Apuntes de clases

Clases de filosofía y ciencias bíblicas del Instituto de Humanidades Luis Campino, y la Parroquia de Guadalupe de Quinta Normal.


domingo, 2 de junio de 2013

Bibliotecas de la Edad media y del Renacimiento.


Esteban Aguilar Orellana; Giovani Barbatos Epple; Ismael Barrenechea Samaniego; Jorge Catalán Núñez; Boris Díaz Carrasco; Rafael Díaz del Río Martí; Alfredo Francisco Eloy Barra ;Rodrigo Farías Picón; Franco Antonio González Fortunatti; Patricio Ernesto Hernández Jara; Walter Imilan Ojeda; Jaime Jamet Rojas; Gustavo Morales Guajardo; Francisco Moreno Gallardo; Boris Ormeño Rojas; José Oyarzún Villa; Rodrigo Palacios Marambio; Demetrio Protopsaltis Palma; Cristian Quezada Moreno; Edison Reyes Aramburu; Rodrigo Rivera Hernández; Jorge Rojas Bustos; Alejandro Suau Figueroa; Cristian Vergara Torrealba; Rodrigo Villela Díaz; Nicolás Wasiliew Sala ;Marcelo Yáñez Garín; Katherine Alejandra del Carmen  Lafoy Guzmán; Franco Natalino; 


Bibliotecas de la Edad media y del Renacimiento.



El saqueo de Roma por los vándalos determinó la destrucción de las bibliotecas por el fuego, su mutilación, deterioro o dispersión. Pudieron salvarse, sin embargo, pequeñas colecciones de manuscritos aislados. Estos manuscritos fueron conservados y copiados por monjes en los diversos monasterios en que hallaron refugio.

Biblioteca de  monasterios. 

Una de las más antiguas colecciones monásticas es la de la Abadía de Montecassino, en Italia, fundada en 528 por San Benito. Al diseminarse la Orden Benedictina por toda Europa, florecieron a su sombra bibliotecas y centros del saber, tales como los de Corvey, Fulda y Cluny en el continente y los de Canterbury (596), York, Wearmouth, Whitby, Glastonbury y Coryland en Inglaterra. También establecieron numerosas colecciones monásticas los monjes agustinos, franciscanos y dominicos. 
La llegada de San Patricio a Irlanda a principios del siglo v provocó una espléndida floración cultural por toda la isla. San Patricio llevó consigo muchos libros y enseñanzas de las escuelas de Germano en Auxerre y San Martín en Tours. Más tarde, los monjes irlandeses volvieron al continente e influyeron con sus libros y doctrinas en muchos monasterios continentales.
Por regla general, cada monasterio elaboraba alguna suerte de catálogo o inventario de su colección e incluso se llegaron a compilar varios catálogos generales. Entre éstos se encuentra el de los franciscanos del siglo xiv, que incluye las colecciones de 160 bibliotecas europeas. Un monje agustino, John Bastón de Bury, hizo un catálogo de las colecciones de 195 bibliotecas británicas en el siglo xv.

El tradicional movimiento renacentista, cabalgando entre las edades Media y Moderna, se caracterizó por el resurgimiento del saber y por un inmenso interés en coleccionar libros de influencia clásica.

Biblioteca renacentistas 

El interés en coleccionar libros y constituir bibliotecas fue más evidente en Italia que en otros lugares y en este empeño ocupó puesto preeminente Petrarca (1304-74), que acogió sobre todo transcripciones de Virgilio, Cicerón, Homero y Platón. Estableció Petrarca dos bibliotecas privadas en Vaucluse y Parma y se cree que fue de los primeros de su tiempo en reconocer a las bibliotecas públicas un valor superior al de las privadas. En 1352 donó a las bibliotecas públicas libros de sus colecciones particulares. 
Otros coleccionistas de renombre fueron Boccaccio, Poggio Bracciolini (1380-1459) y Palla degli Strozzi (1372-1462). Se considera a Palla como el primer coleccionador en su época de libros expresamente destinados a bibliotecas públicas. Sin embargo; fue desterrado en 1434 por Cósimo de Médicis (1389-1464), quien realizó el proyecto de establecer la biblioteca de San Maggiore en Venecia, junto con muchas otras.

Desde Italia irradió el movimiento a toda la Europa occidental e Inglaterra. En este último lugar, John Tiptoft, conde de Worcester, entre otros, incorporó manuscritos a la biblioteca del duque Humphrey; William Gray, más tarde obispo de Ely, fundó la biblioteca del Balliol College. En Francia, Carlos V formó una gran colección de 900 volúmenes, que él catalogó en 1373, y en Hungría el rey Matías Corvino acumuló una extensa colección de manuscritos.
 Muchas de las colecciones principescas o reales de esta época constituyeron las bases o formaron parte de las colecciones de las grandes bibliotecas modernas. Fue, sin embargo, el descubrimiento de la imprenta de tipos móviles lo que revolucionó la formación de colecciones y el desarrollo de las bibliotecas. Por lo que hasta entonces costaba un manuscrito podían en adelante editarse muchos libros, que vendrían a engrosar considerablemente las bibliotecas.



La poesía andalusí (o arábigo-andaluza)



La poesía andalusí (o arábigo-andaluza) representa una de las cumbres literarias de la humanidad, caracterizada por fundir la rica tradición del desierto arábigo con la exhuberancia, el paisaje y la multiculturalidad de la Andalucía medieval (al-Ándalus).
Su impacto fue tan profundo que transformó la lírica europea e inspiró siglos después a poetas de la Generación del 27 como Federico García Lorca.

Formas Poéticas Principales

La poesía en al-Andalus se dividió entre las formas clásicas traídas de Oriente y revolucionarias innovaciones métricas locales:
  • Qaṣīda (Casida): Gran poema clásico monorrimo y politemático heredado de la Arabia preislámica.
  • Gacela: Composición breve de temática amorosa o lírica.
  • Moaxaja: Innovación andalusí que rompió con la rigidez clásica al introducir estrofas con rimas cambiantes.
  • Jarcha: Pequeño poema final de la moaxaja escrito en dialecto mozárabe (romance) o árabe coloquial, que constituye el testimonio más antiguo de la lírica romance en España.
  • Zéjel: Composición totalmente estrófica escrita en árabe dialectal andalusí, cantada por el pueblo.

Temas Predominantes

Los poetas andalusíes cantaban a los placeres terrenales, la fugacidad de la vida y el dolor del exilio:
  • El amor (Ghazal): Desde el erotismo más refinado hasta el amor platónico o cortesano.
  • La naturaleza (Nawriyyat): Poemas florales dedicados a describir los jardines, las fuentes, el agua y la geometría de la arquitectura andalusí.
  • El vino (Jamriyyat): Celebración de los banquetes, la ebriedad y las noches de fiesta compartidas.
  • La elegía (Riza): Cantos desgarradores por la pérdida de ciudades amadas frente al avance cristiano, como las famosas elegías por Córdoba o Sevilla.
Poesía: La herencia árabe en la poesía arábigo-andaluza y en la poesía española.

04 Abr 2023/
Manuel Ruiz Amezcua  / 

Los españoles sabemos mucho del trasiego de culturas y civilizaciones por nuestra tierra. También de eso que conocemos como Servidumbre de paso, o sea, la que se ejerce al atravesar una finca ajena en beneficio de otra propia. Los andaluces hemos visto al respecto lo que está en los escritos y lo que habita en el olvido. Desde la Prehistoria a nuestros días, desde el Paleolítico al Neolítico, desde la cultura tartésica a las colonizaciones fenicia, griega y cartaginesa, desde el mundo ibérico a la cultura indoeuropea de los celtas, el territorio de lo que los romanos llamarán Hispania, los árabes Al-Ándalus y los judíos Sefarad será desde el principio un mosaico difícil de interpretar y con aires de laberinto.
Nosotros, los españoles, estamos situados en la periferia de Oriente y en la periferia de Occidente. En los márgenes y en las periferias suelen producirse las culturas de la renovación. En la mezcla, en las mezclas, en la mixtura se produce el pan de varias semillas. Ahí se produce el multiculturalismo y el transculturalismo, términos que hoy vemos a diario en todos los diarios y los telediarios del mundo.

"¿O acaso no es un enigma que después de casi ocho siglos de guerras de conquista y luego de reconquista, los unos no pudieran con los otros y los otros no pudieran con los unos?"
Sefarad era toda España para los judíos, Al- Ándalus era toda España para el Islam, pero acabó siendo Andalucía. Allí, en Granada en 1492, los Reyes Católicos firmaron el decreto de expulsión de judíos y mahometanos. Con este decreto de expulsión se empobreció la cultura española cerrando las infinitas posibilidades de la mezcla, de lo mixto, de lo diverso, de la aceptación definitiva de la tolerancia cultural que existió en no pocos momentos de la convivencia entre cristianos, moros y judíos, argamasa a la que Américo Castro bautizó como la realidad histórica de España. No olvidemos nunca que en el siglo XII, en Córdoba, nacieron dos sabios que enriquecieron la cultura medieval: el musulmán Averroes y el judío Maimónides.

La Escuela de Traductores de Toledo surgió en esta ciudad en el siglo XII y fue posible gracias a la tolerancia de los reyes castellanos cristianos con musulmanes y judíos, lo que permitió un renacimiento filosófico, teológico y científico. Esta Escuela de Traductores ha quedado como ejemplo en la historia de la cultura por la aceptación de lo otro como algo distinto, capaz de enriquecer el mundo y hacerlo más habitable. Todo esto se rompió en 1492 y se rompió aún más en 1609 con la expulsión de los moriscos.
"Que no haya tenido el premio Nobel ningún poeta árabe contemporáneo es más que suficiente para desacreditar al comité del famoso Premio"
La realidad histórica de España, la de judíos, moros y cristianos, también tiene sus enigmas como nos dejó escrito otro gran historiador español, Claudio Sánchez Albornoz en su libro España, un enigma histórico. ¿O acaso no es un enigma que después de casi ocho siglos de guerras de conquista y luego de reconquista, los unos no pudieran con los otros y los otros no pudieran con los unos? Fue la cultura la que testimonió con su ejemplo, como en tantas otras épocas de la Historia. 
La cultura creó lo más duradero del pensamiento, de la ciencia, del arte y de la poesía. Aunque la cultura también tiene otras caras: Creer y destruir se llama por ahí un libro conocido. Donde unos levantaron una iglesia, los otros levantaron una mezquita y luego los unos levantaron una iglesia. Pero también se puede crecer para dejar testimonio a través de la belleza de las formas, de la belleza de las palabras, de la belleza de la poesía. El mundo árabe juega en ese terreno una de sus mejores bazas. 
La baza de la gran poesía que hicieron los árabes en todos sus extensos dominios y la que siguen haciendo en los distintos lugares del mundo que habitan. Que no haya tenido el premio Nobel ningún poeta árabe contemporáneo es más que suficiente para desacreditar al comité del famoso Premio, que sí obtuvo hace poco un famoso letrista rockero de lengua inglesa, autor de dos delgados libritos con dichas letras, magníficas por otra parte. Cada cosa en su sitio, cada uno en su casa y Dios en la de todos, decimos en español. Juntos, pero no revueltos.

Entre la poesía árabe, la poesía arábigo-andaluza y la poesía española no hay eso que se llama choque de civilizaciones. Al-Ándalus y Andalucía son una realidad histórica y son un gran símbolo para musulmanes y para españoles, como ha escrito un gran arabista español de nuestro tiempo, fallecido hace unos días, el amigo y paisano Pedro Martínez Montávez.

"Alfonso X el Sabio estableció en Sevilla una cátedra de elocuencia arábiga en 1254 e hizo que se tradujeran muchos volúmenes del árabe al castellano"
España es un caso único de sincretismo cultural. La influencia árabe ha jugado un papel fundamental en la construcción de la cultura española en todas sus vertientes. Con la poesía ha ocurrido algo parecido. Los árabes se extendieron por muchos territorios y conocieron muchas culturas distintas, por eso, en las artes y en las letras, y en otros terrenos, destacaron tanto durante la Edad Media. El arabista español, y andaluz, José Amador de los Ríos, llegó a escribir que los árabes estaban dotados de un ingenio ardiente y de un talento extraordinario.

En el año 754, el omeya Abderramán I llega a España, a las costas andaluzas, y funda en 756 un nuevo emirato, el de Córdoba, independiente ya del califato de Bagdad. Desde este momento las artes y las ciencias van a ser esenciales y muy protegidas. Esta necesidad de cultivar el conocimiento se contagia a los reinos cristianos. Alfonso X el Sabio estableció en Sevilla una cátedra de elocuencia arábiga en 1254 e hizo que se tradujeran muchos volúmenes del árabe al castellano.

Desde la llegada de los árabes, de los bereberes, a España en el 711 y hasta muy entrada la Edad Media, la poesía árabe repitió los esquemas métricos y los temas de la poesía anteislámica, como nos ha recordado otro gran arabista del siglo XX, Emilio García Gómez,  el gran conocedor y traductor al español de la poesía árabe clásica y de la poesía arábigo-andaluza, que tiene ya una sensibilidad hispánica.

En España hemos tenido siempre mucho interés por los poetas arábigo-andaluces, que han dejado una huella muy profunda en muchos poetas españoles de todos los siglos de nuestra literatura, en lo culto y en lo popular. Esta influencia ha sido muy significativa en algunos poetas, sobre todo andaluces, desde el Romanticismo y el Modernismo hasta la Generación del 27 y otros movimientos poéticos del siglo XX, como el grupo Cántico de Córdoba.
"Pongo un ejemplo: la poesía de San Juan de la Cruz, el poeta más hondo de España según Antonio Machado, no se puede concebir sin la mística árabe"
Todos los arabistas españoles de todas las épocas defienden que “el Islam formó parte de la cultura española durante siglos y los ecos y pautas que perduran de tal relación siguen nutriendo a la cultura española hasta nuestros días y son parte de nosotros y no una fuerza exterior y distante de la que hay que defenderse: no es algo que está fuera, sino que está dentro de, como lo está la poesía arábigo-andaluza dentro de la poesía española, en especial dentro de la poesía andaluza”, como ha sostenido Martínez Montávez.

Sobre el tema de la influencia de lo árabe y lo arábigo-andaluz en la poesía española debe haber bibliotecas enteras. Concretamente, sobre la influencia que ha ejercido este mundo sobre los grandes poetas españoles de todas las épocas es enorme y casi inabarcable. En toda la poesía popular española de todas las épocas y en toda la culta. En el Romancero, en el poema de Mío Cid, en el Arcipreste de Hita, en La Celestina, en todos los clásicos del Siglo de Oro y de siglos posteriores hasta nuestros días. Pongo un ejemplo: la poesía de San Juan de la Cruz, el poeta más hondo de España según Antonio Machado, no se puede concebir sin la mística árabe. Hay volúmenes sobre este asunto.
"No me resisto a decir que García Lorca es nuestro poeta más universal, y también el poeta más apreciado por los árabes. Los poetas árabes lo valoran como uno de los suyos"
Termino con un libro que he descubierto recientemente, escrito por un árabe, SABIH SADIK, sobre las relaciones de la poesía árabe con la poesía de los autores de la Generación del 27. Ahí podemos percibir esas profundas relaciones de la poesía de Lorca, Cernuda o Alberti con los poetas arábigo-andaluces traducidos por Emilio García Gómez y publicados en 1930 en España. El tema cernudiano de los cuerpos jóvenes lo podemos encontrar en la antología susodicha. 
La tremenda sexualidad de la poesía lorquiana está muy emparentada con la de la cultura árabe. Y muchas de sus imágenes y metáforas también. No es pura casualidad que uno de sus libros se llame Diván del Tamarit. Tampoco lo es el tema de la visita nocturna del ser amado o las relaciones  entre el viento y la muerte o las relaciones amorosas entre la lluvia y la tierra o el viento como símbolo erótico o tantísimos motivos más relacionados con lo árabe y lo hispano-musulmán. No en vano Federico era de Granada, uno de los símbolos más poderosos, con vocación universal, de la mezcla de dos culturas universales.

No me resisto a decir que García Lorca es nuestro poeta más universal, y también el poeta más apreciado por los árabes. Los poetas árabes lo valoran como uno de los suyos. Reproduzco aquí su poema Canción de jinete. Es muy posible que en estos versos esté el secreto de lo que venimos diciendo. Lo muy antiguo a veces es lo más moderno. Son los símbolos más antiguos de la humanidad, los de las grandes culturas, que siguen permaneciendo y nos acompañan.

CANCIÓN DE JINETE

Córdoba.
Lejana y sola.

Jaca negra, luna grande,
y aceitunas en mi alforja.
Aunque sepa los caminos
yo nunca llegaré a Córdoba.

Por el llano, por el viento,
jaca negra, luna roja.
La muerte me está mirando
desde las torres de Córdoba.

¡Ay qué camino tan largo!
¡Ay mi jaca valerosa!
¡Ay que la muerte me espera,
antes de llegar a Córdoba!

Córdoba.
Lejana y sola.

(Texto Leído en la Biblioteca Nacional Mohammed Bin Rashid de Dubai, como introducción a una lectura de mis poemas el 21-3-2023, organizada por la Embajada de España en Abu- Dabi y la citada biblioteca).




Las recopilaciones de poesía andalusí (o arábigo-andaluza) más destacadas abarcan tanto las antologías históricas originales, creadas en la Edad Media, como las traducciones y ediciones modernas que rescataron este legado lírico.

Recopilaciones históricas originales (Fuentes medievales)

Estas son las antologías compiladas por eruditos de la época, las cuales sirvieron de base para todo el conocimiento actual:

El libro de las banderas de los campeones (Kitab rayab al-Mubarrazin): Compilado por el antólogo granadino Ibn Said al-Magribi en el siglo XIII.
 Es la fuente original más célebre y agrupa composiciones breves organizadas por las provincias de Al-Ándalus.

Al-Iqd al-Farid (El collar único): Obra del cordobés Ibn Abd Rabbih (siglo X). Aunque abarca el saber general árabe, incluye una de las primeras y más importantes muestras de la producción literaria andalusí temprana.

Zad al-Musafir (Provisiones del viajero): Elaborada por Ibn Bassam de Santarén en el siglo XII, enfocada en los grandes poetas de las cortes de los Reinos de Taifas.Antologías y traducciones modernas esencialesSi buscas libros actuales en español para leer estos poemas, las obras fundamentales son:Poemas arábigoandaluces (Emilio García Gómez): Publicada originalmente en 1930, es la recopilación moderna más influyente de la literatura hispánica. García Gómez tradujo fragmentos del manuscrito de Ibn Said, impactando profundamente a autores de la Generación del 27 como Federico García Lorca. Puedes encontrar ediciones recientes de esta antología en la Editorial Renacimiento.Poesía andalusí (Manuel Francisco Reina): Una de las recopilaciones más completas del mercado actual, editada por la Editorial Edaf. Reúne casi setecientas páginas que abarcan ocho siglos de producción lírica, con traducciones de expertos como Teresa Garulo y Miguel José Hagerty.Esplendor de Al-Andalus (Henri Pérès): Aunque funciona como un estudio histórico y crítico de la poesía andaluza del siglo XI, contiene una cantidad inmensa de poemas recopilados y traducidos, clasificados por temáticas como la naturaleza, el amor y el vino.15 Siglos de poesía árabe (Ediciones de la Revista Litoral): Una monumental antología que dedica una de sus secciones principales en exclusiva a la poesía arábigo-andaluza, ideal para comprender su evolución dentro del contexto islámico clásico.

recopilaciones en arabe andalucia sehan publicado en mundo arrabeSí, en el mundo árabe existe un enorme mercado editorial dedicado en exclusiva a rescatar, compilar y estudiar los manuscritos originales de Al-Ándalus en su idioma original (el árabe clásico). A este proceso de edición crítica de textos antiguos se le conoce en árabe como Tahqiq (تحقيق).Las recopilaciones, antologías e imprentas más influyentes del mundo árabe que publican poesía andalusí se estructuran de la siguiente manera:1. Grandes Antologías Medievales (Editadas en el Mundo Árabe)La mayoría de los manuscritos que sobrevivieron a la caída de Granada fueron preservados en el Norte de África y Oriente Medio. En el siglo XX y XXI, editoriales de Egipto, Líbano y Marruecos realizaron las ediciones impresas definitivas:Nafh al-Tib (El aroma de Al-Ándalus), de Al-Maqqari: Es la enciclopedia más grande sobre la historia y la literatura andalusí. La edición impresa más famosa en el mundo árabe fue editada por el erudito Ihsan Abbas y publicada en Beirut (Líbano). Contiene miles de versos recopilados de poetas andalusíes cuyos libros propios se perdieron.Al-Mutrib min Ash'ar Ahli al-Maghrib (El cancionero alegre de los poetas del Occidente islámico): Una célebre antología compilada originalmente por Ibn Dihya de Valencia. Su edición moderna crítica fue publicada en El Cairo (Egipto).Yatimat al-Dahr (La perla única del tiempo): Aunque el autor original (Al-Tha'alibi) era persa, las extensiones y apéndices impresos en el mundo árabe bajo el título Tatimmat al-Yatima recopilan exhaustivamente la producción poética que los autores andalusíes enviaban a las cortes de Oriente.2. Colecciones Completas de un Solo Autor (Diwanes)En el mundo árabe, en lugar de antologías colectivas mixtas, es mucho más común publicar el Diwan (دیوان), que es la colección completa de poemas de un autor específico. Las publicaciones más buscadas son:El Diwan de Ibn Zaydun: El gran poeta cordobés del amor y la nostalgia. Su obra completa ha sido reeditada decenas de veces por imprentas de El Cairo (como Dar al-Maarif) y Beirut.El Diwan de Al-Mu'tamid ibn Abbad: Los poemas del rey poeta de Sevilla, escritos principalmente durante su trágico exilio en Agmat (Marruecos).El Diwan de Ibn Jafaya: Poeta valenciano apodado "el jardinero" por su exquisita poesía paisajística de la naturaleza de Al-Ándalus.3. Principales Editoriales y Países PublicadoresSi buscas conseguir estas recopilaciones en su idioma árabe original, las capitales editoriales del libro andalusí son:Beirut (Líbano): Casas editoriales como Dar Sader (دار صادر) y Dar al-Kutub al-Ilmiyah (دار الكتب العلمية) lideran la impresión de poesía andalusí clásica en ediciones de tapa dura con comentarios gramaticales.Marruecos: Debido a su cercanía histórica, el Ministerio de Cultura de Marruecos y editoriales de Rabat y Casablanca publican constantes recopilaciones especializadas en Muwashahat (moaxajas) y el canto andalusí (Tarab Al-Andalusi).Egipto: La editorial estatal الهيئة المصرية العامة للكتاب (Organización General del Libro de Egipto) cuenta con colecciones de bolsillo muy económicas de poesía andalusí clásica.




Biblioteca vaticana.





Los papas debieron tener desde el principio una colección importante de libros a su disposición sin embargo la primera noticia que se tiene es la biblioteca que estaba instalada en el palacio de Letrán. Estos libros debieron desaparecer o dispersarse con el traslado en el siglo XIV a Aviñón. No obstante, allí crearon una importante biblioteca con 2400 volúmenes, donde se quedaron al regresar a Roma. Por fin, el Papa Nicolás V fundó la biblioteca Vaticana en 1448 reuniendo unos 350 códices griegos, latinos y hebreos heredados de su antecesor Eugenio IV así como con sus propias adquisiciones, entre las que estaban varios manuscritos de la biblioteca imperial de Constantinopla.
 La fundación propiamente dicha tuvo lugar cuando Sixto IV, con la bula Ad decorem militantis Ecclesiae (15 de junio de 1475), le asignó un presupuesto y nombró bibliotecario a Bartolomeo Platina, quien elaboró un primer catálogo en 1481. La biblioteca poseía entonces más de 3.500 manuscritos, lo que la convertía de lejos en la mayor del mundo occidental.
En 1527 sufrió el saqueo de Roma por los soldados de Carlos V cuyos soldados cometieron todo tipo de tropelías. Hacia 1587, el Papa Sixto V encargó al arquitecto Domenico Fontana que construyera un nuevo edificio para albergar la biblioteca, el que se utiliza todavía. A comienzos del siglo XVII se segregó de la biblioteca el Archivo Secreto Vaticano, así como la de Fulvio Orsini que había ofrecido su biblioteca a su muerte a cambio de una pensión vitalicia. Esta contenía códices incluso del siglo IV. 
En 1623, la Biblioteca Palatina de Heidelberg, que contenía unos 3.500 manuscritos y 5.000 libros impresos, fue donada a la Biblioteca Vaticana por Maximiliano I, duque de Baviera, en agradecimiento por el apoyo que le había prestado el Papa Gregorio XV durante la Guerra de los Treinta Años.

Actualmente tiene más de 700.000 obras impresas (entre ellas 6.000 incunables) además de 60.000 manuscritos. Por desgracia, Hollywood ha hecho ver a muchos una idea muy equivocada de cómo es el interior de esta biblioteca. Cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia.



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