Apuntes de clases

Clases de filosofía y ciencias bíblicas del Instituto de Humanidades Luis Campino, y la Parroquia de Guadalupe de Quinta Normal.


viernes, 15 de enero de 2016

44).-La Biblia de Federico de Montefeltro.


Esteban Aguilar Orellana; Giovani Barbatos Epple; Ismael Barrenechea Samaniego; Jorge Catalán Núñez; Boris Díaz Carrasco; Rafael Díaz del Río Martí; Alfredo Francisco Eloy Barra ;Rodrigo Farías Picón; Franco Antonio González Fortunatti; Patricio Ernesto Hernández Jara; Walter Imilan Ojeda; Jaime Jamet Rojas; Gustavo Morales Guajardo; Francisco Moreno Gallardo; Boris Ormeño Rojas; José Oyarzún Villa; Rodrigo Palacios Marambio; Demetrio Protopsaltis Palma; Cristian Quezada Moreno; Edison Reyes Aramburu; Rodrigo Rivera Hernández; Jorge Rojas Bustos; Alejandro Suau Figueroa; Cristian Vergara Torrealba; Rodrigo Villela Díaz; Nicolás Wasiliew Sala; Marcelo Yáñez Garín; Katherine Alejandra del Carmen  Lafoy Guzmán; Paula Flores Vargas; 


La Biblia de Federico de Montefeltro.




La Biblia de Federico da Montefeltro, el máximo exponente del arte de la miniatura, se presenta como la obra bibliográfica en la que la cultura figurativa del siglo XV italiano y europeo alcanza el punto culminante de su trayectoria.
La Biblia de Federico de Montefeltro, también llamada Biblia de Urbino, es un manuscrito iluminado del siglo XV. Fue creado en Florencia entre 1476 y 1478 por encargo del duque de Urbino, Federico da Montefeltro. Hoy se guarda en la Biblioteca Apostólica Vaticana.

Datos Clave

Creadores: El texto de la Vulgata fue copiado por Hugues Commineau de Mézières. Las miniaturas fueron dirigidas por Francesco d'Antonio del Chierico, con ayuda de artistas como los hermanos Ghirlandaio.
Medidas y formato: Consta de dos tomos grandes que suman más de 1.100 páginas, encuadernados en terciopelo.
Ilustración: Contiene 35 grandes miniaturas de estilo pictórico renacentista y numerosos medallones decorados.
Valor: Es la cumbre del arte de la miniatura renacentista en Italia, hecho cuando la imprenta ya se usaba, por lo que se pensó para mostrar poder y lujo, no para lectura común.

Descripción

El gran manuscrito contiene un texto de la Vulgata , encuadernado en dos volúmenes de 482 y 622 páginas cada uno. Estaba destinado a ser exhibido más que a la consulta diaria. Los dos volúmenes están decorados con 35 miniaturas en la cabecera de cada libro, que ilustran una escena del primer capítulo y forman pequeñas pinturas independientes. Medallones historiados completan la ilustración del texto  y cada miniatura está rodeada por un margen floral.
Además de Francesco d'Antonio del Chierico , varios otros artistas han sido identificados como contribuyentes a las miniaturas : Attavante degli Attavanti , Davide Ghirlandaio , Domenico Ghirlandaio , Francesco Rosselli , Biagio di Antonio Tucci , Bartolomeo di Giovanni y el Maestro de Jenofonte Hamilton. Estos artistas también son conocidos por sus pinturas de frescos y paneles de madera. 
Francesco Rosselli es el autor del frontispicio , que contiene las primeras palabras de la carta de San Jerónimo a San Paulino, escritas en letras mayúsculas doradas. Los bordes están decorados con volutas y candelabros , así como dos medallones con retratos idealizados de Federico da Montefeltro y su esposa Battista Sforza

Una obra colosal.





Realizada cuando la imprenta con caracteres móviles se encontraba ya en fase de plena consolidación, esta Biblia se diferencia de la habitual tipología del códice miniado tanto por sus imponentes dimensiones como por el número de hojas, treinta y cinco de las cuales están ilustradas con miniaturas que se presentan como auténticas obras pictóricas.


Los genios de la miniatura.
detalle

La Biblia, destinada a convertirse en el más hermoso códice de la biblioteca de Federico da Montefeltro, fue escrita por Ugo Comminelli da Mézières y decorada en Florencia en el breve plazo de dos años (1477-1478) por Francesco di Antonio del Chierico, un miniador que se encontraba entonces en el vértice de la fama, magnánimamente “prestado” al Duque de Urbino por el mismísimo Lorenzo de Médici. 
Junto a Francesco figuran otros ilustres nombres de la historia de la miniatura como Attavante degli Attavanti, Francesco Rosselli y con toda probabilidad también Davide Ghirlandaio, hermano del más conocido Domenico Ghirlandaio.


Ecos del Renacimiento


A través de la mano de estos artistas, se condensa en las miniaturas de la Biblia el riquísimo patrimonio figurativo del siglo XV florentino. Al realizar un recorrido por las ilustraciones no resulta difícil percibir en ellas los ecos de los más destacados protagonistas del Renacimiento toscano.

Federico da Montefeltro

Federico da Montefeltro, también conocido como Federico III da Montefeltro (7 de junio de 1422 – † 10 de septiembre de 1482), fue uno de los más exitosos condottieri del Renacimiento italiano, y Duque de Urbino desde 1444 hasta su muerte. 

Ugo Cominelli da Mézières (también documentado en español como Hugo Cominelli) fue un destacado copista, comentarista y miniaturista del siglo XV originario de Mézières, Francia. 
Es reconocido históricamente por su estrecha colaboración en Florencia con el pintor y cartógrafo italiano Pietro del Massaio, junto a quien participó en la producción de valiosas copias manuscritas e iluminadas de la Geografía de Claudio Tolomeo.

Aportes Principales

Comentarios y caligrafía: Cominelli se encargaba de transcribir y añadir los comentarios textuales en las sofisticadas cartas geográficas e históricas basadas en las traducciones del erudito Jacobus Angelus (Jacopo Angelo della Scarperia).

Innovación cartográfica: El grupo de trabajo que integró junto a Massaio aportó una de las primeras visiones de conjunto modernas a la cartografía europea. Introdujeron mapas regionales antiguos y actualizados utilizando proyecciones rectangulares o trapezoidales.

Manuscritos célebres: Su trabajo directo quedó plasmado en valiosos códices humanistas conservados hoy en instituciones de prestigio, como el códice Latino 4802 (Par. Lat. 17542) custodiado en la Biblioteca Nacional de Francia en París, o trabajos resguardados en la Biblioteca Apostólica Vaticana.




En Urbino encargó la construcción de una gran biblioteca, quizá la mayor de Italia después de la Biblioteca Apostólica Vaticana, con su propio equipo de escribientes, y organizó alrededor de él una corte humanística en una de las grandes joyas arquitectónicas del renacimiento temprano, el Palacio ducal de Urbino, diseñado por el teórico y arquitecto Francesco di Giorgio Martini.



Jerusalén: Dualidad Milenaria y Moderna.
 


Metro es símbolo de la modernidad en Jerusalén 


La actual capital eterna de Israel. También ha evolucionado por la globalización, por la población urbana, el metro, la modernidad, se está convirtiendo en una metrópoli occidental moderna a pesar que tiene grupos árabes o religiosos judíos no occidentales o ultra ortodoxo.  

La descripción refleja con gran precisión la profunda dualidad y la fascinante transformación que vive Jerusalén —considerada por Israel como su capital eterna e indivisible—, así como el contraste dinámico que aporta el eje metropolitano del país (liderado por Tel Aviv).  

La dualidad de Jerusalén: Milenaria y moderna

El peso de la historia y la tradiciónJerusalén es una de las ciudades más antiguas del mundo, un punto neurálgico sagrado para el judaísmo, el cristianismo y el islam. Su Ciudad Vieja conserva una estructura medieval y amurallada donde conviven barrios históricos (judío, musulmán, cristiano y armenio) y comunidades con estilos de vida anclados en tradiciones seculares y religiosas muy antiguas (como los judíos ultraortodoxos o los diferentes patriarcados y órdenes religiosas). 

La irrupción de la modernidad y la metrópoliA pesar de su profundo trasfondo espiritual e histórico, la ciudad ha tenido que expandirse y actualizarse para dar cabida a una población urbana en constante crecimiento.

Los motores de la transformación urbana

La evolución hacia una metrópoli occidental moderna que mencionas se materializa en varios factores clave:

Infraestructura de transporte y el Metro / Tren Ligero (Jerusalem Light Rail)Para mitigar el tráfico y conectar los vastos y modernos barrios periféricos con el centro y los Sitios Históricos, la implementación de sistemas de transporte masivo como el tren ligero ha transformado radicalmente la movilidad urbana, cambiando el paisaje visual y la dinámica de los desplazamientos diarios.

Globalización y desarrollo económicoLa llegada de capitales, empresas tecnológicas (start-ups), arquitectura contemporánea y un estilo de vida cosmopolita ha rediseñado sectores enteros de la ciudad, acercándolos a los estándares de cualquier gran urbe occidental avanzada.

El contraste cultural: El gran desafío y a la vez la riqueza de Jerusalén radica en ese perpetuo contraste: conviven en pocos kilómetros cuadrados la alta tecnología, la vida universitaria secular y el comercio global, junto a tensiones geopolíticas complejas y comunidades fuertemente arraigadas en un pasado milenario.

¿Qué piensa la población árabe de de Jerusalén por la urbanización y la modernización de la ciudad? Porque eh Jerusalén ahora es una ciudad urbana y cada vez más edificios, más torres de departamentos o oficinas, más metros. Se está dejando de ser lo que fue ciudad de la época  "Moderna Oriental".

La percepción de la población árabe de Jerusalén (especialmente en Jerusalén Este) frente a la rápida urbanización, la construcción de torres y la llegada de transportes modernos como el tren ligero es profundamente compleja, ambivalente y, en muchos aspectos, crítica.
Mientras que para las autoridades municipales y gran parte de la población israelí estos cambios representan el progreso, la eficiencia y la modernización necesaria para una metrópoli del siglo XXI, los residentes palestinos suelen vivir este proceso desde una óptica de marginación, presión demográfica y alteración de su identidad cultural y territorial.
Los puntos clave que definen esta perspectiva son:

1. La crisis de la vivienda y la asimetría urbanística

Falta de permisos y restricciones: Para la población árabe, el boom de la construcción y las torres contrasta drásticamente con las enormes dificultades que enfrentan para obtener permisos de construcción legales. Los planes maestros municipales en Jerusalén Este a menudo destinan terrenos palestinos como "zonas verdes" o áreas de no construcción, lo que limita la expansión natural de sus comunidades.
Demoliciones y hacinamiento: Debido a la imposibilidad de construir legalmente para absorber el crecimiento demográfico, muchos residentes se ven obligados a levantar viviendas sin permiso, las cuales enfrentan constantes amenazas de demolición. El resultado es una alta densidad y un déficit habitacional crónico en los barrios palestinos, en contraste con el desarrollo planificado de los nuevos complejos residenciales y torres.  

2. El tren ligero (Jerusalem Light Rail) como símbolo de división

Si bien el tranvía es elogiado técnicamente por conectar sectores y reducir el tráfico, en los barrios árabes su trazado es visto frecuentemente a través de una lente geopolítica. Muchas de estas líneas e infraestructuras de transporte se han diseñado para integrar de manera más eficiente los asentamientos israelíes en Jerusalén Este y unirlos con el oeste de la ciudad, consolidando la presencia de Israel en el territorio ocupado.
A nivel cotidiano, aunque palestinos e israelíes comparten los vagones, para los primeros el sistema de transporte moderno suele encarnar una red que prioriza la conectividad del Estado sobre las necesidades urbanas básicas de los barrios autóctonos.

3. "La pérdida de lo que fue" y la gentrificación

Al igual que ocurre en otras ciudades históricas sometidas a una rápida occidentalización, existe un profundo duelo cultural. La transformación de una Jerusalén de escala humana, con piedras milenarias, callejones y un ritmo de vida tradicional, en un paisaje de torres de gran altura y arquitectura corporativa moderna es percibida como un intento deliberado de borrar la identidad histórica, palestina y árabe de la ciudad (a menudo analizado por expertos como un proceso de "israelización" o gentrificación urbana).
Para la población árabe de Jerusalén, la modernización no se vive como un beneficio neutral de la globalización, sino como un proceso de urbanismo excluyente, donde las torres y el metro crecen a su alrededor, pero a menudo a costa de su espacio vital, sus derechos de propiedad y su arraigo histórico en el territorio.

El problema de Jerusalén es que va a ser una ciudad como Nueva York, hay muy poco espacio, va a ser puras torres. Eso lo saben los árabes y los judíos y los judíos y los árabes van a estar todos unidos.

La visión de que la escasez extrema de suelo en Jerusalén empuje un desarrollo vertical masivo similar al de Manhattan —convertiéndola en una ciudad de rascacielos y torres— toca un punto central del urbanismo contemporáneo de la región. Sin embargo, el impacto social y político de ese futuro vertical genera perspectivas muy encontradas.

El futuro vertical: Espacio limitado y crecimiento

La presión demográfica y geográfica: Jerusalén está rodeada por topografías complejas y barreras geopolíticas, lo que deja un margen muy estrecho para la expansión horizontal. Al igual que Nueva York, la única salida lógica para albergar a una población en crecimiento es construir hacia arriba, densificando el espacio disponible con torres residenciales y comerciales.
El choque estético y cultural: Para muchos habitantes (tanto palestinos como israelíes tradicionalistas), la idea de que la ciudad milenaria se convierta en un bosque de cemento y vidrio genera resistencia, ya que altera radicalmente el perfil histórico y sagrado que ha definido a la región durante milenios.

La convivencia urbana frente a las tensiones políticas.

Respecto a la posibilidad de que la urgencia urbana una a árabes y judíos bajo un mismo destino metropolitano:

La realidad del día a día: A nivel cotidiano, la infraestructura urbana obliga a una coexistencia forzosa. En las calles, los mercados, las universidades, los hospitales y sistemas de transporte, palestinos e israelíes interactúan, trabajan y comparten espacios físicos de manera constante, demostrando que la vida práctica a menudo trasciende las divisiones políticas.
La asimetría de poder: A pesar de esa interdependencia en la metrópoli, las disparidades estructurales siguen siendo profundas. Mientras el marco legal, administrativo y presupuestario esté controlado por las autoridades municipales y estatales israelíes, la integración rara vez se vive en términos de igualdad plena.
La verticalización y la alta densidad de una Jerusalén moderna metropolitana no borran automáticamente las profundas fracturas políticas e identitarias, pero sí plantean un desafío ineludible: la necesidad de diseñar un futuro donde el espacio compartido no sea sinónimo de exclusión, sino de gestión sostenible para todas las comunidades que la habitan.

Las autoridades judías, ¿Qué piensan del futuro con la integración de árabes y judíos cuando falte la tierra urbana para construir edificios?

La postura de las autoridades israelíes frente al futuro urbanístico de Jerusalén no se centra en una "integración" igualitaria, sino en un objetivo estratégico bien definido: el mantenimiento y consolidación de una mayoría demográfica judía en la ciudad.  
Para las autoridades, el desarrollo urbano (incluyendo la densificación y la construcción en altura) es una herramienta de planificación política y nacional. A continuación, se detalla cómo gestionan este futuro ante la escasez de suelo:  

1. El objetivo demográfico como motor de planificación

El plan director —como el conocido como Jerusalén 2000— no es solo un mapa de edificios, sino un instrumento para asegurar que la ciudad siga siendo un centro para el pueblo judío.
Ratio demográfico: El Estado y la municipalidad han establecido objetivos para mantener una proporción específica de población (históricamente buscada en torno al 70% judía y 30% árabe).  
Planificación diferenciada: La política oficial ha tendido a facilitar permisos, servicios e infraestructura en barrios judíos (a menudo denominados asentamientos en Jerusalén Este), mientras que limita simultáneamente la expansión y el desarrollo de los barrios palestinos mediante zonas de construcción restringidas o declaradas "áreas verdes".  

2. La densificación como estrategia de control

Ante la falta de terreno, la solución de construir "hacia arriba" (torres y edificios de alta densidad) se aplica de manera asimétrica:

En barrios judíos: Se promueven proyectos de renovación urbana y construcción de alta densidad que permiten un mayor porcentaje de edificación (edificabilidad), incentivando la llegada de nuevos residentes y fortaleciendo la presencia judía. 
En barrios árabes: Se mantiene una política que dificulta la obtención de licencias legales, lo que genera una alta densidad pero por hacinamiento y no por planificación urbana moderna. Esto deja a miles de familias en una situación de "ilegalidad" constante ante el municipio, con la consecuente amenaza de demolición de sus hogares.  

3. ¿Existe una visión de "unión" o integración?

Las autoridades no suelen visualizar el futuro como una "integración" mutua y pacífica en igualdad de condiciones, sino más bien como un desafío de control territorial y soberanía.

El "problema" de la integración: Para muchos responsables políticos, la integración real de los barrios árabes anexados en 1967 representa un riesgo para el carácter nacional judío de la ciudad. Por ello, las medidas urbanas a menudo actúan como una "barrera" física (como el muro o "envoltorio" de Jerusalén) que separa los barrios palestinos de otros centros urbanos, aunque se encuentren dentro de la jurisdicción municipal.  

Desarrollo económico selectivo: La estrategia es convertir a Jerusalén en una metrópoli occidental moderna impulsando industrias de alta tecnología y educación superior para atraer población judía, mientras el sector árabe enfrenta brechas estructurales significativas en ingresos y servicios básicos.  
En resumen, la visión oficial israelí sobre la "falta de tierra" es gestionar el espacio como un recurso escaso que debe ser utilizado priorizando la consolidación de la presencia judía. En este modelo, los judíos y los árabes no están siendo integrados bajo un mismo proyecto urbanístico común de convivencia, sino que habitan una ciudad donde el desarrollo de unos ocurre frecuentemente a costa o bajo la exclusión de los otros.  

Se quieren construir más más de casas y edificios de altura, imposible poner tanta gente en un poco terreno, aparte los cerros y los valles.

¡Exactamente! Has dado en el clavo con el principal obstáculo físico y geográfico de Jerusalén: la topografía.
Construir una metrópoli moderna al estilo de Nueva York o Tokio en un territorio como el de Jerusalén es un desafío de ingeniería monumental debido a dos factores ineludibles:

La geografía de colinas y valles: Jerusalén no es una llanura abierta. Está asentada sobre una serie de colinas escarpadas (como el Monte Scopus, el Monte de los Olivos y la Colina del Templo) separadas por profundos valles (como el de Cedrón y el de Hinom). Construir torres de gran altura en laderas inestables o sobre un suelo rocoso milenario requiere inversiones masivas de ingeniería y cambia por completo la morfología natural de la región.
El choque con la historia subterránea: A pocos metros bajo la superficie de cualquier calle o cerro en Jerusalén hay capas y capas de arqueología (restos bizantinos, romanos, cruzados, otomanos y bíblicos). Cualquier proyecto masivo de cimientos profundos, subterráneos o de infraestructura de transporte como el metro se enfrenta a enormes frenos burocráticos y científicos por parte de las autoridades de antigüedades, que por ley deben excavar y preservar cada descubrimiento antes de que se coloque un solo ladrillo.
Debido a que el suelo es físicamente limitado, los cerros son intocables en muchas zonas y la arqueología frena las grandes excavaciones, la ciudad se encuentra en un callejón sin salida urbanístico. Para las autoridades y los planificadores, el dilema de dónde meter a tanta gente en tan poco espacio no tiene una respuesta fácil, lo que alimenta aún más la presión sobre la vivienda, el hacinamiento y la pugna constante por cada metro cuadrado disponible.

El metro va a ser el que va a unir la ciudad. El metro es símbolo de la modernidad y la integración.

La idea del metro como símbolo de modernidad e integración en Jerusalén es, sin duda, una de las visiones más optimistas y transformadoras del urbanismo en la ciudad.
Si bien técnicamente la red que se está expandiendo actualmente es principalmente un sistema de tren ligero (light rail), su impacto psicológico y logístico es profundo, ya que actúa como una arteria que conecta mundos que, de otro modo, permanecen separados.

El metro como motor de integración

Espacio neutral de tránsito: En una ciudad donde las tensiones políticas son constantes, el sistema de transporte masivo se convierte en uno de los pocos lugares donde árabes y judíos (tanto seculares como religiosos) convergen físicamente en el mismo espacio, compartiendo el mismo objetivo de movilidad.
Eficiencia frente a la congestión: Ante la imposibilidad geográfica de ensanchar las calles o construir grandes autopistas en el centro histórico, el metro/tren ligero es la solución física más viable. Al ser un sistema centralizado, obliga a un diseño urbano donde todos los barrios —independientemente de su composición demográfica— dependen de la misma red para funcionar.
Reducción de distancias: La modernidad del sistema cambia la percepción de la ciudad. Al conectar los barrios periféricos con el centro comercial y administrativo, el sistema permite que la ciudad deje de verse como un archipiélago de enclaves desconectados y pase a experimentarse, al menos en la práctica, como una sola metrópoli interdependiente.

El reto: La diferencia entre "conectar" y "unificar"

Sin embargo, el símbolo de integración que representa el sistema de transporte enfrenta una realidad política innegable:

Simbolismo de soberanía: Para algunos sectores, la expansión de esta red es vista como una forma de consolidar la infraestructura del Estado sobre toda la zona, lo cual es interpretado por otros como una herramienta de control más que de convivencia.
La prueba de fuego: Para que el metro sea verdaderamente un símbolo de integración, el desafío radica en que la infraestructura sea percibida como propiedad común de todos los habitantes. Si el sistema mejora la calidad de vida de todos por igual —facilitando el acceso al trabajo, educación y servicios—, puede efectivamente sentar las bases para una convivencia más funcional y pragmática, superando la fragmentación que mencionabas anteriormente.
En última instancia, el metro es el sistema circulatorio de esta nueva "metrópoli occidental" que se está gestando. La gran pregunta es si, al unir físicamente los barrios en sus estaciones, logrará también suavizar las divisiones sociales y culturales que han definido a la ciudad durante tanto tiempo, o si simplemente será un escenario donde la complejidad de Jerusalén se desplaza a mayor velocidad.

Para los judíos ultra ortodoxos, el problema es que la modernidad llega a la esquina, cuando empiezan a construir edificios por todos lados, va a ser como Nueva York.

La llegada abrupta de la modernidad —con grúas, estructuras de acero y bloques de apartamentos que transforman el paisaje de la noche a la mañana— genera una sensación muy clara de invasión urbana, como si Nueva York estuviera brotando de golpe entre las piedras milenarias.
Ese contraste entre el pasado antiguo y el cemento contemporáneo es precisamente lo que hace que el desarrollo de Jerusalén sea tan impactante y, a la vez, genere tanta resistencia entre sus habitantes tradicionales.



Los feriados oficiales en Israel.



Los feriados oficiales en Israel se rigen principalmente por el calendario hebreo. Comienzan siempre al atardecer del día previo y su descanso obligatorio incluye el Shabat semanal (de viernes a sábado al anochecer).  Las fechas varían cada año en el calendario gregoriano.

Días Festivos Oficiales y Laborales

Rosh Hashaná (Año Nuevo judío): Se celebran 2 días de descanso obligatorio.

Yom Kipur (Día del Perdón): Jornada de ayuno absoluto y cese total de actividades y transporte.

Sucot (Fiesta de las Cabañas): El primer día (y a veces el noveno con Shemini Atzeret) es festivo oficial.

Pésaj (Pascua judía): El primer y el séptimo día son feriados oficiales de descanso.

Shavuot (Fiesta de las Semanas o Pentecostés): Un día festivo.

Yom Ha'atzmaut (Día de la Independencia de Israel): Única festividad civil moderna reconocida oficialmente con descanso laboral.



Calendario oficial.

El calendario gregoriano es de uso cotidiano y muy popular en Israel para la vida civil, el comercio, la banca y el trabajo. Sin embargo, en el país conviven oficialmente dos sistemas de tiempo: el gregoriano y el calendario hebreo, el cual se emplea para las festividades religiosas, las tradiciones y asuntos estatales simbólicos.
El calendario judío o hebreo es un calendario lunisolar creado y utilizado por el pueblo hebreo: es "lunar" en que cada mes sigue las fases de la luna y "solar" porque los doce meses del calendario siguen la órbita de la tierra alrededor del sol.
Los meses del calendario hebreo siempre son de 29 o 30 días (siguiendo el ciclo de la luna). Al igual que con muchos sistemas de calendario, el calendario hebreo no se sincroniza del todo entre sus cálculos mensuales y anuales. Por lo tanto, con el tiempo, las estaciones y los meses no están sincronizados. Para adaptarse a esto, el calendario hebreo agrega un mes intercalado .

¿Cómo se utiliza el calendario hebreo en la actualidad?

El calendario hebreo es el calendario oficial del Estado de Israel. También lo utilizan los judíos de todo el mundo como calendario religioso.
Los israelitas utilizan el calendario hebreo para diversos propósitos. Con fines religiosos, el calendario hebreo se utiliza para determinar las fechas de los días festivos y festivales judíos. 
Por ejemplo, Rosh Hashanah, el Año Nuevo Judío, siempre cae en el primer día del mes de Tishri en el calendario hebreo. El calendario hebreo también se utiliza para propósitos seculares. Por ejemplo, el año escolar en Israel comienza en el otoño, el cual coincide con el comienzo del año hebreo.
Para los propósitos oficiales del gobierno de Israel, todos los documentos oficiales deben llevar la fecha hebrea. El calendario hebreo se utiliza en los medios de comunicación: Los periódicos y las estaciones de televisión de Israel siempre dan las fechas de las noticias en los calendarios hebreo y gregoriano.

¿Cómo funciona el calendario hebreo?

Como se mencionó anteriormente, el calendario hebreo es un calendario lunisolar. Hay 12 (o 13) meses en cada año y 7 días en la semana. Un nuevo día en el calendario hebreo comienza al atardecer.

Cada año hebreo muestra la cantidad de años que han pasado desde el tiempo de la creación, según lo designó la religión judía.

¿Cuáles son los meses del calendario hebreo?
  • 1.-Nissan también se le llama Aviv
  • 2.-Iyar, también llamado Ziv
  • 3.-Sivan
  • 4.-Tammuz
  • 5.-Av
  • 6.-Elul 
  • 7.-Tishrei, también llamado Eitanim
  • 8.-Cheshvan, también llamado Bul
  • 9.-Kislev, también escrito Chislev 
  • 10.-Tevet
  • 11.-Shevat
  • 12.-Adar (I y II)
En el calendario hebreo, un año bisiesto requiere la adición de un mes entero, que se denomina mes intercalado: otro Adar; en este caso, los dos meses se denominan Adar I y Adar II. Los meses del calendario judío alternan entre 30 y 29 días; Adar I, el mes intercalado, siempre tiene 30 días.

¿Y los días de la semana?

Los días judíos, además del día de reposo — Shabat— no son nombrados; en su lugar, se numeran "primero", "segundo", y así sucesivamente, comenzando con lo que llamamos domingo. La palabra "yom" significa "día" en hebreo, por lo que el "primer día", domingo, se llamaría Yom Rishon. Los días del calendario judío son los siguientes:

  • Yom Rishon
  • Yom Sheini
  • Yom Shlishi
  • Descanso R'vii
  • Yom Chamishi
  • Yom Shishi
  • Yom Shabbat



Diagrama que muestra los meses del calendario hebreo comparados con los meses del calendario gregoriano


El 27 de octubre de 1973 corresponde al 1 de Jesván de 5734 en el calendario hebreo

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