Apuntes de clases

Clases de filosofía y ciencias bíblicas del Instituto de Humanidades Luis Campino, y la Parroquia de Guadalupe de Quinta Normal.


jueves, 23 de mayo de 2019

164).-El escudo de armas de Israel.


Esteban Aguilar Orellana; Giovani Barbatos Epple; Ismael Barrenechea Samaniego; Jorge Catalán Núñez; Boris Díaz Carrasco; Rafael Díaz del Río Martí; Alfredo Francisco Eloy Barra ;Rodrigo Farías Picón; Franco Antonio González Fortunatti; Patricio Ernesto Hernández Jara; Walter Imilan Ojeda; Jaime Jamet Rojas; Gustavo Morales Guajardo; Francisco Moreno Gallardo; Boris Ormeño Rojas; José Oyarzún Villa; Rodrigo Palacios Marambio; Demetrio Protopsaltis Palma; Cristian Quezada Moreno; Edison Reyes Aramburu; Rodrigo Rivera Hernández ;Jorge Rojas Bustos; Alejandro Suau Figueroa; Cristian Vergara Torrealba; Rodrigo Villela Díaz; Nicolás Wasiliew Sala; Marcelo Yáñez Garín; Katherine Alejandra del Carmen  Lafoy Guzmán; Paula Flores Vargas; 

El escudo de armas de Israel.



El escudo de armas de Israel está representado en campo de azur, por una menorá rodeada por Martín una rama de olivo a cada lado, y la palabra Israel escrita en idioma hebreo (ישראל) debajo de ella.


El flamante Estado de Israel estaba en la necesidad de un emblema oficial para demostrar su soberanía en la comunidad de naciones. El emblema oficial fue aprobado nueve meses después de que el Estado se creó, y desde entonces aparece en documentos oficiales, a nivel presidencial y en los edificios públicos de Israel y en el extranjero.
Durante el proceso de diseño del emblema, muchas de las propuestas incluyeron los símbolos que se consideraron apropiados para representar al pueblo judío. Para evitar la imitación de los emblemas de los países europeos y para crear uno único, se buscaron antiguos símbolos visuales de épocas de soberanía judía en Eretz Israel. Mientras que la bandera fue creada en la diáspora por los soñadores, el emblema fue diseñado en Israel, por los que habían realizado el sueño. El emblema tenía que incorporar elementos de significado simbólico. El proceso de diseño fue largo, ya que el carácter de emblema debía contener tanto los valores religiosos y rituales, como las normas seculares y de soberanía.
Fue entonces que el Consejo Provisional del Estado anunció un concurso para diseñar el emblema del Estado. Finalmente, el diseño escogido se basa en la propuesta presentada por Gabriel y Maxim Shamir, con elementos inspirados en otras propuestas, como la de Oteh Walisch, la de W. Struski e Itamar David y la de Yerachmiel Schechter.

Simbolismo.

La menorá ha sido un símbolo del judaísmo durante 3000 años, figurando en el antiguo Templo de Jerusalén, y representado en el escudo basándose en un relieve que figura en el Arco de Tito. En cuanto a las ramas de olivo, simbolizan la paz.

La menorá

 (en hebreo: מנורה, lit. «lámpara»)​ es el candelabro o lámpara de aceite de siete brazos propia de la cultura hebrea, descrita en la Biblia y más específicamente en el libro del Éxodo. Se trata de uno de los objetos rituales más importantes del judaísmo. 
Se le considera, también, uno de sus símbolos más antiguos ya que la tradición judía lo hacía remontar a la época inmediatamente posterior a la salida de Egipto.​, cuando las doce tribus al mando de Moisés acamparon al pie del monte Sinaí para recibir la Torah. Junto con el tabernáculo y el Arca de la Alianza, la primera menorá fue diseñada por Yahvéh y ejecutada por el hábil artesano judaica Besaleel.
Según la Biblia la menorá fue colocada en el Tabernáculo y luego en el Templo de Jerusalén.
Reconstrucción de la menorá del Templo de Jerusalén,
 creada por el Instituto del Templo en Israel.
​ 

Allí, delante del Santo de los Santos, había un candelabro de oro purísimo, labrado a martillo que tenía siete brazos, en cada uno de los cuales ardía una luminaria.
Según los libros de Zacarías e Isaías, la menorá es un símbolo del espíritu divino.
Además de la descripción bíblica y otras referencias literarias como las obras de Flavio Josefo, se conservan varias representaciones pictóricas o epigráficas.

La Menorá en la procesión con los expolios del Templo de Jerusalén.
 Relieve del Arco de Tito, Roma, Italia.

 Una de las más antiguas es la que aparece en el bajorrelieve del Arco de Tito, en la Via Sacra del Foro Romano, construido en el año 82 para conmemorar la toma de Jerusalén en el año 70. Dicha representación muestra el triunfo del vencedor, portando la menorá como trofeo.
Algunas veces la menorá es confundida con la januquiá, candelabro de nueve brazos empleado en la festividad de las luminarias (Janucá), sn embargo, su cantidad de brazos, función y origen son muy diferentes.

Usada como señal de judaísmo en sinagogas y lápidas desde la antigüedad, es uno de los símbolos del moderno estado de Israel y aparece de manera destacada en su escudo desde 1948.


Una januquiá es un candelabro especial de nueve brazos que se usa durante la festividad judía de Janucá. 
Sirve para encender las luces progresivas de la fiesta y recordar el milagro histórico del aceite.

Significado y Estructura

Nueve brazos: Tiene ocho lugares para las velas principales (uno por cada día que duró el aceite) y un noveno brazo auxiliar llamado shamash, que se usa para prender a los demás.

Conmemoración: Recuerda la recuperación y purificación del Segundo Templo de Jerusalén.

Tradición del Encendido

Progresivo: Se prende una vela la primera noche y se añade una más cada día hasta completar las ocho.
Exhibición: Se acostumbra colocar la januquiá cerca de una ventana o en la entrada de la casa para compartir la luz con los demás.



Janucá o Jánuca (en hebreo, חנכה o חנוכה ḥanukka; en hebreo tiberiano, חֲנֻכָּה o חֲנוּכָּה ḥănukkā ‘dedicación, iniciación’ ( escuchar)), también conocida como la Fiesta de las Luces o Luminarias (en hebreo, חַג הַאוּרִים ḥag ha’urim) y antiguamente como la Fiesta de las Lámparas (en hebreo, חַג הַמְּאֹרוֹת ḥag hammə’orot), es una festividad judía que conmemora la reedificación del Segundo Templo de Jerusalén y la rebelión de los macabeos contra el Imperio seléucida.

Celebrada durante ocho días, la festividad de Janucá data de la época de la hegemonía helénica en el levante mediterráneo (más concretamente, en Judea), que comienza con las conquistas de Alejandro Magno el año 332 a. C., Tras su muerte, el vasto imperio quedó en manos de sus generales —que entraron en conflictos bélicos entre sí—, por lo que siglos después los griegos seléucidas pretendieron hacerse con el dominio de la región, como puede leerse en los libros de I y II Macabeos, donde esta festividad conmemora la derrota de los helenos y la recuperación de la independencia judía a manos de los macabeos sobre los griegos de la dinastía de Seleuco, y la posterior purificación del Segundo Templo de Jerusalén de los íconos paganos, en el siglo II a. C.

La tradición judía habla de un milagro, en el que pudo encenderse el candelabro del templo durante ocho días consecutivos con una exigua cantidad de aceite, que alcanzaba solo para uno. Esto dio origen a la principal costumbre de la festividad, que es la de encender, de forma progresiva, un candelabro de nueve brazos llamado januquiá (uno por cada uno de los días más un brazo «piloto»).

La festividad se celebra el 25 de Kislev del calendario judío, fecha que cae entre finales de noviembre y principios de diciembre del calendario gregoriano, aunque en 2019 fue a final de diciembre (del día 22 al día 30).



Paz Israel-Palestina: Implicaciones Globales y Religiosas.


Cuando el gobierno de Israel, reconozca, firme el tratado de paz, y de amistad con el Estado Palestino y el convenio de limites internacional entre con este estado árabe , que pasara con los estados que no reconozca a Israel. Que pasara con los grupos judíos ultra ortodoxos "anti sionistas" al día siguiente entrada vigor de estos convenios internacionales.

Si Israel y un Estado palestino firmaran un tratado definitivo de paz, reconocimiento mutuo y delimitación de fronteras internacionales, se produciría un cambio geopolítico y social histórico.

1. Qué pasaría con los Estados que no reconocen a Israel

El no reconocimiento de Israel por parte de más de 25 países (principalmente árabes, musulmanes y algunos latinoamericanos o asiáticos) responde a dos motivos distintos: políticos e ideológicos.

Países moderados y pragmáticos (Efecto dominó)

Normalización diplomática masiva: Estados como Arabia Saudita, Indonesia, Malasia o Argelia han condicionado históricamente la normalización con Israel a la solución de la cuestión palestina. Si el propio liderazgo palestino firma un acuerdo definitivo:
  • Desaparece el principal obstáculo oficial para establecer embajadas e intercambios comerciales.
  • Se aceleraría la integración regional e internacional de Israel en foros diplomáticos y bloques económicos.

Países con regímenes de oposición ideológica

Pérdida del pretexto geopolítico: Países como Irán o Siria enfrentarán una contradicción diplomática severa. Si el Estado palestino soberano reconoce a Israel y convive en paz con él, continuar rechazando la existencia de Israel perdería sustento legal y moral en el plano internacional.
Aislamiento diplomático: Aunque la retórica estatal de estos regímenes no cambiaría de la noche a la mañana —dado que su narrativa anti-israelí está arraigada en aspectos doctrinales o de seguridad interna—, quedarían aislados internacionalmente si intentaran seguir un conflicto que las partes involucradas ya dieron por cerrado.

2. Qué pasaría con los grupos judíos ultraortodoxos antisionistas

Los grupos ultraortodoxos antisionistas (como Neturei Karta o la dinastía Satmar) basan su postura en motivos teológicos, no geopolíticos.

La postura teológica no cambiaría

Fundamento religioso: Estos sectores creen que el restablecimiento de la soberanía judía en la Tierra de Israel debe ser obra exclusiva del Mesías y no de un proceso político o bélico secular (basándose en pasajes del Talmud conocidos como Las Tres Juramentaciones).
Firma de paz: Para ellos, el Estado de Israel sigue siendo una entidad secular ilegítima desde el punto de vista de la ley judía (Halajá). Por lo tanto, un tratado de paz firmado por un gobierno secular israelí no altera sus principios religiosos básicos.

Cambios en su vida cotidiana y proyección pública

Disminución de la proyección mediática: Gran parte de la visibilidad pública de grupos como Neturei Karta proviene de sus protestas junto a causas pro-palestinas. Si la cuestión palestina se resuelve mediante un tratado de paz, el interés internacional y mediático en sus acciones disminuiría drásticamente.
Relación con las instituciones en el día a día: Aquellos que viven en Jerusalén o vecindarios como Mea Shearim continuarían con su estilo de vida:
Rehusando participar en las instituciones del Estado.
  • Rechazando prestar el servicio militar.
  • Manteniendo su autonomía comunitaria, educativa y social dentro de los límites del Estado, tal como lo hacen en la actualidad.

En el tratado de limites internacionales se reconoce por Palestina el carácter de Jerusalén como capital eterna de Israel, pero con la garantía que urbe jerosolimitano será una ciudad internacionalizada para las peregrinaciones a los musulmanes y cristianos, incluyendo para los palestinos. Que pasara con demás paises que no reconoce capitalidad de Israel. 

Un escenario de esta naturaleza cambiaría el marco del derecho internacional sobre Jerusalén y resolvería el principal obstáculo que ha impedido a la mayoría de las naciones instalar o trasladar sus sedes diplomáticas a la ciudad.

1. Contexto actual: La razón del no reconocimiento

Actualmente, la mayor parte de la comunidad internacional (bajo la Resolución 478 del Consejo de Seguridad de la ONU) no reconoce la capitalidad de Israel sobre Jerusalén debido a que el estatus final de la ciudad estaba pendiente de negociación bilateral y de un acuerdo con la parte palestina.
Si el propio Estado Palestino —mediante un tratado de límites formal e internacional— reconoce a Jerusalén como la capital de Israel bajo un estatuto garantizado para los lugares sagrados, el principio de autodeterminación y consentimiento bilateral pasaría a primar en el derecho internacional.

2. Qué pasaría con los países que no reconocen la capitalidad

Oleada masiva de traslado de embajadas

Cumplimiento de la condición previa: Países de la Unión Europea, América Latina, Asia y África que han mantenido históricamente sus embajadas en Tel Aviv para no prejuzgar el resultado de la negociación final, considerarían cumplido el requisito legal y político.
Normalización diplomática: Se generaría un efecto cascada en el que decenas de estados trasladarían oficialmente sus embajadas a Jerusalén, reconociéndola como sede gubernamental e institucional de Israel de manera plena.

Adaptación a la "Internacionalización de la Urbe" (Garantía de libre acceso)

Consulados y estatus especial: La garantía de un régimen o administración internacional para la Ciudad Vieja y los sitios sagrados de las tres religiones monoteístas daría cobertura legal a los países para establecer misiones diplomáticas o delegaciones especiales en la urbe sin violar los derechos de culto ni el acceso libre de peregrinos musulmanes, cristianos o palestinos.
Supervisión de la ONU o un organismo multinacional: Los países neutrales o Garantes de la Paz respaldarían el acuerdo porque la "internacionalización de los accesos religiosos" evita que una sola soberanía civil impida el ejercicio de la fe o la movilidad a extranjeros o palestinos.

Postura de los sectores más intransigentes

Minoría de rechazo: Países o regímenes que opongan resistencia no lo harían ya sobre la base del derecho internacional o la causa palestina (dado que el propio liderazgo palestino habría firmado el tratado), sino por posturas ideológico-religiosas propias.
Aislamiento legal: Cualquier objeción jurídica perdería peso sustancial en la Corte Internacional de Justicia (CIJ) y en la Asamblea General de la ONU, pues el acuerdo entre las dos partes soberanas directamente involucradas crea una nueva realidad jurídica internacional (res inter alios acta legitimada por el consentimiento mutuo).

Que pasaría con los lugares santos con estos tratados internacionales entre palestina y Israel. Soberanía plena sobre la ciudad santa.

En un escenario donde un tratado marco otorga el reconocimiento de Jerusalén como capital de Israel e integra un régimen internacionalizado que garantiza el libre acceso y la libertad de culto, el régimen de los Lugares Santos experimentaría una transformación jurídica y operativa de gran alcance.

1. Preservación y blindaje del Status Quo histórico

Las normas de propiedad y administración de los sitios sagrados en Jerusalén están regidas por el principio jurídico del Status Quo (firmado originalmente en el siglo XIX). En un tratado de esta magnitud:

Administración religiosa intacta: La gestión interna de los recintos sagrados no pasaría a manos del gobierno secular, sino que se mantendría en las autoridades religiosas tradicionales:

Explanada de las Mezquitas / Al-Aqsa (Haram al-Sharif): Continuaría bajo la administración del Waqf islámico y con la histórica custodia del Reino Hachemita de Jordania.

Sitios Cristianos (Santo Sepulcro, Basílica de la Natividad, etc.): Se mantendrían divididos y gestionados por las seis confesiones históricas (Custodia de Tierra Santa católica, Iglesia Ortodoxa Griega, Armenia, etc.).

Muro de las Lamentaciones / Kotel: Seguiría bajo el control de las autoridades rabínicas israelíes.

2. Garantías multilaterales de libre acceso y tránsito

La gran diferencia respecto a la situación actual residiría en el respaldo del derecho internacional:  

Pases y corredores internacionales de peregrinación: Al garantizarse el carácter abierto de la urbe para peregrinos musulmanes, cristianos y palestinos, el tratado establecería regímenes especiales de tránsito (sin visados restrictivos o mediante salvoconductos internacionales para el culto).

Comisión Internacional de Supervisión: Se crearía un comité mixto multilateral (integrado por observadores de la ONU/UNESCO, la Santa Sede, Jordania, las autoridades palestinas e israelíes) para velar porque ninguna de las partes altere el acceso, las obras de infraestructura o la libertad de culto.  

3. Despolitización de los sitios sagrados

Historicamente, la soberanía sobre Jerusalén y el control de los Santos Lugares han estado estrechamente entrelazados. La firma de este convenio produciría dos efectos centrales:  

Separación entre soberanía civil y custodia religiosa: Al reconocerse la soberanía política e institucional de Israel sobre la capital, pero sujetarse el área de los monumentos sagrados a un estatuto internacionalmente garantizado, se desacoplaría la administración del culto de la confrontación estatal.

Mecanismo de resolución de disputas: Las tensiones por restauraciones, excavaciones arqueológicas o visitas en fechas festivas pasarían a tramitarse mediante un tribunal o consejo arbitral internacional fijado en el acuerdo, evitando que disputas menores escalen a conflictos armados.

Que pasara con los árabes de Jerusalén, obtendría la nacionalidad y ciudadanía plena israelita. El estado palestino al reconocer Jerusalén como capital eterna de Israel.

En el escenario de un tratado de paz definitivo donde el Estado Palestino reconoce a Jerusalén como capital de Israel y se fija una frontera internacional, la situación legal, de ciudadanía y de derechos de los más de 350.000 residentes árabes/palestinos de Jerusalén Este se resolvería mediante cláusulas específicas del propio tratado.
Actualmente, la mayoría de los árabes de Jerusalén Este no son ciudadanos israelíes; tienen un estatus de "residentes permanentes" (con documento de identidad azul de Israel) y, en su mayoría, pasaporte jordano temporal.
En el marco de la firma del convenio de límites, se presentarían tres vías principales para su estatus de ciudadanía:

1. Cláusula de Libre Opción a la Ciudadanía Plena (Opción Doble)

Lo estándar en el derecho internacional tras la delimitación de fronteras es otorgar a los habitantes de la zona transferida o reconocida el derecho de opción.
Ciudadanía Israelí Plena: Aquellos residentes que opten por la ciudadanía israelí recibirían el pasaporte israelí con todos los derechos políticos (incluido el derecho a votar en las elecciones al parlamento israelí, la Knéset, algo que hoy no pueden hacer como meros residentes).
Ciudadanía Palestina: Aquellos que prefieran mantener su identidad nacional palestina adquirirían la ciudadanía y el pasaporte del nuevo Estado de Palestina, manteniendo su residencia legal y sus derechos de vida, propiedad y trabajo en la ciudad mediante un régimen de estatus especial garantizado en el tratado.

2. Incorporación Democrática y Demográfica en Israel

Si una masa sustancial de los árabes de Jerusalén decide optar por la ciudadanía israelí plena:

Impacto en la política israelí: Los árabes con ciudadanía israelí pasarían de representar aproximadamente el 20% de la población del país a más del 23-24%. Su participación en las elecciones cambiaría de manera notable el peso de los partidos árabes en la Knéset y en el concejo municipal de Jerusalén.
Integración de servicios e infraestructura: Al adquirir la ciudadanía plena, se equipararía por completo el acceso a los servicios públicos, presupuestos educativos y planes de vivienda municipales con los de los barrios del oeste de la ciudad, eliminando la brecha de inversión que históricamente ha existido en la zona este.

3. Residencia Garantizada bajo un Estatuto Bilateral Especial

Para quienes decidan ser exclusivamente ciudadanos del Estado de Palestina mientras residen en la capital reconocida de Israel:

Derechos Adquiridos: El tratado incluiría cláusulas para proteger sus derechos de propiedad, su derecho a permanecer en la ciudad donde han nacido sus familias y el acceso a la seguridad social (Bituach Leumi), evitando desplazamientos de población (principios de derechos humanos y no discriminación).
Consulados y representación: Contarían con la representación diplomática y consular del propio Estado Palestino establecida en las zonas internacionales de la urbe para sus trámites civiles.

¿Cómo afectaría la incorporación masiva de los árabes de Jerusalén como ciudadanos con derecho a voto al equilibrio político interno de Israel? Israel tendría fronteras internacionales reconocidas con Palestina. Estado de Israel tendría la soberanía nacional de Jerusalén y los demás territorios anexados. 

La incorporación masiva de los aproximadamente 350.000 a 400.000 palestinos/árabes de Jerusalén Este como ciudadanos israelíes de pleno derecho (con derecho a votar y ser elegidos en la Knéset) representaría una transformación demográfica y política sin precedentes en la historia del Estado de Israel.
Incluso en un escenario donde Israel haya logrado la paz, fronteras reconocidas y la soberanía internacional sobre Jerusalén y otros territorios anexados, las dinámicas políticas internas cambiarían drásticamente en varios frentes:

1. Cambio en el peso electoral y parlamentario

En la actualidad, la población árabe con ciudadanía israelí representa cerca del 21% del total nacional (unos 2 millones de personas).
Incremento demográfico del censo electoral: Sumar a los residentes de Jerusalén Este elevaría la población árabe ciudadana al 25%-26% del país.
Aumento de escaños en la Knéset:
En una Knéset de 120 escaños, los partidos políticos árabes han obtenido históricamente entre 10 y 15 escaños (dependiendo de la tasa de participación).

Con la adición de Jerusalén Este y una participación electoral promedio, la representación de bloques o partidos árabes podría aumentar de forma natural a entre 18 y 22 escaños.
Capacidad de bloqueo y gobierno: Una bancada de ese tamaño convertiría a la representación árabe en la tercera o segunda fuerza política del parlamento, haciéndola imprescindible para la formación de bloques de coalición, la aprobación de presupuestos y la elección de primeros ministros.

2. Reconfiguración de la política local en Jerusalén

A nivel municipal, el impacto sería inmediato y estructural:

Población en la capital: Los árabes representan aproximadamente el 38% a 40% de la población total del municipio de Jerusalén.
Representación en el Concejo Municipal: Históricamente, la mayoría de los residentes árabes de Jerusalén Este ha boicoteado las elecciones municipales para no legitimar la soberanía israelí sobre la ciudad. Si obtienen la ciudadanía en el marco de un acuerdo de paz aceptado por Palestina, ese boicot finalizaría.
Poder de decisión local: Pasarían a ocupar cerca del 35%-40% de los concejales del Ayuntamiento de Jerusalén.
 Esto influiría de manera directa en la asignación de presupuestos urbanos, licencias de construcción, planificación de barrios y el perfil socio-religioso de las políticas municipales.

3. Reordenamiento del espectro político israelí

La entrada de este nuevo electorado alteraría el equilibrio entre los bloques de izquierda, centro y derecha en Israel:

Desplazamiento del eje del debate político: El debate nacional dejaría de girar sobre las fronteras o el conflicto de soberanía exterior (al estar resuelto por el tratado) y se desplazaría hacia asuntos socioeconómicos internos: igualdad de presupuestos, derechos civiles, integración laboral, vivienda, laicismo versus ortodoxia y la definición de la identidad del Estado.
Nuevas coaliciones transversales: Para gobernar, los partidos sionistas tradicionales de centro o izquierda necesitarían formar alianzas o acuerdos parlamentarios estables con las fuerzas políticas árabes.
Reacción de la derecha y los sectores religiosos: Sectores nacionalistas e hiperortodoxos (haredim) buscarían crear bloques de contención o exigirían reformas electorales (como elevar el umbral mínimo de votos para entrar al parlamento) para contrarrestar el mayor peso relativo del voto árabe.

4. Evolución del concepto de "Estado Judío y Democrático"

La coexistencia del carácter judío del Estado con el principio democrático alcanzaría un nuevo punto de equilibrio:

Integración institucional plena: Con una cuarta parte de la ciudadanía compuesta por población árabe integrada al sistema político y con fronteras consolidadas, Israel avanzaría hacia un modelo de democracia representativa caracterizado por una fuerte pluralidad cultural y de minorías.
Participación en ministerios clave: Sería habitual la presencia de ministros árabes en carteras del gabinete ejecutivo (Educación, Salud, Infraestructura, Economía), pasando de ser una excepción a una constante de la gobernabilidad israelí.

Que pasara con los paises que no reconocen a Israel, las fronteras internacionales y capital de Israel.

En un escenario donde el propio Estado de Palestina firme un tratado de paz, reconozca a Israel, acepte sus fronteras internacionales y valide a Jerusalén como su capital (con las salvaguardas y garantías acordadas para los Lugares Santos), se desencadenaría una profunda reconfiguración en el sistema diplomático global.
A nivel de derecho internacional y relaciones exteriores, los países que hoy no reconocen a Israel, sus fronteras o su capitalidad experimentarían los siguientes efectos:

1. Con los países que no reconocen la existencia de Israel

Actualmente, alrededor de 28 estados miembros de la ONU (principalmente miembros de la Liga Árabe y de la Organización para la Cooperación Islámica, además de países como Irán, Siria, Corea del Norte o Cuba) no reconocen legalmente al Estado de Israel.

Pérdida del sustento legal para la negativa: La razón oficial sostenida por estos países durante décadas ha sido la defensa de los derechos del pueblo palestino y la falta de un Estado palestino soberano. Al existir un acuerdo bilateral firmado y avalado por los propios líderes palestinos, la objeción jurídica y diplomática desaparece (volenti non fit injuria en derecho internacional).
Normalización diplomática masiva: Se produciría una acelerada "onda verde" de establecimiento de relaciones diplomáticas. Países como Arabia Saudita, Indonesia, Malasia, Argelia o Pakistán iniciarían la apertura de embajadas y el intercambio comercial directo con Israel.
Aislamiento de la postura más radical: Aquellos regímenes que continúen negándose a reconocer a Israel (como el gobierno de Irán o grupos como Hezbolá) quedarían aislados internacionalmente. Al oponerse a un tratado validado por los propios palestinos, sus argumentos perderían legitimidad jurídica y política en foros como la Asamblea General y el Consejo de Seguridad de la ONU.

2. Con los países que no reconocen las fronteras internacionales

Actualmente, la mayor parte de la comunidad internacional considera las fronteras de Israel como "indefinidas" o sujetas a las líneas de armisticio de 1947/1967, debido a la falta de un acuerdo de demarcación bilateral.

Sustitución de la "Ocupación" por "Frontera Soberana Mutua": El convenio de límites convierte las antiguas líneas de cese al fuego en una frontera internacional soberana y vinculante reconocida por la ONU.
Aceptación universal de los mapas oficializados: Todas las naciones y organismos internacionales (incluidas la ONU, la Unión Europea y la Corte Internacional de Justicia) adoptarían los nuevos límites geográficos aprobados.
Fin de las sanciones o restricciones territoriales: Las directivas o etiquetados especiales que algunos bloques aplicaban a los bienes producidos en zonas disputadas quedarían obsoletos, ya que todo el territorio bajo soberanía israelí estaría claramente deslindado respecto al territorio del Estado Palestino.

3. Con los países que no reconocen a Jerusalén como Capital

Hasta la fecha, la inmensa mayoría de las naciones mantiene sus embajadas en Tel Aviv para dar cumplimiento a resoluciones de la ONU (como la Resolución 478) que prohibían prejuzgar el estatus final de Jerusalén antes de un acuerdo entre las partes.
Traslado masivo de Embajadas a Jerusalén: Al levantar Palestina su objeción y reconocer expresamente a Jerusalén como capital de Israel mediante tratado formal, la condición internacional previa se da por satisfecha. Decenas de países de Europa, América Latina, Asia y África trasladarían formalmente sus sedes diplomáticas a la urbe.
Acreditación diplomática unificada: Los embajadores extranjeros presentarían sus cartas credenciales en Jerusalén sin generar fricciones jurídicas ni violar el derecho internacional.
Coexistencia con misiones internacionales: La presencia de las embajadas internacionales en la capital de Israel conviviría con las comisiones o delegaciones especiales encargadas de garantizar el estatuto internacionalizado de libre acceso para los peregrinos cristianos, musulmanes y palestinos en los Santos Lugares.

Resumen del escenario internacional

Ámbito Situación Previa al Tratado  Situación Post-Tratado

Reconocimiento de Israel ~28 países lo rechazan por la causa palestina. Normalización de relaciones con la mayoría; aislamiento de la postura intransigente.

Fronteras Definidas como líneas de armisticio provisionales o disputadas. Fronteras internacionales delimitadas y registradas ante la ONU.

Sede de Embajadas  La mayoría de las embajadas están en Tel Aviv por precaución legal. Traslado generalizado de embajadas a Jerusalén.



Ley de Jerusalén: Texto y Contexto.



La Ley de Jerusalén (cuyo título oficial en hebreo es Ley Básica: Jerusalén, Capital de Israel) fue aprobada por el Parlamento israelí (Knesset) el 30 de julio de 1980. Al formar parte de las Leyes Básicas de Israel, tiene rango constitucional.  
A continuación se presenta el texto íntegro traducido de la ley y sus principales modificaciones:

Ley Básica: Jerusalén, Capital de Israel

1. Jerusalén, Capital de Israel.

Jerusalén, completa y unida, es la capital de Israel.  

2. Sede del Presidente, el Knesset, el Gobierno y la Corte Suprema

Jerusalén es la sede de la Presidencia del Estado, del Knesset, del Gobierno y de la Corte Suprema.  

3. Protección de los Lugares Sagrados

Los Lugares Sagrados estarán protegidos contra la profanación y cualquier otra violación, así como de cualquier cosa que pueda vulnerar la libertad de acceso de los miembros de las diferentes religiones a los lugares sagrados para ellos, o que atente contra sus sentimientos hacia dichos lugares.  

4. Desarrollo de Jerusalén  

(a) El Gobierno proveerá lo necesario para el desarrollo y la prosperidad de Jerusalén y el bienestar de sus habitantes mediante la asignación de fondos especiales, incluida una subvención anual especial para la Municipalidad de Jerusalén (Subvención de la Ciudad Capital) con la aprobación del Comité de Finanzas del Knesset.  

(b) Se otorgará a Jerusalén una prioridad especial en las actividades de las autoridades del Estado con el fin de impulsar su desarrollo en asuntos económicos y de otra índole.  

(c) El Gobierno establecerá un organismo especial o varios organismos especiales para la implementación de esta sección.  

5. Área de jurisdicción de Jerusalén (Enmienda núm. 1)

La jurisdicción de Jerusalén incluye, en lo que respecta a esta Ley Básica, toda el área descrita en el apéndice de la proclamación que amplió las fronteras de la Jerusalén municipal a partir del 20 de Siván de 5727 (28 de junio de 1967), emitida de conformidad con la Ordenanza de Ciudades.  

6. Prohibición de transferencia de autoridad (Enmienda núm. 1)

Ninguna autoridad estipulada en la legislación del Estado de Israel o del Municipio de Jerusalén podrá ser transferida, ni de forma permanente ni por un período determinado, a un organismo extranjero, ya sea político, gubernamental o de cualquier otro tipo similar.  

7. Blindaje legal / Inmutabilidad (Enmienda núm. 1)

Las cláusulas 5 y 6 no podrán ser modificadas sino mediante otra Ley Básica aprobada por la mayoría de los miembros del Knesset.  

Contexto y Repercusión

Alcance interno: La ley consolidó formalmente a Jerusalén como el centro político y administrativo de Israel, unificando bajo su marco legal tanto la parte occidental como la oriental de la ciudad (esta última tomada por Israel durante la Guerra de los Seis Días en 1967).
Posición internacional: La comunidad internacional no reconoce formalmente la anexión de Jerusalén Este ni esta ley unilateral. El Consejo de Seguridad de la ONU aprobó la Resolución 478, declarándola nula y sin validez jurídica internacional, y solicitando a los Estados miembros que retiraran sus embajadas de la ciudad.  




Texto de la Ley
"Ley Básica: Jerusalén, Capital de Israel

Jerusalén, Capital de Israel:
1. Jerusalén, completa y unida, es la capital de Israel.

Sede de la Presidencia, del Knesset, del Gobierno y de la Suprema Corte:
2. Jerusalén es la sede de la Presidencia del Estado, del Knesset, del Gobierno y de la Suprema Corte.

Protección de lugares santos:
3. Los lugares santos deberán ser protegidos de la profanación y de cualquier otra violación y de cualquier cosa próxima de violar la libertad de acceso a los miembros de las diferentes religiones a los lugares sagrados de ellos o que atenten contra sus sentimientos en relación a esos lugares.

Desarrollo de Jerusalén:

4. (a) El Gobierno deberá providenciar el desarrollo y prosperidad de Jerusalén y el bienestar de sus habitantes a través de la adjudicación de recursos especiales, incluyendo una subvención anual especial para la municipalidad de Jerusalén con la aprobación del Comité de Finanzas de la Kneset.

(b) Jerusalén recibirá prioridad especial en las actividades de las autoridades gubernamentales en lo que respecta al desarrollo de la ciudad en el campo financiero y económico así como en otras áreas.

(c) El gobierno deberá constituir una comisión u organismos especiales para la implementación de esta sección.

Menachem Begin
Primer-Ministro

Yitzhak Navon
Presidente del Estado"

Publicado en el Sefer Ha-Jukim n.º 980 del 23 de Av de 5740 (5 de agosto de 1980), página 186; la Ley y Nota Explicativa fueron publicados en el Hatza'ot Jok n.º 1464 de 5740, página 287.



Celendario judio en vida practica ademas de vida religiosa es utilizado

Sí, el calendario judío se utiliza activamente en la vida práctica y civil, no solo en la religiosa. Su uso cotidiano destaca principalmente en Israel y en sectores específicos a nivel global:

Asuntos civiles oficiales: En Israel, es un calendario cooficial junto al gregoriano. Se usa por ley en documentos de identidad, contratos, certificados de nacimiento y prensa oficial.

Ciclo escolar y académico: El año escolar y universitario en Israel se planifica según este calendario, iniciando siempre después de las festividades de Rosh Hashaná y Yom Kipur (septiembre/octubre).

Planificación agrícola: Al ser un calendario lunisolar, regula las estaciones exactas. Determina ciclos de siembra, cosecha y leyes agrícolas prácticas en la región (como el año de barbecho o Shmitá).

Efemérides nacionales: Los días feriados civiles, conmemoraciones nacionales y vacaciones laborales en Israel se rigen por sus fechas judías.

Comercio y finanzas: En comunidades de la diáspora y en Israel, define temporadas de alta y baja actividad comercial y turística debido a las restricciones laborales de ciertas fechas.



martes, 21 de mayo de 2019

163).-Santa Madre Sofía o Hagia Sophia

Esteban Aguilar Orellana; Giovani Barbatos Epple; Ismael Barrenechea Samaniego; Jorge Catalán Núñez; Boris Díaz Carrasco; Rafael Díaz del Río Martí; Alfredo Francisco Eloy Barra ;Rodrigo Farías Picón; Franco Antonio González Fortunatti; Patricio Ernesto Hernández Jara; Walter Imilan Ojeda; Jaime Jamet Rojas; Gustavo Morales Guajardo; Francisco Moreno Gallardo; Boris Ormeño Rojas; José Oyarzún Villa; Rodrigo Palacios Marambio; Demetrio Protopsaltis Palma; Cristian Quezada Moreno; Edison Reyes Aramburu; Rodrigo Rivera Hernández; Jorge Rojas Bustos; Alejandro Suau Figueroa; Cristian Vergara Torrealba; Rodrigo Villela Díaz; Nicolás Wasiliew Sala; Marcelo Yáñez Garin; Katherine Alejandra del Carmen  Lafoy Guzmán; Franco Natalino; 


Estambul.


Blasón: De azur, un monte de siete cúpulas de plata sobre el que se alzan cuatro minaretes de plata; como cimera, la cúpula de una mezquita al natural; como inquilinos, dos muros de piedra al natural junto a un compartimento de agua al natural. El lema es " Yedi tepeli şehir ".
Los minaretes representan el horizonte de Estambul, así como la historia de Estambul y la posición de la ciudad con respecto al Islam. Los siete triángulos del emblema actual representan las siete colinas sobre las que se construyó la ciudad. Aquí, se dibujan directamente como colinas. Los dos muros representan las murallas de la ciudad y la historia de la ciudad de ser difícil de conquistar. Los dos muros también representan la presencia de Estambul en dos continentes: Europa y Asia. El compartimento representa el Bósforo. Finalmente, la cúpula de una mezquita como cimera representa las mezquitas de la ciudad, así como la historia de Estambul y el Islam.

El lema dice "Ciudad de las siete colinas", haciendo referencia a las colinas sobre las que se construyó la ciudad.
Emblema de Estambul.

Estambul, antiguamente conocida como Bizancio y Constantinopla, es la ciudad más poblada de Turquía y el centro histórico, cultural y económico del país. Es una ciudad transcontinental, ubicada en el estrecho del Bósforo, que separa Europa y Asia, entre el mar de Mármara y el mar Negro.
Con más de 15 millones de habitantes, es una de las ciudades más pobladas del mundo y la más poblada de Europa. 
La mayor parte de la población es de religión musulmana, si bien existen minorías de cristianos (68.000) y judíos (22.000).


Fue fundada con el nombre de Bizancio en el promontorio de Sarayburnu alrededor del año 667 a. C., y su influencia y tamaño fueron creciendo hasta convertirse en una de las ciudades más importantes de la historia universal. Desde su refundación bajo el nombre de Constantinopla en el 330 d. C., Estambul ha sido la capital de los imperios romano y bizantino (330-1204 y 1261-1453), latino (1204-1261) y otomano (1453-1922).
Fue una de las ciudades en las que floreció el primer cristianismo y, más adelante, el cristianismo ortodoxo. Tras la caída de Constantinopla ante los otomanos en 1453, la ciudad fue transformada en la sede del califato otomano y se transformó progresivamente en una ciudad musulmana. Sin embargo, la influencia del cristianismo en la ciudad es innegable.

Es también la capital administrativa de la provincia de Estambul (de la que cubre 27 distritos) en la llamada Rumelia o Tracia Oriental. Aunque la capital política y administrativa es Ankara, Estambul sigue siendo una ciudad que tiene un papel fundamental en la industria, el comercio y la cultura de Turquía. Alberga más de una docena de universidades. 
Es sede del Patriarcado Ecuménico de Constantinopla, cabeza de la Iglesia ortodoxa. Con el final de la Primera Guerra Mundial y la derrota del Imperio otomano, el territorio europeo otomano quedó reducido a unas decenas de kilómetros en torno a Estambul. 
El 13 de octubre de 1923, antes de la promulgación del estado turco sucesor, la República de Turquía, el parlamento turco trasladó legalmente la capitalidad a Ankara.
El nombre de İstanbul ya era usado desde hacía varios siglos en el país, aunque inicialmente hacía referencia solo la región amurallada de la ciudad, cuyo conjunto seguía siendo referido como Constantinopla.
 El nombre de Estambul se oficializó en 1876, pero no fue estandarizado en Occidente hasta fines de 1929. Con el cambio del alfabeto árabe al latino, las autoridades turcas pidieron oficialmente a los países extranjeros, el 28 de marzo de 1930, que se refiriera a la ciudad como Estambul.
Las zonas históricas de Estambul fueron declaradas Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en el año 1985, por sus importantes monumentos y restos históricos.
 Actualmente hay varios monumentos de la época cristiana que se han dejado en el abandono total, ejemplo de ello son los restos del hipódromo de Constantinopla, el Foro de Teodosio (similar al de Roma) y parte de las murallas de Constantinopla.

El Bósforo.

El Bósforo (que en turco se llama Boğaziçi) es un estrecho que divide en dos partes la ciudad de Estambul, uniendo el mar de Mármara con el mar Negro y que separa físicamente Asia de Europa.
Hay dos puentes sobre este estrecho. El puente Bogazici (Boğaziçi Köprüsü) de 1074 metros de longitud fue terminado en 1973. El segundo puente, el FSM (Fatih Sultan Mehmet Köprüsü) tiene una longitud de 1014 metros, fue terminado en 1988 y se encuentra casi a cinco kilómetros al norte del primer puente. 
Estos puentes unen a Estambul con las vecinas ciudades asiáticas de Üsküdar (en griego Crisopolis), Kadiköy (en griego Calcedonia) las cuales durante la segunda mitad del siglo XX se han unido con Estambul.
Un túnel ferroviario de 13,6 kilómetros denominado Marmaray cruza el estrecho como parte del metro de Estambul. Su parte sumergida está compuesta por un tramo de unos 1,4 kilómetros con una profundidad máxima de 62 metros. Esta importante sección de este sistema ferroviario fue inaugurado en 2013 y une el centro de Estambul, en la orilla occidental, con la urbe oriental.

Admnistración 

El municipio de Estambul está dividido administrativamente en 39 municipios de distrito (ilçeler), los cuales operan bajo una estructura de dos niveles coordinada por el Municipio Metropolitano de Estambul.

Esta enorme metrópolis, que coincide exactamente con los límites territoriales de la provincia de Estambul, cuenta con una división política y geográfica muy clara:

División por Continentes

La ciudad está dividida físicamente por el estrecho del Bósforo, repartiendo sus 39 distritos de la siguiente manera:
  • Lado Europeo (25 distritos): Concentra la mayor parte de la población, el centro financiero y los monumentos históricos más antiguos.
  • Lado Asiático / Anatolia (14 distritos): Tiene un carácter más residencial, tranquilo y verde.
Niveles de Gobierno Local

Municipio Metropolitano (IBB): Encabezado por un alcalde mayor y un consejo central. Se encarga de los grandes proyectos, el transporte público masivo, los servicios principales y la planificación urbana global.
El Consejo está conformado por 314 miembros electos que representan a los 39 distritos de la provincia

Municipios de Distrito: Cada uno de los 39 distritos tiene su propio alcalde y su consejo municipal elegidos cada cinco años. Tienen autonomía presupuestaria para gestionar servicios locales como la recolección de basura, parques locales y permisos de construcción pequeños.

Barrios (Mahalle): A su vez, cada distrito se fragmenta internamente en unidades más pequeñas llamadas barrios, gestionadas por una figura comunitaria electa llamada Muhtar.

Historia de Estambul.

Mezquita de Solimán. En 1985 la Unesco declaró Patrimonio de la Humanidad una serie de lugares de la ciudad bajo la denominación zonas históricas de Estambul.

Bizancio.

Célebre por sus carismáticos emperadores, poderosos ejércitos y refinada cultura, su legado artístico y cultural es extraordinario.

Imperio romano de Oriente

Se cree que la ciudad de Bizancio fue fundada en el año 667 a.C. por unos colonos de Megara (población al noroeste de Atenas). Tras una alianza con los romanos, la ciudad fue incorporada al imperio en el 79 d.C. A finales del s. III, el emperador Diocleciano [284-305] dividió el Imperio romano en una parte oriental y otra occidental, lo que desencadenó una guerra civil en la que Constantino I salió victorioso. 
En el año 330, Constantino trasladó la capital a Bizancio y la llamó “Nueva Roma”, aunque pronto sería conocida como Constantinopla.
Constantino murió en el año 337, pero la ciudad siguió creciendo bajo el reinado de emperadores como Teodosio I el Grande [379-395], Teodosio II [408-450] y Justiniano [527-565]. 
Los imperios de Oriente y Occidente habían estado separados desde la muerte de Teodosio I, aunque el último vínculo con Roma no se rompió hasta el año 620, cuando Heraclio I [610-641] introdujo el griego en detrimento del latín (hasta entonces lengua oficial), que marcó el inicio del Imperio bizantino.

Imperio bizantino

Durante los ocho siglos posteriores, el imperio afianzó su independencia de Roma y adoptó el cristianismo ortodoxo. Gobernado por una serie de dinastías familiares, se erigió en la primera potencia económica, cultural y militar de Europa hasta que los turcos selyúcidas conquistaron buena parte de su territorio en el 1071.
En 1204, Constantinopla cayó en manos de los cruzados. Las poderosas familias bizantinas se exiliaron, y el imperio se desmembró. En 1261, Miguel VIII Paleólogo, emperador de Nicea, se afanó en restaurar el Imperio bizantino, pero este se hallaba sumido en guerras civiles.
En sus últimos dos siglos, la economía de Constantinopla fue dominada por la presencia extranjera, mientras que su apariencia se vio caracterizada por monumentos en ruinas e iglesias famosas por sus reliquias. No obstante, la ciudad siguió manteniendo en menor o mayor medida su importancia como centro cultural y comercial del Mediterráneo.
Constantinopla parecía inexpugnable debido a sus poderosas defensas, pero, con el advenimiento de la tecnología de los cañones, las murallas —que se habían mantenido en pie durante más de mil años— ya no ofrecían la protección adecuada frente a los turcos. El último emperador del Imperio romano, Constantino XI, murió junto con el imperio mismo en defensa de la ciudad.

El Imperio otomano

En el s. XIII, un caudillo turco llamado Osmán (1258) y conocido como “Gazi” (Guerrero de la Fe) heredó un pequeño territorio de su padre. A partir de entonces se llamó a sus seguidores “osmanlíes” (nombre del que deriva la palabra “otomano”).
Osmán murió en 1324. Su hijo Orhan arrebató Bursa a los bizantinos en 1324, la convirtió en su base y se autoproclamó sultán del Imperio otomano. Salónica fue tomada a los venecianos en 1387, y Kosovo a los serbios en 1389, lo que marcó el inicio de la expansión otomana hacia Europa. La toma de la gran ciudad de Constantinopla y el control de las rutas comerciales terrestres entre Europa y Asia pronto se convertiría en el principal objetivo de la dinastía.
En 1451, con solo 21 años Mehmed II fue coronado sultán. El 29 de mayo de 1453, su ejército entró en Constantinopla y tomó la ciudad, lo que supuso el fin del Imperio bizantino. Mehmed recibió el título de Fatih (Conquistador) y encargó la reconstrucción y repoblación de la ciudad.
Mehmed murió en 1481, pero su obra fue continuada por dignos sucesores como Selim I [1512-1520] o Solimán I el Magnífico [1520-1566].
Tras la muerte de Solimán, el imperio fue perdiendo su poder. En 1683, el ejército otomano fue aplastado por el del Sacro Imperio Romano Germánico en la batalla de Viena, hecho que marcó el final de su supremacía militar y de su expansión hacia Europa.
Luego, una serie de sultanes incompetentes terminaron de agravar la situación. Hubo algunas excepciones (como Selim III [1789-1807), que intentó en vano modernizar el ejército, o Mahmut II [1808-1839], quien finalmente lo logró), pero fueron escasas. 
En el siglo xix, las reformas políticas introducidas por Mahmut II y continuadas por Abdülmecit I [1839-1861] supusieron cierto avance hacia la modernidad, pero no bastaron para salvar el sultanato, que fue abolido en 1922. 
El último sultán de la dinastía de Osmán, Mehmed VI [1918-1922], se exilió en esta época, y Mustafa Kemal Atatürk pasó a ser presidente de la nueva República de Turquía.

Estambul  de 1900

En el año 1900, la ciudad seguía llamándose oficialmente Constantinopla (el nombre de Estambul se oficializó en 1930) y funcionaba como la vibrante, pero debilitada, capital del Imperio Otomano. 
En esa época, la metrópoli vivía una contradicción fascinante: una modernización acelerada al estilo europeo combinada con el choque de una inminente crisis política imperial.

Demografía y Lenguas: El Mosaico Étnico.

La ciudad rozaba el millón de habitantes (unos 940,000 según estimaciones de la época). Lo más asombroso era que casi la mitad de la población no era musulmana.
Las Comunidades (Millets): Convivían grandes poblaciones de griegos, armenios y judíos sefardíes, junto con la mayoría musulmana (turca, árabe, albana).

Los Levantinos: Había una influyente élite de origen europeo occidental instalada de forma permanente.

Polifonía en las Calles: El turco otomano era la lengua del Estado, pero el griego, el armenio, el ladino (judeoespañol) y el francés (la lengua de la diplomacia y el comercio) se hablaban con total naturalidad en los mercados y cafés.
 
Una Ciudad Dividida en dos MundosEl paisaje urbano reflejaba el choque cultural entre Oriente y Occidente, perfectamente conectado por el icónico Puente de Gálata:

El lado Occidentalizado (Pera y Gálata): Era el corazón moderno. Tenía embajadas, bancos extranjeros, teatros de ópera, grandes hoteles (como el Pera Palace) y tiendas de moda parisina. Fue de las primeras zonas en recibir electricidad, tranvías eléctricos y líneas telefónicas.

El lado Tradicional (Stamboul / Fatih): Al sur del Cuerno de Oro, mantenía la esencia histórica otomana, estructurada alrededor de mezquitas, madrazas, bazares y callejones de casas de madera, marcados por los ritmos de la oración.

 Modernización Técnica y Comercio Global

A pesar de las deudas del imperio, la ciudad era un nodo logístico e industrial en plena ebullición. El emblemático puente ferroviario del Orient Express la conectaba directamente con París y Londres, mientras que el puerto recibía barcos de vapor de todo el mundo.
 En 1900 se inauguró formalmente el moderno Puerto de Estambul para agilizar las exportaciones.

El Clima Político: La Calma antes de la Tormenta

La ciudad estaba bajo el control absoluto y centralizado del Sultán Abdul Hamid II, quien gobernaba desde el Palacio de Yıldız mediante una red de espionaje y censura para evitar el colapso del imperio. 
El ambiente social era tenso debido a las pérdidas territoriales previas, las masacres étnicas de finales del siglo XIX y las corrientes revolucionarias subterráneas que estallarían pocos años después con los Jóvenes Turcos en 1908.

Lugares de interés.

Estambul ha sido y es un crisol cultural y étnico. Por consiguiente, hay numerosas mezquitas, iglesias, sinagogas y palacios históricos dignos de visitar en la ciudad. Por estas razones la Unesco en el año 1985, declara las Zonas históricas de Estambul como Patrimonio de la Humanidad.
La ciudad vieja se extiende por las dos orillas del Cuerno de Oro, una estrecha bahía (en forma de cuerno) que fue el puerto de esta ciudad. Al sur del cuerno de oro está la vieja Bizancio y al norte, se instalaron los almacenes y viviendas de los comerciantes extranjeros (barrio de Gálata, hoy Karaköy), principalmente genoveses, que forma también la parte vieja. La ciudad moderna es más amplia y comprende ambos lados (europeo y asiático) del estrecho.
Entre sus encantos turísticos se incluyen el Santa Sofía, Sarıyer, Eyüp y Taksim en el lado europeo, y Beykoz, Üsküdar, Kadıköy, Moda, Bostancı y Adalar en el lado asiático. Como antigua capital del Imperio otomano y Bizancio, y ciudad cosmopolita que, para el siglo XVI, era probablemente la más civilizada y multicultural en el mundo, Estambul alberga monumentos extraordinarios: iglesias, hipódromo, las mezquitas de Sultanahmet y Süleymaniye, el Palacio de Topkapı entre otros.

Diez datos interesantes sobre Estambul.

Estrechos turcos.

1.-Una ciudad en dos continentes

Estambul es la única ciudad del mundo que abarca dos continentes: Europa y Asia. Dividida por el estrecho del Bósforo, ofrece una singular combinación de culturas orientales y occidentales. Un corto trayecto en ferri puede llevarlos de un continente al otro, permitiéndoles descubrir dos mundos muy diferentes en un solo día.
Huele a castaña en las calles y a pescado en el puerto de Gálata. Sabe a cordero asado, humus, pan árabe, miel, café y té turco. Suena a los murmullos de los rezos, a los graznidos de las gaviotas y a los ronroneos de los gatos. Ocho millones de mininos deambulan por los restaurantes, los hoteles, las plazas, las mezquitas… “Nuestro profeta Mahoma tenía y cuidaba gatos, por eso los amamos”, cuenta un parroquiano para explicar la presencia de tantos gatos por cada rincón de esta bella y mágica ciudad. La locación perfecta para Aladín, Las mil y una noches o cualquier otro cuento árabe en el que resalten palacios majestuosos y suntuosos, aunque en este caso no alojen a reyes o jefes de estado, ya que son mezquitas, es decir, lugares de culto y oración de los musulmanes.
En su historia relata haber sido durante diez siglos la antigua colonia griega de Bizancio y después la gran Constantinopla, la capital de los imperios Romano, Bizantino y Otomano, que estuvieron por cientos de años.
Cuando se piensa en ello, deslumbra ver que en una sola manzana se  mantengan intactas hasta cuatro mezquitas de diferentes tamaños y años de existencia. Se calcula que existen 3.000 en esta ciudad, en la que conviven 15,7 millones de habitantes con 20 millones de turistas en un año, como ocurrió en 2023, según Euromonitor International, que la puso en el primer lugar de las diez ciudades más visitadas del mundo.
Sobran razones para que así sea, pongo las mías: historia milenaria; arquitectura otomana; muestras de culturas diversas que han estado juntas por miles de años; transporte público fácil de usar; gastronomía deliciosa; lugares espléndidos para buenas caminatas y seguridad.
La plaza de Sultanahmet es muestra de varias de ellas. Allí están Santa Sofía y la Mezquita Azul separadas por un  bello jardín. Muy cerca resaltan el Palacio de Topkapi, la Cisterna y otros vestigios de la historia de la humanidad. 
Santa Sofía es destacada como un importante monumento, tanto que para algunos es candidata a ser elegida como unas de las maravillas del mundo. Fue construida entre 337 y 361 por orden del emperador Constantino para que fuera catedral del cristianismo, pero solo estuvo 44 años por causa de un incendio. 
La reconstruyeron en 415, pero fue destruida por una rebelión en el año 532. Desde 537 y hasta hoy sigue en pie la tercera estructura, que ha tenido diferentes propósitos. Por siglos fue catedral ortodoxa bizantina, por unos años catedral católica de rito latino y después mezquita (1453 hasta 1931). 
En 1935 fue inaugurada como museo y desde 2020 nuevamente es mezquita. Por su puesto, su interior refleja esos cambios y las diferentes misiones que le han asignado.
La Mezquita Azul también es una majestuosa edificación, aunque con menos historia. Fue construida por el Sultán Ahmed I entre 1609 y 1616 e inaugurada en 1617, durante el mandato de Mustafá I. El lugar escogido para ella fue el que ocupó el Gran Palacio de Constantinopla y el hipódromo. Aunque su nombre oficial es Mezquita de Sultanahmet, su nombre común se debe a las más de 20.000 baldosas de tonos azules y verdosos que decoran su interior.  Un lugar acogedor al que se llega después de hacer una fila, cubrirse la cabeza (en el caso de las mujeres) y quitarse los zapatos.
Las luces que la iluminan al caer el sol también la hacen resplandecer con tonos azules. 

Ciudad bisagra

El estrecho del Bósforo es el estrecho que conecta el mar Negro con el mar Mármara, “el más pequeño del mundo”, dijo Nacho. Desde su barco se ven en las orillas, de lado y lado, grandes mansiones, mezquitas y los puentes que conectan a Asia con Europa. Estambul es la única ciudad del planeta que tiene una parte en uno y otro continente, por eso le dicen que es la ciudad bisagra entre dos mundos, y para que sus habitantes puedan transitarlos les ofrece tres puentes, ferry  y el túnel ferroviario Marmaray. En minutos cambian de continente.
Otro encanto de la ciudad y de su historia es la Torre de Gálata, que prácticamente se puede ver desde cualquier punto. Fue construida por los genoveses en la época medieval, en 1342, para vigiliar y defender a la ciudad. Su nombre original fue Torre de Cristo. Se puede entrar a ella o simplemente recorrer las calles empinadas que la circundan, por el barrio Karaköy, llenas de tiendas, cafés y galerías de arte. También es posible visitar la  Iglesia de San Antonio de Padua, que según las guías es la iglesia católica más grande de Estambul, construida en estilo veneciano.

En las guías de viaje y las decenas de videos que se encuentran sobre Estambul también se recomiendan otros barrios como Balat, con calles estrechas y de colores; Beyoğlu, zona moderna con grandes avenidas; Kadıköy, ubicado en la parte asiática con su mercado de pescado y comida callejera; Eminönü, donde está el bello Bazar de las Especias y el Gran Bazar (similar a San Victorino en Bogotá), y Sultanahmet, la zona más antigua e histórica de Estambul. 
La Estación de Tren Sirkeci, construida en 1890 como terminal oriental del legendario Expreso de Oriente, que conectaba a París (Francia) con Estambul. El lugar sirvió de inspiración a Agatha Christie para escribir su famosa novela Asesinato en el Orient Express (1934). 

2.-Un rico patrimonio histórico en cada esquina.

Con más de 2.500 años de existencia, Estambul es una ciudad impregnada de historia. Desde el Imperio Bizantino hasta el Imperio Otomano, pasando por la moderna República de Turquía, la ciudad presume de una gran riqueza de monumentos históricos. Lugares emblemáticos como Santa Sofía, el Palacio de Topkapi y la Mezquita Azul son testigos del rico pasado de Estambul. Para descubrir más, súmense a una visita guiada a pie y vivencien la historia de la ciudad de la mano de expertos locales.
  • Edificios históricos y religiosos
La mezquita Azul es la única de la ciudad que tiene seis alminares. En el momento de la construcción, era el mismo número de minaretes que la mezquita de la Kaaba, en La Meca.
  • Obelisco de Teodosio en el hipódromo de Constantinopla
  • Santa Sofía también llamada iglesia de la Divina Sabiduría y Hagia Sophia (Ayasofya Camii). Desde el 10 de julio de 2020 es una mezquita.
  • Mezquita Azul o Sultanahmet Camii.
  • Mezquita de Solimán.
  • Mezquita de Fatih.
  • Mezquita de Zeyrek.
  • Iglesia de Santa Irene (Hagia Irene), primera iglesia de Bizancio, hoy museo.
  • Chora (La iglesia de San Salvador de Cora)
  • Iglesia de San Antonio de Padua
  • Palacio de Topkapı, en su entono se encuentran varios museos y monumentos relevantes.
  • Palacio de Dolmabahçe.
  • Palacio de Beylerbeyi.
  • Anadoluhisarı.
  • Rumelihisarı.
  • Fortaleza de Yedikule
  • Cisterna Basílica.
  • Hipódromo de Constantinopla.
  • Obelisco de Teodosio, Obelisco de Constantino y Columna de las Serpientes, monumentos ubicados en el antiguo circo de Bizancio.
  • Milion, parte del monumento que marcaba el comienzo de todas las rutas del Imperio Bizantino.
  • Murallas de Constantinopla.
  • Columna de Constantino.
  • Acueducto de Valente, construido en 368 por orden del emperador Valente para abastecer de agua a Bizancio
  • Torre de Beyazıt, construida en 1828 por orden de Mahmut II como torre de vigilancia contra incendios.
  • Fuente Alemana, fuente histórica y arquitectónica del siglo XIX.
3.-La ciudad de los gatos

Uno de los aspectos más encantadores y singulares de Estambul es su comunidad de gatos. Conocida como "la ciudad de los gatos", Estambul alberga a miles de simpáticos felinos que los lugareños quieren y cuidan en sus calles, cafés, parques y paseos marítimos. Estos gatos simbolizan el carácter acogedor y la hospitalidad de la ciudad.

4.-Delicias culinarias

Estambul es un paraíso para los amantes de la gastronomía. Ya sea que prefieran la comida callejera como la alta cocina, la ciudad ofrece un festín gastronómico con platos como kebabs, mezes y baklava. No se pierdan las especialidades locales como el simit (pan recubierto de sésamo) y los döner kebabs. Acompañen su comida con un tradicional té o café turco, parte esencial de la hospitalidad local.

5.-La ciudad de los mercados

El Gran Bazar y el Bazar de las Especias son los mercados más famosos de Estambul. Aquí se puede encontrar de todo, desde tejidos coloridos hasta especias aromáticas. El Gran Bazar es uno de los mercados cubiertos más antiguos y grandes del mundo, con más de 4.000 tiendas. Ya sea que busquen alfombras turcas, especias o joyas, estos bulliciosos mercados son de visita obligada.

6.-Vistas espectaculares desde la Torre Gálata

Para disfrutar de una espectacular vista panorámica de Estambul, visiten la Torre Gálata. En su origen era una torre de vigilancia y ofrece una vista imponente del perfil de la ciudad, incluido el Cuerno de Oro, el estrecho del Bósforo y la península histórica. Es el lugar perfecto para tomar fotos inolvidables.

7.-Un floreciente ambiente artístico y cultural

Estambul alberga una vibrante actividad artística, con innumerables galerías, museos y centros culturales. Visiten el Museo Moderno de Estambul o el Museo Pera para descubrir el arte turco contemporáneo, o asistan a un espectáculo tradicional de derviches giróvagos para apreciar la profunda herencia espiritual de la ciudad.

8.-Cruceros por el Bósforo

Una de las mejores opciones para apreciar la belleza de Estambul es un crucero por el estrecho del Bósforo. Mientras se deslizan sobre el agua, pasarán junto a palacios, mezquitas y mansiones a lo largo de las orillas europea y asiática de la ciudad. Esta es una forma placentera de disfrutar de la arquitectura y el paisaje únicos de Estambul.

9.-La ciudad que no duerme

La vida nocturna de Estambul es tan dinámica como sus atracciones diurnas. Desde bares en azoteas que ofrecen vistas espectaculares hasta tabernas tradicionales y salas con música en vivo, la vida nocturna de la ciudad tiene algo para todos los gustos. Ya sea que busquen relajarse como celebrar, la vibrante vida nocturna de Estambul no los decepcionará.

10.-Un polo tecnológico emergente

Estambul no es sólo una ciudad de cultura y riqueza histórica, sino también un polo tecnológico emergente que atrae a gigantes tecnológicos e innovadores de todo el mundo. Estambul es también sede de un creciente número de empresas emergentes y conferencias tecnológicas, a la vez que sirve de nexo para conectar la innovación tecnológica en Europa, Medio Oriente y Asia. 

Demografía

A lo largo de la mayor parte de su historia, Estambul se ha situado entre las ciudades más grandes del mundo. Para el año 500 d. C., Constantinopla contaba con entre 400 000 y 500 000 habitantes, superando a su predecesora, Roma, como la ciudad más grande del mundo. Para 1550, la población era 660 000 habitantes.

AñoPoblación
33040.000
400400.000
530550.000
545350.000
715300.000
1000        500.000
1200150.000
145336.000
1477      14.803
1566600.000
1815500.000
1860715.000
1885873.570
1890874.000
1897    1.059.000
1901942.900
1914909.978
1927    680.857
1935741.148
1940793.949
1945860.558
1950983.041
19551.268.771
19601.466.535
19651.742.978
1970    2.132.407
19752.547.364
19802.772.708
19855.475.982
19906.629.431
20008.803.468
201314,160,467

Superficie 
 • Total1.538,77 km²
Altitud 
 • Media40 m s. n. m.
ClimaMediterráneo continentalizado Csa
Población (2024)Puesto 1
 • Total15 701 602 hab.[]
 • Densidad2684 hab./km²
GentilicioEstambuliota, estambulí, estambulense estambuleño/a
Nota: Poblacion Arabe en Estambul, nuevo cosmopolismo. No existe un censo oficial reciente o exacto sobre la población árabe nativa o residente en la metroopolis, pero se estima que supera el medio millón de personas, alcanzando entre 500,000 y más de 1.5 millones de residentes permanentes y refugiados (principalmente de Siria e Irak), sumados a un flujo constante de turistas de Oriente Medio.

Diversidad de origen: Incluye expatriados, inversionistas, estudiantes y refugiados procedentes de Siria, Irak y otros países árabes.

Impacto demográfico: Representa una parte visible de los flujos migratorios recientes en Estambul, aunque los ciudadanos de origen árabe no forman parte de los grupos étnicos históricos tradicionales de la ciudad.
A pesar de su fuerte presencia en zonas comerciales y residenciales específicas, el árabe no es un idioma oficial en Turquía. Los refugiados y migrantes árabes, especialmente las generaciones más jóvenes, necesitan aprender turco de forma obligatoria para acceder a la universidad, conseguir empleos formales y realizar trámites legales fuera de sus barrios.



Santa Madre Sofía o Hagia Sophia





Santa Madre Sofía o Hagia Sophia (del griego: Άγια Σοφία, «Santa Sabiduría»; en latín: Sancta Sophia o Sancta Sapientia; en turco: Ayasofya) es una antigua basílica patriarcal ortodoxa, posteriormente convertida en mezquita y actualmente en museo, en la ciudad de Estambul, Turquía.
Desde la fecha de su dedicación en el año 360 y hasta 1453 sirvió como la catedral ortodoxa bizantina de rito oriental de Constantinopla, excepto en el paréntesis entre 1204 y 1261 en que fue reconvertida en catedral católica de rito latino, durante el patriarcado latino de Constantinopla del Imperio latino, fundado por los cruzados. Tras la Conquista de Constantinopla por el Imperio otomano, el edificio fue transformado en mezquita, manteniendo esta función desde el 29 de mayo de 1453 hasta 1931, fecha en que fue secularizado. El 1 de febrero de 1935 fue inaugurado como museo.
A veces llamada Sancta Sophia (como si fuera el nombre de Santa Sofía), sophia es en realidad la transcripción fonética al latín de la palabra griega "sabiduría" —el nombre completo en griego es Ναός τῆς Ἁγίας τοῦ Θεοῦ Σοφίας: «Iglesia de la Santa Sabiduría de Dios»—.
El templo estaba dedicado a la Divina Sabiduría, una imagen tomada del Libro de la Sabiduría del Antiguo Testamento y que hace referencia a la personificación de la sabiduría de Dios o segunda persona de la Santísima Trinidad. Su fiesta se celebra el 25 de diciembre, el aniversario de la encarnación del Verbo o Logos en Cristo.
Famosa por su enorme cúpula, está considerada como el epítome de la arquitectura bizantina, y se dice de ella que «cambió la historia de la arquitectura».​ Fue la catedral con mayor superficie del mundo durante casi mil años, hasta que se completó la obra de la catedral de Sevilla en 1520. El edificio actual fue reconstruido entre 532 y 537 para ser usado como iglesia, por orden del emperador bizantino Justiniano I, siendo la tercera iglesia de la Santa Sabiduría edificada en ese mismo emplazamiento. El diseño es obra del arquitecto y físico jonio Isidoro de Mileto y del matemático y arquitecto lidio Antemio de Tralles.
La iglesia contiene una gran colección de reliquias de santos, y contó con un iconostasio de plata de 15 metros. Fue la sede del Patriarca de Constantinopla y el punto focal religioso de la Iglesia ortodoxa oriental por casi mil años. En esta iglesia el cardenal Humberto excomulgó a Miguel I Cerulario en 1054; acto que comúnmente se considera como el comienzo del Gran Cisma.
En 1453 Constantinopla fue conquistada por los turcos otomanos bajo las órdenes del sultán Mehmed II, quien posteriormente decidió que el templo se convirtiera en mezquita.​ Las campanas, el altar, el iconostasio y los vasos de sacrificio fueron retirados, y muchos de los mosaicos fueron enlucidos. Durante el dominio otomano se le añadieron detalles arquitectónicos islámicos, como el mihrab, el minbar y cuatro minaretes. El edificio se mantuvo como mezquita hasta 1931, fecha en que fue cerrado al público por el gobierno de Turquía hasta su reapertura, ya como museo, en 1935.
Mezquita principal de Estambul durante casi 500 años, Santa Sofía sirvió como modelo para muchas otras mezquitas otomanas, como la mezquita del Sultán Ahmed —también conocida como la Mezquita Azul de Estambul—, la Mezquita Sehzade, la mezquita de Solimán, la mezquita Rüstem Pasha y la mezquita Kiliç Ali Pasha.

Arquitectura.
Mediados del siglo XIX

Sus arquitectos, Antemio de Tralles e Isidoro de Mileto, cubrieron el edificio, de planta casi cuadrada, con una cúpula central sobre pechinas. Ésta reposa sobre cuatro arcos, sostenidos a su vez por cuatro pilares. Dos semicúpulas hacen de contrafuerte de la cúpula central y los muros abiertos están asegurados por contrafuertes.
 Posee además unos bellos mosaicos bizantinos. La construcción definitiva se llevó a cabo sobre la primitiva basílica de Constantino entre el 532 y el 537, durante el reinado de Justiniano, en el periodo conocido como "Primera Edad de Oro". 
Sus arquitectos hicieron un diseño sin precedentes, tomando elementos conocidos (planta basilical y rotonda), pero que se unen en una estructura nueva.
Actual mesquita.

En palabras de Agatías, los diseñadores (Artemio de Tralles era matemático, Isidoro de Mileto arquitecto) trataron de «aplicar la geometría a la materia sólida». Justiniano, según su cronista oficial Procopio de Cesarea, al ver Santa Sofía terminada exclamó: «Salomón, te he vencido».
Su arquitectura es eminentemente espacial, aunque el efecto exterior ha sido significativamente modificado por los otomanos, que lo enriquecieron con minaretes, espolones y grandes contrafuertes. La idea del edificio fue el que la gran cúpula que se iba a construir se sostuviera merced a cuatro arcos reforzados, mediante contrafuertes y semicúpulas que desviaran los empujes. Los tímpanos de los cinco arcos principales reflejan cómo se llevó el cuerpo de San Marcos a la basílica.
La planta es un rectángulo de 77 x 71 metros. La cúpula con forma de media naranja, de 56,6 metros de altura y 31,87 de diámetro, se apoya sin tambor en cuatro pechinas y está reforzada por cuarenta nervios entre los que se practican otros tantos huecos de ventana, dando la sensación según Procopio de estar «suspendida del cielo por una cadena de oro». Por fuera, la masa de la gran iglesia se eleva no sin cierta armonía, pero sin demasiada gracia. La cúpula imponía una centralización bastante ajena a las basílicas del pasado, pero gracias a las pechinas y la traslación de los esfuerzos a las naves laterales, así como un refinado uso de la luz, «no parece descansar en base sólida». Posteriormente se construyó enfrente la Mezquita Azul.






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