Apuntes de clases

Clases de filosofía y ciencias bíblicas del Instituto de Humanidades Luis Campino, y la Parroquia de Guadalupe de Quinta Normal.


sábado, 20 de agosto de 2016

63).-El Codex Argenteus (Biblia de plata)

Esteban Aguilar Orellana; Giovani Barbatos Epple; Ismael Barrenechea Samaniego; Jorge Catalán Núñez; Boris Díaz Carrasco; Rafael Díaz del Río Martí; Alfredo Francisco Eloy Barra ; Rodrigo Farías Picón; Franco Antonio González Fortunatti; Patricio Ernesto Hernández Jara; Walter Imilan Ojeda; Jaime Jamet Rojas; Gustavo Morales Guajardo; Francisco Moreno Gallardo; Boris Ormeño Rojas; José Oyarzún Villa; Rodrigo Palacios Marambio; Demetrio Protopsaltis Palma; Cristian Quezada Moreno; Edison Reyes Aramburu; Rodrigo Rivera Hernández; Jorge Rojas Bustos; Alejandro Suau Figueroa; Cristian Vergara Torrealba; Rodrigo Villela Díaz; Nicolás Wasiliew Sala; Marcelo Yáñez Garín; Katherine Alejandra del Carmen  Lafoy Guzmán; Franco Natalino; 


El Codex Argenteus 
(Biblia de plata) 




El Codex Argenteus (Biblia de plata) es un manuscrito del siglo VI que originalmente contenía la copia de parte de la Biblia traducida en el siglo IV del idioma griego al idioma gótico por el obispo godo arriano Ulfilas. En concreto el Codex Argenteus es un evangeliarium, un libro sagrado cristiano con los cuatro evangelios (propiamente no es una Biblia, ni siquiera un Nuevo Testamento). De los 336 folios originales del Codex, se conservan 188 (incluyendo el fragmento descubierto en 1970 en la catedral de Espira), escritos por ambas caras, conteniendo la traducción al godo de la mayor parte de los cuatro evangelios, siendo el texto más grande conocido en este idioma extinto y una de las principales fuentes de conocimiento de la más antigua lengua germánica de la que se tenga evidencia escrita, el idioma gótico.


La mayor parte del Codex Argenteus (187 folios) está en exhibición permanente en la biblioteca Carolina Rediviva de la Universidad de Upsala, Suecia. El último folio se encuentra en la Catedral de Espira, Alemania.

Historia

La Biblia de plata fue escrita probablemente en Rávena al comienzo del siglo VI para el rey de los ostrogodos, Teodorico el Grande. Fue realizada como un libro sagrado especial para la corte del Rey de los godos y de los romanos, con algunas letras escritas con tinta de oro (las que en los evangelios copiados corresponden al canon o regla del obispo Eusebio de Cesarea y en las Tablas de Concordancia de los cuatro evangelistas que aparecen en los cuatro arcos de plata dibujados en cada página) y el resto de letras trazadas con tinta de plata (de ahí el nombre argenteus, de plata en latín), en un pergamino de alta calidad teñido de púrpura con tintes vegetales, con un lomo adornado y probablemente encuadernado con perlas y piedras preciosas.
 Después de la muerte de Teodorico en el año 526 la Biblia de plata no es mencionada en inventarios o listas de libros durante más de mil años, cuando fue redescubierta en la abadía benedictina de Werden, cerca de Essen, en Renania (Alemania) por dos teólogos de Colonia, Georg Cassander y Cornelius Wouters (según la correspondencia que cruzaron a mediados del siglo XVI con otros estudiosos).

El Misterio de los mil años.

Treinta años después de la muerte de Teodorico el Grande, el reino ostrogodo en Italia llegó a su fin con la conquista del mismo por el Imperio bizantino de Justiniano, que hizo de Rávena su capital en Italia. El Codex Argenteus pertenecía a una fe perseguida por herética, escrito en un idioma muerto, y los estudiosos se preguntan cómo llegó a la abadía de Werden en Renania desde Rávena, en la Padania, y sobre todo, cómo un folio se separó y llegó a Espira.


Existen tres teorías principales: la separación temprana, en la que el folio de Espira fue separado del códice en la temprana Edad Media y siguiendo a distintas reliquias de santos de la Iglesia, los restos del manuscrito fueron desperdigados por Europa, llegando a los lugares de culto de sus portadores; la separación posterior supone que el folio de Espira ha estado junto al resto del códice en Werden hasta mediados del siglo XV por lo menos, cuando sus poseedores separaron la última hoja del resto para enviarla a Maguncia, quizá para pedir una opinión experta sobre la naturaleza del códice (hay que recordar, en un idioma desconocido), quizá como muestra para su venta. 
En Maguncia, la hoja suelta fue puesta junto con las reliquias de San Erasmo, con las que llegó a Espira cuando las propiedades del príncipe-arzobispo de Maguncia Alberto de Brandeburgo se pusieron en orden tras su muerte en 1545.
La vía carolingia supone que el Codex Argenteus estaba todavía en Rávena cuando fue tomado por Carlomagno y llevado a su capital en Aquisgrán, a poca distancia de la abadía de Werden.

Redescubrimiento.

En la abadía benedictina de Werden fueron preservadas 187 hojas del pergamino (no antes del año 799, fecha de su fundación por San Ludgero), que se encontraba entre los monasterios más ricos del Sacro Imperio Romano Germánico y cuyos abades poseían el título de príncipes imperiales. El libro, o la parte restante de él, vino a aparecer en la biblioteca del emperador Rodolfo II en su sede imperial de Praga en Bohemia.
 En 1648, al final de la guerra de los Treinta Años, fue tomado como botín de guerra y llevado a Estocolmo, a la biblioteca de la reina Cristina de Suecia. Después de su conversión al catolicismo y su posterior abdicación (1654), el libro desaparece de su biblioteca cuando el librero de la reina, Isaac Vossius, lo lleva a los Países Bajos. 
En 1662 el Canciller sueco Magnus Gabriel De la Gardie se lo compró a Vossius, le proporcionó la actual encuadernación y lo donó a la Universidad de Upsala. Olaus Rudbeck, que era rector de la universidad en esa época, es sospechoso de la falsificación hecha al manuscrito en la década de 1670 con el fin de aportar documentos antiguos que probaran sus teorías políticas sobre la Gran Suecia.
El códice permanece a día de hoy en la biblioteca Carolina Rediviva de la citada universidad. En marzo de 1995, la cubierta y algunos folios del Códice fueron robados de la exposición pública que se estaba celebrando en la biblioteca Carolina Rediviva, aprovechando fallos de seguridad. Aparecieron un mes más tarde en una de las taquillas de la consigna de la Estación Central de Ferrocarriles de la capital sueca Estocolmo.
Se desconoce si sobrevivió el resto del libro, las peripecias de su desaparición por mil años y además el posible paradero de los otros fragmentos siguen siendo un misterio.

El fragmento de Espira.

La hoja final del códice, el folio 336, fue descubierta en octubre de 1970 por Franz Haffner en la Catedral de Espira, Alemania. Fue encontrada al restaurar la capilla de Santa Afra de Augsburgo, enrollada alrededor de un marco de madera delgado, contenido en un pequeño relicario originario del taller de Aschaffenburg. La hoja contiene los 9 últimos versículos del capítulo 16 del Evangelio de San Marcos.

Publicaciones.

La primera publicación que mencionaba el códice apareció en 1569, por Johannes Goropius Becanus de Amberes (probablemente debido a sus contactos con Georg Cassander y Cornelius Wouters). En 1597, Bonaventura Vulcanius, otro holandés, publicó el texto, siendo la primera publicación del texto gótico que lo denomina Codex Argenteus. Franciscus Junius, tío de Isaac Vossius, imprimió en Holanda la edición príncipe del códice en 1665.
 En 1737, Lars Roberg, médico de Upsala, hizo una xilografía de una página del manuscrito; fue incluido en la edición de Benzelius de 1750, y la plancha xilográfica se preserva en la Biblioteca Diocesana y Regional de Linköping.
La edición estándar fue hecha por el profesor de la Universidad de Upsala Anders Uppström, entre 1854 y 1857. En 1927, se realizó la última y más importante edición tipo facsímil del códice, debida al profesor de Química (y premio Nobel el año anterior) Theodor Svedberg y a Hugo Andersson.



Idioma Visigodo.



Los visigodos eran una rama de los pueblos godos, pertenecientes  a su vez a las tribus germánicas orientales que entre los años  600 y 300 a.C. emigraron desde Escandinavia hasta la región comprendida entre los ríos Oder y Vístula.
Algunos investigadores opinan que los visigodos son el mismo pueblo que los tervingios, ya que el historiador del siglo VI  d.C. Jordanes dice que sus reyes, desde Alarico I a Alarico  II eran herederos del juez tervingio Atanarico. Pero el asunto lleva siendo objeto de debate desde hace mucho tiempo.

Herwig Wolfram afirma que vesi sería el término con el que la  tribu se designaba a sí misma, mientras que tervingi no era más que un identificador geográfico. Ello explicaría por qué  el término tervingios dejó de usarse cuando los visigodos
 fueron desplazados por las invasiones de los Hunos.

En cualquier caso sabemos que los visigodos invadieron la península itálica, saqueando Roma en 410 d.C. Luego se asentaron al sur de la Galia como foederati (federados)  del Imperio Romano, y en 507 d.C., tras la derrota frente  a los francos, se establecieron definitivamente en Hispania (parcialmente dominada desde 415) donde crearían el reino visigodo de Toledo.

Los visigodos entraron en contacto con el Imperio Romano, y su lengua, hacia el siglo IV, posiblemente antes de su invasión de 376 y su victoria en la batalla de Adrianópolis en 378.
 El idioma que hablaban, y al que nosotros conocemos como  gótico, ellos lo llamaban gutisko razda y era hablado tanto por los visigodos como por los ostrogodos.
Lo conocemos porque, a diferencia de otros lenguajes germánicos como el burgundio o el vándalo de los cuales  no han sobrevivido textos escritos, del gótico sí han llegado algunos fragmentos hasta nuestros días. El más antiguo de todos esos textos es la traducción de la Biblia  realizada del griego por el obispo godo Ulfilas en el siglo  IV, que se conserva en el Codex Argenteus o Biblia de Plata.

Tanto la Biblia de Plata como otros documentos posteriores,  por ejemplo los Skeireins (palabra gótica que significa explicación) del Codex Ambrosianus de Milán, se escribieron en gótico utilizando un alfabeto cuya invención se atribuye al propio obispo Ulfilas, con 25 letras adaptadas del alfabeto griego con aportaciones de runas y caracteres  latinos.

El idioma gótico quedó reducido a los visigodos de la Península Ibérica tras la eliminación de los ostrogodos  de la Península Itálica con la conquista bizantina,
 entrando en declive a partir de mediados del siglo VI.
 La conversión de los visigodos al catolicismo en 589 fue uno de los principales factores de su progresivo  abandono. Pero con todo, se siguió hablando hasta el siglo VIII, probablemente hasta el momento de la invasión  musulmana.

Un dialecto del gótico se siguió hablando en la península  de Crimea hasta finales del siglo XVIII. Lo menciona el  monje Walafrido Strabo, que escribió en la primera mitad  del siglo IX y fue abad del monasterio de Reichenau.
Y posteriormente una carta del embajador flamenco ante  el imperio Otomano Ogier Ghiselin de Busbecq, fechada en 1562, incluye una lista de 80 palabras y una canción  en Gótico de Crimea.

El gótico está considerada la lengua germánica más  antigua de la que hay evidencias documentales. Se  extinguió sin dejar lenguas derivadas y, en el caso
de la Península Ibérica, tras la conquista musulmana  los visigodos que se quedaron se diluyeron entre la mezcla de pueblos de los diferentes reinos que fueron  surgiendo (también en Al-Andalus) y fueron sustituyendo su lengua original por las nuevas lenguas romances.

Pero que el gótico sea una lengua extinta no quiere decir que haya desaparecido para siempre. Existe hasta una versión de la Wikipedia en gótico, y J.R.R. Tolkien publicó un poema en ese idioma titulado Bagme Bloma (La flor de los árboles)  en el volumen de 1936 Songs for the Philologists.

Más recientemente, en 2015, apareció una traducción al gótico de  Alicia en el País de las Maravillas titulada Balþos Gadedeis Aþalhaidais in Sildaleikalanda, obra de David Carlton.

Jaindre, qaþ Katta, biwagjands taihswon pauta seinana,
 bauiþ Hattareis: jah aljaþ, wagjands pauta anþara,
 bauiþ Martjuhasa. Gaweisos ƕaþar saei leikaiþ þus:
 bajoþs woþs
(En esa dirección, dijo el Gato, agitando  su pata derecha, vive un sombrerero, y en esa dirección,  agitando la otra pata, vive una liebre de marzo. Visítalos
como quieras: los dos están locos)

Quien esté interesado en aprender gótico tiene muchos recursos a su disposición online, incluyendo la Gramática  de la lengua gótica escrita por Joseph Wright en 1910.

Pero ¿Cómo sonaba el gótico?

Gracias a que Ulfilas  utilizó las mismas convenciones de escritura  que las  del griego de su época, y éste está bien documentado,  ha sido posible reconstruir en gran medida la pronunciación gótica a través de la fonética comparada,  y atendiendo a cómo los nombres no griegos son transcritos  en la Biblia de Plata.
El gótico utilizaba un acento prosódico u oracional, esto es, que dependía de la composición de la frase, en lugar del acento tonal típico indo-europeo (aplicado a la sílaba de una palabra).

Así, por regla general, el acento era fijo  en la primera sílaba de las palabras sencillas.
 En las compuestas dependía de si la segunda palabra era un nombre, en cuyo caso se acentuaba la primera sílaba de la primera palabra, o si era un verbo,  acentuándose la primera sílaba del verbo.

Fuentes para su conocimiento.

Solo han sobrevivido unos pocos documentos en gótico, lo que no es suficiente para una reconstrucción completa del idioma. La mayoría de las fuentes en lengua gótica son traducciones o glosas de otros idiomas (sobre todo del griego), por lo que elementos lingüísticos extranjeros influyeron en los textos.
 El grueso del corpus lingüístico es la traducción gótica de la Biblia, realizada en la región de los Balcanes por personas en estrecho contacto con la cultura griega. Este texto fue llevado por los visigodos cuando se desplazaron hacia el oeste, y se mantuvo en uso en su reino hasta, probablemente, el siglo VII. También fue utilizado por los ostrogodos en Italia hasta la guerras con los romanos del este. Aparte de los textos bíblicos, el único documento gótico extenso que aún existe, y el único que se compuso originalmente en lengua gótica, son los Skeireins, unas pocas páginas de comentarios sobre el Evangelio de Juan.
Muy pocas fuentes secundarias medievales hacen referencia a la lengua gótica después de aproximadamente 800. En De incrementis ecclesiae Christianae (840–842), Walafrido Strabo, un monje franco que vivía en Suabia, informa sobre ciertos asentamientos en Scythia (Dobruja), especialmente alrededor de Tomis, hablaban un sermo Theotiscus («lenguaje germánico») que usaban en la liturgia, lo que ha hecho pensar en una supervivencia del gótico.

Estas son las fuentes primarias que han sobrevivido:

El cuerpo más grande de documentación sobreviviente consta de varios códices, en su mayoría del siglo VI, que copian la traducción de la Biblia que fue realizada por el obispo arriano Ulfilas (311–382), líder de una comunidad de cristianos visigodos en la provincia romana de Mesia,quien además creó un alfabeto para el gótico. De esta traducción han sobrevivido aproximadamente las tres cuartas partes del Nuevo Testamento y algunos fragmentos del Antiguo Testamento. Los textos existentes, se hallan en los siguientes códices:

Codex Argenteus (Upsala), incluido el fragmento de Speyer: 188 hojas

Es el manuscrito gótico mejor conservado, data del siglo VI, fue transmitido por los ostrogodos del reino de Italia. Contiene una gran parte de los cuatro evangelios. Dado que es una traducción del griego, el lenguaje del Codex Argenteus está repleto de palabras griegas prestadas y con una sintaxis calcada de esta lengua.

Codex Ambrosianus (Milán) y Codex Taurinensis (Turín), con un total de 193 hojas. Contiene pasajes dispersos del Nuevo Testamento (incluyendo partes de los evangelios y las Epístolas), del Antiguo Testamento (Nehemías) y algunos comentarios conocidos como Skeireins. El texto probablemente había sido algo modificado por los copistas.

Codex Gissensis (Gießen): una hoja con fragmentos de Lucas 23–24 (aparentemente un texto gótico-latino) hallado en una excavación en Antinoë en Egipto en 1907 y fue destruida por daños por agua en 1945, después de que ya se habían hecho copias.

Codex Carolinus (Wolfenbüttel): cuatro hojas, fragmentos de Romanos 11–15 (un texto bilingüe gótico-latino).

Codex Vaticanus Latinus 5750 (Ciudad del Vaticano): tres hojas, páginas 57–58, 59–60 y 61–62 de los Skeireins. Este es un fragmento del Codex Ambrosianus E.
Gothica Bononiensia (también conocido como Codex Bononiensis), un fragmento de palimpsesto, descubierto en 2009, de dos folios con lo que parece ser un sermón, que contiene además de texto no bíblico una serie de citas y alusiones directas, ambas de partes previamente atestiguadas, de la Biblia gótica (el texto está claramente tomado de la traducción de Ulfilas) y de otras no testificadas anteriormente (por ejemplo, Salmos, Génesis).

Fragmenta Pannonica (también conocidos como fragmentos Hács-Béndekpuszta o Tabella Hungarica), los cuales consisten en fragmentos de una placa de plomo de 1 mm de espesor con restos de versos de los Evangelios.

Una dispersión de documentos antiguos: dos escrituras (las escrituras de Nápoles y Arezzo, en papiros), alfabetos (en la Gothica Vindobonensia y la Gothica Parisina), un calendario (en el Codex Ambrosianus A), glosas encontradas en varios manuscritos y un pocas inscripciones rúnicas que se sabe o sospecha que son góticas, lo que es negado por algunos expertos. Además, se han encontrado en Mangup, en Crimea, inscripciones cristianas de finales del siglo IX que utilizan el alfabeto gótico, no runas, y que copian o imitan la ortografía gótica bíblica.
Un pequeño diccionario de más de 80 palabras y una canción sin traducir, compilado por el flamenco Ogier Ghiselin de Busbecq, el embajador de los Habsburgo en la corte del Imperio Otomano de 1555 a 1562. Busbecq tenía curiosidad por conocer el idioma gótico y por acuerdo se reunió con dos hablantes de dicha lengua procedentes de Crimea; en base a sus informes realizó un listado que incluyó en su libro: C Cartas turcas. Estas palabras, mil años después de Ulfilas, no son representativas del idioma que aparece en la Biblia de este obispo; por lo que la investigación de Busbecq es difícil de interpretar.
Los informes sobre el descubrimiento de otras partes de la Biblia de Ulfilas no han sido corroborados.



Tobalaba 





El Barrio Tobalaba es un moderno sector urbano y financiero ubicado entre las comunas de Providencia y Las Condes, conocido por sus rascacielos, su gran movimiento comercial y el Mercado Urbano Tobalaba (MUT).

Ubicación y Conectividad

Límites: Se extiende en torno a la Avenida Vitacura, Apoquindo y Providencia, formando parte del eje financiero conocido como Sanhattan.

Metro: Conectado directamente a través de la Estación Tobalaba (Líneas 1 y 4).

Transporte sostenible: Destaca por su gran infraestructura para bicicletas, albergando un amplio centro de ciclistas (BiciHub).

Principales Atractivos

MUT (Mercado Urbano Tobalaba): Un espacio sustentable inaugurado en 2023 ubicado en Av. Apoquindo 2730. Mezcla tiendas locales, gastronomía variada, oficinas y más de 20.000 m² de áreas verdes abiertas a la comunidad.

Entorno comercial: Muy cerca del sector de la Gran Torre Costanera y centros de negocios de alto flujo diario.

Historia.

El nombre “Tobalaba” proviene de una palabra en lengua quechua, que significa “lugar donde hay tablas”. En sus inicios, Tobalaba era una zona rural dedicada a la agricultura y la ganadería. Sin embargo, con el tiempo, la urbanización y el crecimiento de Santiago se expandieron hacia esta área, dando lugar a la construcción de viviendas, comercios y servicios.
Lo que alguna vez fue un terreno rural se convirtió en una zona comercial y residencial. La construcción de edificios de oficinas, centros comerciales y espacios de entretenimiento modernos transformaron la apariencia y dinámica del barrio.
El barrio Tobalaba es conocido por ser un destino turístico principal en Santiago. debido a su ubicación estratégica y su conexión con el sistema de transporte público hacen que sea un lugar conveniente para los visitantes que desean visitar la ciudad. Con la apertura del Metro de Santiago en la década de 1970, la estación Tobalaba, mejoró aún más la accesibilidad al barrio y lo conectó con el resto de la ciudad.



Tobalaba es una estación de combinación ferroviaria y terminal que forma parte de las líneas 1 y 4 de la red del metro de Santiago de Chile. Se encuentra por subterráneo entre las estaciones Los Leones y El Golf (L1) y antecede a la estación Cristóbal Colón (L4). La estación se ubica en el límite entre las comunas de Las Condes y Providencia. 
Antiguo símbolo con que se identificó a la estación


Presenta un flujo alto de pasajeros, por la cercanía de la estación de lugares de trabajo de los pasajeros tales como oficinas, supermercados y tiendas minoristas. Recientemente remodelada por la entrada en funcionamiento de la línea 4, ha aumentado su tráfico al doble haciéndola una de las más requeridas, debido a que por esta llegan pasajeros de las populosas comunas de La Reina, Ñuñoa, Macul, Peñalolén, La Florida y Puente Alto.
En el entorno inmediato de la estación, se encuentran las embajadas de Japón, Bélgica, Suiza, México, Israel y Nicaragua, además de una sede de Cruz Roja. Cercano a ella están también el club deportivo Stade Français y el centro comercial Cenco Costanera.

Terminal de Tranvías Eléctricos Tobalaba con Providencia por Zerreitug.

En el interior de la estación se encuentra presente uno de los dioramas realizados por el artista Zerreitug.
Esta obra, titulada Terminal de Tranvías Eléctricos Tobalaba con Providencia, presenta en ella dos tranvías pertenecientes al antiguo sistema de Tranvías de Santiago, específicamente vehículos pertenecientes a las líneas 25 (Quinta) y 27 (Los Leones), trazados que finalizaban sus recorridos en el Canal San Carlos, cerca de la actual estación Tobalaba.

El Centro Comercial Costanera Center

El Centro Comercial Costanera Center, Uno de los eventos más significativos en la historia del barrio Tobalaba fue la construcción del Costanera Center, uno de los centros comerciales más grandes de América Latina. Su inauguración fue en el año 2012 y transformó aún más el paisaje urbano de la zona, atrayendo a visitantes y turistas con su amplia oferta comercial y de entretenimiento.

Gastronomía y vida nocturna.


Mirador


Tobalaba ofrece una amplia selección de restaurantes, cafeterías y bares que atienden diversos gustos culinarios. Donde se puede disfrutar de una variedad de opciones gastronómicas, desde platos locales hasta platos internacionales. Ofreciendo opciones para cenar y socializar por la noche. Desde lugares más relajados hasta opciones más sofisticadas.

El Mirador Sky Costanera.

Mirador

Es un observatorio ubicado en el piso 62 del Costanera Center, que es uno de los rascacielos más altos de América Latina y un ícono arquitectónico en Santiago. Este mirador ofrece una vista panorámica inigualable de la ciudad y sus alrededores.
Desde el mirador, los visitantes pueden disfrutar de vistas de 360 grados que abarcan toda la ciudad de Santiago y sus alrededores, incluyendo las montañas de los Andes y el horizonte urbano. El mirador es especialmente popular al atardecer y por la noche, cuando las luces de la ciudad se encienden y crean una vista espectacular.


Mercado Urbano Tobalaba (también conocido por su sigla MUT) es un conjunto de edificios de oficinas y centro comercial en la comuna de Las Condes, Santiago de Chile.

Características

El conjunto abarca una manzana completa entre avenida Apoquindo, Encomenderos, Roger de Flor y El Bosque, en el sector de Sanhattan en la comuna de Las Condes.
Con más de 186 mil metros cuadrados de superficie, el Mercado Urbano Tobalaba está compuesto por cuatro torres de oficinas de renta (tres edificios de 20 pisos y uno en construcción) y cinco niveles de comercio, que tendrán cerca de 300 locales comerciales en su etapa final, y unos 20 mil metros cuadrados de áreas verdes. Cuenta con el estacionamiento de bicicletas más grande de Latinoamérica, con 2.000 aparcamientos y diversos servicios para ciclistas.
El tercer piso del conjunto corresponde a una plaza central diseñada por las arquitectas Paula Livingstone y Javiera Jadue, donde se plantaron especies productivas y huertas comunitarias.
Asimismo, está conectado a la estación Tobalaba del Metro de Santiago, a través de un túnel por debajo del canal San Carlos.

Algunas empresas que arriendan oficinas en el complejo de edificios son Albemarle, Buk, Schneider Electric, MetLife e ISDIN. En 2024, Enel se instaló en la torre 2 del complejo.

Historia

El terreno donde se emplaza MUT fue adquirido por Territoria S.A. en 2013, con una inversión de más de 500 millones de dólares. En 2015 la Autoridad de Inversiones de Abu Dabi se asoció con Territoria para el desarrollo de MUT, el que inició el año siguiente.
Fue abierto de manera paulatina a partir del 13 de julio de 2023 En junio de 2025 recibió el premio «Americas Awards for Excellence» por ser uno de los proyectos más transformadores del año en América. El galardón fue otorgado por el Urban Land Institute en Washington, Estados Unidos.




Sanhattan (nombre formado a partir de Santiago y Manhattan) es la denominación popular que recibe el distrito financiero de Santiago, capital de Chile, ubicado en el límite de las comunas de Las Condes y Providencia, en el sector oriente de la ciudad. La zona cuenta con más de 50 torres de oficinas de estándar premium y se ha convertido desde los años 1990, junto a la Ciudad Empresarial de Huechuraba, en el principal centro financiero de la capital, desplazando al centro de Santiago; además se posiciona como el quinto de Latinoamérica, aunque ambos sectores siguen siendo los más concurridos para el turismo urbano dentro del Gran Santiago.
El nombre proviene de un artículo de la Revista del Viernes del diario La Nación de Santiago, publicado el 2 de junio de 1995, con el título «Sanhattan, el Manhattan de Santiago», como una ironía del editor de dicha revista, Luis Alberto Ganderats, al comparar el moderno desarrollo en altura del sector con uno de los centros de la economía mundial, tendencia conocida como manhattanización. Con el tiempo, el término fue asimilado por los medios de comunicación, que lo comenzaron a utilizar para nombrar este polígono urbano.

Historia

Como unidad urbanística, Sanhattan tiene sus orígenes en el «seccional normativo CCU», confeccionado por la División de Desarrollo Urbano e Infraestructura de ese entonces, y cuyo nombre hace referencia a las antiguas instalaciones de la Fábrica Nacional de Cerveza (CCU), que ocupaban originalmente esos terrenos. 
En 1980, 1985 y 1988, este seccional fue modificado mediante decretos supremos del MINVU (N.º 308/1980, 158/1985 y 232/1988).
 Estas modificaciones fueron incorporadas en el D.S. N.º 20 MINVU de 1994 y en los Planes Reguladores Comunales de Providencia y Las Condes, cuyas normativas sobre urbanización y edificación que se aplican en Sanhattan se encuentran actualmente vigentes.



La materialización como barrio financiero de Sanhattan se comenzó a fraguar a fines de los años 1980, cuando algunos grupos financieros comenzaron a trasladarse desde el congestionado centro de la ciudad hacia el sector oriente, creando lo que se conoce comúnmente en Estados Unidos como midtown ('centro alto de la ciudad'), a medio camino entre los barrios residenciales de clase acomodada y el centro histórico.

Los problemas de congestión ya estaban colapsando el centro. Entonces, lo que hice fue mirar el mapa y buscar las mejores ubicaciones y me di cuenta de que en el barrio El Golf convergían varias comunas. Eso lo convertía en un lugar con gran potencial de conectividad.
Abraham Senerman, presidente ASL Sencorp.
El hito considerado como clave en el desarrollo de este nuevo barrio fue la inauguración de la Torre de la Industria, un rascacielos de 120 m y 31 pisos —superando a la Torre Santa María, la más alta de la ciudad hasta entonces—, el 16 de diciembre de 1993.
En 2006, se comenzó a construir el complejo Costanera Center, que incluye la Gran Torre Santiago —convertida tanto en el rascacielos más alto como en el edificio comercial más alto de América Latina y en el segundo más alto del hemisferio sur con una altura de 300 m y 70 pisos, tras alcanzar los 300 metros en obra gruesa el 14 de febrero de 2012—, dos hoteles de cinco estrellas, dos torres gemelas de 41 pisos y el mall Costanera Center, el más grande de América del Sur, inaugurado en 2012.
Junto al complejo Costanera Center, en el mismo año se dio inicio a la construcción del edificio Titanium La Portada de 194,0 m y 55 pisos, el cual se convirtió en el edificio más alto de Chile en 2010, siendo superado meses después por la Gran Torre Santiago. Ambos complejos quedan muy cerca del edificio World Trade Center y de una serie de proyectos, convirtiendo definitivamente a Sanhattan en el centro comercial y financiero más importante de Santiago. Así, al año 2010, se tenía una superficie de 247 000 m² de oficinas, muy por sobre los 120 000 m² al año 2007.
Debido a que diversas empresas han escogido este sector como epicentro para desarrollar sus negocios —Lan Chile, Entel, Groupon, Fusiona S.A y otras tantas se ubican en Sanhattan—, en 2010 se iniciaron otros proyectos inmobiliarios entre las torres Titanium y Gran Costanera, con lo cual aumentará sobre los 300 000 m² las superficies destinadas a oficinas.

Transporte

Por el sur, el sector es bordeado por las estaciones Tobalaba, El Golf, Alcántara y Escuela Militar de la Línea 1 del Metro de Santiago. Mientras tanto, por el norte, es bordeado por la autopista Costanera Norte que cruza el área en dirección oriente-poniente. Por último, el túnel San Cristóbal permitió facilitar la conectividad de este sector con los núcleos empresariales y residenciales de la zona norte de la ciudad. 
A mediados de 2022, fue inaugurado el primer tramo de la autopista Vespucio Oriente (El Salto - Príncipe de Gales), permitiendo agilizar la conectividad del área con otros sectores, además de la nueva Línea 7 del metro, que recorrerá por las avenidas Andrés Bello y Presidente Kennedy y entrará en operación el año 2028.




lunes, 1 de agosto de 2016

62).-Códices bíblicos : C. Alejandrino; C. de Beza; El C. Ephraemi Rescriptus.

Esteban Aguilar Orellana; Giovani Barbatos Epple;Ismael Barrenechea Samaniego; Jorge Catalán Nuñez; Boris Díaz Carrasco; Rafael Díaz del Río Martí;Alfredo Francisco Eloy Barra ;Rodrigo Farias Picon; Franco Antonio González Fortunatti;Patricio Ernesto Hernández Jara; Walter Imilan Ojeda;Jaime Jamet Rojas;Gustavo Morales Guajardo;Francisco Moreno Gallardo; Boris Ormeño Rojas;José Oyarzún Villa;Rodrigo Palacios Marambio;Demetrio Protopsaltis Palma;Cristian Quezada Moreno;Edison Reyes Aramburu; Rodrigo Rivera Hernández;Jorge Rojas Bustos; Alejandro Suau Figueroa; Cristian Vergara Torrealba; Rodrigo Villela Díaz; Nicolas Wasiliew Sala;Marcelo Yañez Garin;Katherine Alejandra del Carmen  Lafoy Guzmán; Franco Natalino; 


Códices bíblicos :  Códice Alejandrino; Códice de Beza; El Codex Ephraemi Rescriptus.



BREVE INTRODUCCIÓN AL TEXTO GRIEGO 
DEL NUEVO TESTAMENTO  

Flavio H. Arrué 

Breve reseña de la historia del texto  

Repasemos brevemente algunas de las principales fuentes que dieron lugar al texto crítico del Nuevo Testamento, o sea a las ediciones del Nuevo Testamento griego, sobre cuya base se realizan las traducciones a los diversos idiomas.
Alrededor del año 200 d. de C., Tertuliano declaró que todos los manuscritos griegos originales del Nuevo Testamento habían sido preservados, pero hoy, como dijimos, no tenemos ninguno de ellos.
En lo que respecta a los escritos de los llamados « Padres de la Iglesia », en todas sus obras, cuando citan el Nuevo Testamento en griego, la mayoría de las veces de memoria y no literalmente, se deslizaron errores en diversa medida, por lo que no son de gran utilidad.

Versiones

Las antiguas traducciones que se hicieron del griego a otros idiomas, se llaman versiones, y ellas constituyen también valiosos testigos del texto original, sobre todo por la antigüedad de algunas de ellas. Sólo en latín se ha dicho que hay unas 8000 versiones de la Biblia.

Siglo II

La versión Siríaca sinaítica, de la que tenemos sólo algunos fragmentos (unos tres cuartos de los Evangelios), se estima que es una de las más antiguas que tenemos, la que data probablemente del siglo segundo. La versión Peshitta siríaca (la cual significa «simple o común») es altamente venerada por aquellos que hablan esa lengua oriental hasta hoy. Le falta 2.ª Pedro y 2.ª Juan. Es muy valiosa a causa de su antigüedad.

384 d. de C.

La Vulgata latina (la cual significa «lengua común») fue traducida por Jerónimo, quien primero revisó el viejo Nuevo Testamento en Latín. Desde el año 387 hasta el 405, él y Hereford tradujeron el Antiguo Testamento del hebreo al latín. Fue usado por cerca de 1000 años, pero fue siendo gradualmente corrompido por los copistas. En 1592 la Vulgata sixto-clementina se convirtió en la Biblia oficial de Roma, pero sólo recién en 1943, el papa Pío XII declaró que no debía ser considerada superior a los textos originales.

Manuscritos griegos

Como mencionamos, existen cerca de 5000 manuscritos griegos y leccionarios (libros que consisten en selecciones de las Escrituras para la lectura pública en los servicios), ya sea completos o fragmentarios; y todos con más o menos variantes. Pero lo importante a tener en cuenta, como ya lo hemos adelantado al principio, es que esas variantes (que no son porcentualmente significativas; y cuya cantidad se ha calculado que no son más que una palabra por cada mil aproximadamente), en el conjunto del mensaje, no afectan en lo más mínimo ninguna doctrina fundamental, ni la claridad, precisión ni sustancia de ninguna enseñanza divina, sino que, en general, dan un amplio testimonio a la certeza del texto griego y a la preservación que Dios hizo de su Palabra.

Hay cuatro clases de manuscritos griegos: Los unciales y los minúsculos (códices), los leccionarios y los papiros (fragmentarios).

Los códices son manuscritos encuadernados en forma de libro, y su importancia como testimonios radica en que muchos de ellos contienen el Nuevo Testamento de forma completa. Se dividen en cursivos y unciales.
Los cursivos o minúsculos son manuscritos escritos en pequeñas letras en estilo corrido («cursivas»), superando los 2500 en número, y que datan desde el siglo IX hasta el siglo XV. Cada uno es conocido por su número. Algunos son de particular valor.
Los unciales están formados por mayúsculas griegas sin espacio entre las palabras y sin signos de puntuación. Estas copias van del siglo IV al siglo X, y son en número cerca de 700.



Codex Alexandrinus.

Scherezada Jacqueline Alvear Godoy

Luke 12:54-13:4, extracted from the manuscript of the Codex Alexandrinus. B

(Codex Alexandrinus) es un manuscrito del siglo V de la Biblia Griega, conteniendo la mayor parte de la Septuaginta y del Nuevo Testamento. Junto con el Codex Sinaiticus y el Codex Vaticanus, es uno de los primeros y más completos manuscritos de la Biblia. Deriva su nombre de la ciudad de Alejandría, donde se cree que fue hecho. En 1627 el patriarca de Constantinopla, Cirilo Lukaris, quien fue previamente patriarca de Alejandría, presentó el Codex a Carlos I de Inglaterra.
Está escrito con letras correspondientes a la llamada caligrafía uncial. El texto está escrito en dos columnas. Hay entre 46 y 52 líneas por columna y 20 a 25 letras por línea. Las líneas iniciales de cada libro fueron escritas en tinta roja. Secciones en el libro están marcadas con una letra más grande puestas en el margen.
Hay 773 folios de pergamino (630 en el Antiguo Testamento y 143 en el Nuevo Testamento). El manuscrito mide 32 por 26.42 centímetros. La mayoría de los folios fueron agrupados originalmente en fojas de 8 hojas cada uno, pero el manuscrito fue reagrupado en tiempos modernos en fojas de 6 hojas cada uno.
El Antiguo Testamento del manuscrito contiene los libros deuterocanónicos, incluyendo III Macabeos, IV Macabeos, y el salmo 151 (una copia corta del Libro de los Salmos). Al mismo tiempo, algunos folios están perdidos. Como resultado, los libros de Génesis, I Reyes y Salmos tienen saltos. La "Epístola a Marcelino" atribuida a san Atanasio y el sumario de los Salmos de Eusebio de Cesarea están insertados antes del Libro de los Salmos.
El manuscrito contiene todos los libros del Nuevo Testamento. Una carta conocida como I Clemente y la homilía conocida como II Clemente son añadidas al Nuevo Testamento, y fueron, aparentemente, consideradas por el escriba como canónicas. El Nuevo Testamento también tiene folios perdidos. Alrededor de 25 folios desde el principio de Mateo, 2 folios de Juan, y 3 folios de II Corintios están perdidos. Un folio de I Clemente y dos folios de II Clemente también están perdidos.


Códice de Beza.

Al Códice de Beza se le denomina así, por su descubridor Théodore de Bèze (conocido comúnmente en español por Teodoro de Beza), humanista y teólogo francés, conocedor del Nuevo Testamento que vivió en la época de Calvino, siendo asociado y sucesor de éste. Beza afirmó que el códice lo encontró en el monasterio de "San Ireneo" en Lyon (Francia), después del saqueo de la ciudad por los hugonotes.

Características

El Códice de Beza data del siglo V, consta de 406 hojas y contiene los Evangelios, los Hechos de los Apóstoles (aunque faltan porciones) y también se cree que el códice incluía algunas cartas, pues existe un fragmento de la Tercera Carta de Juan.
El códice está escrito en unciales (mayúsculas), ordenado en líneas de longitud desigual para que al final de la línea represente una pausa en la lectura. El texto es bilingüe, en la página izquierda está escrito en griego y en la derecha, en latín; pero en un latín escrito al estilo de los caracteres griegos, observándose que el texto ha sido ajustado a lecturas griegas. Con respecto al texto griego se nota que ha sido corregido muchas veces.
También se piensa que el Códice de Beza puede ser una copia de un manuscrito en papiro de un texto primitivo. Con respecto a su contenido, el códice coincide muchas veces con los textos del Códice Vaticano, el Códice Sinaítico y el Códice Alejandrino, aunque otras veces discrepa de ellos; pero lo más importante de este códice o manuscrito estriba en que confirma otros códices importantes, no en sus añadiduras u omisiones particulares.
El texto griego de este códice es una representación del tipo textual occidental. Kurt Aland lo ubicó en la Categoría IV.
El Códice de Beza se conserva en la Universidad de Cambridge, y Beza lo presentó a esa institución en 1581. Actualmente se le designa como "D" .

Teodoro de Beza o Théodore de Bèze



(Vézelay, 1519-Ginebra, 1605) Teólogo protestante francés. Perteneciente a una familia aristocrática y católica, tras una crisis religiosa en París en 1548, se adhirió a la Reforma protestante. En 1559 marchó a Ginebra como profesor de teología. En 1564, a la muerte de Calvino, le sustituyó como rector de la Academia, el foco cultural más importante del calvinismo, y, buen discípulo del reformador, defendió contra Castellion la intolerancia religiosa. Escribió muchos libros en latín y en francés. Entre ellos, cabe destacar una tragedia sobre Abraham, un misterio con prólogo y coros y La comedia del papa enfermo. Dirigió la redacción de la Historia eclesiástica de las Iglesias reformadas del reino de Francia (1580).
No menos importancia son las contribuciones de Beza a la erudición bíblica. En 1565 publicó una edición del Nuevo Testamento griego, acompañada en columnas paralelas por el texto de la Vulgata y una traducción propia (ya publicada desde 1556). Se agregaron anotaciones, también publicadas anteriormente, pero ahora las enriqueció y amplió enormemente. 
En la preparación de esta edición del texto griego, pero mucho más en la preparación de la segunda edición que publicó en 1582, Beza pudo haber recurrido a la ayuda de dos manuscritos muy valiosos. Uno se conoce como el Codex Bezae o Cantabrigensis, y más tarde fue presentado por Beza a la Universidad de Cambridge, donde permanece en la Biblioteca de la Universidad de Cambridge; el segundo es el Codex Claromontanus, que Beza había encontrado en Clermont (ahora en la Bibliothèque Nationale de France en París). Sin embargo, no fue a estas fuentes que Beza estaba principalmente endeudado, sino más bien a la edición anterior del eminente Robert Estienne (1550), basada en gran medida en una de las ediciones posteriores de Erasmus. 
Las labores de Beza en esta dirección fueron sumamente útiles para quienes vinieron después. Lo mismo puede afirmarse con la misma verdad de su versión latina y de las copiosas notas con las que se acompañó. Se dice que el primero ha sido publicado más de cien veces. Aunque algunos sostienen que el punto de vista de Beza sobre la doctrina de la predestinación ejerció una influencia excesivamente dominante sobre su interpretación de las Escrituras, no hay duda de que agregó mucho a una comprensión clara del Nuevo Testamento.



El Codex Ephraemi Rescriptus

El Codex Ephraemi Rescriptus conocido también por Códice Ephraemi Syri Rescriptus (París, Biblioteca Nacional de Francia, Gr. 9; Gregory-Aland no. C o 04) es un manuscrito uncial del siglo V, junto con los códices vaticanus, alexandrinus y sinaiticus, forma el grupo de los cuatro manuscritos unciales de la Biblia Griega.

Descripción

Este códice recibe su nombre de los tratados, 38 sermones, de San Efren el Sirio (traducido al griego) que se sobreescribieron (rescriptus) al texto original durante el siglo XII, eliminando parcialmente la escritura anterior, lo que formó un documento palimpsesto.
Son un total de 209 hojas de 33 x 27 cm (otras fuentes señalan 30 cm x 25 cm1). El texto está escrito en una sola columna, con entre 40 y 46 líneas por columna.
Se cree que originalmente el códice se trataba de una biblia completa, aunque hasta nuestros días solo sobreviven únicamente 64 hojas del Antiguo Testamento, escrituras hebreas, (parte del Eclesiastés y el libro de la Sabiduría, algunos fragmentos de los Proverbios y los Cánticos) y 145 hojas del Nuevo Testamento, escrituras griegas, pero sin encontrarse ningún libro completo. 
Es interesante mencionar que los textos del nuevo testamento están muy mezclados; parece que el escriba copió los textos de diferentes manuscritos, estando en algunas partes de acuerdo con el estilo alejandrino y más frecuentemente con el estilo Sirio. Tras la caída de Constantinopla, el manuscrito fue llevado a Florencia, donde Catalina de Médicis lo tomó, llevándolo a París, donde posteriormente pasó a formar parte de la colección de la Biblioteca Nacional de Francia.

El descifrado

En el siglo XVII se descubrió que debajo de los sermones de Efrén de Siria había una escritura bíblica. El descifrado fue una tarea difícil al añadirse al hecho de que los textos estaba superpuestos que la tinta del original era muy tenue y las hojas estaban en mal estado. Se llegaron a utilizar métodos químicos para hacer que destacara la tinta original pero los resultados fueron escasos.
Ya en el siglo XIX, a principios de 1840 el lingüista alemán Konstantin von Tischendorf logró descifrar el códice después de 2 años de trabajo. Se basó en el tipo de letra que se usaba en la escritura griega uncial que era el uso de letras mayúsculas sin unión alguna y aprovechando que el texto original destacaba cuando las hojas eran puestas al contraluz.
En 1843 Tischendorf publicó una parte de los textos descifrados y dos años más tarde, en 1845, el resto.

Konstantin von Tischendorf



Konstantin von Tischendorf (18 de enero de 1815 - 7 de diciembre de 1874) fue un lingüista alemán.
Tischendorf teólogo y filósofo logró descifrar en 1842 el Códice Ephraemi Syri Rescriptus y estudió otros muchos de esos documentos fundamentales en el estudio de la Biblia.

Konstantin von Tischendorf nació en Sajonia en el año 1815, era hijo de un médico forense. En 1834 con tan solo 18 años empieza a estudiar Teología y Filosofía, doctorándose en la especialidad crítico textual en el año 1838.
Desde los inicios (incluso antes) de su doctorado le preocupaba la alta critica (corriente que intentaba socavar la autoridad de la Biblia, poniendo en duda la autenticidad del texto bíblico en sí) que teólogos vertían hacia las Escrituras.
Tischendorf, como eminente erudito, investigador de las Escrituras tenía que rebatir esas ideas hacia la Biblia. La única forma de demostrarlo fue el estudio de escritos, libros, códices, etc., de la Escrituras.1​ Por lo tanto toma la determinación de abandonar su vida cómoda como profesor, y se lanza a la búsqueda de estos por las bibliotecas, monasterios, de Europa e incluso fuera de ese continente.

Códice Sinaítico

En 1844, llegó al monasterio de Santa Catalina en el Monte Sinaí, allí halló 129 hojas, de un códice, escrito en griego, perteneciente a las Escrituras Hebreas o Antiguo Testamento del siglo IV. Se conocería posteriormente como Códice Sinaítico, los monjes del monasterio le dieron 43 hojas del preciado manuscrito. En 1853, vuelve de nuevo al monasterio, y esta vez descubrió un fragmento del libro de Génesis del mismo códice.
Ese mismo año, se le acaban sus recursos (de su propio bolsillo pagaba sus hallazgos e investigaciones), se ve en la necesidad de conseguir el patrocinio de alguien acaudalado que crea en sus investigaciones, abandona su país natal, fijándose en Rusia y en la persona del Zar.
(Rusia, había entrado en una era de cambios y reformas, el énfasis en la educación era primordial, la emperatriz Catalina II, era la promotora, había enviado a eruditos para que aprendieran hebreo en las universidades europeas, además fundó la Biblioteca Imperial de San Petersburgo, pero existía una deficiencia, solo contaban con seis manuscritos hebreos, los eruditos empezaban a traducir del hebreo al ruso las Escrituras)
El Zar Alejandro II, se dio cuenta enseguida de lo positivo que eran las demandas de Tischendorf, para sus propósitos, que auspicio la misma.
En 1859, por tercera vez visita el monasterio, esta vez, los monjes le dan más facilidades para sus investigaciones, hallando el resto del códice. Tischendorf que dedicó su vida y talentos a buscar manuscritos antiguos de la Biblia, descubrió el Codex Sinaiticus una verdadera 'joya'. Las pretensiones de Tischendorf, eran publicar el códice, propuso a los monjes que entregaran el códice al Zar, este a cambio podría utilizar sus influencias a favor del monasterio. Los monjes aceptaron pero, dejaron claro que el códice tendría que regresar al monasterio, (al final no se devolvió, el Gobierno Ruso pagó 7000 rublos, por el mismo a los monjes ortodoxos).
Una vez en Rusia, Tischendorf se dirigió al Palacio de Invierno del Zar; allí le comentó que seria muy provechosa la publicación del manuscrito, el Zar aceptó sin dilación.
Tischendorf, eufórico escribiría:

"La Providencia ha dado a nuestra generación [...] La Biblia Sinaítica para que sea una luz clara y completa en cuanto al verdadero texto de la palabra escrita de Dios y por ayudarnos a defender la verdad estableciendo su auténtico contenido".

Nuevo Testamento

En el invierno de 1849 fue publicada la primera edición de su gran obra titulada Novum Testamentum Graece. Ad antiquos testículos recensuit. Apparatum MODIS multis criticum (traducido como Nuevo Testamento griego. Los antiguos testigos revisados).
Estos fueron en parte el resultado de los incansables viajes que había comenzado en 1839 en busca de manuscritos del Nuevo Testamento, "para aclarar de esta manera la historia del texto sagrado, y para recuperar en lo posible el texto apostólica genuino, que es el fundamento de nuestra fe".

En 1850 apareció su edición del Codex Amiatinus (corregida en 1854)​ y de la versión Septuaginta del Antiguo Testamento (7ª ed, 1887.); en 1852, entre otras obras, fue publicada su edición del Codex Claromontanus. En 1859 fue nombrado profesor de teología y de paleografía bíblica. Un libro sobre sus viajes, Aus dem Lande heiligen (Desde la Tierra Santa) apareció en 1862; los trayectos orientales de Tischendorf fueron lo suficientemente ricos en descubrimientos como para merecer el mayor elogio.
Entre 1869 y 1872 apareció la gran edición, octava, de su obra magna "Edición crítica del Nuevo Testamento", que alcanzó 21 ediciones pero este número se eleva a veinte o veintiún años, si se incluyen las meras reimpresiones de placas de estereotipos y las ediciones de menor importancia de sus grandes textos críticos; grabados póstumos alcanzar un total de cuarenta y uno.
El testimonio del manuscrito Sinaítico recibió gran peso. Las lecturas del manuscrito Vaticano se administraron con más exactitud y certeza que en las ediciones anteriores y el editor tuvo también la ventaja de utilizar los trabajos publicados de su colega y amigo Samuel Prideaux Tregelles. Moriría en 1874, después de toda una vida dedicada a la investigación bíblica.



Literatura Bizantina.



La cultura bizantina

7 de febrero de 2024

El imperio bizantino se caracterizó por el lujo, los despliegues del poder imperial y la vida urbana, aunque predominaba en su economía la actividad agrícola ya que la comercial estaba dificultada por la presencia de los árabes en las rutas. Fue característica la diversidad cultural con predominio de lo griego, pero con influencia romana, oriental y cristiana.
La educación, con gran influencia de la iglesia bastión de la lucha contra el Islam, estaba destinada a la formación de elites, que ocuparían los cargos dirigentes. Los aprendizajes consistían en un principio en la lectura de Homero y la Biblia. En el año 1054 la iglesia bizantina se separó de la católica romana al ocurrir el Cisma de Oriente, conformándose una iglesia propia, ortodoxa. Desde principios del siglo XIII fueron los monasterios los encargados de impartir enseñanza. El latín fue reemplazado paulatinamente por el idioma griego.
La literatura bizantina, además de estar vinculada a la patrística griega, fue rica y diversa. Se produjeron numerosas obras de teología, historia, hagiografía, retórica y poesía. Los textos literarios bizantinos se caracterizaban por su alto nivel de erudición y su estilo sofisticado, a menudo con un fuerte énfasis en la retórica. Entre los autores más destacados de este período se encuentran San Juan Damasceno, San Teófanes el Confesor y Ana Comneno, la primera mujer historiadora conocida.
Al principio la literatura estuvo vinculada a la patrística griega, aunque también hubo aportes propios, como una enciclopedia de 200 volúmenes ordenada por Constantino VII.
El arte bizantino se desarrolló en la ciudad de Bizancio entre los siglos IV y VI, y luego de la caída de Constantinopla se plasmó en el arte de los íconos y en la arquitectura con influencia religiosa de los Balcanes y Rusia. Fue Cristo el tema central del arte pictórico y arquitectónico bizantino. Fueron destacadas sus obras arquitectónicas, con proliferación de cúpulas, de influencia asiática, siendo representativa la basílica de San Marcos de Venecia del siglo XI y la de Santa Sofía de Kiev, en Rusia. También se destacaron las iglesias en forma de cruz griega, con gran uso de arcos. A fines del imperio predominó el uso del ladrillo.

La pintura estuvo regulada por la iglesia, siendo los pintores sometidos a ayuno y a ceremoniales. La iconografía religiosa estaba totalmente reglada. Eran imágenes estáticas. Los retratos debían ser idénticos, inmutables.
Luego del siglo IX, con los monarcas macedónicos, se inició el período medio, con estilo único y refinado, y rasgos lineales.
En el ámbito jurídico el emperador Justiniano (527-565) compiló el Derecho en su famoso Corpus Iuris Civilis. Esta compilación, que incluía el Digesto, las Instituciones y el Código de Justiniano, se convirtió en la base del derecho civil en muchos países europeos. Además, el derecho bizantino influenció profundamente el desarrollo del derecho canónico de la Iglesia Ortodoxa.
La cultura bizantina también se destacó en el campo de la ciencia y la filosofía. Los bizantinos preservaron y copiaron muchos textos antiguos, y realizaron importantes contribuciones en áreas como la astronomía, la medicina y la filosofía. La obra de los filósofos bizantinos, aunque a menudo ignorada en favor de sus contrapartes occidentales, fue crucial para el desarrollo de la filosofía durante la Edad Media.

Se llama literatura bizantina a la literatura del Imperio romano de Oriente, posteriormente conocido como Imperio bizantino. Está escrita fundamentalmente en griego, aunque ciertas obras escritas en latín, como el Corpus Juris Civilis, pueden ser también incluidas, y acoge además una parte de la literatura griega moderna que comienza en el siglo XI.

Periodos de la literatura bizantina.

La literatura bizantina evoluciona a lo largo de los mil años años de su historia, y se divide generalmente en cinco épocas o períodos principales.

El cristianismo transforma las tradiciones antiguas (siglos III al VI)

Cuando se fundó Constantinopla, varios géneros que la literatura griega tradicional había conocido ya habían desaparecido hace mucho tiempo, como el drama o la poesía lírica. Bajo la influencia de los Padres de la Iglesia griega nació una literatura cristiana que intentaba establecer una síntesis entre el pensamiento cristiano y el pensamiento helenístico. Se expresaba en una lengua ya muy alejada del griego demótico o popular que se utilizaba en la vida cotidiana, una lengua académica heredada a través del sistema educativo griego, centrado en el estudio de la retórica y los autores clásicos. 
Las medidas tomadas por el emperador Justiniano (483-565) contra los paganos (clausura de la Academia de Platón en Atenas, la última gran universidad pagana; la prohibición de adorar a los dioses paganos en Anatolia...), su persecución de los judíos, su lucha contra los herejes (monofisismo, el cisma de los Tres Capítulos), al mismo tiempo que precipitaron la extinción del paganismo, condujeron a una desaceleración de la producción literaria y a un debilitamiento de la enseñanza, como consecuencia de las leyes procristianas introducidas por Constantino el Grande.
Por tanto, es un período de intensa creación literaria cristiana en idioma griego, sin duda, pero también en latín (Amiano Marcelino, Claudiano) y en siríaco (Romano el Mélodo). El objetivo principal de los grandes escritores de esta época, como Juan Crisóstomo, el Pseudo Dionisio Areopagita o Procopio de Cesarea, es proponer una nueva visión del mundo y del hombre usando formas literarias heredadas del pasado. 
La hagiografía se desarrolla así como los relatos de milagros ubicados en un nuevo contexto, el del desierto (Apotegmas de los Padres del desierto), o en el entorno urbano tradicional, pero cuyos valores son rechazados (Simeón de Edesa).

Algunos autores:

Tres Padres de la Iglesia, originarios de Capadocia, se destacan durante este período. Este "nuevo movimiento de Alejandría" defiende la doctrina ortodoxa contra el arrianismo, así como el lugar de la razón en el estudio de las cuestiones religiosas:

Basilio de Cesarea (o Basilio el Grande). Nacido en Cesarea hacia 329, murió en 379. Desarrolló el concepto de la Trinidad basado en la similitud de la naturaleza entre el Padre y el Hijo. Organizador notable, escribió una Regla monacal para estimular la función económica y social de los monjes.

Gregorio de Nisa. Hermano de Basilio el Grande. Nacido entre 335 y 340; murió después de 394. Teólogo, participó en disputas con los arrianos. Muy interesado en cuestiones científicas, a menudo habla de problemas físicos, fisiológicos o médicos.

Gregorio Nacianceno o Gregorio el Teólogo. Nacido en 329/330, muerto en 390. Primero monje, luego patriarca de Constantinopla. Autor prolífico, escribió 354 Epigramas, una serie de cartas y sermones en los que es un ferviente defensor de la ortodoxia del concilio de Nicea. Recibió el título de "Teólogo" en el concilio de Calcedonia por su papel en los conflictos dogmáticos de la época.

Entre los escritores de esta época, también destacan:

Juan Crisóstomo. Proveniente de una excelente familia y exhaustivamente educado, fue primero monje antes de establecerse en Constantinopla, donde participó en las disputas contra el creciente poder de los Godos arrianos. Gran predicador, sus Homilías llenan casi 2000 manuscritos. Se centra en la interpretación literal de las Escrituras, rechazando las interpretaciones alegóricas.

Eusebio de Cesarea. Nacido alrededor de 260, murió en 339/340. Experimentó el final de la persecución y se convirtió en obispo de Cesarea tan pronto como se promulgó el "Edicto de Tolerancia". Era un teólogo cercano a los arrianos, y también historiador; se le debe una Historia de la Iglesia o Eclesiástica que revisó varias veces para ajustarse a la situación política de la época, así como una Vida de Constantino.

Sócrates de Constantinopla. Nacido alrededor de 380, murió después de 439. Historiador eclesiástico. Su Historia de la Iglesia continúa la de Eusebio y abarca el período 305-439 en siete volúmenes, cada uno dedicado a la vida de un emperador.

Atanasio de Alejandría. Nacido en 295, muerto en 373. Teólogo y filósofo. Su obra principal es una refutación del arrianismo en cuatro volúmenes. También escribió una Vida de San Antonio, que contribuyó a la expansión del monacato.

Paladio de Galacia o de Helenópolis. Nacido en 363 o 364, murió alrededor de 340. Eclesiástico y escritor, fue el primer obispo de Helenopolis antes de ser depuesto por su apoyo a Juan Crisóstomo. Más tarde fue obispo de Aspuna. Es el autor de Historia lausiaca, que describe el desarrollo del monacato egipcio. Se le atribuye al igual que los Diálogos de la vida de San Juan Crisóstomo y un Tratado de los pueblos de la India y los brahmanes.

Prisco de Panio (historiador) de Tracia. Nació entre 410 y 420, murió después de 472. Diplomado y escritor, participó en una embajada en 449 que fue a los hunos. Fue una de las principales fuentes sobre Atila y los hunos para los autores del siglo VI

Zósimo. Nacido alrededor de 460, murió en una fecha desconocida. Oficial del Tesoro Imperial. Uno de los últimos historiadores paganos, escribió una nueva historia que va al sitio de Roma por Alarico I.

Amiano Marcelino. Nació alrededor de 330, murió alrededor de 395. Aunque era de origen grecosirio, fue uno de los últimos historiadores paganos y también uno de los últimos en usar el latín. Su trabajo principal, Res gestae, continúa la Historia de Tácito y abarca desde 96 a 378 d. C..

El reinado de Justiniano marcó el final de este período de intensa actividad. El propio emperador compuso muchos himnos y escritos dogmáticos. Animó a varios historiadores como Procopio de Cesarea  que relataron sus expediciones.

Pedro el Patricio. Nacido alrededor de 500, murió alrededor de 500-565. Abogado y diplomático de Iliria, se le atribuye una Historia del Imperio Romano desde la muerte de Julio César en 44 hasta la muerte de Constancio II en 361 y una historia de la función del magister officiorum de su creación bajo Constantino el Grande hasta Justiniano, describiendo entre otras las diversas ceremonias imperiales de Constantino VII Porfirogéneta en su De Ceremoniis.

Agatías (llamado el Escolástico). Nacido alrededor de 532 en Mirina, murió en 582 o 594. Originario de Asia Menor, fue primero funcionario en Esmirna antes de convertirse en un reconocido abogado en Constantinopla. Es autor de poemas y epigramas breves, pero es más conocido por su Historia de Justiniano, que continúa el trabajo de Procopio de Cesarea y rastrea las actividades del emperador desde 552 hasta 558.

Juan de Éfeso (también llamado Juan de Asia o Juan de Amida). Nacido alrededor de 507, fallecido después de 585. Obispo monofisita y escritor religioso de lengua siríaca, es autor de Vidas de los benditos de Oriente, junto con 58 breves biografías de monjes y ascetas de Mesopotamia, así como una historia eclesiástica que cubre el período de Julio César en el año 585, probablemente, interrumpida por su muerte.

Período oscuro (siglos VII al VIII)

Sucede a este rico periodo otro relativamente oscuro, donde solo unos pocos teólogos permanecen activos (Máximo el Confesor y Germano I de Constantinopla, Juan Damasceno en Siria). Es un momento problemático tanto internamente (sucesión de varios emperadores) como en el exterior (invasiones), donde la vida urbana y la educación disminuyen y, con ellas, el uso del lenguaje y los estilos clásicos. 
También es un período que incluye la feroz polémica sobre las imágenes o iconoclasia y se destruyen muchas obras artísticas y literarias. La mayoría de los escritores de la dinastía de Heraclio provienen de las provincias orientales, algunas de las cuales ya están bajo control musulmán.
 Dentro del imperio, fue el período iconoclasta el que produjo una abundante literatura religiosa, pero solo nos han llegado los textos de autores opuestos a este movimiento. En esta época hubo pocos historiadores reales, aunque sí varios cronistas que permiten entender el período.

Algunos autores

Jorge de Pisidia.

Juan de Antioquía (cronista). Se suelen confundir con este nombre dos escritores, uno que vivió en el siglo VII que escribió una historia del mundo desde Adán hasta 610, y otro que vivía en el siglo X. Es casi imposible separar los textos que pertenecen a uno o al otro.

Máximo el Confesor. Nacido en 580, muerto en 662. Monje y teólogo. Fue asekretis (secretario imperial) en la corte de Heraclio. Defendió la ortodoxia en la disputa del monotelismo y Constancio II lo acusó de traición. Fue un escritor prolífico en materia religiosa, influido por los "Padres de Capadocia" , y se le considera el verdadero creador de la mística bizantina.

Sofronio I de Jerusalén

Andrés de Creta (himnógrafo) . Nacido alrededor de 660, probablemente murió en 740. Nacido en Damasco , vivió en Siria y Palestina después de la conquista de los árabes antes de convertirse en obispo de Creta . Compuso numerosos himnos religiosos, incluido el Gran Canon , que todavía se leía en las iglesias ortodoxas durante la Cuaresma. Se le considera el creador de este género que sustituyó a la kontakion (ver "poesía religiosa").

Nicéforo I de Constantinopla. Nació alrededor de 758, murió en 828. Teólogo e historiador. Escribió varios libros para defender los iconos. Su Historia Syntomos (Breviarum) describe los eventos de 602 a 769; su Chronographikon constituye una lista de gobernantes desde la creación del mundo hasta 829.

Renacimiento literario (siglos IX y X)

En el orden literario, lo que se ha llamado el "Renacimiento macedonio" se distingue menos por su creatividad que por su deseo de recopilar, copiar y estructurar la cultura helénico-cristiana de la antigüedad tardía. Con ese fin, se recopila y configura cuanto ya se había hecho. Fue la época de los manuales o libros de texto, ya sea sobre jerarquía burocrática (taktika), estrategia o táctica militar (estrategika), ley romana (basilika) o reglas a seguir por las corporaciones de la capital (El libro del eparca). Constantino VII Porfirogéneta y su corte marcaron la pauta con tratados como De thematibus, De administrando imperio y De ceremoniis.
El siglo IX fue dominado por monjes y clérigos como Teófanes el Confesor, Teodoro Estudita y Jorge el Monje. Los reemplazaron en el siglo siguiente por funcionarios civiles y eclesiásticos que reunieron y publicaron los textos de los viejos maestros Platón, Homero y Aristóteles. A los héroes excéntricos de siglos anteriores se les añaden personajes más reales como Filareto, el aristócrata generoso y rico que dio casi toda su fortuna a los pobres, o monjes y monjas que se sometieron obedientemente a la disciplina monástica como Teodora de Salónica o la milagrera o taumaturga santa Irene de Chrysobalanton.
La única verdadera novedad es la sustitución de la escritura uncial, fundada en la capital y la antigua cursiva romana utilizada en el siglo III al VIII. por la minúscula carolingia. Sin embargo, la lengua popular o demótica fue proscrita aunque se mantuvo viva en la oralidad; muchas de las humildes vidas de santos fueron reescritas en un lenguaje tan arcaizante como pomposo.

Algunos autores

Constantino Céfalas. Fechas de nacimiento y muerte desconocidas. Compilador, trabaja en la Antología griega.

Jorge Sincelo. Fecha de nacimiento desconocida, falleció después de 810. Cronista eclesiástico y bizantino. Monje, fue llamado a servir como sincelo (secretario privado) del Patriarca Tarais de Constantinopla. A la muerte de este último se retiró a un monasterio donde escribió su Extracto de la cronografía (Chronographias ekloge), que abarca los acontecimientos del mundo desde Adán y Eva hasta el comienzo del reinado de Diocleciano.

Teófanes el Confesor. 

Jorge el Monje (o Georges Harmatôlos). Fecha de nacimiento y muerte desconocida. El redactor. Dejó una Crónica universal en cuatro libros, que cuenta la historia del mundo desde la Creación hasta el año 842, centrada principalmente en eventos religiosos.

Juan Damasceno.

Teodoro Estudita. 

Kassia de Constantinopla. Nacida entre 800 y 810, murió entre 843 y 867. Fue propuesta como posible esposa para el emperador Teófilo, pero su pronta inteligencia lo desairó y prefirió a Teodora. Se convirtió en una monja, fundó un convento en Constantinopla y escribió (o compuso) la letra y la música de muchos himnos litúrgicos y algunos himnos profanos.

Focio. (c. 820 - 893) fue un erudito de producción muy variada y extensa: ocupa cuatro volúmenes de la Patrología griega de Migne (PG, 101-104). Pero tal vez lo más importante que hizo fue salvar para el futuro lo esencial de gran parte de la literatura griega que luego desaparecería en su Myriobiblon o Biblioteca (gr.: Μυρόβιβλον ἢ Βιβλιοθήκη; lat.: Myriobiblion seu Bibliotheca), una colección de epítomes en 280 capítulos de obras antiguas y modernas, gracias al cual conocemos la obra de Ctesias, Memnón de Heraclea, Conón y Ptolomeo Queno y las obras perdidas de Arrio y Diodoro de Sicilia, entre muchos otros. Nombrado Patriarca de Constantinopla pese a su condición laica (por eso recibió todas las órdenes sacras en cinco días), su papel fue fundamental en el llamado Cisma de Focio que separó a la iglesia ortodoxa de la latina, sobre todo por la controversia de la cláusula filioque.

Juan VII el Gramático, llamado a veces Juan Hylilas. Nacido al final del siglo VIII en Constantinopla, murió después de 867. Fue primero iconódulo y luego iconoclasta. El emperador León V lo eligió para compilar la antología de textos que se utilizó para condenar el culto a las imágenes en el Concilio de Constantinopla en 815, pero es más conocido por ser un orador renombrado. Fue depuesto tras el regreso de las imágenes.

León VI el Sabio. Nacido en 866, muerto en 912. Emperador y alumno de Focio. Escribió muchos sermones, himnos litúrgicos y otras obras. Protegió y alentó a los hombres de letras, por lo que "el palacio imperial se transformaba de vez en cuando en una nueva Escuela o Academia".

Constantino VII Porfirogéneta. Nacido en 905, muerto en 959. Emperador, fue el centro de una intensa actividad literaria en la que participó personalmente componiendo obras históricas, políticas y hagiográficas como la De administrando imperii, la De Ceremonis, la De Thematibus y la Vita Basilii.

Suda (?) No conocemos la identidad del autor o autores que se ocultan bajo este nombre, autor al parecer de uno de los primeros diccionarios enciclopédicos, el Lexicon "de Suda". Se compuso posiblemente al final del siglo IX. y fue remodelado muchas veces en los siglos que siguieron. Incluyó cerca de 30 000 entradas y fue una "compilación de compilaciones" (Lemerle) representativo del conocimiento universal de entonces.

Aretas de Cesarea. Nacido alrededor de 860, murió en 893. Prelado considerado uno de los más grandes filólogos y humanistas bizantinos. Autor de Comentarios al Apocalipsis sobre la base de Andreas de Cesarea, de Notas sobre Platón, Luciano de Samosata y Eusebio de Cesarea, así como una voluminosa correspondencia sobre cuestiones religiosas y políticas de su tiempo.

Nicolás I el Místico. Nacido en 852, muerto en 924. Patriarca de Constantinopla. Se dejó 150 cartas son una excelente fuente de información sobre la historia y las relaciones eclesiásticas entre Bizancio y el sur de Italia, con Bulgaria y la región del Cáucaso y varios libros canónicos.

León el Diácono. Nacido en 950, murió alrededor de 992. Historiador. Su historia abarca el período de 959 a 976 (expedición de Basilio II contra los búlgaros y guerras de Sviatoslav I de Kiev contra los griegos.

Juan Geómetra (o Juan Kyriotès). 

El Prerrenacimiento (siglos XI al XII)

En este período, hay una reacción contra el enciclopedismo del período anterior. Surge un nuevo tipo de escritor que no es ni monje ni funcionario, sino intelectual, o incluso poeta profesional, consciente de su talento y ansioso por compartir su experiencia personal en novelas de aventuras o amor donde los personajes ya no son extremos, pero pueden combinar en ellos las cualidades del héroe y los defectos del antihéroe (Miguel Psellos, Aniceto de Konya). Sin embargo, la tradición sigue siendo utilizada no solo como fuente, sino también como un medio para interpretar la realidad (Eustacio de Tesalónica).
El griego vernáculo o demótico hace una entrada tímida en la literatura, así como un cierto humor, mientras que los géneros más serios como la hagiografía se abandonan en favor de la sátira.

Algunos autores

Cristóbal de Mitilene. Nació alrededor de 1000, murió después de 1050. Alto funcionario y poeta. Dejó una colección de 150 poemas, a menudo satíricos, sobre diversos temas: la araña, los maridos engañados, los pseudointelectuales. También ha escrito cuatro calendarios de santos conmemorativos de todos los santos y las fiestas de la liturgia ortodoxa.

Ana Comneno. 

Miguel Psellos. 

Miguel Ataliates. Nacido alrededor de 1022, murió después de 1085. Funcionario superior (juez) e historiador. Su historia, que abarca el período 1034 a 1079/1080, contrasta la gloria de la antigua Roma con el declive político y militar de Bizancio en su época. También dejó un tratado jurídico corto y de estilo sencillo, para que fuera accesible a todo el mundo.

Nicéforo Brienio (1062-1137) . Nació alrededor de 1064, murió alrededor de 1136. Militar e historiador. Hijo del general del mismo nombre y esposo de Anne Comnenus, dejó una obra inacabada, Material for a History , una especie de crónica de las grandes familias de su tiempo, explicando de manera sencilla el surgimiento de la familia Comnenus (1070-1079) .

Juan Cinnamo. Nacido alrededor de 1143, murió después de 1185. Secretario e historiador imperial. Escribió una historia que abarca los reinados de Juan II y Manuel Comneno (1118-1176), que es una continuación de la obra de Ana Comneno.

Miguel Coniates y Aniceto de Konya, conocidos como Acominati. Dos hermanos de Konya en Asia Menor. Miguel (alrededor de 1140-1220) fue obispo de Atenas. Dejó una amplia selección de sermones, discursos, poemas y cartas en los que deplora la pobreza intelectual de Atenas en su tiempo. Aniceto (alrededor de 1155-1215 / 1216) fue alto funcionario e historiador. Escribió una Historia del Imperio Romano de Oriente que abarca desde el reinado de Manuel a la toma de Constantinopla por los cruzados.

Eustacio de Tesalónica. 

Teofilacto de Ohrid. Nacido alrededor de 1050, murió después de 1126. Arzobispo de Acrida (Ohrid) en Macedonia, luego bajo control bizantino. Inicialmente guardián del joven Constantino Ducas, escribió alrededor de 1085 un espejo de príncipes que dibujaba el retrato del emperador ideal. Luego fue nombrado arzobispo de Ohrid, donde se dedicó durante veinte años a educar a sus fieles, cuya rudeza lamentó. También escribió muchos Comentarios a las Sagradas Escrituras que tuvieron mucha repercusión ulterior.

Juan Tzetzes.

Teodoro Pródromo. 

Constantino Estilbes. Activo al final de la XII y principios del XIII. Prelado (metropolita de Cícico), retórico y poeta. Su trabajo incluye discursos, un panegírico del emperador Isaac II Ángelo y la Memoria contra la Iglesia latina, que contiene tanto quejas de naturaleza teológica como protestas contra de los saqueos de los cruzados cuando cayó en su poder Constantinopla.

De la ocupación latina a la ocupación turca (siglos XIII al XV)

El período que va desde la captura de Constantinopla por los Cruzados (1204) hasta la conquista por los turcos otomanos (1453) es de desánimo. Ya no se cree en la asistencia divina para garantizar la victoria de la ortodoxia sobre los bárbaros. Nace una concepción trágica de la historia (Laónico Calcocondilas) en la que el héroe puede ser derrotado (Juan VI Cantacuceno).
Además, los contactos con Occidente están aumentando. Con la creación de los reinos y estados europeos aparece una literatura caballeresca que se narra crónicas como la Crónica de Morea o la Crónica de Tocco. Algunos escritores, especialmente aquellos que han aceptado el catolicismo romano, están comenzando a traducir los escritores latinos al griego. Otros, como Pletón o Besarión, emigran a Italia, donde reciben una cálida bienvenida de los helenófilos como Barlaam el Calabrés y enseñan griego mientras alientan las traducciones de autores antiguos en latín.
Convencidos de su superioridad intelectual contra el avance militar y económico de Occidente, están más apegados al lenguaje arcaico de los clásicos. Por el contrario, la lengua vernácula, que había aparecido en el período anterior, aunque todavía tímidamente, se afirma en las novelas rimadas o hagiografías, géneros que conocen ahora una nueva popularidad.

Algunos autores

Nicéforo Blemmidas. Nacido en 1197, murió alrededor de 1269. Teólogo y filósofo. Dirigió al principio la Escuela Imperial de Nicea, se convirtió en monje y, gracias a su vasta erudición, defendió enérgicamente la posición ortodoxa durante las discusiones con los latinos, escribiendo para este propósito una serie de tratados teológicos. También es autor de un Manual de filosofía aristotélica, dos autobiografías, un libro de geografía y un tratado político, Estatua imperial (βασιλικός άνδριάς), que traza un retrato del emperador perfecto.

Teodoro II Lascaris. Nacido en 1221, muerto en 1258. Emperador bizantino en Nicea. Gran intelectual, Nicéforo Blemmidas lo marcó profundamente; de hecho, fue Blemmidas quien escribió para él su Estatua Imperial. Escribió varios tratados sobre temas filosóficos y religiosos, así como piezas retóricas como un enkomion (encomio, alabanza) de la ciudad de Nicea. Su extensa correspondencia demuestra un vasto conocimiento de las ciencias naturales y las matemáticas.

Jorge Acropolita. Nacido en 1217, muerto en 1282. Historiador, diplomático y alto funcionario de Juan III Ducas Vatatzés. Su Crónica es una continuación del trabajo de Aniceto de Konya o Koniates y rastrea la historia del imperio desde la captura de Constantinopla por los latinos hasta la reconquista de la capital por Miguel VIII Paleólogo. Fue embajador ante Gregorio X en el Concilio de Lyon y escribió dos tratados sobre la procesión del Espíritu Santo.

Nicolás Mesarita. Nacido alrededor de 1163, murió después de 1214. Eclesiástico y escritor, pertenece a una escuela que quiere definir nuevos criterios estéticos. Es autor de una ecfrasis o Descripción de la Iglesia de los Santos Apóstoles donde estaban enterrados los emperadores bizantinos, importante porque fue destruida por los turcos otomanos en 1453.

Juan Apocauco. Nacido alrededor de 1155, murió en 1233. Eclesiástico y teólogo, jugó un papel importante en las luchas de poder entre las iglesias del despotado de Epiro y el Patriarcado Ecuménico refugiado en Nicea. Su extenso Epistolario muestra la historia social y legal de este periodo.

Máximo Planudes. Nacido alrededor de 1260, murió en 1305. Filólogo y gramático, se hizo famoso por ofrecer una nueva edición de la Antología griega, la llamada Antología de Planudes. Es, junto a Tomás Magistro, Demetrio Triclinio, Manuel Moscópulo, Teodora Raulena y Juan Zarides, uno de los grandes eruditos de la época de Andrónico II.

Jorge Gemisto Pletón. 

Juan VI Cantacuceno. Nacido alrededor de 1295, murió en 1383. Emperador bizantino. Después de su abdicación en 1354, Juan Cantacuceno se convirtió en monje en el monasterio de San Jorge de los Manganes. Dedicó el final de su vida a escribir sus Memorias, sobre el período comprendido entre 1320 y 1356.

Jorge Paquimeres. 

Nicéforo Calixto. Nacido antes de 1256, murió alrededor de 1335. Monje e historiador. Es conocido sobre todo por su Historia eclesiástica, de la que tenemos solo los libros desde el nacimiento de Cristo hasta el siglo VII.

Nicéforo Grégoras. Nacido alrededor de 1290, murió en 1360. Historiador, filósofo, erudito y humanista. Después de años de enseñanza, participó activamente en las disputas sobre el hesicasmo. Espíritu universal, escribió sobre prácticamente todos los temas de su tiempo. Su obra más importante es la Historia romana, que abarca el lapso entre 1204 y 1359. Su Epistolario incluye 161 cartas a contemporáneos prominentes.

Jorge Frantzés

(Nombre de pila desconocido) Ducas. Nacido alrededor de 1400, murió después de 1462. Historiador. Escribió una Historia del Imperio del Este que va desde 1341 (advenimiento de Juan V) hasta 1462 (conquista de Lesbos por los turcos); en ella insiste en la inmoralidad del sultán Mehmed II; contempla la caída de Constantinopla como un castigo divino y apoya la unión con Roma.

Laónico Calcondilas o Calcocondilas. Nacido alrededor de 1423, murió alrededor de 1490. Historiador. Escribió una Historia en diez volúmenes que abarca el período 1298-1463; se centra menos en la dinastía de los Paleólogo como en los otomanos y sus gobernantes.
La cuestión de la unión de las Iglesias de Oriente y Occidente, así como la del hesicasmo, produjo una intensa actividad literaria bajo los Paleólogos. Solo los escritores más representativos se mencionan a continuación.

Demetrio Cidonio. Nacido alrededor de 1320, fallecido alrededor de 1397. Teólogo, traductor y alto funcionario, estaba a favor de la reconciliación con Roma. Tradujo al griego muchos autores latinos como Agustín de Hipona y Tomás de Aquino. Es autor de seis textos retóricos y polémicos llamados Apologías, de discursos que exhortan a la unión entre los bizantinos contra los turcos y de un extenso epistolario mantenido con personajes eminentes de su época.

Basilio Besarión (o Juan Besarión). Nacido en 1403, muerto en 1472. Patriarca latino de Constantinopla y cardenal. Al principio fue higúmeno del monasterio de San Basilio; acompañó a Juan VIII al Concilio de Florencia. Y aunque al principio defendió la posición griega, evolucionó y finalmente abogó por la reconciliación entre las dos iglesias. Convertido al catolicismo, Eugenio IV lo nombró cardenal. Sus escritos revivieron en Italia la filosofía platónica.

Gregorio Palamas. Nacido en 1296, murió en 1359. Monje, teólogo y arzobispo de Tesalónica. Durante las conversaciones sobre la unión de las iglesias, escribió un tratado decididamente hostil a cualquier compromiso con la iglesia latina. Entre 1326 y 1327 entró en una disputa teológica con un monje italiano, Barlaam el Calabrés, lo que le llevó a escribir varios libros en defensa del hesicasmo.

Nicolás Cabasilas.

Pletón

Gregorio II de Chipre. 

Teodoro Metoquita. Nacido en 1270, muerto en 1332. Político, escritor y filósofo. De espíritu universal, Metoquita dejó una obra que aborda cuestiones en todas las áreas conocidas por su tiempo y refleja su gusto por la antigüedad clásica. En prosa escribió discursos, comentarios a la filosofía de Aristóteles, libros de astronomía y textos hagiográficos. También escribió veinte poemas y tres oraciones fúnebres.

Nicéforo Grégoras.

Constantino Harmenopoulos. Abogado y juez en Salónica. Se le atribuye el Exabiblos, la última gran compilación del derecho civil y penal bizantino, incluido un Derecho agrario anexo. Esta compilación sirvió como código legal para los cristianos ortodoxos que vivieron en el Imperio turco. También escribió un resumen de derecho canónico titulado Epitome canonum.

Manuel Files. 

Teodoro de Melitene. Nacido alrededor de 1320, murió en 1393. Religioso y erudito. Compuso un tratado titulado Tres libros de astronomía, uno de los trabajos científicos más completos de la época bizantina, y además un largo poema titulado Sobre la Templanza y Comentarios sobre los Evangelios en tres libros.

Bizancio, el ‘influencer’ marginado.

5 julio 2018 

Los textos escritos de acuerdo con la gramática del Griego Clásico desde la fundación hasta la caída de Constantinopla (330-1453 d.C) superan los 100 millones de palabras, más del doble que toda la literatura griega anterior. Y sin embargo, la producción escrita bizantina apenas atrae el interés de las autoridades académicas y del público en general, más allá de los países que se sienten herederos directos de Bizancio.
Parece que tener más de mil años de historia, en este caso, no es suficiente. Pero debería serlo.

Un paseo por el Imperio

Generalmente se asocian a Bizancio buena parte de los países balcánicos y Rusia, es decir, naciones eslavas además de la propia Grecia. Pero en realidad son muchos más los herederos.
En primer lugar está Turquía, que constituyó el territorio central del Imperio. Estambul, la antigua Constantinopla, fue su capital. La herencia bizantina en Turquía no es solo “arqueológica”: la especial configuración del Islam turco y el laicismo de la moderna república no se entenderían sin el carácter multicultural del Imperio Otomano, en el que los griegos bizantinos tuvieron un importante peso económico. Solo el intercambio de poblaciones de 1923 (hoy se habla eufemísticamente de “limpieza étnica”) hizo que más de millón y medio de griegos abandonaran Anatolia.
Armenia y Georgia, en el Cáucaso, también orbitaron en torno a Bizancio durante un milenio y a partir de ello modelaron su cultura y literatura.

¿Y qué decir del llamado cristianismo oriental?
 
Los cristianos árabes, repartidos en diversas iglesias, constituyen una comunidad con vínculos colectivos que atraviesa todos los países de Oriente Próximo y Medio. En algunos de ellos son comunidades numerosas, como los maronitas del Líbano o los coptos de Egipto. En otros, son menguantes o están amenazadas (Siria, Palestina, Irak). Pero todos son memoria viva de la época en la que la cristiandad gobernaba aquellas tierras antes del Islam.

Por cierto: el Islam trataba a aquellos cristianos como hermanos, “gentes del libro”, sabedor de que su cultura derivaba de una reinterpretación del mundo judeocristiano infiltrado en Arabia por misioneros. El alfabeto árabe, luego utilizado para escribir el Corán, fue desarrollado por los Gasánidas, árabes cristianos que en el siglo VI gobernaron el reino nabateo como aliados de Bizancio.
Más al sur, en el cuerno de África, encontraremos que países como Etiopía y Sudán fueron convertidos al cristianismo. No por modernos misioneros, sino por los enviados desde Constantinopla en los siglos IV-VI. La fidelidad de los antiguos nubios a la fe ortodoxa se expresó en su adopción del griego como lengua oficial hasta el siglo XII, como prueban los centenares de inscripciones y grafitis en griego que nos han llegado de ellos.
Italia fue medio bizantina durante siglos. Especialmente el sur –donde quedan hoy unos pocos hablantes del “grico”– y Sicilia durante la Alta Media. Más tarde, en los siglos XIV-XV, la intelectualidad bizantina se asentó en el país, antes de que los turcos tomaran Constantinopla, y contribuyó a la aparición del Humanismo.
Había importantes comunidades griegas por toda Italia, especialmente en la “bizantinísima” Venecia, donde la imprenta de Aldo Manuzio, entre 1490-1515, llevó a las prensas a todos los clásicos griegos con ayuda de eruditos y cajistas bizantinos.
Esta rápida gira en torno a Bizancio ilustra la importancia de la herencia bizantina, por más que represente una civilización extinta. Bizancio constituyó un imperio influencer, exportador de cultura durante mil años, en los que se crearon las modernas naciones europeas. Desde Moravia hasta Etiopía, desde Cerdeña hasta Armenia, lo bizantino se constituyó en referencia de muchas culturas.

La herencia bizantina

Volvemos pues a nuestro punto de partida: ¿merece la pena leer algunas de las 100 millones de palabras que nos ha legado la literatura bizantina? 
Empezamos a pensar que sí cuando tenemos en cuenta que buena parte de esa literatura se tradujo a muchas lenguas de los países señalados.
Encontramos traducciones árabes, sirias, armenias, georgianas, eslavas, rusas, etíopes y, por supuesto latinas, de todos esos textos antes de la época moderna. Hoy en día, quienes no saben griego, pueden recurrir a traducciones de lenguas modernas para leer los principales textos bizantinos.
No hay excusa para que Bizancio siga siendo marginado por nuestros diplomáticos cuando tratan de establecer puentes entre culturas; por nuestros políticos que hablan de globalización sin darse cuenta de que esta no es un fenómeno reciente, sino una tradición cultural milenaria que intentan borrar los modernos nacionalismos; por nuestros educadores, que han arrinconado el griego clásico en las escuelas sin saber que con ello eliminan una llave mágica que nos lleva de la Grecia clásica a Bizancio y más allá; por los historiadores, que olvidan que entre Occidente y el Islam hubo una tercera civilización sin la que no se entiende Europa…

La lista podría incrementarse hasta el infinito. Para comprobar la necesidad de saber más del tema, lean a Averil Cameron, Cuestiones bizantinas, o a William Dalrymple, Desde el Monte Santo: viaje a la sombra de Bizancio. Bastará con concluir diciendo que “Byzantium matters”.


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