Apuntes de clases

Clases de filosofía y ciencias bíblicas del Instituto de Humanidades Luis Campino, y la Parroquia de Guadalupe de Quinta Normal.


martes, 5 de septiembre de 2017

105).-Sócrates.



Sócrates.


Greek - Both sides of a Drachma featuring the head of Athena and an  -
(MeisterDrucke-593863): simbolo de Atenea, diosa de sabiduría.

Sócrates nació en Atenas hacia el 470 a. C. y murió en el 399 a. C. Fue un célebre filósofo, maestro de Platón y creador de la filosofía moral, reconocido por no dejar ninguna obra escrita.

Origen y Familia
  • Nació en el municipio ateniense de Alopece.
  • Hijo de Sofronisco, un escultor, y de Fenáreta, una partera.
  • Se casó en edad avanzada con Xantipa, con quien tuvo hijos.
Juventud y Servicio Militar

  • Trabajó en su juventud en el oficio de su padre como escultor o cantero.
  • Luchó con valor como soldado hoplita en la Guerra del Peloponeso (en batallas como Potidaea, Delio y Anfípolis).

Pensamiento y Método

Sin escritos: No escribió libros; conocemos su pensamiento gracias a sus discípulos como Platón y Jenofonte.
La Mayéutica: Su método consistía en hacer preguntas para que las personas descubrieran la verdad por sí mismas, comparando su labor con el oficio de partera de su madre.

Sabiduría: Afirmaba su famosa postura de "solo sé que no sé nada" tras la respuesta del Oráculo de Delfos que lo señalaba como el más sabio por reconocer su propia ignorancia.

Juicio y Muerte

Fue acusado de corromper a la juventud y de no creer en los dioses de la ciudad.Fue condenado a muerte en un juicio público en Atenas.
Murió en el 399 a. C. al beber la cicuta, prefiriendo cumplir la ley de su ciudad antes que exiliarse.

Sócrates



(Atenas, 470 a.C. - id., 399 a.C) Filósofo griego. Pese a que no dejó ninguna obra escrita y son escasas las ideas que pueden atribuírsele con seguridad, Sócrates es una figura capital del pensamiento antiguo, hasta el punto de ser llamados presocráticos los filósofos anteriores a él. Rompiendo con las orientaciones predominantes anteriores, su reflexión se centró en el ser humano, particularmente en la ética, y sus ideas pasaron a los dos grandes pilares sobre los que se asienta la historia de la filosofía occidental: Platón, que fue discípulo directo suyo, y Aristóteles, que lo fue a su vez de Platón.
Pocas cosas se conocen con certeza de la biografía de Sócrates. Fue hijo de una comadrona, Faenarete, y de un escultor, Sofronisco, emparentado con Arístides el Justo. En su juventud siguió el oficio de su padre y recibió una buena instrucción; es posible que fuese discípulo de Anaxágoras, y también que conociera las doctrinas de los filósofos eleáticos (Jenófanes, Parménides, Zenón) y de la escuela de Pitágoras.

Aunque no participó directamente en la política, cumplió ejemplarmente con sus deberes ciudadanos. Sirvió como soldado de infantería en las batallas de Samos (440), Potidea (432), Delio (424) y Anfípolis (422), episodios de las guerras del Peloponeso en que dio muestras de resistencia, valentía y serenidad extraordinarias. Fue maestro y amigo de Alcibíades, militar y político que cobraría protagonismo en la vida pública ateniense tras la muerte de Pericles; en la batalla de Potidea, Sócrates salvó la vida a Alcibíades, quien saldó su deuda salvando a Sócrates en la batalla de Delio.

Con los bienes que le dejó su padre al morir pudo vivir modesta y austeramente, sin preocupaciones económicas que le impidiesen dedicarse al filosofar. Se tiene por cierto que Sócrates se casó, a una edad algo avanzada, con Xantipa, quien le dio dos hijas y un hijo. Cierta tradición ha perpetuado el tópico de la esposa despectiva ante la actividad del marido y propensa a comportarse de una manera brutal y soez. En cuanto a su apariencia, siempre se describe a Sócrates como un hombre rechoncho, con un vientre prominente, ojos saltones y labios gruesos, del mismo modo que se le atribuye también un aspecto desaliñado.
La mayor parte de cuanto se sabe sobre Sócrates procede de tres contemporáneos suyos: el historiador Jenofonte, el comediógrafo Aristófanes y el filósofo Platón. Jenofonte retrató a Sócrates como un sabio absorbido por la idea de identificar el conocimiento y la virtud, pero con una personalidad en la que no faltaban algunos rasgos un tanto vulgares. Aristófanes lo hizo objeto de sus sátiras en una comedia, Las nubes (423), donde es caricaturizado como engañoso artista del discurso y se le identifica con los demás representantes de la sofística, surgida al calor de la consolidación de la democracia en el siglo de Pericles. Estos dos testimonios matizan la imagen de Sócrates ofrecida por Platón en sus Diálogos, en los que aparece como figura principal, una imagen que no deja de ser en ocasiones excesivamente idealizada, aun cuando se considera que posiblemente sea la más justa.

La mayéutica

Al parecer, y durante buena parte de su vida, Sócrates se habría dedicado a deambular por las plazas, mercados, palestras y gimnasios de Atenas, donde tomaba a jóvenes aristócratas o a gentes del común (mercaderes, campesinos o artesanos) como interlocutores para sostener largas conversaciones, con frecuencia parecidas a largos interrogatorios. Este comportamiento correspondía, sin embargo, a la esencia de su sistema de enseñanza, la mayéutica.
El propio Sócrates comparaba tal método con el oficio de comadrona que ejerció su madre: se trataba de llevar a un interlocutor a alumbrar la verdad, a descubrirla por sí mismo como alojada ya en su alma, por medio de un diálogo en el que el filósofo proponía una serie de preguntas y oponía sus reparos a las respuestas recibidas, de modo que al final fuera posible reconocer si las opiniones iniciales de su interlocutor eran una apariencia engañosa o un verdadero conocimiento.
En sus conversaciones filosóficas, al menos tal y como quedaron reflejadas en los Diálogos de Platón, Sócrates sigue, en efecto, una serie de pautas precisas que configuran el llamado diálogo socrático. A menudo comienza la conversación alabando la sabiduría de su interlocutor y presentándose a sí mismo como un ignorante: tal fingimiento es la llamada ironía socrática, que preside la primera parte del diálogo. En ella, Sócrates proponía una cuestión (por ejemplo, ¿qué es la virtud?) y elogiaba la respuesta del interlocutor, pero luego oponía con sucesivas preguntas o contraejemplos sus reparos a las respuestas recibidas, sumiendo en la confusión a su interlocutor, que acababa reconociendo que no sabía nada sobre la cuestión.

Tal logro era un punto esencial: no puede enseñarse algo a quien ya cree saberlo. El primer paso para llegar a la sabiduría es saber que no se sabe nada, o, dicho de otro modo, tomar conciencia de nuestro desconocimiento. Una vez admitida la propia ignorancia, comenzaba la mayéutica propiamente dicha: por medio del diálogo, con nuevas preguntas y razonamientos, Sócrates iba conduciendo a sus interlocutores al descubrimiento (o alumbramiento) de una respuesta precisa a la cuestión planteada, de modo tan sutil que la verdad parecía surgir de su mismo interior, como un descubrimiento propio.

La filosofía de Sócrates

Al prescindir de las preocupaciones cosmológicas que habían ocupado a sus predecesores desde los tiempos de Tales de Mileto, Sócrates imprimió un giro fundamental en la historia de la filosofía griega, inaugurando el llamado periodo antropológico. La cuestión moral del conocimiento del bien estuvo en el centro de las enseñanzas de Sócrates. Como se ha visto, el primer paso para alcanzar el conocimiento consistía en la aceptación de la propia ignorancia, y en el terreno de sus reflexiones éticas, el conocimiento juega un papel fundamental. Sócrates piensa que el hombre no puede hacer el bien si no lo conoce, es decir, si no posee el concepto del mismo y los criterios que permiten discernirlo.

El ser humano aspira a la felicidad, y hacia ello encamina sus acciones. Sólo una conducta virtuosa, por otra parte, proporciona la felicidad. Y de entre todas las virtudes, la más importante es la sabiduría, que incluye a las restantes. El que posee la sabiduría posee todas las virtudes porque, según Sócrates, nadie obra mal a sabiendas: si, por ejemplo, alguien engaña al prójimo es porque, en su ignorancia, no se da cuenta de que el engaño es un mal. El sabio conoce que la honestidad es un bien, porque los beneficios que le reporta (confianza, reputación, estima, honorabilidad) son muy superiores a los que puede reportarle el engaño (riquezas, poder, un matrimonio conveniente).
El ignorante no se da cuenta de ello: si lo supiese, cultivaría la honestidad y no el engaño. En consecuencia, el hombre sabio es necesariamente virtuoso (pues conocer el bien y practicarlo es, para Sócrates, una misma cosa), y el hombre ignorante es necesariamente vicioso. De esta concepción es preciso destacar que la virtud no es algo innato que surge espontáneamente en ciertos hombres, mientras que otros carecen de ella. Todo lo contrario: puesto que la sabiduría contiene las demás virtudes, la virtud puede aprenderse; mediante el entendimiento podemos alcanzar la sabiduría, y con ella la virtud.

De este modo, la sabiduría, la virtud y la felicidad son inseparables. Conocer el bien nos lleva a observar una conducta virtuosa, y la conducta virtuosa conduce a la dicha. La felicidad no radica en el placer (la ética socrática no es hedonista), a no ser que se considere como placer algo mucho más elevado: la íntima paz y satisfacción que produce la vida virtuosa. En palabras de Sócrates citadas por Jenofonte, ningún placer supera al de «sentirse transformado en mejor y contribuir al mejoramiento de los amigos». La vida virtuosa lleva al equilibrio y a la perfección humana, a la libertad interior y a la autonomía respecto a lo que nos esclaviza, y mediante ella se consigue la paz del alma, el gozo íntimo imperturbable, la satisfacción interior que nos acerca a lo divino.
Sin embargo, en los Diálogos de Platón resulta difícil distinguir cuál es la parte de lo expuesto que corresponde al Sócrates histórico y cuál pertenece ya a la filosofía de su discípulo. Sócrates no dejó doctrina escrita, ni tampoco se ausentó de Atenas (salvo para servir como soldado), contra la costumbre de no pocos filósofos de la época, y en especial de los sofistas. Si, como parece, las ideas éticas antes expuestas son del propio Sócrates, su filosofía se sitúa en la antípodas del escepticismo y del relativismo moral de los sofistas (Protágoras, Gorgias), pese a lo cual, y a causa de su pericia dialéctica, pudo ser considerado en su tiempo como uno de ellos, tal y como refleja la citada comedia de Aristófanes.

Con su conducta, Sócrates se granjeó enemigos que, en el contexto de inestabilidad en que se hallaba Atenas tras las guerras del Peloponeso, acabaron por considerar que su amistad era peligrosa para aristócratas como sus discípulos Alcibíades o Critias; oficialmente acusado de impiedad y de corromper a la juventud, fue condenado a beber cicuta después de que, en su defensa, hubiera demostrado la inconsistencia de los cargos que se le imputaban. Según relata Platón en la Apología que dejó de su maestro, Sócrates pudo haber eludido la condena, gracias a los amigos que aún conservaba, pero prefirió acatarla y morir, pues como ciudadano se sentía obligado a cumplir la ley de la ciudad, aunque en algún caso, como el suyo, fuera injusta; peor habría sido la ausencia de ley. La serenidad y la grandeza de espíritu que demostró en sus últimos instantes están vivamente narradas en las últimas páginas del Fedón.


Jantipa (en griego Ξανθίππη Xanthíppē) fue la esposa de Sócrates y la madre de sus tres hijos Lamprocles, Sofronisco, y Menexeno. Jantipa significa en griego «caballo rubio», de ξανθός xanthós («rubio») y ἵππος híppos («caballo»).
Jantipa era probablemente mucho más joven que el filósofo, quizás unos cuarenta años. Por su supuesto mal carácter y por el despectivo modo en que trataba a su esposo ha pasado a la historia como insolente y feroz.

Biografía

Existen pocas fuentes de primera mano acerca de Jantipa y su relación con Sócrates;su nombre apenas viene mencionado por Jenofonte y por Platón en el diálogo Fedón. En este último se narra que los discípulos de Sócrates lo encontraron en su celda junto a Jantipa, llevando en brazos a uno de sus hijos, en la mañana del día de su sentencia.
Considerando que Sócrates mismo tiene setenta años, que uno de los hijos tenía que ser llevado en brazos y que Lamprocles no debía de pasar de la pubertad, se puede deducir que Jantipa debía de tener alrededor de treinta años cuando muere Sócrates.
 Se puede anticipar una fecha tentativa de nacimiento alrededor del año 430 a. C. Esto es consistente con el hecho de que Jantipa no viene mencionada en la comedia Las nubes de Aristófanes del año 424 a. C., en la que el mismo Sócrates es satirizado fuertemente.
Poco más se sabe acerca de la vida de Jantipa. Algunos trazos de su carácter se infieren básicamente a partir de algunas anécdotas referidas por Jenofonte. En sus Memorables (cap. 2.2), se narra que Lamprocles se queja de las reprimendas de su madre. Sócrates le hace ver la virtud de la gratitud, sobre todo cuando su madre no sólo le está bien dispuesta, sino que además "lo cuida cuando está enfermo, cuida que no le falte nada y además reza a los dioses por él."

Jenofonte mismo refiere otro tipo de anécdotas en El banquete (cap. 2.10). Estas serán la fuente para autores posteriores respecto al supuesto carácter de Jantipa. En una de ellas Sócrates se encuentra en el banquete y observa a una pequeña malabarista. Al respecto comenta que también las mujeres pueden aprender todo lo que un hombre puede aprender. Cuando se le pregunta por qué no ha conseguido entonces educar a Jantipa, Sócrates responde que es precisamente con los potros difíciles -una alusión al nombre de ella- como se entrena mejor.

Referencias literarias

Diferentes autores y compiladores que trabajaron sobre Sócrates mencionaron también a Jantipa. Por lo general se basan en supuestas anécdotas que siguen un cierto patrón, semejante al usado por Jenofonte, en el cual se intenta poner la paciencia y virtud de Sócrates en prueba. Este conseguirá, usando las conocidas virtudes de ecuanimidad y juicio que ya se le venían atribuyendo en vida, superar la afrenta.

Por ejemplo, Plutarco refiere en Moralia, De capienda ex inimicis utilitate el mismo episodio del Banquete de Jenofonte. Ya en el siglo III d. C., Diógenes Laercio narra en Vidas, opiniones y sentencias de los filósofos más ilustres una de las anécdotas más recogidas en los siglos posteriores: después de una fuerte discusión, Jantipa le vacía a Sócrates un recipiente con agua sucia en la cabeza; sin perder la calma, Sócrates comenta que los truenos acaban en lluvia.
En el Renacimiento, con la vuelta en moda de figuras de la época clásica, el nombre de Jantipa viene usado como figura de una mujer de mal carácter, en parte como contrapeso a la figura del filósofo personificado en Sócrates. Por ejemplo, Erasmo de Róterdam, en el diálogo Conigium de sus Colloquia, describe a una esposa llamada Jantipa que recibe consejos de una amiga para tener menos problemas con el marido. Es posible que este sea uno de los textos de referencia usados por autores posteriores, entre ellos Shakespeare.

En la obra de Shakespeare La Fierecilla Domada, Petruchio compara a Caterina «con una Jantipa o peor» en Acto 1 escena 2. 

También se le menciona en Los Cuentos de Canterbury de Geoffrey Chaucer concretamente en el prólogo del cuento de "la Comadre de Bath" ("The Wife of Bath's Prologue"). La narradora explica que su quinto marido, Jenkin, solía leerle un libro lleno de historias sobre mujeres infames, entre las que se encontraba la de Jantipa:

No se olvidó de ninguna de las penas y molestias que tuvo Sócrates con sus dos mujeres; de cuando Jantipa le echó orina en la cabeza y el pobre hombre, sentado e inmóvil como un cadáver, se secó el rostro sin atreverse a comentar más que esto: «Antes de que cese el trueno, cae la lluvia.»
Marco Aurelio en su obra Meditaciones menciona a Xantipa contando un anécdota que le sucedió con Sócrates.

Imagínate cuál estaría Sócrates el dia que se envolvió en una piel. cuando Xantipa, tomándole sus vestidos, se salió de casa; y recuerda lo que dijo a sus amigos, corridos y prontos a retirarse al verle en semejante vestido. Libro XI reflexión 28.»


Frases de Sócrates.



1. Un hombre honesto es siempre un niño
Para Sócrates la honestidad estaba muy relacionada con el modo en el que los niños siempre se hacen preguntas sobre lo que saben y están abiertos constantemente a la posibilidad de admitir que lo que creían cierto no lo es.

2. El conocimiento empieza en el asombro
La punzada de sentir que hay una parte de la realidad que no entendemos era, para Sócrates, aquello que nos impulsa a adquirir conocimiento.

3. Una vida que no ha sido examinada no merece ser vivida
La filosofía era para Sócrates uno de los pilares de la experiencia vital, tal y como se expresa en esta frase.

4. Habla para que yo pueda conocerte
El modo de ser de cada persona, y el modo con el que ve el mundo, puede conocerse mediante el diálogo, un contexto en el que dos personas se relacionan y pueden formularse preguntas.

5. El amigo debe ser como el dinero; antes de necesitarlo, es necesario saber su valor
Una de las frases de Sócrates acerca de la amistad con un sentido más pragmático.

6. El único conocimiento verdadero es saber que no sabes nada
Una de las frases de Sócrates más conocidas, expresa la humildad con la que el filósofo se enfrentaba a su tarea y la radicalidad con la que entendía que todos los aspectos de la realidad deben ser cuestionados.

7. No la vida, sino la buena vida, es lo que debe ser más valorado
La vida debe ser valorada cualitativamente para poder apreciarla bien, según este filósofo griego.

8. Las almas ruines solo se dejan conquistar mediante regalos
Sócrates habla aquí acerca de los ánimos interesados y oportunistas que guían ciertas relaciones.

9. Solo existe un bien: el conocimiento. Solo hay un mal: la ignorancia
Sócrates relacionaba la obtención de conocimiento con la moral, algo que también hizo su pupilo Platón.

10. Teme el amor de una mujer más que el odio del hombre
La misoginia de los primeros filósofos griegos fue prácticamente una constante, aunque en su contexto histórico era algo muy extendido.

11. El grado sumo del saber es examinar el por qué
Este tipo de pregunta era el motor que permitía que Sócrates indagase en los grandes temas que se proponía estudiar.

12. La belleza es una efímera tiranía
Lo bello ocasiona expectativas y pasiones que generan opresión y violencia.

13. El mayor de todos los misterios es el hombre
La propia existencia del hombre era tan enigmática que filósofos como Sócrates se veían impulsados a hacerse preguntas ambiciosas.

14. Es peor llevar a cabo una injusticia que cometerla, ya que quien la comete se transforma en injusto pero el otro no
Para Sócrates, la naturaleza de cada persona está constituida por sus actos, no por lo que dice. Por eso, nuestras acciones sirven para transformarnos.

15. La muerte podría ser la más grande de las bendiciones
Incluso la concepción habitual de la muerte puede ser revisada filosóficamente, algo que queda plasmado en esta frase de Sócrates.

16. Ni los reyes ni los gobernantes llevan el cetro, sino los que saben mandar
Un título formal no es garantía de poder, según Sócrates.

17. Un hombre desinhibido no puede generar afecto, porque resulta difícil de tratar y le cierra la puerta a la amistad
Para este filósofo, perseguir los placeres inmediatos y apreciar las grandes pasiones nos vuelve individualistas y distantes.

18. No hay que dejar que crezca la hierba en el camino de la amistad
Cultivar las amistades era algo que, para Sócrates, debía ser abordado de forma activa, sin dejar que pase el tiempo y la relación se deteriore.

19. Dejad que quien vaya a mover el mundo primero se mueva él mismo
Una llamada a no prestar oídos a personas que clamen que van a promover grandes cambios animando a que sean otros quienes inicien esta tarea.

20. Una moral que se basa en valores emocionales relativos es una mera ilusión
Sócrates estaba muy enfrentado al relativismo de los sofistas, y creía que la moral debía estar fundamentada en principios bien asentados racionalmente.

21. Deseo que la gente ordinaria tuviese el poder ilimitado de hacer el mal y, después, el poder ilimitado de hacer el bien
Como la moral se entrena mediante los actos, verse envuelto en situaciones con un marcado valor positivo o negativo ayudaría a asentar principios éticos sólidos.

22. Solo Dios es el sabio definitivo
Una de las frases de Aristóteles sobre la obtención de conocimiento. Como los seres humanos están siempre sometidos a la cantidad limitada de tiempo y espacio de la que disponen, solo alguien perteneciente al mundo de lo divino puede saberlo todo.

23. Soy ciudadano no de Atenas o de Grecia, sino del mundo
El ánimo de establecer una moral universal y un método de obtención de conocimiento siempre válido, así como su rechazo del relativismo, hacían de Aristóteles una persona cuyo espacio vital era todo el mundo, y no solo una región.

24. El pasado tiene sus códigos y costumbres
Todo aquello que vemos en retrospectiva está ligado a convenciones y protocolos que lo fijan al contexto histórico al que perteneció.

25. Cualquiera que sostenga una opinión verdadera sobre un tema que no entiende es como un hombre ciego en el camino correcto
Haber llegado a una conclusión acertada no es garantía de que el proceso de razonamiento haya sido acertado.

26. Los poetas no crean poesía a través de la sabiduría, sino a través de una especie de inspiración que puede ser encontrada en profetas o videntes, ya que pueden decir muchas cosas bellas sin saber lo que significan
Sócrates enfatiza la necesidad de crear conocimiento a través de la razón, son obedecer a criterios estéticos.

27. Para encontrarte a ti mismo, piensa por ti mismo
Una frase de Sócrates a favor de la creación de un criterio propio mediante la reflexión.

28. Cuando el debate se ha perdido, la calumnia es la herramienta del perdedor
Calumniar al contrario solo sirve para expresar frustración, no para debilitar al contrario.

29. El lujo es pobreza artificial
Para esta filósofo la ostentación revela una necesidad banal por aparentar, lo cual revela un vacío.

30. Desearía que el conocimiento fuese de ese tipo de cosas que fluyen desde el recipiente que está lleno hasta los que permanecen vacíos
Sócrates reflexiona sobre las implicaciones sociales de la escasez de conocimiento.

31. La mejor salsa es el hambre
Esta frase de Sócrates puede ser entendida como una reflexión acerca del papel que juega lo superficial a la hora de fijarse objetivos: la ausencia es un motor que nos impulsa hacia la acción de manera más directa que los aditivos.

32. Cada acción tiene sus placeres y su precio
Todas las acciones tienen matices positivos y negativos, y hay que saber en qué momento son apropiadas mediante la reflexión.

33. Solo el conocimiento que llega desde el interior es verdadero conocimiento
Sócrates creía que la sabiduría nace de la examinación de verdades que, examinadas del modo adecuado, son evidentes en sí mismas, y por lo tanto son independientes de lo que se conoce sobre lo que nos rodea. Esta idea influyó mucho a Platón.

34. Si yo me hubiese dedicado a la política habría muerto hace mucho
Sócrates ridiculiza aquí las lógicas por las que opera la política, que el filósofo relacionaba con las apariencias y con los intereses ocultos.

35. No hagas a otros lo que te enfurecería si te lo hicieran los demás
Una frase que recuerda al sistema moral desarrollado por Immanuel Kant siglos después de la muerte de Sócrates.

36. Prefiero el conocimiento a la riqueza, ya que el primero es perenne, mientras que el segundo es caduco
La obtención de conocimiento es algo que queda marcado en la personalidad de cada uno, para Sócrates.

37. Decir que algo es natural significa que se puede aplicar a todo
El principio de lo natural es que es válido en todos los contextos, según el filósofo griego.

38. Comenzar bien no es poco, pero tampoco es mucho
Los comienzos pueden ser vistos como un progreso significativo, pero en sí mismos no tienen demasiado valor si no van seguidos de otras acciones.

39. El amor más caliente tiene el final más frío
Una reflexión sobre aquellas relaciones amorosas marcadas por las pasiones.

40. De los deseos más profundos a menudo surgen los odios más mortíferos
Controlar las pasiones y los deseos es una recomendación constante en las frases de Sócrates.

41. El más rico es quien se contenta con poco
La humildad era para Sócrates una cualidad más en la que se podía destacar o no, pero que siempre resultaba práctica.

42. Preferiría que las multitudes estuviesen en desacuerdo conmigo que encontrarme fuera de armonía conmigo mismo
La honestidad y el honor a la verdad eran valores que Sócrates creía imprescindibles.

43. Los niños de hoy son tiranos: contradicen a sus padres, engullen su comida y actúan como tiranos ante sus profesores
Una frase que, a pesar de ser de Sócrates, muchas personas hacen suya en la actualidad.

44. El camino más noble no es someter a los demás, sino perfeccionarse a uno mismo
Incluso cuando diferentes ideas chocan, la meta no es tanto ganar una discusión como mejorar a través de ella.

45. Ser es hacer
Una idea que ya ha resonado en otras frases de Sócrates: se llega a ser algo a través de la práctica y no de la prédica.

46. Mantén un buen ánimo acerca de la muerte, y haz tuya esta verdad: que nada malo le puede pasar a un hombre bueno, ni en vida ni después de morir
El bien equiparable al conocimiento era para Sócrates un elemento de tal importancia que llegar a él hacía que aquello que es percibido como malo se disipase.

47. A través de tus trapos veo tu vanidad
Una frase muy potente a través de la cual Sócrates habla sobre la superficialidad.

48. Aquellos que son más difíciles de amar son los que lo necesitan más
Una reflexión acerca del amor y el modo en el que afecta a ciertos tipos de personalidad.

49. ¿No es una vergüenza para el hombre que le suceda lo mismo que a los animales más irracionales?
La distinción entre seres racionales e irracionales marcaba el pensamiento de Sócrates.

50. El mal uso del lenguaje introduce el mal en nuestra alma
Para Sócrates, hablar con propiedad y usando los términos adecuados era un requisito para acceder a la verdad.

51. Entenderse a uno mismo es el inicio del conocimiento
La tarea filosófica empieza por la examinación de las propias ideas.

52. Haz que la faceta pública y la privada del hombre sea una
Una de las frases de Sócrates que reflejan su aprecio por la honestidad.

53. Es mejor cambiar de opinión que mantenerse en la errónea
Una reflexión sobre la necesidad de desprenderse de lo falso.

54. Los poetas solo son los intérpretes de Dios
Tal y como refleja otra frase acerca de los poetas, para Sócrates estos no teníanencontrar acceso directo a la verdad.

55. El orgullo engendra al tirano
Para el filósofo el orgullo genera una acumulación de deseos e intenciones que repercute de manera perjudicial en todos

56. Soy muy consciente de que no soy sabio en absoluto
Otra de las frases de Sócrates que hacen referencia a la humildad con la que afrontaba su tarea como filósofo

57. Sé amable con todo el mundo, pues cada persona libra algún tipo de batalla
Una de las reflexiones de tipo moral de este filósofo.

58. Nunca temeré o evitaré algo que no conozco
Aquello que no se entiende bien no puede generar miedo, según Sócrates.

59. Me llamo a mí mismo guerrero pacífico, porque las batallas que libramos se producen en el interior
Esta reflexión pone énfasis en el carácter introspectivo de la tarea de Sócrates.

60. La excelencia es un hábito
Para este pensador, uno es lo que hace.

61. El paso del tiempo arruga tu piel, pero la falta de entusiasmo arruga tu alma
Una distinción entre el mundo físico y el del alma.

62. Entender una pregunta es tener ya media respuesta
Una perspectiva según la cual la verdad se intuye ya en las preguntas que llevan a ella.

63. Todas las guerras se producen para acumular riquezas
La de Sócrates era una visión desapasionada sobre las guerras.

64. La mayor bendición cedida a la humanidad puede venir de la mano de la locura
Curiosa manera de entender las posibilidades que trae consigo un modo no convencional de pensar.

65. El hecho de no tener grandes deseos es algo divino
Otra de las frases de Sócrates sobre el ascetismo con el que enfrentaba la vida.

66. Para encontrarte a ti mismo, piensa por ti mismo
Un sencillo aforismo sobre la filosofía.

67. Las mentiras son las mayores asesinas, pues matan la verdad
La búsqueda de lo verdadero era una de las principales máximas de vida de este filósofo.

68. La envidia es la úlcera del alma
Curiosa manera de hablar sobre la envidia en términos morales.

69. Este es un universo que no favorece al tímido
Una reflexión acerca del modo en el que la sociedad griega valoraba este rasgo de personalidad.

70. Nada se aprende tan bien como lo que es descubierto
Otra de las reflexiones sobre el proceso de aprendizaje.

71. En cualquier dirección que recorras el alma, nunca tropezarás con sus límites
Sócrates consideraba que el alma de cualquier persona era inmensa e infinita.

72. A partir de los deseos más profundos, vienen a menudo los odios más mortales
Este filósofo griego reflexionó durante toda su vida sobre los deseos más importantes del hombre: el amor y el idio.

73. No puedo enseñar nada a nadie. Sólo puedo hacerles pensar
Su sistema de pensamiento consistía en no enseñar nada a nadie sino hacer que los demás descubrieran cada uno de los conocimientos.

74. Comenzar bien no es poco, pero tampoco es mucho
Para llegar a la verdad, comenzar desde un buen punto de partida es esencial.

75. No hagas nada que sea vergonzoso, ni en presencia de nadie ni en secreto. Sea tu primera ley… respetarte a ti mismo
Sócrates difundió una serie de códigos de conducta muy necesarios en su época.

76. El amor no es perfecto
Este célebre pensador nos regaló diversas frases muy interesantes sobre el amor y otros sentimientos de gran importancia.

77. Las verdaderas batallas se libran en el interior
Sócrates dio gran importancia a las batallas y contradicciones que se libran diariamente en un ser humano.

78. Pesa las opiniones, no las cuentes
Para este pensador había opiniones más importantes que otras, de mayor calidad.

79. La comprensión de una pregunta es una respuesta a medias.
Para él, la comprensión era esencial para llegar al encuentro de la verdad de las cosas.

80. Para decir la verdad, poca elocuencia basta.
Según este gran genio de la filosofía occidental, la verdad podía ser hallada por todo el mundo, sin necesidad de tener mucha formación previa.

81. La sabiduría comienza en el reconocimiento de la propia ignorancia
Esta frase resume uno de los pilares del pensamiento socrático: solo quien acepta no saber, está preparado para aprender.

82. No vivas para comer, sino come para vivir
Sócrates promovía una vida sobria y centrada en lo esencial, evitando los excesos materiales y guiándose por la virtud.

83. El verdadero sabio no dice todo lo que piensa, pero siempre piensa todo lo que dice
Una enseñanza sobre la prudencia y la responsabilidad en el uso del lenguaje.

84. No mires con desprecio al que tropieza, sino ayuda a levantar al que cae
Para Sócrates, la ética no era solo conocimiento, sino también acción y solidaridad con el otro.

85. El tiempo es el sabio que da respuestas a quien sabe esperar
Una reflexión sobre la paciencia como parte del proceso de crecimiento personal y búsqueda del conocimiento.

86. Nadie es libre si no es dueño de sí mismo
La libertad interior es, para Sócrates, la única verdadera, y solo se alcanza mediante el dominio propio y la razón.

87. La vida sin búsqueda no merece ser vivida
Una de sus frases más conocidas, con la que defendía la importancia de la introspección y el pensamiento crítico.

88. No temas ser impopular si estás en lo cierto
Una invitación a actuar con integridad y valentía, incluso si eso implica ir contra la opinión de la mayoría.

89. Educar no es dar carrera para vivir, sino templar el alma para las dificultades de la vida
Para Sócrates, la educación era una preparación para la virtud, más allá de la utilidad inmediata.

90. No hay mayor riqueza que tener un alma en paz
La serenidad interior, alcanzada a través del conocimiento y la virtud, era para él la mayor de las fortunas.



Diccionarios filosóficos.




No sale

Diccionario filosófico marxista · 1946




Sócrates (469-399 a.n.e.)

Filósofo idealista de la Grecia antigua, adversario del materialismo, de las ciencias naturales y del ateísmo. El círculo aristocrático agrupado alrededor de Sócrates era el centro de la lucha ideológica y política contra la democracia de Atenas. Formaban parte de ese círculo: Platón (ver), Critias (quien después de la derrota de la democracia encabezó a los treinta tiranos de Atenas), los traidores Alcibíades y Jenofonte. Poco después de la victoria de la reacción, fue restaurado el poder democrático y Sócrates condenado a muerte por su actividad antipopular. Sócrates no dejó ninguna obra escrita, pero su doctrina se había difundido ampliamente y llegó hasta nosotros gracias a los escritos de Platón, Jenofonte y Aristófanes. Según Sócrates, el objeto de la filosofía es el de enseñar la virtud. A este efecto, es preciso conocer previamente las normas éticas generales, el bien universal, pues la virtud y el conocimiento no forman más que una unidad. El conocimiento de sí, fuente de la virtud, comienza por la duda. “Sólo sé que no sé nada”, repetía Sócrates. El método socrático tiene por objeto el descubrimiento de la “verdad” por medio de las disensiones. Proponiendo preguntas a sus interlocutores, Sócrates los llevaba a reconocer su ignorancia (“ironía”), después a adquirir conciencia de la virtud, o dicho de otro modo, ayudaba al pensamiento a “dar a luz” (“mayéutica”). La noción general del bien estaba determinada por la confrontación de una serie de casos particulares (“inducción”). Este método, que es coronado por la división de los conceptos en géneros y especies (“definición”), fue una de las fuentes de la dialéctica idealista del discípulo de Sócrates, Platón. Sócrates repudiaba el conocimiento de la naturaleza y consideraba que el hombre no puede acceder a él. Predicaba la teleología vulgar.

Diccionario filosófico abreviado · 1959:474-475



Sócrates (469-399)

Filósofo de la antigua Grecia, autor de una doctrina que señala un viraje del naturalismo materialista al idealismo. Vivió y enseñó en Atenas, donde tuvo numerosos discípulos: Platón, Antístenes, Aristipo, Euclides de Megara. Acerca de la doctrina de Sócrates, que no escribió nada, sólo se puede juzgar por los testimonios de Platón y Aristóteles. La estructura del mundo, la naturaleza física de las cosas, son incognoscibles: solamente podemos conocernos a nosotros mismos, Sócrates expresó esta manera de concebir el objeto del conocimiento mediante la fórmula: “Conócete a ti mismo”. El objetivo supremo del saber no es de carácter teórico, sino práctico: el arte de vivir. El conocimiento, según Sócrates, es el pensamiento, el concepto sobre lo general. Los conceptos se ponen de manifiesto por medio de la definición, y se generalizan mediante la inducción. El propio Sócrates dio ejemplos de definición y generalización de conceptos éticos (por ejemplo, de la virtud, de la justicia). La definición de un concepto es precedida de una conversación en cuyo transcurso, por medio de preguntas sucesivas, se hace ver al interlocutor que se contradice a sí mismo. El descubrimiento de las contradicciones permite desechar el conocimiento aparente, y la inquietud en que ello sume al entendimiento, estimula a pensar en busca de la verdad auténtica. Sócrates comparaba sus métodos de investigación con el “arte de la comadrona”; su método de preguntas que presupone una actitud crítica frente a las afirmaciones dogmáticas, ha recibido el nombre de “ironía” socrática. La ética de Sócrates es racionalista: a juicio de Sócrates, las malas acciones se deben únicamente a la ignorancia y no hay nadie que sea malo por su propia voluntad.

Diccionario filosófico · 1965:436



Sócrates (469-399 a.n.e.)

Filósofo antiguo griego, cuya doctrina marca el viraje del naturalismo materialista al idealismo. Vivió en Atenas donde tenía numerosos discípulos: Platón, Antístenes, Arístipo y otros. De la doctrina de Sócrates, que no escribió nada, sólo podemos juzgar por los testimonios de Platón y Aristóteles. La estructura del mundo y la naturaleza física de las cosas son incognoscibles; sólo podemos conocernos a nosotros mismos. Sócrates expresó esta comprensión del objeto del conocimiento con la fórmula de “conócete a tí mismo”. Según Sócrates, el conocimiento es idea, concepto de lo general. Los conceptos se ponen en claro a través de las definiciones y se generalizan mediante la inducción. El propio Sócrates dio ejemplos de definición y generalización de los conceptos éticos (por ejemplo, del coraje, de la justicia). A la definición del concepto le precede la charla, en el curso de la cual por medio de una serie de preguntas consecutivas se revelan las contradicciones del interlocutor. Al descubrir las contradicciones, se elimina el conocimiento falso, y la intranquilidad que se apodera del intelecto estimula el pensamiento a buscar la verdad auténtica.
 El método de preguntas que usaba Sócrates y que suponen una actitud crítica hacia las afirmaciones dogmáticas recibió el nombre de “ironía” socrática. La ética de Sócrates es racionalista: los actos malos son engendrados únicamente por la ignorancia; nadie puede ser malo por buena voluntad.

Diccionario de filosofía · 1984:406



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