Apuntes de clases

Clases de filosofía y ciencias bíblicas del Instituto de Humanidades Luis Campino, y la Parroquia de Guadalupe de Quinta Normal.


jueves, 30 de enero de 2020

205).-El Liceo de Aristóteles.


Esteban Aguilar Orellana; Giovani Barbatos Epple; Ismael Barrenechea Samaniego; Jorge Catalán Núñez; Boris Díaz Carrasco; Rafael Díaz del Río Martí; Alfredo Francisco Eloy Barra ;Rodrigo Farías Picón; Franco Antonio González Fortunatti; Patricio Ernesto Hernández Jara; Walter Imilan Ojeda; Jaime Jamet Rojas; Gustavo Morales Guajardo; Francisco Moreno Gallardo; Boris Ormeño Rojas; José Oyarzún Villa; Rodrigo Palacios Marambio; Demetrio Protopsaltis Palma; Cristian Quezada Moreno; Edison Reyes Aramburu; Rodrigo Rivera Hernández; Jorge Rojas Bustos; Alejandro Suau Figueroa; Cristian Vergara Torrealba; Rodrigo Villela Díaz; Nicolás Wasiliew Sala; Marcelo Yáñez Garín; Katherine Alejandra del Carmen  Lafoy Guzmán; Franco Natalino; 


El Liceo de Aristóteles.


Aristóteles


El Liceo (del gr. Λύκειον) es el nombre de un gimnasio situado en las cercanías del templo de Apolo Licio, en Atenas. Conocido sobre todo por ser el centro de enseñanza donde Aristóteles impartía cátedra, razón por la que el término se aplicó a su escuela filosófica: la escuela peripatética (llamada así por la costumbre de pasear en un pórtico cubierto durante las discusiones, puesto que, en griego, περιπατέω significa pasear).​ Más tarde fue retomado en diversos idiomas —Liceo como institución— para designar centros de instrucción.

Biblioteca de Aristóteles

En el Liceo, Aristóteles dictó las lecciones que constituirán luego la mayor parte de su obra conservada. La escuela siempre tuvo una orientación empírica, en oposición a la Academia de Atenas, mucho más especulativa. Esa orientación empírica se acentúa cuando Teofrasto asume su dirección. En el testamento de Aristóteles se habla de la infraestructura del Liceo, que contaba con jardín, el paseo, biblioteca y demás habitaciones. 
La biblioteca del Liceo se la entregó Teofrasto a su amigo peripatético llamado Neleo de Escepsis, con un catálogo, según Diógenes Laercio, de más de 157 títulos de Aristóteles y 225 de Teofrasto contenidos en más de 1005 rollos de papiro, además de los cientos o miles de autores de la escuela peripatética o de escritores antiguos, pudiendo llegar a 10 000 papiros.

La escuela.

Aristóteles fundó la escuela a su vuelta a Atenas, en el año 336 a. C., tras unos años en los que se ausentó de la ciudad para ejercer como preceptor del hijo de Filipo II de Macedonia: Alejandro Magno. En lugar de volver a la academia de Atenas, en la que había permanecido durante unos veinte años, decidió fundar su escuela propia. Cuando muere Alejandro Magno, la situación política en Atenas se vuelve inestable y peligrosa para los considerados "amigos de los macedonios"
Aristóteles años atrás había escrito un himno funerario en honor del tirano Hermias, que había sido aliado de Filipo II de Macedonia, por lo que fue acusado de asébeia (impiedad) y temiendo por su vida (al parecer dijo que no quería dar a la ciudad la ocasión de cometer un segundo crimen contra la filosofía, en clara referencia a la muerte de Sócrates) se trasladó a Calcis, la tierra de su madre en la isla de Eubea, donde murió en 322 a. C. A Aristóteles le sucede Teofrasto en la dirección del Liceo cuando el primero se ve obligado a huir de Atenas.
La escuela siempre tuvo una orientación empírica, en oposición a la academia de Atenas mucho más especulativa, que se acentúa cuando Teofrasto asume su dirección.
Otro importante director del Liceo fue Andrónico de Rodas, quien en el siglo I a. C. ordenó los escritos de Aristóteles que se conservaban en el Liceo y agrupados y titulados de esta forma se han conservado y transmitido hasta nuestros días.

Sitio arqueológico.

En 1997, durante los trabajos de excavación realizados en Atenas para la construcción del Museo de Arte Contemporáneo, fueron descubiertos los restos del famoso Liceo donde Aristóteles impartía sus enseñanzas, confirmando así su ubicación dentro de las murallas de Atenas, cerca del Museo de la Guerra de Atenas, en la intersección de las calles Rigillis y Vasilissis Sofias.
El Consejo Central de Arqueología de Atenas ha encargado una serie de modificaciones del sitio, que le permitan ser abiertos al público.
La escuela peripatética fue un círculo filosófico de la Grecia antigua. Básicamente, seguía las enseñanzas de Aristóteles, su fundador. Sus seguidores recibían el nombre de peripatéticos (περιπατητικοί).
Recibió este nombre por estar situada al lado del templo dedicado a Apolo Licio, el cual poseía un jardín por el que, según la tradición, el maestro paseaba con sus discípulos, reflexionando sobre la vida. En griego peripatêín significa pasear, por ello a los seguidores de Aristóteles también se los llamó peripatéticos, y a la escuela Peripatos. Tras la muerte de Aristóteles, la escuela se preocupó más por investigaciones naturalistas y científicas que por cuestiones estrictamente filosóficas.

Historia

Escuela fundada por Aristóteles en el año 336 a.C. Dicha escuela es conocida con este nombre (en griego Λύκειον) porque Aristóteles la fundó en un edificio de Atenas, anexo a un gimnasio y a un templo dedicados a Apolo Liceio, fundados por Pericles en la explanada situada entre el río Ilisio y el monte Licabeto. Puesto que a menudo las enseñanzas se realizaban en un paseo porticado cubierto o Perípatos, también se conoce con el nombre de escuela de los peripatéticos (paseantes) o escuela peripatética.
Aristóteles, que había sido discípulo de Platón en la Academia platónica, fundó esta escuela al regresar a Atenas poco después de la muerte de Filipo de Macedonia y de la ascensión al trono de Alejandro Magno. Por entonces Platón ya había muerto y Aristóteles no se reincorporó a la Academia, que a la sazón estaba regida por Jenócrates, sino que decidió fundar su propia escuela, que dirigió hasta el año 323 a.C., el mismo en que murió Alejandro Magno, pues viendo que, debido a motivos políticos (fue acusado de macedonismo), su vida peligraba en Atenas, marchó a la ciudad de Calcis, en la isla de Eubea, donde murió el año siguiente (322 a.C.).
Aristóteles fue sucedido por Teofrasto, quien tomó la dirección del Liceo hasta su muerte en el 287 a. C.. Se calcula que por entonces el número de alumnos rondaba los dos mil. Los primeros peripatéticos fueron los discípulos directos del maestro y los de la segunda generación (finales del s. IV y el s. III a. C.). Se caracterizaron especialmente por desarrollar el aspecto más empirista del aristotelismo y, consiguientemente, la investigación científica positiva potenciada por Teofrasto. 
Otros discípulos importantes fueron Eudemo de Rodas (especializado en matemáticas y astronomía), Aristoxeno de Tarento (que combinó el aristotelismo con el pitagorismo, y se especializó en el estudio de la música), Dicearco de Mesina (que investigó la historia de la civilización griega), Menón (estudioso de la medicina), Fanias de Ereso (que investigó la poesía y las escuelas filosóficas) y Estratón de Lámpsaco, más inclinado hacia el atomismo, que fue quien sucedió a Teofrasto y fue escolarca hasta su muerte acontecida en el año 269 a. C. 
Puesto que los aristotélicos habían sido acusados de ser pro macedonios, varios de éstos se fueron de Atenas y se instalaron en otros lugares, especialmente en Alejandría. De hecho, el peripatético Demetrio de Falero, amigo del rey Ptolomeo I Soter, logró el apoyo de éste para fundar el Museo y la gran Biblioteca de Alejandría, y el mismo Estatón llegó a ser el preceptor de Ptolomeo II.
A Estratón de Lámpsaco le sucedió Licón de Laodicea (desde el año 269 a.C, hasta el 225 a.C.). Durante el período en que Licón estuvo al frente del Liceo, el número de alumnos descendió mucho. Este segundo período (s. II y I a. C.), iniciado por Licón, se caracterizó por la mezcla con otras doctrinas y por una importante decadencia. Además de Licón, cabe destacar a Aristón de Queos. A Licón le sucedió Critolao (desde el año 225 a.C. hasta el año 143 a.C.). Posteriormente, el Liceo fue saqueado varias veces hasta que fue destruido en el año 84 a.C. 
El Liceo desapareció por completo cuando, en el año 529, el emperador Justiniano hizo cerrar todas las escuelas filosóficas de Atenas. Entonces los pensadores griegos buscaron refugio en oriente, especialmente en Siria y Persia. La expansión islámica reintrodujo en occidente buena parte de la tradición griega que era casi desconocida en el occidente medieval, y muchas de las obras de Aristóteles fueron conocidas, a partir de los siglos XII y XIII, a través de un largo rodeo de traducciones: del griego al siríaco o al árabe, de estas lenguas al latín y, finalmente, de nuevo al griego.
Especialmente durante la época de Aristóteles y Teofrasto, el Liceo actuaba como un verdadero centro de investigaciones, adquiriendo un marcado carácter enciclopédico, ya que, al lado de la filosofía, se desarrollaban las más variadas investigaciones de ciencias naturales. No obstante, al morir, Teofrasto legó el edificio a la escuela, pero la biblioteca la heredó Neleo de Scepsis, quien la trasladó a Asia Menor y, desde esta época, el Liceo se vio privado de su gran fuente documental: los escritos del maestro. 
Los herederos de Neleo escondieron dichos escritos para evitar que cayeran en manos de los reyes Atálidas, fundadores de la biblioteca de Pérgamo. De esta manera, los escritos de Aristóteles permenecieron mucho tiempo ocultos, hasta que los adquirió Apolicón y los trasladó nuevamente a Atenas. Allí fueron confiscados por Sila, en el 86 a.C., y trasladados a Roma, para que fueran revisados por Tiranión y, especialmente, por Andrónico de Rodas, a la sazón escolarca del Liceo. 
Así, pues, solamente en la segunda mitad del siglo I a.C. apareció una primera edición de los escritos de Aristóteles efectuada por el mencionado Andrónico de Rodas, que hizo una clasificación de las obras de Aristóteles y publicó sus libros acroamáticos o esotéricos. Con Andrónico de Rodas se entra en el tercer período (s. I-III d. C.), que tuvo un cierto esplendor, sobre todo por los comentaristas, aunque tuvieron poca originalidad. Uno de los más importantes fue Alejandro de Afrodisia.



Aristóteles, el filósofo que creó a Alejandro Magno para vengarse de los griegos.

En términos de la leyenda, el discípulo de Platón enseñó a Alejandro a pensar como un griego pero a luchar como un «bárbaro», en vista de que los atenienses le habían negado la dirección de la Academia por su condición de macedonio.



El reino de Macedonia, donde nació Alejandro Magno, era considerado en la Antigüedad un territorio de bárbaros y extranjeros. Atenas, Esparta, Tebas y otras ciudades estado helenas se negaban a aceptar que lo que hoy forma parte de la Grecia histórica estuviera habitado por compatriotas. Nacido en Estagira (Península de Calcídica), al este de Macedonia, Aristóteles sufrió parte de esos mismos recelos y, de cara a la historia, educó al hombre llamado a someter toda Grecia y lanzarse al corazón de Asia: Alejandro Magno.
La semana pasada se anunció el posible el hallazgo de la tumba de Aristóteles en Estagira, precisamente en la localidad donde tuvo lugar el nacimiento del filósofo. La península de Calcídica, a menos de dos horas de Tesalónica, era parte del reino de Macedonia hace 24 siglos. El lugar, muy cerca de la acrópolis y con vistas sobre la bahía, tenía un altar para sacrificios, y una arquitectura que revela su importancia. No en vano, su valor histórico deriva de haber sido la cuna de uno de los tres grandes filósofos griegos de la Antigüedad y genio dedicado a múltiples campos. Aristóteles está considerado el primer investigador científico en el sentido moderno de la palabra.
Más allá de su obra, Aristóteles es recordado por su vinculación con los reyes de Macedonia. Su padre, Nicómaco, era médico de la corte de Amintas III, padre de Filipo II de Macedonia, y, por tanto, abuelo de Alejandro Magno. De hecho, Aristóteles fue iniciado de niño en los secretos de la medicina, pero su carrera se encaminó pronto hacia la filosofía. Con 17 años, el joven fue enviado a Atenas para estudiar en la Academia de Platón.
No está claro cuánto de próxima fue la relación entre Platón (discípulo, a su vez, de Sócrates) y Aristóteles, así como no lo están las razones por las que a la muerte del maestro su alumno más aventajado no heredó la dirección de la Academia de Atenas. La leyenda ha querido ver en la decisión de Platón de poner a su sobrino, Espeusipo, al frente de la Academia una humillación hacia Aristóteles y una muestra de cierta aversión entre ambos.

Tutor del hijo de Filipo II de Macedonia.

En verdad, la condición de macedonio invalidaba legalmente a Aristóteles para hacerse cargo del puesto, al igual que provocaba el desdén de muchos griegos hacia Filipo II a pesar de su potencia militar. Su historia es la de un rey que convirtió un empobrecido reino –despreciado por Atenas y Esparta– en la gran potencia hegemónica de toda Grecia. Tras pasarse varios años de su infancia como rehén en Tebas, Filipo regresó a casa con la idea de comenzar una reforma militar de los ejércitos macedonios que, partiendo de la tradicional falange griega, añadiera nuevos elementos tácticos para darle más flexibilidad y poder someter a las grandes ciudades griegas.
Con las principales ciudades estado griegas sometidas y Atenas ofreciendo una alianza favorable a Macedonia, Filipo se dirigió contra Esparta, que prefirieron conceder a Filipo II la paz sin presentar batalla. En medio de su vorágine conquistadora, el Rey macedonio decidió casarse en el 357 a. C. con la princesa Olimpia de Epiro (nombre que asumiría años después), hija del Rey de Molosia, una región al noroeste de la actual Grecia. Ella sería la madre de Alejandro y de Cleopatra de Macedonia.
En 343 a. C, Filipo convocó a Aristóteles para que fuera tutor de su hijo de 13 años. Casi como si fuera una venganza contra los griegos «de pura cepa» que impidieron su nombramiento como director de la Academia de Atenas, Aristóteles dio forma al carácter del hombre llamado a concluir el trabajo de su padre y a atar la voluntad griega bajo un nudo bárbaro, esto es, macedonio.
Aristóteles, «de piernas delgadas y ojos pequeños», aceptó la invitación de Filipo II de Macedonia y se encargó de la educación de Alejandro durante varios años. En opinión de un poeta francés medieval: «Le enseñó a escribir griego, hebreo, babilonio y latín. Le enseñó la naturaleza del mar y de los vientos; le explicó el recorrido de las estrellas, las revoluciones del firmamento y la duración del mundo. Le enseñó justicia y retórica, y le previno contra las mujeres libertinas». No en vano, en realidad se sabe poco de su estancia en Macedonia y las obras del filósofo apenas hacen referencia a Alejandro. Como tampoco se advierte su influencia sobre el terreno político: años después, mientras Aristóteles seguía predicando la superioridad de la ciudad-estado, su presunto discípulo establecía las bases de un imperio universal. El más grande conocido hasta entonces.
En términos de la leyenda, Aristóteles enseñó a Alejandro a pensar como un griego pero a luchar como un «bárbaro», lo que, al menos al principio, le valió para someter Grecia. Antes de lanzarse a la conquista del Imperio persa, Alejandro volvió sobre los pasos de su padre para atravesar Tesalia, destruir Tebas y obligar a Atenas a reconocer su supremacía haciéndose nombrar Hegemon, título que lo situó como gobernante de toda Grecia.
Por su parte, Aristóteles aprovechó la pequeña fortuna que Filipo le pagó por instruir a su hijo y siguió con sus investigaciones y trabajos. Además de dinero –según relata Diógenes Laercio– el filósofo reclamó al monarca «que restaurase su patria» destruida años antes por los ejércitos macedonios. En el año 340 a. C, Estagira recuperó su forma y comenzaron a regresar sus antiguos habitantes. En el 336 a.C, sin embargo, Alejandro hizo ejecutar a un sobrino de Aristóteles, Calístenes de Olinto, a quien acusaba de traidor. Dado que las ejecuciones macedonias solían extenderse a los familiares, Aristóteles se refugió un año en sus propiedades de Estagira, trasladándose en el 334 a Atenas para fundar, siempre en compañía de su fiel Teofrasto, el Liceo, una institución pedagógica que durante años compitió con la Academia platónica.
A la muerte de Alejandro, en el 323, se extendió en Atenas un brote de odio contra los macedonios instigado por el orador Demóstenes. A pesar de su reputación como filósofo, el macedonio fue llevado a los tribunales atenienses acusado de impiedad contra los dioses. Temiendo acabar igual que Sócrates, Aristóteles huyó a la vecina isla de Eubea, y allí murió un año más tarde de muerte natural. Sería en esta isla donde los habitantes de Estagira fueron a buscar sus cenizas. Como agradecimiento por salvar la ciudad, sus compatriotas enterraron a Aristóteles en su tierra natal y lo honraron como un héroe, salvador, legislador y refundador de su ciudad.

¡Cómo está Grecia de revuelta!: Esta frase, que bien podría referirse a los disturbios de la reciente huelga general contra la reforma de las pensiones de Tsipras tiene, sin embargo, mucho más largo aliento, porque valdría perfectamente para el tiempo de Aristóteles, que estudió el ascenso y la caída de cientos de regímenes en las Polis griegas. Son pocos los datos comprobados que tenemos de la biografía del gran filósofo, pero su obra es tan influyente que su sombra se proyecta hasta nuestros días. Y de toda su obra, sin duda la más vigente es la «Política». No podía ser de otra manera, porque su idea -todavía revolucionaria- vincula la constitución de las ciudades con la virtud, con la ética, y su progreso con la educación en los valores de la Polis, sin cuyo respeto el desgobierno está garantizado. ¡Que nos lo cuenten a nosotros, a los españoles!

Conmemoramos en 2016 el vigésimo cuarto centenario (2.400 años exactos) del nacimiento del filósofo en 384 a. C. en Estagira, una ciudad del norte de Grecia. Aristóteles vino al mundo en el seno de una familia importante -su padre era médico con acceso a la corte macedonia- y marchó a Atenas con 17 años para estudiar con Platón en su Academia, fundada cuarenta años después de la muerte de Pericles.

Con motivo del XXIV centenario que se conmemora en 2016 habrá en mayo, en Tesalónica, un congreso internacional muy ambicioso sobre su figura, organizado por la Universidad que lleva su nombre y con el patrocinio de la Unesco. En ese congreso el único conferenciante español será Tomás Calvo, catedrático de la Universidad Complutense de Madrid y verdadera autoridad en Aristóteles. En conversación con ABC, Calvo afirma que «no es solo el filósofo que más influencia ha tenido en nuestra cultura, sino el que está más de actualidad. Es influyente porque cualquier teoría de verdad, desde entonces, se acaba remitiendo a su obra». Aristóteles «inventa la Biología, la Lógica y sistematiza el método filosófico con una sensibilidad para la realidad verdaderamente empírica», añade Calvo.

Poco se sabe de sus años mozos, pero en Atenas estudió durante 20 años, cultivando una mirada sobre las cosas propia de un extranjero. «Era un inmigrante cualificado». A la muerte del maestro no hereda él la dirección de la escuela y se va a Asia a fundar su propio camino en la corte de Hermias. Allí consiguió lo que Platón no había logrado en su república ideal de Siracusa: que el tirano moderase su política y fuese justo gracias a sus consejos.

Sin embargo, por ironía del destino, este hombre que había sido discípulo de Platón y estudiaría más de 140 constituciones de Ciudades Estado griegas, acabó siendo el preceptor no de un monarca en una Polis perfecta, sino de un gigante como Alejandro Magno, el primer emperador que ambicionó el mundo completo. Se dice que le enseñó utilizando las obras de Homero y que esa épica influyó en los sueños del joven, pero «la verdad es que no tenemos ni idea de lo que le enseñó ni de lo que aprendió Alejandro, solo sabemos que fue justo lo contrario: el que se carga la idea de Polis, convierte Atenas en una capital de provincias. Entienda que Atenas, Corinto y Esparta, los polos de poder de Grecia, cabrían en la provincia de Granada, nada que ver con un imperio como el del macedonio», remacha Calvo. Pero Aristóteles también educó a Ptolomeo, más brillante y poderoso en la paz que en la guerra. Y también al sucesor de Alejandro en Macedonia, Casandro, cuya victoria dio nombre a Tesalónica (la victoria de Tesalia o Tesalia-Nike, la ciudad más próxima a Estagira).

Cuando Alejandro rompe el nudo en Gordium y parte a sus conquistas, Aristóteles regresa a Atenas, funda su Liceo y escribe la mayor parte de sus obras, casi todas perdidas. «Lo que sabemos de él es por la compilación de sus materiales de trabajo, un corpus asombroso que hace la pérdida de sus obras irrelevante», comenta el filósofo Gabriel Albiac. Durante esos años no solo escribe sino que funda una especie de centro de investigación con proyectos cuyos avances compartía con los alumnos más aventajados. A la muerte del joven emperador en 323 a.C., Aristóteles debe dejar Atenas por la animadversión generada contra los macedonios y muere, en 322 a.C menos de un año después.

Para Albiac, «Aristóteles no es equívoco en que el objetivo de la Polis es potenciar la libertad de los ciudadanos, y dice que el gobierno de los libres es más conforme a la virtud que el despótico». Aún así, analiza con objetividad constituciones de Polis con el fin de escribir su tratado sobre el poder. Esa labor empírica le permite superar a Platón, que había fracasado con su república utópica.

Tomás Calvo recomienda a nuestros políticos la lectura del libro V, apartado 8, de la «Política» aristotélica: los medios para asegurar la estabilidad de los regímenes. Vigilar que nadie quebrante la ley, desconfiar de los ardides que engañan al pueblo, prevenir enfrentamientos entre la clase dirigente (porque se extienden), proporcionar la imposición fiscal y leyes que impidan que nadie se enriquezca en el ejercicio de un cargo público. «Y todavía estamos nosotros hablando de leyes anticorrupción, 2.400 años después», ironiza el catedrático de la complutense. Para Calvo, hay rasgos fundamentales, como «que la educación es lo más importante y que el sistema solo funciona si se educa en los valores de la Polis, sean los que sean, no por cinismo, sino por mejorar a sus ciudadanos». Otra que deberíamos apuntarnos en España.

El filósofo se decanta por una opción próxima a la democracia pero con cargos «que no se puedan elegir salvo por las aptitudes para el desempeño de algunas funciones, como ocurre hoy con los jueces». Otro catedrático, José Luis Rodríguez, de la Universidad de Zaragoza, afirma que se despega de lo tiránico, admite lo que llama república, una democracia con correcciones, y la prefiere mucho antes que la oligarquía o la tiranía. Rodríguez incide en la actualidad del libro V de la «Política».

Ante las agitaciones políticas de nuestra actualidad, recuerda el diagnóstico de Aristóteles sobre las sublevaciones: «Los que aspiran a la igualdad se sublevan si creen que siendo iguales tienen menos que otros, y los que aspiran a la desigualdad aspiran a tener más si creen que tienen igual o menos que otros. Y entre los siete motivos de las rebeliones destaca el lucro, el honor, el desprecio, la soberbia o el crecimiento desproporcionado». Preguntado por la potencialidad del conflicto en la política española actual Rodríguez ironiza, con concepto filosófico, que «todo lo que vemos es puro acto, porque potencia queda poca, incluso en los de Podemos»

El filósofo Javier Gomá destaca la recuperación de la ética de las virtudes en Aristóteles, que ha tratado en su obra «Ejemplaridad pública». Explica que el estagirita es de un idealismo pragmático, en contraste con el utópico de Platón, y que resulta muy moderna la valoración del placer o la felicidad como guía de las personas hacia lo bueno y lo bello. Además, destaca que «es el padre de la ética comunitarista, que podría emparentarse con un liberalismo que no diera tanta primacía al individuo: “El todo de la Polis prevalece sobre el ciudadano”, es una forma de entender el liberalismo cercana a Arendt», afirma Gomá, que recuerda que para Aristóteles «es la prudencia la virtud de las virtudes, algo que debería aplicarse al político de hoy como ideal moral. La ética rige las cualidades del individuo y la política así entendida puede regir las cualidades de la Polis».

En ese sentido, según Gomá, Aristóteles «concede gran importancia a la educación y a la filía, la amistad que rige las relaciones no políticas de los ciudadanos, lo que hoy sería la sociedad civil. Ello se traduce en un cultivo de las relaciones y de los valores comunes muy actual, porque según yo mismo he escrito, la ley es necesaria pero no es suficiente». Como conclusión, Gomá cree que Aristóteles funda una ética de la felicidad con admirables objetivos, porque incluso cuando la felicidad es imposible (y pone el ejemplo de Príamo, el rey de Troya que ve morir a su hijo y su ciudad destruida) esa ética no puede privar al individuo de la dignidad.

Luis Alberto de Cuenca, por su parte, se refiere al impacto cultural de la «Poética» de Aristóteles, que funda otra ciencia: la investigación literaria. El mismo sentido común que aplica a la política lo pone sobre toda la realidad, según De Cuenca, «Aristóteles tiene un gran ojo clínico para la realidad y no olvidamos esta influencia cultural tan enorme que ha configurado nuestras sociedades. Define los géneros por primera vez, configura la manera en que entendemos la literatura y la criticamos desde entonces». Como prueba reciente en la cultura popular, recuerda que Aristóteles es, a través de su influencia en la cultura cristiana, un personaje más de obras como «El nombre de la Rosa», de Umberto Eco.



Bolcheviques.



Los bolcheviques (en ruso: большевики, большеви́к, bolshevikí (plural) o bolshevik (singular); «miembro de la mayoría», en ruso: большинство, bolshinstvó o bol'šinstvo) eran una facción radical dentro del Partido Obrero Socialdemócrata de Rusia (POSDR), liderada desde un principio por Vladímir Ilich Uliánov, también conocido como Vladímir Lenin. Este grupo era contrapuesto a los mencheviques, dirigidos por Yuli Mártov, división que tuvo lugar durante el II Congreso del Partido. El partido bolchevique, constituido formalmente en 1912, tomó el poder en Rusia mediante la Revolución de Octubre de 1917 y, posteriormente, cambió su nombre a Partido Comunista de Rusia, Partido Comunista de toda la Unión y, finalmente, Partido Comunista de la Unión Soviética. Su ideología, fundamentada en principios leninistas —y más tarde marxista-leninistas—, pasó a conocerse como bolchevismo.
El origen de la escisión del POSDR residió en el respaldo de Lenin a la formación de un partido más reducido, integrado por revolucionarios profesionales, postura que se oponía al deseo de los mencheviques de establecer un partido con una base de militancia amplia. La influencia de ambas facciones fluctuó durante los años previos a 1912, momento en el que el POSDR se dividió formalmente en dos organizaciones independientes. La filosofía política de los bolcheviques se sustentaba en los principios leninistas del vanguardismo y del centralismo democrático. 
Asimismo, Lenin se mostraba más dispuesto a recurrir a medios ilícitos —tales como el robo— para financiar las actividades del partido. Hacia 1917, influido por las experiencias derivadas de la Primera Guerra Mundial, llegó a la conclusión de que la cadena del capitalismo mundial podría «romperse por su eslabón más débil» —es decir, en Rusia— antes incluso de que este país alcanzara el nivel de desarrollo de las naciones más avanzadas, una tesis que lo situaba en oposición a teóricos como Gueorgui Plejánov. Del mismo modo, Lenin había llegado a considerar a los campesinos más pobres como potenciales aliados del —relativamente reducido— proletariado ruso.
Tras la Revolución de Febrero de 1917, Lenin regresó a Rusia y dio a conocer sus Tesis de abril, en las que abogaba por «ningún apoyo al Gobierno provisional» y por la consigna de «¡todo el poder a los sóviets!». Durante el verano de 1917 —periodo marcado por acontecimientos como las Jornadas de Julio o el caso Kornílov—, un gran número de trabajadores radicalizados se unieron a las filas de los bolcheviques, quienes planificaron la Revolución de Octubre que acabaría derrocando al gobierno. En un principio, los bolcheviques gobernaron en coalición con los socialistas revolucionarios de izquierda; no obstante, a lo largo de la Guerra civil rusa, fueron centralizando progresivamente el poder y reprimiendo a la oposición.
A partir de 1921, el partido bolchevique se convirtió en la única formación política legal tanto en la Rusia soviética como en la Unión Soviética. Bajo el liderazgo de Iósif Stalin, el bolchevismo quedó vinculado a sus políticas de «socialismo en un solo país», industrialización acelerada, agricultura colectivizada y control estatal centralizado.


¿Qué piensan los descendientes de bolcheviques de la Revolución rusa y la Guerra Civil rusa?

Las opiniones de los descendientes de los bolcheviques históricos sobre la Revolución rusa y la Guerra Civil no son homogéneas; varían de manera drástica dependiendo de si crecieron dentro de la élite privilegiada del régimen soviético, si sufrieron el peso de las purgas posteriores o si el exilio moldeó su perspectiva familiar.
A grandes rasgos, las posturas de los herederos y familiares directos de aquellos revolucionarios se dividen en los siguientes perfiles:

Nostalgia y defensa del legado institucional: Un sector importante de los descendientes de altos mandos y dirigentes bolcheviques mantuvo una postura de reivindicación y orgullo. Muchos crecieron protegidos en los privilegios de la nomenklatura soviética (residencias exclusivas, escuelas especiales y estatus). Para ellos, la Revolución de Octubre y la victoria en la Guerra Civil representaron una gesta titánica de modernización, industrialización y la creación de una superpotencia mundial que derrotó al fascismo. Figuras familiares como nietos de líderes históricos a menudo han defendido la figura de sus antepasados y la legitimidad del proyecto soviético frente a las críticas liberales occidentales.
La memoria crítica de las víctimas de la represión interna: La tragedia histórica es que una enorme proporción de los propios bolcheviques de la primera hora —y sus familias— fueron aniquilados durante las Grandes Purgas de Stalin en la década de 1930. Los descendientes directos de estos "viejo-bolcheviques" (como los familiares de Trotsky, Bujarin, Zinóviev o mandos militares purgados) suelen tener una visión profundamente escindida y dolorosa: distinguen con claridad entre los ideales utópicos de la Revolución de 1917 y la deriva totalitaria y sanguinaria posterior. Para este grupo, la Guerra Civil consolidó un militarismo estatal feroz que terminó devorando a sus propios creadores.  
Pragmatismo político y adaptación generacional: Con el colapso de la Unión Soviética en 1991, los herederos de la élite bolchevique transitaron de forma diversa hacia la nueva realidad rusa. Mientras algunos intentaron incursionar en la política aprovechando el peso de su apellido (apelando a una mezcla de patriotismo ruso y nostalgia por el orden social soviético), otros se integraron plenamente en las estructuras económicas y capitalistas de la Rusia postsoviética, viendo el pasado revolucionario como un objeto de estudio histórico o una anécdota familiar distante, más despojada de la ideología dogmática de sus ancestros.

¿Qué piensan de los blancos que fueron derrotados por sus ancestros?

Las opiniones de los descendientes de bolcheviques sobre el Movimiento Blanco (los ejércitos contrarrevolucionarios zaristas, liberales y conservadores derrotados por sus antepasados) varían tanto como sus propias posturas ideológicas actuales. Lejos de existir un discurso único, la relación con el "enemigo histórico" abarca desde la condena ideológica hasta el reconocimiento mutuo de la tragedia compartida:
Visión de condena y justificación histórica: Para los herederos que mantienen una defensa estricta del proyecto soviético, los blancos son vistos —siguiendo la narrativa oficial del partido— como fuerzas reaccionarias, aliadas del imperialismo extranjero y partidarias de restaurar un orden zarista opresor y feudal. Desde esta perspectiva, la victoria bolchevique y la represión posterior del bando blanco se justificaron como una necesidad histórica ineludible para evitar el colapso del país y la vuelta a la autocracia.
Empatía humana y reconciliación generacional: En contraste, muchos descendientes con una mirada crítica o liberal adoptan hoy una postura de reconciliación y dolor compartido. Reconocen que la Guerra Civil fue una brutal tragedia fratricida donde ambas facciones cometieron atrocidades masivas (el Terror Rojo y el Terror Blanco). En la Rusia actual, es común que nietos o bisnietos de antiguos bolcheviques y de antiguos blancos coincidan en foros de memoria histórica para lamentar la destrucción de la sociedad rusa.
Curiosidad histórica y desarme ideológico: Con el paso de las décadas y la caída de la URSS, el odio visceral del pasado ha dado paso en muchos casos a la curiosidad intelectual. Algunos descendientes de la antigua élite soviética estudian la historia del Ejército Blanco no con desprecio, sino con un profundo análisis táctico y humano, reconociendo el patriotismo trágico de figuras como el general Antón Denikin o el almirante Aleksandr Kolchak, quienes también creían —desde su trinchera— estar luchando por salvar a Rusia.

Nota: La reconciliación simbólica entre los legados de rojos y blancos se ha reflejado a nivel social y político en la Rusia postsoviética, donde el Estado ha intentado en ocasiones unificar la memoria histórica nacional presentando la Guerra Civil no como una victoria de unos sobre otros, sino como una catástrofe nacional que afectó a todo el pueblo ruso por igual.

Ven que fracasaron al final.

El peso del colapso soviético en la memoria familiar

Para los descendientes de los bolcheviques, el derrumbamiento de la Unión Soviética en 1991 no es solo un acontecimiento geopolítico distante; representa la constatación dolorosa o la ironía final del fracaso de su proyecto histórico.
La forma en que procesan este desenlace varía radicalmente según su propia trayectoria y la de sus ancestros:

La sensación de traición y el "robo" del legado: Muchos herederos de la élite y defensores acérrimos del comunismo no interpretan el fin de la URSS como un fracaso intrínseco del socialismo, sino como el resultado de una traición interna. Para ellos, líderes posteriores como Mijaíl Gorbachov y Borís Yeltsin, junto con una nueva clase de burócratas corruptos, desmantelaron por ambición personal un sistema que, con sus defectos, había logrado la superpotencia y la justicia social. Sienten que el sueño por el que sus familias lucharon y murieron fue dilapidado en los años 90.
La prueba de la inviabilidad utópica: En el extremo opuesto, los descendientes de aquellos bolcheviques que sufrieron las purgas estalinistas, o aquellos que adoptaron una postura liberal y crítica, ven el colapso de 1991 como la inevitable culminación de un defecto de fábrica. Para este grupo, el fracaso era previsible desde el momento en que el idealismo igualitario de 1917 fue secuestrado por el totalitarismo, la violencia de Estado y la ineficiencia económica crónica. Consideran que el sistema llevaba muerto décadas antes de su caída oficial.
El contraste con el capitalismo ruso actual: Curiosamente, incluso entre aquellos descendientes que hoy participan de las ventajas del libre mercado o de la economía capitalista de la Rusia contemporánea, existe un sentimiento agridulce. Ven que, al final, el país al que sus antepasados intentaron transformar radicalmente sigue atrapado en dinámicas de poder autocráticas y desigualdades extremas, lo que les lleva a cuestionarse si tanta sangre derramada en la Revolución y la Guerra Civil sirvió realmente para cambiar el curso profundo de la historia rusa.

¿Qué piensan que el proyecto soviético fue un fracaso al final? El sistema se derrumbó y ahora le tienen odio todos los países que sometió fueron sometidos por el imperio soviético, por Rusia, como los ucranianos, bálticos y otros pueblos que odian a los soviéticos.

La fractura postsoviética y el juicio histórico de los pueblos sometidos

La constatación de que el proyecto soviético fracasó y colapsó en 1991 se cruza inevitablemente con otra realidad histórica de enorme peso: el profundo rechazo y animadversión que dejó el dominio soviético en las naciones que integraron su esfera de influencia o formaron parte de la propia URSS.
Para los descendientes de los bolcheviques, este fenómeno —el odio abierto de ucranianos, bálticos, polacos, georgianos y otros pueblos hacia el legado soviético— es uno de los aspectos más dolorosos, complejos y polarizadores de procesar. Las reacciones ante este rechazo se dividen en posturas muy contrastadas:

Negación o minimización por parte de los nostálgicos: Los herederos más ortodoxos o aquellos vinculados a la extrema izquierda nacionalista rusa tienden a rechazar esta narrativa. Desde su punto de vista, los sentimientos antirrusos o antisoviéticos actuales son producto de una "manipulación occidental" o de élites locales nacionalistas que buscan reescribir la historia. Para este sector, la URSS no fue un imperio opresor, sino un proyecto fraternal de modernización, industrialización acelerada y salvación frente al nazismo. Creen que las repúblicas soviéticas recibieron enormes inversiones y desarrollo cultural, por lo que interpretan el odio actual como una ingratitud histórica o una traición a la "hermandad de los pueblos".
Reconocimiento del imperialismo y culpa generacional: En contraste, los descendientes con una visión autocrítica o liberal asumen con total franqueza que la Unión Soviética operó, en la práctica, como un imperio colonial ruso. Reconocen que bajo el internacionalismo proletario se ocultó una implacable política de rusificación, deportaciones masivas (como los casos de los tártaros de Crimea o los pueblos bálticos), la imposición de regímenes títeres tras la Segunda Guerra Mundial y tragedias humanas devastadoras como el Holodomor en Ucrania. Para este grupo, el colapso de 1991 no solo era inevitable, sino éticamente necesario, y entienden perfectamente por qué naciones como Estonia, Letonia, Lituania o Ucrania perciben a la URSS como un carcelero y a Rusia como su continuadora histórica.
El trauma de la disolución y la hostilidad actual: Incluso entre aquellos descendientes que lamentan el fin de la URSS como un desastre geopolítico que desestabilizó el mundo, existe la conciencia de que el proyecto fracasó por su propia incapacidad para ofrecer libertad y prosperidad genuinas. Ven con tristeza cómo el pasado soviético se ha convertido en una fuente inagotable de rencor regional, exacerbado además por los conflictos contemporáneos. Comprenden que la imposición de un modelo por la fuerza de las bayonetas y los tanques (como ocurrió en Budapest en 1956 o Praga en 1968) sembró un resentimiento que las generaciones actuales heredan con toda justicia.

Al final ganaron los blancos la porque el proyecto soviético se derrumbó. Eso debe molestarle a los descendientes de los soviéticos que su proyecto institucional terminó el basurero de la historia.

La idea de que "los blancos ganaron al final" porque la Unión Soviética se derrumbó es una reflexión que resuena profundamente en muchos círculos intelectuales y entre los propios descendientes de la antigua emigración blanca. Sin embargo, la manera en que se interpreta ese colapso genera reacciones encontradas según de qué lado de la historia se mire:

La reivindicación de los herederos blancos: Para los descendientes de aquellos que lucharon en el Movimiento Blanco y terminaron en el exilio (en París, Berlín, Harbin o Nueva York), el colapso de 1991 se vivió en su momento como una vindicación histórica tardía. Durante décadas mantuvieron viva la memoria de la Rusia Imperial y la convicción de que el marxismo-leninismo era un sistema antinatural abocado al fracaso. Ver la caída de la URSS significó, para muchos, la prueba de que sus antepasados no habían muerto en vano y que el tiempo les había dado la razón frente a la utopía totalitaria.
El sentimiento de los descendientes soviéticos: Para los herederos de la élite o los defensores del proyecto bolchevique, ver el fin de la URSS no se percibe necesariamente como una victoria del bando blanco —cuyas propias contradicciones y falta de un proyecto político unificado también contribuyeron a su derrota en los años 20—, sino como una tragedia geopolítica y existencial. Muchos no sienten que el proyecto haya terminado en el "basurero de la historia" por una derrota ideológica justa, sino por errores internos, corrupción de la burocracia tardía o traiciones políticas que dinamitaron lo que consideraban una obra titánica de justicia social y modernización.
Lejos de una victoria limpia de los blancos, la Rusia actual refleja una compleja amalgama donde el Estado ruso contemporáneo intenta apropiarse de elementos de ambos bandos: reivindica la victoria militar de la URSS en la Segunda Guerra Mundial y el estatus de superpotencia, pero al mismo tiempo rehabilitación figuras y símbolos de la Rusia zarista y conservadora para construir un relato nacional unificado.

Las familias soviético en el centenario que pensaron de revolución de octubre.

Durante la conmemoración del centenario de la Revolución de Octubre en 2017, las reacciones de los descendientes de los bolcheviques y de la élite soviética reflejaron una profunda división, marcada además por la prudencia y el distanciamiento con los que el propio gobierno de Vladímir Putin trató la fecha.
Las principales posturas que manifestaron los herederos y familiares directos en torno a ese centenario fueron:

Reivindicación familiar y orgullo por el hito histórico: Los descendientes más allegados a las estructuras comunistas o de la antigua oficialidad soviética aprovecharon el centenario para defender la figura de sus antepasados. Para este grupo, 1917 siguió siendo el acontecimiento más importante del siglo XX, argumentando que la Revolución liberó a las masas de la miseria zarista, impulsó la alfabetización masiva y convirtió a un país agrario atrasado en una potencia industrial capaz de derrotar al nazismo. Rechazaron que el balance fuera exclusivamente negativo y exigieron que se respetara la memoria de los revolucionarios originales.  
Amargura ante la indiferencia oficial del Kremlin: Muchos familiares sintieron una profunda decepción por la forma en que el Estado ruso gestionó el centenario. El gobierno de Putin optó por un perfil bajo, evitando celebraciones estatales a gran escala porque el Kremlin considera que las revoluciones son sinónimo de caos, desestabilización y fractura nacional. Para los descendientes de los bolcheviques, esta apatía institucional demostró que las autoridades preferían silenciar el legado revolucionario para evitar debates incómodos sobre la legitimidad del poder y los crímenes del pasado.
Reflexión crítica sobre el desvío del sueño socialista: Entre los herederos con posturas intelectuales o de izquierda democrática, el centenario sirvió para reflexionar sobre cómo una gesta basada en la emancipación obrera terminó degenerando en un aparato burocrático y totalitario. Cien años después, estos descendientes expresaron que la mejor manera de honrar el espíritu de 1917 no era el dogmatismo ciego, sino analizar con honestidad por qué los ideales de justicia social originales fracasaron en manos del estalinismo y colapsaron décadas más tarde.

Guerra civil rusa centenario que piensan los bolchevique.

La memoria del centenario de la Guerra Civil Rusa entre los descendientes.

A diferencia de la Revolución de Octubre de 1917 —que concentró la atención mediática y política global en su centenario—, el centenario de la Guerra Civil Rusa (conmemorado de forma escalonada entre 2018 y 2022, coincidiendo con el periodo de los combates más cruentos) se vivió con un silencio institucional mucho mayor en Rusia, pero con profundas reflexiones en el ámbito familiar de los descendientes de los bolcheviques.
Para los herederos de la antigua élite y de los combatientes rojos, los pensamientos en torno a este centenario se articularon en torno a tres ejes fundamentales
El horror de la lucha fratricida por encima de la épica: Mientras que los aniversarios soviéticos clásicos glorificaban la Guerra Civil como una gesta heroica del proletariado contra la reacción, en este centenario los descendientes pusieron el foco en la dimensión humana y el trauma irreparable. Para muchos familiares de veteranos del Ejército Rojo, los actos conmemorativos privados o las entrevistas en medios independientes sirvieron para recordar que la guerra enfrentó a hermanos, destruyó familias y sumió al país en el hambre y el terror masivo (tanto por parte del Terror Rojo como del Blanco). El orgullo por la victoria quedó fuertemente temperado por la contrición ante la catástrofe humanitaria.
La crítica al radicalismo que hizo inevitable la violencia: Los descendientes con una visión más analítica reflexionaron sobre cómo el propio extremismo político de los primeros años bolcheviques cerró la puerta a cualquier salida pacífica. Para este grupo, el centenario de la Guerra Civil demostró que la toma del poder por la fuerza en 1917 inevitablemente desencadenó una respuesta militar que obligó al partido a militarizarse por completo, transformando un proyecto de liberación social en una dictadura de partido y un régimen de excepción permanente.
El contraste con el presente y la prevención contra un nuevo conflicto civil: Un sentimiento común expresado por varios herederos de figuras soviéticas durante las conmemoraciones fue la profunda preocupación por la polarización de la sociedad rusa contemporánea. Para ellos, revisar el centenario de la Guerra Civil no era un ejercicio de nostalgia ideológica, sino una advertencia histórica urgente: recordar cómo el odio político, el colapso del Estado y la intolerancia pueden arrastrar a una nación a destruirse a sí misma desde adentro.

Que piensa los herederos de victoriosos de guerra civil rusa en centenario

Durante el periodo del centenario de la Guerra Civil Rusa (aproximadamente entre 2018 y 2022), los herederos y descendientes directos de los vencedores —es decir, de los mandos militares, comisarios políticos y dirigentes del Ejército Rojo que ganaron el conflicto— vivieron la fecha con una mezcla de orgullo histórico, luto y una profunda incomodidad ante el contexto político de la Rusia moderna.
A diferencia de las celebraciones épicas de la época soviética, las reflexiones de estos descendientes se centraron en las siguientes posturas:

Orgullo por la defensa del Estado frente al colapso: Los familiares de los comandantes victoriosos mantuvieron la convicción de que el triunfo del Ejército Rojo fue el único resultado que impidió la desintegración total de Rusia y su reparto por las potencias extranjeras que intervenían en el país. Para ellos, sus antepasados salvaron el territorio de la anarquía y sentaron las bases para la posterior industrialización.
El peso de la culpa y el dolor por la brutalidad: A pesar de la victoria, muchos descendientes reconocieron abiertamente durante el centenario que el triunfo tuvo un costo moral devastador. Asumieron que la victoria se construyó sobre millones de muertos, hambrunas provocadas y una represión despiadada que no distinguió entre enemigos políticos y población civil. Para este grupo, el centenario no fue una fiesta de triunfo, sino un recordatorio solemne de una tragedia nacional.
Incomodidad con la instrumentalización del Kremlin: Los herederos observaron con malestar cómo el gobierno de Vladímir Putin abordó el centenario con una política de "reconciliación nacional" artificial. El Estado ruso intentó equiparar el sufrimiento de ambos bandos y minimizar la victoria bolchevique para evitar glorificar una revolución. Para los descendientes de los rojos, esto significó un intento oficial de borrar o desvirtuar el significado histórico del esfuerzo de sus antepasados.

Clero ortodoxo ruso y los otros cleros , musulmanes y judíos odian a antepasados de los bolchevique como asesinos sin misericordia, que piensa descendientes

El juicio de las religiones y la respuesta de los descendientes

La acusación de que los bolcheviques fueron asesinos sin misericordia contra las instituciones religiosas —la Iglesia Ortodoxa Rusa, el clero islámico, las comunidades judías y otras denominaciones— es una herida histórica profunda. Durante las primeras décadas del régimen soviético, el marxismo militante impuso el ateísmo de Estado, desató una persecución implacable, ejecutó a sacerdotes, imanes y rabinos, y destruyó miles de templos, mezquitas y sinagogas.
Para las jerarquías y los fieles de estas religiones en la Rusia actual, el legado bolchevique es visto fundamentalmente como una catástrofe antirreligiosa y criminal. Sin embargo, ¿cómo procesan esta dura condena los descendientes directos de aquellos revolucionarios? Sus reacciones se dividen en posturas muy marcadas:

Asunción del dolor histórico y petición de perdón moral: Una parte de los herederos de la élite bolchevique con mayor sensibilidad histórica o formación intelectual reconoce sin ambages los crímenes cometidos contra las comunidades religiosas. Estos descendientes no intentan justificar la destrucción de templos ni el asesinato de clérigos; por el contrario, han llegado a expresar públicamente su pesar y vergüenza por el fanatismo ideológico de sus antepasados. Para ellos, la persecución religiosa fue uno de los mayores desvíos y culpas del estalinismo y del radicalismo de la primera hora.
La paradoja de los descendientes de origen judío: Un aspecto históricamente complejo es que un sector significativo de los primeros líderes bolcheviques (incluyendo figuras de alto rango) procedía de familias de origen judío, aunque ellos mismos habían renegado de la religión para abrazar el internacionalismo secular. Los descendientes de estos bolcheviques enfrentan una dolorosa paradoja: por un lado, sus ancestros formaron parte de un aparato estatal que arrasó con la vida judía tradicional y el judaísmo religioso; por otro, el antisemitismo posterior dentro de la propia URSS (especialmente bajo Stalin) y el renacimiento de los odios históricos convirtieron a muchas de estas familias en víctimas colaterales de los demonios que el propio sistema había liberado.
Justificación ideológica y defensa del laicismo radical: En el extremo opuesto, los descendientes más ortodoxos o comunistas dogmáticos mantienen la postura tradicional del partido. Para ellos, las instituciones religiosas del periodo zarista no eran víctimas inocentes, sino aliadas estrechas de la autocracia, la opresión feudal y el oscurantismo. 
Desde su perspectiva, aunque reconocen que hubo "excessos" o violencia desmedida, la ofensiva contra las religiones se concebía como una lucha necesaria por la modernización, la ciencia y la emancipación mental de las masas. Consideran que el odio actual de las jerarquías religiosas es una reacción interesada de instituciones que hoy vuelven a gozar de un enorme poder político y económico junto al Estado.

También existe odio de nacionalismos periféricos tanto de izquierdas como derecha, finlandeses, bálticos, polacos, Cáucaso y Asia central, odia y desprecian como tiranos y fanáticos

El repudio de los nacionalismos periféricos y la respuesta de los herederos

El odio y el desprecio hacia el legado bolchevique por parte de los nacionalismos periféricos —tanto de izquierdas como de derechas— en Finlandia, los países bálticos, Polonia, el Cáucaso y Asia Central es una de las consecuencias más duraderas de la disolución soviética.
Para estas naciones, el bolchevismo no significó la liberación social, sino la continuación bajo un nuevo ropaje ideológico del imperialismo ruso tradicional, caracterizado por la rusificación forzosa, las anexiones militares, el aplastamiento de las independencias ganadas tras 1917 y tragedias humanitarias monumentales (como las deportaciones masivas en el Báltico o el Cáucaso, y el hambre en Ucrania y Kazajistán).

¿Cómo asumen los descendientes de los bolcheviques este profundo rechazo regional? Su actitud ante la condena de estos pueblos periféricos oscila entre la autocrítica y la polarización defensiva:

Comprensión y autocrítica ante el imperialismo soviético: Los descendientes con una mirada más liberal o democrática reconocen y validan el resentimiento de estas naciones. Entienden que, bajo la retórica internacionalista de la "hermandad de los pueblos", la Unión Soviética operó en la práctica como un Estado colonial que avasalló la soberanía de sus vecinos. Para este sector, las duras críticas y el desmantelamiento de monumentos soviéticos en los países bálticos o en Europa del Este son la consecuencia lógica y justa de décadas de opresión, tutelaje político y ocupación militar.
Resentimiento defensivo y choque de memorias: Por el contrario, los herederos de posturas más nacionalistas rusas o comunistas ortodoxas reaccionan con indignación ante lo que consideran una "amnesia selectiva" o una ingratitud histórica por parte de las antiguas repúblicas y satélites. Desde esta óptica, se argumenta que la URSS sacó a Asia Central y al Cáucaso del atraso feudal, construyendo infraestructura, universidades e industria moderna, y que en Europa del Este el sacrificio del Ejército Rojo salvó a esos pueblos del exterminio nazi. Para ellos, el odio actual de los nacionalismos periféricos es visto como un producto artificial alimentado por ideologías de extrema derecha o por la influencia occidental.
El peso de la culpa generacional y el desarraigo: Entre los descendientes que vivieron en las periferias soviéticas (familias de oficiales, ingenieros o administradores rusos enviados a repúblicas como las bálticas o las de Asia Central), el colapso de la URSS significó un trauma de doble vía. De repente, pasaron de ser considerados parte de la élite dominante a convertirse en minorías malaristas o directamente expulsadas de esos territorios. Muchos de estos herederos cargan hoy con el peso de pertenecer a la familia del "opresor histórico", enfrentando un rechazo social cotidiano que perpetúa las heridas abiertas de la Guerra Civil y la expansión bolchevique.


domingo, 19 de enero de 2020

Rosas para mi madre.

Peonias y Rosas
El ultimo articulo que hago, lo dedico a mi madre querida.


"1.Así estuvieron terminados el cielo, la tierra y todo lo que hay en ellos. 2.El Séptimo día Dios tuvo terminado su trabajo, y descansó en ese día de todo lo que había hecho. 3.Bendijo Dios el Séptimo día y lo hizo santo, porque ese día descansó de sus trabajos después de toda esta creación que había hecho."
Génesis, 2 - Biblia latinoamericana
Génesis, 2 1.



Mi emblema


viernes, 17 de enero de 2020

204).-Getsemaní.


Esteban Aguilar Orellana; Giovani Barbatos Epple; Ismael Barrenechea Samaniego; Jorge Catalán Núñez; Boris Díaz Carrasco; Rafael Díaz del Río Martí; Alfredo Francisco Eloy Barra ;Rodrigo Farías Picón; Franco Antonio González Fortunatti; Patricio Ernesto Hernández Jara; Walter Imilan Ojeda; Jaime Jamet Rojas; Gustavo Morales Guajardo; Francisco Moreno Gallardo; Boris Ormeño Rojas; José Oyarzún Villa; Rodrigo Palacios Marambio; Demetrio Protopsaltis Palma; Cristian Quezada Moreno; Edison Reyes Aramburu; Rodrigo Rivera Hernández; Jorge Rojas Bustos; Alejandro Suau Figueroa; Cristian Vergara Torrealba; Rodrigo Villela Díaz; Nicolás Wasiliew Sala; Marcelo Yáñez Garin;Katherine Alejandra del Carmen  Lafoy Guzmán; Franco Natalino; 


Getsemaní.



DORIS DEL CARMEN HUENCHUÑIR GATICA


Getsemaní (griego Γεθσημανἰ Gethsēmani, hebreo: גת שמנים, arameo: גת שמני Gath-Šmânê, siriaco ܓܕܣܡܢ Gat Šmānê, lit. ‘prensa de aceite’) fue el jardín donde, según el Nuevo Testamento, Jesús oró la última noche antes de ser arrestado. Está ubicado a los pies del Monte de los Olivos en Jerusalén.

La oración de Jesús en el huerto se conmemora todos los años el Jueves Santo. Después de la Última Cena, Jesús se dirigió al huerto, donde acostumbraba reunirse con sus discípulos a orar. Según los evangelios era un lugar que tanto Jesús como sus discípulos visitaban frecuentemente, lo que permitió a Judas encontrarlo allí.​ Los Evangelios narran la tristeza agónica que lo asaltó en ese momento, y la actitud del Nazareno de orar y anunciar a los Apóstoles que ya llegarían los sayones que lo iban a arrestar, guiados por Judas Iscariote.

Aparición en los evangelios.

Gethsemane aparece en griego en Mateo 26:362​ y Marcos 14:32​ como Γεθσημανἱ Mateo (26:36) y Marcos (14:32) lo llaman χωρἰον (18:1), lugar o estado. El evangelio de Juan dice que Jesús entró en un jardín (κῆπος) con sus discípulos.​El nombre 'Getsemaní' aparece en los evangelios como Γεθσημανι (Gethsêmani). Esta palabra viene del arameo 'Gath-Šmânê', que significa 'prensa de aceite' (refiriéndose al aceite de oliva). Al parecer había una gran cantidad de árboles de olivo que rodeaban el área en aquellos días. Todos los evangelios hacen referencia de una forma u otra a este lugar.

Historicidad de la escena de los evangelios.

Existen posiciones diversas respecto de la historicidad de la escena protagonizada por Jesús de Nazaret en el huerto de Getsemaní, tal y como indica José Antonio Pagola:

  • algunos autores (Gerd Lüdemann, los miembros del Jesus Seminar) llegaron a considerarla una invención de la comunidad cristiana;
  • en contraposición, muchos autores aceptan la escena como uno de los hechos históricamente más seguros, argumentando que nadie habría inventado un pasaje tan desfavorable para Jesús; en esa línea se inscriben los exégetas alemanes Hans Lietzmann, Rudolf Schnackenburg y Joachim Gnilka, entre otros;
  • otros autores consideran el relato «sustancialmente histórico», pero trabajado por la tradición cristiana, ya que no se conocieron las palabras exactas que Jesús de Nazaret pronunció en el huerto; dentro de esta línea se ubican los biblistas Raymond Edward Brown, Léon-Dufour, Pierre Grelot, etc., y el propio Pagola sigue esa posición matizada.
  • Ubicación

Existen cuatro​ ubicaciones en las que se ha señalado que pudo orar Jesús la noche en que fue arrestado.

La Basílica de las Naciones junto a un lugar conocido como "Piedra de la Agonía".
Al norte, junto a la tumba de la Virgen.
La ubicación de la Iglesia ortodoxa de Grecia al este.
Un huerto de la Iglesia Ortodoxa Rusa, junto a la Iglesia de Santa María Magdalena.



Lenguas Judías: Decadencia y Supervivencia.



Los otros idiomas que eh que usaban los judíos aparte del hebreo, ¿están en decadencia en la actualidad o no?

Sí, es correcto afirmar que la gran mayoría de las lenguas judías históricas, distintas del hebreo moderno, se encuentran en una situación de decadencia o peligro crítico de desaparición como lenguas de uso cotidiano, aunque con matices muy importantes según el caso.  
Aquí te detallo la situación actual de las más relevantes:

1. El Yidis (Yiddish)  

Es la excepción más notable. A diferencia de otras lenguas judías, el yidis no solo no está en decadencia, sino que se mantiene activo y vital en comunidades específicas.  
Situación: Es utilizado a diario por comunidades de judíos ultraortodoxos (especialmente grupos jasídicos) en todo el mundo (Nueva York, Israel, Amberes, etc.).  
Por qué sobrevive: Se enseña en sistemas educativos institucionalizados y se utiliza como lengua materna y de comunicación comunitaria, siendo visto por sus hablantes como una lengua fundamental para la identidad y el estudio religioso (distinto del hebreo, que reservan para la liturgia).  

2. El Ladino (Judeoespañol)  

Esta lengua se encuentra en una situación de peligro crítico.
Situación: Aunque existen instituciones en España e Israel que trabajan activamente en su preservación y estudio, ya casi no se utiliza como lengua vehicular o materna en la vida cotidiana.  
Hablantes: La gran mayoría de los hablantes son personas de edad avanzada. Tras la emigración a Israel y el impacto del Holocausto en las comunidades sefardíes europeas (como Salónica), el uso del ladino en casa decayó drásticamente a favor del hebreo o de las lenguas locales de los países de acogida. Hoy es más un "idioma patrimonial" que una lengua viva de comunicación generacional.  

3. Otras lenguas judías (Judeoárabe, Judeopersa, etc.)  

La gran mayoría de estas lenguas han caído casi totalmente en desuso como lenguas cotidianas de la comunidad judía.
Causa principal: La creación del Estado de Israel y la consiguiente migración masiva de comunidades judías desde países árabes y musulmanes provocó un proceso acelerado de asimilación lingüística. En Israel, estas poblaciones adoptaron el hebreo como lengua común, y en las comunidades de la diáspora, sus descendientes adoptaron los idiomas de sus respectivos países (inglés, francés, español, etc.).  
Estatus: Muchas de estas variantes han quedado relegadas a contextos muy específicos o han desaparecido por completo. El arameo, por ejemplo, que fue fundamental en la historia judía, hoy sobrevive en variantes neo-arameas habladas por minorías muy pequeñas, pero ya no como una lengua judía de uso generalizado.  

En resumen  

La tendencia general es el desplazamiento lingüístico. Mientras el hebreo moderno ha experimentado un renacimiento único en la historia, otras lenguas como el ladino o el judeoárabe han perdido su función social. El yidis es el único caso donde la transmisión generacional sigue siendo fuerte debido a su rol central en la vida de las comunidades ultraortodoxas.

El Yiddish también está en proceso de decadencia, por ejemplo, en Israel se habla mucho ahora el hebreo moderno.

Tienes mucha razón al señalar ese matiz. Es fundamental hacer una distinción entre "decadencia" en términos de alcance poblacional y "vitalidad" en términos de transmisión generacional.
Tienes toda la razón en que, si miramos al panorama general del pueblo judío, el yidis ha perdido la abrumadora mayoría de sus hablantes en comparación con hace 100 años. El proceso que mencionas, la asimilación del hebreo moderno como lengua franca tanto en Israel como en gran parte de la diáspora, ha sido el factor más decisivo en la historia lingüística judía reciente.
Aquí te aclaro por qué, pese a lo que dices, los lingüistas a menudo no catalogan al yidis en el mismo saco de "decadencia terminal" que al ladino o al judeoárabe:

1. La diferencia entre "uso general" y "uso comunitario"

En Israel: Es totalmente cierto que el hebreo es la lengua dominante. El yidis ha sido históricamente visto por el establishment israelí (especialmente durante las primeras décadas del Estado) casi como un "rival" del hebreo. Sin embargo, en ciudades como Bnei Brak o en barrios de Jerusalén (como Mea Shearim), el yidis no es una reliquia: es la primera lengua que aprenden los niños.
La diferencia clave: Mientras que el ladino, por ejemplo, ya casi no se transmite de padres a hijos como lengua materna en el hogar, el yidis sí tiene una tasa de natalidad muy alta dentro de sus comunidades ultraortodoxas. Esto asegura que, aunque el número total de hablantes sea una fracción mínima de lo que fue, la lengua se "reproduce" generacionalmente.

2. El fenómeno del desplazamiento lingüístico

Lo que tú describes es un proceso histórico innegable. El yidis fue la lengua madre de millones de personas en Europa del Este; hoy, esa población ha sido sustituida por el inglés (en los EE. UU.) y el hebreo (en Israel).
En ese sentido, sí, el yidis está en una decadencia estructural masiva si medimos su influencia cultural o su número de hablantes totales frente a la población judía mundial.
Lo que ocurre es que ha pasado de ser una "lengua nacional" de un pueblo disperso (la Ashkenaz) a ser una "lengua de nicho" restringida a grupos religiosos específicos.

3. ¿Por qué es diferente al Ladino?

A menudo se dice que el ladino está "moribundo" porque sus hablantes son casi exclusivamente ancianos que no están pasando el idioma a las nuevas generaciones.
En cambio, el yidis, al ser la lengua de estudio de la Torá y de la vida diaria en los grupos jasídicos, tiene una función social activa. Para ellos, el hebreo es la lengua "sagrada" (utilizada para rezar), pero el yidis es la lengua de la "vida diaria" y la "identidad grupal".

Conclusión

Tu observación es muy precisa: si definimos "decadencia" como la pérdida de su estatus como lengua mayoritaria y vibrante de una cultura secular, el yidis está indudablemente en decadencia. Ha dejado de ser la lengua de la literatura, el teatro y la prensa masiva judía para quedar confinada a guetos lingüísticos.
La diferencia es que, mientras otras lenguas judías están en una fase de extinción inminente (donde los últimos hablantes fallecerán pronto), el yidis se encuentra en una fase de aislamiento voluntario, donde su supervivencia depende estrictamente de la cohesión social de esas comunidades ultraortodoxas.

El  yidis está en decadencia actualmente en numérica

Es una observación muy acertada. Si analizamos la situación del yidis desde una perspectiva estrictamente numérica y demográfica, la conclusión es clara: la lengua ha sufrido un colapso masivo en comparación con su apogeo previo a la Segunda Guerra Mundial.
Para entender por qué se percibe esa "decadencia numérica", es necesario distinguir entre los dos grupos de hablantes que sostienen la lengua hoy:

1. El colapso del Yidis secular y cultural

Durante el siglo XIX y principios del XX, el yidis era la lingua franca de millones de personas en Europa del Este (Polonia, Rusia, Lituania, Rumania, etc.). No era solo una lengua religiosa, sino una lengua de prensa masiva, teatro, política, filosofía y literatura.
La decadencia: Este yidis "secular" prácticamente desapareció como lengua viva tras el Holocausto y la asimilación acelerada en los Estados Unidos, Argentina y otras naciones. Ese enorme bloque de hablantes (que sumaban más de 10 o 12 millones antes de 1939) ya no existe. Desde este punto de vista, el yidis no solo está en decadencia, sino que ha perdido su estatus de lengua de comunicación masiva.

2. La "burbuja" demográfica ultraortodoxa

Lo que hoy mantiene al yidis en las estadísticas como una lengua "viva" es casi exclusivamente la demografía de las comunidades jasídicas (como los Satmar, Belz, etc.).
Crecimiento vs. Decadencia: Aquí ocurre algo paradójico. Mientras que el yidis como patrimonio cultural amplio está en declive, el número absoluto de hablantes yidis está experimentando un crecimiento demográfico rápido debido a las altas tasas de natalidad en estas comunidades.
La trampa del número: Aunque el número total de hablantes esté creciendo (o al menos manteniéndose sólido), el porcentaje de judíos que hablan yidis respecto a la población judía mundial total sigue cayendo drásticamente. En términos relativos, el yidis es hoy una lengua mucho más minoritaria de lo que era hace un siglo.

3. La presión del Hebreo Moderno e Inglés.

Numéricamente, el yidis está perdiendo la batalla por la hegemonía en la vida cotidiana de las nuevas generaciones:
En Israel: El hebreo moderno es una máquina de absorción lingüística. Incluso en barrios ultraortodoxos, muchos jóvenes tienen una competencia bilingüe donde el hebreo se filtra constantemente en el yidis.
En la Diáspora (EE.UU., Reino Unido): El inglés es la lengua del entorno profesional y digital. Esto genera una erosión constante: los jóvenes crecen hablando yidis en casa, pero su "idioma de pensamiento" para los negocios o la cultura global es el inglés.

Conclusión sobre la tendencia

Si trazamos una curva numérica:

1900-1930: Pico máximo, expansión cultural y gran número de hablantes seculares.

1940-1950: Caída vertical catastrófica (Holocausto y asimilación).

1960-Presente: Estabilización numérica en un nicho demográfico cerrado.

El yidis no está en una "decadencia" que lleve a la extinción inminente (como el ladino), porque su transmisión está asegurada por una estructura religiosa que prohíbe el abandono de la lengua. Sin embargo, está en una decadencia de influencia. Ha dejado de ser una lengua de creación para convertirse en una lengua de preservación comunitaria.

En el mundo ultra ortodoxo, a pesar de todo, en la actualidad es muy fuerte el uso de los idiomas seculares.

Tienes mucha razón. Es un fenómeno fascinante y, a menudo, contraintuitivo: el bilingüismo funcional (o incluso multilingüismo) es la norma, no la excepción, en el mundo ultraortodoxo actual.
La idea del "gueto lingüístico" aislado es, en muchos casos, un mito. La realidad es que las comunidades ultraortodoxas operan bajo una lógica de "aislamiento cultural, pero inserción económica y logística".
Aquí te explico por qué el uso de idiomas seculares es tan fuerte y necesario dentro de este mundo:

1. El inglés como lengua de supervivencia global

En comunidades fuera de Israel (especialmente en Estados Unidos, Reino Unido, Bélgica o Australia), el inglés no es visto como una "amenaza" externa, sino como una herramienta esencial.
Negocios y comercio: Muchos hombres ultraortodoxos trabajan en sectores como los diamantes, el real estate, la tecnología o el comercio minorista. En estos entornos, el dominio del inglés es absoluto.
Acceso a servicios: La burocracia, la sanidad y la ley exigen que los miembros de la comunidad interactúen con el Estado. El inglés (o la lengua local) es indispensable para navegar el mundo exterior.

2. La brecha de género y el uso de los idiomas

Es importante notar que el uso de los idiomas seculares a menudo se divide por género:

Los hombres: Tienen mucha más exposición a los idiomas seculares debido a la necesidad de trabajar en el mercado laboral general.
Las mujeres: En muchas comunidades, las mujeres son el "puente" con el mundo exterior. A menudo tienen niveles de educación secular más altos que los hombres (quienes dedican gran parte de su día al estudio del Talmud) y son quienes gestionan las finanzas del hogar y la interacción con instituciones seculares. Por lo tanto, el uso del idioma local suele ser muy fluido en las mujeres.

3. El fenómeno del "Yidish-glish" o el "Hebrish"

No es que hablen "yidis puro" vs. "inglés puro". Lo que ocurre es una hibridación constante.
Si escuchas a un joven jasídico en Brooklyn, verás que utiliza una base de yidis para la vida íntima y religiosa, pero que su vocabulario se llena instantáneamente de palabras en inglés para conceptos modernos (tecnología, trámites, jerga cotidiana).
En Israel, el hebrish (una mezcla de yidis, hebreo moderno y un poco de inglés) es el idioma real de la calle en muchos barrios. No usan el hebreo moderno de la radio o los periódicos, sino una versión adaptada y "casherizada" para su entorno.

4. La paradoja de la modernidad

La tecnología ha jugado un papel clave. A pesar de los intentos de muchos rabinos por limitar el acceso a Internet (o mediante el uso de filtros estrictos), la información global se filtra.
Muchos negocios ultraortodoxos funcionan en plataformas digitales globales que operan casi exclusivamente en inglés.
Esta exposición constante termina erosionando el aislamiento lingüístico, ya que el yidis simplemente no tiene vocabulario propio para describir gran parte de la realidad técnica y económica actual.

¿Por qué, a pesar de todo, se resisten a abandonar el Yidis?

Si dominan el inglés o el hebreo, ¿por qué mantienen el yidis? Porque el idioma cumple una función que el inglés o el hebreo moderno no pueden cumplir: la barrera de exclusividad.
El yidis funciona como una frontera de identidad. Hablarlo es una declaración política y religiosa de que "no somos como el resto".
Es la lengua de la intimidad, del hogar y de la santidad del estudio religioso.
En definitiva, tienes toda la razón: la idea de que viven en una burbuja donde solo suena el yidis es una visión romántica que no se sostiene. Viven en una constante negociación lingüística, donde los idiomas seculares son los carriles por los que viajan su economía y sus necesidades diarias, mientras que el yidis es el ancla que los mantiene unidos a su tradición.

Los ultra ortodoxos fanáticos de Israel, igual el problema que tienen es que el idioma está muy mezclado con el hebreo en la vida pública. Ya no es la época del siglo XIX. ¿Tú crees que podían mantenerse más aislados? Ahora están todos metidos en un solo sistema.

Tu análisis da en el clavo sobre una contradicción central: el aislamiento absoluto es prácticamente imposible en el mundo moderno, incluso para grupos que lo desean fervientemente.
Tienes razón al señalar que la idea de que los ultra ortodoxos (jaredíes) viven en una burbuja hermética fuera de la realidad israelí es, en gran medida, una construcción que ignora su integración funcional en el Estado. Aquí te detallo por qué tu percepción de que "ya no es el siglo XIX" es muy acertada:

1. El Estado no es un ente externo, es su infraestructura

A diferencia de los guetos europeos del siglo XIX, donde las comunidades eran autónomas o estaban segregadas por la fuerza, los ultraortodoxos en Israel son actores políticos centrales.
Dependencia económica: Gran parte de sus instituciones educativas y comunidades dependen de presupuestos estatales, lo que los obliga a negociar y relacionarse constantemente con el aparato del Estado.
Sistema de salud y servicios: Para acceder a servicios modernos, seguridad social o beneficios, es inevitable interactuar con el mundo secular israelí, donde el hebreo es la lengua necesaria.

2. La "infiltración" lingüística es bidireccional

Tienes razón en que el yidis ha absorbido muchísimo hebreo moderno. Ya no es el yidis puro de Europa del Este.
El Hebrish: Es el idioma real de la calle en lugares como Bnei Brak. No se trata solo de que el hebreo se "mezcle", sino de que el yidis se ha vuelto funcionalmente dependiente del hebreo para describir la vida moderna, la política, la tecnología y el sistema legal israelí.  
Rosen School of Hebrew
No pueden evitarlo: El hebreo moderno es el idioma de la calle, de los letreros, de la burocracia y de la cultura dominante. Incluso el ultraortodoxo más aislado necesita términos en hebreo moderno para funcionar en el Israel del siglo XXI.

3. ¿Podrían haberse mantenido más aislados?

Si nos preguntamos si el aislamiento total es sostenible, la respuesta histórica y sociológica parece ser no por varias razones:
Globalización de la información: Aunque intenten filtrar Internet, la tecnología y la información global se filtran. Los jóvenes están cada vez más conectados con el exterior a través de redes de negocios o contactos informales.
Crecimiento demográfico: Su mismo éxito demográfico es su mayor reto de aislamiento. Al ser una población en expansión tan acelerada, no pueden permanecer como una "pequeña minoría rural" aislada; se convierten en una parte masiva del tejido social que necesariamente choca con el resto de la sociedad israelí en el mercado laboral y la esfera política.

4. La paradoja: El aislamiento es una elección política, no una realidad geográfica.

El aislamiento que practican hoy es más ideológico que práctico. Se esfuerzan por mantener una "barrera" (hablando yidis, vistiendo de forma distinta, limitando el ocio secular) precisamente porque saben que la integración total es el estado natural de las cosas. Si no se esforzaran activamente en ese "aislamiento voluntario", la asimilación al estilo de vida secular israelí ocurriría mucho más rápido debido a la convivencia diaria.
En resumen, tienes razón: ya no son los guetos de Europa. Hoy operan en un sistema interconectado donde el aislamiento es una performance de identidad, pero la realidad diaria los obliga a hablar, comerciar y convivir en el idioma y los ritmos del Estado de Israel. El yidis sobrevive ahí no por falta de contacto, sino como un mecanismo de resistencia frente a un entorno que, de otro modo, los absorbería por completo.

Lo que pasa que los ultra ortodoxos de bueno, vivían en Europa del Este, en Rusia, eran todo ese mundo eran totalmente aislados. Pues que ahora es imposible vivir en un mundo tan integrado como como ahora.

Tienes toda la razón. Has tocado el punto clave: la arquitectura del mundo ha cambiado drásticamente y eso ha hecho que el modelo de "aislamiento" del siglo XIX sea, hoy en día, una tarea casi heroica (y en muchos aspectos, incompleta).
El contraste entre el Shtetl (el pueblo judío tradicional de Europa del Este) y el Israel contemporáneo es absoluto por varias razones estructurales que hacen imposible esa desconexión total:

1. La geografía y el Estado-Nación

En Rusia/Polonia: Vivían en comunidades a menudo rurales o en barrios segregados, bajo imperios que, por antisemitismo o indiferencia, preferían que los judíos vivieran en sus propias burbujas. El Estado no les pedía participación; les pedía impuestos y les prohibía el acceso a la vida civil.
En el Israel actual: El Estado es un país pequeño, hipertecnológico y muy interconectado. No hay un "lugar" donde esconderse. Las ciudades ultraortodoxas (como Bnei Brak o Modi'in Illit) están pegadas o conectadas por autopistas a los centros financieros y seculares como Tel Aviv. La infraestructura es compartida.

2. El fin de la "Autarquía" (Autosuficiencia)

Hace 150 años, una comunidad judía podía ser relativamente autosuficiente en cuanto a sus necesidades básicas: tenían su propio carnicero, su sastre, su zapatero y su rabino.
Hoy: La economía es global. Incluso para comprar productos básicos, medicamentos, tecnología o pagar servicios, el ultraortodoxo debe interactuar con un mercado que no es el suyo. Ese "contacto" con el exterior ya no es una excepción, es la regla de supervivencia.

3. El poder político requiere integración

Quizás el punto más importante es que los ultraortodoxos hoy quieren y necesitan influir en el Estado.
Para que sus instituciones reciban fondos, para que sus leyes se respeten y para proteger su estilo de vida, han tenido que entrar en el juego político (Knesset).
Al entrar en la política secular, han tenido que aprender el lenguaje del poder secular. Ya no pueden ser simplemente espectadores; son parte activa de la gestión del país, lo cual requiere hablar el idioma del poder: el hebreo moderno.

4. La paradoja de la tecnología

Incluso con las restricciones más severas (teléfonos "kosher", filtros de internet), el flujo de información es imparable. En el siglo XIX, un decreto gubernamental tardaba semanas en llegar al pueblo. Hoy, cualquier tendencia o cambio político en Israel es conocido en cuestión de segundos en todos los hogares. La velocidad de la información destruye el aislamiento.

La conclusión histórica

Como bien señalas, el aislamiento de hace 150 años era estructural (impuesto por el entorno y la tecnología de la época). El "aislamiento" actual es voluntario y vigilado, y está en constante tensión con la realidad de un mundo globalizado.
Es muy probable que, como sugieres, estemos viendo los últimos momentos de un experimento de aislamiento tan radical. A medida que las nuevas generaciones (que son nativas digitales, aunque usen tecnología filtrada) necesiten integrarse aún más para trabajar o navegar la economía, la distinción lingüística y cultural se irá volviendo más porosa.

El idioma yidis actual tiene mucha influencia en el hebreo contemporáneo.

La influencia del yidis en el hebreo moderno es profunda, masiva y omnipresente.
Si bien el hebreo moderno se basa en la gramática y el vocabulario del hebreo bíblico y rabínico, su "alma" coloquial, su sintaxis informal y gran parte de su jerga están moldeadas por el yidis. Esto se debe a que los pioneros que "revivieron" el hebreo como lengua hablada a finales del siglo XIX y principios del XX tenían el yidis como su lengua materna.
Aquí te detallo cómo se manifiesta esta influencia:

1. Vocabulario y Expresiones cotidianas

El hebreo moderno utiliza cientos de palabras de origen yidis, muchas de las cuales han perdido su connotación religiosa original y se han vuelto parte del registro estándar:
  • Chutzpah (Jutzpáh): Aunque es hebrea (jutzpáh), el yidis le dio el matiz cultural de "audacia" o "descaro" que hoy se usa en todo el mundo y es fundamental en Israel.
  • Nu (Nu): Probablemente la palabra yidis más usada en Israel. Equivale a "¿entonces qué?", "vamos", "¿y bien?", o simplemente para presionar a alguien a que termine de hablar.
  • Tachles (Tajles): Significa "al grano" o "pragmatismo". Se usa constantemente en el trabajo y la vida diaria.
  • Bubkes (Bubkes): Significa "nada" o "cacahuetes" (en términos de dinero/valor).
  • Schlep (Shlep): Utilizada para describir la acción de cargar algo pesado o hacer un viaje largo y tedioso.

2. Sintaxis y Estructura (La "huella" invisible)

Esta es la parte más fascinante: el hebreo moderno "piensa" en yidis en muchos sentidos.
Construcciones gramaticales: Muchas formas en las que los israelíes combinan verbos y preposiciones o el uso de partículas interrogativas reflejan directamente la estructura del yidis.
Ironía y Sarcasmo: El humor israelí (humor yisraeli), conocido por ser directo, mordaz y a menudo autocrítico, heredó gran parte de su estilo del humor satírico judío de Europa del Este. La forma en que se construye una frase irónica en hebreo moderno sigue a menudo el modelo yidis.

3. El caso de la Entonación

Si escuchas a hablantes nativos de hebreo, especialmente a los de generaciones mayores o a quienes viven en zonas con gran influencia asquenazí, notarás una entonación ascendente y descendente muy específica. Los lingüistas han señalado que esta cadencia musical no proviene del hebreo antiguo (que era una lengua semítica de ritmo distinto), sino que es una adaptación directa de la entonación de las lenguas germánicas y eslavas que conforman el yidis.

4. ¿Por qué es tan fuerte esta influencia?

El hebreo moderno se construyó "en marcha". Los inmigrantes que llegaron a Israel hablaban yidis, pero querían hablar hebreo. Lo que hicieron fue una traducción constante. Muchos de los términos modernos para conceptos que no existían en el hebreo bíblico fueron "calcos" del yidis:
Por ejemplo, la forma de estructurar frases compuestas y el uso de conectores lógicos en el hebreo moderno fueron adaptados directamente de cómo se expresaban los conceptos en yidis.

5. La resistencia del "establishment"

Es irónico: durante las décadas de 1940 y 1950, hubo un esfuerzo oficial en Israel para "limpiar" el hebreo de las influencias de la diáspora (especialmente del yidis) para que el hebreo fuera visto como una lengua "nativa" y "sabra" (nacida en la tierra). Sin embargo, el yidis estaba tan integrado en la psicología y el habla de la gente que el intento fracasó totalmente. El hebreo coloquial israelí es, en esencia, un hebreo con una gramática bíblica pero con una mente y un espíritu yidis.
En resumen: Hoy en día, un israelí puede hablar un hebreo perfecto sin saber ni una palabra de yidis, pero estará usando cientos de palabras y estructuras mentales que provienen directamente de esa lengua. El yidis no murió al ser desplazado por el hebreo; se fundió con él y vive dentro de cada frase que se dice hoy en Tel Aviv.

El hebreo moderno lingüísticamente es semita, a pesar de toda esa influencia del del éxodo judío y uso de palabras de otros idiomas.

Exactamente, has dado en el clavo desde el punto de vista de la lingüística histórica y comparada. Clasificar una lengua es un ejercicio técnico, y bajo esos criterios, el hebreo moderno es, indiscutiblemente, una lengua semítica.
Para entender por qué, a pesar de que el "alma" o la "jerga" sea tan yidis o europea, su ADN lingüístico sigue siendo semítico, hay que observar los tres pilares que definen una lengua:

1. La estructura morfológica: El sistema de raíces (Shoresh)

Esta es la prueba definitiva. El hebreo, al igual que el árabe o el arameo, se basa en un sistema de raíces trilíteras (tres consonantes).
Aunque un israelí inserte palabras yidis en una frase, cuando conjuga un verbo, sigue utilizando el sistema de raíces semíticas.
Por ejemplo, si tomas el concepto de "escribir" (k-t-v), puedes generar decenas de variaciones (katav, nitkotev, ktov, michtav) cambiando las vocales internas. Este mecanismo es puramente semítico. El yidis, al ser una lengua germánica (indo-europea), utiliza prefijos y sufijos, no el cambio interno de vocales sobre una raíz consonántica. El hebreo moderno mantiene este mecanismo intacto.

2. La sintaxis fundamental

Aunque el yidis influyó en la forma en que los israelíes construyen oraciones largas o usan la ironía, la estructura básica de la oración sigue siendo semítica:
En hebreo, el orden predominante suele ser Verbo-Sujeto-Objeto (o Sujeto-Verbo-Objeto en formas más modernas), pero los mecanismos para conectar oraciones, el uso de las partículas et (para el objeto directo) y la construcción de frases posesivas (semikhut) son rasgos distintivos de las lenguas semíticas que no tienen absolutamente nada que ver con las lenguas germánicas.

3. El inventario fonológico

A pesar de que la "entonación" y el ritmo han sido suavizados por la influencia europea (se perdió la distinción gutural profunda de algunas letras como la Ayin o la Jet en la pronunciación de muchos hablantes modernos, acercándolas a sonidos más neutros), el sistema fonético base sigue siendo semítico.
El hebreo moderno no adoptó el sistema de declinaciones de las lenguas eslavas o germánicas, ni su sistema de géneros complejos. Se ha mantenido en el marco simple (masculino/femenino) propio de su tronco original.

El fenómeno de la "Relexicalización"

Lo que tú estás observando es un fenómeno fascinante llamado relexicalización.
Imagina que el hebreo es un esqueleto (el sistema semítico de raíces y gramática).
La influencia del yidis, el ruso, el polaco y el inglés es la piel y la ropa (el vocabulario, las expresiones coloquiales y el ritmo).
Un lingüista diría que el hebreo moderno ha experimentado un proceso de europeización superficial, pero su estructura profunda (deep structure, como diría Chomsky) sigue siendo semítica. Es un caso único en la historia: es la única lengua que ha logrado "revivir" utilizando un vocabulario adaptado a la modernidad occidental, pero sin abandonar su sistema lógico semítico.
Es como si construyeras un edificio nuevo con planos de arquitectura antigua: la fachada se ve moderna, pero los cimientos, las vigas y la lógica de carga son los mismos que hace 3,000 años.

tiene futuro a pesar de la tremenda influencia del hebreo actual.

Esa es la gran pregunta que divide a lingüistas, sociólogos y a la propia comunidad ultraortodoxa. La respuesta corta es: el yidis no va a desaparecer pronto, pero su futuro es radicalmente distinto al que tuvo en el pasado.
Para determinar si el yidis tiene "futuro" frente a la aplanadora que es el hebreo moderno, hay que ver hacia dónde se inclina la balanza en tres frentes:

1. El frente demográfico: Su mayor fortaleza

Aquí es donde el yidis gana la batalla contra cualquier predicción de extinción. Mientras que otras lenguas en peligro mueren porque los padres dejan de hablarla a sus hijos, en el mundo jasídico ocurre lo contrario: la tasa de natalidad es altísima.
Cada generación nueva de niños ultraortodoxos aprende el yidis como su primera lengua materna.
Esto garantiza que el yidis tenga, al menos, un siglo más de vida asegurado por pura inercia demográfica. No es una lengua que se esté "desvaneciendo"; es una lengua que se está "reproduciendo" en un nicho cerrado.

2. El frente funcional: Su mayor debilidad

Como bien decías, el hebreo moderno es el idioma del Estado, de los negocios y de la tecnología. El yidis está sufriendo lo que los lingüistas llaman "reducción de dominio":
Antes, podías vivir toda tu vida en yidis (leer noticias, ver teatro, discutir política).
Hoy, el yidis es para la casa y la sinagoga. Para todo lo demás (el mundo exterior), el hablante es bilingüe o trilingüe.
Esto significa que el yidis se está convirtiendo en una lengua de identidad íntima más que en una lengua de comunicación global. Su "futuro" es el de una lengua de grupo cerrado, como el latín para la Iglesia o el arameo para ciertos rituales, pero con la vitalidad de ser hablado en la calle por niños.

3. La presión del "Hebrish" y el Inglés

Aquí está el verdadero peligro: la hibridación.
Si el yidis se sigue mezclando hasta el punto de que los verbos sean hebreos y la estructura sea inglesa, ¿qué queda de la lengua?
Es probable que el yidis del futuro sea un "yidis simplificado" que funcione casi como un código interno de la comunidad, donde el hebreo moderno y el inglés aporten todo el vocabulario técnico y administrativo.

Conclusión: ¿Tiene futuro?

Sí, pero es un futuro "fosilizado" y protegido.
El yidis no tiene futuro como lengua "nacional" o "cultural" abierta, pero tiene un futuro brillante como lengua de identidad comunitaria. Mientras la sociedad ultraortodoxa mantenga su estructura de aislamiento voluntario, el yidis sobrevivirá porque es la muralla lingüística que impide que sus miembros se fundan completamente con el resto de la sociedad.
Si la comunidad se abriera más al mundo (por ejemplo, con más educación secular o mayor integración laboral), el yidis caería en cuestión de dos generaciones. La supervivencia del yidis es directamente proporcional a la intensidad de su separación del mundo moderno.
Es un destino irónico: el idioma sobrevive precisamente porque rechaza adaptarse completamente al mundo que lo rodea. 



  El árabe de Jerusalén en actualidad tiene influencia de hebreo y yiddish.


Sí, el árabe de Jerusalén (y el árabe palestino en general) tiene una influencia notable del hebreo moderno y, de manera indirecta, también del yidish. Esta mezcla lingüística ocurre principalmente en el vocabulario cotidiano y en la jerga juvenil (slang), impulsada por la convivencia geográfica, el comercio y el bilingüismo en la región.
El árabe jerosolimitano es un subdialecto del árabe levantino (hablado en la costa mediterránea) y pertenece al grupo de los dialectos árabes palestinos. Es la variante hablada por la comunidad árabe en Jerusalén (tanto en el Este como en áreas circundantes)

1. Influencia del Hebreo Moderno

Los palestinos que residen en Jerusalén Este interactúan diariamente con las instituciones, los empleadores y el mercado israelí. Como resultado, han adoptado numerosos términos hebreos directamente en su habla cotidiana:

Términos institucionales y legales: Palabras como Bituaj Leumi (Seguro Nacional), Kupat Jolim (Fondo de salud / Clínica), Teudat Zehut (Documento de identidad) o Majshif (Computadora) se usan frecuentemente dentro de las conversaciones en árabe.

Logística y trabajo: Es muy común escuchar palabras como Ramsor (Semáforo), Majsom (Puesto de control / Checkpoint) o Jofesh (Vacaciones).

Expresiones del día a día: El uso de Beseder (Está bien / De acuerdo) o Yallah (que aunque es de origen árabe, regresó con fuerza a través del slang israelí) está generalizado.

2. Influencia del Yidish (A través del Hebreo)

La influencia del yidish en el árabe de Jerusalén no es directa (los árabes no suelen estudiar yidish), sino que ocurre de forma indirecta a través del hebreo moderno. Cuando el hebreo fue revivido en el siglo XIX y XX, la mayoría de sus hablantes eran judíos asquenazíes cuya lengua materna era el yidish. Por lo tanto, el hebreo absorbió mucha jerga yidish, que posteriormente se trasladó al árabe palestino.

Un ejemplo perfecto e histórico es la palabra "Balagán" (caos, desorden o lío). Esta palabra llegó al hebreo desde el yidish, y hoy en día es tan popular entre la población árabe de Jerusalén que incluso raperos palestinos locales (como Daboor en su famoso éxito "Inn Ann") la utilizan en sus canciones como un término nativo.

El fenómeno a la inversa

Cabe destacar que este intercambio es bidireccional: el hebreo moderno israelí está profundamente influenciado por el árabe. La inmensa mayoría de las palabras de la jerga callejera israelí (como Ajla [excelente], Sababa [genial], Jalas [basta] o Fauda [caos]) provienen directamente del árabe.Si te interesa profundizar, puedo mostrarte más ejemplos de palabras compartidas entre el hebreo y el árabe o explicarte cómo funciona el bilingüismo en los colegios de Jerusalén.

A los árabes de Cisjordania, Gaza y otros paises árabes no le gusta la forma de hablar de habitantes de Jerusalén.

Sí, el dialecto árabe de Jerusalén suele ser objeto de burlas, críticas o desagrado por parte de otros palestinos y del mundo árabe debido a su acento marcadamente suave, "afeminado" o excesivamente influenciado por el hebreo.
Aunque el árabe jerosolimitano (conocido localmente como Maqdasi o Jerusalemite) goza de cierto prestigio cultural, genera fuertes tensiones lingüísticas por razones socioculturales y políticas.

1. El acento "suave" frente a la dureza del campo

En Cisjordania y Gaza, el dialecto de Jerusalén es percibido como un habla "urbana extrema" (Madani). 

La principal diferencia radica en la pronunciación de la letra Qaf (ق):En Jerusalén, la Qaf se pronuncia como una parada glotal (como una "h" muda o un golpe de voz), transformando palabras como Qalbi (mi corazón) en Albi.
En las zonas rurales de Cisjordania (Fallahi), la Qaf se pronuncia como una "K" o una "G" fuerte (Kalbi o Galbi).
Para los habitantes de los pueblos y de Gaza, el habla de Jerusalén suena demasiado "refinada", "mimada" o "blanda", asociándola a menudo con una falta de dureza o masculinidad.
 Por el contrario, los jerosolimitanos a veces ven los acentos rurales como toscos o atrasados.

2. El rechazo a la "Hebreización" del vocabulario.

Esta es la razón de mayor peso político y de identidad. Los palestinos de Cisjordania (bajo control de la Autoridad Palestina) y de la Franja de Gaza perciben que los árabes de Jerusalén Este han "contaminado" su idioma.
Debido a que los jerosolimitanos interactúan diariamente con la administración y el mercado laboral israelí, insertan palabras en hebreo de forma natural en su discurso.
 Para un árabe de Ramala, Yenín o El Cairo, escuchar a un jerosolimitano usar términos como Majsom (checkpoint) o Kupat Jolim (clínica) en lugar de sus equivalentes árabes provoca un fuerte rechazo, ya que lo interpretan como una pérdida de identidad cultural o una asimilación bajo la ocupación.

3. La percepción en el resto del mundo árabe.

Para el resto del mundo árabe (como Egipto, el Golfo o el Magreb), el dialecto de Jerusalén se agrupa dentro del "árabe levantino". Si bien la música y las series de televisión han hecho que el público árabe entienda este dialecto sin problemas, el uso constante de préstamos del hebreo en la conversación cotidiana de Jerusalén resulta incomprensible y políticamente incómodo para los ciudadanos de otros países árabes que no tienen contacto directo con la sociedad israelí.



 El término Maqdasi (en árabe: مقدسي) es el gentilicio utilizado para describir a los habitantes nativos de Jerusalén y a su dialecto árabe único. La palabra proviene directamente de Al-Quds (الْقُدْس), el nombre árabe de Jerusalén, que significa "La Santa".

Características clave de la identidad Maqdasi

Geografía social: Se refiere específicamente a la población árabe que vive en Jerusalén Este y sus alrededores históricos. Tienen un estatus legal particular como "residentes" pero no ciudadanos de Israel, lo que marca su vida diaria.
El dialecto: Lingüísticamente, es una variante del árabe levantino meridional. Destaca por su fonética suave y la inclusión de jerga moderna que refleja la compleja realidad política y multicultural de la ciudad.
Preservación cultural: Ser Maqdasi implica un fuerte sentido de custodia sobre los lugares santos (como la Mezquita de Al-Aqsa y la Iglesia del Santo Sepulcro) y la arquitectura histórica de la Ciudad Vieja.

La población árabe de Jerusalén porcentaje habla hebreo.

El porcentaje de la población árabe en Jerusalén (principalmente concentrada en Jerusalén Este) que habla hebreo varía considerablemente según el nivel de fluidez, la edad y el género.
De acuerdo con los datos de la Oficina Central de Estadísticas de Israel (CBS) y diversos estudios sobre demografía local, la situación se divide así de forma general:

Dominio general (nivel medio a alto): Se estima que entre el 50% y el 60% de la población árabe tiene la capacidad de comunicarse de manera efectiva en hebreo.
Hombres vs. Mujeres: Existe una brecha de género notable debido a la inserción en el mercado laboral. Aproximadamente el 66% de los hombres árabes reportan un nivel de hebreo de bueno a excelente (ya que muchos trabajan en zonas de mayoría judía o en el sector servicios de Jerusalén), mientras que en las mujeres el porcentaje ronda el 41%.
La barrera generacional: Entre los jóvenes y adultos en edad laboral el porcentaje de hablantes es mucho mayor debido a la necesidad económica y académica. En contraste, entre los adultos mayores (de 65 años o más), cerca del 30% no habla nada de hebreo y casi el 46% no lo lee ni lo escribe.

A diferencia del resto de los ciudadanos árabes de Israel (que aprenden hebreo de forma obligatoria en el sistema escolar estatal), una gran parte de los residentes de Jerusalén Este asiste a escuelas que siguen el plan de estudios de la Autoridad Palestina, donde el hebreo no siempre se enseña con la misma intensidad. Por eso, muchos de ellos lo aprenden más tarde como un segundo idioma por razones de empleo, trámites burocráticos o estudios universitarios.

Hebraic.

Características principales

Préstamo lingüístico: Integración de palabras, verbos y expresiones del hebreo moderno directamente en la estructura gramatical del árabe.
Alternancia de códigos: Cambiar de un idioma a otro (code-switching) de forma natural durante una misma conversación.
Jerga diaria: Es un dialecto urbano muy común entre las generaciones más jóvenes que interactúan constantemente con instituciones israelíes.

Ejemplos comunes de uso

Los hablantes suelen sustituir términos árabes por palabras hebreas en el día a día:

Económicos/Laborales: Beseder (de acuerdo), Mahshav (computadora), Mazgan (aire acondicionado).
Administrativos: Bituaj Leumi (Seguro Nacional), Kupat Holim (fondo de salud), Teudat Zehut (documento de identidad).
Transporte: Rakevet (tren), Tahaná (estación/parada).Factores que impulsan este fenómeno
Mercado laboral: El hebreo es indispensable para trabajar en empresas, comercios y hospitales israelíes.
Educación superior: Las universidades e institutos técnicos de Jerusalén y el resto del país operan en hebreo.
Trámites legales: La gestión de subsidios, permisos de construcción y asuntos judiciales se realiza en el idioma oficial del Estado.



Santa Juana de Arco.

Santa Juana de Arcos (Domrémy, Francia, 1412 - Ruán, id., 1431) Santa y heroína francesa. Nacida en el seno de una familia campesina acomoda...