Orden pro Merito Melitensi. |
La Cruz "pro piis meritis" pro Merito Melitensi
Cuando se otorga a los eclesiásticos, tiene la misma cruz que se otorga a los civiles y al personal militar. Sin embargo, esta cinta está cruzada de negro con dos finas líneas rojas y comprende solo dos grados:
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Apellidos judíos. |
Los apellidos que terminan en "-berg" y "-stein" no tienen ninguna raíz en hebreo ni en yiddish. Se inventaron porque los imperios del siglo XVIII necesitaban gravar con impuestos a una población que no usaba apellidos. Los sufijos son, en realidad, palabras alemanas estándar que significan «montaña» y «piedra», respectivamente. Durante siglos, la mayoría de los judíos asquenazíes en Europa no usaban apellidos hereditarios. Seguían el sistema patronímico hebreo tradicional, identificándose por su nombre de pila y el de su padre (por ejemplo, Isaac ben Abraham o Miriam bat Aaron). Este sistema funcionaba bien dentro de comunidades pequeñas y muy unidas. Esto cambió cuando estos imperios modernizaron sus burocracias y se dieron cuenta de que no podían llevar un registro fiable de los ciudadanos para el reclutamiento y los censos sin apellidos fijos. En 1787, el emperador del Sacro Imperio Romano Germánico, José II, emitió un edicto que obligaba a todos los judíos del Imperio Habsburgo a adoptar apellidos alemanes permanentes. Prusia hizo lo mismo en 1812, y el Imperio ruso en 1844. Cuando se vieron obligadas a elegir un apellido, muchas familias judías optaron por nombres ornamentales. El Romanticismo alemán estaba en su apogeo y los nombres inspirados en la naturaleza estaban de moda. Era frecuente combinar prefijos agradables como Gold (oro), Silber (plata), Rosen (rosa) y Löwen (león) con sufijos geográficos y naturales como berg (montaña), stein (piedra), thal (valle) y baum (árbol). Este proceso de combinación dio origen a nombres como Goldberg (Montaña Dorada), Silberstein (Piedra Plateada), Rosenthal (Valle de las Rosas) y Rosenbaum (Rosa). En algunos casos, el proceso de asignación de nombres no era del todo voluntario. Los funcionarios del registro civil a veces asignaban nombres de forma arbitraria. Una larga tradición histórica sugiere que algunos funcionarios corruptos extorsionaban a cambio de nombres rimbombantes como "Goldberg", mientras que a las familias más pobres que no podían pagar se les imponían nombres literales, ocupacionales o incluso despectivos. Si bien estos nombres no tienen origen hebreo, existe una superposición lingüística con el yiddish. Dado que el yiddish es una lengua germánica, las palabras alemanas Berg y Stein tienen cognados directos en yiddish: barg y shteyn . Sin embargo, los nombres en sí fueron registrados oficialmente en alemán estándar por funcionarios gubernamentales. Cuando millones de judíos europeos emigraron posteriormente a América, llevaron consigo estas designaciones burocráticas, consolidando así el vocabulario alemán del siglo XVIII como algunos de los apellidos judíos más reconocibles del mundo. Nota histórica y actualidad de los apellidos. Los judíos han utilizado históricamente nombres patronímicos. En el sistema patronímico judío, el nombre propio puede ir seguido de "ben" o "bar" ("hijo de" en hebreo y arameo, respectivamente) o "bat" (“hija de”) y luego el nombre propio del padre. Así, por ejemplo, Biniamín ben Abraham o Bianiamín bar Abraham, o Sarah bat Abraham. Los apellidos de origen hereditario que existen hoy en día, comenzaron a utilizarse entre los judíos sefarditas en Iberia y en otros lugares en los siglos X y XI; y no se extendieron a los judíos asquenazíes de Alemania o Europa del Este hasta mucho más tarde. La forma patronímica utilizada en la antigüedad se sigue usando en la vida religiosa. Historia Los apellidos no eran desconocidos entre los judíos de la Edad Media, y como los judíos comenzaron a integrarse más con sus conciudadanos, la práctica de utilizar apellidos, además del nombre “sagrado”, empleado sólo en la vida religiosa, creció rápidamente. Por supuesto, entre los sefardíes esta práctica era común casi desde el momento del exilio de España y, probablemente, se hizo aún más común como consecuencia del ejemplo de los marranos, que al aceptar el cristianismo adoptaron en la mayoría de los casos los apellidos de sus padrinos. Entre los asquenazíes, cuyo aislamiento de sus conciudadanos fue mayor, el uso de apellidos hereditarios recién empezó a ser común en el siglo XVIII. La necesidad de agilizar el cobro de impuestos y los servicios de reclutamiento militar que tuvo lugar en el Imperio austríaco, Imperio ruso y en los Estados alemanes en los siglos XVIII y XIX hizo que se promulgaran leyes que obligaban a la población judía a adoptar apellidos hereditarios. El primer Estado en el que fue obligatoria la adopción de apellidos es el Imperio austríaco. En 1787 el emperador José II promulgó un decreto por medio del cual ordenó que todos los judíos del imperio debían elegir un apellido alemán . Los judíos que ya tenían apellidos, podían seguir utilizándolos, y aquellos que no los tenían, estaban obligados a tomar uno, que desde ese momento se convirtió en hereditario. Si un judío no elegía su propio apellido, éste era impuesto por la fuerza por los funcionarios imperiales. Esto condujo a la asignación de apellidos de manera arbitraria (en algunos casos de tono ofensivo). Algunos de los mencionados por Karl Emil Franzos: Drachenblut (sangre de dragón), Ochsenschwanz (cola de toro), Nachtkäfer (escarabajo de la noche), Pulverbestandtheil (componente de pólvora), Temperaturwechsel (cambio de temperatura), Eselskopf (cabeza de asno), Gottlos (impío), Wohlgeruch (fragancia), Veilchenduft (perfume de violetas), Stinker (hediondo), Bettelarm (indigente), Nothleider (necesitado), Geldschrank (caja de caudales), Diamant (diamante), Smaragd (esmeralda), Galgenstrick (horca), Todtschläger (asesino), Taschengreifer (carterista), Durst (sed), Hunger (hambre), Fresser (glotón), Säuger (mamífero), Trinker (bebedor), Weinglas (copa de vino), Schmetterling (mariposa), Elephant (elefante), Nashorn (rinoceronte), Pferd (caballo), Maulwurf (topo). La mayoría de los apellidos se formaron a partir de palabras de la lengua alemana (lengua oficial del imperio). Algunos de estos apellidos se referían a la ocupación, otros reflejaban las características personales, referencias a la naturaleza, etc. Desde la incorporación al Imperio austríaco de nuevos territorios, como resultado de la tercera partición de Polonia (áreas de Cracovia, Lublin y Radom), el régimen de la adopción obligatoria de apellidos se amplió a estas áreas (en 1805). Similares leyes se adoptaron en los Estados alemanes: en Baden en 1790; en Fráncfort del Meno en 1807; en Prusia en 1812; en Baviera y en Mecklemburgo en 1813; en Wurtemberg en 1828; en Sajonia en 1834 y en Oldemburgo en 1852. En Francia, un decreto sobre la obligación de los apellidos hereditarios se publicó en 1808, y su acción se extiende también al imperio Napoleónico. Bajo esta ley, se prohibió la creación de apellidos con los nombres de las ciudades y los nombres bíblicos, tomados de los cristianos. Sin embargo, se permitió seguir utilizando los apellidos existentes de este tipo. En el Imperio ruso, se introdujo una ley que obligaba a adoptar apellidos a los judíos, aprobado por el decreto imperial de diciembre de 1804. La aplicación de este artículo suponía un plazo de dos años, pero en la práctica no logró ejecutarse completamente, por lo que las autoridades se vieron forzadas a promulgar una nueva ley para los judíos, publicada en 1835, para incluir una vez más el artículo correspondiente con el número 16. Otra ley especial, aprobada en 1850, prohibía a los judíos cambiar el apellido, incluso cuando cambiaban a otra religión. En las diez provincias polacas que formaban el Reino de Polonia, con un grado mayor de autonomía dentro del Imperio ruso, los apellidos hereditarios fueron introducidos a los judíos en 1821, a través de la resolución del virrey del Reino de Polonia, Constantino Pávlovich Románov. Inicialmente, la facultad de elegir el apellido estaba en manos de los judíos, pero al demorarse la aplicación, la asignación de apellidos a los judíos fue delegada a los funcionarios locales. En Suiza la Ley sobre la adopción obligatoria de apellidos hereditarios se aprobó en 1863. HebraizaciónLa hebraización de apellidos, o simplemente hebraización, es el fenómeno lingüístico de modificación de un apellido de origen no hebreo a otro de raíz hebrea, que vio su apogeo a principios del siglo XX durante el resurgimiento de los movimientos sionistas y en el marco de las inmigraciones judías a Palestina. Historia La hebraización de apellidos está identificada con el sionismo lingüístico y remonta a la segunda mitad del siglo XIX. Es cuando el propio Eliezer Ben Yehuda (nacido Perlman), artífice del renacimiento de la lengua hebrea, cambió su apellido. Ben Yehuda consideró que la lengua hebrea era parte imprescindible del sionismo práctico, la identidad judía y el retorno a la patria (Patrujo). La hebraización ha sido pues desde sus principios cosa más propia de los judíos de Tierra Santa y menos de los judíos de la diáspora. De igual modo, los judíos contrarios al sionismo, sobre todo una minoría de corrientes jaredíes asquenazíes, han renunciado hablar hebreo dentro de la comunidad, usando el yidis en su lugar. En cambio, otras corrientes jaredíes, incluidos los jaredíes sionistas, aunque no solo, llegaron a hebraizar sus apellidos incluso en sus países de origen. La hebraización llegó a ser práctica común en los años de las inmigraciones masivas a la Palestina británica y tras la fundación del Estado de Israel, y se dio sobre todo en los apellidos de origen germánico y eslavo y mucho menos en los de origen sefardí, mediterráneo y árabe. Esta práctica era muy bien vista en aquellos años (de hecho mal visto era no hacerlo), una señal de unidad, cohesión del pueblo judío y consolidación de una nueva realidad. Tanto era así, que muchas veces el proceso tuvo lugar de forma espontánea y a veces hasta caótica en el propio puerto de llegada. Otra motivación algo más tardía en el caso de los apellidos de origen alemán (comunes en los judíos alemanes, austríacos, bálticos y de Europa del Este) fue el destino de la judería europea durante el Holocausto y el consiguiente deseo de eliminar la identidad alemana de sus nombres (proceso conocido como degermanización). Sin embargo, esta motivación resultó ser secundaria, ya que muchos inmigrantes judíos de la época se quedaban con sus apellidos originales. Características Cuando se habla de hebraización, muchas veces de lo que se trata es de una traducción directa del nombre original al hebreo, como Licht a Or (Luz), Davidsohn a Ben-David (hijo de David) o Löwensohn a Ben-Ari (hijo del león), y muchas otras veces de la elección de vocablos por sonoridad, como los famosos ejemplos de David Ben Gurión, nacido Grün, y Golda Meir, cuyo nombre de casada era Meyersohn. También existen los cambios de apellido sin relación ninguna al nombre original, como el caso ya comentado de Eliezer (Perlman) Ben-Yehuda (literal. hijo de Judá). Cabe destacar también la mucha menos común práctica de hebraización de los nombres personales, como Perer (Pedro) a Shimeón (Simón), en cuyo caso, sin embargo, muchas veces en el ámbito familiar y hasta en círculos más amplios se seguía usando el nombre original. Cartel publicitario de 1926 ofreciendo ayuda en la elección de un apellido hebreo Por otra parte, muchos otros apellidos asquenazíes se quedaron sin ser alterados. Un ejemplo común es el apellido Weiss (origen alemán) o Weisz (origen austríaco y húngaro), ambos derivados de Weiß (blanco), muy común en la población judía y que en su mayor parte se quedaba sin alterarse. Otros apellidos como Lebensohn o Leibensohn a veces se traducían (e. g. Ben-Jaim; hijo de la vida) y muchas veces se quedaban sin traducir, aunque adoptando una ortografía adaptada a la transliteración hebrea. Por lo tanto, el apellido Levenson o Levenzon, un derivado de los anteriores, es un apellido netamente judío. En el caso de la letra alemana Ü, la transliteración de la misma en hebreo produce el sonido de la vocal /i/; por lo que el apellido Grün, por ejemplo, en caso de no ser hebraizado, pasó a ser Grin o Green (voz inglesa), y el apellido München pasó a ser Minchen (pronunciado /Minjen/, lo mismo que el nombre de la ciudad bávara en hebreo). Fenómenos similares ocurren en apellidos que terminan en -mann o que contienen el diptongo alemán ei o el trígrafo sch, que en sus variantes judías cambian en -man, ai y sh respectivamente. La ortografía hebrea, por otra parte, al ser un alfabeto consonántico, no siempre ha seguido las mismas reglas ortográficas en la transliteración de apellidos, por lo que en algunos casos, como el mencionado Weiss, existen varias versiones de su ortografía hebrea con pequeñas diferencias (aunque se pronuncian de igual modo). Como ya mencionado, los apellidos de origen sefardí raramente se han visto afectados por este fenómeno, sobre todo debido a una tradición ibérica históricamente arraigada que no existía en la Europa Central. Apellidos como Toledano («de Toledo») o Sasporta (originado del «Sa Porta» catalán) nunca cambiaron. Actualidad El fenómeno de hebraización de los apellidos sin embargo ha ido perdiendo fuerza con el tiempo (aunque todavía se practica en menor medida en la actualidad), y sobre todo a partir de la década de 1960, siendo Israel ya un hecho, y con la globalización, modernización y establecimiento de relaciones con países antes considerados parte de la diáspora judía, como parte de una nueva contemporaneidad. A ello se ha sumado un nuevo fenómeno de «retorno a las raíces», con la identidad familiar ganando terreno a costa de la identidad nacional (al menos en su vertiente lingüística), produciendo el proceso contrario de «de-hebraización». Este fenómeno va de la mano con otras tendencias, como es la conservación, protección y refuerzo de lenguas judías minoritarias, como el judeoespañol o el yidis, antes abandonadas en pro de un idioma identitario y unificador —el hebreo—, ahora ya convertido en la lengua vehicular e idioma oficial del Estado de Israel. |
El idioma hebreo moderno. |
El idioma hebreo moderno como es su influencia idiomas extranjeros: El vocabulario esta repleto de préstamos de que idiomas. Su estructura y un orden de oración del hebreo antiguo. El hebreo moderno (Ivrit) es un fenómeno lingüístico único en la historia: una lengua que dejó de hablarse cotidianamente durante casi dos milenios y fue revivida a finales del siglo XIX y principios del XX. Para lograr este proceso, se nutrió de sus fuentes históricas pero absorbió una profunda influencia de los idiomas de la diáspora. 1. Influencia de idiomas extranjeros en el vocabulario Aunque el núcleo del hebreo moderno proviene de textos clásicos (biblia, misná y talmud), el vocabulario diario está repleto de préstamos lingüísticos adaptados a la morfología semítica: Idish (Yiddish): Fue la lengua materna de muchos de los primeros revivificadores del hebreo. Aportó una enorme cantidad de modismos, expresiones coloquiales, sufijos y palabras del día a día (por ejemplo, vocablos relacionados con la vida doméstica, emociones o términos informales). Idiomas europeos (Inglés, Alemán, Ruso y Polaco): Con la llegada de inmigrantes de Europa central y oriental, el hebreo adoptó cientos de términos tecnológicos, científicos, políticos y modernos. Palabras como telefon (teléfono), radio, universita (universidad) o internet se integraron al léxico. Árabe: Al convivir en el Medio Oriente con hablantes de árabe, el hebreo moderno incorporó numerosos préstamos, especialmente en el argot popular (slang), la comida, la geografía y expresiones callejeras cotidianas. Arameo y lenguas clásicas (Griego y Latín): Ya desde la época talmúdica el arameo aportó muchísimo vocabulario, y el griego y el latín aportaron términos filosóficos, administrativos y culturales que pasaron primero por la literatura rabínica o internacional. 2. Estructura y orden de la oración: Comparación con el hebreo antiguo. A pesar de la masiva inyección de vocabulario extranjero, la estructura gramatical profunda y la morfología siguen siendo fundamentalmente semíticas (heredadas del hebreo antiguo), aunque con ciertas adaptaciones analíticas europeas: El Orden de la Oración (SVO vs. VSO): Hebreo Antiguo (Bíblico): Su estructura sintáctica canónica era predominantemente VSO (Verbo - Sujeto - Objeto). Las oraciones solían iniciar con la acción (el verbo). Hebreo Moderno: Ha cambiado hacia una estructura SVO (Sujeto - Verbo - Objeto), exactamente igual al inglés, el español y la mayoría de las lenguas europeas. Este cambio drástico se debió a la influencia directa de las lenguas maternas indoeuropeas de los hablantes que revivieron el idioma. La Morfología de Raíces (Shorashim): Se mantiene intacto el sistema semítico clásico de raíces triconsonantes (tres consonantes portadoras de significado) combinadas con patrones de vocales (binyanim para los verbos y mishkalim para los sustantivos). Incluso cuando se inventa una palabra nueva o se adopta un término extranjero (como adaptar un verbo del inglés), este se "mete" dentro de la maquinaria de una raíz hebrea tradicional. Sintaxis y Simplificación: La gramática del hebreo moderno se ha vuelto más analítica y lineal en comparación con el hebreo bíblico, reduciendo ambigüedades y simplificando tiempos verbales y construcciones complejas para facilitar su uso fluido como lengua hablada moderna. Porcentaje de vocabulario originario de otros idiomas. El cálculo exacto del porcentaje de vocabulario extranjero en el hebreo moderno varía según cómo se clasifiquen las palabras (si se cuentan por entradas en el diccionario, por frecuencia de uso en el habla cotidiana, o si se incluyen los préstamos históricos antiguos como el arameo). Sin embargo, los lingüistas coinciden en los siguientes parámetros generales: 1. El predominio de la base Semítica (Nativa) A nivel estructural y de raíces, más del 80% o 85% del vocabulario activo y formal del hebreo moderno proviene de sus fuentes semíticas históricas (hebreo bíblico, rabínico/mishnáico y arameo antiguo). Creación interna (Neologismos): Cuando la Academia de la Lengua Hebrea y los pioneros del idioma necesitaron crear palabras para la modernidad (tecnología, ciencia, instituciones), optaron abrumadoramente por acuñar términos nuevos utilizando las raíces semíticas tradicionales en lugar de importar la palabra extranjera directamente. Se estima que más del 90% de los términos técnicos y modernos formales se crearon de esta manera (por ejemplo, tomar una raíz antigua de "pensar" para crear la palabra "computadora" — majshév). 2. El peso de los préstamos extranjeros modernos Aunque la base estructural es semítica, los préstamos directos de idiomas europeos, el yidis y el árabe conforman una capa fundamental, especialmente en el lenguaje coloquial, el argot (slang), la jerga técnica y los internacionalismos: Préstamos directos e internacionalismos: En el vocabulario cotidiano y en ámbitos específicos (medicina, tecnología global, política internacional), los préstamos de origen europeo (inglés, francés, alemán, ruso) y los internacionalismos de origen griego y latín representan entre un 10% y un 15% del léxico general. El caso del argot y la calle: En el hebreo hablado en la calle (rejonit), la influencia de préstamos del árabe levantino/palestino y del yidis se dispara drásticamente. En una conversación informal, una proporción notable de las palabras de relleno, exclamaciones y términos emocionales provienen de estas dos lenguas de contacto. En resumen Aunque el hebreo moderno suena y funciona en el día a día con una fuerte influencia multicultural, mantiene un núcleo marcadamente semítico. Los préstamos extranjeros puros no dominan cuantitativamente el diccionario general, pero son altamente visibles e indispensables en la cultura popular, la tecnología y la comunicación moderna. Rejonit. El término rejonit (רְחוֹבִית, literalmente "lenguaje de calle" o jerga) es el corazón vivo y dinámico del hebreo moderno hablado. A diferencia del hebreo formal regulado por la Academia de la Lengua Hebrea, el rejonit es el reflejo directo de la calle israelí: un crisol multicultural donde convergen múltiples idiomas, culturas y la historia de los inmigrantes que llegaron a Israel. Características principales del Rejonit Multilingüismo fundacional: Es el espacio donde el hebreo se fusiona sin filtros con el árabe (que aporta una enorme cantidad de términos coloquiales y emocionales), el yidis (con su toque expresivo y doméstico), el ladino, el ruso y, más recientemente, el inglés global. Dinamismo constante: Las palabras, modismos y expresiones nacen, se adaptan o desaparecen rápidamente, impulsados especialmente por los jóvenes, la música (como el rap y el pop israelí) y el servicio militar obligatorio (la Tzahal, que es una gran incubadora de jerga). Ejemplos clásicos del Rejonit según su origen Para entender cómo funciona este "lenguaje de la calle", estos son algunos de los términos más populares y de dónde provienen: 1. Del Árabe (el mayor contribuyente al argot callejero) Sababa (סבבה): Significa "genial", "chévere", "todo bien". Es omnipresente en Israel. Tachles (תַּכְלֶס): Aunque tiene raíces semíticas profundas (del hebreo/arameo, popularizado a través del yidis y adaptado en la calle), se usa para decir "al grano", "la verdad práctica", "sin rodeos". Chaval al hazman (חֲבָל עַל הַזְּמַן): Literalmente "qué pena por el tiempo", se traduce como "¡espectacular!", "alucinante" o "increíble" (para bien o para mal). Masa Israel Journey Arsim / Freja: Términos de la jerga callejera para describir ciertos estereotipos culturales urbanos (a menudo asociados con una actitud ruidosa o bulliciosa). 2. Del Yidis Balagan (בָּלָגָן): Significa "desorden", "caos" o "lío". Se usa constantemente en la vida diaria (por ejemplo, eyze balagan = "qué desastre / qué loquera"). Chutzpah (חֻצְפָּה): Audacia, descaro o una caradura extrema, pero a menudo vista con cierta admiración por la osadía que implica. Freier (פְּרָיֶיר): Un "ingenuo", alguien que se deja manipular o aprovechar por los demás. En la cultura israelí hay un pavor social enorme a "ser un freier". 3. Del Inglés adaptado a la morfología hebrea Lasaheq (לְשָׂחֵק) / to play: En la jerga juvenil se adaptan verbos en inglés metiéndolos en la maquinaria de los binyanim (conjugaciones hebreas) para crear palabras híbridas divertidas del día a día. Términos tecnológicos y de la cultura pop global deformados con acento local. El rejonit demuestra que el hebreo moderno no es un idioma fosilizado en textos antiguos, sino una lengua viva, profundamente sincrética y en constante evolución callejera. Los árabes de Jerusalén porcentaje que hablan hebreo. La situación del dominio del hebreo entre la población árabe de Jerusalén (particularmente en Jerusalén Este, donde reside la inmensa mayoría de los palestinos de la ciudad) difiere notablemente de la de los ciudadanos árabes que viven en el resto de Israel. Mientras que los árabes con ciudadanía israelí que viven en otras regiones suelen alcanzar tasas de bilingüismo fluido muy altas (más del 50-60% con un nivel bueno o muy bueno), en Jerusalén Este el nivel de dominio del hebreo es considerablemente más bajo. Los datos y estudios sociolingüísticos sobre los árabes de Jerusalén revelan las siguientes cifras clave: 1. Niveles de comprensión y dominio del hebreo Diversos estudios demográficos e institucionales (como los del Instituto de Jerusalén para Estudios de Políticas) señalan que el conocimiento del hebreo se divide de la siguiente manera: Bajo o Nulo: Alrededor del 30% al 40% de los residentes árabes de Jerusalén Este afirman no entender ni hablar hebreo en absoluto, o tener un nivel sumamente básico e insuficiente para la vida diaria. Nivel Medio: Cerca de un 30% a 40% posee un nivel funcional o de supervivencia (capaces de comunicarse para trámites simples o en el trabajo, pero con dificultades para leer textos complejos, redactar documentos oficiales o mantener conversaciones fluidas y profundas). Nivel Alto / Fluido: Solo entre un 17% y un 30% (dependiendo del grupo de edad y el sector) reporta tener un dominio alto o fluido del hebreo. 2. Factores que explican el bajo porcentaje de fluidez A pesar de que Jerusalén es una ciudad mixta y el hebreo es indispensable para acceder a servicios gubernamentales, sanidad y mercados laborales formales, existen razones históricas y educativas que explican esta limitación: El sistema educativo: La gran mayoría de los estudiantes árabes en Jerusalén Este siguen el currículo educativo palestino (o variantes administradas localmente) en lugar del currículo oficial israelí. En estas escuelas, la enseñanza del hebreo suele ser escasa, básica o impartida por falta de profesores cualificados. Segregación socioespacial: Jerusalén Este funciona en la práctica como un entorno cultural y lingüísticamente árabe bastante autónomo. Gran parte del comercio, la vida social y los vecindarios son abrumadoramente de habla árabe, lo que reduce la necesidad de practicar el hebreo de manera cotidiana para un sector amplio de la población (especialmente amas de casa y personas que trabajan en negocios locales o autónomos). Brecha generacional: Los jóvenes tienden a mostrar un nivel de hebreo notablemente superior al de los adultos y ancianos, impulsados por la necesidad de integrarse en el mercado laboral israelí, estudiar en universidades israelíes o interactuar con instituciones públicas. En resumen Aunque prácticamente todos los árabes de Jerusalén reconocen que el hebreo es esencial para la movilidad social y laboral, menos de un tercio lo domina con fluidez, y una proporción similar (cerca de un tercio) apenas lo entiende o no lo habla, situándose muy por debajo de la media de los árabes en el resto de Israel. Los ciudadanos árabes de Israel porcentaje que hablan hebreo. Según los datos oficiales de la Oficina Central de Estadísticas de Israel (CBS), el dominio del hebreo entre los ciudadanos árabes de Israel (excluyendo a los residentes de Jerusalén Este, cuyas cifras son significativamente más bajas, tal como se mencionó antes) muestra los siguientes porcentajes generales: Nivel bueno a muy bueno: Alrededor del 53% al 60% de los ciudadanos árabes de Israel califican su nivel de hebreo como "bueno" o "muy bueno", utilizándolo con fluidez como segunda lengua para el trabajo, los estudios superiores y la vida pública. Nivel medio, bajo o nulo: Cerca del 40% al 47% restante reporta un dominio entre moderado y casi nulo, encontrando dificultades para desenvolverse en contextos formales complejos o técnicos en este idioma. Brechas demográficas clave Diferencia de género: Un 66% de los hombres árabes afirma tener un nivel de hebreo de bueno a muy bueno, impulsados principalmente por su mayor participación en el mercado laboral israelí y espacios mixtos. En el caso de las mujeres árabes, el porcentaje con buen dominio baja al 41%, aunque esta brecha se viene reduciendo drásticamente entre las generaciones más jóvenes debido a un mayor acceso a la educación superior y el empleo formal. Brecha generacional: Los jóvenes muestran tasas de bilingüismo notablemente superiores en comparación con los adultos mayores, entre quienes el porcentaje de personas que no manejan el hebreo se eleva considerablemente. |
Jerusalén. |
La calle Sultán Solimán (también conocida como Sultán Suleimán) es una de las principales vías del este de Jerusalén. Ubicada en el Barrio Musulmán, bordea el lado norte y noreste de las murallas de la Ciudad Vieja. Nombre: Rinde homenaje a Solimán el Magnífico, sultán del Imperio Otomano que gobernó entre 1520 y 1566. Importancia histórica: Durante su reinado en el siglo XVI, Solimán ordenó la reconstrucción y restauración de las murallas de la ciudad que hoy conocemos. Puntos de interés: En esta avenida se encuentran importantes accesos a la Ciudad Vieja como la Puerta de Damasco (la más monumental) y la Puerta de Herodes. También destaca por albergar excavaciones arqueológicas importantes, como un antiguo foso defensivo cruzado. La calle que lleva su nombre es la calle más grande y bulliciosa de su vecindario y cuenta con la hermosa Plaza de las Palmeras junto con muchos monumentos históricos. Abajo, cerca del final de la calle, las blancas paredes de piedra caliza del Museo Arqueológico John D. Rockefeller brillan intensamente bajo el sol de Jerusalén. Inaugurado en 1938, con un impresionante techo de seis lados, el museo presenta miles de artefactos excavados en la región durante el mandato británico en Palestina (1920-1948).
El Museo Rockefeller fue diseñado por el arquitecto británico Austen St. Barbe Harrison. Estudiante de arquitectura bizantina e islámica, Harrison hizo un trabajo fabuloso de combinar el diseño oriental y occidental, incorporando largos pasillos con aperturas arqueadas, azulejos armenios, magníficas esculturas y estanques reflectantes. Burj al-Laqlaq o, en español, Torre de la Cigüeña, se encuentra en la esquina noreste de las murallas de la Ciudad Vieja. Como Israel es un importante camino migratorio para las aves, es probable que la torre haya recibido su nombre de las cigüeñas que solían descansar ahí durante sus migraciones. Entre las decoraciones de la torre se encuentra una Estrella de David totalmente incongruente, tomada casi con toda certeza de otro sitio. Antes de 1948, cuando las murallas de la Ciudad Vieja marcaban la frontera jordana, la anfitriona de moda Kati Antonious servía elegantes cenas a la luz de la luna en la azotea de piedra de la enorme torre cuadrada. Kati estaba casada con George, secretario privado del clérigo musulmán más importante de Jerusalén. La pareja vivió un estilo de vida lujoso, y su salón fue envidiado universalmente. De hecho, todos los que formaban parte de la escena internacional, desde jeques árabes hasta políticos y poetas, visitaron su hogar, y continuaron haciéndolo incluso después de que Kati perdiera a su marido en 1942. |









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