60 (59)
1Al Director. «Los lirios del testimonio». Epigrama de David. Para enseñar. 2Cuando combatió con Arán Nejaráin y con Arán Soba. Cuando volvió Joab y derrotó a doce mil de Edón en el valle de la Sal. 3Oh Dios, nos rechazaste y rompiste nuestras filas; | estabas airado, pero restáuranos. 4Has sacudido y agrietado el país: | repara sus grietas, que se desmorona. 5Hiciste sufrir un desastre a tu pueblo, | dándole a beber un vino de vértigo. 6Diste la señal de desbandada a los que te temen, | haciéndolos huir de los arcos. (Pausa) 7Para que se salven tus predilectos, | que tu mano salvadora nos responda. 8Dios habló en su santuario: | «Triunfante ocuparé Siquén, | parcelaré el valle de Sucot; 9mío es Galaad, mío Manasés, | Efraín es yelmo de mi cabeza, | Judá es mi cetro; 10Moab, una jofaina para lavarme; | sobre Edón echo mi sandalia, | sobre Filistea canto victoria». 11Pero ¿quién me guiará a la plaza fuerte, | quién me conducirá a Edón, 12si tú, oh Dios, nos has rechazado | y no sales ya con nuestras tropas? 13Auxílianos contra el enemigo, | que la ayuda del hombre es inútil. 14Con Dios haremos proezas, | él pisoteará a nuestros enemigos.
61 (60)
1Al Director. Con instrumentos de cuerda. De David. 2Escucha, oh Dios, mi clamor, | atiende a mi súplica. 3Te invoco desde el confín de la tierra | con el corazón abatido: | llévame a una roca inaccesible. 4Porque tú eres mi refugio | y mi bastión contra el enemigo. 5Habitaré siempre en tu morada, | refugiado al amparo de tus alas. 6Porque tú, oh Dios, escucharás mis votos | y me darás la heredad de los que temen tu nombre. 7Añade días a los días del rey, | que sus años alcancen varias generaciones; 8reine siempre en presencia de Dios: | tu gracia y tu lealtad le hagan guardia. 9Yo cantaré salmos a tu nombre, | e iré cumpliendo mis votos día tras día.
62 (61)
1Al Director. A Yedutún. Salmo de David. 2Solo en Dios descansa mi alma, | porque de él viene mi salvación; 3solo él es mi roca y mi salvación, | mi alcázar: no vacilaré. 4¿Hasta cuándo arremeteréis contra un hombre | todos juntos, para derribarlo | como a una pared que cede | o a una tapia ruinosa? 5Solo piensan en derribarlo de su altura, | y se complacen en la mentira: | con la boca bendicen, | con el corazón maldicen. 6Descansa solo en Dios, alma mía, | porque él es mi esperanza; 7solo él es mi roca y mi salvación, | mi alcázar: no vacilaré. 8De Dios viene mi salvación y mi gloria, | él es mi roca firme, Dios es mi refugio. 9Pueblo suyo, confiad en él, | desahogad ante él vuestro corazón: | Dios es nuestro refugio. (Pausa) 10Los hijos de Adán no son más que un soplo, | todos los hombres, una apariencia: | todos juntos en la balanza subirían | más leves que un soplo. 11No confiéis en la opresión, | no pongáis ilusiones en el robo; | y aunque crezcan vuestras riquezas, | no les deis el corazón. 12Dios ha dicho una cosa, | y he escuchado dos: | «Que Dios tiene el poder 13y el Señor tiene la gracia; | que tú pagas a cada uno | según sus obras».
63 (62)
1Salmo de David. Cuando estaba en el desierto de Judá. 2Oh Dios, tú eres mi Dios, por ti madrugo, | mi alma está sedienta de ti; | mi carne tiene ansia de ti, | como tierra reseca, agostada, sin agua. 3¡Cómo te contemplaba en el santuario | viendo tu fuerza y tu gloria! 4Tu gracia vale más que la vida, | te alabarán mis labios. 5Toda mi vida te bendeciré | y alzaré las manos invocándote. 6Me saciaré | como de enjundia y de manteca, | y mis labios te alabarán jubilosos. 7En el lecho me acuerdo de ti | y velando medito en ti, 8porque fuiste mi auxilio, | y a la sombra de tus alas canto con júbilo. 9Mi alma está unida a ti, | y tu diestra me sostiene. 10Pero los que intentan quitarme la vida | vayan a lo profundo de la tierra; 11sean pasados a filo de espada, | sirvan de pasto a los chacales. 12Mas el rey se alegrará en Dios, | el que jura por él se felicitará, | cuando tapen la boca a los mentirosos.
64 (63)
1Al Director. Salmo de David. 2Escucha, oh Dios, la voz de mi lamento, | protege mi vida del terrible enemigo; 3escóndeme de la conjura de los perversos | y del motín de los malhechores. 4Afilan sus lenguas como espadas | y disparan como flechas palabras venenosas, 5para herir a escondidas al inocente, | para herirlo por sorpresa y sin riesgo. 6Se animan al delito, | calculan cómo esconder trampas, | y dicen: «¿Quién lo descubrirá?». 7Inventan maldades y llevan a cabo sus proyectos criminales: | su mente y su corazón son un abismo. 8Pero Dios los acribilla a flechazos, | por sorpresa los cubre de heridas; 9su misma lengua los lleva a la ruina, | y los que los ven menean la cabeza. 10Todo el mundo se atemoriza, | proclama la obra de Dios | y medita sus acciones. 11El justo se alegra con el Señor, | se refugia en él, | y se felicitan los rectos de corazón.
65 (64)
1Al Director. Salmo de David. Cántico. 2Oh Dios, tú mereces un himno en Sión, | y a ti se te cumplen los votos en Jerusalén, 3porque tú escuchas las súplicas. | A ti acude todo mortal 4a causa de sus culpas; | nuestros delitos nos abruman, | pero tú los perdonas. 5Dichoso el que tú eliges y acercas | para que viva en tus atrios: | que nos saciemos de los bienes de tu casa, | de los dones sagrados de tu templo. 6Con portentos de justicia nos respondes, | Dios, salvador nuestro; | tú, esperanza del confín de la tierra | y del océano remoto. 7Tú que afianzas los montes con tu fuerza, | ceñido de poder; 8tú que reprimes el estruendo del mar, | el estruendo de las olas | y el tumulto de los pueblos. 9Los habitantes del extremo del orbe | se sobrecogen ante tus signos, | y las puertas de la aurora y del ocaso | las llenas de júbilo. 10Tú cuidas la tierra, la riegas | y la enriqueces sin medida; | la acequia de Dios va llena de agua, | preparas los trigales; | así preparas la tierra. 11Riegas los surcos, | igualas los terrones, | tu llovizna los deja mullidos, | bendices sus brotes. 12Coronas el año con tus bienes, | tus carriles rezuman abundancia; 13rezuman los pastos del páramo, | y las colinas se orlan de alegría; 14las praderas se cubren de rebaños, | y los valles se visten de mieses, | que aclaman y cantan.
66 (65)
1Al Director. Cántico. Salmo. Aclamad al Señor, tierra entera; 2tocad en honor de su nombre, | cantad himnos a su gloria. 3Decid a Dios: «¡Qué temibles son tus obras, | por tu inmenso poder tus enemigos te adulan!». 4Que se postre ante ti la tierra entera, | que toquen en tu honor, | que toquen para tu nombre. (Pausa) 5Venid a ver las obras de Dios, | sus temibles proezas en favor de los hombres: 6transformó el mar en tierra firme, | a pie atravesaron el río. | Alegrémonos en él. 7Con su poder gobierna eternamente; | sus ojos vigilan a los pueblos, | para que no se subleven los rebeldes. (Pausa) 8Bendecid, pueblos, a nuestro Dios; | haced resonar sus alabanzas, 9porque él nos ha devuelto la vida | y no dejó que tropezaran nuestros pies. 10Oh Dios, nos pusiste a prueba, 11nos empujaste a la trampa, | nos echaste a cuestas un fardo: 12sobre nuestro cuello cabalgaban los mortales; | pasamos por fuego y por agua, | pero nos has dado respiro. 13Entraré en tu casa con víctimas | para cumplirte mis votos: 14los que pronunciaron mis labios | y prometió mi boca en el peligro. 15Te ofreceré víctimas cebadas; | con el perfume de los carneros, | inmolaré bueyes y cabras. (Pausa) 16Los que teméis a Dios, venid a escuchar, | os contaré lo que ha hecho conmigo: 17a él gritó mi boca | y lo ensalzó mi lengua. 18Si hubiera tenido yo mala intención, | el Señor no me habría escuchado; 19pero Dios me escuchó, | y atendió a mi voz suplicante. 20Bendito sea Dios, que no rechazó mi súplica | ni me retiró su favor.
67 (66)
1Al Director. Para instrumentos de cuerda. Salmo. Cántico. 2Que Dios tenga piedad y nos bendiga, | ilumine su rostro sobre nosotros; (Pausa) 3conozca la tierra tus caminos, | todos los pueblos tu salvación. 4Oh Dios, que te alaben los pueblos, | que todos los pueblos te alaben. 5Que canten de alegría las naciones, | porque riges el mundo con justicia | y gobiernas las naciones de la tierra. (Pausa) 6Oh Dios, que te alaben los pueblos, | que todos los pueblos te alaben. 7La tierra ha dado su fruto, | nos bendice el Señor, nuestro Dios. 8Que Dios nos bendiga; que le teman | todos los confines de la tierra.
68 (67)
1Al Director. Salmo de David. Cántico. 2Se levanta Dios, y se dispersan sus enemigos, | huyen de su presencia los que lo odian; 3como el humo se disipa, se disipan ellos; | como se derrite la cera ante el fuego, | así perecen los impíos ante Dios. 4En cambio, los justos se alegran, | gozan en la presencia de Dios, | rebosando de alegría. 5Cantad a Dios, tocad a su nombre, | alfombrad el camino del que avanza sobre las nubes; | su nombre es el Señor: alegraos en su presencia. 6Padre de huérfanos, protector de viudas, | Dios vive en su santa morada. 7Dios prepara casa a los desvalidos, | libera a los cautivos y los enriquece; | solo los rebeldes se quedan en la tierra abrasada. 8Oh Dios, cuando salías al frente de tu pueblo | y avanzabas por el desierto, (Pausa) 9la tierra tembló, el cielo destiló | ante Dios, el Dios del Sinaí; | ante Dios, el Dios de Israel. 10Derramaste en tu heredad, oh Dios, una lluvia copiosa, | aliviaste la tierra extenuada; 11y tu rebaño habitó en la tierra | que tu bondad, oh Dios, | preparó para los pobres. 12El Señor pronuncia un oráculo, | millares de doncellas pregonan la alegre noticia: 13«Los reyes, los ejércitos van huyendo, van huyendo; | las mujeres de la casa reparten el botín. 14Mientras reposabais en los apriscos, | las palomas batieron sus alas de plata, | el oro destellaba en sus plumas. 15Mientras el Todopoderoso dispersaba a los reyes, | la nieve bajaba sobre el monte Selmón». 16Las montañas de Basán son altísimas, | las montañas de Basán son escarpadas; 17montañas escarpadas, ¿por qué tenéis envidia | del monte escogido por Dios para habitar, | morada perpetua del Señor? 18Los carros de Dios son miles y miles: | Dios marcha del Sinaí al santuario. 19Subiste a la cumbre llevando cautivos, | te dieron tributo de hombres, | para que también los rebeldes | habitasen con el Señor Dios 20Bendito el Señor cada día, (Pausa) | Dios lleva nuestras cargas, es nuestra salvación. 21Nuestro Dios es un Dios que salva, | el Señor Dios nos hace escapar de la muerte. 22Dios aplasta las cabezas de sus enemigos, | los cráneos de los malvados contumaces. 23Dice el Señor: «Los traeré desde Basán, | los traeré desde el fondo del mar; 24teñirás tus pies en la sangre del enemigo | y los perros la lamerán con sus lenguas». 25Aparece tu cortejo, oh Dios, | el cortejo de mi Dios, de mi Rey, hacia el santuario. 26Al frente, marchan los cantores; | los últimos, los tocadores de arpa; | en medio, las muchachas van tocando panderos. 27«En vuestras asambleas, bendecid a Dios, | al Señor, estirpe de Israel». 28Va delante Benjamín, el más pequeño; | los príncipes de Judá con sus tropeles; | los príncipes de Zabulón, | los príncipes de Neftalí. 29Oh Dios, despliega tu poder, | tu poder, oh Dios, que actúa en favor nuestro. 30A tu templo de Jerusalén | traigan los reyes su tributo. 31Reprime a la fiera del cañaveral, | al tropel de los toros, | a los novillos de los pueblos. | Que se te rindan con lingotes de plata: | dispersa las naciones belicosas. 32Lleguen los magnates de Egipto, | Etiopía extienda sus manos a Dios. 33Reyes de la tierra, cantad a Dios, | tocad para el Señor, | tocad para Dios, (Pausa) 34que avanza por los cielos, | los cielos antiquísimos; | que lanza su voz, | su voz poderosa. 35«Reconoced el poder de Dios». | Sobre Israel resplandece su majestad, | y su poder sobre las nubes. 36Desde el santuario, Dios impone reverencia: | es el Dios de Israel | quien da fuerza y poder a su pueblo. | ¡Dios sea bendito!
69 (68)
1Al Director. Sobre «Los lirios». De David. 2Dios mío, sálvame, | que me llega el agua al cuello: 3me estoy hundiendo en un cieno profundo | y no puedo hacer pie; | he entrado en la hondura del agua, | me arrastra la corriente. 4Estoy agotado de gritar, | tengo ronca la garganta; | se me nublan los ojos | de tanto aguardar a mi Dios. 5Más que los pelos de mi cabeza | son los que me odian sin razón; | numerosos los que me atacan injustamente. | ¿Es que voy a devolver lo que no he robado? 6Dios mío, tú conoces mi ignorancia, | no se te ocultan mis delitos. 7Que por mi causa no queden defraudados | los que esperan en ti, Señor, | Señor del universo. | Que por mi causa no se avergüencen | los que te buscan, Dios de Israel. 8Por ti he aguantado afrentas, | la vergüenza cubrió mi rostro. 9Soy un extraño para mis hermanos, | un extranjero para los hijos de mi madre. 10Porque me devora el celo de tu templo, | y las afrentas con que te afrentan caen sobre mí. 11Cuando me aflijo con ayunos, | se burlan de mí. 12Cuando me visto de saco, | se ríen de mí; 13sentados a la puerta, cuchichean; | mientras beben vino me sacan coplas. 14Pero mi oración se dirige a ti, | Señor, el día de tu favor; | que me escuche tu gran bondad, | que tu fidelidad me ayude: 15arráncame del cieno, que no me hunda; | líbrame de los que me aborrecen, | y de las aguas sin fondo. 16Que no me arrastre la corriente, | que no me trague el torbellino, | que no se cierre la poza sobre mí. 17Respóndeme, Señor, con la bondad de tu gracia; | por tu gran compasión, vuélvete hacia mí; 18no escondas tu rostro a tu siervo: | estoy en peligro, respóndeme enseguida. 19Acércate a mí, rescátame, | líbrame de mis enemigos. 20Estás viendo mi afrenta, | mi vergüenza y mi deshonra; | a tu vista están los que me acosan. 21La afrenta me destroza el corazón, y desfallezco. | Espero compasión, y no la hay; | consoladores, y no los encuentro. 22En mi comida me echaron hiel, | para mi sed me dieron vinagre. 23Que su mesa se torne una trampa, | un castigo y un lazo. 24Que se nublen sus ojos y no vean, | y sus lomos flaqueen sin cesar. 25Descarga sobre ellos tu furor, | que el incendio de tu ira los alcance. 26Que su campamento quede desierto | y nadie habite en sus tiendas. 27Porque acosan al que tú heriste | y aumentan el dolor del que tú golpeaste. 28Añade culpa a sus culpas | y no accedan a tu justicia. 29Sean borrados del libro de los vivos, | y no sean inscritos con los justos. 30Yo soy un pobre malherido; | Dios mío, tu salvación me levante. 31Alabaré el nombre de Dios con cantos, | proclamaré su grandeza con acción de gracias; 32le agradará a Dios más que un toro, | más que un novillo con cuernos y pezuñas. 33Miradlo, los humildes, y alegraos; | buscad al Señor, y revivirá vuestro corazón. 34Que el Señor escucha a sus pobres, | no desprecia a sus cautivos. 35Alábenlo el cielo y la tierra, | las aguas y cuanto bulle en ellas. 36Dios salvará a Sión, | reconstruirá las ciudades de Judá, | y las habitarán en posesión. 37La estirpe de sus siervos la heredará, | los que aman su nombre vivirán en ella
70 (69)
1Al Director. De David. | En conmemoración. 2Dios mío, ven en mi auxilio; | Señor, date prisa en socorrerme. 3Sufran una derrota ignominiosa | los que me persiguen a muerte; | vuelvan la espalda afrentados | los que traman mi daño. 4Retírense avergonzados | los que se ríen de mí. 5Alégrense y gocen contigo | todos los que te buscan; | y digan siempre: «Dios es grande», | los que desean tu salvación. 6Yo soy pobre y desgraciado: | oh Dios, socórreme, | que tú eres mi auxilio y mi liberación. | ¡Señor, no tardes!
71 (70)
1A ti, Señor, me acojo: | no quede yo derrotado para siempre. 2Tú que eres justo, líbrame y ponme a salvo, | inclina a mí tu oído y sálvame. 3Sé tú mi roca de refugio, | el alcázar donde me salve, | porque mi peña y mi alcázar eres tú. 4Dios mío, líbrame de la mano perversa, | del puño criminal y violento. 5Porque tú, Señor, fuiste mi esperanza | y mi confianza, Señor, desde mi juventud. 6En el vientre materno ya me apoyaba en ti, | en el seno tú me sostenías, | siempre he confiado en ti. 7Muchos me miraban como a un milagro, | porque tú eres mi fuerte refugio. 8Llena estaba mi boca de tu alabanza | y de tu gloria todo el día. 9No me rechaces ahora en la vejez; | me van faltando las fuerzas, no me abandones. 10Porque mis enemigos hablan de mí, | los que acechan mi vida celebran consejo; 11dicen: «Dios lo ha abandonado; | perseguidlo, agarradlo, | que nadie lo defiende». 12Dios mío, no te quedes a distancia; | Dios mío, ven aprisa a socorrerme. 13Que fracasen y se pierdan | los que atentan contra mi vida, | queden cubiertos de oprobio y vergüenza | los que buscan mi daño. 14Yo, en cambio, seguiré esperando, | redoblaré tus alabanzas; 15mi boca contará tu justicia, | y todo el día tu salvación, | aunque no sepa contarla. 16Contaré tus proezas, Señor mío; | narraré tu justicia, tuya entera. 17Dios mío, me instruiste desde mi juventud, | y hasta hoy relato tus maravillas; 18ahora, en la vejez y las canas, | no me abandones, Dios mío, | hasta que describa tu poder, | tus hazañas a la nueva generación. 19Tu justicia, oh Dios, es excelsa, | porque tú hiciste maravillas: | Dios mío, ¿quién como tú? 20Me hiciste pasar por peligros, | muchos y graves: | de nuevo me darás la vida, | me harás subir de lo hondo de la tierra; 21acrecerás mi dignidad, | de nuevo me consolarás. 22Y yo te daré gracias, Dios mío, | con el arpa, por tu lealtad; | tocaré para ti la cítara, | Santo de Israel; 23te aclamarán mis labios, Señor; | mi alma, que tú redimiste; 24y mi lengua todo el día | recitará tu justicia, | porque quedaron derrotados y afrentados | los que buscaban mi daño.
72 (71)
1De Salomón. |Dios mío, confía tu juicio al rey, | tu justicia al hijo de reyes, 2para que rija a tu pueblo con justicia, | a tus humildes con rectitud. 3Que los montes traigan paz, | y los collados justicia; 4defienda a los humildes del pueblo, | socorra a los hijos del pobre | y quebrante al explotador. 5Dure tanto como el sol, | como la luna, de edad en edad. 6Baje como lluvia sobre el césped, | como llovizna que empapa la tierra. 7En sus días florezca la justicia | y la paz hasta que falte la luna; 8domine de mar a mar, | del Gran Río al confín de la tierra. 9En su presencia se inclinen las tribus del desierto; | sus enemigos muerdan el polvo; 10los reyes de Tarsis y de las islas | le paguen tributo. | Los reyes de Saba y de Arabia | le ofrezcan sus dones; 11póstrense ante él todos los reyes, | y sírvanle todos los pueblos. 12Él librará al pobre que clamaba, | al afligido que no tenía protector; 13él se apiadará del pobre y del indigente, | y salvará la vida de los pobres; 14él rescatará sus vidas de la violencia, | su sangre será preciosa a sus ojos. 15Que viva y le traigan el oro de Arabia, | recen por él continuamente | y lo bendigan todo el día. 16Y habrá trigo abundante en los campos, | y ondeará en lo alto de los montes; | darán fruto como el Líbano, | y brotarán las espigas como hierba del campo. 17Que su nombre sea eterno, | y su fama dure como el sol; | él sea la bendición de todos los pueblos, | y lo proclamen dichoso todas las razas de la tierra. 18Bendito sea el Señor, Dios de Israel, | el único que hace maravillas; 19bendito por siempre su nombre glorioso; | que su gloria llene la tierra. | ¡Amén, amén! 20(Fin de las oraciones de David, el hijo de Jesé)
73 (72)
1Salmo de Asaf. |¡Qué bueno es Dios para el justo, | Dios para los limpios de corazón! 2Pero yo por poco doy un mal paso, | casi resbalaron mis pisadas: 3porque envidiaba a los perversos, | viendo prosperar a los malvados. 4Para ellos no hay sinsabores, | están sanos y orondos; 5no pasan las fatigas humanas, | ni sufren como los demás. 6Por eso su collar es el orgullo, | y los cubre un vestido de violencia; 7de las carnes les rezuma la maldad, | el corazón les rebosa de malas ideas. 8Insultan y hablan mal, | y desde lo alto amenazan con la opresión. 9Su boca se atreve con el cielo. | Y su lengua recorre la tierra. 10Por eso se sientan en lo alto | y las aguas no los alcanzan. 11Ellos dicen: «¿Es que Dios lo va a saber, | se va a enterar el Altísimo?». 12Así son los malvados: | siempre seguros, acumulan riquezas. 13Y dije: ¿para qué he limpiado yo mi corazón | y he lavado en la inocencia mis manos? 14¿Para qué aguanto yo todo el día | y me corrijo cada mañana? 15Si yo dijera: «Voy a hablar con ellos», | renegaría de la estirpe de tus hijos. 16Meditaba yo para entenderlo, | porque me resultaba muy difícil. 17Hasta que entré en el santuario de Dios, | y comprendí el destino de ellos. 18Es verdad: los pones en el resbaladero, | los precipitas en la ruina. 19En un momento causan horror, | y acaban consumidos de espanto. 20Como un sueño al despertar, Señor, | al despertarte desprecias sus sombras. 21Cuando mi corazón se agriaba | y me punzaba mi interior, 22yo era un necio y un ignorante, | yo era un animal ante ti. 23Pero yo siempre estaré contigo, | tú agarrarás mi mano derecha; 24me guías según tus planes, | y después me recibirás en la gloria. 25¿No te tengo a ti en el cielo? | Y contigo, ¿qué me importa la tierra? 26Se consumen mi corazón y mi carne; | pero Dios es la roca de mi corazón y mi lote perpetuo. 27Sí: los que se alejan de ti se pierden; | tú destruyes a los que te son infieles. 28Para mí lo bueno es estar junto a Dios, | hacer del Señor Dios mi refugio, | y contar todas tus acciones | en las puertas de Sión.
74 (73)
1Poema de Asaf |¿Por qué, oh Dios, nos rechazas para siempre | y está ardiendo tu cólera contra las ovejas de tu rebaño? 2Acuérdate de la comunidad que adquiriste desde antiguo, | de la tribu que rescataste para posesión tuya, | del monte Sión donde pusiste tu morada. 3Dirige tus pasos a estas ruinas sin remedio; | el enemigo ha arrasado del todo el santuario. 4Rugían los agresores en medio de tu asamblea, | levantaron sus propios estandartes. 5Como quien se abre paso | entre la espesa arboleda, 6todos juntos derribaron sus puertas, | las abatieron con hachas y mazas. 7Prendieron fuego a tu santuario, | derribaron y profanaron | la morada de tu nombre. 8Pensaban: «Acabaremos con ellos», | e incendiaron los templos de Dios en el país. 9Ya no vemos nuestros signos, | ni hay profeta: | nadie entre nosotros sabe hasta cuándo. 10¿Hasta cuándo, oh Dios, nos va a afrentar el enemigo? | ¿No cesará de despreciar tu nombre el adversario? 11¿Por qué retraes tu mano izquierda | y tienes tu derecha escondida en el pecho? 12Pero tú, Dios mío, eres rey desde siempre, | tú ganaste la victoria en medio de la tierra. 13Tú hendiste con fuerza el mar, | rompiste las cabezas del dragón marino; 14tú aplastaste las cabezas del Leviatán, | se lo echaste en pasto a las bestias del mar; 15tú alumbraste manantiales y torrentes, | tú secaste ríos inagotables. 16Tuyo es el día, tuya la noche, | tú colocaste la luna y el sol; 17tú plantaste los linderos del orbe, | tú formaste el verano y el invierno. 18Tenlo en cuenta, Señor, que el enemigo te ultraja, | que un pueblo insensato desprecia tu nombre; 19no entregues a los buitres la vida de tu tórtola, | ni olvides sin remedio la vida de los pobres. 20Piensa en tu alianza: que los rincones del país | están llenos de violencias. 21Que el humilde no se marche defraudado, | que pobres y afligidos alaben tu nombre. 22Levántate, oh Dios, defiende tu causa: | recuerda los ultrajes continuos del insensato; 23no olvides las voces de tus enemigos, | el tumulto creciente de los rebeldes contra ti.
75 (74)
1Al Director. «No destruyas». Salmo de Asaf. Cántico. 2Te damos gracias, oh Dios, te damos gracias, | invocando tu nombre, contando tus maravillas. 3«Cuando elija la ocasión, | yo juzgaré rectamente. 4Aunque tiemble la tierra con sus habitantes, | yo he afianzado sus columnas». (Pausa) 5Digo a los jactanciosos: «No os jactéis»; | a los malvados: «No alcéis la testuz, 6no alcéis la testuz contra el cielo», | no digáis insolencias contra la Roca. 7Ni del oriente ni del occidente, | ni del desierto ni de los montes, 8solo Dios gobierna: | a uno humilla, a otro ensalza. 9El Señor tiene una copa en la mano, | un vaso lleno de vino drogado: | lo da a beber hasta las heces | a todos los malvados de la tierra. 10Pero yo siempre proclamaré su grandeza, | y tañeré para el Dios de Jacob: 11derribaré el poder de los malvados, | y se alzará el poder del justo.
76 (75)
1Al Director. Para instrumentos de cuerda. Salmo de Asaf. Cántico. 2Dios se manifiesta en Judá, | su fama es grande en Israel; 3su tabernáculo está en Salén, | su morada en Sión: 4allí quebró los relámpagos del arco, | el escudo, la espada y la guerra. (Pausa) 5Tú eres deslumbrante, magnífico, | con montones de botín conquistados. 6Fueron despojados los valientes que dormían su sueño, | y a los guerreros no les responden sus brazos. 7Con un bramido, oh Dios de Jacob, | inmovilizaste carros y caballos. 8Tú eres terrible: ¿quién resiste frente a ti | al ímpetu de tu ira? 9Desde el cielo proclamas la sentencia: | la tierra teme sobrecogida 10cuando Dios se pone en pie para juzgar, | para salvar a los humildes de la tierra. (Pausa) 11La cólera humana tendrá que alabarte, | los que sobrevivan al castigo harán fiesta en tu honor. 12Haced votos al Señor y cumplidlos, | y traigan los vasallos tributo al Temible: 13él deja sin aliento a los príncipes, | y es temible para los reyes del orbe.
77 (76)
1Al Director. A Yedutún. Salmo de Asaf. 2Alzo mi voz a Dios gritando, | alzo mi voz a Dios para que me oiga. 3En mi angustia busco a Dios; | de noche extiendo las manos sin descanso, | y mi alma rehúsa el consuelo. 4Cuando me acuerdo de Dios, gimo, | y meditando me siento desfallecer. (Pausa) 5Sujetas los párpados de mis ojos, | y la agitación no me deja hablar. 6Repaso los días antiguos, | recuerdo los años remotos; 7de noche lo pienso en mis adentros, | y meditándolo me pregunto: 8«¿Es que el Señor nos rechaza para siempre | y ya no volverá a favorecernos? 9¿Se ha agotado ya su misericordia, | se ha terminado para siempre su promesa? 10¿Es que Dios se ha olvidado de su bondad, | o la cólera cierra sus entrañas?». (Pausa) 11Y me digo: «¡Qué pena la mía! | ¡Se ha cambiado la diestra del Altísimo!». 12Recuerdo las proezas del Señor; | sí, recuerdo tus antiguos portentos, 13medito todas tus obras | y considero tus hazañas. 14Dios mío, tus caminos son santos: | ¿Qué dios es grande como nuestro Dios? 15Tú, oh Dios, haciendo maravillas, | mostraste tu poder a los pueblos; 16con tu brazo rescataste a tu pueblo, | a los hijos de Jacob y de José. (Pausa) 17Te vio el mar, oh Dios, | te vio el mar y tembló, | los abismos se estremecieron. 18Las nubes descargaban sus aguas, | retumbaban los nubarrones, | tus saetas zigzagueaban. 19Rodaba el estruendo de tu trueno, | los relámpagos deslumbraban el orbe, | la tierra retembló estremecida. 20Tú te abriste camino por las aguas, | un vado por las aguas caudalosas, | y no quedaba rastro de tus huellas. 21Mientras guiabas a tu pueblo, como a un rebaño, | por la mano de Moisés y de Aarón.
78 (77)
1Poema de Asaf. |Escucha, pueblo mío, mi enseñanza; | inclina el oído a las palabras de mi boca: 2que voy a abrir mi boca a las sentencias, | para que broten los enigmas del pasado. 3Lo que oímos y aprendimos, | lo que nuestros padres nos contaron, 4no lo ocultaremos a sus hijos, | lo contaremos a la futura generación: | las alabanzas del Señor, su poder, | las maravillas que realizó; 5porque él estableció una norma para Jacob, | dio una ley a Israel. | Él mandó a nuestros padres | que lo enseñaran a sus hijos, 6para que lo supiera la generación siguiente, | los hijos que nacieran después. | Que surjan y lo cuenten a sus hijos, 7para que pongan en Dios su confianza | y no olviden las acciones de Dios, | sino que guarden sus mandamientos; 8para que no imiten a sus padres, | generación rebelde y pertinaz; | generación de corazón inconstante, | de espíritu infiel a Dios. 9Los arqueros de la tribu de Efraín | volvieron la espalda en la batalla. 10No guardaron la alianza de Dios, | se negaron a seguir su ley, 11echando en olvido sus acciones, | las maravillas que les había mostrado, 12cuando hizo portentos a vista de sus padres, | en la tierra de Egipto, en el campo de Soán. 13Hendió el mar para darles paso, | sujetando las aguas como muros; 14los guiaba de día con una nube, | de noche con el resplandor del fuego. 15Hendió la roca en el desierto, | y les dio a beber raudales de agua; 16sacó arroyos de la peña, | hizo correr las aguas como ríos. 17Pero ellos volvieron a pecar contra él, | y en el desierto se rebelaron contra el Altísimo: 18tentaron a Dios en sus corazones, | pidiendo una comida a su gusto; 19hablaron contra Dios: «¿Podrá Dios | preparar una mesa en el desierto? 20Él hirió la roca, brotó agua | y desbordaron los torrentes; | pero ¿podrá también darnos pan, | proveer de carne a su pueblo?». 21Lo oyó el Señor, y se indignó; | un fuego se encendió contra Jacob, | hervía su cólera contra Israel, 22porque no tenían fe en Dios | ni confiaban en su auxilio. 23Pero dio orden a las altas nubes, | abrió las compuertas del cielo: 24hizo llover sobre ellos maná, | les dio pan del cielo; 25y el hombre comió pan de ángeles, | les mandó provisiones hasta la hartura. 26Hizo soplar desde el cielo el levante, | y dirigió con su fuerza el viento sur; 27hizo llover carne como una polvareda, | y volátiles como arena del mar; 28los hizo caer en mitad del campamento, | alrededor de sus tiendas. 29Ellos comieron y se hartaron, | así satisfizo su avidez; 30pero, con la avidez recién saciada, | con la comida aún en la boca, 31la ira de Dios hirvió contra ellos: | mató a los más robustos, | doblegó a la flor de Israel. 32Y, con todo, volvieron a pecar, | y no dieron fe a sus milagros: 33entonces consumió sus días en un soplo, | sus años en un momento. 34Y, cuando los hacía morir, lo buscaban, | y madrugaban para volverse hacia Dios; 35se acordaban de que Dios era su roca, | el Dios altísimo su redentor. 36Lo adulaban con sus bocas, | pero sus lenguas mentían: 37su corazón no era sincero con él, | ni eran fieles a su alianza. 38Él, en cambio, sentía lástima, | perdonaba la culpa y no los destruía: | una y otra vez reprimió su cólera, | y no despertaba todo su furor, 39acordándose de que eran de carne, | un aliento fugaz que no torna. 40¡Qué rebeldes fueron en el desierto | enojando a Dios en la estepa! 41Volvían a tentar a Dios, | a irritar al Santo de Israel, 42sin acordarse de aquella mano | que un día los rescató de la opresión. 43Cuando hizo prodigios en Egipto, | portentos en el campo de Soán. 44Cuando convirtió en sangre los canales | y los arroyos para que no bebieran; 45cuando les mandó tábanos que los picasen | y ranas que los hostigasen; 46cuando entregó a la langosta sus cosechas | y al saltamontes el fruto de sus sudores; 47cuando aplastó con granizo sus viñedos, | y con escarcha sus higueras; 48cuando entregó sus ganados al pedrisco, | y al rayo sus rebaños. 49Cuando lanzó contra ellos el incendio de su ira, | su cólera, su furor, su indignación, | enviándolos como siniestros mensajeros. 50Dio curso libre a su ira: | no los salvó de la muerte, | entregó sus vidas a la peste; 51cuando hirió a los primogénitos en Egipto, | a las primicias de la virilidad en las tiendas de Cam. 52Sacó como un rebaño a su pueblo, | los guio como un hato por el desierto, 53los condujo seguros, sin alarmas, | mientras el mar cubría a sus enemigos. 54Los hizo entrar por las santas fronteras, | hasta el monte que su diestra había adquirido; 55ante ellos rechazó a las naciones, | les asignó por suerte su heredad: | instaló en sus tiendas a las tribus de Israel. 56Pero ellos tentaron al Dios altísimo y se rebelaron, | negándose a guardar sus preceptos; 57desertaron y traicionaron como sus padres, | fallaron como un arco engañoso; 58con sus altozanos lo irritaban, | con sus ídolos provocaban sus celos. 59Dios lo oyó y se indignó | y rechazó totalmente a Israel; 60abandonó su morada de Siló, | la tienda en que habitaba con los hombres; 61abandonó sus valientes al cautiverio, | su orgullo a las manos enemigas; 62entregó su pueblo a la espada, | encolerizado contra su heredad; 63el fuego devoraba a los jóvenes, | y sus doncellas no llegaron a casarse; 64los sacerdotes caían a espada, | y sus viudas no los lloraban. 65Pero el Señor se despertó como de un sueño, | como un soldado vencido por el vino: 66hirió al enemigo en la espalda | infligiéndole una derrota perdurable. 67Repudió las tiendas de José, | no escogió la tribu de Efraín; 68escogió la tribu de Judá | y el monte Sión, su preferido. 69Construyó su santuario como el cielo, | como la tierra, que cimentó para siempre. 70Escogió a David, su siervo, | lo sacó de los apriscos del rebaño; 71de andar tras las ovejas, lo llevó | a pastorear a su pueblo, Jacob; | a Israel, su heredad. 72Los pastoreó con corazón íntegro, | los guiaba con mano inteligente.
79 (78)
1Salmo de Asaf. |Dios mío, los gentiles han entrado en tu heredad, | han profanado tu santo templo, | han reducido Jerusalén a ruinas. 2Echaron los cadáveres de tus siervos | en pasto a las aves del cielo, | y la carne de tus fieles a las fieras de la tierra. 3Derramaron su sangre como agua | en torno a Jerusalén, | y nadie la enterraba. 4Fuimos el escarnio de nuestros vecinos, | la irrisión y la burla de los que nos rodean. 5¿Hasta cuándo, Señor? | ¿Vas a estar siempre enojado? | ¿Arderá como fuego tu cólera? 6Derrama tu furor sobre los gentiles que no te reconocen | y sobre los reinos que no invocan tu nombre, 7porque han devorado a Jacob | y han asolado su mansión. 8No recuerdes contra nosotros las culpas de nuestros padres; | que tu compasión nos alcance pronto, | pues estamos agotados. 9Socórrenos, Dios, Salvador nuestro, | por el honor de tu nombre; | líbranos y perdona nuestros pecados | a causa de tu nombre. 10¿Por qué han de decir los gentiles: | «Dónde está su Dios»? | Que a nuestra vista conozcan los gentiles la venganza | de la sangre de tus siervos derramada. 11Llegue a tu presencia el gemido del cautivo: | con tu brazo poderoso, salva a los condenados a muerte. 12¡Devuelve siete veces más a nuestros vecinos | la afrenta con que te afrentaron, Señor! 13Mientras, nosotros, pueblo tuyo, ovejas de tu rebaño, | te daremos gracias siempre, | cantaremos tus alabanzas de generación en generación.
80 (79)
1Al Director. «Los lirios del testimonio». Salmo de Asaf. 2Pastor de Israel, escucha, | tú que guías a José como a un rebaño; | tú que te sientas sobre querubines, resplandece 3ante Efraín, Benjamín y Manasés; | despierta tu poder y ven a salvarnos. 4Oh Dios, restáuranos, | que brille tu rostro y nos salve. 5Señor, Dios del universo, | ¿hasta cuándo estarás airado | mientras tu pueblo te suplica? 6Les diste a comer llanto, | a beber lágrimas a tragos; 7nos entregaste a las contiendas de nuestros vecinos, | nuestros enemigos se burlan de nosotros. 8Dios del universo, restáuranos, | que brille tu rostro y nos salve. 9Sacaste una vid de Egipto, | expulsaste a los gentiles, y la trasplantaste; 10le preparaste el terreno, y echó raíces | hasta llenar el país; 11su sombra cubría las montañas, | y sus pámpanos, los cedros altísimos; 12extendió sus sarmientos hasta el mar, | y sus brotes hasta el Gran Río. 13¿Por qué has derribado su cerca | para que la saqueen los viandantes, 14la pisoteen los jabalíes | y se la coman las alimañas? 15Dios del universo, vuélvete: | mira desde el cielo, fíjate, | ven a visitar tu viña. 16Cuida la cepa que tu diestra plantó | y al hijo del hombre que tú has fortalecido. 17La han talado y le han prendido fuego; | con un bramido hazlos perecer. 18Que tu mano proteja a tu escogido, | al hombre que tú fortaleciste. 19No nos alejaremos de ti: | danos vida, para que invoquemos tu nombre. 20Señor, Dios del universo, restáuranos, | que brille tu rostro y nos salve.
81 (80)
1Al Director. Según la oda de Gat. De Asaf. 2Aclamad a Dios, nuestra fuerza; | dad vítores al Dios de Jacob: 3acompañad, tocad los panderos, | las cítaras templadas y las arpas; 4tocad la trompeta por la luna nueva, | por la luna llena, que es nuestra fiesta. 5Porque es una ley de Israel, | un precepto del Dios de Jacob, 6una norma establecida para José | al salir de Egipto. Oigo un lenguaje desconocido: 7«Retiré sus hombros de la carga, | y sus manos dejaron la espuerta. 8Clamaste en la aflicción, y te libré, | te respondí oculto entre los truenos, | te puse a prueba junto a la fuente de Meribá. (Pausa) 9Escucha, pueblo mío, doy testimonio contra ti; | ¡ojalá me escuchases, Israel! 10No tendrás un dios extraño, | no adorarás un dios extranjero; 11yo soy el Señor, Dios tuyo, | que te saqué de la tierra de Egipto; | abre la boca que te la llene». 12Pero mi pueblo no escuchó mi voz, | Israel no quiso obedecer: 13los entregué a su corazón obstinado, | para que anduviesen según sus antojos. 14¡Ojalá me escuchase mi pueblo | y caminase Israel por mi camino!: 15en un momento humillaría a sus enemigos | y volvería mi mano contra sus adversarios. 16Los que aborrecen al Señor lo adularían, | y su suerte quedaría fijada; 17los alimentaría con flor de harina, | los saciaría con miel silvestre.
82 (81)
1Salmo de Asaf. |Dios se levanta en la asamblea divina; | rodeado de dioses, juzga: 2«¿Hasta cuándo daréis sentencia injusta, | poniéndoos de parte del culpable? (Pausa) 3Proteged al desvalido y al huérfano, | haced justicia al humilde y al necesitado, 4defended al pobre y al indigente, | sacándolos de las manos del culpable». 5Ellos, ignorantes e insensatos, caminan a oscuras, | mientras vacilan los cimientos del orbe. 6Yo declaro: «Aunque seáis dioses, | e hijos del Altísimo todos, 7moriréis como cualquier hombre, | caeréis, príncipes, como uno de tantos». 8Levántate, oh Dios, y juzga la tierra, | porque tú eres el dueño de todos los pueblos.
83 (82)1Cántico. Salmo de Asaf. 2Oh Dios, no estés callado, | no estés mudo e inactivo, oh Dios. 3Mira que tus enemigos se amotinan, | y los que te odian levantan la cabeza. 4Se conjuran contra tu pueblo, | conspiran contra tus protegidos. 5Dicen: «Vamos a borrarla como nación, | que nunca se recuerde el nombre de Israel». 6Así han decidido unánimemente | concertar un pacto contra ti: 7las tiendas de Edón y los ismaelitas, | Moab y los agarenos, 8Guebal, Amón y Amalec, | los filisteos con los habitantes de Tiro; 9también Asur se alió con ellos, | prestando ayuda a los hijos de Lot. (Pausa). 10Trátalos como a Madián, como a Sísara, | como a Yabín en el torrente Quisón: 11fueron exterminados en Endor, | y sirvieron de estiércol para el campo. 12Trata a sus caudillos como a Oreb y Zeeb, | y a sus capitanes como a Zébaj y Salmuná, 13que decían: «Conquistaremos | los campos de Dios». 14Dios mío, conviértelos en vilanos, | en tamo a merced del viento; 15como fuego que quema el bosque, | como llama que abrasa los montes, 16persíguelos así con tu tormenta, | atérralos con tu huracán. 17Cúbreles el rostro de ignominia; | para que busquen tu nombre, Señor. 18¡Avergonzados y aterrados para siempre, | queden humillados y perezcan! 19Y reconozcan que tu nombre es «el Señor», | que tú solo eres Altísimo sobre toda la tierra.
84 (83)
1Al Director. Según la oda de Gat. De los hijos de Coré. Salmo. 2¡Qué deseables son tus moradas, | Señor del universo! 3Mi alma se consume y anhela | los atrios del Señor, | mi corazón y mi carne | retozan por el Dios vivo. 4Hasta el gorrión ha encontrado una casa; | la golondrina, un nido | donde colocar sus polluelos: | tus altares, Señor del universo, | Rey mío y Dios mío. 5Dichosos los que viven en tu casa, | alabándote siempre. (Pausa) 6Dichoso el que encuentra en ti su fuerza | y tiene tus caminos en su corazón. 7Cuando atraviesan áridos valles, | los convierten en oasis, | como si la lluvia temprana los cubriera de bendiciones; 8caminan de baluarte en baluarte | hasta ver al Dios de los dioses en Sión. 9Señor del universo, | escucha mi súplica; | atiéndeme, Dios de Jacob. (Pausa) 10Fíjate, oh Dios, escudo nuestro, | mira el rostro de tu Ungido. 11Vale más un día en tus atrios | que mil en mi casa, | y prefiero el umbral de la casa de Dios | a vivir con los malvados. 12Porque el Señor Dios es sol y escudo, | el Señor da la gracia y la gloria; | y no niega sus bienes | a los de conducta intachable. 13¡Señor del universo, dichoso el hombre | que confía en ti!
85 (84)
1Al Director. De los hijos de Coré. Salmo. 2Señor, has sido bueno con tu tierra, | has restaurado la suerte de Jacob, 3has perdonado la culpa de tu pueblo, | has sepultado todos sus pecados, (Pausa) 4has reprimido tu cólera, | has frenado el incendio de tu ira. 5Restáuranos, Dios Salvador nuestro; | cesa en tu rencor contra nosotros. 6¿Vas a estar siempre enojado, | o a prolongar tu ira de edad en edad? 7¿No vas a devolvernos la vida, | para que tu pueblo se alegre contigo? 8Muéstranos, Señor, tu misericordia | y danos tu salvación. 9Voy a escuchar lo que dice el Señor: | «Dios anuncia la paz | a su pueblo y a sus amigos | y a los que se convierten de corazón». 10La salvación está cerca de los que lo temen, | y la gloria habitará en nuestra tierra; 11la misericordia y la fidelidad se encuentran, | la justicia y la paz se besan; 12La fidelidad brota de la tierra, | y la justicia mira desde el cielo. 13El Señor nos dará la lluvia, | y nuestra tierra dará su fruto. 14La justicia marchará ante él, | y sus pasos señalarán el camino.
86 (85)
1Oración de David. |Inclina tu oído, Señor, escúchame, | que soy un pobre desamparado; 2protege mi vida, que soy un fiel tuyo; | salva, Dios mío, a tu siervo, que confía en ti. 3Piedad de mí, Señor, | que a ti te estoy llamando todo el día; 4alegra el alma de tu siervo, | pues levanto mi alma hacia ti, Señor; 5porque tú, Señor, eres bueno y clemente, | rico en misericordia con los que te invocan. 6Señor, escucha mi oración, | atiende a la voz de mi súplica. 7En el día del peligro te llamo, | y tú me escuchas. 8No tienes igual entre los dioses, Señor, | ni hay obras como las tuyas. 9Todos los pueblos vendrán | a postrarse en tu presencia, Señor; | bendecirán tu nombre: 10«Grande eres tú, y haces maravillas; | tú eres el único Dios». 11Enséñame, Señor, tu camino, | para que siga tu verdad; | mantén mi corazón entero | en el temor de tu nombre. 12Te alabaré de todo corazón, Dios mío; | daré gloria a tu nombre por siempre, 13por tu gran piedad para conmigo, | porque me salvaste del abismo profundo. 14Dios mío, unos soberbios se levantan contra mí, | una banda de insolentes atenta contra mi vida, | sin tenerte en cuenta a ti. 15Pero tú, Señor, | Dios clemente y misericordioso, | lento a la cólera, rico en piedad y leal, 16mírame, ten compasión de mí. | Da fuerza a tu siervo, | salva al hijo de tu esclava. 17Dame una señal propicia, | que la vean mis adversarios y se avergüencen, | porque tú, Señor, me ayudas y consuelas.
87 (86)
1De los hijos de Coré. Salmo. |Él la ha cimentado sobre el monte santo; 2y el Señor prefiere las puertas de Sión | a todas las moradas de Jacob. 3¡Qué pregón tan glorioso para ti, | ciudad de Dios! (Pausa) 4«Contaré a Egipto y a Babilonia | entre mis fieles; | filisteos, tirios y etíopes | han nacido allí». 5Se dirá de Sión: «Uno por uno, | todos han nacido en ella; | el Altísimo en persona la ha fundado». 6El Señor escribirá en el registro de los pueblos: | «Este ha nacido allí». (Pausa) 7Y cantarán mientras danzan: | «Todas mis fuentes están en ti».
88 (87)
1Cántico. Salmo de los hijos de Coré. Al Director. Sobre «La enfermedad». Sobre «La aflicción». Poema del ezrajita Hemán. 2Señor, Dios Salvador mío, | día y noche grito en tu presencia; 3llegue hasta ti mi súplica, | inclina tu oído a mi clamor. 4Porque mi alma está colmada de desdichas, | y mi vida está al borde del abismo; 5ya me cuentan con los que bajan a la fosa, | soy como un inválido. 6Estoy libre, pero camino entre los muertos, | como los caídos que yacen en el sepulcro, | de los cuales ya no guardas memoria, | porque fueron arrancados de tu mano. 7Me has colocado en lo hondo de la fosa, | en las tinieblas y en las sombras de muerte; 8tu cólera pesa sobre mí, | me echas encima todas tus olas. (Pausa) 9Has alejado de mí a mis conocidos, | me has hecho repugnante para ellos: | encerrado, no puedo salir, 10y los ojos se me nublan de pesar. | Todo el día te estoy invocando, Señor, | tendiendo las manos hacia ti. 11¿Harás tú maravillas por los muertos? (Pausa) | ¿Se alzarán las sombras para darte gracias? 12¿Se anuncia en el sepulcro tu misericordia, | o tu fidelidad en el reino de la muerte? 13¿Se conocen tus maravillas en la tiniebla, | o tu justicia en el país del olvido? 14Pero yo te pido auxilio, Señor; | por la mañana irá a tu encuentro mi súplica. 15¿Por qué, Señor, me rechazas | y me escondes tu rostro? 16Desde niño fui desgraciado y enfermo, | me doblo bajo el peso de tus terrores, 17pasó sobre mí tu ira, | tus espantos me han consumido: 18me rodean como las aguas todo el día, | me envuelven todos a una; 19alejaste de mí amigos y compañeros: | mi compañía son las tinieblas.
89 (88)
1Poema del ezrajita Etán. 2Cantaré eternamente las misericordias del Señor, | anunciaré tu fidelidad por todas las edades. 3Porque dijiste: «La misericordia es un edificio eterno», | más que el cielo has afianzado tu fidelidad. 4«Sellé una alianza con mi elegido, | jurando a David, mi siervo: 5Te fundaré un linaje perpetuo, | edificaré tu trono para todas las edades». (Pausa) 6El cielo proclama tus maravillas, Señor, | y tu fidelidad en la asamblea de los santos. 7¿Quién sobre las nubes se compara a Dios? | ¿Quién como el Señor entre los seres divinos? 8Dios es temible en el consejo de los santos, | es grande y terrible para toda su corte. 9Señor del universo, ¿quién como tú? | El poder y la fidelidad te rodean. 10Tú domeñas la soberbia del mar | y amansas la hinchazón del oleaje; 11tú traspasaste y destrozaste a Rahab, | tu brazo potente desbarató al enemigo. 12Tuyo es el cielo, tuya es la tierra; | tú cimentaste el orbe y cuanto contiene; 13tú has creado el norte y el sur, | el Tabor y el Hermón aclaman tu nombre. 14Tienes un brazo poderoso: | fuerte es tu izquierda y alta tu derecha. 15Justicia y derecho sostienen tu trono, | misericordia y fidelidad te preceden. 16Dichoso el pueblo que sabe aclamarte: | caminará, oh Señor, a la luz de tu rostro; 17tu nombre es su gozo cada día, | tu justicia es su orgullo. 18Porque tú eres su honor y su fuerza, | y con tu favor realzas nuestro poder. 19Porque el Señor es nuestro escudo, | y el Santo de Israel nuestro rey. 20Un día hablaste en visión a tus santos: | «He ceñido la corona a un héroe, | he levantado a un soldado de entre el pueblo. 21Encontré a David, mi siervo, | y lo he ungido con óleo sagrado; 22para que mi mano esté siempre con él | y mi brazo lo haga valeroso. 23No lo engañará el enemigo | ni los malvados lo humillarán. 24Ante él desharé a sus adversarios | y heriré a los que lo odian. 25Mi fidelidad y misericordia lo acompañarán, | por mi nombre crecerá su poder: 26extenderé su izquierda hasta el mar, | y su derecha hasta el Gran Río. 27Él me invocará: “Tú eres mi padre, | mi Dios, mi Roca salvadora”; 28y lo nombraré mi primogénito, | excelso entre los reyes de la tierra. 29Le mantendré eternamente mi favor, | y mi alianza con él será estable. 30Le daré una posteridad perpetua | y un trono duradero como el cielo. 31Si sus hijos abandonan mi ley | y no siguen mis mandamientos, 32si profanan mis preceptos | y no guardan mis mandatos, 33castigaré con la vara sus pecados | y a latigazos sus culpas. 34Pero no les retiraré mi favor, 35no violaré mi alianza | ni cambiaré mis promesas. 36Una vez juré por mi santidad | no faltar a mi palabra con David: 37“Su linaje será perpetuo, | y su trono como el sol en mi presencia, 38se mantendrá siempre como la luna: | testigo fiel en el cielo”». (Pausa) 39Tú, encolerizado con tu Ungido, | lo has rechazado y desechado; 40has roto la alianza con tu siervo | y has profanado hasta el suelo su corona; 41has derribado sus murallas | y derrocado sus fortalezas; 42todo viandante lo saquea, | y es la burla de sus vecinos. 43Has sostenido la diestra de sus enemigos | y has dado el triunfo a sus adversarios; 44pero a él le has embotado la espada | y no lo has confortado en la pelea; 45has puesto fin a su esplendor | y has derribado su trono; 46has acortado los días de su juventud | y lo has cubierto de ignominia. (Pausa) 47¿Hasta cuándo, Señor, estarás escondido | y arderá como un fuego tu cólera? 48Recuerda, Señor, lo corta que es mi vida | y lo caducos que has creado a los humanos. 49¿Quién vivirá sin ver la muerte? | ¿Quién sustraerá su vida a la garra del abismo? (Pausa) 50¿Dónde está, Señor, tu antigua misericordia | que por tu fidelidad juraste a David? 51Acuérdate, Señor, de la afrenta de tus siervos: | lo que tengo que aguantar de las naciones, 52de cómo afrentan, Señor, tus enemigos, | de cómo afrentan las huellas de tu Ungido. 53¡Bendito el Señor por siempre! | Amén, amén.