Hace más de dos mil años, el pueblo de Israel fue conquistado por el imperio Babilónico y exiliado de su tierra a Babel, lugar donde permaneció durante setenta años. El libro de Ester, uno de los escritos más tardíos que conforman la Biblia, cuenta cómo durante ese período se perpetró uno de los intentos de aniquilación masiva más grande de la historia del pueblo judío. El primer ministro del reino, Hamán, un descendiente del antiguo pueblo de Amalek, ideó un plan para exterminar a todos los judíos del imperio. Si uno revisa los textos bíblicos no encontrará un pueblo que sea calificado como más malvado que el pueblo de Amalek, que desciende de Esaú, hermano de Jacób, patriarca del pueblo de Israel. Sobre Amalek, el paradigma del mal, se comenta en el libro del Éxodo:
Gracias a la diplomacia de la reina Ester sobrina de Mardoqueo, líder del pueblo en el exilio, el terrible edicto de Hamán fue derogado decretando la horca para Hamán y sus diez hijos. Este hecho milagroso se festeja cada año en la fiesta de Purim. En el texto del libro de Ester, en su idioma original, vemos que el relato en el que los diez hijos de Hamán son colgados (Ester 9) está escrito de forma inusual. Dicho fragmento es el único que está escrito en dos columnas en todo el libro; en la columna derecha aparece el nombre de cada uno de los hijos de Hamán que es ejecutado y en la columna izquierda aparece la palabra (veet , “y a”). Según la tradición, dado que decir después de cada nombre (veet, “y a”) no era imperativo, el hecho de que se haya escrito de tal forma viene a señalar algo. Nada en la Biblia está de más, todo esconde un profundo significado. De la misma forma que en español, en hebreo uno puede listar diez personas sólo separándolas por una coma, y si al hacerlo escribiera después de cada uno “y a”, por ejemplo, “yo veo a Julio y a Diego y a Fernando y a Agustín”, estaría escribiendo una obviedad. Es por esto que la tradición entiende que se escribió así para comunicar un mensaje no explícito en el texto. ¿Qué es lo que aportan estas diez palabras que aparentemente sobran? Dado que dicha palabra aparece en esta sección diez veces (al lado de cada uno de los nombres de los diez hijos de Hamán) podemos deducir que otras diez personas serán colgadas además de los diez hijos de Hamán, tal como solicitó Ester. ¿Cuándo? Ya lo dijimos: “mañana”, en el futuro. Está escrito: “Y el Rey dijo a Ester, la Reina: En la capital [cuyo nombre es] Susán, los judíos han matado y exterminado a quinientos hombres y a los diez hijos de Hamán […] cualquiera sea tu petición, te será concedida […] Y dijo Ester: Si al Rey le parece bien que mañana […] sean colgados en la horca los diez hijos de Hamán” (Ester 9). La petición de la reina sorprende a cualquier lector precavido, ya que los hijos de Hamán ya estaban muertos. El texto acaba de mencionar que los diez hijos de Hamán fueron asesinados junto con otros quinientos hombres, ¿por qué entonces ella solicita que sean colgados en la horca? ¿Cabe acaso suponer que quiere que se cuelguen sus cadáveres? ¿Por qué era necesario que fuesen colgados, si ya estaban muertos? Y una última pregunta, si el rey tiene todo el poder para hacer su voluntad en el reino, ¿por qué no pidió que fuesen colgados ese mismo día? ¿Por qué esperar hasta mañana? La tradición explica que a veces “mañana” se refiere al día siguiente y otras veces al futuro, a un tiempo lejano. También explica que los hechos recopilados en la Biblia tienen relevancia para el futuro, y que todo evento que fue registrado en ella es una señal de lo que le ocurrirá a futuras generaciones. Pero ¿quienes serán colgados? ¿Es posible que la petición de Ester se haya cumplido?. En agosto de 1945, representantes de Estados Unidos, Gran Bretaña, la Unión Soviética y Francia firmaron un acuerdo que contemplaba conformar un tribunal que enjuiciara a criminales de guerra. Las actividades de esta comisión culminaron en el Acuerdo de Londres, de 1945, que estableció el Tribunal Militar Internacional de Nuremberg. Los procedimientos, desarrollados a lo largo de más de doscientas sesiones, duraron diez meses. El primero de octubre de 1946, fecha que coincidía con el Iom Kipur, Día del Perdón dentro del calendario hebreo, se dio a conocer el veredicto. Una edición especial del New York Times, del 16 de octubre de 1946, publicaba un reportaje sobre la ejecución de diez criminales de guerra nazis, que fueron encontrados culpables por el tribunal de crímenes de guerra de Nuremberg. Los Juicios de Núremberg o, también, Procesos de Núremberg, fueron un conjunto de procesos jurisdiccionales emprendidos por iniciativa de las naciones aliadas vencedoras al final de la Segunda Guerra Mundial, en los que se determinaron y sancionaron las responsabilidades de dirigentes, funcionarios y colaboradores del régimen nacionalsocialista de Adolf Hitler en los diferentes crímenes y abusos contra la Humanidad cometidos en nombre del III Reich alemán a partir del 1 de septiembre de 1939 hasta la caída del régimen alemán en mayo de 1945. Los procedimientos, desarrollados a lo largo de más de doscientas sesiones, duraron diez meses. El primero de octubre de 1946, fecha que coincidía con el Iom Kipur, Día del Perdón dentro del calendario hebreo, se dio a conocer el veredicto. Una edición especial del New York Times, del 16 de octubre de 1946, publicaba un reportaje sobre la ejecución de diez criminales de guerra nazis, que fueron encontrados culpables por el tribunal de crímenes de guerra de Nuremberg. Los condenados a muerte fueron doce y eso invalidaría nuestra investigación pero Martin Bormann fue condenado a muerte en ausencia y el tristemente celebre Hermann Göring fue condenado a pena de muerte por la horca, principalmente por ser promotor de crímenes contra la humanidad y también por ser, para los vencedores, una figura prominente del nazismo que se debía erradicar a toda costa de Alemania. Göring, al igual que Wilhelm Keitel, rechazó la muerte por ahorcamiento debido a que esa pena solo se le infligía a los traidores en Alemania e intentó que fuese ejecutado por fusilamiento debido a su alto rango militar, cosa que le fue denegada. Justo a dos horas antes de ejecutarse la sentencia, Göring se suicidó ingiriendo una cápsula de cianuro de potasio el 15 de octubre de 1946. En su celda se encontró una carta en la que aseguraba que había sido el dueño de su propio destino. Nunca se supo cómo llegó el cianuro a sus manos, y es un misterio dada la extrema vigilancia a la que estaban sometidos los jerarcas nazis. Se sospechó de su mujer Emmy y también de haber sobornado a los guardianes. Por lo tanto el libro de Ester acierta que fueron diez los ejecutados en la horca. Hitler fue un acérrimo enemigo de la moralidad, culpando al pueblo hebreo de traer, a través de la Biblia, conceptos que no deberían existir en un mundo en el cual el más fuerte tiene derecho al poder. Fue un descendiente espirtual de Amalec, su relación con el ocultismo fue la base de sus ideas, llevando al extremo mas horrible el antisemitismo que opera a lo largo de los siglos y aun perdura. Ahora podemos entender: “Dios estará en guerra con Amalek de generación en generación” (Éxodo 17:16). Entre sus muchas frases que dejo para la posteridad destacamos esta: “Yo liberé a la humanidad de las cadenas del alma. Yo libero a la humanidad de las restricciones de una inteligencia que ha tomado cargo, desde la sucia y degradante auto-mortificación de una visión falsa, llamada conciencia y moralidad” (Adolf Hitler). Hitler se desentendió de toda la moralidad, asesinando a millones de personas arrastrado por su locura, negando la existencia de valores morales y con ellos la existencia de un Creador. Al examinar el texto que relata cuando los diez hijos de Hamán son colgados (Ester 9), vemos que tres letras son más pequeñas que el resto. La letra ת(tav, “t” ) del nombre del primer hijo (Parshandata). la letra ש (shin, “Sh”) del nombre del séptimo hijo (Parmashta). Y la letra ן (zain, “z”) del nombre del décimo hijo (Vaizata). Estas tres letras pequeñas forman ןתש , que tiene un valor numérico de 707. Posteriormente, vemos en el texto otra aparente anomalía: hay una letra que es más grande que el resto, que es la letra (vav, “v”) nuevamente del nombre del décimo hijo (Vaizata). Según la tradición Judia se explica que esta letra, cuyo valor numérico es seis, representa el sexto milenio. El texto quiere comunicar el milenio codificado a través deletras más grandes de lo normal, y el año dentro de dicho milenio a través de letras más pequeñas de lo habitual. Uniendo toda la información recabada en el texto que relata cómo fueron colgados los diez hijos de Hamán, encontramos, codificado a través de letras pequeñas y grandes, que en el sexto milenio, en el año 707 -es decir, el año 5707 del calendario hebreo, equivalente a 1946 en el calendario gregoriano- serán muertos diez descendientes de Amalek. Ese mismo año, tal como mostró el New York Times, los diez criminales nazis fueron condenados a la horca en los tribunales de Nuremberg. El juicio fue conducido por un tribunal militar, por lo que la condena a muerte debería haber sido ejecutada a mediante la silla eléctrica o por disparos efectuados por un escuadrón de fusilamiento, como marca el reglamento en Estados Unidos. ¿Por qué, sin embargo, los diez nazis fueron colgados en la horca? Porque estaba escrito en el libro de Ester miles de años de atrás: “Y dijo Ester: Si al Rey le parece bien que mañana […[ sean colgados en la horca los diez hijos de Hamán” (Ester 9). La Historia se repetía, la petición que hace miles de años había formulado la reina Ester y que había sido codificada en su libro, se estaba cumpliendo en todos sus detalles: los diez descendientes del pueblo de Amalek, fueron de nuevo colgados en la horca. |
¿Qué fue lo que hizo que Streicher gritara “Purim Fest”? Quizá si el evento hubiese ocurrido en febrero o en marzo, meses en que los judíos de todo el mundo celebran la fiesta de Purim, podríamos comprender por qué grito eso. Sin embargo, la sentencia fue dada en octubre. ¿Dónde puede haber escuchado ese nombre? ¿Quién o qué puso en su mente estos pensamientos que revelaban que ese “mañana” se cumplía al pie de la letra, tal como se escribió hace miles de años en el libro de Ester? Aunque resultara casi increíble aceptarlo, miles de años después, la reina Ester vencía al archienemigo de Israel: Adolf Hitler. Basado en: "Los codigos de la Biblia” de Aharon Pollak – Uri Trajtmann |
El libro de Ester: ¿Mito o historia? |
Análisis, Columnas, Opinión El libro de Ester: ¿Mito o historia? Logo Yosef Bitton 12 de marzo 2022 Enlace Judío – ¿Mito o historia? A diferencia de algunos otros libros de la Biblia hebrea -poesías o algunas obras de ficción literaria como Yiob, según algunas opiniones- la historia que cuenta Meguilat Ester es absolutamente verídica. Uno de los elementos que distinguen a una historia verídica de un mito o ficción es que las historias son presentadas con referencias de tiempo y espacio, y los mitos no. La historia de Ester comienza exactamente así: “En los días de Ajashverosh (nombre hebreo del conocido emperador persa, Xerxes), cuando el Imperio persa se extendía desde la India (en el Oriente) hasta Etiopía (en África)… En el tercer año de su reinado (Xerxes reinó desde 486 hasta 465 AEC). Otro elemento que hace de Meguilat Ester un libro único es que no fue escrito por un rey o un profeta en el Estado soberano judío, como la mayor parte de la Biblia, sino “bajo los auspicios (y la censura) de un gobierno no judío”. Según el texto lo menciona, Ester y Mordejay —cuando este último fue el ministro más importante del imperio de Ajashverosh— escribieron la Meguilá que luego enviaron a todos los judíos del imperio. Y por esta precisa razón hay algunas cosas que no se pudieron describir explícitamente en este documento oficial “para no ofender las sensibilidades del rey o del imperio persa”. Por ejemplo, no se puede mencionar al Dios de Israel en un documento oficial persa, ni aludir a ritos religiosos judíos, como “rezar”, palabra que nunca aparece explícitamente en la Meguilá (sí aparece: “ayunar”). Y obviamente no se puede criticar directa o indirectamente al soberano persa, quien en el plan de genocidio gestado por Hamán, aparece desinformado de la identidad de las víctimas y como engañado por Hamán. Hacia el final de la historia, Ajashverosh muy sutilmente, es transformado en el héroe de la película, cuando gracias a su sello, “salva” al pueblo de Israel del exterminio. Si uno no asume que la historia de Ester fue escrita de esta manera diplomática y en estas circunstancias, no podrá entender ninguna de estas y otras anomalías en un libro judío. Hay algo más relacionado con este último punto, que hace de Meguilat Ester un libro especialmente sofisticado. Meguilat Ester es el único libro, que yo sepa, que ha sido escrito simultáneamente para dos audiencias diferentes: por un lado debía ser apto para ser aprobado por el escrupuloso ojo de la censura del Imperio persa, y por otro lado debía ser entendido y apreciado por los judíos de todo el mundo. Pero, ¿cómo es posible hacer esto? ¿Cómo puede un texto revelar y ocultar un mensaje al mismo tiempo? Voy a tratar de explicarlo brevemente. El idioma hebreo, sus términos, poseen una semántica más o menos fija, como todos los idiomas del mundo. Pero más allá del simple significado de las palabras, el idioma hebreo está íntimamente asociado con el texto bíblico. Y para el pueblo judío que sabe (o debería saber) el Tanaj (la Biblia) de memoria, las palabras y muy especialmente ciertas combinaciones o juegos de palabras, invitan a una inmediata conexión mental con otros textos de la Torá donde esa misma palabra figura. Una vez que el texto de referencia es reconocido por un miembro de ese “grupo lingüístico”, el texto original adquiere una nueva dimensión. Y así el autor puede crear en un mismo texto dos mensajes diferentes: uno simple, para el lector que solo comprende el hebreo, y otro más sofisticado, dirigido al lector que reconoce el texto Bíblico de referencia. Un ejemplo. El libro de Ester comienza con la descripción de una megafiesta que duró seis meses y 7 días que el rey Ajashverosh ofrece para los gobernantes, ministros y súbditos del imperio persa. Después de que la Meguilá nos brinda los detalles técnicos de la fiesta, explica el propósito de esta gran celebración (1:4): Ajashverosh quería “mostrar su riqueza y la gloria de su reino” (Osher Kebod Maljutó) frente a todos sus invitados. Irónicamente, el último día de la fiesta, el Rey se emborracha —pierde su sabiduría— y comete un error: manda a llamar a su esposa la reina Vashtí para exponerla indignamente ante los hombres allí presentes. Vashtí se niega y se arma un gran escándalo de estado que termina en una gran humillación para el rey. Ajashverosh quería obtener fama y prestigio a través de su gran “riqueza” pero su falta de sabiduría no se lo permitió. Las palabras “riquezas y gloria” que usa la Meguilá son fácilmente identificables por quienes conocen el texto bíblico. Pertenecen al contexto de la coronación de otro rey, Salomón, cuando a punto de ascender al trono tiene un sueño. En ese sueño Dios le ofrece cumplir cualquiera de sus deseos. Salomón, que podía haber optado por “riqueza y gloria”, como todos los reyes, pide a Dios que le conceda “sabiduría”, para guiar a su pueblo con rectitud y justicia. Dios le concede sabiduría. Pero al final también lo recompensa con “riquezas y honores” (Osher Vejabod). El contraste entre estos dos reyes no podía ser más claro. El autor de la Meguilá a través de estas dos estratégicas palabritas “riqueza y honor”, señala que Salomón, que renunció a la riqueza y al honor, eligió la sabiduría y al final Dios también le concedió riquezas y el honor. Por otro lado, Ajashverosh, persiguió la riqueza para obtener fama y prestigio. Pero al no poseer sabiduría, de nada le sirvió su riqueza, y lejos de obtener prestigio, terminó haciendo el ridículo frente a todo su imperio. |
Ester (hebreo: אסתר Ester, griego:Ἐσθήρ Esthér, latín: Esther) es un personaje bíblico judío. Heroína hebrea, Ester, junto a su primo Mardoqueo, fue una reina bíblica que rescató a su pueblo de una masacre. Su historia está detallada en la Biblia, en el libro de Ester. Ester quedó huérfana de pequeña, y fue criada por su primo Mardoqueo. Cuando este se enteró de que el emperador persa Asuero (Jerjes) buscaba mujeres para su harén, vistió y perfumó a Ester, ocultando su origen judío. Ester fue llevada ante Jerjes, quien la incluyó en su harén como su concubina. Posteriormente, Ester se convirtió en favorita de Jerjes, deviniendo en su reina. Ester se enteró de que Hamán, uno de los príncipes, quería masacrar al pueblo judío, haciendo que el rey decretase una ley para asesinarlos a todos en el mes de Adar. Ester logró contarle a su esposo sobre el plan malvado, confesándole que ella era judía. Jerjes mandó colgar a Hamán y a diez de sus hijos. Ester logró que Jerjes autorizara a los judíos a defenderse de los que los iban a asesinar, ya que el rey no podía abolir la ley que había dictado de mandar asesinar a los judíos. El recordatorio de este día aún hoy es celebrado por los judíos como Fiesta del Purim. Origen y significado del nombre. Conforme al Libro de Ester, esta joven de origen hebreo se llamaba Hadassah, que significa «mirto». Cuando entró a formar parte del harén del rey, por recomendación de Mardoqueo decidió usar el nombre de Ester. Este nuevo nombre tal vez se deriva de una forma de llamar al mirto por parte de los medos (ya que el nombre está muy cerca de la raíz de la palabra que indica, en kurdo o en persa; y también el mirto produce una flor en forma de estrella). Otros estudiosos lo hacen derivar del nombre de la diosa Istar. El significado del nombre Ester parece derivar del término de origen persa antiguo Sarta, que significa estrella, astro.[6] Un Targum de la tradición hebraica dice que ella era la más bella “estrella de la noche”. Relato bíblico. Ester era la hija de Abihail, de la tribu de Benjamín, una de las que constituían el Reino de Judá, y cuya élite conoció el exilio en Babilonia (586 a. C.), para obtener, después de varios años, el permiso de volver a su tierra natal por medio de un edicto persa (537 a. C.). La Biblia relata, además del proceso por el que pasa Ester para llegar a ser reina, el valor y la fe que tiene en Dios, al querer salvar a su pueblo, a pesar de sacrificar su posición como reina e incluso arriesgar su propia vida. El texto bíblico no relata cómo, pero se cuenta que Ester quedó huérfana al cuidado de su primo Mardoqueo, que la instruyó en la Ley judía. Después de que el Rey Asuero destituye a su Reina consorte, decide buscar por todas las provincias de Media y de Persia una nueva esposa. Después de un proceso, es precisamente Hadassah la escogida como nueva reina. Por recomendación de Mardoqueo, ella debe ocultar su origen hebreo. Sin embargo, paralelamente, un funcionario del Rey Asuero, llamado Amán o Hamán, planea un genocidio contra el pueblo judío y con subterfugios y engaños logra convencer al Rey para que esta masacre contra el pueblo Hebreo sea legal y legítima. Ante el inminente peligro, Ester decide presentarse ante el Rey, a coste de su propia vida, razón por la que pide al pueblo judío que la acompañe en una jornada de ayuno. Al presentarse ante el Rey, el Rey no sólo le perdona la vida: en un acto de amor y gracia le ofrece hasta la mitad de su reino, pero Ester sólo le solicita al Rey que sea su invitado, junto con Amán, durante tres noches. El Rey acepta y en la última noche se revela la crueldad de Amán, y es ordenada su ejecución. Cuando Ester notifica al Rey la grave situación, el Rey le dice que no puede transgredir el edicto que permitía la aniquilación del pueblo judío, pero sí que le permitiría defenderse y por eso el día previsto para la masacre del pueblo hebreo, los judíos logran vencer el ataque y sobrevivir, razón por la que en esta fecha se inició la tradición de celebrar la fiesta del Purim. Características. Ester aparece en la Biblia como una mujer que se caracteriza por su fe, valentía, preocupación por los demás, prudencia, autodominio, sabiduría y determinación. Ella es leal y obediente a su primo Mardoqueo, y se presta a cumplir su deber de representar al pueblo judío y alcanzar la salvación. En la tradición judía se la ve como un instrumento de la voluntad de Dios para evitar la destrucción del pueblo judío, para proteger y garantizar la paz durante el exilio. En el cristianismo. Ester es conmemorada como una matriarca en el Calendario de Santos de la Iglesia luterana Sínodo de Misuri el 24 de mayo. Ester es reconocida como una santa en la Iglesia ortodoxa bizantina, conmemorada en el domingo antes de Navidad. La edición de Ester de la Septuaginta contiene seis partes (totalizando 107 versos) no encontradas en la Biblia hebrea. Aunque estas interpretaciones originalmente podrían haber sido compuestas en hebreo, han sobrevivido solo en textos griegos. Ya que la versión de la Biblia hebrea de la narración de Ester no contiene ni oraciones ni aun una simple referencia a Dios, los redactores griegos, aparentemente, se sintieron obligados a dar al escrito una orientación religiosa más explícita, aludiendo cincuenta veces a "Dios" o "el Señor". Estas añadiduras de Ester en el apócrifo fueron añadidas aproximadamente en el siglo II o III a. C.. La narración de Ester también es referenciada en el capítulo 28 del 1Meabyan, un libro considerado canónico en la Iglesia ortodoxa de Etiopía. Descripciones artísticas de Ester. Durante la historia, varios artistas han creado pinturas representando a Ester. Entre las tempranas representaciones de Ester destacan la pieza de altar Heilspiegel de Konrad Witz y Ester ante Asuero de Tintoretto (1546 - 47, Royal Collection), en la cual se muestra a Ester cuando aparece ante el rey para rogar misericordia para los judíos, a pesar del castigo a morir por aparecer sin haber sido convocada. Esta escena llegó a ser una de las partes de la narración más comúnmente representadas. El desmayo de Ester no ha sido, a menudo, representado en el arte antes de Tintoretto. Es mostrada en la serie de escenas de cassone de la Vida de Ester atribuidas, varias de ellas, a Sandro Botticelli y a Filippino Lippi en la década de 1470. En otras representaciones de cassone, por ejemplo en las de Filippino Lippi, la preparación de Ester para mostrarse ante la corte es contrastada con el rechazo de Vasti de exponerse a la asamblea pública. Ester fue considerada en la teología católica como una precursora tipológica de la Virgen María en su papel como intercesora. Su elección real es paralela a la Asunción de María y, del mismo modo que Ester llegó a ser reina de Persia, María llegó a ser reina del cielo; el epíteto de María como 'stella maris" hace paralela a Ester como una 'estrella' y ambas figuras aparecen como patrocinadoras de lo humilde ante lo poderoso. Los observadores contemporáneos probablemente podrían reconocer una similitud entre el desmayo y el motivo común del Desmayo de la Virgen, visto en varias representaciones de la Crucifixión de Jesús. El desmayo de Ester llegó a ser un tema popular en la pintura barroca del siglo siguiente. Un ejemplo barroco notable es Ester y Asuero, de Artemisia Gentileschi. |
1 1Dichoso el hombre | que no sigue el consejo de los impíos, | ni entra por la senda de los pecadores, | ni se sienta en la reunión de los cínicos; 2sino que su gozo es la ley del Señor, | y medita su ley día y noche. 3Será como un árbol | plantado al borde de la acequia: | da fruto en su sazón | y no se marchitan sus hojas; | y cuanto emprende tiene buen fin. 4No así los impíos, no así; | serán paja que arrebata el viento. 5En el juicio los impíos no se levantarán, | ni los pecadores en la asamblea de los justos. 6Porque el Señor protege el camino de los justos, | pero el camino de los impíos acaba mal. 2 1¿Por qué se amotinan las naciones, | y los pueblos planean un fracaso? 2Se alían los reyes de la tierra, | los príncipes conspiran | contra el Señor y contra su Mesías: 3«Rompamos sus coyundas, | sacudamos su yugo». 4El que habita en el cielo sonríe, | el Señor se burla de ellos. 5Luego les habla con ira, | los espanta con su cólera: 6«Yo mismo he establecido a mi Rey | en Sión, mi monte santo». 7Voy a proclamar el decreto del Señor; | él me ha dicho: «Tú eres mi hijo: | yo te he engendrado hoy. 8Pídemelo: | te daré en herencia las naciones; | en posesión, los confines de la tierra: 9los gobernarás con cetro de hierro, | los quebrarás como jarro de loza». 10Y ahora, reyes, sed sensatos; | escarmentad, los que regís la tierra: 11servid al Señor con temor, 12rendidle homenaje temblando; | aprended la enseñanza, | no sea que se irrite y vayáis a la ruina, | porque se inflama de pronto su ira. | ¡Dichosos los que se refugian en él! 3 1Salmo de David cuando huía de su hijo Absalón. 2Señor, cuántos son mis enemigos, | cuántos se levantan contra mí; 3cuántos dicen de mí: | «Ya no lo protege Dios». (Pausa) 4Pero tú, Señor, eres mi escudo y mi gloria, | tú mantienes alta mi cabeza. 5Si grito invocando al Señor, | él me escucha desde su monte santo. (Pausa) 6Puedo acostarme y dormir y despertar: | el Señor me sostiene. 7No temeré al pueblo innumerable | que acampa a mi alrededor. 8Levántate, Señor; sálvame, Dios mío: | tú golpeaste a mis enemigos en la mejilla, | rompiste los dientes de los malvados. 9De ti, Señor, viene la salvación | y la bendición sobre tu pueblo. (Pausa) 4 1Al Director. Con instrumentos de cuerda. Salmo de David. 2Escúchame cuando te invoco, Dios de mi justicia; | tú que en el aprieto me diste anchura, | ten piedad de mí y escucha mi oración. 3Y vosotros, ¿hasta cuándo ultrajaréis mi honor, | amaréis la falsedad y buscaréis el engaño? (Pausa) 4Sabedlo: el Señor hizo milagros en mi favor, | y el Señor me escuchará cuando lo invoque. 5Temblad y no pequéis, | reflexionad en el silencio de vuestro lecho; (Pausa) 6ofreced sacrificios legítimos | y confiad en el Señor. 7Hay muchos que dicen: «¿Quién nos hará ver la dicha, | si la luz de tu rostro ha huido de nosotros?». 8Pero tú, Señor, has puesto en mi corazón más alegría | que si abundara en su trigo y en su vino. 9En paz me acuesto y enseguida me duermo, | porque tú solo, Señor, me haces vivir tranquilo. 5 1Al Director. Para flautas. Salmo de David. 2Señor, escucha mis palabras, | atiende a mis gemidos, 3haz caso de mis gritos de auxilio, | Rey mío y Dios mío. | A ti te suplico, Señor. 4Por la mañana escucharás mi voz, | por la mañana te expongo mi causa, | y me quedo aguardando. 5Tú no eres un Dios que ame la maldad, | ni el malvado es tu huésped, 6ni el arrogante se mantiene en tu presencia. | Detestas a los malhechores, 7destruyes a los mentirosos; | al hombre sanguinario y traicionero | lo aborrece el Señor. 8Pero yo, por tu gran bondad, | entraré en tu casa, | me postraré ante tu templo santo | en tu temor. 9Señor, guíame con tu justicia, | porque tengo enemigos; | alláname tu camino. 10En su boca no hay sinceridad, | su corazón es perverso; | su garganta es un sepulcro abierto, | mientras halagan con la lengua. 11Castígalos, oh Dios, que fracasen sus planes; | expúlsalos por sus muchos crímenes, | porque se han rebelado contra ti. 12Que se alegren los que se acogen a ti, | con júbilo eterno; | protégelos, para que se llenen de gozo | los que aman tu nombre. 13Porque tú, Señor, bendices al justo, | y como un escudo lo rodea tu favor. 6 1Al Director. Con instrumentos de cuerda; en octava. Salmo de David. 2Señor, no me corrijas con ira, | no me castigues con cólera. 3Misericordia, Señor, que desfallezco; | cura, Señor, mis huesos dislocados. 4Tengo el alma en delirio, | y tú, Señor, ¿hasta cuándo? 5Vuélvete, Señor, liberta mi alma, | sálvame por tu misericordia. 6Porque en el reino de la muerte nadie te invoca, | y en el abismo, ¿quién te alabará? 7Estoy agotado de gemir: | de noche lloro sobre el lecho, | riego mi cama con lágrimas. 8Mis ojos se consumen irritados, | envejecen por tantas contradicciones. 9Apartaos de mí los malvados, | porque el Señor ha escuchado mis sollozos; 10el Señor ha escuchado mi súplica, | el Señor ha aceptado mi oración. 11Que la vergüenza abrume a mis enemigos, | que avergonzados huyan al momento. 7 1Lamentación de David, cantada ante el Señor, a causa de Cus, el benjaminita. 2Señor, Dios mío, a ti me acojo, | líbrame de mis perseguidores y sálvame; 3que no me atrapen como leones | y me desgarren sin remedio. 4Señor, Dios mío: si soy culpable, | si hay crímenes en mis manos, 5si he devuelto el mal a mi amigo, | si he protegido a un opresor injusto, 6que el enemigo me persiga y me alcance, | que me pisotee vivo por tierra, | aplastando mi honor contra el polvo. (Pausa) 7Levántate, Señor, con tu ira, | álzate contra el furor de mis adversarios; | acude, Dios mío, a defenderme | en el juicio que has convocado. 8Que te rodee la asamblea de las naciones, | y pon tu asiento en lo más alto de ella. 9El Señor es juez de los pueblos. | Júzgame, Señor, según mi justicia, | según la inocencia que hay en mí. 10Cese la maldad de los culpables, | y apoya tú al inocente, | tú que sondeas el corazón y las entrañas, | tú, el Dios justo. 11Mi escudo es Dios, | que salva a los rectos de corazón. 12Dios es un juez justo, | Dios amenaza cada día: 13¿no afilará su espada, | tensará el arco y apuntará? 14Apunta sus armas mortíferas, | prepara sus flechas incendiarias. 15Mirad: concibió el crimen, está preñado de maldad, | y da a luz el engaño. 16Cavó y ahondó una fosa, | caiga en la fosa que hizo, 17recaiga su maldad sobre su cabeza, | baje su violencia sobre su cráneo. 18Yo daré gracias al Señor por su justicia, | tañendo para el nombre del Señor altísimo. 8 1Al Director. Según la oda de Gat. Salmo de David. 2¡Señor, Dios nuestro, | qué admirable es tu nombre en toda la tierra! Ensalzaste tu majestad sobre los cielos. 3De la boca de los niños de pecho | has sacado una alabanza contra tus enemigos | para reprimir al adversario y al rebelde. 4Cuando contemplo el cielo, obra de tus dedos, | la luna y las estrellas que has creado. 5¿Qué es el hombre para que te acuerdes de él, | el ser humano, para mirar por él? 6Lo hiciste poco inferior a los ángeles, | lo coronaste de gloria y dignidad; 7le diste el mando sobre las obras de tus manos. | Todo lo sometiste bajo sus pies. 8Rebaños de ovejas y toros, | y hasta las bestias del campo, 9las aves del cielo, los peces del mar | que trazan sendas por el mar. 10¡Señor, Dios nuestro, | que admirable es tu nombre en toda la tierra! 11. (10) 1Al Director. De David. |Al Señor me acojo, ¿por qué me decís: | «Escapa como un pájaro al monte»? 2¿Porque los malvados tensan el arco, | ajustan las saetas a la cuerda, | para disparar en la sombra | contra los buenos? 3Cuando fallan los cimientos, | ¿qué podrá hacer el justo? 4Pero el Señor está en su templo santo, | el Señor tiene su trono en el cielo; | sus ojos están observando, | sus pupilas examinan a los hombres. 5El Señor examina a inocentes y culpables, | y al que ama la violencia él lo odia. 6Hará llover sobre los malvados ascuas y azufre, | les tocará en suerte un viento huracanado. 7Porque el Señor es justo y ama la justicia: | los buenos verán su rostro. 12 (11) 1Al Director. En octava. Salmo de David. 2Sálvanos, Señor, que se acaban los buenos, | que desaparece la lealtad entre los hombres: 3no hacen más que mentir a su prójimo, | hablan con labios embusteros | y con doblez de corazón. 4Extirpe el Señor los labios embusteros | y la lengua fanfarrona 5de los que dicen: «La lengua es nuestra fuerza, | nuestros labios nos defienden, | ¿quién será nuestro amo?». 6El Señor responde: «Por la opresión del humilde, | por el gemido del pobre, | yo me levantaré, | y pondré a salvo al despreciado». 7Las palabras del Señor son palabras auténticas, | como plata limpia de ganga, | refinada siete veces. 8Tú nos guardarás, Señor, | nos librarás para siempre de esa gente. 9Los malvados merodean | mientras crece la corrupción entre los hombres. 13 (12) 1Al Director. Salmo de David. 2¿Hasta cuándo, Señor, seguirás olvidándome? | ¿Hasta cuándo me esconderás tu rostro? 3¿Hasta cuándo he de estar preocupado, | con el corazón apenado todo el día? | ¿Hasta cuándo va a triunfar mi enemigo? 4Atiende y respóndeme, Señor, Dios mío; | da luz a mis ojos para que no me duerma en la muerte, | para que no diga mi enemigo: «Le he podido», | ni se alegre mi adversario de mi fracaso. 5para que no diga mi enemigo: «Le he podido», | ni se alegre mi adversario de mi fracaso. 6Porque yo confío en tu misericordia: | mi alma gozará con tu salvación, | y cantaré al Señor por el bien que me ha hecho. 14 (13) 1Al Director. De David. |Dice el necio para sí: «No hay Dios». | Se han corrompido cometiendo execraciones, | no hay quien obre bien. 2El Señor observa desde el cielo | a los hijos de Adán, | para ver si hay alguno sensato | que busque a Dios. 3Todos se extravían | igualmente obstinados, | no hay uno que obre bien, | ni uno solo. 4Pero ¿no aprenderán los malhechores, | que devoran a mi pueblo como pan | y no invocan al Señor? 5Pues temblarán de espanto, | porque Dios está con los justos. 6Podéis burlaros de los planes del desvalido, | pero el Señor es su refugio. 7¡Ojalá venga desde Sión la salvación de Israel! | Cuando el Señor cambie la suerte de su pueblo, | se alegrará Jacob y gozará Israel. 15 (14) 1Salmo de David. |Señor, ¿quién puede hospedarse en tu tienda | y habitar en tu monte santo? 2El que procede honradamente | y practica la justicia, | el que tiene intenciones leales 3y no calumnia con su lengua, | el que no hace mal a su prójimo | ni difama al vecino. 4El que considera despreciable al impío | y honra a los que temen al Señor, | el que no retracta lo que juró | aun en daño propio, 5el que no presta dinero a usura | ni acepta soborno contra el inocente. El que así obra nunca fallará. 16 (15) 1Epigrama. De David. |Protégeme, Dios mío, que me refugio en ti. 2Yo digo al Señor: «Tú eres mi Dios». | No hay bien para mí fuera de ti. 3En los santos que hay en la tierra, varones insignes, | pongo toda mi complacencia. 4Se multiplican las desgracias | de quienes van tras dioses extraños; | yo no derramaré sus libaciones con mis manos, | ni tomaré sus nombres en mis labios. 5El Señor es el lote de mi heredad y mi copa, | mi suerte está en tu mano: 6me ha tocado un lote hermoso, | me encanta mi heredad. 7Bendeciré al Señor que me aconseja, | hasta de noche me instruye internamente. 8Tengo siempre presente al Señor, | con él a mi derecha no vacilaré. 9Por eso se me alegra el corazón, | se gozan mis entrañas, | y mi carne descansa esperanzada. 10Porque no me abandonarás en la región de los muertos | ni dejarás a tu fiel ver la corrupción. 11Me enseñarás el sendero de la vida, | me saciarás de gozo en tu presencia, | de alegría perpetua a tu derecha. 17 (16) 1Oración de David. |Señor, escucha mi apelación, | atiende a mis clamores, | presta oído a mi súplica, | que en mis labios no hay engaño: 2emane de ti la sentencia, | miren tus ojos la rectitud. 3Aunque sondees mi corazón, visitándolo de noche; | aunque me pruebes al fuego, | no encontrarás malicia en mí. 4Mi boca no ha faltado como suelen los hombres; | según las palabras de tu boca | he evitado las sendas de los violentos. 5Mis pies estuvieron firmes en tus caminos, | y no vacilaron mis pasos. 6Yo te invoco porque tú me respondes, Dios mío; | inclina el oído y escucha mis palabras. 7Muestra las maravillas de tu misericordia, | tú que salvas de los adversarios | a quien se refugia a tu derecha. 8Guárdame como a las niñas de tus ojos, | a la sombra de tus alas escóndeme 9de los malvados que me asaltan, | del enemigo mortal que me cerca. 10Han cerrado sus entrañas | y hablan con boca arrogante; 11ya me rodean sus pasos, | se hacen guiños para derribarme, 12como un león ávido de presa, | como un cachorro agazapado en su escondrijo. 13Levántate, Señor, hazle frente, doblégalo, | que tu espada me libre del malvado, 14y tu mano, Señor, de los mortales, | los mortales de este mundo, | que no tendrán parte en la vida. | Pero de tu despensa les llenarás el vientre, | se saciarán sus hijos | y dejarán a sus pequeños lo que sobra. 15Pero yo con mi apelación vengo a tu presencia, | y al despertar me saciaré de tu semblante. 18 (17) 1Al Director. Del siervo del Señor, David, que dirigió al Señor las palabras de esta canción, cuando el Señor lo libró de todos sus enemigos y de las manos de Saúl. Dijo: 2Yo te amo, Señor; tú eres mi fortaleza; 3Señor, mi roca, mi alcázar, mi libertador. | Dios mío, peña mía, refugio mío, | escudo mío, mi fuerza salvadora, mi baluarte. 4Invoco al Señor de mi alabanza | y quedo libre de mis enemigos. 5Me cercaban olas mortales, | torrentes destructores me aterraban, 6me envolvían las redes del abismo; | me alcanzaban los lazos de la muerte. 7En el peligro invoqué al Señor, | grité a mi Dios: | desde su templo él escuchó mi voz, | y mi grito llegó a sus oídos. 8Entonces tembló y retembló la tierra, | vacilaron los cimientos de los montes, | sacudidos por su cólera; 9de su nariz se alzaba una humareda, | de su boca un fuego voraz, | y lanzaba carbones ardiendo. 10Inclinó el cielo y bajó | con nubarrones debajo de sus pies. 11Volaba a caballo de un querubín | cerniéndose sobre las alas del viento, 12envuelto en un manto de oscuridad; | como un toldo, lo rodeaban | oscuro aguacero y nubes espesas; 13al fulgor de su presencia, las nubes | se deshicieron en granizo y centellas. 14Y el Señor tronaba desde el cielo, | el Altísimo hacía oír su voz: 15disparando sus saetas, los dispersaba, | y sus continuos relámpagos los enloquecían. 16El fondo del mar apareció, | y se vieron los cimientos del orbe, | cuando tú, Señor, lanzaste un bramido, | con tu nariz resoplando de cólera. 17Desde el cielo alargó la mano y me agarró, | me sacó de las aguas caudalosas, 18me libró de un enemigo poderoso, | de adversarios más fuertes que yo. 19Me acosaban el día funesto, | pero el Señor fue mi apoyo: 20me sacó a un lugar espacioso, | me libró porque me amaba. 21El Señor retribuyó mi justicia, | retribuyó la pureza de mis manos, 22porque seguí los caminos del Señor | y no me rebelé contra mi Dios; 23porque tuve presentes sus mandamientos | y no me aparté de sus preceptos; 24le fui enteramente fiel, | guardándome de toda culpa; 25el Señor retribuyó mi justicia, | la pureza de mis manos en su presencia. 26Con el fiel, tú eres fiel; | con el íntegro, tú eres íntegro; 27con el sincero, tú eres sincero; | con el astuto, tú eres sagaz. 28Tú salvas al pueblo afligido | y humillas los ojos soberbios. 29Señor, tú eres mi lámpara; | Dios mío, tú alumbras mis tinieblas. 30Fiado en ti, me meto en la refriega, | fiado en mi Dios, asalto la muralla. 31Perfecto es el camino de Dios, | acendrada es la promesa del Señor; | él es escudo para los que a él se acogen. 32¿Quién es Dios fuera del Señor? | ¿Qué roca hay fuera de nuestro Dios? 33Dios me ciñe de valor | y me enseña un camino perfecto; 34él me da pies de ciervo, | y me coloca en las alturas; 35él adiestra mis manos para la guerra, | y mis brazos para tensar la ballesta. 36Me dejaste tu escudo protector, | tu diestra me sostuvo, | multiplicaste tus cuidados conmigo. 37Ensanchaste el camino a mis pasos, | y no flaquearon mis tobillos. 38Yo perseguía al enemigo hasta alcanzarlo, | y no me volvía sin haberlo aniquilado: 39los derroté, y no pudieron rehacerse, | cayeron bajo mis pies. 40Me ceñiste de valor para la lucha, | doblegaste a los que me resistían. 41Hiciste volver la espalda a mis enemigos, | rechazaste a mis adversarios. 42Pedían auxilio, pero nadie los salvaba; | gritaban al Señor, pero no les respondía. 43Los reduje a polvo que arrebataba el viento; | los pisoteaba como barro de las calles. 44Me libraste de las contiendas de mi pueblo, | me hiciste cabeza de naciones, | un pueblo extraño fue mi vasallo: 45me escuchaban y me adulaban, | los extranjeros buscaban mi favor. 46La gente extraña palidecía | y salía temblando de sus baluartes. 47Viva el Señor, bendita sea mi Roca, | sea ensalzado mi Dios y Salvador: 48el Dios que me dio el desquite | y me sometió los pueblos; 49que me libró de mis enemigos, | me levantó sobre los que resistían | y me salvó del hombre cruel. 50Por eso te daré gracias entre las naciones, Señor, | y tañeré en honor de tu nombre: 51Tú diste gran victoria a tu rey, | tuviste misericordia de tu ungido, | de David y su linaje por siempre. 19 (18) 1Al Director. Salmo de David. 2El cielo proclama la gloria de Dios, | el firmamento pregona la obra de sus manos: 3el día al día le pasa el mensaje, | la noche a la noche se lo susurra. 4Sin que hablen, sin que pronuncien, | sin que resuene su voz, 5a toda la tierra alcanza su pregón | y hasta los límites del orbe su lenguaje. Allí le ha puesto su tienda al sol: 6él sale como el esposo de su alcoba, | contento como un héroe, a recorrer su camino. 7Asoma por un extremo del cielo, | y su órbita llega al otro extremo: | nada se libra de su calor. 8La ley del Señor es perfecta | y es descanso del alma; | el precepto del Señor es fiel | e instruye a los ignorantes. 9Los mandatos del Señor son rectos | y alegran el corazón; | la norma del Señor es límpida | y da luz a los ojos. 10El temor del Señor es puro | y eternamente estable; | los mandamientos del Señor son verdaderos | y enteramente justos. 11Más preciosos que el oro, | más que el oro fino; | más dulces que la miel | de un panal que destila. 12También tu siervo es instruido por ellos | y guardarlos comporta una gran recompensa. 13¿Quién conoce sus faltas? | Absuélveme de lo que se me oculta. 14Preserva a tu siervo de la arrogancia, | para que no me domine: | así quedaré limpio e inocente | del gran pecado . 15Que te agraden las palabras de mi boca, | y llegue a tu presencia el meditar de mi corazón, | Señor, Roca mía, Redentor mío. |




