicada con una lanza que le atravesó el tórax hasta alcanzar el corazón.
Teológicamente, el culto a las llagas recuerda la dimensión humana de Cristo al mostrarlas como emblema de su sufrimiento. Vinculan a Jesús con el Antiguo Testamento, ya que lo presentan como el cordero llevado al matadero de la profecía de Isaías.

Historia

La devoción por las cinco llagas fue iniciada por San Francisco de Asís que según la tradición —estando en éxtasis— recibió directamente del Crucificado estos estigmas en su propio cuerpo. De aquí que la orden de los Frailes Menores haya sido una de las mayores impulsoras de la misma y que incluso use como emblemas propios distintos símbolos que las representan:

  • El escudo de las cinco llagas: sobre campo de oro cinco llagas o heridas sangrantes en sotuer;
  • El cordón franciscano de cinco nudos (aunque el que ciñe el hábito lleva tres por los votos de pobreza, castidad y obediencia);
  • El abrazo franciscano: en torno a una cruz sumada a una nube, dos brazos cruzados con las palmas extendidas mostrando sendas llagas en las mismas; uno de los brazos aparece desnudo (Jesucristo) y el otro vistiendo el sayal franciscano (San Francisco de Asís). Este símbolo representa la leyenda que cuenta cómo el crucifijo ante el que S. Francisco se encontraba en oración descolgó un brazo de la cruz para estrecharse en un abrazo con el santo de Asís.


A partir del s. XVI los Frailes Menores establecieron en sus principales casas de Castilla y Andalucía (Sevilla, Málaga, Jaén, Baeza) hermandades de disciplinantes cuya devoción corporativa era la Vera Cruz y que solían adoptar —junto a la cruz latina verde— el escudo de las cinco llagas como emblema identificativo.​ Fue igualmente asumido como distintivo por las cofradías de la Sangre.

La devoción a las llagas derivó en la creación de la práctica piadosa del Ejercicio de las Cinco Llagas. De igual modo, se vincula el culto a las llagas con la devoción al Sagrado Corazón de Jesús.



Escudo de Portugal.

 


En campo de plata, cinco escusones de azur, puestos en cruz, cargados cada uno de cinco bezantes de plata, colocados en sotuer, y una bordura de gules cargada de siete castillos de oro, tres en jefe, dos en flanco y dos hacia la punta.



Significado de los símbolos y colores, delescudo de Portugal es siguiente:

Los cinco escudos azules (escudetes o quinas) simbolizan a los cinco reyes musulmanes que el rey Alfonso Enríquez derrotó en la batalla de Ourique.

Los puntos dentro de los escudos (bezantes) representan las cinco llagas de Cristo. Contando los puntos y los escudos suman treinta: las treinta monedas que Judas recibió por delatar a Cristo. Esta explicación no puede estar al origen de los bezantes, que, como puede verse más abajo, no son cinco por escudete en las versiones más antiguas de las armerías.

Tradicionalmente, los siete castillos representan las victorias de los portugueses contra sus enemigos y simbolizan también el Reino de Algarve. Sin embargo, la verdad es que los castillos fueron introducidos en las armas de Portugal con la subida al trono de Alfonso III de Portugal, hijo de la infanta Urraca de Castilla. Alfonso no podía usar las armas de su padre, D. Alfonso II sin diferencias por no ser su hijo primogénito, por lo que las cambió agregando una bordura con las armas de su madre, un castillo de oro en campo de gules (Castilla).

Hay que considerar que, con la subida al trono de D. Alfonso III y ya en calidad de rey, este debería haber abandonado las armas personales y tomar las que habían sido de su padre y de su hermano.


El cilicio.


El cilicio es un áspero instrumento de penitencia o mortificación corporal utilizado en la tradición cristiana, que se lleva puesto directamente sobre la piel. En el contexto del personaje de Blanca dentro de la miniserie, este elemento simboliza la profunda devoción y el ascetismo religioso de la época

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ana karina gonzalez huenchuñir

AIDA OSET (~28 AÑOS) DESNUDA EN ERMESSENDA (2011)
EN ESTA ESCENA AIDA OSET TENÍA UNOS 28 AÑOS



Salmos.


90 (89)

1Oración de Moisés, hombre de Dios. |Señor, tú has sido nuestro refugio | de generación en generación. 2Antes que naciesen los montes | o fuera engendrado el orbe de la tierra, | desde siempre y por siempre tú eres Dios. 3Tú reduces el hombre a polvo, | diciendo: «Retornad, hijos de Adán». 4Mil años en tu presencia son un ayer que pasó; | una vela nocturna. 5Si tú los retiras | son como un sueño, | como hierba que se renueva: 6que florece y se renueva por la mañana, | y por la tarde la siegan y se seca. 7¡Cómo nos ha consumido tu cólera | y nos ha trastornado tu indignación! 8Pusiste nuestras culpas ante ti, | nuestros secretos ante la luz de tu mirada: 9y todos nuestros días pasaron bajo tu cólera, | y nuestros años se acabaron como un suspiro. 10Aunque uno viva setenta años, | y el más robusto hasta ochenta, | la mayor parte son fatiga inútil, | porque pasan aprisa y vuelan. 11¿Quién conoce la vehemencia de tu ira, | quién ha sentido el peso de tu cólera? 12Enséñanos a calcular nuestros años, | para que adquiramos un corazón sensato. 13Vuélvete, Señor, ¿hasta cuándo? | Ten compasión de tus siervos; 14por la mañana sácianos de tu misericordia, | y toda nuestra vida será alegría y júbilo. 15Danos alegría, por los días en que nos afligiste, | por los años en que sufrimos desdichas. 16Que tus siervos vean tu acción | y sus hijos tu gloria. 17Baje a nosotros la bondad del Señor | y haga prósperas las obras de nuestras manos. | Sí, haga prósperas las obras de nuestras manos.

91 (90)

1Tú que habitas al amparo del Altísimo, | que vives a la sombra del Omnipotente, 2di al Señor: «Refugio mío, alcázar mío, | Dios mío, confío en ti». 3Él te librará de la red del cazador, | de la peste funesta. 4Te cubrirá con sus plumas, | bajo sus alas te refugiarás: | su verdad es escudo y armadura. 5No temerás el espanto nocturno, | ni la flecha que vuela de día, 6ni la peste que se desliza en las tinieblas, | ni la epidemia que devasta a mediodía. 7Caerán a tu izquierda mil, | diez mil a tu derecha; | a ti no te alcanzará. 8Nada más mirar con tus ojos, | verás la paga de los malvados, 9porque hiciste del Señor tu refugio, | tomaste al Altísimo por defensa. 10No se acercará la desgracia, | ni la plaga llegará hasta tu tienda, 11porque a sus ángeles ha dado órdenes | para que te guarden en tus caminos. 12Te llevarán en sus palmas, | para que tu pie no tropiece en la piedra; 13caminarás sobre áspides y víboras, | pisotearás leones y dragones. 14«Se puso junto a mí: lo libraré; | lo protegeré porque conoce mi nombre; 15me invocará y lo escucharé. | Con él estaré en la tribulación, | lo defenderé, lo glorificaré, 16lo saciaré de largos días | y le haré ver mi salvación».

92 (91)

1Salmo. Cántico. Para el día del sábado. 2Es bueno dar gracias al Señor | y tocar para tu nombre, oh Altísimo; 3proclamar por la mañana tu misericordia | y de noche tu fidelidad, 4con arpas de diez cuerdas y laúdes, | sobre arpegios de cítaras. 5Tus acciones, Señor, son mi alegría, | y mi júbilo, las obras de tus manos. 6¡Qué magníficas son tus obras, Señor, | qué profundos tus designios! 7El ignorante no los entiende | ni el necio se da cuenta. 8Aunque germinen como hierba los malvados | y florezcan los malhechores, serán destruidos para siempre. | 9Tú, en cambio, Señor, eres excelso por los siglos. 10Porque tus enemigos, Señor, perecerán, | los malhechores serán dispersados; 11pero a mí me das la fuerza de un búfalo | y me unges con aceite nuevo. 12Mis ojos despreciarán a mis enemigos; | y de los malvados que se levantan contra mí, | mis oídos escucharán desventuras. 13El justo crecerá como una palmera, | se alzará como un cedro del Líbano: 14plantado en la casa del Señor, | crecerá en los atrios de nuestro Dios; 15en la vejez seguirá dando fruto | y estará lozano y frondoso, 16para proclamar que el Señor es justo, | mi Roca, en quien no existe la maldad.

93 (92)

1El Señor reina, vestido de majestad; | el Señor, vestido y ceñido de poder: | así está firme el orbe y no vacila. 2Tu trono está firme desde siempre, | y tú eres eterno. 3Levantan los ríos, Señor, | levantan los ríos su voz, | levantan los ríos su fragor; 4pero más que la voz de aguas caudalosas, | más potente que el oleaje del mar, | más potente en el cielo es el Señor. 5Tus mandatos son fieles y seguros; | la santidad es el adorno de tu casa, | Señor, por días sin término.

94 (93)

1Dios de la venganza, Señor, | Dios de la venganza, resplandece. 2Levántate, juzga la tierra, | paga su merecido a los soberbios. 3¿Hasta cuándo, Señor, los culpables, | hasta cuando triunfarán los culpables? 4Discursean profiriendo insolencias, | se jactan los malhechores. 5Trituran, Señor, a tu pueblo, | oprimen a tu heredad; 6asesinan a viudas y forasteros, | degüellan a los huérfanos, 7y comentan: «Dios no lo ve, | el Dios de Jacob no se entera». 8Enteraos, los más necios del pueblo, | ignorantes, ¿cuándo discurriréis? 9El que plantó el oído ¿no va a oír? | El que formó el ojo ¿no va a ver? 10El que educa a los pueblos ¿no va a castigar? | El que instruye al hombre ¿no va a saber? 11Sabe el Señor que los pensamientos del hombre | son insustanciales. 12Dichoso el hombre a quien tú educas, | al que enseñas tu ley, 13dándole descanso tras los años duros, | mientras al malvado le cavan la fosa. 14Porque el Señor no rechaza a su pueblo, | ni abandona su heredad: 15el juicio retornará a la justicia, | y la seguirán todos los rectos de corazón. 16¿Quién se pone a mi favor | contra los perversos, | quién se coloca a mi lado | frente a los malhechores? 17Si el Señor no me hubiera auxiliado, | ya estaría yo habitando en el silencio. 18Cuando pensaba que iba a tropezar, | tu misericordia, Señor, me sostenía; 19cuando se multiplican mis preocupaciones, | tus consuelos son mi delicia. 20¿Podrá aliarse contigo un tribunal inicuo | que dicta injusticias en nombre de la ley? 21Aunque atenten contra la vida del justo | y condenen a muerte al inocente, 22el Señor será mi alcázar, | Dios será mi roca de refugio. 23Él les pagará su iniquidad, | los destruirá por sus maldades, | los destruirá el Señor, nuestro Dios.

95 (94)

1Venid, aclamemos al Señor, | demos vítores a la Roca que nos salva; 2entremos a su presencia dándole gracias, | aclamándolo con cantos. 3Porque el Señor es un Dios grande, | soberano de todos los dioses: 4tiene en su mano las simas de la tierra, | son suyas las cumbres de los montes; 5suyo es el mar, porque él lo hizo, | la tierra firme que modelaron sus manos. 6Entrad, postrémonos por tierra, | bendiciendo al Señor, creador nuestro. 7Porque él es nuestro Dios, | y nosotros su pueblo, | el rebaño que él guía. Ojalá escuchéis hoy su voz: 8«No endurezcáis el corazón como en Meribá, | como el día de Masá en el desierto; 9cuando vuestros padres me pusieron a prueba | y me tentaron, aunque habían visto mis obras». 10Durante cuarenta años | aquella generación me asqueó, y dije: | «Es un pueblo de corazón extraviado, | que no reconoce mi camino; 11por eso he jurado en mi cólera | que no entrarán en mi descanso».

96 (95)

1Cantad al Señor un cántico nuevo, | cantad al Señor, toda la tierra; 2cantad al Señor, bendecid su nombre, | proclamad día tras día su victoria. 3Contad a los pueblos su gloria, | sus maravillas a todas las naciones; 4porque es grande el Señor, | y muy digno de alabanza, | más temible que todos los dioses. 5Pues los dioses de los gentiles no son nada, | mientras que el Señor ha hecho el cielo; 6honor y majestad lo preceden, | fuerza y esplendor están en su templo. 7Familias de los pueblos, aclamad al Señor, | aclamad la gloria y el poder del Señor; 8aclamad la gloria del nombre del Señor, | entrad en sus atrios trayéndole ofrendas. 9Postraos ante el Señor en el atrio sagrado, | tiemble en su presencia la tierra toda. 10Decid a los pueblos: «El Señor es rey: | él afianzó el orbe, y no se moverá; | él gobierna a los pueblos rectamente». 11Alégrese el cielo, goce la tierra, | retumbe el mar y cuanto lo llena; 12vitoreen los campos y cuanto hay en ellos, | aclamen los árboles del bosque, 13delante del Señor, que ya llega, | ya llega a regir la tierra: | regirá el orbe con justicia | y los pueblos con fidelidad.

97 (96)

1El Señor reina, la tierra goza, | se alegran las islas innumerables. 2Tiniebla y nube lo rodean, | justicia y derecho sostienen su trono. 3Delante de él avanza el fuego, | abrasando en torno a los enemigos; 4sus relámpagos deslumbran el orbe, | y, viéndolos, la tierra se estremece. 5Los montes se derriten como cera ante el Señor, | ante el Señor de toda la tierra; 6los cielos pregonan su justicia, | y todos los pueblos contemplan su gloria. 7Los que adoran estatuas se sonrojan, | los que ponen su orgullo en los ídolos. | Adoradlo todos sus ángeles. 8Lo oye Sión, y se alegra; | se regocijan las ciudades de Judá | por tus sentencias, Señor; 9porque tú eres, Señor, | Altísimo sobre toda la tierra, | encumbrado sobre todos los dioses. 10Odiad el mal los que amáis al Señor: | él protege la vida de sus fieles | y los libra de los malvados. 11Amanece la luz para el justo, | y la alegría para los rectos de corazón. 12Alegraos, justos, con el Señor, | celebrad su santo nombre.

98 (97)

1Salmo.| Cantad al Señor un cántico nuevo, | porque ha hecho maravillas. | Su diestra le ha dado la victoria, | su santo brazo. 2El Señor da a conocer su salvación, | revela a las naciones su justicia. 3Se acordó de su misericordia y su fidelidad | en favor de la casa de Israel. | Los confines de la tierra han contemplado | la salvación de nuestro Dios. 4Aclama al Señor, tierra entera; | gritad, vitoread, tocad. 5Tañed la cítara para el Señor, | suenen los instrumentos: 6con clarines y al son de trompetas, | aclamad al Rey y Señor. 7Retumbe el mar y cuanto contiene, | la tierra y cuantos la habitan; 8aplaudan los ríos, | aclamen los montes 9al Señor, que llega | para regir la tierra. | Regirá el orbe con justicia | y los pueblos con rectitud.

99 (98)

1El Señor reina, tiemblen las naciones; | sentado sobre querubines, vacile la tierra. 2El Señor es grande en Sión, | encumbrado sobre todos los pueblos. 3Reconozcan tu nombre, grande y terrible: | ¡Él es santo! 4El rey poderoso ama la justicia, | tú has establecido la rectitud; | tú administras en Jacob la justicia y el derecho. 5Ensalzad al Señor, Dios nuestro, | postraos ante el estrado de sus pies: | ¡Él es santo! 6Moisés y Aarón con sus sacerdotes, | Samuel con los que invocan su nombre, | invocaban al Señor, y él respondía. 7Dios les hablaba desde la columna de nube; | oyeron sus mandatos y la ley que les dio. 8Señor, Dios nuestro, tú les respondías, | tú eras para ellos un Dios de perdón, | un Dios que castiga sus maldades. 9Ensalzad al Señor, Dios nuestro, | postraos ante su monte santo: | ¡Santo es el Señor, nuestro Dios!

100 (99)

1Salmo; para la acción de gracias. Aclama al Señor, tierra entera, 2servid al Señor con alegría, | entrad en su presencia con vítores. 3Sabed que el Señor es Dios: | que él nos hizo y somos suyos, | su pueblo y ovejas de su rebaño. 4Entrad por sus puertas con acción de gracias, | por sus atrios con himnos, | dándole gracias y bendiciendo su nombre: 5«El Señor es bueno, | su misericordia es eterna, | su fidelidad por todas las edades».
101 (100)1Salmo de David. |Voy a cantar la bondad y la justicia, | para ti es mi música, Señor; 2voy a explicar el camino perfecto: | ¿cuándo vendrás a mí? Andaré con rectitud de corazón | dentro de mi casa; 3no pondré mis ojos | en intenciones viles. | Aborrezco al que obra mal, | no se juntará conmigo. 4Lejos de mí el corazón torcido, | no aprobaré al malvado. 5Al que en secreto difama a su prójimo | lo haré callar; | ojos engreídos, corazones arrogantes | no los soportaré. 6Pongo mis ojos en los que son leales, | ellos vivirán conmigo; | el que sigue un camino perfecto, | ese me servirá. 7No habitará en mi casa | el que actúa con soberbia; | el que dice mentiras | no durará en mi presencia. 8Cada mañana haré callar | a los hombres malvados, | para excluir de la ciudad del Señor | a todos los malhechores.

102 (101)

1Oración de un afligido que, en su congoja, desahoga su pena ante el Señor. 2Señor, escucha mi oración, | que mi grito llegue hasta ti; 3no me escondas tu rostro | el día de la desgracia. | Inclina tu oído hacia mí; | cuando te invoco, | escúchame enseguida. 4Que mis días se desvanecen como humo, | mis huesos queman como brasas; 5mi corazón está agostado como hierba, | me olvido de comer mi pan; 6con la violencia de mis quejidos, | se me pega la piel a los huesos. 7Estoy como lechuza en la estepa, | como búho entre ruinas; 8estoy desvelado, gimiendo, | como pájaro sin pareja en el tejado. 9Mis enemigos me insultan sin descanso; | furiosos contra mí, me maldicen. 10En vez de pan, como ceniza, | mezclo mi bebida con llanto, 11por tu cólera y tu indignación, | porque me alzaste en vilo y me tiraste; 12mis días son una sombra que se alarga, | me voy secando como la hierba. 13Tú, en cambio, permaneces para siempre, | y tu nombre de generación en generación. 14Levántate y ten misericordia de Sión, | que ya es hora y tiempo de misericordia. 15Tus siervos aman sus piedras, | se compadecen de sus ruinas; 16los gentiles temerán tu nombre; | los reyes del mundo, tu gloria. 17Cuando el Señor reconstruya Sión, | y aparezca en su gloria, 18y se vuelva a las súplicas de los indefensos, | y no desprecie sus peticiones. 19Quede esto escrito para la generación futura, | y el pueblo que será creado alabará al Señor. 20Que el Señor ha mirado desde su excelso santuario, | desde el cielo se ha fijado en la tierra, 21para escuchar los gemidos de los cautivos | y librar a los condenados a muerte. 22Para anunciar en Sión el nombre del Señor, | y su alabanza en Jerusalén, 23cuando se reúnan unánimes los pueblos | y los reyes para dar culto al Señor. 24Él agotó mis fuerzas en el camino, | acortó mis días; 25y yo dije: «Dios mío, no me arrebates en la mitad de mis días». | Tus años duran por todas las generaciones: 26al principio cimentaste la tierra, | y el cielo es obra de tus manos. 27Ellos perecerán, tú permaneces; | se gastarán como la ropa, | serán como un vestido que se muda. 28Tú, en cambio, eres siempre el mismo, | tus años no se acabarán. 29Los hijos de tus siervos vivirán seguros, | su linaje durará en tu presencia.

103 (102)

1De David. |Bendice, alma mía, al Señor, | y todo mi ser a su santo nombre. 2Bendice, alma mía, al Señor, | y no olvides sus beneficios. 3Él perdona todas tus culpas | y cura todas tus enfermedades; 4él rescata tu vida de la fosa, | y te colma de gracia y de ternura; 5él sacia de bienes tus días, | y como un águila | se renueva tu juventud. 6El Señor hace justicia | y defiende a todos los oprimidos; 7enseñó sus caminos a Moisés | y sus hazañas a los hijos de Israel. 8El Señor es compasivo y misericordioso, | lento a la ira y rico en clemencia. 9No está siempre acusando | ni guarda rencor perpetuo; 10no nos trata como merecen nuestros pecados | ni nos paga según nuestras culpas. 11Como se levanta el cielo sobre la tierra, | se levanta su bondad sobre los que lo temen; 12como dista el oriente del ocaso, | así aleja de nosotros nuestros delitos. 13Como un padre siente ternura por sus hijos, | siente el Señor ternura por los que lo temen; 14porque él conoce nuestra masa, | se acuerda de que somos barro. 15Los días del hombre duran lo que la hierba, | florecen como flor del campo, 16que el viento la roza, y ya no existe, | su terreno no volverá a verla. 17Pero la misericordia del Señor | dura desde siempre y por siempre, | para aquellos que lo temen; | su justicia pasa de hijos a nietos: 18para los que guardan la alianza | y recitan y cumplen sus mandatos. 19El Señor puso en el cielo su trono, | su soberanía gobierna el universo. 20Bendecid al Señor, ángeles suyos, | poderosos ejecutores de sus órdenes, | prontos a la voz de su palabra. 21Bendecid al Señor, ejércitos suyos, | servidores que cumplís sus deseos. 22Bendecid al Señor, todas sus obras, | en todo lugar de su imperio. | ¡Bendice, alma mía, al Señor!

104 (103)

1Bendice, alma mía, al Señor: |¡Dios mío, qué grande eres! | Te vistes de belleza y majestad, 2la luz te envuelve como un manto. | Extiendes los cielos como una tienda, 3construyes tu morada sobre las aguas; | las nubes te sirven de carroza, | avanzas en las alas del viento; 4los vientos te sirven de mensajeros; | el fuego llameante, de ministro. 5Asentaste la tierra sobre sus cimientos, | y no vacilará jamás; 6la cubriste con el manto del océano, | y las aguas se posaron sobre las montañas; 7pero a tu bramido huyeron, | al fragor de tu trueno se precipitaron, 8mientras subían los montes y bajaban los valles: | cada cual al puesto asignado. 9Trazaste una frontera que no traspasarán, | y no volverán a cubrir la tierra. 10De los manantiales sacas los ríos, | para que fluyan entre los montes; 11en ellos beben las fieras de los campos, | el asno salvaje apaga su sed; 12junto a ellos habitan las aves del cielo, | y entre las frondas se oye su canto. 13Desde tu morada riegas los montes, | y la tierra se sacia de tu acción fecunda; 14haces brotar hierba para los ganados, | y forraje para los que sirven al hombre. | Él saca pan de los campos, 15y vino que le alegra el corazón; | aceite que da brillo a su rostro, | y el pan que le da fuerzas. 16Se llenan de savia los árboles del Señor, | los cedros del Líbano que él plantó: 17allí anidan los pájaros, | en su cima pone casa la cigüeña. 18Los riscos son para las cabras, | las peñas son madriguera de erizos. 19Hiciste la luna con sus fases, | el sol conoce su ocaso. 20Pones las tinieblas y viene la noche, | y rondan las fieras de la selva; 21los cachorros del león rugen por la presa, | reclamando a Dios su comida. 22Cuando brilla el sol, se retiran | y se tumban en sus guaridas; 23el hombre sale a sus faenas, | a su labranza hasta el atardecer. 24Cuántas son tus obras, Señor, | y todas las hiciste con sabiduría; | la tierra está llena de tus criaturas. 25Ahí está el mar: ancho y dilatado, | en él bullen, sin número, | animales pequeños y grandes; 26lo surcan las naves, y el Leviatán | que modelaste para que retoce. 27Todos ellos aguardan | a que les eches comida a su tiempo: 28se la echas, y la atrapan; | abres tu mano, y se sacian de bienes; 29escondes tu rostro, y se espantan; | les retiras el aliento, y expiran | y vuelven a ser polvo; 30envías tu espíritu, y los creas, | y repueblas la faz de la tierra. 31Gloria a Dios para siempre, | goce el Señor con sus obras; 32cuando él mira la tierra, ella tiembla; | cuando toca los montes, humean. 33Cantaré al Señor, | tocaré para mi Dios mientras exista: 34que le sea agradable mi poema, | y yo me alegraré con el Señor. 35Que se acaben los pecadores en la tierra, | que los malvados no existan más. | ¡Bendice, alma mía, al Señor! | ¡Aleluya!

105 (104)

1Dad gracias al Señor, invocad su nombre, | dad a conocer sus hazañas a los pueblos. 2Cantadle al son de instrumentos, | hablad de sus maravillas, 3gloriaos de su nombre santo, | que se alegren los que buscan al Señor. 4Recurrid al Señor y a su poder, | buscad continuamente su rostro. 5Recordad las maravillas que hizo, | sus prodigios, las sentencias de su boca. 6¡Estirpe de Abrahán, su siervo; | hijos de Jacob, su elegido! 7El Señor es nuestro Dios, | él gobierna toda la tierra. 8Se acuerda de su alianza eternamente, | de la palabra dada, por mil generaciones; 9de la alianza sellada con Abrahán, | del juramento hecho a Isaac. 10Confirmado como ley para Jacob, | como alianza eterna para Israel: 11«A ti te daré el país cananeo, | como lote de vuestra heredad». 12Cuando eran unos pocos mortales, | contados, y forasteros en el país, 13cuando erraban de pueblo en pueblo, | de un reino a otra nación, 14a nadie permitió que los molestase, | y por ellos castigó a reyes: 15«No toquéis a mis ungidos, | no hagáis mal a mis profetas». 16Llamó al hambre sobre aquella tierra: | cortando el sustento de pan; 17por delante había enviado a un hombre, | a José, vendido como esclavo; 18le trabaron los pies con grillos, | le metieron el cuello en la argolla, 19hasta que se cumplió su predicción, | y la palabra del Señor lo acreditó. 20El rey lo mandó desatar, | el Señor de pueblos le abrió la prisión, 21lo nombró administrador de su casa, | señor de todas sus posesiones, 22para que a su gusto instruyera a los príncipes | y enseñase sabiduría a los ancianos. 23Entonces Israel entró en Egipto, | Jacob se hospedó en la tierra de Cam. 24Dios hizo a su pueblo muy fecundo, | más poderoso que sus enemigos. 25A estos les cambió el corazón | para que odiasen a su pueblo | y usaran malas artes con sus siervos. 26Pero envió a Moisés, su siervo, | y a Aarón, su escogido, 27que hicieron contra ellos sus signos, | prodigios en la tierra de Cam. 28Envió la oscuridad, y oscureció, | pero ellos resistieron a sus palabras; 29convirtió sus aguas en sangre, | y dio muerte a sus peces; 30su tierra pululaba de ranas, | hasta en la alcoba del rey. 31Ordenó que vinieran tábanos | y mosquitos por todo el territorio; 32les dio en vez de lluvia granizo, | llamas de fuego por su tierra; 33e hirió higueras y viñas, | tronchó los árboles del país. 34Ordenó que viniera la langosta, | saltamontes innumerables, 35que roían la hierba de su tierra, | y devoraron los frutos de sus campos. 36Hirió de muerte a los primogénitos del país, | primicias de su virilidad. 37Sacó a su pueblo cargado de oro y plata, | entre sus tribus nadie enfermaba; 38los egipcios se alegraban de su marcha, | porque los había sobrecogido el terror. 39Tendió una nube que los cubriese, | y un fuego que los alumbrase de noche. 40Lo pidieron, y envió codornices, | los sació con pan del cielo; 41hendió la peña, y brotaron las aguas, | que corrieron en ríos por el desierto. 42Porque se acordaba de la palabra sagrada, | que había dado a su siervo Abrahán. 43Sacó a su pueblo con alegría, | a sus escogidos con gritos de triunfo. 44Les asignó las tierras de los gentiles, | y poseyeron las haciendas de las naciones: 45para que guarden sus decretos, | y cumplan su ley.

106 (105)

1¡Aleluya! | Dad gracias al Señor porque es bueno, | porque es eterna su misericordia. 2¿Quién podrá contar las hazañas de Dios, | pregonar toda su alabanza? 3Dichosos los que respetan el derecho | y practican siempre la justicia. 4Acuérdate de mí | por amor a tu pueblo, | visítame con tu salvación: 5para que vea la dicha de tus escogidos, | y me alegre con la alegría de tu pueblo, | y me gloríe con tu heredad. 6Hemos pecado como nuestros padres, | hemos cometido maldades e iniquidades. 7Nuestros padres en Egipto | no comprendieron tus maravillas; | no se acordaron de tu abundante misericordia, | se rebelaron junto al mar, | junto al mar Rojo; 8pero él los salvó por amor de su nombre, | para manifestar su poder. 9Increpó al mar Rojo, y se secó; | los condujo por el abismo | como por tierra firme; 10los salvó de la mano del adversario, | los rescató del puño del enemigo; 11las aguas cubrieron a los atacantes, | y ni uno solo se salvó: 12entonces creyeron sus palabras, | cantaron su alabanza. 13Bien pronto olvidaron sus obras, | y no se fiaron de sus planes: 14ardían de avidez en el desierto | y tentaron a Dios en la estepa. 15Él les concedió lo que pedían, | y los hartó hasta saciarlos. 16Envidiaron a Moisés en el campamento, | y a Aarón, el consagrado al Señor: 17se abrió la tierra y se tragó a Datán, | se cerró sobre Abirón y sus secuaces; 18un fuego abrasó a su banda, | una llama consumió a los malvados. 19En Horeb se hicieron un becerro, | adoraron un ídolo de fundición; 20cambiaron su gloria por la imagen | de un toro que come hierba. 21Se olvidaron de Dios, su salvador, | que había hecho prodigios en Egipto, 22maravillas en la tierra de Cam, | portentos junto al mar Rojo. 23Dios hablaba ya de aniquilarlos; | pero Moisés, su elegido, | se puso en la brecha frente a él, | para apartar su cólera del exterminio. 24Despreciaron una tierra envidiable, | no creyeron en su palabra; 25murmuraban en las tiendas, | no escucharon la voz del Señor. 26Él alzó la mano y juró | que los haría morir en el desierto, 27que dispersaría su estirpe por las naciones | y los aventaría por los países. 28Se acoplaron con Baal Peor, | comieron de lo ofrecido a los muertos; 29provocaron a Dios con sus perversiones, | y los asaltó una plaga; 30pero Pinjás se levantó e hizo justicia, | y la plaga cesó; 31esto se le computó como justicia | por generación sin término. 32Lo irritaron junto a las aguas de Meribá, | Moisés tuvo que sufrir por culpa de ellos; 33le habían amargado el alma, | y desvariaron sus labios. 34No exterminaron a los pueblos | que el Señor les había mandado; 35emparentaron con los gentiles, | imitaron sus costumbres; 36adoraron sus ídolos | y cayeron en sus lazos. 37Inmolaron a los demonios | sus hijos y sus hijas. 38Derramaron la sangre inocente, | la sangre de sus hijos e hijas, | inmolados a los ídolos de Canaán, | y profanaron la tierra con sangre; 39se mancharon con sus acciones | y se prostituyeron con sus maldades. 40La ira del Señor se encendió contra su pueblo, | y aborreció su heredad; 41los entregó en manos de gentiles, | y sus adversarios los sometieron; 42sus enemigos los tiranizaban | y los doblegaron bajo su poder. 43Cuántas veces los libró; | mas ellos, obstinados en su actitud, | perecían por sus culpas. 44Pero él miró su angustia, | y escuchó sus gritos. 45Recordando su pacto con ellos, | se arrepintió con inmensa misericordia; 46hizo que movieran a compasión | a los que los habían deportado. 47Sálvanos, Señor, Dios nuestro, | reúnenos de entre los gentiles: | daremos gracias a tu santo nombre, | y alabarte será nuestra gloria. 48Bendito sea el Señor, Dios de Israel, | desde siempre y por siempre. | Y todo el pueblo diga: | ¡Amén! ¡Aleluya!

107 (106)

1Dad gracias al Señor porque es bueno, | porque es eterna su misericordia. 2Que lo confiesen los redimidos por el Señor, | los que él rescató de la mano del enemigo, 3los que reunió de todos los países: | oriente y occidente, norte y sur. 4Erraban por un desierto solitario, | no encontraban el camino de ciudad habitada; 5pasaban hambre y sed, | se les iba agotando la vida; 6pero gritaron al Señor en su angustia, | y los arrancó de la tribulación. 7Los guio por un camino derecho, | para que llegaran a una ciudad habitada. 8Den gracias al Señor por su misericordia, | por las maravillas que hace con los hombres. 9Calmó el ansia de los sedientos, | y a los hambrientos los colmó de bienes. 10Yacían en oscuridad y tinieblas, | cautivos de hierros y miserias; 11por haberse rebelado contra los mandamientos, | despreciando el plan del Altísimo. 12Él humilló su corazón con trabajos, | sucumbían y nadie los socorría. 13Pero gritaron al Señor en su angustia, | y los arrancó de la tribulación. 14Los sacó de las sombrías tinieblas, | arrancó sus cadenas. 15Den gracias al Señor por su misericordia, | por las maravillas que hace con los hombres. 16Destrozó las puertas de bronce, | quebró los cerrojos de hierro. 17Estaban enfermos por sus maldades, | por sus culpas eran afligidos; 18aborrecían todos los manjares, | y ya tocaban las puertas de la muerte. 19Pero gritaron al Señor en su angustia, | y los arrancó de la tribulación. 20Envió su palabra para curarlos, | para salvarlos de la perdición. 21Den gracias al Señor por su misericordia, | por las maravillas que hace con los hombres. 22Ofrézcanle sacrificios de alabanza, | y cuenten con entusiasmo sus acciones. 23Entraron en naves por el mar, | comerciando por las aguas inmensas. 24Contemplaron las obras de Dios, | sus maravillas en el océano. 25Él habló y levantó un viento tormentoso, | que alzaba las olas a lo alto: 26subían al cielo, bajaban al abismo, | se sentían sin fuerzas en el peligro, 27rodaban, se tambaleaban como borrachos, | y no les valía su pericia. 28Pero gritaron al Señor en su angustia, | y los arrancó de la tribulación. 29Apaciguó la tormenta en suave brisa, | y enmudecieron las olas del mar. 30Se alegraron de aquella bonanza, | y él los condujo al ansiado puerto. 31Den gracias al Señor por su misericordia, | por las maravillas que hace con los hombres. 32Aclámenlo en la asamblea del pueblo, | alábenlo en el consejo de los ancianos. 33Él transformará los ríos en desierto, | los manantiales de agua en aridez; 34la tierra fértil en marismas, | por la depravación de sus habitantes. 35Transformó el desierto en estanques, | el erial en manantiales de agua. 36Colocó allí a los hambrientos, | y fundaron una ciudad para habitar. 37Sembraron campos, plantaron huertos, | recogieron cosechas. 38Los bendijo y se multiplicaron, | y no les escatimó el ganado. 39Y menguaron, abatidos por el peso | de infortunios y desgracias. 40El mismo que arroja desprecio sobre los príncipes | y los descarrió por una soledad sin caminos, 41levantó a los pobres de la miseria | y multiplicó sus familias como rebaños. 42Los rectos lo ven y se alegran, | a la maldad se le tapa la boca. 43El que sea sabio, que recoja estos hechos | y comprenda la misericordia del Señor.

108 (107)

1Cántico. Salmo de David. 2Mi corazón está firme, Dios mío, | mi corazón está firme, | para ti cantaré y tocaré, gloria mía. 3Despertad, cítara y arpa, | despertaré a la aurora. 4Te daré gracias ante los pueblos, Señor, | tocaré para ti ante las naciones: 5por tu bondad, que es más grande que los cielos; | por tu fidelidad, que alcanza a las nubes. 6Elévate sobre el cielo, Dios mío, | y llene la tierra tu gloria; 7para que se salven tus predilectos, | que tu mano salvadora nos responda. 8Dios habló en su santuario: | «Triunfante, ocuparé Siquén, | parcelaré el valle de Sucot; 9mío es Galaad, mío Manasés, | Efraín es yelmo de mi cabeza, | Judá es mi cetro; 10Moab, una jofaina para lavarme; | sobre Edón echo mi sandalia, | sobre Filistea canto victoria». 11Pero ¿quién me guiará a la plaza fuerte, | quién me conducirá a Edón, 12si tú, oh Dios, nos has rechazado | y no sales ya con nuestras tropas? 13Auxílianos contra el enemigo, | que la ayuda del hombre es inútil. 14Con Dios haremos proezas, | él pisoteará a nuestros enemigos.

109 (108)

1Al Director. Salmo de David. |Dios de mi alabanza, no estés callado, 2que bocas malvadas y fraudulentas | se abren contra mí | y me hablan con lengua mentirosa. 3Me cercan con palabras odiosas | y me combaten sin motivo. 4En pago de mi amor me acusan, | aunque yo oraba por ellos; 5me devuelven mal por bien | y odio a cambio de mi amor. 6«Suscita contra él un malvado, | que un acusador se ponga a su derecha. 7Cuando sea juzgado, salga culpable, | y su apelación se resuelva en condena. 8Que sus días sean pocos | y otro ocupe su cargo. 9Queden huérfanos sus hijos | y viuda su mujer. 10Vayan sus hijos errabundos mendigando | y sean expulsados lejos de sus ruinas. 11Que un acreedor se apodere de sus bienes | y los extraños se adueñen de sus sudores. 12¡Jamás le brinde nadie su favor, | ni se apiade de sus huérfanos! 13Que su posteridad sea exterminada | y en una generación se borre su nombre. 14Recuerde el Señor la culpa de sus padres, | y no borre el pecado de su madre: 15estén siempre ante el Señor | y borre de la tierra su memoria». 16—«Porque no se acordó de actuar con misericordia, | persiguió al humilde y al pobre, | al de corazón abatido para matarlo; 17ya que amó la maldición, ¡recaiga sobre él!; | despreció la bendición, ¡aléjese de él! 18Se vistió la maldición cual manto, | que penetre en su interior como agua, | y en sus huesos como aceite; 19sea cual vestido que lo cubre, | como un cinturón que lo ciñe siempre. 20Pague así el Señor a los que me acusan, | a quienes hablan mal de mí». 21Pero tú, Señor, Dueño mío, | trátame conforme a tu nombre, | líbrame por tu bondadoso amor. 22Porque yo soy humilde y pobre, | y mi corazón ha sido traspasado; 23me desvanezco como sombra que declina, | me espantan como a la langosta; 24se doblan mis rodillas por el ayuno, | y, sin grasa, enflaquece mi carne. 25Soy despreciable para ellos; | al verme, menean la cabeza. 26¡Ayúdame, Señor, Dios mío; | sálvame según tu misericordia! 27Sepan que tu mano hizo esto, | que tú, Señor, lo hiciste. 28Maldigan ellos, mas tú bendecirás; | levántense y sean confundidos, | que tu siervo se alegrará. 29Vístanse de oprobio mis acusadores, | que su infamia los cubra como un manto. 30Daré gracias al Señor a boca llena, | y en medio de la muchedumbre lo alabaré, 31porque él se pone a la derecha del pobre, | para salvar su vida de los que lo condenan.

110 (109)

1Salmo de David. |Oráculo del Señor a mi Señor: | «Siéntate a mi derecha, | y haré de tus enemigos | estrado de tus pies». 2Desde Sión extenderá el Señor | el poder de tu cetro: | somete en la batalla a tus enemigos. 3«Eres príncipe desde el día de tu nacimiento | entre esplendores sagrados; | yo mismo te engendré, desde el seno, | antes de la aurora». 4El Señor lo ha jurado y no se arrepiente: | «Tú eres sacerdote eterno, | según el rito de Melquisedec». 5El Señor a tu derecha, el día de su ira, | quebrantará a los reyes, 6sentenciará a las naciones, | amontonará cadáveres, | abatirá cabezas sobre la ancha tierra. 7En su camino beberá del torrente; | por eso, levantará la cabeza.

111 (110)

1¡Aleluya! | (Álef) Doy gracias al Señor de todo corazón, |(Bet) en compañía de los rectos, en la asamblea. 2(Guímel)Grandes son las obras del Señor,|(Dálet) dignas de estudio para los que las aman. 3(He) Esplendor y belleza son su obra, |(Vau) su justicia dura por siempre. 4(Zain) Ha hecho maravillas memorables, |(Jet) el Señor es piadoso y clemente. 5(Tet) Él da alimento a los que lo temen, |(Yod) recordando siempre su alianza. 6(Kaf) Mostró a su pueblo la fuerza de su obrar, |(Lámed) dándoles la heredad de los gentiles. 7(Mem) Justicia y verdad son las obras de sus manos, |(Nun) todos sus preceptos merecen confianza: 8(Sámek) son estables para siempre jamás, |(Ayin) se han de cumplir con verdad y rectitud. 9(Pe) Envió la redención a su pueblo, |(Sade) ratificó para siempre su alianza. 10(Qof) Su nombre es sagrado y temible. |(Res) Principio de la sabiduría es el temor del Señor,

112 (111)

1¡Aleluya! |(Álef) Dichoso quien teme al Señor |(Bet) y ama de corazón sus mandatos. 2(Guímel) Su linaje será poderoso en la tierra, |(Dálet) la descendencia del justo será bendita. 3(He) En su casa habrá riquezas y abundancia, |(Vau) su caridad dura por siempre. 4(Zain) En las tinieblas brilla como una luz |(Jet) el que es justo, clemente y compasivo. 5(Tet) Dichoso el que se apiada y presta, |(Yod) y administra rectamente sus asuntos, 6(Kaf) porque jamás vacilará. |(Lámed) El recuerdo del justo será perpetuo. 7(Mem) No temerá las malas noticias, |(Nun) su corazón está firme en el Señor. 8(Sámek) Su corazón está seguro, sin temor, |(Ayin) hasta que vea derrotados a sus enemigos. 9(Pe) Reparte limosna a los pobres; |(Sade) su caridad dura por siempre |(Qof) y alzará la frente con dignidad. 10(Res) El malvado, al verlo, se irritará, |(Sin) rechinará los dientes hasta consumirse. |(Tau) La ambición del malvado fracasará.

113 (112)

1¡Aleluya! |Alabad, siervos del Señor, | alabad el nombre del Señor. 2Bendito sea el nombre del Señor, | ahora y por siempre: 3de la salida del sol hasta su ocaso, | alabado sea el nombre del Señor. 4El Señor se eleva sobre todos los pueblos, | su gloria sobre los cielos. 5¿Quién como el Señor, Dios nuestro, | que habita en las alturas 6y se abaja para mirar | al cielo y a la tierra? 7Levanta del polvo al desvalido, | alza de la basura al pobre, 8para sentarlo con los príncipes, | los príncipes de su pueblo. 9A la estéril le da un puesto en la casa, | como madre feliz de hijos. | ¡Aleluya!

114 (113a)

1Cuando Israel salió de Egipto, | los hijos de Jacob de un pueblo balbuciente, 2Judá fue su santuario, | Israel fue su dominio. 3El mar, al verlos, huyó; | el Jordán se echó atrás; 4los montes saltaron como carneros; | las colinas, como corderos. 5¿Qué te pasa, mar, que huyes, | y a ti, Jordán, que te echas atrás? 6¿Y a vosotros, montes, que saltáis como carneros; | colinas, que saltáis como corderos? 7En presencia del Señor, estremécete, tierra, | en presencia del Dios de Jacob; 8que transforma las peñas en estanques, | el pedernal en manantiales de agua.

115 (113b)

1 (9)No a nosotros, Señor, no a nosotros, | sino a tu nombre da la gloria, | por tu bondad, por tu lealtad. 2 (10)¿Por qué han de decir las naciones: | «Dónde está su Dios?». 3 (11)Nuestro Dios está en el cielo, | lo que quiere lo hace. 4 (12)Sus ídolos, en cambio, son plata y oro, | hechura de manos humanas: 5 (13)tienen boca, y no hablan; | tienen ojos, y no ven; 6 (14)tienen orejas, y no oyen; | tienen nariz, y no huelen; 7 (15)tienen manos, y no tocan; | tienen pies, y no andan; | no tiene voz su garganta: 8 (16)que sean igual los que los hacen, | cuantos confían en ellos. 9 (17)Israel confía en el Señor: | él es su auxilio y su escudo. 10 (18)La casa de Aarón confía en el Señor: | él es su auxilio y su escudo. 11 (19)Los que temen al Señor confían en el Señor: | él es su auxilio y su escudo. 12 (20)Que el Señor se acuerde de nosotros y nos bendiga, | bendiga a la casa de Israel, | bendiga a la casa de Aarón; 13 (21)bendiga a los que temen al Señor, | pequeños y grandes. 14 (22)Que el Señor os acreciente, | a vosotros y a vuestros hijos. 15 (23)Benditos seáis del Señor, | que hizo el cielo y la tierra. 16 (24)El cielo pertenece al Señor, | la tierra se les ha dado a los hombres. 17 (25)Los muertos ya no alaban al Señor, | ni los que bajan al silencio. 18 (26)Nosotros, los que vivimos, bendeciremos al Señor | ahora y por siempre. | ¡Aleluya!

116 (114-115)

1Amo al Señor, porque escucha | mi voz suplicante, 2porque inclina su oído hacia mí | el día que lo invoco. 3Me envolvían redes de muerte, | me alcanzaron los lazos del abismo, | caí en tristeza y angustia. 4Invoqué el nombre del Señor: | «Señor, salva mi vida». 5El Señor es benigno y justo, | nuestro Dios es compasivo; 6el Señor guarda a los sencillos: | estando yo sin fuerzas, me salvó. 7Alma mía, recobra tu calma, | que el Señor fue bueno contigo: 8arrancó mi alma de la muerte, | mis ojos de las lágrimas, | mis pies de la caída. 9Caminaré en presencia del Señor | en el país de los vivos. 10Tenía fe, aun cuando dije: | «¡Qué desgraciado soy!». 11Yo decía en mi apuro: | «Los hombres son unos mentirosos». 12¿Cómo pagaré al Señor | todo el bien que me ha hecho? 13Alzaré la copa de la salvación, | invocando el nombre del Señor. 14Cumpliré al Señor mis votos | en presencia de todo el pueblo. 15Mucho le cuesta al Señor | la muerte de sus fieles. 16Señor, yo soy tu siervo, | siervo tuyo, hijo de tu esclava: | rompiste mis cadenas. 17Te ofreceré un sacrificio de alabanza, | invocando el nombre del Señor. 18Cumpliré al Señor mis votos | en presencia de todo el pueblo, 19en el atrio de la casa del Señor, | en medio de ti, Jerusalén.
117 (116)1Alabad al Señor todas las naciones, | aclamadlo todos los pueblos. 2Firme es su misericordia con nosotros, | su fidelidad dura por siempre. | ¡Aleluya!




Santa Juana de Arco.

Santa Juana de Arcos (Domrémy, Francia, 1412 - Ruán, id., 1431) Santa y heroína francesa. Nacida en el seno de una familia campesina acomoda...