El Palacio de la Memoria. |
El método de loci (también denominado palacio de la memoria o palacio de los recuerdos) es un método mnemotécnico que se utiliza para entrenar la memoria humana. El método consiste en imaginar un itinerario compuesto de un cierto número de lugares en un entorno familiar (por ejemplo, imaginar un recorrido por una casa en que la persona haya vivido), e imaginar los conceptos que se quiere recordar como objetos dentro del itinerario imaginado. Por ejemplo, si se desea recordar una lista de productos para comprar en el supermercado, puede imaginar esos productos en uno o más lugares de la casa imaginada. Una vez en el supermercado, puede recuperar la lista al recorrer imaginariamente la casa, visualizando los objetos "colocados" allí anteriormente. Según explican los psicólogos estudiosos del funcionamiento de la memoria, las personas recuerdan cosas asociadas a una imagen o a las emociones, por eso los hechos sorprendentes o impactantes son más fáciles de recordar que otros. Además, recordar el lugar donde ha ocurrido una experiencia, usualmente permite recordar el resto de detalles. Al parecer, el orden espacial influye en la memoria, por lo que algunos autores llaman al método de loci el "método del mapa espacial". Origen El término loci es una palabra latina que significa "de los lugares" y es el nombre que le dio Cicerón a una técnica que usaba para memorizar los discursos que iba a dar ante el Senado Romano. Sin embargo, la técnica la aprendió del poeta griego Simónides de Ceos (Yulis, isla jónica de Ceos, ca. 551 a. C. - Siracusa, ca. 468 a. C.), del cual se hizo famosa la siguiente anécdota. Simónides fue invitado a cenar en casa de un rico, llamado Scopas, el cual le había encargado que compusiera un poema en su honor para amenizar la velada. Tras escuchar el poema, Scopas se quejó de que en sus versos había nombrado más veces a unos héroes de la mitología llamados Dioscuros que a él mismo. Dicho esto le pagó la mitad de lo prometido y le pidió que se fuera a pedir el resto del dinero a los mencionados héroes. Después de salir hubo un terremoto, la casa de Scopas quedó destruida y los invitados murieron en su interior. Durante los trabajos de desescombro llamaron a Simónides para que identificara los cuerpos de los fallecidos y él consiguió hacerlo, aunque no por sus rostros, que habían quedado muy desfigurados, sino porque era capaz de recordar el lugar exacto donde cada uno estaba sentado en el banquete. Uso del método Los monjes medievales usaban este método para memorizar la Biblia y sus versículos y citarlos después. Según la historiadora Frances Yates, durante la Edad Media este saber fue estudiado en dos libros llamados la Primera y Segunda Retóricas de Tulio. Yates explica en The Art of Memory que el primero de estos libros era en realidad el De inventione de Marco Tulio Cicerón, mientras que el segundo era un escrito de autor desconocido originalmente titulado Ad Herennium. Tomás de Aquino fue uno de los que lo popularizó como método de estudio, además de citarlo como parte de la prudencia y recomendar su uso para meditar y alcanzar la piedad. El jesuita Matteo Ricci usó el método con el objetivo de introducir el cristianismo en China y lo mencionó en un tratado dándole el nombre de "palacio de la memoria". Quintiliano y Giordano Bruno utilizaron una variante de esta técnica en la que los lugares de referencia eran los signos del zodiaco. Se trataba de un método muy elaborado que usaba la descripción del mundo en círculos concéntricos que había hecho Ramon Llull. En 1584 surgieron detractores del método en Inglaterra, donde los puritanos lo calificaron de impío, puesto que para favorecer la memorización se recurría a imágenes absurdas y obscenas. Erasmo de Rotterdam se unió a esta corriente de críticas. Durante el siglo XIX, tras haber estado relegado al abandono, el método fue redescubierto por varios autores. En los Estados Unidos de América se creó un concurso de memoria el 1991 y los ganadores confesaron usar esta técnica. En la actualidad, este método se usa exitosamente para ayudar a pacientes con depresión. |
El Palacio de la Memoria de Hannibal. 14 de Julio de 2014 |
El último episodio de la segunda temporada fue tan genial que tuvo hasta una mención a uno de los elementos más importantes dentro de la mitología de Hannibal (y de su compleja cabeza) que se menciona en la novela: El Palacio de la Memoria. ¿Qué es? ¿Es un invento de Thomas Harris? No. El Palacio de la Memoria es una antigua técnica mnemotécnica (procedimiento de asociación mental para facilitar el recuerdo de algo) que consiste en crear un lugar virtual que sólo existe en nuestra imaginación, con habitaciones donde hay en ellas recuerdos del pasado. Se supone que cualquiera puede crearlo dentro de su mente para recordar algunas cosas en especificas. Si buscan en Google encontraran mas información. He leído que no hay necesidad de arrancar con un castillo jeje! empezó por un cuarto chico, simple con unas pocas habitaciones, después si queres lo agrandas. Igual yo no lo he intentado en profundidad, ni me informado demasiado. Este no es un tema para enseñarte a como hacerlo sino solo para mencionar lo importante que es para Hannibal. El palacio de la memoria de Hannibal es, como bien lo supondrán dado el intelecto del doctor, gigantesco. Y como bien dice en la serie, si alguna vez lo atrapan, Hannibal podrá vivir en el. Allí es donde busca tranquilidad... así fue como pudo superar sin problemas las torturas de Chilton, así es como se abstrae de la realidad cuando quiere ignorar a alguien, y tal vez así es como tiene una enorme tolerancia al dolor. No solo tiene buenos recuerdos vividos (y algunos malos en las mazmorras) sino que además grandes colecciones de arte (cuadros, estatuas, música, etc). Mientras podría estar inmovilizado en el hospital para criminales de Baltimore, dentro de su palacio era libre. Ya sea para recordar una antigua sesión con Benjamin Raspail, o para ver a la hermosa Clarice, el Palacio de la Memoria es una útil y elegante forma de hacerlo. Nota Sobre los palacios de la memoria. 24-abr-2017 Pero, antes de entrar en materia, aclaremos conceptos: ¿Qué es exactamente un «palacio de la memoria»? Esta expresión, en su sentido mnemotécnico, surge durante la edad media. En aquellos tiempos, antes de que se inventara la imprenta, antes de que ni tan siquiera hubiera papel y bolígrafo, los estudiantes no disponían de otro soporte donde guardar las lecciones del profesor más que en su memoria. Las exigencias memorísticas eran muy altas, especialmente para los alumnos de jurisprudencia que debían conocer todas las leyes de memoria. No debe extrañarnos, por tanto, que fuera práctica común el uso de una técnica de memorización como el método de los lugares (véase La pastilla verde, capítulo 3, pág. 33), citada por el famoso Cicerón y presente en un viejo manual de retórica, la Rhetorica ad Herennium, herencia de la antigua roma. Pero hay un problema. Al poner en práctica el método de los lugares es habitual echar mano de sitios muy conocidos, como nuestra propia casa. Pero si se trata de memorizar un gran volumen de datos –como cientos de leyes– este espacio se queda corto, necesitamos espacios con muchos más lugares. ¿La solución? En lugar de buscar espacios reales, imaginar un espacio construido a medida, un espacio ficticio —solo existe en nuestra mente— adaptado a nuestras necesidades. Ese espacio imaginario se llamará «palacio de la memoria». De hecho, la Rhetorica ad Herennium ya apunta esta solución: […] la imaginación puede concebir a su gusto cualquier espacio y formar y construir en él un entorno. Por lo tanto, si no nos satisfacen los entornos que están a nuestra disposición, podremos mentalmente determinar para nosotros mismos un espacio y disponer en él entornos apropiados, fáciles de distinguir. Palacio de la memoria sería, por tanto, una modalidad del método loci que, en vez de lugares reales, utiliza lugares ficticios, imaginarios. Pero esta técnica de los palacios de la memoria se diluye durante el siglo XVI por diversos factores. Por entonces, todas las grandes ciudades cuentan ya con imprentas y los libros empiezan a ser algo común; en los centros de enseñanza cambia el modelo educativo enfocándolo hacia el entendimiento y la razón, dejando a un lado las exigencias memorísticas; y quienes escriben sobre mnemotecnia empiezan a desaconsejar este modelo pues, al basarse en lugares imaginarios, en caso de duda no puedes echar un vistazo al lugar real, siendo entonces más propensos al error. Así pues, esta técnica desaparece de los manuales de mnemotecnia, y el hecho es que en ningún autor del siglo XIX o del siglo XX encontrarás la expresión «palacio de la memoria»: todo el que explica el método de los lugares o método loci lo hace preparando rutas siempre a través de entornos reales, que resulta más sencillo y fiable. Y ahora, de pronto, en nuestros días vuelve a aparecer lo del «palacio de la memoria» pero, ¡cuidado!: como sinónimo de «método de los lugares» y sin distinguir entre entornos reales o imaginarios. Pero… ¿qué demonios ocurre aquí? Carezco de datos concretos que me permitan dar una respuesta cierta, pero tengo mis sospechas. Sobre los palacios de la memoria. Supongamos que eres un escritor de novelas de misterio y tu personaje ha de tener memorizados los expedientes clínicos de cientos de pacientes: ¿Cómo sería esto posible? Te documentas un poco y descubres una antigua técnica medieval que utilizaban los estudiantes para memorizar cientos de leyes… ¡perfecto! Conviertes a tu personaje en un experto en los palacios de la memoria. Esto suena bien y otros autores copian la idea. Hablando de «método loci» no sorprenderás a nadie que sepa algo sobre técnicas de memorización, pero si en su lugar hablas de los desconocidos y misteriosos «palacios de la memoria», esto ya es otra cosa, sin duda suena mejor (el marketing lo primero). Aprovechando la curiosidad que surge alrededor de los palacios de la memoria, alguien ve aquí la oportunidad de lucirse y, sin saber mucho del tema, lo interpreta y explica como el clásico método de los lugares con su ruta a través de las habitaciones de casa, casa que empieza a llamar «palacio». Ya no hay distinción entre lugares reales o imaginarios. Luego llega alguien y, con razón, dice: «¡Oye, pero si esto es lo mismo que el método de los lugares!». Y así, método de los lugares y palacios de la memoria acaban siendo la misma cosa. Bien, para quien desconoce la historia y toma su casa como referencia para el método de los lugares, es comprensible confundir ésto con los palacios de la memoria (siempre que no haga distinción entre espacios reales e imaginarios). Pero tengamos en cuenta que, en el método de los lugares, la ruta puede transcurrir no solo por los lugares dentro de casa, también por las tiendas de una calle, por las paradas del autobús que tomo todos los días, por los elementos dentro de un lienzo (Cuadros), etc. Llamar a todo esto palacio de la memoria no tiene ningún sentido. Por tanto, atentos. Cuando oigas hablar de los palacios de la memoria, cuidado, porque seguramente no tenga nada que ver con lo que realmente es un palacio de la memoria. NOTA: Una de las primeras veces que aparece expresión «palacios de la memoria» es en Confesiones de San Agustín (finales siglo IV), cuando escribe: Y entro en los campos y anchos palacios de la memoria, donde están los tesoros de innumerables imágenes de toda clase de cosas acarreadas por los sentidos. Algunos han querido ver aquí una referencia al método de los lugares, pero lo cierto es que esto resulta, cuanto menos, dudoso: el santo habla de palacios en el sentido de estancias amplias, grandiosas; lo mismo hubiera sido decir «anchos depósitos/almacenes de la memoria», aunque entonces faltaría ese punto de majestuosidad que parece requerir algo tan valioso como los recuerdos. En definitiva, la expresión, en este caso, no guarda relación con técnica de memorización alguna. |
Comentario de la prensa. La neurociencia en la ficción: el palacio de la memoria de Hannibal Lecter Por Susana Martínez-Conde el 26 de abril de 2013. Ed. Nota: este blog apareció originalmente en Sleights of Mind . Al igual que Giotto, el Dr. Lecter ha pintado las paredes de su mente. - Thomas Harris, Hannibal El fragmento que sigue es de Hannibal, de escritor Thomas Harris, donde aprendemos todo sobre el pasado desagradable del Dr. Lecter. La novela no es para el gusto de todos (juego de palabras), y pensé que Red Dragon y The Silence of the Lambs eran superiores, pero disfruté de las lujosas descripciones de Harris de las mnemotécnicas de Hannibal: El palacio de la memoria era un sistema mnemotécnico bien conocido por los eruditos antiguos y se conservaba mucha información a través de la Edad Oscura mientras los vándalos quemaban los libros. Como los estudiosos antes que él, el Dr. Lecter almacena una enorme cantidad de información relacionada con los objetos en sus mil habitaciones, pero a diferencia de los antiguos, el Dr. Lecter tiene un segundo propósito para su palacio; a veces vive ahi Ha pasado años entre sus exquisitas colecciones, mientras que su cuerpo yacía atado en una sala violenta con gritos que zumbaban en las barras de acero como la propia arpa del infierno. Lo alcanzamos mientras las rápidas zapatillas de su mente pasan del vestíbulo al Gran Salón de las Estaciones. El palacio está construido de acuerdo con las reglas descubiertas por Simónides de Ceos y elaboradas por Cicerón cuatrocientos años después; es espacioso, tiene techos altos, está decorado con objetos y cuadros que son vívidos, llamativos, a veces chocantes y absurdos, y a menudo hermosos. Las exhibiciones están bien espaciadas y bien iluminadas como las de un gran museo. Pero las paredes no son los colores neutros de las paredes del museo. Al igual que Giotto, el Dr. Lecter ha pintado las paredes de su mente. |
Hannibal Lecter. |
En heráldica, el jabalí simboliza el coraje, la intrepidez y la fiereza en la batalla. Representa a un guerrero indomable que no retrocede ante el peligro. Si se muestra solo la cabeza, suele indicar hospitalidad o hacer alusión a las habilidades del linaje como cazadores. Jabalí entero: Denota valentía, ferocidad y poder. Simboliza a un linaje temible en la guerra, capaz de resistir y luchar hasta el final. Simbolismo del Jabalí Coronado Simbología principal: Representa a un combatiente fiero, perseverante y noble que nunca se rinde al ser acorralado. Atributos: En los blasones se le llama sanglier, y suele dibujarse con sus grandes colmillos (defensas) expuestos. La Corona: Añadir una corona real o nobiliaria realza el estatus del linaje, indicando señorío, dominio territorial o un triunfo militar destacado. Lecter de la nobleza lituana polaca. La familia de Hannibal Lecter está directamente ligado a la antigua nobleza polaco-lituana, históricamente conocida como la szlachta. En los libros de Thomas Harris, el árbol genealógico del personaje se conecta de forma precisa con el contexto de la histórica Unión polaco-lituana (o Mancomunidad de las Dos Naciones): El ancestro fundador: El linaje paterno comenzó con Hannibal el Gris, un temible señor de la guerra del siglo XV. El autor menciona que este antepasado fue nombrado caballero tras luchar en la célebre Batalla de Žalgiris (también conocida como la Batalla de Tannenberg o Grunwald en 1410). La edificación del Castillo: Esta batalla fue un hito histórico real donde las fuerzas unidas del Reino de Polonia y el Gran Ducado de Lituania aplastaron a los Caballeros Teutónicos. En la novela, el primer Castillo Lecter fue construido utilizando mano de obra de los soldados teutónicos capturados en ese enfrentamiento. La cultura del linaje: Al pertenecer a esta aristocracia báltica, los Lecter formaban parte de una de las clases nobles más influyentes, numerosas y cultas de la Europa de su tiempo. Esto explica en gran medida la refinada educación formal, el conocimiento de múltiples lenguas, la devoción por la estética y el orgullo aristocrático que caracterizan al doctor. La historia de Hannibal el Gris contra los caballeros teutónicos. La historia de Hannibal el Gris (conocido en inglés como Hannibal the Grim) contra los caballeros teutónicos constituye el mito fundacional de la riqueza, el título de conde y el sadismo latente de la familia Lecter. El autor Thomas Harris introduce este trasfondo en su novela Hannibal: El origen del mal (2006) para dotar al personaje de un linaje feroz y despiadado. La Batalla de Grunwald (1410) La leyenda comienza el 15 de julio de 1410 durante la Batalla de Grunwald (también conocida como la Batalla de Tannenberg), uno de los enfrentamientos militares más grandes y sangrientos de la Europa medieval. En este combate real, las fuerzas aliadas del Reino de Polonia y el Gran Ducado de Lituania aplastaron definitivamente el poder de la Orden de los Caballeros Teutónicos. Hannibal el Gris, el primer ancestro registrado de la familia, participó como un temible señor de la guerra en el bando lituano. Su salvajismo en el campo de batalla fue clave para diezmar las filas de los monjes guerreros alemanes. Debido a su victoria y lealtad, fue nombrado caballero y se le otorgaron tierras soberanas en la región de Samogitia. El Patíbulo y el Castillo Lecter Tras la batalla, Hannibal el Gris recibió el apodo de "El Macabro" debido al cruel destino que reservó para los enemigos que tomó como prisioneros: Mano de obra esclava: Utilizó a cientos de soldados y caballeros teutónicos capturados para levantar los cimientos del Castillo Lecter, un proceso de construcción forzada que tomó cinco años. El patíbulo de piedra: En los terrenos del castillo se erigió un patíbulo de ejecución. Harris relata que los caballeros teutones más osados y de mayor rango que intentaron resistirse al cautiverio fueron ejecutados allí de manera brutal. La piedra de este patíbulo quedó marcada por la sangre de los cruzados germánicos y permaneció intacta durante siglos dentro de la propiedad familiar. Generaciones más tarde, durante la ocupación nazi en Lituania en la Segunda Guerra Mundial, los oficiales de las SS (quienes se consideraban herederos ideológicos de los caballeros teutónicos) visitaban las ruinas del castillo fascinados por la tétrica historia del ancestro de Hannibal. Idiomas El doctor Hannibal Lecter habla fluidamente al menos 7 idiomas según el canon de las novelas de Thomas Harris y sus adaptaciones visuales. Su impresionante dominio lingüístico se debe a su coeficiente intelectual de genio, su memoria fotográfica y su historia familiar cosmopolita. Idiomas que domina a la perfección: Lituano: Su lengua materna, nativa del país donde nació y pasó su infancia temprana. Inglés: El idioma de su vida adulta, su profesión médica y su residencia en Estados Unidos. Italiano: Aprendido por línea materna (su madre pertenecía a la alta aristocracia italiana) y perfeccionado durante sus años viviendo oculto en Florencia. Francés: Idioma que adoptó tras mudarse a Francia en su juventud para vivir con sus tíos y donde cursó estudios escolares y de medicina. Alemán: Una de las lenguas de educación clásica que aprendió a temprana edad debido a la proximidad geográfica e histórica de Lituania. Japonés: Lo aprendió durante su adolescencia en Francia gracias a la convivencia estrecha con su tía política, Lady Murasaki Shikibu. Latín: Dominado a nivel académico y técnico para sus estudios en medicina tradicional, arte, historia y teología medieval. Cual vino favorito. El vino favorito de Hannibal Lecter varía según si nos basamos en sus diálogos más icónicos del cine o en los gustos refinados descritos en las novelas originales: 1. El Chianti (El cine) En la película El silencio de los corderos (1991), se pronuncia la frase más famosa del personaje al describir cómo devoró el hígado de un encuestador del censo: "Me lo comí con unas habas y un buen Chianti". El Chianti es un vino tinto italiano de la región de la Toscana. En la secuela Hannibal (2001), se especifica que su etiqueta preferida es el Chianti Classico San Felice. 2. El Amarone (La novela) En el libro original escrito por Thomas Harris, Lecter no menciona el Chianti, sino un Amarone della Valpolicella. El Amarone es un vino tinto italiano de gran cuerpo, alta graduación alcohólica y un toque amargo, producido a partir de uvas pasas. Los expertos en gastronomía señalan que, desde una perspectiva culinaria real, el Amarone marida mucho mejor con las vísceras y el hígado que el Chianti. 3. Bâtard-Montrachet (Su gran obsesión) Si analizamos los libros en profundidad, el vino que Hannibal compra con mayor frecuencia y en mayores cantidades es el Bâtard-Montrachet, un vino blanco de Borgoña (Francia) extremadamente exclusivo y costoso. En las novelas se detalla que llegó a comprar cajas enteras de este vino por miles de dólares e incluso lo ordenaba a las habitaciones de los hoteles donde se escondía del FBI. 4. Château d'Yquem (El vino dulce) En la novela Hannibal (1999), el doctor demuestra una gran devoción por el Château d'Yquem, considerado el mejor vino blanco dulce del mundo. Lecter compra una botella de este exclusivo vino de la cosecha exacta del año de nacimiento de Clarice Starling para obsequiársela en su cumpleaños número 33. |
















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