90 (89)
1Oración de Moisés, hombre de Dios. |Señor, tú has sido nuestro refugio | de generación en generación.
2Antes que naciesen los montes | o fuera engendrado el orbe de la tierra, | desde siempre y por siempre tú eres Dios.
3Tú reduces el hombre a polvo, | diciendo: «Retornad, hijos de Adán».
4Mil años en tu presencia son un ayer que pasó; | una vela nocturna.
5Si tú los retiras | son como un sueño, | como hierba que se renueva: 6que florece y se renueva por la mañana, | y por la tarde la siegan y se seca.
7¡Cómo nos ha consumido tu cólera | y nos ha trastornado tu indignación! 8Pusiste nuestras culpas ante ti, | nuestros secretos ante la luz de tu mirada: 9y todos nuestros días pasaron bajo tu cólera, | y nuestros años se acabaron como un suspiro.
10Aunque uno viva setenta años, | y el más robusto hasta ochenta, | la mayor parte son fatiga inútil, | porque pasan aprisa y vuelan.
11¿Quién conoce la vehemencia de tu ira, | quién ha sentido el peso de tu cólera?
12Enséñanos a calcular nuestros años, | para que adquiramos un corazón sensato.
13Vuélvete, Señor, ¿hasta cuándo? | Ten compasión de tus siervos; 14por la mañana sácianos de tu misericordia, | y toda nuestra vida será alegría y júbilo. 15Danos alegría, por los días en que nos afligiste, | por los años en que sufrimos desdichas.
16Que tus siervos vean tu acción | y sus hijos tu gloria. 17Baje a nosotros la bondad del Señor | y haga prósperas las obras de nuestras manos. | Sí, haga prósperas las obras de nuestras manos.
91 (90)
1Tú que habitas al amparo del Altísimo, | que vives a la sombra del Omnipotente, 2di al Señor: «Refugio mío, alcázar mío, | Dios mío, confío en ti». 3Él te librará de la red del cazador, | de la peste funesta.
4Te cubrirá con sus plumas, | bajo sus alas te refugiarás: | su verdad es escudo y armadura.
5No temerás el espanto nocturno, | ni la flecha que vuela de día, 6ni la peste que se desliza en las tinieblas, | ni la epidemia que devasta a mediodía. 7Caerán a tu izquierda mil, | diez mil a tu derecha; | a ti no te alcanzará.
8Nada más mirar con tus ojos, | verás la paga de los malvados, 9porque hiciste del Señor tu refugio, | tomaste al Altísimo por defensa.
10No se acercará la desgracia, | ni la plaga llegará hasta tu tienda, 11porque a sus ángeles ha dado órdenes | para que te guarden en tus caminos.
12Te llevarán en sus palmas, | para que tu pie no tropiece en la piedra; 13caminarás sobre áspides y víboras, | pisotearás leones y dragones.
14«Se puso junto a mí: lo libraré; | lo protegeré porque conoce mi nombre; 15me invocará y lo escucharé. | Con él estaré en la tribulación, | lo defenderé, lo glorificaré, 16lo saciaré de largos días | y le haré ver mi salvación».
92 (91)
1Salmo. Cántico. Para el día del sábado. 2Es bueno dar gracias al Señor | y tocar para tu nombre, oh Altísimo; 3proclamar por la mañana tu misericordia | y de noche tu fidelidad, 4con arpas de diez cuerdas y laúdes, | sobre arpegios de cítaras.
5Tus acciones, Señor, son mi alegría, | y mi júbilo, las obras de tus manos.
6¡Qué magníficas son tus obras, Señor, | qué profundos tus designios!
7El ignorante no los entiende | ni el necio se da cuenta. 8Aunque germinen como hierba los malvados | y florezcan los malhechores, serán destruidos para siempre. | 9Tú, en cambio, Señor, eres excelso por los siglos.
10Porque tus enemigos, Señor, perecerán, | los malhechores serán dispersados; 11pero a mí me das la fuerza de un búfalo | y me unges con aceite nuevo.
12Mis ojos despreciarán a mis enemigos; | y de los malvados que se levantan contra mí, | mis oídos escucharán desventuras.
13El justo crecerá como una palmera, | se alzará como un cedro del Líbano: 14plantado en la casa del Señor, | crecerá en los atrios de nuestro Dios; 15en la vejez seguirá dando fruto | y estará lozano y frondoso, 16para proclamar que el Señor es justo, | mi Roca, en quien no existe la maldad.
93 (92)
1El Señor reina, vestido de majestad; | el Señor, vestido y ceñido de poder: | así está firme el orbe y no vacila. 2Tu trono está firme desde siempre, | y tú eres eterno.
3Levantan los ríos, Señor, | levantan los ríos su voz, | levantan los ríos su fragor; 4pero más que la voz de aguas caudalosas, | más potente que el oleaje del mar, | más potente en el cielo es el Señor.
5Tus mandatos son fieles y seguros; | la santidad es el adorno de tu casa, | Señor, por días sin término.
94 (93)
1Dios de la venganza, Señor, | Dios de la venganza, resplandece. 2Levántate, juzga la tierra, | paga su merecido a los soberbios.
3¿Hasta cuándo, Señor, los culpables, | hasta cuando triunfarán los culpables?
4Discursean profiriendo insolencias, | se jactan los malhechores.
5Trituran, Señor, a tu pueblo, | oprimen a tu heredad; 6asesinan a viudas y forasteros, | degüellan a los huérfanos, 7y comentan: «Dios no lo ve, | el Dios de Jacob no se entera».
8Enteraos, los más necios del pueblo, | ignorantes, ¿cuándo discurriréis?
9El que plantó el oído ¿no va a oír? | El que formó el ojo ¿no va a ver?
10El que educa a los pueblos ¿no va a castigar? | El que instruye al hombre ¿no va a saber?
11Sabe el Señor que los pensamientos del hombre | son insustanciales.
12Dichoso el hombre a quien tú educas, | al que enseñas tu ley, 13dándole descanso tras los años duros, | mientras al malvado le cavan la fosa.
14Porque el Señor no rechaza a su pueblo, | ni abandona su heredad: 15el juicio retornará a la justicia, | y la seguirán todos los rectos de corazón.
16¿Quién se pone a mi favor | contra los perversos, | quién se coloca a mi lado | frente a los malhechores?
17Si el Señor no me hubiera auxiliado, | ya estaría yo habitando en el silencio.
18Cuando pensaba que iba a tropezar, | tu misericordia, Señor, me sostenía; 19cuando se multiplican mis preocupaciones, | tus consuelos son mi delicia.
20¿Podrá aliarse contigo un tribunal inicuo | que dicta injusticias en nombre de la ley?
21Aunque atenten contra la vida del justo | y condenen a muerte al inocente, 22el Señor será mi alcázar, | Dios será mi roca de refugio. 23Él les pagará su iniquidad, | los destruirá por sus maldades, | los destruirá el Señor, nuestro Dios.
95 (94)
1Venid, aclamemos al Señor, | demos vítores a la Roca que nos salva; 2entremos a su presencia dándole gracias, | aclamándolo con cantos.
3Porque el Señor es un Dios grande, | soberano de todos los dioses: 4tiene en su mano las simas de la tierra, | son suyas las cumbres de los montes; 5suyo es el mar, porque él lo hizo, | la tierra firme que modelaron sus manos.
6Entrad, postrémonos por tierra, | bendiciendo al Señor, creador nuestro.
7Porque él es nuestro Dios, | y nosotros su pueblo, | el rebaño que él guía. Ojalá escuchéis hoy su voz: 8«No endurezcáis el corazón como en Meribá, | como el día de Masá en el desierto; 9cuando vuestros padres me pusieron a prueba | y me tentaron, aunque habían visto mis obras».
10Durante cuarenta años | aquella generación me asqueó, y dije: | «Es un pueblo de corazón extraviado, | que no reconoce mi camino; 11por eso he jurado en mi cólera | que no entrarán en mi descanso».
96 (95)
1Cantad al Señor un cántico nuevo, | cantad al Señor, toda la tierra; 2cantad al Señor, bendecid su nombre, | proclamad día tras día su victoria.
3Contad a los pueblos su gloria, | sus maravillas a todas las naciones; 4porque es grande el Señor, | y muy digno de alabanza, | más temible que todos los dioses
5Pues los dioses de los gentiles no son nada, | mientras que el Señor ha hecho el cielo; 6honor y majestad lo preceden, | fuerza y esplendor están en su templo.
7Familias de los pueblos, aclamad al Señor, | aclamad la gloria y el poder del Señor; 8aclamad la gloria del nombre del Señor, | entrad en sus atrios trayéndole ofrendas.
9Postraos ante el Señor en el atrio sagrado, | tiemble en su presencia la tierra toda.
10Decid a los pueblos: «El Señor es rey: | él afianzó el orbe, y no se moverá; | él gobierna a los pueblos rectamente».
11Alégrese el cielo, goce la tierra, | retumbe el mar y cuanto lo llena; 12vitoreen los campos y cuanto hay en ellos, | aclamen los árboles del bosque, 13delante del Señor, que ya llega, | ya llega a regir la tierra: | regirá el orbe con justicia | y los pueblos con fidelidad.
97 (96)
1El Señor reina, la tierra goza, | se alegran las islas innumerables.
2Tiniebla y nube lo rodean, | justicia y derecho sostienen su trono. 3Delante de él avanza el fuego, | abrasando en torno a los enemigos; 4sus relámpagos deslumbran el orbe, | y, viéndolos, la tierra se estremece.
5Los montes se derriten como cera ante el Señor, | ante el Señor de toda la tierra; 6los cielos pregonan su justicia, | y todos los pueblos contemplan su gloria.
7Los que adoran estatuas se sonrojan, | los que ponen su orgullo en los ídolos. | Adoradlo todos sus ángeles.
8Lo oye Sión, y se alegra; | se regocijan las ciudades de Judá | por tus sentencias, Señor; 9porque tú eres, Señor, | Altísimo sobre toda la tierra, | encumbrado sobre todos los dioses.
10 Odiad el mal los que amáis al Señor: | él protege la vida de sus fieles | y los libra de los malvados.
11Amanece la luz para el justo, | y la alegría para los rectos de corazón.
12Alegraos, justos, con el Señor, | celebrad su santo nombre.
98 (97)
1Salmo.| Cantad al Señor un cántico nuevo, | porque ha hecho maravillas. | Su diestra le ha dado la victoria, | su santo brazo.
2El Señor da a conocer su salvación, | revela a las naciones su justicia.
3Se acordó de su misericordia y su fidelidad | en favor de la casa de Israel. | Los confines de la tierra han contemplado | la salvación de nuestro Dios.
4Aclama al Señor, tierra entera; | gritad, vitoread, tocad.
5Tañed la cítara para el Señor, | suenen los instrumentos: 6con clarines y al son de trompetas, | aclamad al Rey y Señor.
7Retumbe el mar y cuanto contiene, | la tierra y cuantos la habitan; 8aplaudan los ríos, | aclamen los montes 9al Señor, que llega | para regir la tierra. | Regirá el orbe con justicia | y los pueblos con rectitud.
99 (98)
1El Señor reina, tiemblen las naciones; | sentado sobre querubines, vacile la tierra. 2El Señor es grande en Sión, | encumbrado sobre todos los pueblos. 3Reconozcan tu nombre, grande y terrible: | ¡Él es santo!
4El rey poderoso ama la justicia, | tú has establecido la rectitud; | tú administras en Jacob la justicia y el derecho.
5Ensalzad al Señor, Dios nuestro, | postraos ante el estrado de sus pies: | ¡Él es santo!
6Moisés y Aarón con sus sacerdotes, | Samuel con los que invocan su nombre, | invocaban al Señor, y él respondía.
7Dios les hablaba desde la columna de nube; | oyeron sus mandatos y la ley que les dio.
8Señor, Dios nuestro, tú les respondías, | tú eras para ellos un Dios de perdón, | un Dios que castiga sus maldades.
9Ensalzad al Señor, Dios nuestro, | postraos ante su monte santo: | ¡Santo es el Señor, nuestro Dios!
100 (99)
1Salmo; para la acción de gracias. Aclama al Señor, tierra entera, 2servid al Señor con alegría, | entrad en su presencia con vítores.
3Sabed que el Señor es Dios: | que él nos hizo y somos suyos, | su pueblo y ovejas de su rebaño.
4Entrad por sus puertas con acción de gracias, | por sus atrios con himnos, | dándole gracias y bendiciendo su nombre: 5«El Señor es bueno, | su misericordia es eterna, | su fidelidad por todas las edades».
101 (100)1Salmo de David. |Voy a cantar la bondad y la justicia, | para ti es mi música, Señor; 2voy a explicar el camino perfecto: | ¿cuándo vendrás a mí? Andaré con rectitud de corazón | dentro de mi casa; 3no pondré mis ojos | en intenciones viles. | Aborrezco al que obra mal, | no se juntará conmigo. 4Lejos de mí el corazón torcido, | no aprobaré al malvado.
5Al que en secreto difama a su prójimo | lo haré callar; | ojos engreídos, corazones arrogantes | no los soportaré. 6Pongo mis ojos en los que son leales, | ellos vivirán conmigo; | el que sigue un camino perfecto, | ese me servirá.
7No habitará en mi casa | el que actúa con soberbia; | el que dice mentiras | no durará en mi presencia. 8Cada mañana haré callar | a los hombres malvados, | para excluir de la ciudad del Señor | a todos los malhechores.
102 (101)
1Oración de un afligido que, en su congoja, desahoga su pena ante el Señor.
2Señor, escucha mi oración, | que mi grito llegue hasta ti; 3no me escondas tu rostro | el día de la desgracia. | Inclina tu oído hacia mí; | cuando te invoco, | escúchame enseguida.
4Que mis días se desvanecen como humo, | mis huesos queman como brasas; 5mi corazón está agostado como hierba, | me olvido de comer mi pan; 6con la violencia de mis quejidos, | se me pega la piel a los huesos.
7Estoy como lechuza en la estepa, | como búho entre ruinas; 8estoy desvelado, gimiendo, | como pájaro sin pareja en el tejado.
9Mis enemigos me insultan sin descanso; | furiosos contra mí, me maldicen.
10En vez de pan, como ceniza, | mezclo mi bebida con llanto, 11por tu cólera y tu indignación, | porque me alzaste en vilo y me tiraste; 12mis días son una sombra que se alarga, | me voy secando como la hierba.
13Tú, en cambio, permaneces para siempre, | y tu nombre de generación en generación.
14Levántate y ten misericordia de Sión, | que ya es hora y tiempo de misericordia.
15Tus siervos aman sus piedras, | se compadecen de sus ruinas; 16los gentiles temerán tu nombre; | los reyes del mundo, tu gloria.
17Cuando el Señor reconstruya Sión, | y aparezca en su gloria, 18y se vuelva a las súplicas de los indefensos, | y no desprecie sus peticiones.
19Quede esto escrito para la generación futura, | y el pueblo que será creado alabará al Señor.
20Que el Señor ha mirado desde su excelso santuario, | desde el cielo se ha fijado en la tierra, 21para escuchar los gemidos de los cautivos | y librar a los condenados a muerte.
22Para anunciar en Sión el nombre del Señor, | y su alabanza en Jerusalén, 23cuando se reúnan unánimes los pueblos | y los reyes para dar culto al Señor.
24Él agotó mis fuerzas en el camino, | acortó mis días; 25y yo dije: «Dios mío, no me arrebates en la mitad de mis días». | Tus años duran por todas las generaciones: 26al principio cimentaste la tierra, | y el cielo es obra de tus manos.
27Ellos perecerán, tú permaneces; | se gastarán como la ropa, | serán como un vestido que se muda. 28Tú, en cambio, eres siempre el mismo, | tus años no se acabarán.
29Los hijos de tus siervos vivirán seguros, | su linaje durará en tu presencia.
103 (102)
1De David. |Bendice, alma mía, al Señor, | y todo mi ser a su santo nombre. 2Bendice, alma mía, al Señor, | y no olvides sus beneficios.
3Él perdona todas tus culpas | y cura todas tus enfermedades; 4él rescata tu vida de la fosa, | y te colma de gracia y de ternura; 5él sacia de bienes tus días, | y como un águila | se renueva tu juventud.
6El Señor hace justicia | y defiende a todos los oprimidos; 7enseñó sus caminos a Moisés | y sus hazañas a los hijos de Israel.
8El Señor es compasivo y misericordioso, | lento a la ira y rico en clemencia. 9No está siempre acusando | ni guarda rencor perpetuo; 10no nos trata como merecen nuestros pecados | ni nos paga según nuestras culpas.
11Como se levanta el cielo sobre la tierra, | se levanta su bondad sobre los que lo temen; 12como dista el oriente del ocaso, | así aleja de nosotros nuestros delitos.
13Como un padre siente ternura por sus hijos, | siente el Señor ternura por los que lo temen; 14porque él conoce nuestra masa, | se acuerda de que somos barro.
15Los días del hombre duran lo que la hierba, | florecen como flor del campo, 16que el viento la roza, y ya no existe, | su terreno no volverá a verla.
17Pero la misericordia del Señor | dura desde siempre y por siempre, | para aquellos que lo temen; | su justicia pasa de hijos a nietos: 18para los que guardan la alianza | y recitan y cumplen sus mandatos.
19El Señor puso en el cielo su trono, | su soberanía gobierna el universo.
20Bendecid al Señor, ángeles suyos, | poderosos ejecutores de sus órdenes, | prontos a la voz de su palabra.
21Bendecid al Señor, ejércitos suyos, | servidores que cumplís sus deseos.
22Bendecid al Señor, todas sus obras, | en todo lugar de su imperio. | ¡Bendice, alma mía, al Señor!
104 (103)
1Bendice, alma mía, al Señor: |¡Dios mío, qué grande eres! | Te vistes de belleza y majestad, 2la luz te envuelve como un manto. | Extiendes los cielos como una tienda, 3construyes tu morada sobre las aguas; | las nubes te sirven de carroza, | avanzas en las alas del viento; 4los vientos te sirven de mensajeros; | el fuego llameante, de ministro.
5Asentaste la tierra sobre sus cimientos, | y no vacilará jamás; 6la cubriste con el manto del océano, | y las aguas se posaron sobre las montañas; 7pero a tu bramido huyeron, | al fragor de tu trueno se precipitaron, 8mientras subían los montes y bajaban los valles: | cada cual al puesto asignado.
9Trazaste una frontera que no traspasarán, | y no volverán a cubrir la tierra. 10De los manantiales sacas los ríos, | para que fluyan entre los montes; 11en ellos beben las fieras de los campos, | el asno salvaje apaga su sed; 12junto a ellos habitan las aves del cielo, | y entre las frondas se oye su canto.
13Desde tu morada riegas los montes, | y la tierra se sacia de tu acción fecunda; 14haces brotar hierba para los ganados, | y forraje para los que sirven al hombre. | Él saca pan de los campos, 15y vino que le alegra el corazón; | aceite que da brillo a su rostro, | y el pan que le da fuerzas.
16Se llenan de savia los árboles del Señor, | los cedros del Líbano que él plantó: 17allí anidan los pájaros, | en su cima pone casa la cigüeña.
18Los riscos son para las cabras, | las peñas son madriguera de erizos.
19Hiciste la luna con sus fases, | el sol conoce su ocaso.
20Pones las tinieblas y viene la noche, | y rondan las fieras de la selva; 21los cachorros del león rugen por la presa, | reclamando a Dios su comida.
22Cuando brilla el sol, se retiran | y se tumban en sus guaridas; 23el hombre sale a sus faenas, | a su labranza hasta el atardecer.
24Cuántas son tus obras, Señor, | y todas las hiciste con sabiduría; | la tierra está llena de tus criaturas.
25Ahí está el mar: ancho y dilatado, | en él bullen, sin número, | animales pequeños y grandes; 26lo surcan las naves, y el Leviatán | que modelaste para que retoce.
27Todos ellos aguardan | a que les eches comida a su tiempo: 28se la echas, y la atrapan; | abres tu mano, y se sacian de bienes; 29escondes tu rostro, y se espantan; | les retiras el aliento, y expiran | y vuelven a ser polvo; 30envías tu espíritu, y los creas, | y repueblas la faz de la tierra.
31Gloria a Dios para siempre, | goce el Señor con sus obras; 32cuando él mira la tierra, ella tiembla; | cuando toca los montes, humean.
33Cantaré al Señor, | tocaré para mi Dios mientras exista: 34que le sea agradable mi poema, | y yo me alegraré con el Señor.
35Que se acaben los pecadores en la tierra, | que los malvados no existan más. | ¡Bendice, alma mía, al Señor! | ¡Aleluya!
105 (104)
1Dad gracias al Señor, invocad su nombre, | dad a conocer sus hazañas a los pueblos.
2Cantadle al son de instrumentos, | hablad de sus maravillas, 3gloriaos de su nombre santo, | que se alegren los que buscan al Señor.
4Recurrid al Señor y a su poder, | buscad continuamente su rostro.
5Recordad las maravillas que hizo, | sus prodigios, las sentencias de su boca.
6¡Estirpe de Abrahán, su siervo; | hijos de Jacob, su elegido! 7El Señor es nuestro Dios, | él gobierna toda la tierra.
8Se acuerda de su alianza eternamente, | de la palabra dada, por mil generaciones; 9de la alianza sellada con Abrahán, | del juramento hecho a Isaac.
10Confirmado como ley para Jacob, | como alianza eterna para Israel: 11«A ti te daré el país cananeo, | como lote de vuestra heredad».
12Cuando eran unos pocos mortales, | contados, y forasteros en el país, 13cuando erraban de pueblo en pueblo, | de un reino a otra nación, 14a nadie permitió que los molestase, | y por ellos castigó a reyes: 15«No toquéis a mis ungidos, | no hagáis mal a mis profetas».
16Llamó al hambre sobre aquella tierra: | cortando el sustento de pan; 17por delante había enviado a un hombre, | a José, vendido como esclavo; 18le trabaron los pies con grillos, | le metieron el cuello en la argolla, 19hasta que se cumplió su predicción, | y la palabra del Señor lo acreditó.
20El rey lo mandó desatar, | el Señor de pueblos le abrió la prisión, 21lo nombró administrador de su casa, | señor de todas sus posesiones, 22para que a su gusto instruyera a los príncipes | y enseñase sabiduría a los ancianos.
23Entonces Israel entró en Egipto, | Jacob se hospedó en la tierra de Cam. 24Dios hizo a su pueblo muy fecundo, | más poderoso que sus enemigos.
25A estos les cambió el corazón | para que odiasen a su pueblo | y usaran malas artes con sus siervos.
26Pero envió a Moisés, su siervo, | y a Aarón, su escogido, 27que hicieron contra ellos sus signos, | prodigios en la tierra de Cam.
28Envió la oscuridad, y oscureció, | pero ellos resistieron a sus palabras; 29convirtió sus aguas en sangre, | y dio muerte a sus peces; 30su tierra pululaba de ranas, | hasta en la alcoba del rey.
31Ordenó que vinieran tábanos | y mosquitos por todo el territorio; 32les dio en vez de lluvia granizo, | llamas de fuego por su tierra; 33e hirió higueras y viñas, | tronchó los árboles del país.
34Ordenó que viniera la langosta, | saltamontes innumerables, 35que roían la hierba de su tierra, | y devoraron los frutos de sus campos.
36Hirió de muerte a los primogénitos del país, | primicias de su virilidad.
37Sacó a su pueblo cargado de oro y plata, | entre sus tribus nadie enfermaba; 38los egipcios se alegraban de su marcha, | porque los había sobrecogido el terror.
39Tendió una nube que los cubriese, | y un fuego que los alumbrase de noche. 40Lo pidieron, y envió codornices, | los sació con pan del cielo; 41hendió la peña, y brotaron las aguas, | que corrieron en ríos por el desierto.
42Porque se acordaba de la palabra sagrada, | que había dado a su siervo Abrahán.
43Sacó a su pueblo con alegría, | a sus escogidos con gritos de triunfo. 44Les asignó las tierras de los gentiles, | y poseyeron las haciendas de las naciones: 45para que guarden sus decretos, | y cumplan su ley.
106 (105)
1¡Aleluya! | Dad gracias al Señor porque es bueno, | porque es eterna su misericordia.
2¿Quién podrá contar las hazañas de Dios, | pregonar toda su alabanza?
3Dichosos los que respetan el derecho | y practican siempre la justicia. 4Acuérdate de mí | por amor a tu pueblo, | visítame con tu salvación: 5para que vea la dicha de tus escogidos, | y me alegre con la alegría de tu pueblo, | y me gloríe con tu heredad.
6Hemos pecado como nuestros padres, | hemos cometido maldades e iniquidades.
7Nuestros padres en Egipto | no comprendieron tus maravillas; | no se acordaron de tu abundante misericordia, | se rebelaron junto al mar, | junto al mar Rojo; 8pero él los salvó por amor de su nombre, | para manifestar su poder.
9Increpó al mar Rojo, y se secó; | los condujo por el abismo | como por tierra firme; 10los salvó de la mano del adversario, | los rescató del puño del enemigo; 11las aguas cubrieron a los atacantes, | y ni uno solo se salvó: 12entonces creyeron sus palabras, | cantaron su alabanza.
13Bien pronto olvidaron sus obras, | y no se fiaron de sus planes: 14ardían de avidez en el desierto | y tentaron a Dios en la estepa.
15Él les concedió lo que pedían, | y los hartó hasta saciarlos. 16Envidiaron a Moisés en el campamento, | y a Aarón, el consagrado al Señor: 17se abrió la tierra y se tragó a Datán, | se cerró sobre Abirón y sus secuaces; 18un fuego abrasó a su banda, | una llama consumió a los malvados. 19En Horeb se hicieron un becerro, | adoraron un ídolo de fundición; 20cambiaron su gloria por la imagen | de un toro que come hierba.
21Se olvidaron de Dios, su salvador, | que había hecho prodigios en Egipto, 22maravillas en la tierra de Cam, | portentos junto al mar Rojo. 23Dios hablaba ya de aniquilarlos; | pero Moisés, su elegido, | se puso en la brecha frente a él, | para apartar su cólera del exterminio.
24Despreciaron una tierra envidiable, | no creyeron en su palabra; 25murmuraban en las tiendas, | no escucharon la voz del Señor.
26Él alzó la mano y juró | que los haría morir en el desierto, 27que dispersaría su estirpe por las naciones | y los aventaría por los países.
28Se acoplaron con Baal Peor, | comieron de lo ofrecido a los muertos; 29provocaron a Dios con sus perversiones, | y los asaltó una plaga; 30pero Pinjás se levantó e hizo justicia, | y la plaga cesó; 31esto se le computó como justicia | por generación sin término.
32Lo irritaron junto a las aguas de Meribá, | Moisés tuvo que sufrir por culpa de ellos; 33le habían amargado el alma, | y desvariaron sus labios.
34No exterminaron a los pueblos | que el Señor les había mandado; 35emparentaron con los gentiles, | imitaron sus costumbres; 36adoraron sus ídolos | y cayeron en sus lazos.
37Inmolaron a los demonios | sus hijos y sus hijas. 38Derramaron la sangre inocente, | la sangre de sus hijos e hijas, | inmolados a los ídolos de Canaán, | y profanaron la tierra con sangre; 39se mancharon con sus acciones | y se prostituyeron con sus maldades.
40La ira del Señor se encendió contra su pueblo, | y aborreció su heredad; 41los entregó en manos de gentiles, | y sus adversarios los sometieron; 42sus enemigos los tiranizaban | y los doblegaron bajo su poder.
43Cuántas veces los libró; | mas ellos, obstinados en su actitud, | perecían por sus culpas. 44Pero él miró su angustia, | y escuchó sus gritos.
45Recordando su pacto con ellos, | se arrepintió con inmensa misericordia; 46hizo que movieran a compasión | a los que los habían deportado.
47Sálvanos, Señor, Dios nuestro, | reúnenos de entre los gentiles: | daremos gracias a tu santo nombre, | y alabarte será nuestra gloria.
48Bendito sea el Señor, Dios de Israel, | desde siempre y por siempre. | Y todo el pueblo diga: | ¡Amén! ¡Aleluya!
107 (106)
1Dad gracias al Señor porque es bueno, | porque es eterna su misericordia.
2Que lo confiesen los redimidos por el Señor, | los que él rescató de la mano del enemigo, 3los que reunió de todos los países: | oriente y occidente, norte y sur.
4Erraban por un desierto solitario, | no encontraban el camino de ciudad habitada; 5pasaban hambre y sed, | se les iba agotando la vida; 6pero gritaron al Señor en su angustia, | y los arrancó de la tribulación.
7Los guio por un camino derecho, | para que llegaran a una ciudad habitada.
8Den gracias al Señor por su misericordia, | por las maravillas que hace con los hombres.
9Calmó el ansia de los sedientos, | y a los hambrientos los colmó de bienes.
10Yacían en oscuridad y tinieblas, | cautivos de hierros y miserias; 11por haberse rebelado contra los mandamientos, | despreciando el plan del Altísimo.
12Él humilló su corazón con trabajos, | sucumbían y nadie los socorría. 13Pero gritaron al Señor en su angustia, | y los arrancó de la tribulación.
14Los sacó de las sombrías tinieblas, | arrancó sus cadenas.
15Den gracias al Señor por su misericordia, | por las maravillas que hace con los hombres.
16Destrozó las puertas de bronce, | quebró los cerrojos de hierro.
17Estaban enfermos por sus maldades, | por sus culpas eran afligidos; 18aborrecían todos los manjares, | y ya tocaban las puertas de la muerte.
19Pero gritaron al Señor en su angustia, | y los arrancó de la tribulación. 20Envió su palabra para curarlos, | para salvarlos de la perdición.
21Den gracias al Señor por su misericordia, | por las maravillas que hace con los hombres.
22Ofrézcanle sacrificios de alabanza, | y cuenten con entusiasmo sus acciones.
23Entraron en naves por el mar, | comerciando por las aguas inmensas. 24Contemplaron las obras de Dios, | sus maravillas en el océano.
25Él habló y levantó un viento tormentoso, | que alzaba las olas a lo alto: 26subían al cielo, bajaban al abismo, | se sentían sin fuerzas en el peligro, 27rodaban, se tambaleaban como borrachos, | y no les valía su pericia.
28Pero gritaron al Señor en su angustia, | y los arrancó de la tribulación.
29Apaciguó la tormenta en suave brisa, | y enmudecieron las olas del mar.
30Se alegraron de aquella bonanza, | y él los condujo al ansiado puerto.
31Den gracias al Señor por su misericordia, | por las maravillas que hace con los hombres.
32Aclámenlo en la asamblea del pueblo, | alábenlo en el consejo de los ancianos.
33Él transformará los ríos en desierto, | los manantiales de agua en aridez; 34la tierra fértil en marismas, | por la depravación de sus habitantes.
35Transformó el desierto en estanques, | el erial en manantiales de agua.
36Colocó allí a los hambrientos, | y fundaron una ciudad para habitar.
37Sembraron campos, plantaron huertos, | recogieron cosechas. 38Los bendijo y se multiplicaron, | y no les escatimó el ganado.
39Y menguaron, abatidos por el peso | de infortunios y desgracias.
40El mismo que arroja desprecio sobre los príncipes | y los descarrió por una soledad sin caminos, 41levantó a los pobres de la miseria | y multiplicó sus familias como rebaños.
42Los rectos lo ven y se alegran, | a la maldad se le tapa la boca.
43El que sea sabio, que recoja estos hechos | y comprenda la misericordia del Señor.
108 (107)
1Cántico. Salmo de David.
2Mi corazón está firme, Dios mío, | mi corazón está firme, | para ti cantaré y tocaré, gloria mía. 3Despertad, cítara y arpa, | despertaré a la aurora.
4Te daré gracias ante los pueblos, Señor, | tocaré para ti ante las naciones: 5por tu bondad, que es más grande que los cielos; | por tu fidelidad, que alcanza a las nubes.
6Elévate sobre el cielo, Dios mío, | y llene la tierra tu gloria; 7para que se salven tus predilectos, | que tu mano salvadora nos responda.
8Dios habló en su santuario: | «Triunfante, ocuparé Siquén, | parcelaré el valle de Sucot; 9mío es Galaad, mío Manasés, | Efraín es yelmo de mi cabeza, | Judá es mi cetro; 10Moab, una jofaina para lavarme; | sobre Edón echo mi sandalia, | sobre Filistea canto victoria».
11Pero ¿quién me guiará a la plaza fuerte, | quién me conducirá a Edón, 12si tú, oh Dios, nos has rechazado | y no sales ya con nuestras tropas?
13Auxílianos contra el enemigo, | que la ayuda del hombre es inútil.
14Con Dios haremos proezas, | él pisoteará a nuestros enemigos.
símbolo del cristianismo
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