Apuntes de clases

Clases de filosofía y ciencias bíblicas del Instituto de Humanidades Luis Campino, y la Parroquia de Guadalupe de Quinta Normal.


viernes, 10 de enero de 2014

1).-Presbiterio José Marcial Umaña Ávila.



Presbiterio José Marcial Umaña Ávila.




 Campo de azur (azul) con una torre de plata, almenada y mazonada de sable (negro).
 lema: que bien, que bien.



Presbítero Católico de gloriosa memoria, que perteneció al clero regular del Arzobispado de  Santiago, fue el Rector del Instituto de Humanidades Luis Campino, cuando cursaba mi educación  media, en las décadas del 80 y 90 del siglo pasado. 
Biografía.

Nació  en  1930 del siglo pasado, fue personaje de su época,  encarnó a la perfección las virtudes, contradicciones o el estilo de vida de su era, una centuria  de grandes transformaciones en Chile y Mundo. 
Nació en una familia de clase media santiaguina, teniendo la vivencia de un siglo de transformaciones urbanas, culturales y políticas desde el epicentro del país. Su infancia y juventud, en las decadas del 30 al 50 se caracterizo en un Santiago, con barrios tradicionales como Brasil, Yungay, Lastarria o República. Su vida familiar transcurría en una casa tradicional urbana  con patios interiores, entre tranvías eléctricos, paseos por el Parque Forestal y el Cerro Santa Lucía.
Estudió en un colegio privado tradicional en el viejo Santiago.Frecuentaba la Biblioteca Nacional, asistía a las obras de teatro en el Teatro Municipal y frecuentaba la Librería Nascimento o los cafés del centro (como el Café Torres). Sus lecturas estaban marcadas por las revistas de la época (Zig-Zag) y las discusiones sobre la politica de la epoca.
Su madurez temprana, de las decadas del 50 al 73,  formó parte de la generación que presenció de cerca la efervescencia de los años 60, el proyecto de la Democracia Cristiana y la posterior Unidad Popular de Salvador Allende.
 Adquirió su primer automóvil (un Citroën "Citroneta" o un Fiat 600) para moverse por la ciudad, hacía sus compras en las tiendas de la calle Ahumada o Huérfanos, y vio nacer los primeros supermercados como el Almac de Providencia.
Estudio teología y filosofía en el Seminario Mayor de los Santos Ángeles Custodios de Santiago, y en la Pontificia Universidad Católica de Chile siendo investido como Presbítero, y formo parte del clero diocesano de la capital.

 Colegio San Marcos. 

 Colegio San Marcos. 

En el año 1969, el padre Mario González fue nombrado párroco de la parroquia de Buen Pastor, quién se desempeñaba además como rector del Seminario Pontificio por lo que solicito no asumir la rectoría del Liceo parroquial El Buen Pastor (hoy Colegio San Marcos), por lo que esta tarea el arzobispado se la encomendó al Padre Marcial Umaña, estableciendo la autonomía pastoral y administrativa del establecimiento educacional en relación a la comunidad parroquial, la que mantenía la propiedad y dominio sobre todos los bienes inmuebles con fines educacionales utilizados por los alumnos. Finalmente considerando que socialmente “el buen pastor” guardaba relación con la congregación para la atención de prisiones femeninas y atención de niños en riesgo social y la decisión de transformar el Liceo gratuito en un Colegio Particular, el Rector Umaña autorizado por el arzobispado modifica el nombre del colegio a su denominación actual Colegio San Marcos.

Esquina de Avenida .Macul y Rodrigo de Araya. Al fondo la Parroquia del Buen Pastor. La calle luce aún adoquines.

La escuela Parroquial El Buen Pastor, ubicado en avenida  Rodrigo de N° Araya 3265, en la comuna de  Macul, en la ciudad de Santiago.

En las decadas del 70  al  80, vio la transformación de la ciudad de Santiago, vio nacer la Línea 1 del Metro de Santiago en 1975, un orgullo de modernidad que transformó su manera de cruzar la capital. Atentó también a la llegada de la televisión en color y los primeros Shopping Centers (el Apumanque en los 80, y más tarde el Parque Arauco).
Experimentó la severa crisis económica de 1982, y su efectos en sociedad, y en especial en el Luis Campino, otorgo becas a familias que no tenian dinero para la matricula.

1980-IV°-Medio-A.- En el centro padre Marcial con alumnos.


Fue rector hasta el año 1981 que cesó del cargo; durante su rectoría el colegio, en el año 1975 deja de llamarse Escuela Parroquial El Buen Pastor para tomar el nombre de Colegio San Marcos. 

Instituto de Humanidades Luis Campino.

Su frase favorita: "Que bien , que bien" 

Fue el Rector del Instituto de Humanidades Luis Campino,  durante el periodo  1982 a 1991, además  fue mi profesor de Religión y  confesor durante este tiempo; como persona era muy simpático, intelectual, inteligente, elegante, refinado, alegre,  y fue el alma del instituto; le gustaba su ministerio, fue una persona recta y digna.
Durante su rectorado  en 1988, el Instituto se trasladó desde la Alameda con Lira, a Avenida Pedro de Valdivia Nº 290, comuna de Providencia, en el lugar que pertenecía al colegio de mujeres "Jean D' Arc", regentado por monjas. 
Durante su rectoría,  se compraron los terrenos aledaños al instituto, a la congregación "Union Mysterium Christi" con el objetivo de construir una nueva entrada monumental al colegio, un casino, un gimnasio  en el tercer piso y un estacionamiento subterráneo de 2 niveles. También se mejoró el campo deportivo del colegio ubicado en la comunidad de Puente Alto, paradero 41 de la Avenida Vicuña Mackenna.
Tengo gratos recuerdo de las actividades recreacionales y religiosas, cuando íbamos al retiro espiritual de Punta de Tralca, en la Isla Negra, en el litoral central, el padre marcial era el centro de las actividades.
Hice la primera comunión y la confirmación  ante él. 

En su madurez tardía y cambio de siglo, en la decada del 90, su ciudad natal, vivió el cambio de clima cultural con la apertura de nuevos espacios de debate y entretención. resenció cómo el Santiago de su infancia (el centro histórico) se transformaba en un polo financiero e institucional, mientras la ciudad crecía de forma desmedida hacia la periferia y el sector oriente ("Sanhattan" en Las Condes/Vitamacura), lo mismo para Maipu, y el sector  cordillera

Fallecimiento

El padre Marcial fue que me preparo para los sacramentos
de la  primera comunión y la confirmación. 

El padre don Marcial Umaña Avila falleció el jueves 21 de Diciembre del año 2000; Como conclusión de su vida, fue un hombre de su época, nacido, criado y fallecido en el siglo XX, participó con entusiasmo en la reforma del Concilio Vaticano II de la Iglesia Católica. Murió por un problema hepático, era persona que le gustaba mucho la buena mesa. 
Una vez fallecido, su antiguo colegio San Marcos,  para perpetuar su memoria y recuerdo, le puso su nombre al Salón de Honor, que llevara el nombre "Padre Rector Marcial Umaña Avila.", poniendo una placa conmemorativa.


En el edificio del Instituto de Humanidades Luis Campino de Pedro de Valdivia, donde tenia la habitación el padre Marcial  Umaña en la década del 90 del siglo pasado.

Al llegar al año 2000, rondando los 70 años,el padre Jose Marcial  contemplaba una ciudad radicalmente distinta: de los tranvías y la escala humana de 1930 a una metrópolis de autopistas urbanas, lineas de metro, rascacielos, malls y una vida acelerada. cuando fallecio esta muy lejana de la austeridad y el espíritu republicano de la clase media de mediados del siglo XX.


Tumba.

Parque del Recuerdo Américo Vespucio.

Inaugurado en 1980, se encuentra en la comuna de Huechuraba, en el sector norte de la ciudad de Santiago de Chile. Fue el primer cementerio de su tipo en el país; tiene 59 hectáreas y cuenta con un Crematorio y una laguna artificial, gracias a su extensión, este es el segundo pulmón verde más grande en Santiago luego de cerro San Cristóbal, alojando una flora y fauna única en la ciudad. 

Identificación de su tumba: 

UMANA  AVILA  JOSE  MARCIAL
Parque del Recuerdo Américo Vespucio.
B12-268-1
19-12-2000




Altar de la capilla del Luis Campino, donde celebraba la mesa el padre Marcial


Año de muestro señor, 2.000.

Obituario: Presbítero José Marcial Umaña Ávila.
Ex-rector del Instituto de Humanidades Luis Campino y del Colegio San Marcos.
«La muerte sólo será triste para los que no han pensado en ella» 
Con profunda gratitud por su vida y su incansable ministerio pastoral y educativo, despedimos al Presbítero José Marcial Umaña Ávila, un sacerdote de gloriosa memoria perteneciente al clero de la Arquidiócesis de Santiago, quien dejó una huella imborrable en generaciones de estudiantes, especialmente durante las décadas de 1980 y 1990.
Nacido en  1930 en la ciudad de Santiago , el Padre Umaña fue un auténtico hombre de su tiempo. Le tocó encarnar con rectitud, elegancia y lucidez una era de profundas transformaciones sociales y eclesiásticas en Chile y el mundo. Tras descubrir su vocación eclesiástica, se formó en teología y filosofía en el Seminario Pontificio Mayor de los Santos Ángeles Custodios y en la Pontificia Universidad Católica de Chile, instituciones donde cimentó una sólida base intelectual y espiritual antes de ser investido como Presbítero del clero diocesano de la capital.   
Fue párroco del iglesia parroquial El Buen Pastor, que se encuentra ubicada en la comuna de Macul; Su vasta y destacada trayectoria en el ámbito de la educación comenzó formalmente en 1968, año en que asumió la rectoría de la Escuela Parroquial El Buen Pastor, dependiente de su parroquia. Bajo su liderazgo visionario, la institución vivió un importante proceso de consolidación y crecimiento, adoptando en 1975 el nombre que mantiene hasta hoy: Colegio San Marcos. Condujo esta comunidad educacional con gran dedicación hasta 1981. Creo el gimnasio y la cancha de atletismo del establecimiento.
En 1982, asumió el máximo desafío de su carrera eclesiástica y académica al ser nombrado Rector del Instituto de Humanidades Luis Campino, cargo que ejerció con distinción hasta 1991. Para el Instituto, el Padre Umaña fue mucho más que una autoridad académica; fue su alma. Inteligente, refinado, simpático, alegre y poseedor de una agudeza intelectual admirable, combinaba una profunda dignidad con una calidez humana que cautivaba a sus alumnos. Muchos de ellos lo recuerdan no solo en el aula como profesor de Religión o en el confesionario, sino también a través de su inolvidable y cercana frase de aprobación: ¡Qué bien, qué bien! 
Durante su rectorado, el Instituto de Humanidades vivió uno de sus hitos históricos más trascendentales: el traslado definitivo en 1988 desde su tradicional sede en Alameda con Lira, comuna de Santiago Centro, hacia sus actuales dependencias en Avenida Pedro de Valdivia 290, Comuna de Providencia (terrenos que pertenecieron al colegio Jeanne d'Arc). Bajo su gestión, se adquirieron además los terrenos aledaños, asegurando así el crecimiento de la infraestructura para el futuro de la institución. 
La visita papal de Juan Pablo II (1987): Ese fue, sin duda, el hito que marcó su madurez sacerdotal. Ver los ojos del Papa en el Parque O'Higgins y en el Estadio Nacional, rodeado de una marea de santiaguinos que clamaban por la paz, fue el momento en que sintió que los dolores de la ciudad eran abrazados por la Iglesia universal.
El Presbítero José Marcial Umaña Ávila encarnó la figura del sacerdote educador en su máxima expresión: un hombre recto, fiel a su ministerio, que educó la mente y el espíritu de miles de jóvenes con una sonrisa siempre dispuesta y un consejo oportuno. Hoy la Iglesia de Santiago y las comunidades escolares que lideró elevan una oración por el descanso eterno de quien dedicó su vida a formar personas bajo la luz de la fe y el humanismo cristiano.  
Se granjeo una gran reputación por sus sermones. Su elocuencia se remarca, se hace más próxima y sencilla. La mayor parte de sus discursos improvisados se han perdido. Solía meditar su texto algunas horas antes de pronunciarlos, anotando algunas palabras o pasajes de los Santos Padres para guiarse. Algunas veces dictaba rápidamente los párrafos más largos, y después se abandonaba a la inspiración del momento y a la impresión que producía en su auditorio. 
Su educación religiosa fue preconciliar, basada en el uso exclusivo de la lengua latina, la oratoria sagrada,  un tratamiento hermenéutico de las Santas Escrituras, la administración de sacramentos, el derecho canónico y el canto gregoriano, entre otras materias. Fue un ferviente partidario de la nueva  Litúrgica y las demás reformas del Concilio Vaticano II. Además del  Latín, conoció idiomas clásicos como el Griego Antiguo, y el Hebreo Bíblico. 
En  sus prédicas se sentía algo el conocimiento histórico, la retórica y la literatura española, además de las materias teología, no lo podía evitar. Aunque abandonó definitivamente el Padre Marcial el estilo erudito, teatral y complejo que arrastraba la oratoria sagrada en Chile desde el Barroco para dar paso a una predicación cercana, comunitaria y directa posconciliar.  
Era una persona feliz atendiendo a las personas que se acercaban a la parroquia de El Buen Pastor. Su sonrisa daba un tono cercano y amigable a su conversación y el trato dejaba siempre el recuerdo entrañable del encuentro. El orden en su trabajo pastoral no venía organizado por una obsesiva actitud, sino respondía a una forma de vida que llevaba con absoluta espontaneidad.  
Durante su época instauró la tradicional peregrinación al Santuario de la Inmaculada Concepción ubicado en el Cerro San Cristóbal, cuando se ponía fin del mes de María y el fin del año escolar  del Instituto de Humanidades Luis Campino, el día 8 de diciembre; subíamos a la montaña caminando los compañeros, y celebrábamos una misa solemne. Era una ceremonias mas importante del Instituto, y las celebraba el padre Marcial. En el «púlpito» era un genio brillante y soberbio... En sus ojos se concentraba un fuego del que brotaba el ingenio como un torrente, y su fisonomía tenía una gracia que jamás he podido olvidar. Se requería un verdadero esfuerzo para dejar de mirarlo en Misa  las ceremonias importantes en el colegio. 
Las ceremonias de primera comunión y la confirmación, del Instituto de Humanidades, que la presidia, eran eventos rigurosos, profundamente solemnes. Como era un orador brillante  transformaba estas ceremonias a través de sus sermones. No hablaba con un lenguaje infantil; sus discursos para los jóvenes comulgantes y confirmandos eran llamadas severas a la piedad, recordándoles la vanidad del mundo y el compromiso inquebrantable con Dios. El día anterior a la comunión se dedicaba por completo a confesiones exhaustivas para asegurar que todos los jóvenes estuvieran en un estado de gracia absoluta. 
La confirmación un sacramento  consiste en la imposición de manos y la unción con el Santo Crisma en la frente de los jóvenes, fue  solemnísimo en el patio del Instituto, frente a los alumnos, padrinos y familiares. 
El padre Marcial otorgo varias becas a muchos condiscípulos de escasos recursos o huérfanos, como muestro compañero de curso 4 "C", Marcelo Yáñez Garín. Lo protegió de los profesores del colegio, que por su mala conducta que tenia, querían expulsarlo del colegio, pero no ocurrió. 
Dale, Señor, el descanso eterno, y brille para él la luz perpetua. Descanse en paz. Nos unimos en oración por su eterno descanso y agradecemos a Dios por su vida y servicio sacerdotal.
Sus antiguos alumnos del Instituto de Humanidades Luis Campino, generación egresada en el año  1992:  
Esteban Aguilar Orellana; Giovani Barbatos Epple; Ismael Barrenechea Samaniego; Jorge Catalán Núñez; Boris Díaz Carrasco; Rafael Díaz del Río Martí; Alfredo Francisco Eloy Barra; Rodrigo Farías Picón; Franco González Fortunatti; Patricio Hernández Jara; Walter Imilan Ojeda; Jaime Jamet Rojas; Gustavo Morales Guajardo; Francisco Moreno Gallardo; Boris Ormeño Rojas; José Oyarzún Villa; Rodrigo Palacios Marambio; Demetrio Protopsaltis Palma; Cristian Quezada Moreno; Edison Reyes Aramburu; Rodrigo Rivera Hernández; Jorge Rojas Bustos; Alejandro Suau Figueroa; Cristian Vergara Torrealba; Rodrigo Villela Díaz; Nicolás Wasiliew Sala; Marcelo Yáñez Garín.



Clases de religión en Instituto Humanidades Luis Campino.




El padre Marcial, fue profesor de religión en el Instituto Humanidades Luis Campino. Estas son materias que paso en sus clases, en mi educación media institutana: 

143).-El Espíritu Santo.

142).-El Pentateuco II

141).-El Pentateuco I

140).-Los Santos Evangelios.-

138).-Sagrada Comunión.

135).-La Teología de Cristo.

133).-La historia de la teología dogmática.

131).-La Teología Dogmática.

130).-La Teología Moral.-

123).-Clase de religión del Presbítero Marcial Umaña II 

122).-Clase de religión del Presbítero Marcial Umaña I 

69).-La Hermenéutica.

68).-Las concordancias de las Sagradas Escrituras.

49).-Exégesis bíblica (III)

48).-Exégesis bíblica (II)

47).-Exégesis bíblica (I)

 


Seminario Pontificio Mayor de Santiago.
 


La arquidiócesis de Santiago de Chile (en latín: Archidioecesis Sancti Iacobi in Chile) es una circunscripción eclesiástica de la Iglesia católica en Chile. Se trata de una arquidiócesis latina, sede metropolitana de la provincia eclesiástica de Santiago de Chile.



Sello


El Seminario Pontificio Mayor de Santiago de los Santos Ángeles Custodios o Seminario Pontificio Mayor de Santiago es un centro de formación sacerdotal católico, perteneciente a la Arquidiócesis de Santiago, donde se forma el clero diocesano de Chile.

Historia.

La historia del Seminario Pontificio Mayor de Santiago se remonta al año 1584 cuando el tercer obispo de Santiago fray Diego de Medellín lo creó, recogiendo las disposiciones del III Concilio de Lima, aplicación del Concilio de Trento en América, que pedía que se fundasen casas de formación sacerdotal.
En un primer momento el Seminario funcionó en la cuadra de la Catedral Metropolitana de Santiago. El primer rector fue el presbítero Francisco de la Hoz. Al comenzar el siglo XVII, el obispo Juan Pérez de Espinosa compró una propiedad frente al terreno de la actual parroquia Santa Ana para la primera casa del seminario, donde permanecerá doscientos años y, además, puso al seminario bajo el patrocinio del Santo Ángel de la Guarda. Debido a su origen también se le llamó Seminario Conciliar.

Período colonial

Cabe destacar la influencia de la Compañía de Jesús (jesuitas) en la formación sacerdotal durante el siglo XVII cuando en 1625 el obispo Francisco González de Salcedo le pidió que asumiera la rectoría del seminario, trasladando a los seminaristas al Convictorio San Francisco Javier por diez años.
Durante el gobierno colonial el seminario fue uno de los principales centros educacionales de Santiago y del Reino de Chile. Recibió la protección del rey de España, por eso también se le denominó Real Colegio Seminario. La vida de los seminaristas se vio afectada por la escasez de recursos y la pobreza originada por la distancia de Europa así como también los terremotos e incendios que dañaron la construcción.
 A mediados del siglo XVIII el obispo Manuel de Alday y Aspeé se preocupó por elevar la vida académica y espiritual de los seminaristas, vinculando los estudios a la Real Universidad de San Felipe y estableciendo disposiciones para una mayor devoción entre los futuros sacerdotes. Principal colaborador de esta obra es el presbítero Juan Blas Troncoso, que se mantuvo en la rectoría cuarenta y siete años seguidos.

Período de independencia.

En el periodo de la emancipación y el interés del gobierno patriota, el Seminario sufrió otra alteración en su curso normal. Para proveer una educación pública el estado se impuso en un acuerdo mediante el cual el Seminario se debió unir a otras instituciones educacionales para la creación del Instituto Nacional de Chile, pero conservando la formación sacerdotal. En este periodo (1813-1835) las vocaciones fueron escasas. El obispo Manuel Vicuña Larraín recupera la independencia del Seminario, haciendo de su propia casa lugar de formación para los seminaristas.
La compra de los terrenos en Providencia en la mitad del siglo XVIII, en el actual barrio Vaticano Chico, consolidó la vida del Seminario. Fue monseñor Joaquín Larraín Gandarillas el rector que produjo la más notable reestructuración de esta institución. Se preocupó de visitar seminarios europeos para lograr el mayor desarrollo del seminario haciéndolo conocido en todo el continente americano. Es en esta época cuando desde el Seminario se expande a todo Chile la devoción del Mes de María. Monseñor Juan Subercaseaux Errázuriz gestionó ante la Santa Sede el título de Pontificio, otorgado el 15 de agosto de 1929.

Siglo XX

Desde la segunda mitad del siglo XX el Seminario se establece en Apoquindo. En 1968, después del Concilio Vaticano II, se decidió dejar estas dependencias para iniciar una experiencia formativa en distintos sectores de la Arquidiócesis de Santiago, siendo el establecimiento vendido y solo se preservó la iglesia del Seminario para albergar a la parroquia de la Transfiguración del Señor. Los seminaristas adquirían su preparación junto a un sacerdote en medio de la vida parroquial. Siempre se mantuvo un rector a cargo de la formación de los futuros pastores.
 El cardenal Raúl Silva Henríquez abre en 1971 la nueva casa “Las Rosas” en Puente Alto. El último cambio se produjo en el año 1977 con el traslado a las actuales dependencias en La Florida, donde han sido recibidas dos ilustres visitas: el Papa Juan Pablo II el 2 de abril de 1987 y al año siguiente al entonces Prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, el cardenal Joseph Ratzinger, futuro Papa Benedicto XVI.
Cabe mencionar que, según los datos escritos que se poseen, el Seminario de Santiago es el primero fundado en Chile y el tercero más antiguo de América, heredero de una tradición sin interrupción desde su origen, ha aportado al país no solo con la formación de muchos obispos y de centenares de sacerdotes sino que también con la de importantes personajes de la historia chilena; políticos, artistas, músicos y educadores.




La Facultad de Teología de la Pontificia Universidad Católica de Chile (UC)

 



La Facultad de Teología de la Pontificia Universidad Católica de Chile (UC), fundada en 1935, es la primera facultad canónica y el principal centro de altos estudios religiosos de la Republica. Se encuentra ubicada dentro del Campus San Joaquín, en la comuna de Macul, Santiago.

Aunque la Universidad Católica de Chile, fue fundada en 1888, los problemas económicos impidieron crear una rama teológica formal durante casi cinco décadas. El impulso definitivo llegó en 1934, cuando el rector Monseñor Carlos Casanueva conformó una comisión para fundar la facultad.
Para este proyecto, Casanueva encomendó a un joven sacerdote jesuita que se encontraba realizando su doctorado en Lovaina la tarea de recomendar libros, planes de estudio y profesores para la futura facultad: Alberto Hurtado Cruchaga (hoy San Alberto Hurtado, santo patrono de la facultad).


Palacete Ghigliotto: Situado en Alameda 224, Santiago (a corta distancia de la Casa Central).Donde estudio el Padre Marcial.

La facultad se fundó oficialmente en 1935. Esto fue posible gracias a una generosa donación de Isabel Brown —equivalente a casi un millón de dólares de la época—, que permitió solventar económicamente el anhelo del Vaticano y de la Iglesia chilena. Monseñor Casanueva la llamó con gratitud "la otra Isabel la Católica" por su aporte clave a la evangelización y al pensamiento del país.
Durante las décadas de 1962 a 1965, la facultad asumió un protagonismo singular durante el Concilio Vaticano II, sirviendo como puente de renovación teológica-pastoral para toda la región. Paralelamente, consolidó su prestigio internacional mediante publicaciones de alto impacto académico que siguen vigentes, tales como las revistas académicas Anales de la Facultad de Teología y Teología y Vida.





IN MEMORIAM
Presbítero José Marcial Umaña Ávila
(Década de 1930 – Hace 25 años) 
Al cumplirse un cuarto de siglo de su sensible fallecimiento, recordamos con profundo respeto, gratitud y viva memoria al Presbítero José Marcial Umaña Ávila, destacado sacerdote del clero diocesano del Arzobispado de Santiago, cuya impecable labor pastoral, rectitud y profunda vocación educadora marcaron a generaciones de estudiantes.
Formado en teología y filosofía en el Seminario Mayor de los Santos Ángeles Custodios y en la Pontificia Universidad Católica de Chile, el Padre Umaña consagró su vida al ministerio sacerdotal con una notable combinación de agudeza intelectual, distinción y un espíritu alegre que siempre contagió a su entorno.
Su trayectoria en el ámbito de la educación escolar comenzó en 1968, año en que asumió la rectoría de la Escuela Parroquial El Buen Pastor, guiando su consolidación institucional hasta 1981, periodo en el cual el plantel pasó a denominarse Colegio San Marcos de Macul.
Posteriormente, entre 1982 y 1991, ejerció de manera brillante como Rector del Instituto de Humanidades Luis Campino. Bajo su recordada dirección, que se distinguió por su elegancia, dignidad y cercanía pastoral como docente y confesor, el Instituto vivió hitos fundamentales de su desarrollo histórico, tales como el recordado traslado de su sede de la Alameda a Avenida Pedro de Valdivia en 1988, la adquisición de terrenos contiguos para la modernización de su infraestructura y el potenciamiento de su complejo deportivo en Puente Alto.
A 25 años de su partida al encuentro con el Señor, quienes tuvimos el privilegio de formarnos bajo su tutela espiritual y académica recordamos con profundo afecto su carisma, su ejemplo de hombre íntegro y su entrañable frase de aliento: “¡Qué bien, qué bien!”.
Elevamos una oración por el eterno descanso de su alma.
Su exalumno. 
       Franco González.

                         Exalumno del Luis Campino. 

 


21 comentarios:

  1. Miércoles 20 de diciembre de 2000, se publico en Mercurio de Santiago, la defunción, de este respetable padre Marcial Umaña Avila

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  2. Yo puedo decir que conocí a este cura hijo de puta, que le hizo la vida imposible a muchos alumnos hoy puedo decir que esta bien muerto el hijo de perra y cuando sepa donde está enterrado iré a mear su tumba al hijo de perra

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    1. UMANA AVILA JOSE MARCIAL
      Parque del Recuerdo Américo Vespucio
      B12-268-1
      19-12-2000

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    2. Que apropiado que escribas desde el anonimato; conveniente, cobarde, y cagón.

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  3. Aaah y para que sepan quién escribió el comentario de arriba y no quede como NN fui yo Franco Natalino, la pero pesadilla de ese cura mal nacido

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  4. De verdad leo lo que dicen de este cura hijo de perra y no los entiendo leyendo que son mis excompañeros de curso y que no puedo creer que piensen eso de ese cura maldito, que de simpático no tenía nada, que era un diablo en vida, lo maldigo con todo mi corazón y ojalá este ardiendo en el infierno el mal nacido hijo de puta, solo un mensaje cínico al wueon mejor muerto de este mundo, Franco Natalino

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    1. Estimado Franco Donato Natalio Torres, soy un viejo compañero del antiguo 4 D, generación 1993, es muy feo lo dijiste del padre marcial; han pasado 30 años desde salimos, ya tendrías olvidar, el viejo ya esta muerto.

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  5. Del Padre Marcial Umaña, recuerdo que lo imitaba en 1989, durante mi corto paso por el Luis Campino. Hace algunos años, mi mamá me contó que imitaba al Padre Marcial.

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  6. Viejo pedófilo hijo de puta, voy a ir a bailar sobre tu tumba concha de tu madre

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    1. UMANA AVILA JOSE MARCIAL
      Parque del Recuerdo Américo Vespucio
      B12-268-1
      19-12-2000

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  7. Tú, tú sucesor ortega, tú amigui precht todos hijos de puta pedófilos

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  8. Después de abusar de tantos niños en el Luis Campino, el arzobispado te "castigó" trasladándote a un colegio un poquito mas humilde, para que pudieras seguir cometiendo tus abusos, y al Campino nos trajeron en tu reemplazo...a un profesional de la pedofilia...miguel ortega.... salimos de la sartén para caer al fuego...

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  9. Recuerdo cuando en 1986, 11 compañeros se fueron expulsados porque al curita pedófilo, le pareció que no se comportaban como enteros católicos...este marcial umaña avila tampoco lo hacía... manoseando alumnos a diestra y sobretodo a siniestra.

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  10. En el San Marcos fue lo mismo, abusos tras abusos, lo mismo que continuó en el Campino, el hijo de puta de miguel ortega...

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    1. Tarde, pero se devela tu verdadera cara, maldito abusador, como tantos de tus colegas pedófilos, ojalá los niños del Campino nunca vuelvan a tener curas en el colegio.

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  11. Gracias a este curo que me confesó a los 10 años, me alejé de la religión. Cómo no sabía comenzar la confecion, me dijo que me sentará en sus piernas y que me ayudaría...me molestaba la hebilla de su cinturón bajo la sotana, me habló de erotismo (ni idea que era eso)....me sentía muy incómoda en esa situación, que no pasó allá de el dolor en mi trasero por la supuesta hebilla y sus movimientos...La Madre Encarnación entro a retirarme para ir a dar la prueba de matemáticas....esto paso en el colegio Divina Pastora. PD: a los años me di cuenta ta que no fue la hebilla y que fue un abuso del cura Umaña. Que Dios lo perdone.

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    1. El paso del tiempo borra todo, en una decada mas, nadie, salvo los ex alumnos o las personas que conocieron al padre Marcial, recordaran de él, fue un personaje del siglo pasado, que solo fue conocido como director de colegios, su papel pastoral o directivo, pero 30, 40, 0 50 años de su muerte, nadie lo conocera. Así es la vida, las arenas del tiempo pasan, a larga nadie le importa.

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  12. Generaciones fuimos testigos de como ese cura llevaba de la mano cada tarde a uno o dos alumnos de 3o o 4o básico a "ver películas" a su casa. Todos sabíamos que el cura era un pedófilo descarado. Una vez fuimos a quejarnos con el vice rector, también cura, nos dijo que nos entendía, que no le parecía, pero que él no podía hacer nada. Este cura pedófilo debió haber terminado en la cárcel, lamentablemente en esa época se salvaban todos estos pervertidos. Terminé en el Campino 4o medio amenazado por el cura por decirle que "no era bien visto" sus diarias llevadas de niños a su pieza. No se si estará en el infierno pero creo que su memoria debiera ser borrada por completo. Mas encima era un comunacho de mierda que se jactaba de serlo.

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