Apuntes de clases

Clases de filosofía y ciencias bíblicas del Instituto de Humanidades Luis Campino, y la Parroquia de Guadalupe de Quinta Normal.


jueves, 15 de junio de 2017

92).-La geografía bíblica.-



Curso de ciencias bíblicas en la parroquia de  Guadalupe de la comuna de Quinta Normal, años 2009




La Parroquia Nuestra Señora de Guadalupe en Quinta Normal, Santiago, es un espacio de comunidad activa y devoción. Ubicada en San Pablo 5093, esta parroquia forma parte de la Vicaría de la Zona Oeste y está bajo la administración de los sacerdotes de la orden de los Misioneros de la Divina Misericordia (O.M.D.). 
Desde su fundación el 22 de septiembre de 1947, la parroquia ha sido un lugar central para la comunidad católica de la zona.




La geografía bíblica.-



Definición.

La Tierra Santa es el territorio geográfico que comprende todos los sitios en los cuales se desarrollaron escenas bíblicas tanto en el Antiguo como en el Nuevo Testamento. El concepto tiene una evolución evidenciada en las mismas Escrituras. Para algunas fuentes bíblicas se circunscribe a la Tierra Prometida, término que tiene a su vez diversas interpretaciones; para otros, se refiere a todos los territorios en los cuales se desarrollaron algunas escenas bíblicas.

Nombre.

El nombre de «Tierra Santa» hace referencia a un hecho histórico y religioso de sacralidad de la tierra, según el concepto judeocristiano. La «tierra» se hace «santa» cuando entra en el plan divino de la salvación, de la misma forma que se habla de «hombres santos», «mujeres santas» y «lugares santos». En tal caso, la santidad no tiene su origen en el objeto o sujeto, sino en la divinidad.

Geografía

Contemporáneamente, se entiende como Tierra Santa todos los lugares en los cuales se desarrollaron escenas bíblicas tanto de la Tanaj (Antiguo Testamento) como del Nuevo Testamento. Semejante definición crea un rango bastante amplio, que a su vez tiene diferentes divisiones. En tal caso, Tierra Santa comprende territorios en menor o mayor grado de los siguientes países modernos:
  • Palestina, especialmente Cisjordania (Judea, Samaria y Galilea), en actual Estado de Israel y Palestina.
  • Israel.
  • Líbano.
  • Egipto, territorio de la estadía del Pueblo elegido por 400 años y posteriormente territorio del surgimiento del monaquismo cristiano.
  • Irak, la antigua Caldea, tierra natal de Abraham y posteriormente de otras muchas escenas bíblicas.
  • Siria, territorio de antiguas rivalidades nacionales contra Israel (los asirios), tierra de refugio del profeta Elías en Sarepta, tierra de la conversión de Pablo de Tarso y sede de una de las primeras iglesias históricas: la Iglesia Asiria de Oriente.
  • Turquía, Grecia y Creta; es decir, la Hélade o territorio de la antigua civilización griega, sede de una de las primeras iglesias históricas: Antioquía.
Otros territorios en menor medida podrían ser considerados bíblicos, pero tienen más una relación por extensión como la península Itálica, centro fundamental del Imperio romano y en donde dice la tradición que murieron los apóstoles Pedro y Pablo, padecieron el martirio los primeros cristianos e innumerables judíos, y se dio el surgimiento de destacados Padres de la Iglesia y del rabinismo. 

En sentido restringido  el término Tierra Santa se refiere principalmente al territorio geográfico en Oriente Medio —actualmente Israel y Palestina— sagrado para el judaísmo, el cristianismo y el islam por albergar los escenarios de relatos bíblicos e históricos, formado por las regiones de Judea y Samaria

Según el Diccionario de la Real Academia Española.
Tierra Santa
f. Lugares donde, según la Biblia y la tradición, nació, vivió y murió Jesucristo.

Diccionario de Autoridades - Tomo VI (1739)

TIERRA SANTA. Los Lugares de Jerusalén, donde nació, vivió, esparció su santissima Doctrina, y murió para consumar el alto Mystério de la Redención del género humano Nuestro Señor Jesu-Christo. Oy está dominada del Turco. Lat. Terra, vel Regio Sancta.

 



Historia sagrada.

Los sucesos históricos que dejan hondas cicatrices en la su­perficie de un país, dependen del valor estratégico que ofrecen como campo de guerra para las grandes potencias.
Las características físicas y sicológicas de su población son moldeadas por el contacto con las demás naciones. De ahí que, para apreciar en su justa perspectiva las fuerzas que determinan el desarrollo histórico de un país, es preciso extender las investigacio­nes mucho más allá de sus fronteras.
El lugar que ocupaba Canaán en la historia es consecuencia de la yuxtaposición de tres factores geográficos: su posición, su configuración y su superficie. Por su situación geográfica, Canaán constituía el puente entre Asia y África, la intersección del Océano Indico y el Mediterráneo, y así la salida a Europa.

Con una extensión de entre 20.000 y 25.000 kilómetros cuadra­dos, el país se llamó en distintas épocas Canaán o la "Tierra Prometida" y luego, Palestina y Judea. Yace entre las dos grandes cunas de la civilización: la Mesopotamia al oriente y el valle del Nilo al occidente. Está situado entre los dos grandes imperios de la Antigüedad, Asia occidental y Egipto. 
Constituía el extremo noreste de la Península Arábica, flanqueado por la vasta extensión del desierto por un lado y del otro, por el mar. No hay obstáculos naturales que impidan la entrada por el norte ni desde el sur, por consiguiente la planicie litoral era, desde tiempos inmemorables, la ruta preferida de las caravanas de mercaderes. Fue atravesada a menudo por los ejércitos extranjeros y se transformó en campo dé batalla de grandes imperios.
El país ha sido invadido desde todos los puntos cardinales: del occidente llegaron los pueblos del mar o filisteos, y del oriente los nómadas semitas, las tribus de Israel y más tarde los beduinos árabes.
En la Antigüedad, por muchos siglos, Canaán fue considerado el centro del mundo, cruce de tránsito del comercio internacional y punto de reunión de las grandes civilizaciones. No es extraño que las tres grandes religiones monoteístas que nacieron dentro de sus confines: el judaísmo, el cristianismo y el islamismo se convirtiesen en religiones universales.
Los otros dos factores esenciales son la configuración y la superficie de un país.

El paisaje de Canaán abarca en su reducido territorio todos los caracteres geográficos: praderas fértiles y áridos desiertos, valles, colinas y montañas. Climas moderados, cálidos y tropicales, y también algo único - el Mar Muerto - la depresión más profunda del mundo y un riquísimo depósito de minerales.
Canaán es una estrecha franja, mucho más larga que ancha: entre la llanura litoral y el valle del Jordán se eleva una cadena de montañas atravesada por una sola ruta, la que sigue a los valles de Galilea. Dividido de esta suerte en pequeñas unidades geográficas, el país se consolidó en una entidad bajo una autoridad común sólo durante breves períodos. Su superficie reducida y su escasa población nunca le permitieron desempeñar un papel inde­pendiente en la política internacional.
Desde el punto de vista geomorfológico, dos factores determi­nan su paisaje. El país es parte integral de la costa mediterránea, pero al mismo tiempo pertenece a la depresión afroasiática. Por consiguiente, la tierra de Canaán ofrece enorme variedad topográ­fica. El rasgo principal de su relieve está constituido por las franjas que corren paralelamente de norte a sur y cada una de ellas puede subdividirse a su vez a base de accidentes locales. La llanura litoral comienza al norte en forma de una franja relativamente angosta, denominada la llanura de Ako, que actualmente se llama Emek Zebulon, y se extiende en dirección al este por los valles de Galilea. Está cortada al sur por el Monte Carmelo.
La estrecha llanura del Carmelo se expande gradualmente en las llanuras de Sharon y de Shebera. Su costa constituye en toda su extensión un eslabón entre las bajas playas del sur y los empinados peñascos de la parte norte del Mediterráneo. La llanura litoral se eleva lentamente al aproximarse a la cadena montañosa central, región de altura me­diana de unos 1.000 metros en promedio, quebrada a consecuencia de movimientos subterráneos en Galilea y atravesada por numero­sos valles.
El anticlinal tiene interrupción de continuidad y sigue la dirección general de la línea costera. Al sur corre de sudoeste a noroeste y en el centro del país su dirección es de sur a norte. En el lado este, las sierras descienden abruptamente hasta el valle del Jordán que forma parte, junto con la Vadi Aravá, de la depresión intercontinental.

Jerusalén 


En el desierto meridional del Neguev el clima impone un sello uniforme, formando una zona desligada topográficamente de las regiones anteriores.
Según las características geomorfológicas del paisaje, se pue­de dividir el país en las siguientes regiones:
  • 1) la llanura litoral;
  • 2) el Valle del Jordán;
  • 3) la Galilea;
  • 4) la Llanura de Yezreel;
  • 5) el Corredor de Jerusalén;
  • 6) el Neguev, el desierto de Judea y la Arava.

Entre las montañas más conocidas de la tierra del antiguo Canaán, está por el norte al lado de la frontera entre Siria y Palestina, el Monte Líbano, de 3.000 metros de altura, casi siempre cubierto de nieve. Al este está el Anti-Líbano, cuyo punto más alto es el monte Hermon de 2.759 mt.
El sistema de montañas de todo Canaán es continuación del Líbano; sus formas y colores son muy variados. Al cordón del Líbano se liga el Monte Meron de 1.200 metros de altura, cerca de la ciudad que lleva el mismo nombre, que es un punto bastante alto de Israel.
Al margen derecho del Jordán, casi en el centro de Canaán, está el Monte Efraím, cuya extensión es Gilboa donde el rey Saúl perdió no sólo la guerra contra los filisteos, sino su propia vida y perecieron también sus hijos.
En la parte noroeste está el monte Carmelo. No es famoso por su altura, de sólo 552 metros, sino por su ubicación, que lo convierte en el monte más panorámico y más pintoresco de Palestina. La poesía bíblica utiliza su forma y su presencia como un símbolo; en la historia del profeta Elías también representaba un papel intere­sante. A veces encontramos su descripción también en escrituras de clásicos antiguos: el célebre matemático y filósofo Pitágoras admiraba su belleza y lo mencionó en varias de sus obras. Para algunos esenios y cristianos, que querían vivir alejados de la ciudad, este monte ofrecía un lugar donde podían vivir aislados; según la tradición, la Orden de las Carmelitas de la Edad Media comenzó sus actividades allí.
Otro monte es el Tabor, de 662 m de altura, a 10 Km. de Nazaret hacia el este. Durante las Cruzadas los sarracenos lo transformaron en una fortaleza de mucha importancia estratégica y por las luchas allí libradas entró en la historia medieval.
En la Samaria antigua, el Monte Guerizim de 860 m de altura, junto al Monte Ebal, circundaba la capital de esta parte del país, Siquem. Según la tradición, después de la conquista de Canaán, Josué había dado lectura a la Tora para el pueblo, al lado del Monte Guerizim.
Al lado izquierdo del Jordán está el Monte Guilead, de alrede­dor de 600 metros de altura, del cual recibió el nombre una región. También está cerca el Monte Nebo donde -según la tradición-murió Moisés. Debió subir a este monte para mirar la tierra de Canaán, pero no pudo entrar en ella.
Y, por supuesto, hay que mencionar los montes de Sión, de los Olivos y del Gólgota, los cuales trataremos al hablar de Jerusalén.

Hay varios ríos o riachuelos que desaguan en el Mediterráneo: el Kishon, el Solek y el Besor son los más conocidos.
Al margen derecho del Jordán, están los ríos Kelit y Kidron y al izquierdo, el Yarmuk y Yapuk. El río más importante es el Jordán, que nace de cuatro fuentes a los pies del monte Hermon y tiene 220 Km. de recorrido. Su importancia bíblica en el Antiguo y en el Nuevo Testamento es muy grande y es fundamental en la vida económica de Palestina. Según las descripciones bíblicas, tenía también im­portancia estratégica en las guerras conquistadoras de Josué, y figura en la historia de Elías, de Elisa y de Elíseo como lo menciona el Segundo Libro de los Reyes (2.7).
Llegado de Galilea Jesús fue bautizado en él por Juan Bautista, como nos informa el Evangelio de Mateo (3.13). Para recordar este acontecimiento muchos que llegan a la Tierra Santa como peregri­nos se acercan al Jordán cerca de Jericó donde, según la tradición, se bautizó Jesús. Se bañan allí en un acto simbólico para librarse de sus pecados. El camino del Jordán en la planicie de EI-Gor es bastante sinuoso. Se pueden ver varias cataratas, porque llega al Mar Muerto, a 390 m bajo del nivel del mar.
En cuanto a los lagos del país, el primero, siguiendo el camino del Jordán, al norte, es el lago Meron, situado a 18 Km. del lago de Guenesaret, que es el primero que recibe el agua del Jordán. Mide 10 Km. de ancho y 20 Km. de largo. Es el lago más conocido en el Nuevo Testamento porque la vida de Jesús se desarrolló en su mayor parte al lado de este lago y allí predicaba. La mayoría de sus primeros discípulos eran pescadores que vivían a orillas de este lago. La arqueología ha descubierto varias ciudades antiguas en este lugar, como Tel Jum, Cafarnaum y El Magdel, de donde vino Magdalena. Hace poco se encontró allí un barco de madera, que según los arqueólogos, es de la época de Jesús.
El Mar Muerto, de gran importancia económica hoy, también es muy mencionado en la Biblia. Los Rollos del Mar Muerto, reciente­mente descubiertos, tienen suma importancia para conocer la vida de los primeros esenios, alrededor de 200 a. C. Se supone que al lado de las cuevas del Mar Muerto todavía quedan muchos lugares arqueológicos por descubrir, que podrían ampliar nuestro co­nocimiento de esta época de la historia de la humanidad.
El Mar Muerto merece su nombre por su contenido de minera­les, que les dan un sabor muy amargo a sus aguas. No hay vida alguna en el agua ni al lado de la costa. Tampoco se ven pájaros. No es muy grande, apenas de tamaño mediano. Recibe agua del Jordán, del Amón y del riachuelo Kedron. Está rodeado de rocas calcáreas donde se han formado cuevas, natural o artificialmente, en que se encontraron los Rollos del Mar Muerto (Qumrán). Algunos consideran que en la llanura meridional que sigue al Mar Muerto, podría haber existido Sodoma y Gomorra; los científicos están buscando sus ruinas.

Puesto que Canaán se encuentra al borde del desierto, su civilización, durante toda su historia, giró en torno a la preocupación por el agua. Desde los tiempos más remotos hubo lagos artificiales, a veces producto de obras de drenaje, o construidos para conservar el agua o como depósitos de agua de lluvia.
Las aguas subterráneas se acumulan en estratos geológicos de roca impermeable, ubicadas al pie de las cadenas de las mon­tañas y en los vadis. En los lugares donde el estrato impermeable llega a la superficie, el agua surte en forma de manantiales o pozos artesanos; en otras regiones es preciso cavar norias y en algunos casos hay que llegar a una profundidad de 80 metros antes de encontrar agua.
En la Palestina antigua, el agua era condición sine qua non para construir ciudades, o cualquier otro lugar de asentamiento humano.
El pozo que podía suministrar agua significaba vida, desarrollo" florecimiento. Como es lógico, por conseguir agua se libraron mu­chas veces guerras bastante importantes no sólo entre familias o tribus, sino también entre pueblos grandes. De ahí que, según la Biblia, el agua ha podido causar envidia, hostilidad o guerra, lo que vemos en la historia de Abraham e Isaac.
 Los judíos liberados de la esclavitud de Egipto y siguiendo su camino en el desierto sufrieron mucho por la falta de agua, lo que los llevó a rebelarse contra Moisés y contra Dios. Es verdad que cuando encontraron un pozo con agua abundante, alabaron a Dios con un cántico (Números, Cáp. 21).
El papel del pozo era también social. Allí se encontraban los vecinos, esperaban las caravanas para comprar o vender mercade­rías, intercambiaban noticias, firmaban contratos, incluso buscaban y encontraban novias (Eliezer para Isaac en la persona de Rebeca). Jesús conversó con la samaritana al lado del pozo de Jacob e hizo referencia a su carácter mesiánico (Juan 4. 5-10), etc.

Clima

En cuanto a clima, el país presenta dos estaciones: un invierno bastante frío con lluvias desde octubre hasta abril, y un verano seco, con altas temperaturas y vientos calurosos. Mejora la situación el abundante rocío después de las noches frescas. El clima no es uniforme en todo el territorio, cambia según las zonas, hay microclimas. La costa es agradable, el valle del Jordán es húmedo y tropical; en la parte oriental los días son calurosos y las noches frías. Se puede decir que, desde la canícula tropical hasta las nevadas, hay de todo.

Economía.

En cuanto a la vida económica, aunque la Tora dice que en Canaán fluyen la leche y la miel, la realidad no es así. Gran parte del territorio es árido y yermo. Sin embargo, trabajándolo con perseverancia y tesón, se ha podido asegurar un bienestar relativo a sus habitantes, y aún más en las partes fértiles. Aparentemente, se podía cosechar 50 a 60 veces más que la siembra, como se dice en la parábola del sembrador de Jesús (Mateo 13.8).
A juzgar por descripciones botánicas antiguas, Palestina tuvo gran variedad de productos agrícolas, de los cuales como mínimo 215 especies eran autóctonas.
Los productos agrícolas más importantes en la época bíblica eran: trigo, cebada, mijo, fréjol, lenteja, arveja, lechuga, cebolla, pepino, zapallo. Como condimentos tenían mostaza, mejorana, laurel, azafrán, canela, comino y vinagre preparado por fermenta­ción, y sal del Mar Muerto. Entre las frutas, la Biblia menciona: manzana, higo, melón, granada, almendra y uva, de la que se preparaba vino para tomar con las comidas (Gen. 27.25; Jer. 48.33). En sus parábolas Jesús menciona la uva varias veces (Mateo 21.33; Juan 15.1).
Sólo más tarde introdujeron la papa, el maíz y entre las frutas: naranja, limón, plátano, dátil, durazno, damasco, y como plantas para elaborar: el algodón y el tabaco.
Los libros bíblicos no mencionan entre los árboles existentes la nuez, el maní, el coco, la pera o la ciruela, pero sí el cedro, ciprés, olivo, ricino, palma, hisopo, mirra, terebinto y pino.
Para el pueblo bíblico la ganadería tenía gran importancia. Los judíos, cuando llegaron a Egipto, se radicaron en tierras de aptitud ganadera (Gen. 47.3-5) y parte del pueblo no pasó a Canaán sino que se quedó al otro lado del Jordán, porque allí era fácil la crianza de animales (Núm. 31.1-5 y 32.33).
En la ganadería ocupó el primer lugar la cría de ovejas, luego la de las cabras y vacas. Ha sido importante la apicultura y también la avicultura. Para trabajar el campo, se usaba el asno, la muía y más tarde el caballo. Poseer camellos era señal de riqueza. La Biblia menciona el perro para vigilar la casa.
Entre los animales silvestres se mencionan: conejo, ciervo, lobo, zorro, oso, pantera, hiena, chacal, gamuza, jabalí y león. Las serpientes, los escorpiones y las langostas eran considerados dañinos. La legislación alimentaria ritual excluye muchos animales, entre ellos todos los carnívoros, las aves de rapiña, los moluscos, los insectos y reptiles.
En los talleres se fabricaban productos de madera, cobre, cuero, telas y ropas, y cerámica; varios alimentos como productos lácteos, carne y cerveza; conocían la orfebrería de oro y plata; fabricaban armamentos. Había carpinteros y albañiles. Conocieron el oro y su valor en la vida privada, comercial e internacional -en la Tora se lo menciona 56 veces — así como gran variedad de piedras preciosas. Había minas de cobre, el que se elaboraba.
La ubicación geográfica del país hizo desarrollar el comercio internacional y también el comercio interno. Las monedas en uso eran el siclo, el talento, el dracma, la mina y el denario.
Los lugares más importantes, desde el punto de vista de la formación de centros habitacionales, fueron en la época bíblica: Kadesh, Gerara, Beer Sheva, Hebron, Siquem, Bet El, Samaría, Lakish, Yoppe, Ashkalon, Gaza, Cesárea, Tyros, Sidon y Jerusalén.
Aunque Jerusalén se menciona ya en el Libro de Génesis (14.18-19) en relación con el encuentro de Melquisedec, rey de Ir Shalem con Abraham, su verdadera importancia se manifestó á partir de 1000 a.C., cuando el Rey David, al haberla conquistado, la convirtió en la capital del Estado Judío. Su significación aumentó cuando el Rey Salomón construyó allí el Templo, transformándola no sólo en el centro político, sino también religioso de todo el país. Más tarde, aunque fue destruida, se transformó en el centro religio­so no sólo de todo el pueblo judío, sino en el lugar sagrado del cristianismo: el Monte de los Olivos y el Calvario (Gólgota) eran lugares trascendentes en la vida y muerte de Jesús. Jerusalén es Ciudad Santa también para los mahometanos, porque, según la tradición islámica. Mahoma voló de allí hacia el cielo para recibir el Corán.

Este territorio lleva el nombre de Siria-Palestina desde el año 134 d.C., cuando Adriano lo denominó así. El nombre está relacio­nado con los filisteos y figura por primera vez en las obras históricas de Heródoto, que lo llama Palestine Khora.
Con el exilio babilónico y con el retorno, comenzó una nueva época en la historia del pueblo judío. Descubrieron que podrían vivir como judíos también fuera de Palestina y con eso comenzó la diáspora: la radicación de los judíos en los países vecinos y más adelante también en los lejanos. Las conquistas de Alejandro Magno abrieron las fronteras para los judíos y, más adelante, al pertenecer al Imperio Romano, se ampliaron los lugares de la dispersión, lo que posibilitó también la extensión del cristianismo.
Las primeras diásporas se formaron en los territorios vecinos: Siria, Arabia, Mesopotamia. Alejandría, luego África del Norte, Asia Menor, los Balcanes, Italia: lo vemos en los Hechos de los Apóstoles y en las Cartas de San Pablo mencionando que en todos estos lugares había judíos establecidos y organizados alrededor de su sinagoga.
Sabemos que para las tres regiones de Palestina (Galilea, Samaría y Judea) la administración romana agregó tres más: Iturrea, Trakonitis y Abilina (Lucas 3.1).

La historia de Jesús.

La historia de Jesús se desarrollaba alrededor de Jerusalén y Nazaret y al lado del Lago de Guenesaret.

Belén (Bethlejem: la casa del pan, o Efrata), situada a 8 km. de Jerusalén, es un lugar muchas veces mencionado en la Biblia; aquí murió la esposa predilecta de Jacob, Raquel; aquí nació el Rey David; el profeta Miqueas predecía que aquí nacería un gran rey de la Casa de David; según la tradición cristiana aquí nació Jesús.
Betania (la casa de los pobres) era lugar predilecto de descanso para Jesús en la ladera oriental del Monte de los Olivos, a 2,5 Km. de Jerusalén; aquí vivían María, Marta y Lázaro, grandes admirado­res de Jesús.
A Emaús fueron los dos jóvenes en el día posterior de la muerte de Jesús y discutieron sobre el acontecimiento; Jesús se les acercó, conversó con ellos y luego ellos testimoniaron la resurrección de Jesús (Lucas 24.13-35). Esta escena ha inspirado a muchos pinto­res.
Yoppe (Yaffa, Yafo) era el puerto de Jerusalén ya en aquella época. Según los Hechos (10. 9-16), Pedro tuvo su visión allí, a base de la cual se permitía la incorporación de los gentiles en la Iglesia.

Según los Evangelios, el lugar predilecto de Jesús para la evangelización fue Nazaret y sus alrededores. Nazaret no figura en los libros del Antiguo Testamento, pero en el Nuevo Testamento muchas veces; era ésta la ciudad de la morada de Jesús, María y José durante casi 30 años.
En Cana cambió Jesús el agua a vino, en su primera presenta­ción frente a una multitud.
En Naim, al pie del Monte Hermon, Jesús resucitó al hijo de una viuda (Lucas 7.11-17).
Cafarnaum fue el centro de las actividades de Jesús en Galilea y sus apóstoles eran pescadores de esta ciudad. Cerca de este lugar se ubicaron Magdala, Tiberías e Hipos.
Aceptamos la opinión de que los Evangelios no narran toda la historia ni anotan todos los acontecimientos de la vida de Jesús y los lugares donde se presentó. Según los Evangelios, los lugares de su estada eran: Belén, Jerusalén, Betania, Jericó, Efraím, Emaús, la fuente de Jacob, Sicar (Siquem), Nazaret, Naim, Cana, Tyros, Sidón, Cafarnaum, Betseba, Korozaim, Cesárea, Filipi.

Regiones.

1. Galilea 

Es una región montañosa, al norte de Palestina, con una fértil llanura bordeando el mar de Genesaret. En su parte montañosa están las poblaciones de Naín, Nazaret y Caná. La llanura del mar de Genesaret era abundante en cereales, fruta, olivos y vid, así como en pesca y derivados. Allí estaban las ciudades de Cafarnaún, Corozaín y Betsaida.

De Galilea era originario Jesús y en Nazaret vivió hasta el comienzo de su vida pública. De ahí que el lenguaje de Jesús esté plagado de comparaciones agrícolas y pesqueras. También gran parte de sus discípulos eran de esta región. En Cafarnaún Pedro tenía su casa, en ella descansaba el Señor a menudo, después de sus viajes recorriendo todas las aldeas.

Por haberse fusionado la población con extranjeros, no judíos de religión, los galileos no eran bien vistos por los judíos fervientes, que llamaban a la región "Galilea de los gentiles", algo así como "el distrito de los ateos".

2. Samaría:

Está situada entre Galilea y Judea. Es fértil y con alto nivel urbano. Sus habitantes nunca fueron auténticamente judíos de religión, ya que muchos de ellos descendían de colonos extranjeros.
Los samaritanos eran seguidores de la Ley: admitían sólo el Pentateuco, rechazaban el resto de los libros del Antiguo Testamento y no reconocían a Jerusalén como centro religioso. Ellos tienen su templo en el monte Garizín, en Síquén. Entre ellos y los judíos existía un odio mutuo.
Ciudades importantes eran Samaría, Siquén y Cesarea.

3. Judea:

Es la región sur de Palestina, la más extensa y la más despoblada y pobre. La ciudad principal de Judea es Jerusalén. Su importancia es, en primer lugar, religiosa: allí está el único templo judío del mundo, al que todos deben peregrinar. A este motivo hay que añadirle su importancia política, ya que es la sede del sanedrín, cuya competencia se extiende a todos los judíos del mundo. Los dos motivos anteriores producían un tercero: su importancia económica. La gran afluencia de peregrinos la hacía centro de grandes negocios monetarios, de banqueros, recaudadores de impuestos, mercaderes de esclavos y de ganado.

Otras ciudades importantes de Judea son Hebrón, Belén, Emaús, Betania y Jericó (la ciudad residencial de los sacerdotes de Jerusalén).


Después de haber mencionado los lugares visitados por Jesús, mencionemos también algunas de las estaciones de Pablo: Jerusalén, Damasco, Antioquia y Tarsos (aquí nació), que era un centro comercial y cultural. Su padre tenía ciudadanía romana, lo que demuestra que era una persona importante. En su casa se guardaban las tradiciones judías mezcladas con la cultura griega, lo que se manifiesta en las Cartas de Pablo. Estuvo también en Efeso, Corinto, Filipi, Tesalónica, Golosea, Galacia y Roma.
Han sido muy famosos los largos viajes de Pablo para predicar los Evangelios y promover la conversión de judíos y gentiles. Hizo tres viajes misioneros, los que conocemos de los Hechos de los Apóstoles. Durante estos viajes visitaba muchos lugares. Donde había sinagogas, predicó a los judíos; en Atenas predicó en el Areópago (tribunal supremo), visitó a las comunidades ya existen­tes, les enseñaba y corregía sus errores. Hizo un viaje en barco a Roma como detenido, que nos da una interesante visión de la navegación en su época. Después de dos años de prisión, quedó libre e hizo un viaje a España.
En el único libro de carácter profético del Nuevo Testamento, en el Apocalipsis, el Evangelista Juan envía cartas a siete comuni­dades de Asia Menor. Ellas son Efeso, Esmirna, Pérgamo, Tiatira, Sardis, Filadelfia y Laodicea. Las cartas fueron escritas durante su destierro en la Isla de Patmos, ubicada cerca de Efeso, punto de contacto entre el Mediterráneo y el Egeo. Después del martirio de Pablo, fue designado Juan como tutor apostólico de esta región.
La geografía de Palestina era objeto de estudios ya a partir del siglo IV. La primera obra fue el Onomastikan, escrito por Eusebio de Cesárea, un griego quien pasó largo tiempo en Palestina en ese siglo. Esta obra fue traducida al latín y ampliada por San Jerónimo (390 d.C.). Un comerciante de Francia quien viajaba por Tierra Santa editó una guía en que enumeraba no sólo las ciudades sino también los lugares donde se puede pernoctar, comer y cambiar caballos (333 d.C.).
Una mujer llamada Aetheria de Aquitania, quien hizo un largo peregrinaje, pasó largo tiempo en Palestina y como era hija del cónsul Eucterio y pariente del emperador Teodosio, recibió toda la ayuda necesaria para recoger los datos necesarios y publicar su famosa obra Peregrinatio ad Laca Sancta, en que da no sólo informaciones geográficas sino también litúrgicas, religiosas y fol­clóricas. Teodosio, oriundo de Africa del Norte, escribió una obra De situ Terrae Sanctae (La situación de la Tierra Santa) alrededor de 530 d.C.

Nota Mar de Galilea.




El mar de Galilea, también llamado lago de Tiberíades, lago de Genesaret y lago de Kineret (en hebreo: כִּנֶּרֶת, Kinéret‎, del hebreo «kinor» (kinnor) debido a su forma de arpa primitiva o lira; en árabe: بحيرة طبريا, Buhayrat Tibiriyā‎), es un lago de agua dulce de Asia Occidental, situado en la región del Oriente Próximo, y perteneciente a Israel, incluida una estrecha franja costera de 10 metros de anchura en su costa nororiental.
En la orilla ponentina se sitúa la ciudad de Tiberíades, construida por Herodes Antipas en honor al emperador romano Tiberio.

Origen



Su origen es tectónico, asociado al complejo del Gran Valle del Rift africano, de 21 kilómetros de longitud norte-sur y 12 de longitud este-oeste; con una profundidad máxima de 48 metros y una altitud de 212 metros bajo el nivel del mar, lo que convierte al lago de Tiberíades en el lago de agua dulce situado a menor altitud del mundo. Su punto de mayor profundidad se halla a 260 m b.n.m., en tanto que su perímetro es de 53 km y su superficie tiene una extensión de 166 km².

Hidrografía

Aparte de muchos otros manantiales, su mayor aporte hídrico procede de las aguas del río Jordán, que desemboca en su margen septentrional, y el cual desagua del lago cerca de su extremo meridional. Las ciudades más notables situadas a sus orillas son: Tiberíades y Ein Guev. El lago de Tiberíades alimenta al Acueducto Nacional de Israel, inaugurado en 1964. 
Su construcción ha permitido el abastecimiento de agua dulce a las ciudades, así como la irrigación agrícola hasta el desierto del Néguev, al sur del país. Provee cerca de un 30 % del agua potable para riego y consumo de Israel.

Relevancia religiosa

Esta masa de agua es importante para los cristianos, ya que los Evangelios presentan a Jesús desarrollando buena parte de su actividad pública en torno a ella, fijando su residencia en la ciudad ribereña de Cafarnaúm, ubicada en su orilla septentrional. El lago se menciona en la Biblia desde la época de los reyes de Israel.

Polémica con Siria

El trazado de la frontera entre Israel y Siria en la región y el acceso a las aguas del mar de Galilea son motivo de conflicto entre ambos países desde los años 1920. Israel reclama las fronteras definidas en 1923 por Francia y el Reino Unido, potencias mandatarias de la región en aquella época, mientras que el Gobierno sirio reclama una retirada del ejército israelí hasta sus posiciones de antes de la guerra de los Seis Días de junio de 1967, que le garantizaban acceso a parte de la ribera oriental del lago.

Nazaret.



Nazaret (en árabe: الناصرة‎, romanizado: al-Nāṣira; en hebreo: נצרת‎, romanizado: Nāṣraṯ) es la ciudad más poblada del distrito Norte de Israel, en las estribaciones meridionales de los montes de la Baja Galilea, a 10 km al norte del monte Tabor y a 23 km al oeste del mar de Galilea.


Conocida como la «Capital árabe de Israel», Nazaret sirve como centro cultural, político, religioso, económico y comercial para la comunidad árabe del país, siendo actualmente la segunda ciudad con mayor población árabe de Israel, con una población calculada en unos 76 551 habitantes a finales de 2017, un 60 % de los cuales son musulmanes y el resto son cristianos (40 %). 
La ciudad también tiene un inmenso significado religioso para los cristianos debido a que, según los evangelios canónicos, los años de la vida oculta de Jesús, la figura central del cristianismo, transcurrieron allí.
Junto con Nazaret Ilit (desde 2019 llamada Nof HaGalil), una ciudad creada en 1954 en el término municipal de Nazaret, declarada ciudad independiente en 1974 y habitada por 40.596 personas en 2017 (un 80 % de los cuales son judíos), forma un núcleo urbano de 117 147 personas, en su mayoría de creencias judeocristianas (52 %) y de etnia árabe (un 72,27 %), con unas considerables minorías de creencias musulmanas (48 %) y de etnia judía (27,72 %).

Toponimia

El nombre griego de Nazaret (Ναζαρέθ) aparece por primera vez en los evangelios en el texto de Mateo que dice así se cumplió lo que fue dicho por los profetas, que había de ser llamado Nazareno (ναζωραιος) (Mateo 2:22-23).

Un punto de vista verosímil es que Nazaret y su gentilicio, «nazareno» (Ναζωραῖος), son una adaptación normal de un término griego que reconstruye una hipotética palabra aramea, que se encontraría también en la raíz de la palabra con que algunos escritos rabínicos posteriores apodaron a Jesús.
 Esta palabra aparece doce veces en los manuscritos griegos sobrevivientes del Nuevo Testamento, 10 veces como Nazaret o Nazareth, y dos como Nazará. Las dos primeras formas retienen terminaciones femeninas comunes en los topónimos de Galilea.
 Las variantes menores, Nazarat y Nazarath también están confirmadas. La forma Nazará (Ναζαρά) podría ser la forma más antigua del nombre en griego, que se remonta al supuesto documento Q y se encuentra en Mateo 4:13 y Lucas 4:16.
Varios estudiosos han cuestionado una relación entre «Nazareth» y los términos «Nazareno» y «Nazōraeno» por razones lingüísticas,[13] mientras que algunos afirman la posibilidad de la relación etimológica «dada la idiosincrasia del arameo de Galilea».
Tradicionalmente se ha interpretado este gentilicio referido a Jesús en Mateo 2:22-23 como un juego de palabras, según la opinión, entre otros, de San Jerónimo, posiblemente derivada de la palabra hebrea נצר (natser, transcrito Nazer), que significa «brote», en alusión a la profecía de Isaías en que llama al Mesías Saldrá una vara del tronco de Isaí y un vástago (Nétzer) retoñará de sus raíces (Isaías 11:1). Profecía similares se encuentran en Isaías 53:2, Jeremías 23:5 y Zacarías 3:8.
Diferentes derivados de este vocablo se usan en el libro de Isaías como alusión mesiánica y se traducen según el contexto como «retoño», «vástago», «rama», «flor» o «renuevo»; o como alguna conjugación de vigilar, guardar, observar, defender, rodear, preservar (del peligro) o esconder. 
Este último significado para «Nazaret» podría deducirse de Isaías 65:4 y correspondería con que este versículo se refiere a que aquellos que se esconden y viven entre tumbas, pues muy cerca de Nazaret y bajo el actual casco urbano se encuentra una antigua necrópolis.
Sin embargo, hay otra hipótesis sobre el juego de palabras profético al que hace alusión este texto. Se ha especulado que puede referirse a la costumbre judía de consagrarse a Dios por un período y dejarse el pelo en signo de esa consagración, absteniéndose de bebidas alcohólicas, relaciones sexuales, etcétera. A ese tipo de consagración se llamaba «nazareato», como el caso de Sansón: Porque, he ahí, concebirás y tendrás un hijo y nunca le afeitarán la cabeza: porque el niño será un Nazareo (נָזִיר Nazir: separado, que se aparta, consagrado) delante de Dios, desde la matriz y comenzará a liberar a Israel de las manos de los Filisteos (Jueces 13:5).
De estas formas, el autor del evangelio de Mateo pudo haber asociado las palabras de estos textos veterotestamentales al nombre de la ciudad de Nazaret, cuyo nombre pudo haberse originado de la misma raíz fonética.

Geografía

La Nazaret actual se encuentra en un valle natural que alcanza los 320 metros por encima del nivel del mar hasta los 448 metros en la mayor de sus colinas.Nazaret se encuentra a unos 25 kilómetros del Mar de Galilea y a unos 9 kilómetros del monte Tabor. 
Las importantes ciudades de Jerusalén y Tel Aviv se encuentran a unos 146 y 108 kilómetros respectivamente. La Cordillera de Nazaret, en la que se ubica la ciudad, es la más meridional de una serie de cadenas montañosas paralelas en dirección este-oeste, características de la meseta de la Baja Galilea.




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