Apuntes de clases

Clases de filosofía y ciencias bíblicas del Instituto de Humanidades Luis Campino, y la Parroquia de Guadalupe de Quinta Normal.


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viernes, 3 de mayo de 2019

160).-Monasterio de la isla Skellig Michael.-


Esteban Aguilar Orellana; Giovani Barbatos Epple; Ismael Barrenechea Samaniego; Jorge Catalán Nuñez; Boris Díaz Carrasco; Rafael Díaz del Río Martí; Alfredo Francisco Eloy Barra ;Rodrigo Farías Picón; Franco Antonio González Fortunatti; Patricio Ernesto Hernández Jara; Walter Imilan Ojeda;Jaime Jamet Rojas; Gustavo Morales Guajardo;Francisco Moreno Gallardo; Boris Ormeño Rojas; José Oyarzún Villa;Rodrigo Palacios Marambio; Demetrio Protopsaltis Palma; Cristian Quezada Moreno; Edison Reyes Aramburu; Rodrigo Rivera Hernández;Jorge Rojas Bustos; Alejandro Suau Figueroa; Cristian Vergara Torrealba; Rodrigo Villela Díaz; Nicolás Wasiliew Sala; Marcelo Yañez Garin;

Monasterio de la isla Skellig Michael.-

La isla de Skellig Michael en Irlanda es un lugar en el que parece imposible vivir. Sin apenas un palmo de tierra llano, sus inclinadas pendientes y acantilados convierten un simple paseo en una peligrosa aventura los días en los que las tormentas y vientos azotan la roca. Pese a todas estas dificultades, o tal vez por ellas, en el siglo VI una comunidad de monjes ascetas escogieron sus salientes sobre el océano para huir del mundo y construir un austero monasterio.

Monasterio de la isla Skellig Michael (del gaélico irlandés Sceilig Mhíchíl, "Roca de (San) Miguel"), también conocida como Great Skellig, es una empinada isla rocosa situada a 15 km de la península de Iveragh, condado de Kerry, Irlanda. Es la mayor de las dos islas Skellig (la menor es Little Skellig) y se alza a 220 metros sobre el nivel del mar.

El monasterio

Skellig Michael alberga un monasterio paleocristiano, creado en 588 y que durante seis siglos fue un centro importante del fenómeno monástico temprano en Irlanda. Dicho monasterio se encuentra en la ladera sur de la elevación nororiental de la isla, a una altura de 180 metros. Se accede a él a través de una escalinata con 270 escalones directamente tallados por los monjes en la roca.
La tradición local atribuye la fundación del monasterio a San Fionan, que vivió alrededor del año 500. Es uno de los monasterios más remotos de todo el mundo cristiano. La situación de Skellig Michael, separada de Irlanda por unas aguas frecuentemente agitadas, ha desalentado siempre a los visitantes, por lo que el lugar se conserva excepcionalmente bien.
La vida de los monjes del monasterio era muy espartana, en concordancia con el ideal de ascetismo perseguido por los primeros cristianos de Irlanda. Pueden verse las seis chozas cónicas de piedra o clochans donde vivían, así como dos oratorios para rezar. Las chozas son circulares por fuera y rectangulares por dentro. Su construcción se realizó con sumo cuidado para que el agua de lluvia no se filtrara a través de las piedras. Los monjes construyeron también terrazas de cultivo alrededor de sus asentamientos.
Recientemente un equipo de arqueólogos ha descubierto la existencia de otro asentamiento, casi inaccesible y probablemente para una única persona, en el pico más alto de la isla.

Historia

El monasterio de Skellig Michael sobrevivió a varias incursiones vikingas en el siglo IX, especialmente en 823. Alrededor del año 1000 fue significativamente ampliado, reformándose uno de los dos oratorios para convertirlo en una capilla dedicada a San Miguel Arcángel. Al parecer, la comunidad monástica de Skellig Michael nunca fue muy grande: probablemente constaba de unos 12 monjes y un abad. Se cree que su dieta se componía de pescado y marisco obtenido en la costa de la isla, hortalizas y huevos de aves marinas.
A partir del siglo XII, el cambio climático conocido como la Pequeña Edad de Hielo hizo aún más dura la vida en el lugar. Era imposible residir en la isla durante todo el año, así que los monjes la abandonaron y se trasladaron al monasterio agustiniano de Ballinskelligs, en la cercana costa irlandesa, para no regresar jamás.
A partir de 1500, Skellig Michael se convirtió en un destino popular para peregrinaciones anuales, pero ya no tenía habitantes permanentes.
En 1986 se iniciaron trabajos de restauración en Skellig Michael y se estableció una oficina de turismo oficial asociada con la isla. Recientemente se han impuesto restricciones al acceso de turistas, ante el temor de que su elevada afluencia pueda dañar el conjunto (especialmente los antiguos escalones de piedra que conducen a la cima), y se están considerando procedimientos alternativos que permitan la conservación del lugar al mismo tiempo que las visitas turísticas.

Nota

La vida monástica cristiana tiene su origen en la creencia que la unión con Dios es más fácil de alcanzar escapando de la civilización a áreas aisladas, donde la supervivencia es difícil. En el siglo III los cristianos egipcios huían de las tentaciones y distracciones que abundaban en las ciudades al desierto para llevar una vida solitaria de oración, meditación y ayuno. En el siglo IV, sin embargo, estos grupos de de ascetas empezaron organizarse en comunidades en las que aún seguían viviendo separados, pero en proximidad unos de los otros, reuniéndose los sábados y domingos para las celebraciones religiosas.
Con el tiempo aparecieron las primeras comunidades de monjes que llevaban una vida en común, aunque la vida monástica aislada en zonas desoladas, inaccesibles y duras siguió siendo considerada la forma más pura. En toda Europa se admiraba a los primeros anacoretas del desierto, pero en ningún otro lugar se les imitó tan fielmente durante tanto tiempo ni a tan gran escala, como en Irlanda. El primer paso para imitar a los eremitas del desierto era encontrar un equivalente irlandés del desierto egipcio. Algunos lo buscaron en tierra firme en los desiertos de árboles, los bosques, pero los más decididos lo buscaron en las islas del “mar sin caminos”.

plano de la isla

La segunda mitad del siglo VI vio el comienzo de otra forma de vida monástica irlandesa, comunidades de monjes dispersas geográficamente, pero unidas bajo el abad del monasterio principal. Con el tiempo algunas de estas comunidades pasaron a depender de las familias aristocráticas y empezaron a alejarse de sus valores. Durante el siglo VII las confederaciones monásticas se hicieron aún más importantes y habituales en Irlanda. Pero los ideales de simplicidad ascética y austeridad no se habían olvidado, y los monasterios seguían animando y apoyando a los que se decidían a seguirlos.



Es el algún momento del siglo VI cuando la isla de Skellig Michael un grupo de monjes ascetas desembarcó en la isla y tras escalar sus acantilados la convierte en su refugio. Skellig Michael es un islote rocoso y abrupto, y aún hoy es un lugar de difícil acceso y bastante inhóspito a 15 kilómetros de la costa de Kerry. Al ser la cima de una montaña submarina, ofrecía pocas zonas llanas, excepto pequeños y peligrosos salientes. La isla cuenta con dos picos, uno a cada lado de “el valle de Cristo”, una pequeña depresión con forma de U. El pico del noreste es de 185 y otro en el sudoeste de 218 metros.



El nombre de la isla viene del irlandés “Sceilig Mhichil”, la roca de Miguel, refiriéndose al Arcángel Miguel, que según cuenta la leyenda acudió a Irlanda en ayuda de San Patricio en su lucha contra las serpientes y demonios. El eremitorio se construyó en un saliente de la cara sur de la cumbre del noreste, buscando así la protección de los vientos. El conjunto se encuentra dividido entre dos terrazas situadas a 168 y 183 metros sobre el nivel del mar, la inferior está delimitada por un muro de contención. Era un monasterio muy sencillo, compuesto sólo por seis clocháns (barracas de piedra típicas de Irlanda) con forma de colmena y dos oratorios.









Los dos oratorios parecen la aplicación de la arquitectura típica de los clochán sobre una planta rectangular. Son estructuras pequeñas con una puerta en la parte oeste y una pequeña ventana en la este. Uno de los oratorios está situado entre las celdas, mientras que el otro un poco más al noreste. Bastante cerca del primer oratorio se encuentran las ruinas de la iglesia de Saint Michael, aunque tradicionalmente se cree que esta construcción es posterior a los demás edificios del monasterio, las pruebas del carbono-14 han permitido datarlo en el siglo VIII.

Para la construcción de los edificios y muros de contención del monasterio se utilizó el único material que abundaba en la isla, las piedras, que fueron encajadas cuidadosamente unas con otras mediante el uso de la técnica de la piedra seca, sin cemento o mortero. El único edificio en el que se usó con mortero de la isla fue el de la Iglesia de Saint Michael.

El conjunto no es muy grande, probablemente jamás vivieran en él más de doces monjes y el abad simultáneamente. El monasterio lo completaban cruces de piedra, lápidas y unas cuantas estructuras con forma de “leacht”, la mayor de las cuales es conocida como el “Cementerio de los Monjes” y dos cisternas para recoger y purificar el agua de la lluvia. Los leacht son estructuras de forma cuadrada o rectangular construidas habitualmente también en piedra seca y muy habituales en las islas monasterio de Irlanda. Aunque su función exacta aún se desconoce, se cree que podían servir para señalar los lugares de entierro de santos o para guardar sus reliquias. También sería posible que hubieran sido usados como altares o tal vez para ambas cosas.

Los clocháns del monasterio fueron construidos en al menos dos fases. El primer núcleo está compuesto por cuatro clocháns circulares en su planta exterior pero cuadrangulares internamente. Posteriormente se construyeron otros dos, que además podían haber estado cubiertos por un manto de césped para mejorar su aislamiento térmico.

Los monjes también construyeron una serie de peldaños y tramos de escaleras, para subir al monasterio se dice que hay que subir 600, que partían de los tres puntos de desembarco, lo cual y debido a la pendiente del terreno fue toda una proeza. Más alta que el monasterio, en el pico sur, se encontraba una ermita que se agarraba a los salientes de la roca para no caerse. Al no existir una superficie llana donde construir, esta se tuvo que crear construyendo muros en el borde los salientes naturales. Como en la construcción del resto de terrazas, manipular piedras pesadas al borde de un precipicio era una tarea arriesgada y habría requerido del uso de sogas para asegurar a los monjes mientras las construían.

El pico sur cuenta también con tres terrazas, una de ellas con una pequeña iglesia, una cruz de piedra y otro leacht. La inferior de todas ellas es conocida como la “del jardín” y hubiera sido desde luego el mejor sitio de este pico para esa función. Eran tres trozos de tierra nivelados gracias a muros de contención, ninguno de ellos muy grande. La del jardín tenía una longitud de 13 metros de largo por una anchura que iba de entre los 2 a los 4 metros.


Las condiciones de vida en Skellig debieron ser siempre muy difíciles hasta el punto de que algunos historiadores sostienen que los monjes abandonaban el lugar en invierno. El acceso debió de ser también un problema y la comunidad podría haber permanecido aislada durante largos periodos, incluso en verano. La dieta de los monjes, adaptada al entorno, habría estado compuesta de pescado, huevos y aves marinas. Según algunos historiadores los monjes llevaron vacas y ovejas a la isla, aunque estas acabaron cayendo por sus laderas. En cualquier caso, es probable que los monjes intentaron complementar su dieta con verduras mediante el cultivo de la terraza “del jardín”. El resto de alimentos, tales como el trigo, les tenía que ser traído desde tierra firme, aunque se desconoce hasta qué punto los monjes eran dependientes del suministro externo de provisiones.

Por si el duro entorno no fuera suficiente, los monjes de la isla fueron visitados por los vikingos. El primer saqueo del que se tiene constancia es del año 824, durante el cual los vikingos se llevaron consigo al abad Etgal, que, según se cuenta en el “Annals of Inisfallen”, acabó muriendo de hambre. Era una creencia habitual entre los vikingos que todos los monasterios poseían valiosos objetos de oro y plana, o hombres importantes, como el abad, por los que se podía obtener un buen rescate.
Los vikingos repetirían, al menos, la visita en el 850. Los monjes del monasterio tenían motivos para temerlos, los accesos al monasterio no eran fáciles de defender. El monasterio, de hecho, era accesible a través de tres tramos de escaleras diferentes situados en los diferentes lados de la isla, que aparte de su inclinación, no ofrecían ningún otro obstáculo. Sin embargo, la situación era muy diferente en el pico sur, su único acceso era un pasaje obscuro, una chimenea estrecha y fácil de defender, el “Needle’s Eye”, en el que un único monje arrojando piedras podía detener el ascenso de los saqueadores.
La ermita situada en el pico sur, y que además era invisible desde los niveles inferiores de la isla, habría podido constituir así un refugio seguro durante períodos de tiempo cortos, siempre y cuando lo monjes hubieran tenido suficiente tiempo para prepararse y esconder sus tesoros. Como en otros monasterios costeros irlandeses la protección más efectiva la ofrecía el mar y sus tormentas, como cuenta un poema irlandés del siglo IX: “El viento es violento esta noche – agitando el rizado blanco océano. – No tengo que temer que los fieros vikingos – crucen el Mar de Irlanda.”.
En el siglo XIII, las ya duras condiciones de vida de las islas atlánticas de Irlanda empeoraron de tal manera que muy probablemente pasar todo el año en Skellig Michael, entonces sí, se convirtió del todo en imposible. Un deterioro general de clima producido por un desplazamiento hacia el sur del vórtice circumpolar, había comenzado en torno al 1200 y trajo como resultado una expansión del casquete polar. Un tiempo más frío y unas tormentas marinas más frecuentes y severas parece que podían haber obligado a los monjes a abandonar el lugar y mudarse a tierra firme, al monasterio agustino de la bahía de Ballinskelligs, en el Condado de Kerry.



Existen también otras razones históricas para que el monasterio dejara de ser ocupado permanentemente. Por un lado la búsqueda del “desierto marino”, llevó a los imitadores de los primeros ascetas a fundar monasterios en sitios cada vez más alejados de Irlanda. Los monjes irlandeses fundaron monasterios en las islas de la vecina Escocia, Inglaterra, las Feroe o incluso Islandia. El ideal monástico de ir al exilio por el amor a Dios prendió entre la iglesia irlandesa. Al mismo tiempo, se empezaron a implantar en Irlanda nuevas órdenes monacales provenientes de Europa que nada tenían que ver con la tradición de las islas monásticas. La gran época de las colonias eremíticas de Irlanda tocaba a su fin.

A partir del siglo XVI la peregrinación a Skellig se convirtió en habitual, y la isla atraía numerosos penitentes que acudían de toda Irlanda y Europa para buscar la reparación por sus pecados. Por si lo remoto del monasterio no fuera suficiente, los peregrinos ascendían aún más alto, hasta los 218 metros del pico sur. En este pico, conocido como el “nido del águila” había una losa de piedra (desaparecida en torno al 1977) que tenía que ser besada como culminación de la peregrinación. Muchos sólo se atrevían a llegar a la losa gateando y aún así los fuertes vientos y la altura lo convertían en todo un desafío a la muerte. Además la cresta del pico, que es conocida como “the spit”, es de unos 3 metros de longitud y su anchura es variable, siendo en su punto más estrecha de tan sólo 20 centímetros.
Durante este tiempo, los monjes del vecino monasterio de Ballinskelligs, seguían cuidando y usando el monasterio, aunque sólo de manera intermitente, tal vez como retiro estival. El Skellig Michael permanecería en mano de los monjes de Ballinskelligs hasta el 1578, cuando la reina Elizabeth I disolvió algunos monasterios y la isla pasó a manos privadas, en las que permaneció hasta que en 1820 fue comprada por una corporación del puerto de Dublín con objeto de construir dos faros en ella. De este manera la isla volvió a estar habitada de manera permanente, esta vez por turnos de guardafaros.








Finnian de Clonard

Finnian de Clonard ('Cluain Eraird'), también llamado Finian, Fionán o Fionnán en irlandés; o Vennianus y Vinniaus en latín (470 - 549) fue un monje irlandés. Es santo de la iglesia católica. Se conmemora su festividad el 12 de diciembre, al menos desde el siglo IX, cuando está testificada en un martirologio español.
Fundó el monasterio o abadía de Clonard​ (en el actual County Meath). Se le considera el maestro de los Doce Apóstoles de Irlanda.​ Junto con San Enda de Aran​ está considerado el fundador del monacato irlandés.
Nació en Myshall (actualmente en County Carlow). Su padre fue Rudraigh, un noble de Ulster; su madre, Telach de Leinster. A temprana edad fue puesto al cuidado de San Fortchern, bajo cuya dirección viajó a Gales para perfeccionarse en las virtudes y sabiduría cristianas que le proporcionaron los grandes santos de ese país. Allí estudió con San Cadoc en Llancarfan (Glamorganshire).
Según el Codex Salmanticensis​ (donde se recopilan las hagiografías irlandesas), tras una larga estancia en Gales, a los treinta años de edad, volvió a su tierra natal y fue recorriendo lugares predicando, enseñando y fundando iglesias. Entre ellas estuvo Skellig Michael o Great Skellig a ocho millas de la costa de County Kerry, hoy declarada Patrimonio de la Humanidad. Su primer monasterio lo fundó en Aghowle (County Wicklow). Hacia el año 520, un ángel le guió hacia Cluain Eraird o Clonard​ (County Meath) a orillas del Boyne, donde el ángel le dijo que estaría el lugar de su resurrección.

 Allí construyó una pequeña celda y una iglesia de barro y cañas, que tiempo después se reformó en piedra. Comenzó una vida de estudio, mortificación y oración. La fama de su sabiduría y santidad se extendió, y acudieron muchos para aprender de él (tanto jóvenes como adultos, laicos como eclesiásticos, abades y obispos). En tal escuela llegaron a recibir instrucción tres mil discípulos.​ No se conoce la fecha de su muerte, pero probablemente coincidió con la peste de 549. Se le enterró en su propia iglesia de Clonard.

Clonard se convirtió en una escuela monástica importante, que pervivió siglos tras la muerte de San Finnian; aunque sufrió las invasiones danesas, especialmente en el siglo XI, donde también sufrió el ataque de dos irlandeses: O'Rorke de Breifney y Diarmait Mac Murchada (o Dermod McMurrough). Las reliquias de San Finnian fueron destruidas en 887. La importancia de Clonard decayó con la transferencia de la sede episcopal de Meath​ desde Clonard a Trim, que realizó el obispo de Rochfort, en 1206 (tras la conquista normanda de Irlanda). El monasterio de Clonard pasó posteriormente a la jurisdicción de Uí Néill, compartiendo abad con Kildare o con Clonmacnoise.




CULTURA

Un estudio revela que las princesas del antiguo Egipto nacidas hace 4.000 años eran arqueras expertas
"Los miembros de la familia real, especialmente las mujeres, participaban activamente en actividades que requerían destreza y esfuerzo físico, como el tiro con arco y la caza", relata un experto de la Universidad de Beni-Suef (Egipto)

Europa Press | Madrid
17/07/2026 
EL MUNDO 






La fuerte presencia de músculos inervados y fracturas curadas demuestra que las mujeres de la realeza podían usar las armas con las que eran enterradas, pero también que su alto estatus no las eximía de las dificultades, según expertos de la Universidad de Beni-Suef (Egipto).
Durante décadas, los científicos han debatido el significado de las armas halladas en las cámaras funerarias de algunas princesas del antiguo Egipto. Especialmente si eran simbólicas o herramientas prácticas. Ahora, una reevaluación de las momias de cinco mujeres de la realeza del Imperio Medio ha demostrado que algunas princesas enterradas con armas podían utilizarlas, tal y como se publica en 'Frontiers in Environmental Archaeology'.

"Los miembros de la familia real, especialmente las mujeres, participaban activamente en actividades que requerían destreza y esfuerzo físico, como el tiro con arco y la caza", relata Zeinab Hashesh. "Esta conclusión se ve respaldada por la forma en que sus huesos se desarrollaron para soportar un uso muscular intenso, lo que se corresponde directamente con las armas descubiertas en sus tumbas".

Los investigadores estudiaron seis momias reales halladas en Dahshur, un complejo funerario de pirámides y tumbas de pozo, en la década de 1890. Estas momias habían estado perdidas durante años y fueron redescubiertas en el Museo Egipcio durante un proyecto de conservación en 2020.
Cuatro de las seis eran hermanas, hijas del faraón Amenemhat II, enterradas en cámaras subterráneas idénticas: la princesa Ita junto a la princesa Khenmet, y la princesa Itaweret junto a una mujer anónima identificada provisionalmente como la princesa Sathathormeryt. Fueron enterradas con objetos como arcos y flechas, tradicionalmente asociados a los hombres; el ataúd de la princesa Ita contenía una daga particularmente hermosa. Insignias similares fueron enterradas con los otros dos miembros de la realeza evaluados: la princesa Noub-Hotep y el rey Hor.


Aunque las seis habían sido cuidadosamente momificadas, el tejido blando se había pulverizado y algunos huesos no se conservaron. Lamentablemente, esto incluye los cráneos de las princesas, que se perdieron a principios del siglo XX. Sin embargo, los huesos restantes se encontraban en buen estado, lo que permitió a los arqueólogos estimar la edad, la estatura y el sexo de las personas al morir, así como descubrir indicios de enfermedades o lesiones.

"La princesa Ita era una mujer joven de entre 28 y 34 años con una musculatura fuerte en la parte superior del cuerpo, lo que sugiere que solía usar armas como mazas o dagas", comenta Hashesh. "La princesa Khenmet era una mujer de entre 30 y 40 años que mostraba signos de adelgazamiento óseo, pero tenía ligamentos muy resistentes. La princesa Itaweret era una mujer joven de entre 20 y 34 años que sobrevivió a fracturas de costillas y de pie; su esqueleto demuestra que era una arquera experta".

Las robustas inserciones musculares en los huesos de las hermanas indican que eran muy activas físicamente, lo cual concuerda con el uso de armas en sus tumbas. Evidencias similares muestran que la princesa Noub-Hotep y el rey Hor también eran arqueros.

"Encontramos un desarrollo notable en las extremidades superiores de estos individuos, lo que se correlaciona con acciones repetitivas y de alta intensidad, como tensar la cuerda de un arco o estabilizar un arma, lo que demuestra que estas actividades eran habituales a lo largo de sus vidas", explica Hashesh. "Esto explica directamente la presencia de arcos, flechas y mazas en las tumbas de las mujeres; no se trataba solo de regalos simbólicos, sino de herramientas que utilizaban activamente".

Las lesiones, como las costillas rotas de la princesa Itaweret, probablemente causadas por un golpe o una caída desde gran altura, eran frecuentes, y varias personas presentaban infecciones y deficiencias nutricionales. Las hermanas también compartían raras anomalías en la columna vertebral, lo que indica que sus padres y el resto de la familia estaban estrechamente emparentados.

"Estas lesiones probablemente fueron causadas por accidentes, caídas, golpes fuertes u otros impactos relacionados con un estilo de vida activo, ya sea por la caza, el entrenamiento militar u otras actividades exigentes", cuenta Hashesh. "Lo notable es que las lesiones sanaron bien, lo que sugiere que tuvieron acceso a atención médica avanzada para su época".



Sin embargo, los arqueólogos señalan que la pérdida de los cráneos de las princesas limita sus análisis. Además, aún no han podido realizar todos los análisis previstos, como el análisis de isótopos estables, que podría arrojar más luz sobre posibles deficiencias nutricionales.

"Nuestro sueño sería ir mucho más allá de la simple identificación de la realeza de Dahshur", comenta Hashesh. "Intentaríamos contar sus historias de vida completas, sus familias, su salud e incluso sus roles políticos, con el mayor detalle posible. Más allá de la ciencia, preservaríamos los restos, crearíamos impresiones 3D para la enseñanza y exposiciones virtuales, y los exhibiríamos junto con sus joyas, armas y objetos funerarios. Todo esto se haría con respeto, asegurando que los restos se presenten de forma ética, tal como fueron enterrados originalmente. Sus objetos y joyas son verdaderamente fascinantes, de una maestría artesanal impresionante. Sin embargo, si bien los arqueólogos se han centrado durante mucho tiempo en preservar estos tesoros, a menudo se ha olvidado a las personas que los crearon. Nuestro estudio busca cambiar eso", finalizan.



La serie de televisión  se titula Saraya Abdeen (Palacio Abdeen). 





Es un drama histórico árabe que se emitió entre 2014 y 2015 y se centra en la vida de Ismail Pasha, quien gobernó como jedive (virrey) de Egipto y Sudán en el siglo XIX (entre 1863 y 1879).

Detalles principales de la serie

Trama: Muestra las complejas relaciones, rivalidades, romances e intrigas políticas entre el jedive Ismail, sus múltiples esposas, sus concubinas y su madre dentro del palacio real en El Cairo.

Elenco principal: Cuenta con reconocidos actores de Oriente Medio como Qusai Khouli (como el jedive Ismail) y la famosa actriz egipcia Yousra (como la poderosa madre del monarca, Khushyar), además de actrices como Nelly Karim y Nour.

Producción: Consta de dos temporadas con más de 40 episodios en total, destacando por recrear con gran lujo de detalles la corte, el harén y las diferencias de clases sociales de la época entre la realeza y los criados del palacio.

En el contexto de la realeza de Egipto en el siglo XIX, las parejas oficiales de los monarcas musulmanes bajo la influencia otomana no recibían técnicamente el título occidental de "reinas", sino el título oficial de Kadin o Hanim (consortes reales).

Si nos enfocamos en el jedive Ismail Pasha (el protagonista de la serie Saraya Abdeen), la historia y la serie destacan a sus cuatro consortes principales (esposas oficiales), quienes gobernaban el harén real junto a la Reina Madre:

Las 4 Esposas Principales del Jedive Ismail

Shafaq Nur Hanim: Fue la primera esposa oficial y la única de origen genuinamente egipcio. Cobró un poder inmenso al dar a luz al hijo primogénito de Ismail, el príncipe Tewfik Pasha, quien más tarde heredaría el trono como el siguiente jedive de Egipto.

Ferial Qadin: Una de las consortes más influyentes y de origen circasiano. En la vida real (y reflejado en las intensas intrigas de la serie), fue la madre del príncipe Fuad I, quien décadas más tarde se convertiría formalmente en el primer Rey de Egipto moderno.

Jeshm Afet Hanim: Fue la segunda esposa del jedive. Destacó históricamente por su fuerte dedicación a la filantropía y por promover la educación de las mujeres en Egipto, impulsando la creación de las primeras escuelas públicas para niñas en el país.

Jananiyar Hanim: Otra de sus consortes principales y oficiales que mantuvo un estatus elevado dentro del Palacio de Abdeen, participando activamente en la vida de la corte y la diplomacia interna del harén

.La Verdadera "Reina" del Palacio: La Reina Madre



Khushyar Qadin (Hoshiyar): Aunque era la madre del jedive (y no su esposa), ella ostentaba el título supremo de Walida Pasha (Reina Madre). Era la mujer más poderosa de todo Egipto; controlaba el presupuesto familiar, decidía el destino de las concubinas y manejaba los hilos políticos del palacio para proteger el trono de su hijo.



En la trama de Saraya Abdeen, la única concubina de bajo rango que sobrevivió a las purgas brutales de la Reina Madre, escaló socialmente y siguió cohabitando y teniendo intimidad con el Jedive Ismail fue Narges (interpretada por Dalia Mostafa)



domingo, 31 de marzo de 2019

157).-Basílica menor.-



La Basílica




Basílica menor (en latín: Basilica minor, Basilicae minores en plural) es un título papal dado a algunas iglesias católicas.

Historia

Tras la adopción del cristianismo como religión oficial del Imperio, se hizo necesario un modelo de edificio capaz de acoger a grupos importantes de fieles para el culto. De este modo las primeras iglesias de Roma fueron levantadas a semejanza de las basílicas seculares, lugares donde se administraba justicia delante del pueblo. Su crecimiento en tamaño e importancia marcó la transferencia gradual del poder civil a manos del episcopado durante el siglo V.
Basílicas son, en primer lugar, las iglesias de Roma. Entre ellas se diferencian las mayores y las menores. En la primera categoría se encuentran solamente las cuatro basílicas patriarcales o papales, mientras que en la segunda categorización se encuentran el resto de iglesias importantes de Roma, y más de 1500 basílicas menores en todo el mundo que han sido asimiladas a ellas por breve o rescripto pontificio. Todas las catedrales suelen ser consideradas basílicas menores. La lista completa se puede encontrar en el anexo basílicas católicas.

Privilegios.

Los privilegios ligados a la situación de la basílica, que se confiere por un Breve Apostólico, incluyen una determinada precedencia respecto de otras iglesias, el derecho a utilizar el canópeo (un dosel parecido a un paraguas, también llamado umbráculo, ombrellino, papilio, siniquio, etc.) y una campana llamada tintinábulo, que son utilizadas juntas en procesión a la cabeza del clero en actos oficiales, y el uso de capa magna para el rector o los miembros del capítulo si lo tuviera. Hoy en día sin embargo, la normativa vigente sobre las basílicas no se pronuncia en ningún momento sobre el derecho a utilizar el canopeo y el tintinábulo, ya que actualmente no existen litúrgicamente.​

Estas basílicas son populares santuarios, a menudo, son receptoras de importantes peregrinaciones, sobre todo aquellas que se construyeron encima de un confessio o lugar de sepultura de un mártir.

Para que un templo pueda alcanzar el título basilical, debe reunir tres requisitos:

  • Debe ser un templo de regio esplendor, levantado con un perfil destacado.
  • Dicho templo debe ser foco espiritual de una comunidad que es santuario para la multitud de devotos que acuden a él.
  • Que dicho templo, bajo sus bóvedas, posea un tesoro espiritual y sagrado, dando culto ininterrumpido al Señor, a la Virgen y al Santo venerado en él.
También se asocian al templo ciertos deberes, entre ellos:

  • Que el oficio celebrado en ella sea un ejemplo para los demás templos de la Diócesis a la que pertenece,
  • Promover la formación bíblica y religiosa de los fieles, como el estudio y divulgación de los documentos con los que se propone el magisterio del Sumo Pontífice.
  • Obligación de celebrar las fiestas de la Cátedra del Apóstol San Pedro (22 de febrero), de San Pedro y San Pablo (29 de junio), y el aniversario de la exaltación del Sumo Pontífice.



La Basílica y Real Santuario de la Santísima Virgen de la Cabeza. 





La Basílica y Real Santuario de la Santísima Virgen de la Cabeza es un santuario ubicado en pleno parque natural de la Sierra de Andújar, en el paraje conocido coloquialmente como cerro del Cabezo, a 32 km al norte de la ciudad de Andújar (Jaén). Se trata del lugar en el cual se venera la imagen de la Virgen de la Cabeza, patrona de Andújar, por bula del papa Pío X el 18 de marzo de 1909, y de la Diócesis de Jaén, por bula del papa Juan XXIII el 27 de noviembre de 1959.
El 25 de octubre de 2008, el papa Benedicto XVI concedió al Santuario Indulgencias Plenarias, lo que fue el paso previo para el nombramiento de este como basílica menor, nombramiento que fue decretado por la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos, presidida por el cardenal prefecto Antonio Cañizares Llovera, el 21 de abril de 2010, siendo leído este decreto por el obispo Ramón del Hoyo López en la misa romera del 25 de abril. El 3 de julio de 2011 fue consagrado el nuevo altar de la basílica.


España
El Santuario de la la Virgen de la Cabeza donde pervive el franquismo, un rincón de España para entender la Guerra Civil 90 años después del golpe de Estado de Franco
El 17 de julio de 1936, empezó el último conflicto bélico del país cuya huella sigue viva.

María Santos Viñas
16 Jul, 2026 11:30 p. m.


Un monumento franquista en las inmediaciones del Santuario de la Virgen de la Cabeza. (Ayuntamiento de Andújar)

Cualquier régimen dictatorial necesita hitos, mitos y héroes para construir una nueva idea de nación. Para justificarse y construir un discurso en el que las lagunas o incongruencias se rellenan a base de silencios forzados o de historias a base de medias verdades, es necesaria una dosis de épica. Y en España no iba a ser diferente. Este 17 de julio, se cumplen 90 años del inicio de la Guerra Civil y en Infobae rescatamos una de las historias más desconocidas del conflicto y, a la vez, más ejemplificadoras. Hablamos del asedio, bombardeo, reconstrucción y mitificación del Santuario de la Virgen de la Cabeza en Jaén.
Sobre la cima del cerro del Cabezo, en plena Sierra Morena y a más de 30 kilómetros de Andújar , descansa imponente el santuario que visitan cada año millones de feligreses que ignoran su historia más reciente marcada por la guerra civil y la dictadura de Francisco Franco, que también visitó a “La Morenita”. En la localidad se celebra una de las romerías más multitudinarias de todo el país con fieles que llegan y acampan durante varios días en la ladera del cerro.
Pese a su apariencia centenaria, el edificio que alberga la imagen de la Virgen no tiene más de unas décadas. El anterior quedó destrozado. A su derecha se erige un monumento de 22 metros de altura que, como casi cualquier obra de ese tamaño, es mucho más que material y, como casi cualquier obra religiosa creada durante la dictadura, no representa solo a la cristiandad. Hoy es solo una muestra más de que el franquismo permanece de forma silenciosa en la arquitectura porque nada indica que la majestuosa virgen de hormigón es en realidad una cruz a los fallecidos del bando sublevado en aquel cerro que se levantó en 1965 como “monumento Erigido a la Gesta de la Virgen de la Cabeza”.
Aquel año, la junta organizadora de los actos conmemorativos para la inauguración del Santuario de la Virgen de la Cabeza describía en un folleto para los visitantes qué tenían ante sus ojos: “La figura principal es una imagen de la Virgen de la Cabeza en actitud de depositar la Cruz Laureada de San Fernando que merecieron sus defensores. En su parte central existe una gran figura de bronce que representa el Ángel de la Victoria subiendo a uno de los defensores que allí sucumbieron”. Aquello fue, para el franquismo, una “gesta”. Un hito más de una guerra civil que tacharon de cruzada santa. También lo recoge el folleto:

“De hazaña emuladora entre las más destacadas en la historia militar del mundo, fue calificada por el Caudillo la Gesta del Santuario de la Virgen de la Cabeza. Aquel glorioso episodio sobrepasó todos los límites humanos y permisibles en el arte y la ciencia militares. Solo podemos explicarlo al existir una profunda fe religiosa y una decidida voluntad de vencer. Los defensores, que eran 220 al principio, tras cerca de nueve meses de titánica lucha, quedaron reducidos a unos 40. Les acompañaron en sus desvelos y sufrimientos un millar de ancianos, mujeres y niños. Los sitiados sólo pudieron ser abastecidos por aire, mediante la Aviación Nacional, pudiendo asegurarse que tales aprovisionamientos fueron de los primeros de los que se realizaron en el mundo”.
La “hazaña”, en realidad, fue la consecuencia de la sublevación fallida, un atrincheramiento parecido al del Alcázar de Toledo, pero con algo menos de propaganda franquista de por medio. Pero, ¿qué pasó realmente sin los tintes de narrativa heroica que quiso darle el régimen?

Un asedio de ocho meses

Días después del fallido golpe de Estado que desató la contienda hace 90 años, España quedó dividida en dos. Por un lado, los territorios donde triunfó el levantamiento contra la democracia; por otro, los que se mantuvieron fieles a la República. La provincia de Jaén formaba parte de estos últimos. Fracasada la rebelión militar en la región, un grupo de guardias civiles junto a sus familias y más población civil se atrincheraron en el santuario. Era agosto de 1936. No saldrían hasta mayo del año siguiente.

Los militares sublevados se atrincheraron en todo el cerro, pero poco a poco el ejército republicano les fue cercando hasta que no les quedó otra que replegarse en la cima, donde se encontraba el santuario que les dio cobijo y que quedó destrozado por los bombardeos. Del cielo caía dinamita del bando republicano y víveres del bando sublevado que trataba de hacerles llegar alimentos y medicinas, pero la situación de que los que sobrevivían era extrema.

Los historiadores calculan que fueron más de 2.000 personas las que llegaron a estar en el santuario bajo el mando del capitán de la Guardia Civil, Santiago Cortés González. Durante meses, las tropas republicanas pidieron su rendición, pero Cortés se negó y así el asedio se extendió el hasta el 1 de mayo de 1937. Los sublevados se rindieron y dejaron entrar a los militares republicanos gracias a la mediación de la Cruz Roja. Fue un pequeño éxito para la República, a la que aún le quedan por delante dos años de derrotas hasta el fin de la contienda.
Para cuando acabó la guerra civil, en la cima del cerro del Cabezo solo quedaban ruinas. La imagen de la Virgen desapareció y nunca se llegó a encontrar. Su paradero a día de hoy sigue siendo un misterio pese a la búsqueda incesante de los vecinos, las autoridades y la Iglesia.



El régimen franquista impulsó su reconstrucción como parte del proceso de legitimación y propaganda del nuevo Estado. En 1939, se formó una Junta de Reconstrucción presidida por el Teniente General de la 2ª Región Militar, con sede en Sevilla. Esta entidad coordinó los trabajos y convocó un concurso de anteproyectos entre los Colegios de Arquitectos de España para seleccionar el diseño más acorde con los valores del régimen.
En 1940, se creó la Comisión Ejecutiva para la reconstrucción del Santuario, presidida por el Director General de Regiones Devastadas, José Moreno Torres, e integrada por el arquitecto comarcal de Granada, Francisco Prieto Moreno, y por José Luis Fernández del Amo. El presupuesto era elevado, por lo que se organizó una suscripción nacional, impulsada por Queipo de Llano el 31 de enero de 1940. Las obras avanzaron durante los primeros años, aunque el dinero se agotó y la Dirección General de Regiones Devastadas tuvo que finalizar la construcción, que se inauguró en abril de 1945.


Un trabajo de memoria histórica.

El análisis de la simbología franquista que sigue presente en Andújar y en el Santuario de la Virgen de la Cabeza ha sido uno de los ejes de investigación del historiador y escritor iliturgitano Santiago de Córdoba Ortega. En 2015, publicó el libro “Historia y Memoria de Andújar 1939-1977. Elementos materiales y sociales de la Dictadura de Franco”. Esta obra se gestó a partir de un compromiso adquirido en 2010 con el PSOE e Izquierda Unida, con el objetivo de catalogar y documentar los elementos materiales e inmateriales que el franquismo levantó como parte de su propaganda en Andújar y en el santuario, enclave de la romería más antigua de España.

El resultado fue un memorándum de más de 700 páginas, donde se recopilan 567 hitos y símbolos, entre escudos, insignias, placas y otros objetos o menciones conmemorativas, muchos de los cuales exaltan la sublevación militar, la Guerra Civil y la represión ejercida por el régimen. El trabajo de Córdoba no se limitó a la simple catalogación, sino que profundizó en las causas y consecuencias de la guerra, así como en el impacto social que tuvo la dictadura franquista en la comarca.


Además de reconstruir el pasado reciente de la ciudad, Santiago de Córdoba priorizó la base documental, gráfica y bibliográfica para facilitar la interpretación de los hechos. Concluyó que Andújar se convirtió en uno de los principales escaparates propagandísticos del régimen franquista, en parte por la resistencia y asedio en el Santuario, pero también por el despliegue de símbolos y monumentos que se erigieron en la posguerra.


¿Patrimonio histórico o propaganda?

El debate sobre la consideración de estos símbolos como patrimonio histórico sigue abierto. En 2013, la Junta de Andalucía declaró la Romería de la Virgen de la Cabeza Bien de Interés Cultural de Andalucía, incluyéndola en el Catálogo General del Patrimonio Histórico como actividad de interés etnológico. Sin embargo, el decreto no menciona los elementos que la dictadura erigió en el cerro, que para muchos visitantes son parte del entorno del santuario. Entre los bienes catalogados como de interés cultural figuran objetos vinculados al régimen, como el fajín de capitán general, la cruz laureada de San Fernando concedida al capitán Cortés, el bastón de mando donado por el general Marzal o la custodia donada por Mussolini.

Este es solo uno de los rincones en los que el franquismo pervive. 90 años después de la Guerra Civil, los mitos con los que se justificaron siguen vivos y los españoles más jóvenes, a los que privan de la historia de sus abuelos y bisabuelos en los institutos, siguen legitimando su discurso.



Santiago Cortés González.





Cortés González, Santiago. Valdepeñas de Jaén (Jaén), 7.VI.1897 – Andújar (Jaén), 2.V.1937. Militar, caballero laureado de San Fernando.

Biografía

Era hijo de Rafael Cortés Carrillo y de Ana González Mena. En agosto de 1917 consiguió ingresar en la Academia de Infantería de Toledo, en la que siguió sus estudios hasta que en julio de 1920 fue promovido a alférez, siendo entonces destinado al Regimiento de Infantería de la Constitución, del que un mes después pasó al de Córdoba, de guarnición en Granada, con el que en el mes de julio del año siguiente embarcó hacia Melilla, donde quedó de servicio de campaña.
Durante los años siguientes luchó en Marruecos, siendo en noviembre de 1921 citado como “Distinguido”.
En febrero de 1922 fue trasladado al Batallón de Cazadores de Las Navas, con el que intervino en numerosas operaciones, alcanzando en septiembre el empleo de teniente y siendo recompensado al mes siguiente con una Cruz roja al Mérito Militar en premio a su valeroso comportamiento.
Durante 1923 sirvió en el Regimiento de Navarra y en el Batallón de Cazadores de Montaña de Ronda, interviniendo con este último en el mes de septiembre en la protección de convoyes a Tizi Azza y en el reconocimiento de las faldas del Monte Cónico, siendo diarios los tiroteos mantenidos con el enemigo.
Debido a la nueva organización dada a las fuerzas expedicionarias, en enero de 1925 regresó a la Península, quedando de guarnición en Ronda. En agosto recibió una segunda Cruz Roja al Mérito Militar por las operaciones en las que había intervenido el año anterior.

En abril de 1927 se le concedió continuar su servicio en el Cuerpo de la Guardia Civil con el empleo de teniente, siendo destinado a la Comandancia de Jaén, en la que se hizo cargo del mando de la Línea de Bailén; al año siguiente fue trasladado a la de Alcaudete, en 1930 a la de Valdepeñas, un año después a la de Villanueva del Arzobispo y en 1932 a la de Torredelcampo.
En estos últimos años había padecido varias afecciones bronquiales, por lo que en diciembre de 1931 se le concedieron dos meses de licencia por enfermo e igual período de tiempo en 1933, 1934 y 1936.
Durante 1934 estuvo al frente de las Líneas de Torredonjimeno y Jaén, siendo al año siguiente ascendido a capitán y destinado a la Comandancia de Sevilla, regresando poco después a la de Jaén.
En marzo de 1936 fue nombrado cajero-habilitado de la Comandancia y al mes siguiente destinado a la Plana Mayor de la misma. Estando en el mes de julio disfrutando de dos meses de licencia por enfermo en Martos (Jaén), le sorprendió el levantamiento de 1936, presentándose a sus superiores en Jaén, desde donde, a causa de la persecución de que era objeto la Guardia Civil, se trasladó el 17 de agosto al santuario de Nuestra Señora la Virgen de la Cabeza, en el término de Andújar, tomando el mando de las fuerzas que allí se habían refugiado siguiendo órdenes superiores: doscientos setenta y ocho guardias civiles, a los que acompañaban sus familias y un grupo de civiles, que hacían un total de mil setenta y ocho personas.
Muy pronto fueron cercados por milicianos del Frente Popular, en número muy superior, resistiendo durante meses el asedio y los ataques enemigos apoyados por la aviación, carros de combate, artillería y morteros, hasta que el 1 de mayo de 1937, cuando sólo quedaban en pie treinta defensores y se carecía de alimentos y munición, recibió una herida mortal, que le causaría la muerte al día siguiente en Andújar, cayendo el santuario en poder del adversario después de ocho meses de resistencia.
Por orden de 9 de noviembre de 1938 se le concedió la Cruz Laureada de San Fernando a título póstumo y por juicio contradictorio, ordenándose que su nombre figurase para siempre como “Presente” en las listas de revista de su Comandancia y en cabeza del escalafón de capitanes del Cuerpo, así como que en todas las Salas de Armas de los Puestos se colocase una placa en lugar preferente en la que figurase la leyenda: “17-8-1936. Capitán Cortés. 2-5-1937”.
En 1940 se le concedieron como recompensas por la defensa del santuario una Cruz de Guerra, la Medalla de la Campaña y una Cruz Roja al Mérito Militar.

Estuvo casado con Dominga Camacho Peña.

Fuentes

Archivo General Militar (Segovia), Secc. 1.ª, leg. C-3570.

Bibliografía

A. de Ceballos-Escalera y Gila, J. L. Isabel Sánchez y L. Ceballos-Escalera y Gila, La Real y Militar Orden de San Fernando, Madrid, Palafox & Pezuela, 2003.

Autor/es
José Luis Isabel Sánchez



Saraya Abdeen

















Saraya Abdeen (سرايا عابدين) es una prestigiosa serie de televisión dramática e histórica egipcia estrenada en 2014, producida por el grupo MBC. ambientada en la época de esplendor del Egipto del siglo XIX, la superproducción fue catalogada como una de las series árabes más costosas y ambiciosas de su época, a menudo comparada con El Sultán (Magnificent Century).

Sinopsis y Premisa Principal

La trama se desarrolla en el interior del deslumbrante Palacio de Abdeen durante el reinado del Jedive Ismael (Khedive Ismail Pasha), gobernante de Egipto entre 1863 y 1879.
 La serie combina hechos históricos con intrigas novelescas, mostrando tanto los desafíos políticos del mandatario como las intensas disputas pasionales dentro de su corte.

Ejes Principales de la Historia

Guerra de Poder en el Harén: Las esposas y concubinas del Jedive compiten ferozmente entre sí para ganarse su favor y asegurar que sus respectivos hijos se conviertan en los herederos al trono.

El Dominio de la Reina Madre: La figura de Khushiyar Qadin (interpretada por la célebre actriz egipcia Yousra), madre del Jedive, ejerce una enorme influencia política y social, gestionando el palacio con mano de hierro.

Conflictos Políticos y Modernización: Paralelamente a los dramas sentimentales, se refleja la ambición de Ismael por modernizar Egipto (inspirándose en París y Europa) y los crecientes problemas financieros y diplomáticos con las potencias europeas.


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