Apuntes de clases

Clases de filosofía y ciencias bíblicas del Instituto de Humanidades Luis Campino, y la Parroquia de Guadalupe de Quinta Normal.


lunes, 6 de julio de 2020

224).-Estado de Israel VI.


Esteban Aguila Orellana; Giovani Barbatos Epple; Ismael Barrenechea Samaniego; Jorge Catalán Núñez; Boris Díaz Carrasco; Rafael Díaz del Río Martí; Alfredo Francisco Eloy Barra ;Rodrigo Farías Picón; Franco Antonio González Fortunatti; Patricio Ernesto Hernández Jara; Walter Imilan Orjeda; Jaime Jamet Rojas; Gustavo Morales Guajardo; Francisco Moreno Gallardo; Boris Ormeño Rojas; José Oyarzún Villa; Rodrigo Palacios Marambio; Demetrio Protopsaltis Palma; Cristian Quezada Moreno; Edison Reyes Aramburu; Rodrigo Rivera Hernández; Jorge Rojas Bustos; Alejandro Suau Figueroa; Cristian Vergara Torrealba; Rodrigo Villela Díaz; Nicolás Wasiliew Sala; Marcelo Yáñez Garin; Katherine Alejandra del Carmen  Lafoy Guzmán; Paula Flores Vargas; 



Israel.




Pasaporte israelí

Israel —oficialmente Estado de Israel — es un país soberano de Oriente Próximo que se encuentra en la ribera sudoriental del mar Mediterráneo. Limita al norte con el Líbano, al este con Siria y Jordania, con Palestina y el mar muerto al este en Cisjordania, al oeste con la Franja de Gaza, al suroeste con Egipto y al sur con el golfo de Áqaba, en el mar Rojo. Con una población de casi 9 millones de habitantes,​ la mayoría de los cuales son judíos, Israel es el único Estado judío del mundo.​ 
Es también el hogar de árabes musulmanes, cristianos, drusos y samaritanos, así como otros grupos religiosos y étnicos minoritarios. La capital —con reconocimiento internacional limitado—, sede del gobierno y mayor ciudad del país es Jerusalén; el principal centro económico y financiero se encuentra en Tel Aviv-Yafo y el mayor centro industrial se localiza en Haifa.

El nuevo estado de Israel identifica sus raíces con la antigua Tierra de Israel (ארץ ישראל Eretz Yisraˈel), un concepto central para el judaísmo desde hace más de 3000 años. Después de la Primera Guerra Mundial y durante la partición del Imperio otomano, la Sociedad de Naciones aprobó el Mandato británico de Palestina con la intención de crear un «hogar nacional para el pueblo judío». En 1947, las Naciones Unidas aprobaron la partición de Palestina en dos Estados, uno judío y uno árabe.
​ El 14 de mayo de 1948, el Estado de Israel declaró su independencia, lo cual fue seguido por la Guerra árabe-israelí de 1948 con los vecinos países árabes, que se negaron a aceptar el plan de la ONU. Las sucesivas victorias en una serie de guerras posteriores confirmaron su independencia y ampliaron las fronteras del Estado judío más allá de lo dispuesto en el Plan de Partición de las Naciones Unidas. 
Desde entonces, Israel ha estado en conflicto con muchos de los países árabes vecinos, con varias guerras y décadas de violencia. Desde su fundación, las fronteras de Israel e incluso el derecho a existir del propio Estado ha estado sujeto a controversias, especialmente entre sus vecinos árabes. Sin embargo, Israel ha firmado tratados de paz con Egipto y Jordania, y se han hecho esfuerzos para alcanzar un acuerdo permanente con la Autoridad Nacional Palestina.



Política.


Israel es una democracia parlamentaria con un sistema pluripartidista y separación de poderes con sufragio universal.​ De acuerdo a la Ley del estado-nación, Israel se describe a sí mismo como un país judío.​ El sistema político israelí está formado por el poder legislativo, el poder ejecutivo y el judicial. Sus instituciones más importantes son el presidente, que se desempeña como jefe de Estado, la Knéset (el parlamento unicameral del país), el primer ministro y su Gabinete, que forman el gobierno, y el sistema judicial, cuyo más alto tribunal es la Corte Suprema y su independencia está garantizada por ley.
Israel está gobernado por 120 miembros parlamentarios, conocido como el Knéset. La Knéset se basa en la representación proporcional de los partidos políticos.
Las elecciones parlamentarias se celebran cada cuatro años, pero la Knéset puede disolver el gobierno en cualquier momento por una moción de confianza.

 Las Leyes fundamentales de Israel funcionan con una constitución no escrita. En 2003, la Knéset comenzó a redactar una constitución oficial sobre la base de estas leyes.

El Sistema Judicial de Israel consiste de un sistema de tres niveles: 

El nivel más bajo son los tribunales de magistrados, situado en la mayoría de las ciudades de todo el país. 
Por encima de ellos están los tribunales de distrito, que actúan como tribunales de apelación y tribunales de primera instancia, que están situados en cinco de los seis Distritos de Israel. 
El tercer y más alto nivel el Tribunal Supremo de Israel, asentado en Jerusalén. Cumple un doble papel como corte suprema de justicia y como Tribunal Superior de Justicia. En este último papel, la Corte Suprema dicta normas como un tribunal de primera instancia, que permite que las personas, tanto ciudadanos como no ciudadanos, presentar una petición contra las decisiones de las autoridades estatales.

El ordenamiento jurídico de Israel combina el derecho common law, el derecho civil y las leyes religiosas judías (Halajá). Se basa en el principio de stare decisis (precedente) y es un sistema acusatorio, donde las partes en el pleito deben presentar pruebas ante el tribunal. 
En el tribunal los casos son decididos por jueces profesionales en lugar de jurados.  El matrimonio y el divorcio están bajo la jurisdicción de los tribunales religiosos: judíos, musulmanes, drusos y cristianos. 

La elección de los magistrados es llevado a cabo por un comité de miembros de la Knéset, magistrados de la Corte Suprema, y miembros de la Asociación de Abogados de Israel.


Geografía




Mapa topográfico de Israel


Relieve.

En Israel se distinguen tres regiones geomorfológicas, de Oeste a Este: la llanura costera mediterránea, la cordillera central y el valle del río Jordán (la depresión más profunda de la Tierra). A estas tres regiones, hay que sumar la del desierto del Néguev, compuesto por una planicie y montañas calcáreas y situado al sur de Israel. Las regiones áridas ocupan más de la mitad del territorio de Israel.
Aun siendo desierto buena parte del territorio, en los valles abundan los lirios, y también los árboles como pinos, eucaliptos, olivos y acacias. Las retamas crecen esporádicamente en el desierto del Neguev. Existen iniciativas de reforestación que se llevan a cabo por todo el país, especialmente en las montañas, donde los pinos, robles, cipreses y laureles arraigan de forma exitosa.


Ubicación y límites.

Israel se encuentra al norte del ecuador, aproximadamente a 31°30' de latitud norte y 34°45' de longitud este. Ocupa el 151º lugar en extensión entre los países del mundo. La distancia entre los extremos de norte a sur es de 424 km. y en su punto más ancho 114 km., de este a oeste1​ y en su punto más estrecho, se reduce a solamente 15 km. Cuenta con una frontera terrestre de 648 km. y una costa de 273 km.
Israel limita al oeste con el mar Mediterráneo y al sur con el mar Rojo. Al suroeste se encuentra la Península del Sinaí, mientras que al este Jordania se encuentra más allá del río Jordan, del mar Muerto y del valle de la Aravá. En el límite norte se encuentra la Cordillera del Antilíbano. El asentamiento más austral de Israel es la ciudad de Eilat, mientras que el más septentrional es el concejo local de Metula. Las aguas territoriales de Israel se extienden en el mar hasta una distancia de doce millas náuticas.


Topografía

Israel se divide en cuatro regiones: tres franjas paralelas que corren de norte a sur (la Planicie Costera Mediterránea, la Cordillera Central, el Valle del Jordán –la depresión existente más profunda de la Tierra–, y el desierto de Néguev.

Planicie costera mediterránea

Es una estrecha y arenosa faja litoral que corre paralela al Mediterráneo bordeada por fértiles campos agrícolas que se internan hasta 40 km al interior del país. En el norte, la costa se ve interrumpida por escarpados riscos de piedra arenisca y cal que caen sobre el mar.
Esta región alberga a más de la mitad de los habitantes de Israel, e incluye importantes centros urbanos, puertos de aguas profundas, gran parte de la industria nacional, de su agricultura y de sus instalaciones turísticas.

Cordillera central

Varias cadenas montañosas recorren el país a lo largo. En el noreste, los paisajes de los Altos del Golán, formados por erupciones volcánicas, dominan el Valle de Jule.
Los montes de la Galilea alcanzan una altura de 500 a 1200 m s. n. m., a través de Samaria y Judea, hasta las montañas del Néguev, en el desierto meridional. Esta cadena montañosa es cortada por dos principales sistemas de valles: el Valle de Jezreel (también llamado llanura de Esdrelón) y la depresión de Beerseba.
Corrientes de agua permanentes y alta precipitación pluvial mantienen la zona verde durante todo el año. Los habitantes de la Galilea y del Golán se dedican a la agricultura, al turismo y a la industria liviana.
El Valle de Jezreel, separa las montañas de la Galilea de las de Samaria, es la zona agrícola más rica de Israel. Se encuentran en esta región varias comunidades cooperativas (kibutz y moshav). Los montes de Judea y Samaria presentan cumbres rocosas y valles fértiles, salpicados de plantaciones centenarias de plateados olivos.

La población se concentra principalmente en pequeños centros urbanos y grandes pueblos.

Los principales picos son:

Monte Hermón, en el Golán con 2236 m s. n. m.;
Monte Merón, Alta Galilea, con 1208 m s. n. m.;
Monte Tabor, Baja Galilea, con 588 m s. n. m.;
Monte de los Olivos, en Jerusalén, con 835 m s. n. m.;
Monte Ramón, en el Néguev, con 1035 m s. n. m.
Región del Valle del Jordán.

El Valle del Jordán y la Aravá es la más profunda depresión existente en la Tierra. Recorre a lo largo del país en su frontera oriental. Forman parte de la gran depresión sirio-africana que agrietó la corteza del globo terráqueo hace millones de años.
En él se encuentran las principales concentraciones de aguas interiores de Israel:

Río Jordán

Recorre desde el norte de la Galilea hacia el sur, alimentado por las aguas del Monte Hermón, a través del Valle de Jule hasta el lago Kinéret y continúa su camino serpenteando a lo largo del Valle del Jordán hasta su desembocadura en el mar Muerto.
Su recorrido es de 203 km en línea recta, pero su largura aumentada por sus meandros, alcanza a los 300 km, descendiendo en su trayecto más de 700 m.

Mar de Galilea

Se encuentra a 230 m s. n. m., situado entre los montes del Golan y la Baja Galilea.

Mar Muerto

El punto continental más bajo de la Tierra, a 398 m s. n. m..

Golfo de Eilat

Uno de los brazos septentrionales del Mar Rojo.

Regiones áridas.

Ocupan más de la mitad del territorio de Israel.

Desierto de Judea

El desierto de Judea comienza al este de Jerusalén y desciende hasta el mar Muerto.

Valle de Arava

La Aravá se extiende entre el mar Muerto y Eilat

Neguev

El desierto del Neguev es una planicie y montañas calcáreas, situado en el sur de Israel.


Mapa físico (en relieve) de Israel y Estados colindantes.


Clima.

Situado entre los desiertos de África y Asia, de una parte, y del mar Mediterráneo, cálido y húmedo, de la otra, Israel se encuentra en una encrucijada de influencias climáticas que han permitido distinguir hasta cuarenta tipos distintos de clima en tan reducida superficie. El régimen térmico varía notablemente con la altitud y la continentalidad, especialmente en invierno: de oeste a este se va pasando de un clima típico mediterráneo a uno continental. Las regiones montañosas suelen ser ventosas y muy frías -a veces con nevadas-. El pico del Monte Hermón está cubierto de nieve la mayor parte del año y Jerusalén generalmente recibe al menos una nevada cada año.184​ Las ciudades costeras, como Tel Aviv y Haifa, tienen un típico clima mediterráneo con frío y lluvioso, con inviernos largos y veranos muy calurosos. En el extremo sur, en el golfo de Eilat, el clima es tropical seco.

La temperatura más alta del continente asiático (53,7 °C o 129 °F) se registró en 1942 en el kibutz Tirat Zvi, al norte del valle del Jordán.

En general se aprecia una estación seca (abril-octubre) y una lluviosa (desde octubre-noviembre hasta abril). De mayo a septiembre, son raras las lluvias en Israel.186​187​ El mayor porcentaje de lluvias se alcanza entre mediados de enero y principios de marzo. La pluviosidad se incrementa de sur a norte y de este a oeste.

Con escasos recursos hídricos, Israel ha desarrollado varias y variadas tecnologías para el ahorro de agua, incluidas las de riego por goteo. Los israelíes también aprovechan la considerable luz solar disponible para la energía solar, lo que hace de Israel la nación líder en uso per cápita de energía solar.




Demografía.


Israel es un país de tamaño pequeño, con una población de 8,3 millones de habitantes (2015); de ellos, el 80 % son judíos, y el 17 % árabes. Los judíos son 6,2 millones, los árabes son 1,7 millones y 400 000 son árabes cristianos o drusos.224​En los territorios de Judea y Samaria (también conocidos como Cisjordania) y Jerusalén Este, en 2005 la población era de 2,3 millones. 
Según datos estadísticos israelíes de finales de 2011, unos 325 456 colonos viven en los 125 asentamientos reconocidos en Cisjordania (hay otros 100 no reconocidos oficialmente). Según datos del Jerusalem Institute for Israel Studies, en Jerusalén Este vivían 190 423 israelíes a finales de 2011.

En septiembre de 2005 las autoridades israelíes pusieron en marcha el Plan de desconexión de la Franja de Gaza, que pasó a ser administrada por la Autoridad Nacional Palestina. El proceso de retirada del territorio implicó conflictos dentro de la sociedad israelí, debido a la retirada de casi 8000 colonos judíos que vivían en la Franja de Gaza, frente a una población de 1,4 millones de palestinos.

En 1948, cuando nace el nuevo Estado, la población total de Israel era de 914 700 habitantes, 156 000 de ellos no judíos (principalmente árabes). Entre 1948 y 1960 la población inmigrante judía se incrementó en 1,1 millones de personas, emigrados desde países musulmanes, por temor a las represalias por la fundación del nuevo Estado de Israel, como Marruecos (400 000), Irán (200 000), Argelia (150 000), Libia (150 000), Irak (140 000), Túnez (120 000), Yemen (60 000), Siria (35 000) y Líbano (5000). 
También emigró al nuevo Estado la exigua comunidad judía de Europa tras el Holocausto, menos de un cuarto de millón de personas. Otros flujos inmigratorios posteriores se han producido tras la caída de la Unión Soviética, tras la cual muchos judíos de Rusia, Ucrania y Bielorrusia decidieron emigrar a Israel, así como muchos judíos de Argentina tras la grave crisis económica que sufrió este país durante la década de 2000. La población sefardí en el Estado de Israel es hoy en día de unas 500 000 personas.

La población está desigualmente repartida por el territorio, siendo la región central y la costera del Mediterráneo las más pobladas, con índices superiores a los 300 habitantes por km². En el sur la media no supera los 55 habitantes por km².

En 2013 la esperanza de vida​ fue de 83,60 años para las mujeres y 80 para los varones, la más alta de la región.​ Aunque subió en cantidad de años con respecto a años anteriores, en 2010 ocupaba el puesto número 9 entre 180 países y en 2011 estaba situado en el 11 entre los países con mayor esperanza de vida.

Áreas metropolitanas.

Se aprecia una doble ocupación del territorio: por un lado las ciudades (Jerusalén, Tel Aviv, Haifa, Beersheba y Eilat son las principales), y por otro lado una ocupación rural en forma de kibutz, un establecimiento agrícola con una forma de explotación del terreno y convivencia comunal.

En 2006, la Oficina Central de Estadísticas israelí definía tres áreas metropolitanas: Tel Aviv (3 millones de habitantes), Haifa (980 600) y Jerusalén, la capital (706 368).



Sabra.



Hojas (nopal) y fruto (tuna) del cactus.

El término sabra (del hebreo צבר, tzabar) designa a las poblaciones judías nacidas antes de 1948 en Israel, conocido en ese entonces como Palestina, Tierra de Israel (Eretz Israel) o Tierra Santa y sus descendientes entre la actual población israelí. Por extensión, el término se refiere a todos los nacidos en el Estado de Israel (Actual: Israel, Palestina, Franja de Gaza, Cisjordania Jerusalén. Algunos también suman los territorios de Península del Sinaí y Altos del Golán).

La palabra procede del hebreo tzabar​ (el nombre del cactus opuntia), en alusión figurada a la tenacidad y carácter espinoso de esta planta del desierto, que esconde un interior tierno y un sabor dulce.





Srulik (שרוליק) es un personaje de caricatura que simboliza a Israel. El personaje fue creado en 1956 por el dibujante israelí Kariel Gardosh, conocido por su seudónimo, Dosh.
La caricatura apareció durante muchos años en periódico Maariv. Yosef Lapid, colega de Dosh en el consejo editorial del Maariv, describe al personaje como un icono de Israel de la misma manera en que Marianne y el Tío Sam son los iconos de Francia y Estados Unidos respectivamente. Srulik es un apodo común para "Israel"
Srulik es generalmente representado como un joven que llevaba un "sombrero tembel", sandalias bíblicas", y pantalones cortos de color caqui. Srulik es un pionero sionista, amante de Israel y su tierra, un agricultor dedicado, que en tiempos de necesidad, se pone un uniforme militar y sale a defender al Estado de Israel.
Dosh dibujó a Srulik en caricaturas de temas de actualidad para el periódico Maariv y también para ocasiones especiales del joven estado. En tiempos de guerra, Srulik era dibujado con un uniforme militar para elevar la moral de la nación.


Muchos han señalado la función Srulik como una antítesis de las caricaturas antisemitas degradantes que aparecieron en el periódico Der Stürmer y otros periódicos europeos y árabes. Frente al estereotipo del judío débil o bellaco propagado por Joseph Goebbels, Dosh - un superviviente del Holocausto - dibujó un personaje judío orgulloso, fuerte y simpático. El periodista Shalom Rosenfeld, director del periódico Maariv durante los años 1974-1980, escribió:

Srulik se convirtió, no solo en una marca reconocida de las caricaturas diarias de Dosh, sino también en una entidad que por si sola, es un símbolo de la tierra de Israel (hermosa, llena de vida, inocente… pero también con su pizca de astucia) y del nuevo judío. Por nuestra historia, religión y por las naciones que nos absorbieron en sus países y culturas, se crearon muchos estereotipos no tan positivos del hombre judío. En trabajos de grandes artistas de la prosa, poesía y pintura, estos estereoptipos incluían desde un insomne, trágico y patético Judío Errante, hasta un judío jorobado y narizón con un fajo de billetes en el bolsillo, ambos prototipos del Shylock de Shakespeare y El judío Süß de la interpretación goebbeliana y de muchos caricaturistas árabes en la actualidad.

Shalom Rosenfeld, Maariv, 2 de febrero de 2001.



Grupos Étnicos  judíos.


Asquenazí o asquenazi.

Asquenazí o asquenazi,​ también escrito como askenazí o ashkenazí, es el nombre dado a los judíos que se asentaron en la Europa Central y Oriental. Se establecieron principalmente en Alemania, Austria, Hungría, República Checa, Eslovaquia, Polonia, Ucrania, Rumania, Moldavia, Rusia, Bielorrusia, Lituania y Letonia. Los asquenazíes son los descendientes de las comunidades judías medievales establecidas a lo largo del Rin, desde Alsacia, al sur, hasta Renania, en el norte.
​ Ashkenaz, término hebreo medieval comúnmente empleado para designar a Alemania, es también el nombre dado en dicha lengua a toda la región del centro y este europeo, mientras que asquenazí es un término que designa de un modo general a la población judía que desciende de los mencionados judíos que se asentaron en la Europa central y oriental.​ Desarrollaron costumbres y leyes particulares, que los diferencian de otros grupos del pueblo judío (sefardíes y mizrajíes, por ejemplo). 
Los asquenazíes desarrollaron su propia lengua, el yidis, que combina términos provenientes de diversos dialectos alemanes junto con algunos de origen eslavo y hebreo.

Terminología

El término ashkenazí tiene su origen en el personaje bíblico Ashkenaz, en hebreo אַשְׁכְּנָז y en asirio Aškūza, bisnieto de Noé; (Génesis X, 3).
Durante la Edad Media, el término geográfico Ashkenaz se asimiló a Alemania —quizás a causa de cierta similitud con Sajonia— que pasó a ser el centro vital del judaísmo centroeuropeo o ashkenazí.
Muchos de los asentados originalmente en esta región emigraron más tarde a otras zonas de Alemania, Hungría, Polonia, Rusia y, en general, a los países de la Europa oriental entre los siglos X y XIX. Desde el medioevo hasta la primera mitad del siglo XX, la lengua común entre los judíos askenazíes era el yidis. Existió otra con mucha menor extensión, el hebreo de raíz eslava (judeo-checo) ya extinto. Este subgrupo judaico desarrolló una cultura y tradición litúrgica peculiar influenciada por el contacto con la idiosincrasia de la nación a la que pertenecían.
Aunque en el siglo XI representaban solamente el 3 % de la población judía mundial, los askenazíes llegaron a constituir, en su momento álgido del año 1931, el 92 % del total. Actualmente alcanzan aproximadamente el 80 %.​ La mayoría de las comunidades judías con una historia extensa en Europa son asquenazíes, excepto aquellas asentadas en el Mediterráneo. Una gran parte de los judíos que emigraron hacia otros continentes en los siglos XIX y XX eran de este origen, ante todo los grupos que partieron hacia los Estados Unidos, Argentina, Brasil y Chile.

Génesis y clasificación de los judíos asquenazíes

Normalmente hay discrepancias acerca de quién debe ser considerado judío. Esto hace especialmente difícil definir qué es un judío asquenazí, pues implica una definición religiosa, cultural o étnica. Dado que la mayoría de estas personas ya no vive en la Europa del Este, migraron a la Europa del Oeste, el Norte de Europa y América, el aislamiento que en un momento ayudaba a distinguir la religión y cultura específicas ha desaparecido. Es más, la palabra «asquenazí» ha evolucionado y cobrado nuevo significado, particularmente en Israel. En este país suele adquirir significados que no se corresponden con los tradicionales.
Aún hoy muchas comunidades judías poseen dos sinagogas, una para realizar los rezos a la usanza asquenazí y otra para el rito sefardí. Aunque la distinción tiende a desvanecerse con el paso del tiempo, se considera que los judíos sefardíes desarrollan una actividad comunitaria más bien religiosa, mientras que las instituciones asquenazíes suelen desplegar un abanico más amplio (cultura, deportes, Tnuot Noar, teatro, política, economía, sionismo, etc.). Otra característica es que la incidencia del ateísmo y la militancia política son históricamente mayores en el mundo asquenazí. Por otro lado, el judaísmo asquenazí también incluye grupos conservadores ortodoxos en Israel.
Una secuela de la división asquenazí-sefardí, que conviene resaltar, es la existencia de un partido religioso sefaradí, el Shas, que es una de las principales fuerzas políticas en Israel.

Los sefardíes o sefarditas.

Los sefardíes o sefarditas, también conocidos como sefaradíes o sefaraditas (en hebreo, ספרדים, Sefaraddim, literalmente ‘los judíos de Sefarad’), son los judíos que vivieron en la Corona de Castilla y la Corona de Aragón hasta su expulsión en 1492 por los Reyes Católicos y también sus descendientes, quienes, más allá de residir en territorio ibérico o en otros puntos geográficos del planeta, permanecen ligados a la cultura hispánica.
En 1492 muchos sefardíes se instalaron en países como Francia y el Imperio otomano.
En la actualidad la comunidad sefardí alcanza los dos millones de integrantes, la mayor parte residente en Israel, Francia, Estados Unidos, Argentina y Canadá. También hay comunidades en Turquía, Brasil, México,​ Chile, Colombia, Marruecos, Perú, Túnez, Países Bajos e Italia.

Durante el siglo XIX, el término «sefardí» se empleaba además para designar a todo judío que no era de origen asquenazí (judíos de origen alemán, centroeuropeo o ruso). En esta clasificación se incluía también a judíos de origen árabe, de Persia, Armenia, Georgia, Yemen e incluso India, quienes aparentemente no guardaban ningún vínculo con la cultura ibérica que distingue a los sefardíes. La razón por la cual se utilizaba ese término indistintamente se debía principalmente a similitudes en el rito religioso y a la pronunciación del hebreo que los sefardíes comparten con las poblaciones judías de los países mencionados (y que son claramente distintas a los ritos y pronunciaciones de los judíos asquenazíes).
 No obstante, a partir de la fundación del Estado de Israel, se consideró ya un tercer grupo dentro de la población judía, los mizrahim (del hebreo מזרח 'Oriente'), para garantizar que el término «sefardí» aluda de manera exclusiva al grupo humano antiguamente vinculado con la península ibérica.
Los judíos desarrollaron prósperas comunidades en la mayor parte de las ciudades de la Corona de Castilla. Destacan las comunidades de las ciudades de Ávila, Burgos, Córdoba, Granada, Jaén, León, Málaga, Segovia, Sevilla, Soria, Toledo, Tudela, Vitoria y Calahorra. En la Corona de Aragón, las comunidades (o Calls) de Zaragoza, Gerona, Barcelona, Tarragona, Valencia y Palma se encuentran entre las más prominentes. Algunas poblaciones, como Lucena, Hervás, Ribadavia, Ocaña y Guadalajara, estaban habitadas principalmente por judíos. De hecho, Lucena estuvo habitada exclusivamente por judíos durante siglos en la Edad Media.
En el Reino de Portugal, de donde son originarias muchas ilustres familias sefardíes, se desarrollaron comunidades activas en las ciudades de Lisboa, Évora, Beja y en la región de Trás-os-Montes.

Los judíos mizrajíes o mizrajim.

Los judíos mizrajíes o mizrajim son descendientes de las comunidades judías del Medio Oriente y norte de África. Literalmente mizrají significa “oriental”, ya que Mizraj (en hebreo, מזרח‎) significa “Este”. Originalmente el uso del término mizrají y “Edot ha-Mizraj” fue una traducción de la palabra árabe mashrīqī (oriental), que se refería a la gente de Siria, Irak y otros países asiáticos, mientras que a los judíos del norte de África se les llamaba, en árabe, magāriba (magrebíes).

Etimología

En el Israel actual esta palabra hace referencia a todos los judíos de países árabes asiáticos, aunque muchos mizrajíes rechazan el uso de este término y prefieren ser identificados por su país de origen, o el de sus antepasados inmediatos, y no por una palabra que los englobe a todos. También se utiliza la palabra “sefardí”, en un sentido amplio, aunque ello da lugar a confusión en ocasiones, ya que esta palabra se emplea habitualmente para los descendientes de los judíos expulsados de la península ibérica (Sefarad) en los siglos XV y XVI.

Los judíos yemenitas.

Los judíos yemenitas, llamados también Teimanim (en hebreo: יהודים תימנים), (en árabe: اليهود اليمنيون), son aquellos judíos que viven o han vivido alguna vez en Yemen. El término también puede referirse a los descendientes de la comunidad judía yemení. Entre junio de 1949 y septiembre de 1950, decenas de miles de residentes judíos de Yemen fueron transportados al Estado sionista de Israel, durante y después de la llamada Operación Alfombra Mágica (en hebreo: כנפי נשרים), (transliterado: Kanfei Nesharim), (en español: En Alas de Águilas). Después de varias oleadas de persecución en todo Yemen, la mayoría de los judíos yemeníes ahora viven en la Tierra de Israel, mientras que comunidades más pequeñas viven en los Estados Unidos y en otros lugares. Solo queda un puñado en Yemen.



Derecho Israelí.


El derecho de Israel actual tiene su origen en tres tradiciones jurídicas diferentes: el derecho de la era otomana , el derecho del período del Mandato Británico en forma de common law, y el derecho positivo de la legislatura israelí desde 1948. 

Cuando Gran Bretaña recibió el mandato de la Sociedad de Naciones para Palestina en 1922, la ley vigente allí era una mezcla diversa del Código Civil Otomano, Mecelle , la ley islámica no codificada y, particularmente en el derecho comercial, la ley francesa.
 Por el artículo 46 de la Orden Palestina en Consejo del 10 de agosto de 1922, el poder mandatario determinó que la ley otomana vigente el 1 de noviembre de 1914 debía permanecer en vigor. Si esto contiene lagunas, es para agregar "de acuerdo con espíritu de common law y la equidad". 
También se adoptaron los contenidos de la jurisprudencia inglesa , que era sólo ley formal para este propósito, se convirtió en ley, mientras que en la propia Inglaterra la jurisprudencia siguió aplicándose como tal. La jurisprudencia de los tribunales ingleses también era vinculante en el ámbito del mandato como precedente vinculante . Durante los treinta años del mandato británico, la ley aplicable se anglicanizó en gran medida.

La fundación del Estado de Israel en 1948 inicialmente no trajo ningún cambio de gran alcance: La Ordenanza de Ley y Administración de 1948 dejó en vigor toda la ley aplicable, a menos que sea modificada por nuevos actos legislativos. Hasta el día de hoy, por lo tanto, una gran parte del derecho comercial y societario de Israel es sustancialmente derecho inglés, aunque desde 1972 la jurisprudencia de los tribunales ingleses ya no es vinculante. La ley otomana solo es relevante en unas pocas áreas, ya que la legislatura israelí ha reorganizado las leyes contractuales y de propiedad en particular. A largo plazo, el derecho privado aplicable debe convertirse en la típica forma continental de un código civil. 
De este modo, el derecho inglés está dando paso cada vez más a una jurisprudencia israelí independiente que está metodológicamente cerca del derecho consuetudinario : 

“La jurisprudencia israelí sigue siendo típica de los países que siguen la tradición del common law. La manera de discutir, el modo de razonar y el enfoque general son todos característicos del sistema de derecho consuetudinario. Esto también se aplica a la actitud de los jueces, juristas y abogados hacia los precedentes, el papel de los tribunales y su contribución a la desarrollo del derecho”. 
– Friedmann : El efecto del derecho extranjero sobre el derecho de Israel (1975), página 22

Derecho Constitucional.

El Estado de Israel aún no tiene una constitución definitiva . El 13 de junio de 1950, la Knesset aprobó la Resolución Hariri , según la cual se debe establecer una constitución en forma de leyes básicas individuales. Hasta el momento, la constitución ha sido sustituida por la declaración de independencia del 14 de mayo de 1948 y por doce leyes fundamentales. Las nueve leyes básicas aprobadas entre 1958 y 1988 tratan todas de las instituciones del Estado de Israel. En 1992 se aprobaron las dos primeras leyes básicas, que tratan de los derechos básicos de su pueblo .

Derecho de Familia.

Según la tradición jurídica otomana, las cuestiones relativas al estado civil, como el matrimonio y el divorcio, la pensión alimenticia, la tutela y la adopción de menores, son competencia de la jurisdicción o administración de la comunidad religiosa respectiva. Estos tribunales religiosos son los tribunales rabínicos para las denominaciones judías, los tribunales islámicos de la Sharia , los tribunales religiosos drusos y los tribunales eclesiásticos de las diez denominaciones cristianas reconocidas en Israel. Por lo tanto, varios cientos de parejas no religiosas o mixtas por año tienen que viajar al extranjero para casarse y luego ser reconocidos en Israel. 
Para los socios que no pertenecen a ninguna comunidad religiosa, ahora hay un Institución legal similar al matrimonio civil ; varias iniciativas legislativas para introducir el matrimonio civil fracasaron en los últimos años debido a la resistencia de los partidos ortodoxos. 

Poder Judicial.

El poder judicial en Israel, al igual que instituciones comparables en otros países, es la autoridad supervisora ​​para la protección del estado de derecho y los derechos individuales. Debido a la constitución incompleta y debido a que persisten las normas legales de la era otomana y el Mandato Británico, el poder judicial en Israel tiene una posición importante y compleja. 
En lo más alto del sistema judicial israelí se encuentra el Tribunal Supremo , con sede en Jerusalén. Actúa como tribunal de primera instancia y como tribunal de apelación en casos civiles y penales.

En el siguiente nivel de la jerarquía se encuentran los seis tribunales de distrito de Jerusalén , Tel Aviv , Petah Tikva , Haifa , Be'er Sheva y Nazaret . El Tribunal de Distrito de Haifa es también el Tribunal Marítimo de todo el estado.

En el nivel más bajo se encuentran los 30 juzgados de paz.

Desde 1969 existe un sistema judicial de tribunales laborales independiente con tribunales en Jerusalén, Tel Aviv, Haifa y Be'er Sheva; las apelaciones son atendidas directamente por el Tribunal Laboral Nacional en Jerusalén.

Israel tiene su propio sistema de tribunales religiosos para judíos y no judíos que deciden asuntos de derecho de familia.




Derecho judío.



Contenido disponible: Texto GEA 2000

La Halakhah o derecho hebreo tiene naturaleza personal y presenta elementos jurídico-religiosos. Dentro de sus fuentes se distinguen las intrínsecamente judías, tanto generales (Torah, Talmud) como específicas (akkanôt, responsa), y las no judías, universales (Corpus Iuris Civilis y Corpus Iuris Canonis) o de derecho local o territorial.

Fuentes internas. Según la dogmática rabínica la Revelación presenta dos dimensiones: la Torah escrita, o ley de Dios transmitida a Moisés en la teofanía del Sinaí, y la Torah oral contenida en la Misnah (código de leyes compiladas por rabí Judah ha-Nasi h. 200 d. de C.) y el Talmud Guemara («estudio de la tradición» enseñada por los geonim de Babilonia de las escuelas de Sora y Pumbedita, finalizada a fines del s. vi), fuente básica del Derecho judío, que recoge también las discusiones y disputas surgidas en la interpretación y glosa de la Ley.

La literatura jurídica señala tres rúbricas: los comentarios bíblicos o novellae, los códigos -Sifre halakhot y Sifre pesahim- y las responsa. En Aragón son primordiales la Mishneh Torah o Segunda Ley, de R. Moses b. Maimón (1135-1204), y el Sulkhan Arukh, de R. Joseph b. Ephraim Karo (1488-1575), que constituyen minuciosas codificaciones de las leyes y normas del judaísmo postbíblico (mujer, propiedad, daños, derecho civil y criminal, procedimiento...). Entre las responsa o Shéelot u-teshuvot -género epistolar emanado de las autoridades rabínicas en respuesta a diversas cuestiones de índole jurídica planteadas por las aljamas o los particulares- de mayor influjo y prestigio en la constitución política de las aljamas aragonesas destacan los de R. Solomon b. Abraham Adret (1235-1310) (Rashba) y R. Isaac b. Sheshet Perfot (1326-1408) (Ribahs).

Las aljamas fueron investidas por la Corona con el poder de promulgar ordinaciones generales o específicas -taklanot ha-kahal o haskamot-reguladoras de su vida interna que, en cuanto instrumentos legislativos constitucionales, eran aprobadas por unanimidad o por mayoría. En Zaragoza, por ejemplo, se conservan diversos reglamentos (1382, 1396, 1399, 1400, 1415, etc.), donde se aprecia la tendencia político-social de sus miembros, unas veces progresista, otras conservadora-oligárquica, que las inspira, donde el régimen insaculatorio permitirá un acceso paritario de los diversos estamentos al ejercicio del poder.

Fuentes externas. La falta de soberanía plena de las aljamas comporta la dualidad de ordenamientos -dina’ de malkuta’ dina’- en lo relativo a las instituciones políticas y al derecho privado, penal y procesal, de ahí la importancia de la regulación legal adaptada por las distintas administraciones e instancias de poder cristianas, léase, real, señorial, eclesiástica y municipal. Por su consideración especial de proprietas regis, la situación jurídica de los judíos aragoneses tiene un referente esencial en el corpus de Fueros y Actos de Cortes, por un lado, promulgados por el Rey en conjunción con las Cortes, y las Observancias (y sus glosas doctrinales), o resoluciones judiciales dictadas por el tribunal del Justicia de Aragón en su práctica curial, las cuales sientan jurisprudencia (compiladas por Jaime de Hospital y Martínez Díez de Aux).

Entre sus rúbricas se abordan cuestiones de derecho civil (domicilio, inmunidad, status), derechos reales, obligaciones y contratos (diezmo, treudos, contratos mixtos, deudas, actos documentados, transmisiones onerosas de heredades, prenda, préstamo); delitos y penas (robo y hurto, ámbito penal privativo, agresiones con o sin derramamiento de sangre); administración de justicia y procedimiento (adveración de instrumentos, prohibición de ejecución judicial en día festivo; respeto de la legislación judía por parte de los jueces cristianos; juramento, perjurio; prueba testifical, riepto). Frente a los fueros locales -Jaca, Daroca, Calatayud, Albarracín, Teruel, etc.-, cuyo ámbito de vigencia se extiende a su respectivo término municipal, con una clara tendencia a la equiparación jurídica, los anteriores son de naturaleza territorial, afectando a todo el Reino.

El ordenamiento. El elevado nivel de autonomía jurisdiccional alcanzado por estas comunidades se tradujo en una serie de soluciones jurídicas, muy influidas por la foralidad aragonesa, que se alejaban de la praxis talmúdica, de manera singular en el marco del derecho privado. En cuanto al matrimonio, en la ketubah se implanta la cláusula de monogamia y el acuerdo explícito de los contrayentes, incrementándose además las garantías sobre las aportaciones propter nupcias y el régimen dotal en beneficio de la mujer; la disolución del vínculo mediante carta de get o repudio se flexibiliza, no siendo imprescindible, a criterio del tribunal rabínico, el consentimiento del marido. El régimen sucesorio incorpora el régimen de viudedad aragonesa, la legítima foral y la libre disposición de bienes del testador, al igual que la posibilidad del cónyuge supérstite de heredar junto con los legitimarios parte del caudal relicto del premuerto. 
El Beth Din, fruto de los poderes delegados por la Corona a sus órganos jurisdiccionales, puede aplicar incluso la pena capital en delitos extremadamente graves como la malsindad o delación, sin olvidar que dentro de las sanciones previstas en el ius puniendi hebreo se aplican otras penas corporales -nezek-, privación de libertad o reclusión, pérdida de derechos o anatema -harem y nidduy- y multas o caloñas. La tipificación de la sanción penal deriva de la evaluación de los daños tales como la incapacidad laboral, el dolor, el tiempo de curación, el quebranto psíquico y moral, etc.

• Bibliog.: Motis Dolader, M. A.: «Contexto histórico-jurídico de los judíos del Reino de Aragón (ss. XI-XIi): pluralidad normativa y preconfiguracion de las aljamas»; en Estudios sobre Pedro Alfonso de Huesca, H., 1996, pp. 49-146; Ordenamiento jurídico de las comunidades judías de Aragón en la Edad Media; Z., 1997



domingo, 5 de julio de 2020

223).-Un ícono.


Esteban Aguilar Orellana; Giovani Barbatos Epple; Ismael Barrenechea Samaniego; Jorge Catalán Núñez; Boris Díaz Carrasco; Rafael Díaz del Río Martí; Alfredo Francisco Eloy Barra ;Rodrigo Farías Picón; Franco Antonio González Fortunatti; Patricio Ernesto Hernández Jara; Walter Imilan Ojeda; Jaime Jamet Rojas; Gustavo Morales Guajardo; Francisco Moreno Gallardo; Boris Ormeño Rojas; José Oyarzún Villa; Rodrigo Palacios Marambio; Demetrio Protopsaltis Palma; Cristian Quezada Moreno; Edison Reyes Aramburu; Rodrigo Rivera Hernández;Jorge Rojas Bustos; Alejandro Suau Figueroa; Cristian Vergara Torrealba; Rodrigo Villela Díaz; Nicolas Wasiliew Sala; Marcelo Yáñez Garin;Katherine Alejandra del Carmen  Lafoy Guzmán; Franco Natalino; 


Un ícono.




Un ícono  (griego: εἰκών, romanización: eikōn), que significa literalmente «imagen», es una obra de arte religioso del cristianismo oriental en el que se representa a Jesús, María, los santos, los ángeles, eventos bíblicos, etc. El icono es empleado en la oración.1​2​ Durante la oración, el creyente ora en la presencia del icono, pero no le ora al icono. Es venerado (se le respeta, pero no se le adora) por los cristianos ortodoxos.

Generalmente, el icono es una pintura sobre un panel plano, pero también puede ser en relieve y estar hecho de metal, esculpido en piedra, bordado, hecho en papel, mosaico, repujado, etc.

Suele ser una representación gráfica, principalmente un dibujo, esquema (sencillo).

La tradición de la pintura de iconos se desarrolló notablemente en el Imperio bizantino, principalmente en la ciudad de Constantinopla.​ Posteriormente se expandió a otras regiones influidas por la Iglesia ortodoxa, tales como Rusia, Rumania, Grecia, etc. 
En Rusia, el uso y fabricación de iconos entró por el Rus de Kiev, luego de la cristianización de la Rus de Kiev por Vladimiro I de Kiev en 988. 
Los iconos conservados más antiguos, son de los siglos VI y VII, se encuentran casi todos en el Monasterio de Santa Catalina del Monte Sinaí.
En la tradición de la Iglesia ortodoxa, existen reportes de iconos que exudan mirra o que son milagrosos. Según la doctrina ortodoxa, se entiende que los milagros son ejecutados por Dios a través de los iconos; no que los iconos tengan por sí mismos propiedades mágicas.


20 (19)

1Al Director. Salmo de David. 2Que te escuche el Señor el día del peligro, | que te sostenga el nombre del Dios de Jacob; 3que te envíe auxilio desde el santuario, | que te apoye desde el monte de Sión. 4Que se acuerde de todas tus ofrendas, | que le agraden tus sacrificios; (Pausa) 5que cumpla el deseo de tu corazón, | que dé éxito a todos tus planes. 6Nos alegraremos con tu salvación | y en el nombre de nuestro Dios | alzaremos estandartes; | que el Señor te conceda todo lo que pides. 7Ahora reconozco que el Señor | da la victoria a su Ungido, | que lo ha escuchado desde su santo cielo, | con los prodigios de su mano victoriosa. 8Unos confían en sus carros, | otros en su caballería; | nosotros invocamos el nombre | del Señor, Dios nuestro. 9Ellos cayeron derribados, | nosotros nos mantenemos en pie. 10Señor, da la victoria al rey | y escúchanos cuando te invocamos.

21 (20)

1Al Director. Salmo de David. 2Señor, el rey se alegra por tu fuerza, | ¡y cuánto goza con tu victoria! 3Le has concedido el deseo de su corazón, | no le has negado lo que pedían sus labios. 4Te adelantaste a bendecirlo con el éxito, | y has puesto en su cabeza una corona de oro fino. (Pausa) 5Te pidió vida, y se la has concedido, | años que se prolongan sin término. 6Tu victoria ha engrandecido su fama, | lo has vestido de honor y majestad. 7Le concedes bendiciones incesantes, | lo colmas de gozo en tu presencia. 8Porque el rey confía en el Señor, | y con la gracia del Altísimo no fracasará. 9Que tu izquierda alcance a tus enemigos, | y tu derecha a los que te odian. 10Los convertirás en un horno encendido, | el día de tu cólera, Señor; | los devorará en su ira, | el fuego los consumirá. 11Borrarás de la tierra su fruto, | y su semilla de entre los humanos. 12Aunque tramen maldades contra ti | y urdan intrigas, nada conseguirán, 13pues los pondrás en fuga, | tensando el arco contra ellos. 14Levántate, Señor, con tu fuerza, | y al son de instrumentos cantaremos tu poder.

22 (21)

1Al Director. Sobre «la cierva de la aurora». Salmo de David. 2Dios mío, Dios mío, | ¿por qué me has abandonado? | A pesar de mis gritos, | mi oración no te alcanza. 3Dios mío, de día te grito, | y no respondes; | de noche, y no me haces caso. 4Porque tú eres el Santo | y habitas entre las alabanzas de Israel. 5En ti confiaban nuestros padres; | confiaban, y los ponías a salvo; 6a ti gritaban, y quedaban libres; | en ti confiaban, y no los defraudaste. 7Pero yo soy un gusano, no un hombre, | vergüenza de la gente, desprecio del pueblo; 8al verme, se burlan de mí, | hacen visajes, menean la cabeza: 9«Acudió al Señor, que lo ponga a salvo; | que lo libre si tanto lo quiere». 10Tú eres quien me sacó del vientre, | me tenías confiado en los pechos de mi madre; 11desde el seno pasé a tus manos, | desde el vientre materno tú eres mi Dios. 12No te quedes lejos, | que el peligro está cerca | y nadie me socorre. 13Me acorrala un tropel de novillos, | me cercan toros de Basán; 14abren contra mí las fauces | leones que descuartizan y rugen. 15Estoy como agua derramada, | tengo los huesos descoyuntados; | mi corazón, como cera, | se derrite en mis entrañas; 16mi garganta está seca como una teja, | la lengua se me pega al paladar; | me aprietas contra el polvo de la muerte. 17Me acorrala una jauría de mastines, | me cerca una banda de malhechores; | me taladran las manos y los pies, 18puedo contar mis huesos. | Ellos me miran triunfantes, 19se reparten mi ropa, | echan a suerte mi túnica. 20Pero tú, Señor, no te quedes lejos; | fuerza mía, ven corriendo a ayudarme. 21Líbrame a mí de la espada, | y a mi única vida de la garra del mastín; 22sálvame de las fauces del león; | a este pobre, de los cuernos del búfalo. 23Contaré tu fama a mis hermanos, | en medio de la asamblea te alabaré. 24«Los que teméis al Señor, alabadlo; | linaje de Jacob, glorificadlo; | temedlo, linaje de Israel; 25porque no ha sentido desprecio ni repugnancia | hacia el pobre desgraciado; | no le ha escondido su rostro: | cuando pidió auxilio, lo escuchó». 26Él es mi alabanza en la gran asamblea, | cumpliré mis votos delante de sus fieles. 27Los desvalidos comerán hasta saciarse, | alabarán al Señor los que lo buscan. | ¡Viva su corazón por siempre! 28Lo recordarán y volverán al Señor | hasta de los confines del orbe; | en su presencia se postrarán | las familias de los pueblos, 29porque del Señor es el reino, | él gobierna a los pueblos. 30Ante él se postrarán los que duermen en la tierra, | ante él se inclinarán los que bajan al polvo. | Me hará vivir para él, 31mi descendencia lo servirá; | hablarán del Señor a la generación futura, 32contarán su justicia al pueblo que ha de nacer: | «Todo lo que hizo el Señor».

23 (22)

1Salmo de David. |El Señor es mi pastor, nada me falta: 2en verdes praderas me hace recostar; | me conduce hacia fuentes tranquilas 3y repara mis fuerzas; | me guía por el sendero justo, | por el honor de su nombre. 4Aunque camine por cañadas oscuras, | nada temo, porque tú vas conmigo: | tu vara y tu cayado me sosiegan. 5Preparas una mesa ante mí, | enfrente de mis enemigos; | me unges la cabeza con perfume, | y mi copa rebosa. 6Tu bondad y tu misericordia me acompañan | todos los días de mi vida, | y habitaré en la casa del Señor | por años sin término.

24 (23)

1Salmo de David. |Del Señor es la tierra y cuanto la llena, | el orbe y todos sus habitantes: 2él la fundó sobre los mares, | él la afianzó sobre los ríos. 3—¿Quién puede subir al monte del Señor? | ¿Quién puede estar en el recinto sacro? 4—El hombre de manos inocentes y puro corazón, | que no confía en los ídolos | ni jura con engaño. 5Ese recibirá la bendición del Señor, | le hará justicia el Dios de salvación. 6—Esta es la generación que busca al Señor, | que busca tu rostro, Dios de Jacob. (Pausa) 7¡Portones!, alzad los dinteles, | que se alcen las puertas eternales: | va a entrar el Rey de la gloria. 8—¿Quién es ese Rey de la gloria? | —El Señor, héroe valeroso, | el Señor valeroso en la batalla. 9¡Portones!, alzad los dinteles, | que se alcen las puertas eternales: | va a entrar el Rey de la gloria. 10—¿Quién es ese Rey de la gloria? | —El Señor, Dios del universo, | él es el Rey de la gloria. (Pausa)

25 (24)

1De David. |ç(Álef) A ti, Señor, levanto mi alma; 2(Bet) Dios mío, en ti confío, no quede yo defraudado, | que no triunfen de mí mis enemigos, 3(Guímel) pues los que esperan en ti no quedan defraudados, | mientras que el fracaso malogra a los traidores. 4(Dálet) Señor, enséñame tus caminos, | instrúyeme en tus sendas: | haz que camine con lealtad; 5(He) enséñame, porque tú eres mi Dios y Salvador, | (Vau?) y todo el día te estoy esperando. 6(Zain) Recuerda, Señor, que tu ternura | y tu misericordia son eternas; 7(Jet) no te acuerdes de los pecados | ni de las maldades de mi juventud; | acuérdate de mí con misericordia, | por tu bondad, Señor. 8(Tet) El Señor es bueno y es recto, | y enseña el camino a los pecadores; 9(Yod) hace caminar a los humildes con rectitud, | enseña su camino a los humildes. 10(Kaf) Las sendas del Señor son misericordia y lealtad | para los que guardan su alianza y sus mandatos. 11(Lámed) Por el honor de tu nombre, Señor, | perdona mis culpas, que son muchas. 12(Mem) ¿Hay alguien que tema al Señor? | Él le enseñará el camino escogido: 13(Nun) su alma vivirá feliz, | su descendencia poseerá la tierra. 14(Sámek) El Señor se confía a los que lo temen, | y les da a conocer su alianza. 15(Ayin) Tengo los ojos puestos en el Señor, | porque él saca mis pies de la red. 16(Pe) Mírame, oh Dios, y ten piedad de mí, | que estoy solo y afligido. 17(Sade) Ensancha mi corazón oprimido | y sácame de mis tribulaciones. 18(Qof) Mira mis trabajos y mis penas | y perdona todos mis pecados; 19(Res) mira cuántos son mis enemigos, | que me detestan con odio cruel. 20(Sin) Guarda mi vida y líbrame, | no quede yo defraudado de haber acudido a ti. 21(Tau) La inocencia y la rectitud me protegerán, | porque espero en ti. 22Salva, oh Dios, a Israel | de todos sus peligros.

26 (25)

1De David. |Hazme justicia, Señor, que camino en la inocencia; | confiando en el Señor, no me he desviado. 2Escrútame, Señor, ponme a prueba, | sondea mis entrañas y mi corazón, 3porque tengo ante los ojos tu bondad, | y camino en tu verdad. 4No me siento con gente falsa, | no me junto con mentirosos; 5detesto las bandas de malhechores, | no tomo asiento con los impíos. 6Lavo en la inocencia mis manos, | y rodeo tu altar, Señor, 7proclamando tu alabanza, | enumerando tus maravillas. 8Señor, yo amo la belleza de tu casa, | el lugar donde reside tu gloria. 9No arrebates mi alma con los pecadores, | ni mi vida con los sanguinarios, 10que en su izquierda llevan infamias, | y su derecha está llena de sobornos. 11Yo, en cambio, camino en la integridad; | sálvame, ten misericordia de mí. 12Mi pie se mantiene en el camino llano; | en la asamblea bendeciré al Señor

27 (26)

1De David. |El Señor es mi luz y mi salvación, | ¿a quién temeré? | El Señor es la defensa de mi vida, | ¿quién me hará temblar? 2Cuando me asaltan los malvados | para devorar mi carne, | ellos, enemigos y adversarios, | tropiezan y caen. 3Si un ejército acampa contra mí, | mi corazón no tiembla; | si me declaran la guerra, | me siento tranquilo. 4Una cosa pido al Señor, | eso buscaré: | habitar en la casa del Señor | por los días de mi vida; | gozar de la dulzura del Señor, | contemplando su templo. 5Él me protegerá en su tienda | el día del peligro; | me esconderá en lo escondido de su morada, | me alzará sobre la roca. 6Y así levantaré la cabeza | sobre el enemigo que me cerca; | en su tienda sacrificaré | sacrificios de aclamación: | cantaré y tocaré para el Señor. 7Escúchame, Señor, | que te llamo; | ten piedad, respóndeme. 8Oigo en mi corazón: | «Buscad mi rostro». | Tu rostro buscaré, Señor. 9No me escondas tu rostro. | No rechaces con ira a tu siervo, | que tú eres mi auxilio; | no me deseches, no me abandones, | Dios de mi salvación. 10Si mi padre y mi madre me abandonan, | el Señor me recogerá. 11Señor, enséñame tu camino, | guíame por la senda llana, | porque tengo enemigos. 12No me entregues a la saña de mi adversario, | porque se levantan contra mí testigos falsos, | que respiran violencia. 13Espero gozar de la dicha del Señor | en el país de la vida. 14Espera en el Señor, sé valiente, | ten ánimo, espera en el Señor.

28 (27)

1De David. |A ti, Señor, te invoco; | Roca mía, no seas sordo a mi voz; | que, si no me escuchas, seré igual | que los que bajan a la fosa. 2Escucha mi voz suplicante | cuando te pido auxilio, | cuando alzo las manos | hacia tu santuario. 3No me arrebates con los malvados | ni con los malhechores, | que hablan de paz con el prójimo, | pero llevan la maldad en el corazón. 4Págales según sus obras, | según la maldad de sus actos; | págales según la obra de sus manos, | devuélveles su merecido. 5Ya que no entienden las proezas del Señor, | ni la obra de sus manos, | ¡que él los derribe y no los reconstruya! 6Bendito el Señor, que escuchó | mi voz suplicante; 7el Señor es mi fuerza y mi escudo: | en él confía mi corazón; | me socorrió, y mi corazón se alegra | y le canta agradecido. 8El Señor es fuerza para su pueblo, | apoyo y salvación para su Ungido. 9Salva a tu pueblo y bendice tu heredad, | sé su pastor y llévalos siempre.

29 (28)

1Salmo de David. |Hijos de Dios, aclamad al Señor, | aclamad la gloria y el poder del Señor, 2aclamad la gloria del nombre del Señor, | postraos ante el Señor en el atrio sagrado. 3La voz del Señor sobre las aguas, | el Dios de la gloria ha tronado, | el Señor sobre las aguas torrenciales. 4La voz del Señor es potente, | la voz del Señor es magnífica, 5la voz del Señor descuaja los cedros, | el Señor descuaja los cedros del Líbano. 6Hace brincar al Líbano como un novillo, | al Sarión como a una cría de búfalo. 7La voz del Señor lanza llamas de fuego, 8la voz del Señor sacude el desierto, | el Señor sacude el desierto de Cadés. 9La voz del Señor retuerce los robles, | el Señor descorteza las selvas. | En su templo, un grito unánime: «¡Gloria!». 10El Señor se sienta sobre las aguas del diluvio, | el Señor se sienta como rey eterno. 11El Señor da fuerza a su pueblo, | el Señor bendice a su pueblo con la paz.
30 (29)1Salmo. Cántico para la dedicación del templo. De David. 2Te ensalzaré, Señor, porque me has librado | y no has dejado que mis enemigos se rían de mí. 3Señor, Dios mío, a ti grité, | y tú me sanaste. 4Señor, sacaste mi vida del abismo, | me hiciste revivir cuando bajaba a la fosa. 5Tañed para el Señor, fieles suyos, | celebrad el recuerdo de su nombre santo; 6su cólera dura un instante; | su bondad, de por vida; | al atardecer nos visita el llanto; | por la mañana, el júbilo. 7Yo pensaba muy seguro: | «No vacilaré jamás». 8Tu bondad, Señor, me aseguraba | el honor y la fuerza; | pero escondiste tu rostro, | y quedé desconcertado. 9A ti, Señor, llamé, supliqué a mi Dios: 10«¿Qué ganas con mi muerte, | con que yo baje a la fosa? | ¿Te va a dar gracias el polvo, | o va a proclamar tu lealtad? 11Escucha, Señor, y ten piedad de mí; | Señor, socórreme». 12Cambiaste mi luto en danzas, | me desataste el sayal | y me has vestido de fiesta; 13te cantará mi alma sin callarse. | Señor, Dios mío, te daré gracias por siempre.

31 (30)

1Al Director. Salmo de David. 2A ti, Señor, me acojo: | no quede yo nunca defraudado; | tú, que eres justo, ponme a salvo, 3inclina tu oído hacia mí; | ven aprisa a librarme, | sé la roca de mi refugio, | un baluarte donde me salve, 4tú que eres mi roca y mi baluarte; | por tu nombre dirígeme y guíame: 5sácame de la red que me han tendido, | porque tú eres mi amparo. 6A tus manos encomiendo mi espíritu: | tú, el Dios leal, me librarás; 7tú aborreces a los que veneran ídolos inertes, | pero yo confío en el Señor; 8tu misericordia sea mi gozo y mi alegría. | Te has fijado en mi aflicción, | velas por mi vida en peligro; 9no me has entregado en manos del enemigo, | has puesto mis pies en un camino ancho. 10Piedad, Señor, que estoy en peligro; | se consumen de dolor mis ojos, | mi garganta y mis entrañas. 11Mi vida se gasta en el dolor, | mis años en los gemidos; | mi vigor decae con las penas, | mis huesos se consumen. 12Soy la burla de todos mis enemigos, | la irrisión de mis vecinos, | el espanto de mis conocidos: | me ven por la calle y escapan de mí. 13Me han olvidado como a un muerto, | me han desechado como a un cacharro inútil. 14Oigo el cuchicheo de la gente, | y todo me da miedo; | se conjuran contra mí | y traman quitarme la vida. 15Pero yo confío en ti, Señor; | te digo: «Tú eres mi Dios». 16En tus manos están mis azares: | líbrame de mis enemigos que me persiguen; 17haz brillar tu rostro sobre tu siervo, | sálvame por tu misericordia. 18Señor, no quede yo defraudado | tras haber acudido a ti; | queden defraudados los malvados, | y bajen llorando al abismo, 19enmudezcan los labios mentirosos, | que profieren insolencias contra el justo, | con soberbia y con desprecio. 20Qué bondad tan grande, Señor, | reservas para los que te temen, | y concedes a los que a ti se acogen | a la vista de todos. 21En el asilo de tu presencia los escondes | de las conjuras humanas; | los ocultas en tu tabernáculo, | frente a las lenguas pendencieras. 22Bendito sea el Señor, que ha hecho por mí | prodigios de misericordia | en la ciudad amurallada. 23Yo decía en mi ansiedad: | «Me has arrojado de tu vista»; | pero tú escuchaste mi voz suplicante | cuando yo te gritaba. 24Amad al Señor, fieles suyos; | el Señor guarda a sus leales, | y a los soberbios los paga con creces. 25Sed fuertes y valientes de corazón | los que esperáis en el Señor.

32 (31)

1Poema de David. |Dichoso el que está absuelto de su culpa, | a quien le han sepultado su pecado; 2dichoso el hombre a quien el Señor no le apunta el delito | y en cuyo espíritu no hay engaño. 3Mientras callé se consumían mis huesos, | rugiendo todo el día, 4porque día y noche tu mano pesaba sobre mí; | mi savia se había vuelto un fruto seco | como en los calores del verano. (Pausa) 5Había pecado, lo reconocí, | no te encubrí mi delito; | propuse: «Confesaré al Señor mi culpa», | y tú perdonaste mi culpa y mi pecado. (Pausa) 6Por eso, que todo fiel te suplique | en el momento de la desgracia: | la crecida de las aguas caudalosas | no lo alcanzará. 7Tú eres mi refugio, | me libras del peligro, | me rodeas de cantos de liberación. (Pausa) 8—Te instruiré y te enseñaré | el camino que has de seguir, | fijaré en ti mis ojos. 9No seáis irracionales como caballos y mulos, | cuyo brío hay que domar con freno y brida; | si no, no puedes acercarte. 10Los malvados sufren muchas penas; | al que confía en el Señor, | la misericordia lo rodea. 11Alegraos, justos, y gozad con el Señor; | aclamadlo los de corazón sincero.

33 (32)

1Aclamad, justos, al Señor, | que merece la alabanza de los buenos. 2Dad gracias al Señor con la cítara, | tocad en su honor el arpa de diez cuerdas; 3cantadle un cántico nuevo, | acompañando los vítores con bordones. 4Que la palabra del Señor es sincera, | y todas sus acciones son leales; 5él ama la justicia y el derecho, | y su misericordia llena la tierra. 6La palabra del Señor hizo el cielo; | el aliento de su boca, sus ejércitos; 7encierra en un odre las aguas marinas, | mete en un depósito el océano. 8Tema al Señor la tierra entera, | tiemblen ante él los habitantes del orbe: 9porque él lo dijo, y existió; | él lo mandó y todo fue creado. 10El Señor deshace los planes de las naciones, | frustra los proyectos de los pueblos; 11pero el plan del Señor subsiste por siempre; | los proyectos de su corazón, de edad en edad. 12Dichosa la nación cuyo Dios es el Señor, | el pueblo que él se escogió como heredad. 13El Señor mira desde el cielo, | se fija en todos los hombres. 14Desde su morada observa | a todos los habitantes de la tierra: 15él modeló cada corazón, | y comprende todas sus acciones. 16No vence el rey por su gran ejército, | no escapa el soldado por su mucha fuerza; 17nada valen sus caballos para la victoria, | ni por su gran ejército se salvan. 18Los ojos del Señor están puestos en quien lo teme, | en los que esperan su misericordia, 19para librar sus vidas de la muerte | y reanimarlos en tiempo de hambre. 20Nosotros aguardamos al Señor: | él es nuestro auxilio y escudo; 21con él se alegra nuestro corazón, | en su santo nombre confiamos. 22Que tu misericordia, Señor, venga sobre nosotros, | como lo esperamos de ti.

34 (33)

1De David. Cuando, fingiéndose loco ante Abimélec, fue expulsado por él y se marchó. 2(Álef) Bendigo al Señor en todo momento, | su alabanza está siempre en mi boca; 3(Bet) mi alma se gloría en el Señor: | que los humildes lo escuchen y se alegren. 4(Guímel) Proclamad conmigo la grandeza del Señor, | ensalcemos juntos su nombre. 5(Dálet) Yo consulté al Señor, y me respondió, | me libró de todas mis ansias. 6(He) Contempladlo, y quedaréis radiantes, | vuestro rostro no se avergonzará. 7(Zain) El afligido invocó al Señor, | él lo escuchó y lo salvó de sus angustias. 8(Jet) El ángel del Señor acampa en torno a quienes lo temen | y los protege. 9(Tet) Gustad y ved qué bueno es el Señor, | dichoso el que se acoge a él. 10(Yod) Todos sus santos, temed al Señor, | porque nada les falta a los que lo temen; 11(Kaf) los ricos empobrecen y pasan hambre, | los que buscan al Señor no carecen de nada. 12(Lámed) Venid, hijos, escuchadme: | os instruiré en el temor del Señor. 13(Mem) ¿Hay alguien que ame la vida | y desee días de prosperidad? 14(Nun) Guarda tu lengua del mal, | tus labios de la falsedad; 15(Sámek) apártate del mal, obra el bien, | busca la paz y corre tras ella. 16(Ayin) Los ojos del Señor miran a los justos, | sus oídos escuchan sus gritos; 17(Pe) pero el Señor se enfrenta con los malhechores, | para borrar de la tierra su memoria. 18(Sade) Cuando uno grita, el Señor lo escucha | y lo libra de sus angustias; 19(Qof) el Señor está cerca de los atribulados, | salva a los abatidos. 20(Res) Aunque el justo sufra muchos males, | de todos lo libra el Señor; 21(Sin) él cuida de todos sus huesos, | y ni uno solo se quebrará. 22(Tau) La maldad da muerte al malvado, | los que odian al justo serán castigados. 23El Señor redime a sus siervos, | no será castigado quien se acoge a él.

35 (34)

1De David. |Pelea, Señor, contra los que me atacan, | guerrea contra los que me hacen guerra; 2empuña el escudo y la adarga, | levántate y ven en mi auxilio; 3blande la lanza y la pica contra mis perseguidores; | di a mi alma: «Yo soy tu salvación». 4Sean confundidos y avergonzados | los que atentan contra mi vida; | retrocedan y sean humillados | quienes traman mi derrota; 5sean como tamo al viento, | acosados por el ángel del Señor; 6sea su camino oscuro y resbaladizo, | perseguidos por el ángel del Señor. 7Pues sin motivo me escondían redes, | sin motivo me abrían zanjas mortales. 8¡Que les sorprenda el desastre imprevisto, | que se enreden en la red que escondieron, | y caigan dentro de la fosa! 9Y yo me alegraré con el Señor, | gozando de su salvación; 10todo mi ser proclamará: | «Señor, ¿quién como tú, | que defiendes al débil del poderoso, | al pobre y humilde del explotador?». 11Se presentaban testigos violentos: | me acusaban de cosas que ni sabía, 12me pagaban mal por bien, | dejándome desamparado. 13Yo, en cambio, cuando estaban enfermos, | me vestía de saco, | me mortificaba con ayunos | y desde dentro repetía mi oración. 14Como por un amigo o por un hermano, | andaba triste; | cabizbajo y sombrío, | como quien llora a su madre. 15Pero, cuando yo tropecé, se alegraron, | se juntaron contra mí | y me golpearon por sorpresa; | me laceraban sin cesar. 16Cruelmente se burlaban de mí, | rechinando los dientes de odio. 17Señor, ¿cuándo vas a mirarlo? | Defiende mi vida de los que rugen; | mi único bien, de los leones, 18y te daré gracias en la gran asamblea, | te alabaré entre la multitud del pueblo. 19Que no canten victoria | mis enemigos traidores, | que no hagan guiños a mi costa | los que me odian sin razón. 20Pues no hablan de paz, | y contra los pacíficos de la tierra | traman planes siniestros. 21Abren sus fauces contra mí y se ríen: | «Lo han visto nuestros ojos». 22Señor, tú lo has visto, no te calles; | Señor, no te quedes a distancia; 23despierta, levántate, Dios mío; | Señor mío, defiende mi causa. 24Júzgame según tu justicia, Señor, Dios mío, | y no se reirán de mí. 25No pensarán: «¡Qué bien! ¡Lo que queríamos!», | ni dirán: «¡Lo hemos devorado!». 26Sean avergonzados y confundidos a una | los que se alegran de mi desgracia, | cúbranse de vergüenza y de ignominia | quienes se engríen a mi costa. 27Canten y se alegren | los que desean mi justicia, | repitan siempre: «Grande es el Señor, | que desea la paz de su siervo». 28Mi lengua anunciará tu justicia, | todos los días te alabará.

36 (35)

1Al Director; del siervo del Señor, David. 2El malvado escucha en su interior | un oráculo del pecado: | no tiene temor de Dios, | ni siquiera en su presencia. 3Porque se hace la ilusión de que su culpa | no será descubierta ni aborrecida. 4Las palabras de su boca son maldad y traición, | renuncia a ser sensato y a obrar bien; 5acostado medita el crimen, | se obstina en el mal camino, | no rechaza la maldad. 6Señor, tu misericordia llega al cielo, | tu fidelidad hasta las nubes; 7tu justicia es como las altas cordilleras, | tus juicios son como el océano inmenso. | Tú socorres a hombres y animales; 8¡qué inapreciable es tu misericordia, oh Dios!, | los humanos se acogen a la sombra de tus alas; 9se nutren de lo sabroso de tu casa, | les das a beber del torrente de tus delicias, 10porque en ti está la fuente viva, | y tu luz nos hace ver la luz. 11Prolonga tu misericordia con los que te reconocen, | tu justicia con los rectos de corazón. 12Que no me pisotee el pie del soberbio, | que no me eche fuera la mano del malvado. 13Han fracasado los malhechores; | derribados, no se pueden levantar.

37 (36)

1De David. |(Álef) No te exasperes por los malvados, | no envidies a los que obran el mal: 2se secarán pronto, como la hierba, | como el césped verde se agostarán. 3(Bet) Confía en el Señor y haz el bien: | habitarás tu tierra y reposarás en ella en fidelidad; 4sea el Señor tu delicia, | y él te dará lo que pide tu corazón. 5(Guímel) Encomienda tu camino al Señor, | confía en él, y él actuará: 6hará tu justicia como el amanecer, | tu derecho como el mediodía. 7(Dálet) Descansa en el Señor y espera en él, | no te exasperes por el hombre que triunfa | empleando la intriga: 8(He) cohíbe la ira, reprime el coraje; | no te exasperes, no sea que obres mal; 9porque los que obran mal son excluidos, | pero los que esperan en el Señor poseerán la tierra. 10(Vau) Aguarda un momento: desapareció el malvado, | fíjate en su sitio: ya no está; 11en cambio, los sufridos poseen la tierra | y disfrutan de paz abundante. 12(Zain) El malvado intriga contra el justo, | rechina sus dientes contra él; 13pero el Señor se ríe de él, | porque ve que le llega su hora. 14(Jet) Los malvados desenvainan la espada, | asestan el arco, | para abatir a los pobres y humildes, | para asesinar a los honrados; 15pero su espada les atravesará el corazón, | sus arcos se romperán. 16(Tet) Mejor es ser honrado con poco | que ser malvado en la opulencia; 17pues al malvado se le romperán los brazos, | pero al honrado lo sostiene el Señor. 18(Yod) El Señor vela por los días de los buenos, | y su herencia durará siempre; 19no se agostarán en tiempo de sequía, | en tiempo de hambre se saciarán. 20(Kaf) Pero los malvados perecerán, | los enemigos del Señor | se marchitarán como la belleza de un prado, | en humo se disiparán. 21(Lámed) El malvado pide prestado y no devuelve, | el justo se compadece y perdona. 22Los que el Señor bendice poseen la tierra, | los que él maldice son excluidos. 23(Mem) El Señor asegura los pasos del hombre, | se complace en sus caminos; 24si tropieza, no caerá, | porque el Señor lo tiene de la mano. 25(Nun) Fui joven, ya soy viejo: | nunca he visto a un justo abandonado, | ni a su linaje mendigando el pan. 26A diario se compadece y da prestado; | bendita será su descendencia. 27(Sámek) Apártate del mal y haz el bien, | y siempre tendrás una casa; 28porque el Señor ama la justicia | y no abandona a sus fieles. (Ayin) Los inicuos son exterminados, | la estirpe de los malvados se extinguirá; 29pero los justos poseen la tierra, | la habitarán por siempre jamás. 30(Pe) La boca del justo expone la sabiduría, | su lengua explica el derecho; 31porque lleva en el corazón la ley de su Dios, | y sus pasos no vacilan. 32(Sade) El malvado espía al justo | e intenta darle muerte; 33pero el Señor no lo entrega en sus manos, | no deja que lo condenen en el juicio. 34(Qof) Confía en el Señor, sigue su camino; | él te levantará a poseer la tierra, | y verás la expulsión de los malvados. 35(Res) Vi a un malvado que se jactaba, | que prosperaba como un cedro frondoso; 36volví a pasar, y ya no estaba; | lo busqué, y no lo encontré. 37(Sin) Observa al honrado, fíjate en el bueno: | porque el pacífico tendrá porvenir; 38los impíos serán totalmente aniquilados, | el porvenir de los malvados quedará truncado. 39(Tau) El Señor es quien salva a los justos, | él es su alcázar en el peligro; 40el Señor los protege y los libra, | los libra de los malvados y los salva | porque se acogen a él.

38 (37)

1Salmo de David. En conmemoración. 2Señor, no me corrijas con ira, | no me castigues con cólera. 3Tus flechas se me han clavado, | tu mano pesa sobre mí. 4No hay parte ilesa en mi carne | a causa de tu furor; | no tienen descanso mis huesos | a causa de mis pecados. 5Mis culpas sobrepasan mi cabeza, | son un peso superior a mis fuerzas. 6Mis llagas están podridas y supuran | por causa de mi insensatez; 7voy encorvado y encogido, | todo el día camino sombrío. 8Tengo las espaldas ardiendo, | no hay parte ilesa en mi carne; 9estoy agotado, deshecho del todo; | rujo con más fuerza que un león. 10Señor mío, todas mis ansias están en tu presencia, | no se te ocultan mis gemidos; 11siento palpitar mi corazón, me abandonan las fuerzas, | y me falta hasta la luz de los ojos. 12Mis amigos y compañeros | se alejan de mí, | mis parientes se quedan a distancia; 13me tienden lazos los que atentan contra mí, | los que desean mi daño me amenazan de muerte, | todo el día murmuran traiciones. 14Pero yo, como un sordo, no oigo; | como un mudo, no abro la boca; 15soy como uno que no oye | y no puede replicar. 16En ti, Señor, espero, | y tú me escucharás, Señor, Dios mío; 17esto pido: que no se alegren por mi causa; | que, cuando resbale mi pie, | no canten triunfo. 18Porque yo estoy a punto de caer, | y mi pena no se aparta de mí: 19yo confieso mi culpa, | me aflige mi pecado. 20Mis enemigos están vivos y son poderosos, | son muchos los que me aborrecen sin razón, 21los que me pagan males por bienes, | los que me atacan cuando procuro el bien. 22No me abandones, Señor; | Dios mío, no te quedes lejos; 23ven aprisa a socorrerme, | Señor mío, mi salvación.

39 (38)

1Al Director. A Yedutún. Salmo de David. 2Yo me dije: «Vigilaré mi proceder, | para no pecar con mi lengua; | pondré una mordaza a mi boca | mientras el impío esté presente». 3Guardé silencio resignado, | enmudecí sin provecho; | pero mi herida empeoró. 4Y el corazón me ardía por dentro; | pensándolo me requemaba, | hasta que solté la lengua: 5«Señor, dame a conocer mi fin | y cuál es la medida de mis años, | para que comprenda lo caduco que soy». 6Me concediste un palmo de vida, | mis días son nada ante ti; | el hombre no dura más que un soplo, (Pausa) 7el hombre pasa como una sombra, | por un soplo se afana, | atesora sin saber para quién. 8Y ahora, Señor, ¿qué esperanza me queda? | Tú eres mi confianza. 9Líbrame de mis inquietudes, | no me hagas la burla de los necios. 10Enmudezco, no abro la boca, | porque eres tú quien lo ha hecho. 11Aparta de mí tus golpes, | que el ímpetu de tu mano me acaba. 12Escarmientas al hombre castigando su culpa; | como una polilla roes sus tesoros; | el hombre no es más que un soplo. (Pausa) 13Escucha, Señor, mi oración, | haz caso de mis gritos, | no seas sordo a mi llanto; | porque yo soy huésped tuyo, | forastero como todos mis padres. 14Aplácate, dame respiro, | antes de que pase y no exista.

40 (39)

1Al Director. Salmo de David. 2Yo esperaba con ansia al Señor; | él se inclinó y escuchó mi grito: 3me levantó de la fosa fatal, | de la charca fangosa; | afianzó mis pies sobre roca, | y aseguró mis pasos; 4me puso en la boca un cántico nuevo, | un himno a nuestro Dios. | Muchos, al verlo, quedaron sobrecogidos | y confiaron en el Señor. 5Dichoso el hombre que ha puesto | su confianza en el Señor, | y no acude a los idólatras, | que se extravían con engaños. 6Cuántas maravillas has hecho, | Señor, Dios mío, | cuántos planes en favor nuestro; | nadie se te puede comparar. | Intento proclamarlas, decirlas, | pero superan todo número. 7Tú no quieres sacrificios ni ofrendas, | y, en cambio, me abriste el oído; | no pides holocaustos ni sacrificios expiatorios; 8entonces yo digo: «Aquí estoy | —como está escrito en mi libro— 9para hacer tu voluntad. | Dios mío, lo quiero, y llevo tu ley en las entrañas». 10He proclamado tu justicia | ante la gran asamblea; | no he cerrado los labios, Señor, tú lo sabes. 11No me he guardado en el pecho tu justicia, | he contado tu fidelidad y tu salvación, | no he negado tu misericordia y tu lealtad | ante la gran asamblea. 12Tú, Señor, no me cierres tus entrañas; | que tu misericordia y tu lealtad me guarden siempre, 13porque me cercan desgracias sin cuento. | Se me echan encima mis culpas, y no puedo ver; | son más que los pelos de mi cabeza, | y me falta el valor. 14Señor, dígnate librarme; | Señor, date prisa en socorrerme. 15Queden confundidos y avergonzados | los que intentan quitarme la vida; | retrocedan y queden aturdidos | los que desean mi daño. 16Vuelvan atrás avergonzados | los que se burlan de mí. 17Alégrense y gocen contigo | todos los que te buscan; | digan siempre: «Grande es el Señor», | los que desean tu salvación. 18Yo soy pobre y desgraciado, | pero el Señor se cuida de mí; | tú eres mi auxilio y mi liberación: | Dios mío, no tardes.

41 (40)

1Al Director. Salmo de David. 2Dichoso el que cuida del pobre; | en el día aciago lo pondrá a salvo el Señor. 3El Señor lo guarda y lo conserva en vida, | para que sea dichoso en la tierra, | y no lo entrega a la saña de sus enemigos. 4El Señor lo sostendrá en el lecho del dolor, | calmará los dolores de su enfermedad. 5Yo dije: «Señor, ten misericordia, | sáname, porque he pecado contra ti». 6Mis enemigos me desean lo peor: | «A ver si se muere, y se acaba su apellido». 7El que viene a verme habla con fingimiento, | disimula su mala intención, | y, cuando sale afuera, la dice. 8Mis adversarios se reúnen a murmurar contra mí, | hacen cálculos siniestros: 9«Padece un mal sin remedio, | se acostó para no levantarse». 10Incluso mi amigo, de quien yo me fiaba, | que compartía mi pan, | es el primero en traicionarme. 11Pero tú, Señor, apiádate de mí; haz que pueda levantarme, | para que yo les dé su merecido. 12En esto conozco que me amas: | en que mi enemigo no triunfa de mí. 13A mí, en cambio, me conservas la salud, | me mantienes siempre en tu presencia. 14Bendito el Señor, Dios de Israel, | desde siempre y por siempre. Amén, amén.

42 (41)

1Al Director. Poema. De los hijos de Coré. 2Como busca la cierva corrientes de agua, | así mi alma te busca a ti, Dios mío; 3mi alma tiene sed de Dios, del Dios vivo: | ¿cuándo entraré a ver el rostro de Dios? 4Las lágrimas son mi pan noche y día, | mientras todo el día me repiten: | «¿Dónde está tu Dios?». 5Recuerdo otros tiempos, | y desahogo mi alma conmigo: | cómo entraba en el recinto santo, | cómo avanzaba hacia la casa de Dios | entre cantos de júbilo y alabanza, | en el bullicio de la fiesta. 6¿Por qué te acongojas, alma mía, | por qué gimes dentro de mí? | Espera en Dios, que volverás a alabarlo: | «Salud de mi rostro, Dios mío». 7Cuando mi alma se acongoja, | te recuerdo desde el Jordán y el Hermón | y el monte Misar. 8Una sima grita a otra sima | con voz de cascadas: | tus torrentes y tus olas | me han arrollado. 9De día el Señor me hará misericordia, | de noche cantaré la alabanza, | la oración al Dios de mi vida. 10Diré a Dios: «Roca mía, | ¿por qué me olvidas? | ¿Por qué voy andando, sombrío, | hostigado por mi enemigo?». 11Se me rompen los huesos | por las burlas del adversario; | todo el día me preguntan: | «¿Dónde está tu Dios?». 12¿Por qué te acongojas, alma mía, | por qué gimes dentro de mí? | Espera en Dios, que volverás a alabarlo: | «Salud de mi rostro, Dios mío».

43 (42)

1Hazme justicia, oh Dios, | defiende mi causa | contra gente sin piedad, | sálvame | del hombre traidor y malvado. 2Tú eres mi Dios y protector, | ¿por qué me rechazas?, | ¿por qué voy andando sombrío, | hostigado por mi enemigo? 3Envía tu luz y tu verdad: | que ellas me guíen | y me conduzcan hasta tu monte santo, | hasta tu morada. 4Me acercaré al altar de Dios, | al Dios de mi alegría, | y te daré gracias al son de la cítara, | Dios, Dios mío. 5¿Por qué te acongojas, alma mía, | por qué gimes dentro de mí? | Espera en Dios, que volverás a alabarlo: | «Salud de mi rostro, Dios mío».

44 (43)

1Al Director. Poema de los hijos de Coré. 2Oh Dios, nuestros oídos lo oyeron, | nuestros padres nos lo han contado: | la obra que realizaste en sus días, | en los años remotos. 3Tú mismo con tu mano desposeíste a los gentiles, | y los plantaste a ellos; | trituraste a las naciones, | y los hiciste crecer a ellos. 4Porque no fue su espada la que ocupó la tierra, | ni su brazo el que les dio la victoria, | sino tu diestra y tu brazo y la luz de tu rostro, | porque tú los amabas. 5Mi rey y mi Dios eres tú, | que das la victoria a Jacob: 6con tu auxilio embestimos al enemigo, | en tu nombre pisoteamos al agresor. 7Pues yo no confío en mi arco, | ni mi espada me da la victoria; 8tú nos das la victoria sobre el enemigo | y derrotas a nuestros adversarios. 9Dios ha sido siempre nuestro orgullo, | y siempre damos gracias a tu nombre. (Pausa) 10Ahora, en cambio, nos rechazas y nos avergüenzas, | y ya no sales, Señor, con nuestras tropas: 11nos haces retroceder ante el enemigo, | y nuestro adversario nos saquea. 12Nos entregas como ovejas de matanza | y nos has dispersado por las naciones. 13Vendes a tu pueblo por nada | y no te enriqueces con su precio. 14Nos haces el escarnio de nuestros vecinos, | irrisión y burla de los que nos rodean; 15nos has hecho el refrán de los gentiles, | nos hacen muecas las naciones. 16Tengo siempre delante mi deshonra, | y la vergüenza me cubre la cara 17al oír insultos e injurias, | al ver a mi rival y a mi enemigo. 18Todo esto nos viene encima, sin haberte olvidado | ni haber violado tu alianza, 19sin que se volviera atrás nuestro corazón | ni se desviaran de tu camino nuestros pasos. 20Y tú nos arrojaste a un lugar de chacales | y nos cubriste de tinieblas. 21Si hubiéramos olvidado el nombre de nuestro Dios | y extendido las manos a un dios extraño, 22el Señor lo habría averiguado, | pues él penetra los secretos del corazón. 23Por tu causa nos degüellan cada día, | nos tratan como a ovejas de matanza. 24Despierta, Señor, ¿por qué duermes? | Levántate, no nos rechaces más. 25¿Por qué nos escondes tu rostro | y olvidas nuestra desgracia y opresión? 26Nuestra alma se hunde en el polvo, | nuestro vientre está pegado al suelo. 27Levántate a socorrernos, | redímenos por tu misericordia.

45 (44)

1Al director. Sobre «los lirios…». Poema de los hijos de Coré. Cántico de amor. 2Me brota del corazón un poema bello, | recito mis versos a un rey; | mi lengua es ágil pluma de escribano. 3Eres el más bello de los hombres, | en tus labios se derrama la gracia, | el Señor te bendice eternamente. 4Cíñete al flanco la espada, valiente: | es tu gala y tu orgullo; 5cabalga victorioso por la verdad, la mansedumbre y la justicia, | tu diestra te enseñe a realizar proezas. 6Tus flechas son agudas, los pueblos se te rinden, | se acobardan los enemigos del rey. 7Tu trono, oh Dios, permanece para siempre, | cetro de rectitud es tu cetro real; 8has amado la justicia y odiado la impiedad: | por eso Dios, tu Dios, te ha ungido | con aceite de júbilo | entre todos tus compañeros. 9A mirra, áloe y acacia | huelen tus vestidos, | desde los palacios de marfiles | te deleitan las arpas. 10Hijas de reyes salen a tu encuentro, | de pie a tu derecha está la reina, | enjoyada con oro de Ofir. 11Escucha, hija, mira: inclina el oído, | olvida tu pueblo y la casa paterna; 12prendado está el rey de tu belleza: | póstrate ante él, que él es tu señor. 13La ciudad de Tiro viene con regalos, | los pueblos más ricos buscan tu favor. 14Ya entra la princesa, bellísima, | vestida de perlas y brocado; 15la llevan ante el rey, con séquito de vírgenes, | la siguen sus compañeras: 16las traen entre alegría y algazara, | van entrando en el palacio real. 17«A cambio de tus padres tendrás hijos, | que nombrarás príncipes por toda la tierra». 18Quiero hacer memorable tu nombre | por generaciones y generaciones, | y los pueblos te alabarán | por los siglos de los siglos.

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1Al Director. De los hijos de Coré. «Sobre las doncellas». Cántico. 2Dios es nuestro refugio y nuestra fuerza, | poderoso defensor en el peligro. 3Por eso no tememos aunque tiemble la tierra, | y los montes se desplomen en el mar. 4Que hiervan y bramen sus olas, | que sacudan a los montes con su furia: | el Señor del universo está con nosotros, | nuestro alcázar es el Dios de Jacob. (Pausa) 5Un río y sus canales alegran la ciudad de Dios, | el Altísimo consagra su morada. 6Teniendo a Dios en medio, no vacila; | Dios la socorre al despuntar la aurora. 7Los pueblos se amotinan, los reyes se rebelan; | pero él lanza su trueno, y se tambalea la tierra. 8El Señor del universo está con nosotros, | nuestro alcázar es el Dios de Jacob. (Pausa) 9Venid a ver las obras del Señor, | las maravillas que hace en la tierra: 10pone fin a la guerra hasta el extremo del orbe, | rompe los arcos, quiebra las lanzas, | prende fuego a los escudos. 11«Rendíos, reconoced que yo soy Dios: | más alto que los pueblos, | más alto que la tierra». 12El Señor del universo está con nosotros, | nuestro alcázar es el Dios de Jacob. (Pausa)

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1Al Director. Salmo de los hijos de Coré. 2Pueblos todos, batid palmas, | aclamad a Dios con gritos de júbilo; 3porque el Señor altísimo es terrible, | emperador de toda la tierra. 4Él nos somete los pueblos | y nos sojuzga las naciones; 5él nos escogió por heredad suya: | gloria de Jacob, su amado. (Pausa) 6Dios asciende entre aclamaciones; | el Señor, al son de trompetas: 7tocad para Dios, tocad; | tocad para nuestro Rey, tocad. 8Porque Dios es el rey del mundo: | tocad con maestría. 9Dios reina sobre las naciones, | Dios se sienta en su trono sagrado. 10Los príncipes de los gentiles se reúnen | con el pueblo del Dios de Abrahán; | porque de Dios son los grandes de la tierra, | y él es excelso.

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1Cántico. Salmo de los hijos de Coré. 2Grande es el Señor | y muy digno de alabanza | en la ciudad de nuestro Dios, | su monte santo, altura hermosa, | alegría de toda la tierra: 3el monte Sión, confín del cielo, | ciudad del gran rey; | entre sus palacios, 4Dios descuella como un alcázar. 5Mirad: los reyes se aliaron | para atacarla juntos; 6pero, al verla, quedaron aterrados | y huyeron despavoridos; 7Allí los agarró un temblor | y dolores como de parto; 8como un viento del desierto, | que destroza las naves de Tarsis. 9Lo que habíamos oído lo hemos visto | en la ciudad del Señor del universo, | en la ciudad de nuestro Dios: | que Dios la ha fundado para siempre. (Pausa) 10Oh Dios, meditamos tu misericordia | en medio de tu templo: 11como tu nombre, oh Dios, | tu alabanza llega al confín de la tierra. | Tu diestra está llena de justicia: 12el monte Sión se alegra, | las ciudades de Judá se gozan | con tus sentencias. 13Dad la vuelta en torno a Sión, | contando sus torreones; 14fijaos en sus baluartes, | observad sus palacios, | para poder decirle a la próxima generación: 15«Porque este es Dios, nuestro Dios | eternamente y por siempre». | Él nos guiará por siempre jamás.

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1Al Director. Salmo de los hijos de Coré. 2Oíd esto, todas las naciones; | escuchadlo, habitantes del orbe: 3plebeyos y nobles, | ricos y pobres. 4Mi boca hablará sabiamente, | mi corazón meditará con prudencia; 5prestaré oído al proverbio | y propondré mi problema al son de la cítara. 6¿Por qué habré de temer los días aciagos, | cuando me cerquen y acechen los malvados, 7que confían en su opulencia | y se jactan de sus inmensas riquezas, 8si nadie puede salvarse | ni dar a Dios un rescate? 9Es tan caro el rescate de la vida, | que nunca les bastará 10para vivir perpetuamente | sin bajar a la fosa. 11Mirad: los sabios mueren, | lo mismo que perecen los ignorantes y necios, | y legan sus riquezas a extraños. 12El sepulcro es su morada perpetua | y su casa de edad en edad, | aunque hayan dado nombre a países. 13El hombre no perdura en la opulencia, | es semejante a las bestias, que perecen. 14Este es el camino de los confiados, | el destino de los hombres satisfechos: (Pausa) 15son un rebaño para el abismo, | la muerte es su pastor, | y bajan derechos a la tumba; | se desvanece su figura, | y el abismo es su casa. 16Pero a mí, Dios me salva, | me arranca de las garras del abismo. (Pausa) 17No te preocupes si se enriquece un hombre | y aumenta el fasto de su casa: 18cuando muera, no se llevará nada, | su fasto no bajará con él. 19Aunque en vida se felicitaba: | «Ponderan lo bien que lo pasas», 20irá a reunirse con la generación de sus padres, | que no verán nunca la luz. 21El hombre rico e inconsciente | es semejante a las bestias, que perecen.

50 (49)

1Salmo de Asaf. |El Dios de los dioses, el Señor, habla: | convoca la tierra de oriente a occidente. 2Desde Sión, la hermosa, | Dios resplandece: 3viene nuestro Dios, y no callará. | Lo precede fuego voraz, | lo rodea tempestad violenta. 4Desde lo alto convoca cielo y tierra | para juzgar a su pueblo: 5«Congregadme a mis fieles, | que sellaron mi pacto con un sacrificio». 6Proclame el cielo su justicia; | Dios en persona va a juzgar. (Pausa) 7«Escucha, pueblo mío, voy a hablarte; | Israel, voy a dar testimonio contra ti; | —yo soy Dios, tu Dios—. 8No te reprocho tus sacrificios, | pues siempre están tus holocaustos ante mí. 9Pero no aceptaré un becerro de tu casa, | ni un cabrito de tus rebaños. 10Pues las fieras de la selva son mías, | y hay miles de bestias en mis montes; 11conozco todos los pájaros del cielo, | tengo a mano cuanto se agita en los campos. 12Si tuviera hambre, no te lo diría; | pues el orbe y cuanto lo llena es mío. 13¿Comeré yo carne de toros, | beberé sangre de cabritos? 14Ofrece a Dios un sacrificio de alabanza, | cumple tus votos al Altísimo 15e invócame el día del peligro: | yo te libraré, y tú me darás gloria». 16Dios dice al pecador: | «¿Por qué recitas mis preceptos | y tienes siempre en la boca mi alianza, 17tú que detestas mi enseñanza | y te echas a la espalda mis mandatos? 18Cuando ves un ladrón, corres con él; | te mezclas con los adúlteros; 19sueltas tu lengua para el mal, | tu boca urde el engaño. 20Te sientas a hablar contra tu hermano, | deshonras al hijo de tu madre; 21esto haces, ¿y me voy callar? | ¿Crees que soy como tú? | Te acusaré, te lo echaré en cara. 22Atención los que olvidáis a Dios, | no sea que os destroce sin remedio. 23El que me ofrece acción de gracias, | ese me honra; | al que sigue buen camino | le haré ver la salvación de Dios».

51 (50)

1Al Director. Salmo de David. 2Cuando el profeta Natán lo visitó, después de haberse unido aquel a Betsabé. 3Misericordia, Dios mío, por tu bondad, | por tu inmensa compasión borra mi culpa; 4lava del todo mi delito, | limpia mi pecado. 5Pues yo reconozco mi culpa, | tengo siempre presente mi pecado. 6Contra ti, contra ti solo pequé, | cometí la maldad en tu presencia. | En la sentencia tendrás razón, | en el juicio resultarás inocente. 7Mira, en la culpa nací, | pecador me concibió mi madre. 8Te gusta un corazón sincero, | y en mi interior me inculcas sabiduría. 9Rocíame con el hisopo: quedaré limpio; | lávame: quedaré más blanco que la nieve. 10Hazme oír el gozo y la alegría, | que se alegren los huesos quebrantados. 11Aparta de mi pecado tu vista, | borra en mí toda culpa. 12Oh Dios, crea en mí un corazón puro, | renuévame por dentro con espíritu firme. 13No me arrojes lejos de tu rostro, | no me quites tu santo espíritu. 14Devuélveme la alegría de tu salvación, | afiánzame con espíritu generoso. 15Enseñaré a los malvados tus caminos, | los pecadores volverán a ti. 16Líbrame de la sangre, oh Dios, | Dios, Salvador mío, | y cantará mi lengua tu justicia. 17Señor, me abrirás los labios, | y mi boca proclamará tu alabanza. 18Los sacrificios no te satisfacen: | si te ofreciera un holocausto, no lo querrías. 19El sacrificio agradable a Dios | es un espíritu quebrantado; | un corazón quebrantado y humillado, | tú, oh Dios, tú no lo desprecias. 20Señor, por tu bondad, favorece a Sión, | reconstruye las murallas de Jerusalén: 21entonces aceptarás los sacrificios rituales, | ofrendas y holocaustos, | sobre tu altar se inmolarán novillos.

52 (51)

1Al Director. Poema de David. 2Cuando Doeg, el edomita, comunicó a Saúl: «David se ha ido a la casa de Ajimélec». 3¿Por qué te glorías de la maldad | y te haces fuerte en el delito? 4Estás todo el día maquinando injusticias, | tu lengua es navaja afilada, | autor de fraudes; 5prefieres el mal al bien, | la mentira a la honradez; (Pausa) 6prefieres las palabras corrosivas, | lengua embustera. 7Pues Dios te destruirá para siempre, | te abatirá y te barrerá de tu tienda; | arrancará tus raíces del suelo vital. (Pausa) 8Lo verán los justos, y temerán, | y se reirán de él: 9«Mirad al valiente | que no puso en Dios su apoyo, | confió en sus muchas riquezas, | se insolentó en sus crímenes». 10Pero yo, como verde olivo, | en la casa de Dios, | confío en la misericordia de Dios | por siempre jamás. 11Te daré siempre gracias | porque has actuado; | proclamaré delante de tus fieles: | «Tu nombre es bueno».

53 (52)

1Al Director. Para la enfermedad. Poema de David. 2Dice el necio para sí: | «No hay Dios». | Se han corrompido cometiendo execraciones, | no hay quien obre bien. 3Dios observa desde el cielo | a los hijos de Adán, | para ver si hay alguno sensato | que busque a Dios. 4Todos se extravían | igualmente obstinados; | no hay uno que obre bien, | ni uno solo. 5Pero ¿no aprenderán los malhechores | que devoran a mi pueblo como pan | y no invocan a Dios? 6Pues temblarán de espanto | allí donde no había razón para temer, | porque Dios esparce los huesos del agresor, | y serán derrotados, | porque Dios los rechaza. 7¡Ojalá venga desde Sión la salvación de Israel! | Cuando el Señor cambie la suerte de su pueblo, | se alegrará Jacob y gozará Israel.

54 (53)

1Al Director. Con instrumentos de cuerda. Poema de David. 2Cuando los zifitas vinieron a decir a Saúl: «¿No está escondido David entre nosotros?». 3Oh Dios, sálvame por tu nombre, | sal por mí con tu poder. 4Oh Dios, escucha mi súplica, | atiende a mis palabras; 5porque unos insolentes se alzan contra mí, | y hombres violentos me persiguen a muerte, | sin tener presente a Dios. (Pausa) 6Pero Dios es mi auxilio, | el Señor sostiene mi vida. 7Devuelve el mal a mis adversarios, | destrúyelos por tu fidelidad. 8Te ofreceré un sacrificio voluntario, | dando gracias a tu nombre, que es bueno; 9porque me libraste del peligro, | y he visto la derrota de mis enemigos.

55 (54)

1Al Director. Con instrumentos de cuerda. Poema de David. 2Dios mío, escucha mi oración, | no te cierres a mi súplica; 3hazme caso y respóndeme. Me agitan mis ansiedades, 4me turba la voz del enemigo, | los gritos del malvado. | Descargan sobre mí calamidades | y me atacan con furia. 5Se agita mi corazón, | me sobrecoge un pavor mortal, 6me asalta el temor y el terror, | me cubre el espanto. 7Y pienso: «¡Quién me diera alas de paloma | para volar y posarme! 8Emigraría lejos, | habitaría en el desierto, (Pausa) 9esperaría en el que puede salvarme | del huracán y la tormenta». 10¡Destrúyelos, Señor, | confunde sus lenguas! | Pues veo en la ciudad violencia y discordia: 11día y noche hacen la ronda sobre sus murallas; | en su recinto, crimen e injusticia; 12dentro de ella, calamidades; | no se apartan de su plaza | la crueldad y el engaño. 13Si mi enemigo me injuriase, | lo aguantaría; | si mi adversario se alzase contra mí, | me escondería de él; 14pero eres tú, mi compañero, | mi amigo y confidente, 15a quien me unía una dulce intimidad: | juntos íbamos entre el bullicio por la casa de Dios. 16¡Que los sorprenda la muerte, | desciendan vivos al abismo, | pues la maldad habita en ellos! 17Pero yo invoco a Dios, | y el Señor me salva: 18por la tarde, en la mañana, al mediodía, | me quejo gimiendo. | Dios escucha mi voz: 19en paz rescata mi alma | de la guerra que me hacen, | porque son muchos contra mí. 20Dios me escucha, los humilla | el que reina desde siempre. (Pausa) Porque no quieren enmendarse | ni temen a Dios. 21Levantan la mano contra su aliado, | violando los pactos; 22su boca es más blanda que la manteca, | pero desean la guerra; | sus palabras son más suaves que el aceite, | pero son puñales. 23Encomienda a Dios tus afanes, | que él te sustentará; | no permitirá jamás que el justo caiga. 24Tú, Dios mío, los harás bajar a ellos | a la fosa profunda. | Los traidores y sanguinarios | no cumplirán ni la mitad de sus años. | Pero yo confío en ti, Señor.

56 (55)

1Al Director. Según «La paloma de los dioses lejanos». Epigrama de David. Cuando los filisteos lo tenían preso en Gat. 2Misericordia, Dios mío, que me hostigan, | me atacan y me acosan todo el día; 3todo el día me hostigan mis enemigos, | me atacan en masa, oh Altísimo. 4En el día terrible, yo confío en ti. 5En Dios, cuya promesa alabo, | en Dios confío y no temo: | ¿qué podrá hacerme un mortal? 6Todos los días discuten y planean | pensando solo en mi daño; 7buscan un sitio para espiarme, | acechan mis pasos | y atentan contra mi vida. 8Líbrame de su maldad; | en tu ira, somete a los pueblos, oh Dios. 9Anota en tu libro mi vida errante, | recoge mis lágrimas en tu odre, Dios mío, | mis fatigas en tu libro. 10Que retrocedan mis enemigos | cuando te invoco, | y así sabré que eres mi Dios. 11En Dios, cuya promesa alabo, | en el Señor, cuya promesa alabo, 12en Dios confío y no temo; | ¿qué podrá hacerme un hombre? 13Te debo, Dios mío, los votos que hice, | los cumpliré con acción de gracias; 14porque libraste mi alma de la muerte, | mis pies de la caída; | para que camine en presencia de Dios | a la luz de la vida.

57 (56)

1Al Director. «No destruyas». Epigrama de David. Cuando, huyendo de Saúl, se escondió en la cueva. 2Misericordia, Dios mío, misericordia, | que mi alma se refugia en ti; | me refugio a la sombra de tus alas | mientras pasa la calamidad. 3Invoco al Dios altísimo, | al Dios que hace tanto por mí. 4Desde el cielo me enviará la salvación, | confundirá a los que ansían matarme; (Pausa) | enviará Dios su gracia y su lealtad. 5Estoy echado entre leones | devoradores de hombres; | sus dientes son lanzas y flechas, | su lengua es una espada afilada. 6Elévate sobre el cielo, Dios mío, | y llene la tierra tu gloria. 7Han tendido una red a mis pasos, | para que sucumbiera; | me han cavado delante una fosa, | pero han caído en ella. (Pausa) 8Mi corazón está firme, Dios mío, | mi corazón está firme. | Voy a cantar y a tocar: 9despierta, gloria mía; | despertad, cítara y arpa; | despertaré a la aurora. 10Te daré gracias ante los pueblos, Señor; | tocaré para ti ante las naciones: 11por tu bondad, que es más grande que los cielos; | por tu fidelidad, que alcanza las nubes. 12Elévate sobre el cielo, Dios mío, | y llene la tierra tu gloria

58 (57)

1Al Director. «No destruyas». Epigrama de David. 2¿De verdad, poderosos, emitís sentencias justas?, | ¿juzgáis equitativamente a los humanos? 3¡No!, que cometéis crímenes a conciencia | imponiendo en la tierra la violencia de vuestras manos. 4Se pervirtieron los malvados desde el vientre materno, | los mentirosos se extraviaron desde el seno. 5Tienen veneno como veneno de serpiente, | de víbora sorda que se tapa el oído, 6para no oír la voz del encantador, | del experto hacedor de hechizos. 7Oh Dios, rómpeles los dientes en la boca; | quiebra, Señor, los colmillos a los leones. 8Que se evaporen como agua que fluye, | que se marchiten como hierba que se pisa. 9Sean como limaco que se deslíe al deslizarse; | como aborto de mujer, que no llega a ver el sol. 10Antes de que echen espinas, como la zarza | verde o quemada, arrebátelos el vendaval. 11Goce el justo viendo la venganza, | bañe sus pies en la sangre del malvado; 12y la gente dirá: «¡El justo cosecha su fruto; | sí, hay un Dios que juzga en la tierra!».

59 (58)

1Al Director. «No destruyas». Epigrama de David. Cuando Saúl mandó vigilar su casa para matarlo. 2Líbrame de mi enemigo, Dios mío; | protégeme de mis agresores, 3líbrame de los malhechores, | sálvame de los hombres sanguinarios. 4Mira que me están acechando, | y me acosan los poderosos: | sin que yo haya pecado ni faltado, Señor, 5sin culpa mía, avanzan para acometerme. | Despierta, ven a mi encuentro, mira: 6tú, el Señor del universo, | el Dios de Israel. | Despierta para castigar a los gentiles, | no te apiades de los traidores inicuos. (Pausa) 7Vuelven al atardecer | ladrando como perros, | merodean por la ciudad. 8Mira: de su boca fluye baba, | de sus labios, espadas: | «¿Quién nos oirá?». 9Pero tú, Señor, te ríes de ellos, | te burlas de los gentiles. 10Por ti velo, fortaleza mía, | que mi alcázar es Dios. 11Que tu favor se me adelante, Dios mío, | y me haga ver la derrota de mi enemigo. 12¡No los mates, que mi pueblo no lo olvide; | dispérsalos con tu poder, | humíllalos, Señor, escudo nuestro! 13Por el pecado de su boca, | por el chismorreo de sus labios, | queden apresados en su insolencia, | por la mentira y la maldición que profieren. 14¡Destrúyelos con tu furor, | destrúyelos y dejen de existir! | Sepan que Dios gobierna | desde Jacob hasta los confines de la tierra. (Pausa) 15Vuelven al atardecer | ladrando como perros, | merodean por la ciudad. 16Vagabundean buscando comida; | si no se sacian, no se retiran. 17Pero yo cantaré tu fuerza, | por la mañana proclamaré tu misericordia, | porque has sido mi alcázar | y mi refugio en el peligro. 18Y tocaré en tu honor, fuerza mía, | porque tú, oh Dios, eres mi alcázar, | Dios mío, misericordia mía.


Santa Juana de Arco.

Santa Juana de Arcos (Domrémy, Francia, 1412 - Ruán, id., 1431) Santa y heroína francesa. Nacida en el seno de una familia campesina acomoda...