Apuntes de clases

Clases de filosofía y ciencias bíblicas del Instituto de Humanidades Luis Campino, y la Parroquia de Guadalupe de Quinta Normal.


martes, 21 de mayo de 2019

163).-Santa Madre Sofía o Hagia Sophia

Esteban Aguilar Orellana; Giovani Barbatos Epple; Ismael Barrenechea Samaniego; Jorge Catalán Núñez; Boris Díaz Carrasco; Rafael Díaz del Río Martí; Alfredo Francisco Eloy Barra ;Rodrigo Farías Picón; Franco Antonio González Fortunatti; Patricio Ernesto Hernández Jara; Walter Imilan Ojeda; Jaime Jamet Rojas; Gustavo Morales Guajardo; Francisco Moreno Gallardo; Boris Ormeño Rojas; José Oyarzún Villa; Rodrigo Palacios Marambio; Demetrio Protopsaltis Palma; Cristian Quezada Moreno; Edison Reyes Aramburu; Rodrigo Rivera Hernández; Jorge Rojas Bustos; Alejandro Suau Figueroa; Cristian Vergara Torrealba; Rodrigo Villela Díaz; Nicolás Wasiliew Sala; Marcelo Yáñez Garin; Katherine Alejandra del Carmen  Lafoy Guzmán; Franco Natalino; 


Estambul.


Blasón: De azur, un monte de siete cúpulas de plata sobre el que se alzan cuatro minaretes de plata; como cimera, la cúpula de una mezquita al natural; como inquilinos, dos muros de piedra al natural junto a un compartimento de agua al natural. El lema es " Yedi tepeli şehir ".
Los minaretes representan el horizonte de Estambul, así como la historia de Estambul y la posición de la ciudad con respecto al Islam. Los siete triángulos del emblema actual representan las siete colinas sobre las que se construyó la ciudad. Aquí, se dibujan directamente como colinas. Los dos muros representan las murallas de la ciudad y la historia de la ciudad de ser difícil de conquistar. Los dos muros también representan la presencia de Estambul en dos continentes: Europa y Asia. El compartimento representa el Bósforo. Finalmente, la cúpula de una mezquita como cimera representa las mezquitas de la ciudad, así como la historia de Estambul y el Islam.

El lema dice "Ciudad de las siete colinas", haciendo referencia a las colinas sobre las que se construyó la ciudad.
Emblema de Estambul.

Estambul, antiguamente conocida como Bizancio y Constantinopla, es la ciudad más poblada de Turquía y el centro histórico, cultural y económico del país. Es una ciudad transcontinental, ubicada en el estrecho del Bósforo, que separa Europa y Asia, entre el mar de Mármara y el mar Negro.
Con más de 15 millones de habitantes, es una de las ciudades más pobladas del mundo y la más poblada de Europa. 
La mayor parte de la población es de religión musulmana, si bien existen minorías de cristianos (68.000) y judíos (22.000).


Fue fundada con el nombre de Bizancio en el promontorio de Sarayburnu alrededor del año 667 a. C., y su influencia y tamaño fueron creciendo hasta convertirse en una de las ciudades más importantes de la historia universal. Desde su refundación bajo el nombre de Constantinopla en el 330 d. C., Estambul ha sido la capital de los imperios romano y bizantino (330-1204 y 1261-1453), latino (1204-1261) y otomano (1453-1922).
Fue una de las ciudades en las que floreció el primer cristianismo y, más adelante, el cristianismo ortodoxo. Tras la caída de Constantinopla ante los otomanos en 1453, la ciudad fue transformada en la sede del califato otomano y se transformó progresivamente en una ciudad musulmana. Sin embargo, la influencia del cristianismo en la ciudad es innegable.

Es también la capital administrativa de la provincia de Estambul (de la que cubre 27 distritos) en la llamada Rumelia o Tracia Oriental. Aunque la capital política y administrativa es Ankara, Estambul sigue siendo una ciudad que tiene un papel fundamental en la industria, el comercio y la cultura de Turquía. Alberga más de una docena de universidades. 
Es sede del Patriarcado Ecuménico de Constantinopla, cabeza de la Iglesia ortodoxa. Con el final de la Primera Guerra Mundial y la derrota del Imperio otomano, el territorio europeo otomano quedó reducido a unas decenas de kilómetros en torno a Estambul. 
El 13 de octubre de 1923, antes de la promulgación del estado turco sucesor, la República de Turquía, el parlamento turco trasladó legalmente la capitalidad a Ankara.
El nombre de İstanbul ya era usado desde hacía varios siglos en el país, aunque inicialmente hacía referencia solo la región amurallada de la ciudad, cuyo conjunto seguía siendo referido como Constantinopla.
 El nombre de Estambul se oficializó en 1876, pero no fue estandarizado en Occidente hasta fines de 1929. Con el cambio del alfabeto árabe al latino, las autoridades turcas pidieron oficialmente a los países extranjeros, el 28 de marzo de 1930, que se refiriera a la ciudad como Estambul.
Las zonas históricas de Estambul fueron declaradas Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en el año 1985, por sus importantes monumentos y restos históricos.
 Actualmente hay varios monumentos de la época cristiana que se han dejado en el abandono total, ejemplo de ello son los restos del hipódromo de Constantinopla, el Foro de Teodosio (similar al de Roma) y parte de las murallas de Constantinopla.

El Bósforo.

El Bósforo (que en turco se llama Boğaziçi) es un estrecho que divide en dos partes la ciudad de Estambul, uniendo el mar de Mármara con el mar Negro y que separa físicamente Asia de Europa.
Hay dos puentes sobre este estrecho. El puente Bogazici (Boğaziçi Köprüsü) de 1074 metros de longitud fue terminado en 1973. El segundo puente, el FSM (Fatih Sultan Mehmet Köprüsü) tiene una longitud de 1014 metros, fue terminado en 1988 y se encuentra casi a cinco kilómetros al norte del primer puente. 
Estos puentes unen a Estambul con las vecinas ciudades asiáticas de Üsküdar (en griego Crisopolis), Kadiköy (en griego Calcedonia) las cuales durante la segunda mitad del siglo XX se han unido con Estambul.
Un túnel ferroviario de 13,6 kilómetros denominado Marmaray cruza el estrecho como parte del metro de Estambul. Su parte sumergida está compuesta por un tramo de unos 1,4 kilómetros con una profundidad máxima de 62 metros. Esta importante sección de este sistema ferroviario fue inaugurado en 2013 y une el centro de Estambul, en la orilla occidental, con la urbe oriental.

Admnistración 

El municipio de Estambul está dividido administrativamente en 39 municipios de distrito (ilçeler), los cuales operan bajo una estructura de dos niveles coordinada por el Municipio Metropolitano de Estambul.

Esta enorme metrópolis, que coincide exactamente con los límites territoriales de la provincia de Estambul, cuenta con una división política y geográfica muy clara:

División por Continentes

La ciudad está dividida físicamente por el estrecho del Bósforo, repartiendo sus 39 distritos de la siguiente manera:
  • Lado Europeo (25 distritos): Concentra la mayor parte de la población, el centro financiero y los monumentos históricos más antiguos.
  • Lado Asiático / Anatolia (14 distritos): Tiene un carácter más residencial, tranquilo y verde.
Niveles de Gobierno Local

Municipio Metropolitano (IBB): Encabezado por un alcalde mayor y un consejo central. Se encarga de los grandes proyectos, el transporte público masivo, los servicios principales y la planificación urbana global.
El Consejo está conformado por 314 miembros electos que representan a los 39 distritos de la provincia

Municipios de Distrito: Cada uno de los 39 distritos tiene su propio alcalde y su consejo municipal elegidos cada cinco años. Tienen autonomía presupuestaria para gestionar servicios locales como la recolección de basura, parques locales y permisos de construcción pequeños.

Barrios (Mahalle): A su vez, cada distrito se fragmenta internamente en unidades más pequeñas llamadas barrios, gestionadas por una figura comunitaria electa llamada Muhtar.

Historia de Estambul.

Mezquita de Solimán. En 1985 la Unesco declaró Patrimonio de la Humanidad una serie de lugares de la ciudad bajo la denominación zonas históricas de Estambul.

Bizancio.

Célebre por sus carismáticos emperadores, poderosos ejércitos y refinada cultura, su legado artístico y cultural es extraordinario.

Imperio romano de Oriente

Se cree que la ciudad de Bizancio fue fundada en el año 667 a.C. por unos colonos de Megara (población al noroeste de Atenas). Tras una alianza con los romanos, la ciudad fue incorporada al imperio en el 79 d.C. A finales del s. III, el emperador Diocleciano [284-305] dividió el Imperio romano en una parte oriental y otra occidental, lo que desencadenó una guerra civil en la que Constantino I salió victorioso. 
En el año 330, Constantino trasladó la capital a Bizancio y la llamó “Nueva Roma”, aunque pronto sería conocida como Constantinopla.
Constantino murió en el año 337, pero la ciudad siguió creciendo bajo el reinado de emperadores como Teodosio I el Grande [379-395], Teodosio II [408-450] y Justiniano [527-565]. 
Los imperios de Oriente y Occidente habían estado separados desde la muerte de Teodosio I, aunque el último vínculo con Roma no se rompió hasta el año 620, cuando Heraclio I [610-641] introdujo el griego en detrimento del latín (hasta entonces lengua oficial), que marcó el inicio del Imperio bizantino.

Imperio bizantino

Durante los ocho siglos posteriores, el imperio afianzó su independencia de Roma y adoptó el cristianismo ortodoxo. Gobernado por una serie de dinastías familiares, se erigió en la primera potencia económica, cultural y militar de Europa hasta que los turcos selyúcidas conquistaron buena parte de su territorio en el 1071.
En 1204, Constantinopla cayó en manos de los cruzados. Las poderosas familias bizantinas se exiliaron, y el imperio se desmembró. En 1261, Miguel VIII Paleólogo, emperador de Nicea, se afanó en restaurar el Imperio bizantino, pero este se hallaba sumido en guerras civiles.
En sus últimos dos siglos, la economía de Constantinopla fue dominada por la presencia extranjera, mientras que su apariencia se vio caracterizada por monumentos en ruinas e iglesias famosas por sus reliquias. No obstante, la ciudad siguió manteniendo en menor o mayor medida su importancia como centro cultural y comercial del Mediterráneo.
Constantinopla parecía inexpugnable debido a sus poderosas defensas, pero, con el advenimiento de la tecnología de los cañones, las murallas —que se habían mantenido en pie durante más de mil años— ya no ofrecían la protección adecuada frente a los turcos. El último emperador del Imperio romano, Constantino XI, murió junto con el imperio mismo en defensa de la ciudad.

El Imperio otomano

En el s. XIII, un caudillo turco llamado Osmán (1258) y conocido como “Gazi” (Guerrero de la Fe) heredó un pequeño territorio de su padre. A partir de entonces se llamó a sus seguidores “osmanlíes” (nombre del que deriva la palabra “otomano”).
Osmán murió en 1324. Su hijo Orhan arrebató Bursa a los bizantinos en 1324, la convirtió en su base y se autoproclamó sultán del Imperio otomano. Salónica fue tomada a los venecianos en 1387, y Kosovo a los serbios en 1389, lo que marcó el inicio de la expansión otomana hacia Europa. La toma de la gran ciudad de Constantinopla y el control de las rutas comerciales terrestres entre Europa y Asia pronto se convertiría en el principal objetivo de la dinastía.
En 1451, con solo 21 años Mehmed II fue coronado sultán. El 29 de mayo de 1453, su ejército entró en Constantinopla y tomó la ciudad, lo que supuso el fin del Imperio bizantino. Mehmed recibió el título de Fatih (Conquistador) y encargó la reconstrucción y repoblación de la ciudad.
Mehmed murió en 1481, pero su obra fue continuada por dignos sucesores como Selim I [1512-1520] o Solimán I el Magnífico [1520-1566].
Tras la muerte de Solimán, el imperio fue perdiendo su poder. En 1683, el ejército otomano fue aplastado por el del Sacro Imperio Romano Germánico en la batalla de Viena, hecho que marcó el final de su supremacía militar y de su expansión hacia Europa.
Luego, una serie de sultanes incompetentes terminaron de agravar la situación. Hubo algunas excepciones (como Selim III [1789-1807), que intentó en vano modernizar el ejército, o Mahmut II [1808-1839], quien finalmente lo logró), pero fueron escasas. 
En el siglo xix, las reformas políticas introducidas por Mahmut II y continuadas por Abdülmecit I [1839-1861] supusieron cierto avance hacia la modernidad, pero no bastaron para salvar el sultanato, que fue abolido en 1922. 
El último sultán de la dinastía de Osmán, Mehmed VI [1918-1922], se exilió en esta época, y Mustafa Kemal Atatürk pasó a ser presidente de la nueva República de Turquía.

Estambul  de 1900

En el año 1900, la ciudad seguía llamándose oficialmente Constantinopla (el nombre de Estambul se oficializó en 1930) y funcionaba como la vibrante, pero debilitada, capital del Imperio Otomano. 
En esa época, la metrópoli vivía una contradicción fascinante: una modernización acelerada al estilo europeo combinada con el choque de una inminente crisis política imperial.

Demografía y Lenguas: El Mosaico Étnico.

La ciudad rozaba el millón de habitantes (unos 940,000 según estimaciones de la época). Lo más asombroso era que casi la mitad de la población no era musulmana.
Las Comunidades (Millets): Convivían grandes poblaciones de griegos, armenios y judíos sefardíes, junto con la mayoría musulmana (turca, árabe, albana).

Los Levantinos: Había una influyente élite de origen europeo occidental instalada de forma permanente.

Polifonía en las Calles: El turco otomano era la lengua del Estado, pero el griego, el armenio, el ladino (judeoespañol) y el francés (la lengua de la diplomacia y el comercio) se hablaban con total naturalidad en los mercados y cafés.
 
Una Ciudad Dividida en dos MundosEl paisaje urbano reflejaba el choque cultural entre Oriente y Occidente, perfectamente conectado por el icónico Puente de Gálata:

El lado Occidentalizado (Pera y Gálata): Era el corazón moderno. Tenía embajadas, bancos extranjeros, teatros de ópera, grandes hoteles (como el Pera Palace) y tiendas de moda parisina. Fue de las primeras zonas en recibir electricidad, tranvías eléctricos y líneas telefónicas.

El lado Tradicional (Stamboul / Fatih): Al sur del Cuerno de Oro, mantenía la esencia histórica otomana, estructurada alrededor de mezquitas, madrazas, bazares y callejones de casas de madera, marcados por los ritmos de la oración.

 Modernización Técnica y Comercio Global

A pesar de las deudas del imperio, la ciudad era un nodo logístico e industrial en plena ebullición. El emblemático puente ferroviario del Orient Express la conectaba directamente con París y Londres, mientras que el puerto recibía barcos de vapor de todo el mundo.
 En 1900 se inauguró formalmente el moderno Puerto de Estambul para agilizar las exportaciones.

El Clima Político: La Calma antes de la Tormenta

La ciudad estaba bajo el control absoluto y centralizado del Sultán Abdul Hamid II, quien gobernaba desde el Palacio de Yıldız mediante una red de espionaje y censura para evitar el colapso del imperio. 
El ambiente social era tenso debido a las pérdidas territoriales previas, las masacres étnicas de finales del siglo XIX y las corrientes revolucionarias subterráneas que estallarían pocos años después con los Jóvenes Turcos en 1908.

Lugares de interés.

Estambul ha sido y es un crisol cultural y étnico. Por consiguiente, hay numerosas mezquitas, iglesias, sinagogas y palacios históricos dignos de visitar en la ciudad. Por estas razones la Unesco en el año 1985, declara las Zonas históricas de Estambul como Patrimonio de la Humanidad.
La ciudad vieja se extiende por las dos orillas del Cuerno de Oro, una estrecha bahía (en forma de cuerno) que fue el puerto de esta ciudad. Al sur del cuerno de oro está la vieja Bizancio y al norte, se instalaron los almacenes y viviendas de los comerciantes extranjeros (barrio de Gálata, hoy Karaköy), principalmente genoveses, que forma también la parte vieja. La ciudad moderna es más amplia y comprende ambos lados (europeo y asiático) del estrecho.
Entre sus encantos turísticos se incluyen el Santa Sofía, Sarıyer, Eyüp y Taksim en el lado europeo, y Beykoz, Üsküdar, Kadıköy, Moda, Bostancı y Adalar en el lado asiático. Como antigua capital del Imperio otomano y Bizancio, y ciudad cosmopolita que, para el siglo XVI, era probablemente la más civilizada y multicultural en el mundo, Estambul alberga monumentos extraordinarios: iglesias, hipódromo, las mezquitas de Sultanahmet y Süleymaniye, el Palacio de Topkapı entre otros.

Diez datos interesantes sobre Estambul.

Estrechos turcos.

1.-Una ciudad en dos continentes

Estambul es la única ciudad del mundo que abarca dos continentes: Europa y Asia. Dividida por el estrecho del Bósforo, ofrece una singular combinación de culturas orientales y occidentales. Un corto trayecto en ferri puede llevarlos de un continente al otro, permitiéndoles descubrir dos mundos muy diferentes en un solo día.
Huele a castaña en las calles y a pescado en el puerto de Gálata. Sabe a cordero asado, humus, pan árabe, miel, café y té turco. Suena a los murmullos de los rezos, a los graznidos de las gaviotas y a los ronroneos de los gatos. Ocho millones de mininos deambulan por los restaurantes, los hoteles, las plazas, las mezquitas… “Nuestro profeta Mahoma tenía y cuidaba gatos, por eso los amamos”, cuenta un parroquiano para explicar la presencia de tantos gatos por cada rincón de esta bella y mágica ciudad. La locación perfecta para Aladín, Las mil y una noches o cualquier otro cuento árabe en el que resalten palacios majestuosos y suntuosos, aunque en este caso no alojen a reyes o jefes de estado, ya que son mezquitas, es decir, lugares de culto y oración de los musulmanes.
En su historia relata haber sido durante diez siglos la antigua colonia griega de Bizancio y después la gran Constantinopla, la capital de los imperios Romano, Bizantino y Otomano, que estuvieron por cientos de años.
Cuando se piensa en ello, deslumbra ver que en una sola manzana se  mantengan intactas hasta cuatro mezquitas de diferentes tamaños y años de existencia. Se calcula que existen 3.000 en esta ciudad, en la que conviven 15,7 millones de habitantes con 20 millones de turistas en un año, como ocurrió en 2023, según Euromonitor International, que la puso en el primer lugar de las diez ciudades más visitadas del mundo.
Sobran razones para que así sea, pongo las mías: historia milenaria; arquitectura otomana; muestras de culturas diversas que han estado juntas por miles de años; transporte público fácil de usar; gastronomía deliciosa; lugares espléndidos para buenas caminatas y seguridad.
La plaza de Sultanahmet es muestra de varias de ellas. Allí están Santa Sofía y la Mezquita Azul separadas por un  bello jardín. Muy cerca resaltan el Palacio de Topkapi, la Cisterna y otros vestigios de la historia de la humanidad. 
Santa Sofía es destacada como un importante monumento, tanto que para algunos es candidata a ser elegida como unas de las maravillas del mundo. Fue construida entre 337 y 361 por orden del emperador Constantino para que fuera catedral del cristianismo, pero solo estuvo 44 años por causa de un incendio. 
La reconstruyeron en 415, pero fue destruida por una rebelión en el año 532. Desde 537 y hasta hoy sigue en pie la tercera estructura, que ha tenido diferentes propósitos. Por siglos fue catedral ortodoxa bizantina, por unos años catedral católica de rito latino y después mezquita (1453 hasta 1931). 
En 1935 fue inaugurada como museo y desde 2020 nuevamente es mezquita. Por su puesto, su interior refleja esos cambios y las diferentes misiones que le han asignado.
La Mezquita Azul también es una majestuosa edificación, aunque con menos historia. Fue construida por el Sultán Ahmed I entre 1609 y 1616 e inaugurada en 1617, durante el mandato de Mustafá I. El lugar escogido para ella fue el que ocupó el Gran Palacio de Constantinopla y el hipódromo. Aunque su nombre oficial es Mezquita de Sultanahmet, su nombre común se debe a las más de 20.000 baldosas de tonos azules y verdosos que decoran su interior.  Un lugar acogedor al que se llega después de hacer una fila, cubrirse la cabeza (en el caso de las mujeres) y quitarse los zapatos.
Las luces que la iluminan al caer el sol también la hacen resplandecer con tonos azules. 

Ciudad bisagra

El estrecho del Bósforo es el estrecho que conecta el mar Negro con el mar Mármara, “el más pequeño del mundo”, dijo Nacho. Desde su barco se ven en las orillas, de lado y lado, grandes mansiones, mezquitas y los puentes que conectan a Asia con Europa. Estambul es la única ciudad del planeta que tiene una parte en uno y otro continente, por eso le dicen que es la ciudad bisagra entre dos mundos, y para que sus habitantes puedan transitarlos les ofrece tres puentes, ferry  y el túnel ferroviario Marmaray. En minutos cambian de continente.
Otro encanto de la ciudad y de su historia es la Torre de Gálata, que prácticamente se puede ver desde cualquier punto. Fue construida por los genoveses en la época medieval, en 1342, para vigiliar y defender a la ciudad. Su nombre original fue Torre de Cristo. Se puede entrar a ella o simplemente recorrer las calles empinadas que la circundan, por el barrio Karaköy, llenas de tiendas, cafés y galerías de arte. También es posible visitar la  Iglesia de San Antonio de Padua, que según las guías es la iglesia católica más grande de Estambul, construida en estilo veneciano.

En las guías de viaje y las decenas de videos que se encuentran sobre Estambul también se recomiendan otros barrios como Balat, con calles estrechas y de colores; Beyoğlu, zona moderna con grandes avenidas; Kadıköy, ubicado en la parte asiática con su mercado de pescado y comida callejera; Eminönü, donde está el bello Bazar de las Especias y el Gran Bazar (similar a San Victorino en Bogotá), y Sultanahmet, la zona más antigua e histórica de Estambul. 
La Estación de Tren Sirkeci, construida en 1890 como terminal oriental del legendario Expreso de Oriente, que conectaba a París (Francia) con Estambul. El lugar sirvió de inspiración a Agatha Christie para escribir su famosa novela Asesinato en el Orient Express (1934). 

2.-Un rico patrimonio histórico en cada esquina.

Con más de 2.500 años de existencia, Estambul es una ciudad impregnada de historia. Desde el Imperio Bizantino hasta el Imperio Otomano, pasando por la moderna República de Turquía, la ciudad presume de una gran riqueza de monumentos históricos. Lugares emblemáticos como Santa Sofía, el Palacio de Topkapi y la Mezquita Azul son testigos del rico pasado de Estambul. Para descubrir más, súmense a una visita guiada a pie y vivencien la historia de la ciudad de la mano de expertos locales.
  • Edificios históricos y religiosos
La mezquita Azul es la única de la ciudad que tiene seis alminares. En el momento de la construcción, era el mismo número de minaretes que la mezquita de la Kaaba, en La Meca.
  • Obelisco de Teodosio en el hipódromo de Constantinopla
  • Santa Sofía también llamada iglesia de la Divina Sabiduría y Hagia Sophia (Ayasofya Camii). Desde el 10 de julio de 2020 es una mezquita.
  • Mezquita Azul o Sultanahmet Camii.
  • Mezquita de Solimán.
  • Mezquita de Fatih.
  • Mezquita de Zeyrek.
  • Iglesia de Santa Irene (Hagia Irene), primera iglesia de Bizancio, hoy museo.
  • Chora (La iglesia de San Salvador de Cora)
  • Iglesia de San Antonio de Padua
  • Palacio de Topkapı, en su entono se encuentran varios museos y monumentos relevantes.
  • Palacio de Dolmabahçe.
  • Palacio de Beylerbeyi.
  • Anadoluhisarı.
  • Rumelihisarı.
  • Fortaleza de Yedikule
  • Cisterna Basílica.
  • Hipódromo de Constantinopla.
  • Obelisco de Teodosio, Obelisco de Constantino y Columna de las Serpientes, monumentos ubicados en el antiguo circo de Bizancio.
  • Milion, parte del monumento que marcaba el comienzo de todas las rutas del Imperio Bizantino.
  • Murallas de Constantinopla.
  • Columna de Constantino.
  • Acueducto de Valente, construido en 368 por orden del emperador Valente para abastecer de agua a Bizancio
  • Torre de Beyazıt, construida en 1828 por orden de Mahmut II como torre de vigilancia contra incendios.
  • Fuente Alemana, fuente histórica y arquitectónica del siglo XIX.
3.-La ciudad de los gatos

Uno de los aspectos más encantadores y singulares de Estambul es su comunidad de gatos. Conocida como "la ciudad de los gatos", Estambul alberga a miles de simpáticos felinos que los lugareños quieren y cuidan en sus calles, cafés, parques y paseos marítimos. Estos gatos simbolizan el carácter acogedor y la hospitalidad de la ciudad.

4.-Delicias culinarias

Estambul es un paraíso para los amantes de la gastronomía. Ya sea que prefieran la comida callejera como la alta cocina, la ciudad ofrece un festín gastronómico con platos como kebabs, mezes y baklava. No se pierdan las especialidades locales como el simit (pan recubierto de sésamo) y los döner kebabs. Acompañen su comida con un tradicional té o café turco, parte esencial de la hospitalidad local.

5.-La ciudad de los mercados

El Gran Bazar y el Bazar de las Especias son los mercados más famosos de Estambul. Aquí se puede encontrar de todo, desde tejidos coloridos hasta especias aromáticas. El Gran Bazar es uno de los mercados cubiertos más antiguos y grandes del mundo, con más de 4.000 tiendas. Ya sea que busquen alfombras turcas, especias o joyas, estos bulliciosos mercados son de visita obligada.

6.-Vistas espectaculares desde la Torre Gálata

Para disfrutar de una espectacular vista panorámica de Estambul, visiten la Torre Gálata. En su origen era una torre de vigilancia y ofrece una vista imponente del perfil de la ciudad, incluido el Cuerno de Oro, el estrecho del Bósforo y la península histórica. Es el lugar perfecto para tomar fotos inolvidables.

7.-Un floreciente ambiente artístico y cultural

Estambul alberga una vibrante actividad artística, con innumerables galerías, museos y centros culturales. Visiten el Museo Moderno de Estambul o el Museo Pera para descubrir el arte turco contemporáneo, o asistan a un espectáculo tradicional de derviches giróvagos para apreciar la profunda herencia espiritual de la ciudad.

8.-Cruceros por el Bósforo

Una de las mejores opciones para apreciar la belleza de Estambul es un crucero por el estrecho del Bósforo. Mientras se deslizan sobre el agua, pasarán junto a palacios, mezquitas y mansiones a lo largo de las orillas europea y asiática de la ciudad. Esta es una forma placentera de disfrutar de la arquitectura y el paisaje únicos de Estambul.

9.-La ciudad que no duerme

La vida nocturna de Estambul es tan dinámica como sus atracciones diurnas. Desde bares en azoteas que ofrecen vistas espectaculares hasta tabernas tradicionales y salas con música en vivo, la vida nocturna de la ciudad tiene algo para todos los gustos. Ya sea que busquen relajarse como celebrar, la vibrante vida nocturna de Estambul no los decepcionará.

10.-Un polo tecnológico emergente

Estambul no es sólo una ciudad de cultura y riqueza histórica, sino también un polo tecnológico emergente que atrae a gigantes tecnológicos e innovadores de todo el mundo. Estambul es también sede de un creciente número de empresas emergentes y conferencias tecnológicas, a la vez que sirve de nexo para conectar la innovación tecnológica en Europa, Medio Oriente y Asia. 

Demografía

A lo largo de la mayor parte de su historia, Estambul se ha situado entre las ciudades más grandes del mundo. Para el año 500 d. C., Constantinopla contaba con entre 400 000 y 500 000 habitantes, superando a su predecesora, Roma, como la ciudad más grande del mundo. Para 1550, la población era 660 000 habitantes.

AñoPoblación
33040.000
400400.000
530550.000
545350.000
715300.000
1000        500.000
1200150.000
145336.000
1477      14.803
1566600.000
1815500.000
1860715.000
1885873.570
1890874.000
1897    1.059.000
1901942.900
1914909.978
1927    680.857
1935741.148
1940793.949
1945860.558
1950983.041
19551.268.771
19601.466.535
19651.742.978
1970    2.132.407
19752.547.364
19802.772.708
19855.475.982
19906.629.431
20008.803.468
201314,160,467

Superficie 
 • Total1.538,77 km²
Altitud 
 • Media40 m s. n. m.
ClimaMediterráneo continentalizado Csa
Población (2024)Puesto 1
 • Total15 701 602 hab.[]
 • Densidad2684 hab./km²
GentilicioEstambuliota, estambulí, estambulense estambuleño/a
Nota: Poblacion Arabe en Estambul, nuevo cosmopolismo. No existe un censo oficial reciente o exacto sobre la población árabe nativa o residente en la metroopolis, pero se estima que supera el medio millón de personas, alcanzando entre 500,000 y más de 1.5 millones de residentes permanentes y refugiados (principalmente de Siria e Irak), sumados a un flujo constante de turistas de Oriente Medio.

Diversidad de origen: Incluye expatriados, inversionistas, estudiantes y refugiados procedentes de Siria, Irak y otros países árabes.

Impacto demográfico: Representa una parte visible de los flujos migratorios recientes en Estambul, aunque los ciudadanos de origen árabe no forman parte de los grupos étnicos históricos tradicionales de la ciudad.
A pesar de su fuerte presencia en zonas comerciales y residenciales específicas, el árabe no es un idioma oficial en Turquía. Los refugiados y migrantes árabes, especialmente las generaciones más jóvenes, necesitan aprender turco de forma obligatoria para acceder a la universidad, conseguir empleos formales y realizar trámites legales fuera de sus barrios.



Santa Madre Sofía o Hagia Sophia





Santa Madre Sofía o Hagia Sophia (del griego: Άγια Σοφία, «Santa Sabiduría»; en latín: Sancta Sophia o Sancta Sapientia; en turco: Ayasofya) es una antigua basílica patriarcal ortodoxa, posteriormente convertida en mezquita y actualmente en museo, en la ciudad de Estambul, Turquía.
Desde la fecha de su dedicación en el año 360 y hasta 1453 sirvió como la catedral ortodoxa bizantina de rito oriental de Constantinopla, excepto en el paréntesis entre 1204 y 1261 en que fue reconvertida en catedral católica de rito latino, durante el patriarcado latino de Constantinopla del Imperio latino, fundado por los cruzados. Tras la Conquista de Constantinopla por el Imperio otomano, el edificio fue transformado en mezquita, manteniendo esta función desde el 29 de mayo de 1453 hasta 1931, fecha en que fue secularizado. El 1 de febrero de 1935 fue inaugurado como museo.
A veces llamada Sancta Sophia (como si fuera el nombre de Santa Sofía), sophia es en realidad la transcripción fonética al latín de la palabra griega "sabiduría" —el nombre completo en griego es Ναός τῆς Ἁγίας τοῦ Θεοῦ Σοφίας: «Iglesia de la Santa Sabiduría de Dios»—.
El templo estaba dedicado a la Divina Sabiduría, una imagen tomada del Libro de la Sabiduría del Antiguo Testamento y que hace referencia a la personificación de la sabiduría de Dios o segunda persona de la Santísima Trinidad. Su fiesta se celebra el 25 de diciembre, el aniversario de la encarnación del Verbo o Logos en Cristo.
Famosa por su enorme cúpula, está considerada como el epítome de la arquitectura bizantina, y se dice de ella que «cambió la historia de la arquitectura».​ Fue la catedral con mayor superficie del mundo durante casi mil años, hasta que se completó la obra de la catedral de Sevilla en 1520. El edificio actual fue reconstruido entre 532 y 537 para ser usado como iglesia, por orden del emperador bizantino Justiniano I, siendo la tercera iglesia de la Santa Sabiduría edificada en ese mismo emplazamiento. El diseño es obra del arquitecto y físico jonio Isidoro de Mileto y del matemático y arquitecto lidio Antemio de Tralles.
La iglesia contiene una gran colección de reliquias de santos, y contó con un iconostasio de plata de 15 metros. Fue la sede del Patriarca de Constantinopla y el punto focal religioso de la Iglesia ortodoxa oriental por casi mil años. En esta iglesia el cardenal Humberto excomulgó a Miguel I Cerulario en 1054; acto que comúnmente se considera como el comienzo del Gran Cisma.
En 1453 Constantinopla fue conquistada por los turcos otomanos bajo las órdenes del sultán Mehmed II, quien posteriormente decidió que el templo se convirtiera en mezquita.​ Las campanas, el altar, el iconostasio y los vasos de sacrificio fueron retirados, y muchos de los mosaicos fueron enlucidos. Durante el dominio otomano se le añadieron detalles arquitectónicos islámicos, como el mihrab, el minbar y cuatro minaretes. El edificio se mantuvo como mezquita hasta 1931, fecha en que fue cerrado al público por el gobierno de Turquía hasta su reapertura, ya como museo, en 1935.
Mezquita principal de Estambul durante casi 500 años, Santa Sofía sirvió como modelo para muchas otras mezquitas otomanas, como la mezquita del Sultán Ahmed —también conocida como la Mezquita Azul de Estambul—, la Mezquita Sehzade, la mezquita de Solimán, la mezquita Rüstem Pasha y la mezquita Kiliç Ali Pasha.

Arquitectura.
Mediados del siglo XIX

Sus arquitectos, Antemio de Tralles e Isidoro de Mileto, cubrieron el edificio, de planta casi cuadrada, con una cúpula central sobre pechinas. Ésta reposa sobre cuatro arcos, sostenidos a su vez por cuatro pilares. Dos semicúpulas hacen de contrafuerte de la cúpula central y los muros abiertos están asegurados por contrafuertes.
 Posee además unos bellos mosaicos bizantinos. La construcción definitiva se llevó a cabo sobre la primitiva basílica de Constantino entre el 532 y el 537, durante el reinado de Justiniano, en el periodo conocido como "Primera Edad de Oro". 
Sus arquitectos hicieron un diseño sin precedentes, tomando elementos conocidos (planta basilical y rotonda), pero que se unen en una estructura nueva.
Actual mesquita.

En palabras de Agatías, los diseñadores (Artemio de Tralles era matemático, Isidoro de Mileto arquitecto) trataron de «aplicar la geometría a la materia sólida». Justiniano, según su cronista oficial Procopio de Cesarea, al ver Santa Sofía terminada exclamó: «Salomón, te he vencido».
Su arquitectura es eminentemente espacial, aunque el efecto exterior ha sido significativamente modificado por los otomanos, que lo enriquecieron con minaretes, espolones y grandes contrafuertes. La idea del edificio fue el que la gran cúpula que se iba a construir se sostuviera merced a cuatro arcos reforzados, mediante contrafuertes y semicúpulas que desviaran los empujes. Los tímpanos de los cinco arcos principales reflejan cómo se llevó el cuerpo de San Marcos a la basílica.
La planta es un rectángulo de 77 x 71 metros. La cúpula con forma de media naranja, de 56,6 metros de altura y 31,87 de diámetro, se apoya sin tambor en cuatro pechinas y está reforzada por cuarenta nervios entre los que se practican otros tantos huecos de ventana, dando la sensación según Procopio de estar «suspendida del cielo por una cadena de oro». Por fuera, la masa de la gran iglesia se eleva no sin cierta armonía, pero sin demasiada gracia. La cúpula imponía una centralización bastante ajena a las basílicas del pasado, pero gracias a las pechinas y la traslación de los esfuerzos a las naves laterales, así como un refinado uso de la luz, «no parece descansar en base sólida». Posteriormente se construyó enfrente la Mezquita Azul.






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