Apuntes de clases

Clases de filosofía y ciencias bíblicas del Instituto de Humanidades Luis Campino, y la Parroquia de Guadalupe de Quinta Normal.


sábado, 26 de enero de 2013

Grandes maestres de la Jarretera IV


Esteban Aguilar Orellana; Giovani Barbatos Epple;Ismael Barrenechea Samaniego; Jorge Catalán Núñez; Boris Díaz Carrasco; Rafael Díaz del Río Martí; Alfredo Francisco Eloy Barra ;Rodrigo Farías Picón; Franco Antonio González Fortunatti; Patricio Ernesto Hernández Jara; Walter Imilan Ojeda; Jaime Jamet Rojas; Gustavo Morales Guajardo; Francisco Moreno Gallardo; Boris Ormeño Rojas; José Oyarzún Villa; Rodrigo Palacios Marambio; Demetrio Protopsaltis Palma; Cristian Quezada Moreno; Edison Reyes Aramburu; Rodrigo Rivera Hernández; Jorge Rojas Bustos; Alejandro Suau Figueroa; Cristian Vergara Torrealba; Rodrigo Villela Díaz; Nicolás Wasiliew Sala; Marcelo Yáñez Garín; Katherine Alejandra del Carmen  Lafoy Guzmán; Paula Flores Vargas; 


Grandes maestres de la Jarretera.



        Dinastía de Sajonia-Coburgo-Gotha, después Windsor.

La Casa de Sajonia-Coburgo y Gotha (en alemán: Haus von Sachsen-Coburg und Gotha) es una dinastía alemana, la línea sajona de la familia de Wettin que gobernó los ducados ernestinos, incluyendo el ducado de Sajonia-Coburgo y Gotha. Después de primera guerra mundial cambio Windsor.




28.-Eduardo VII,  Rey de Gran-Bretaña e Irlanda, y los Dominios británicos más allá de los mares  de 1901 a 1910. Emperador de Indias 



(Sandringham, 1841 - Londres, 1910) Rey de Gran Bretaña e Irlanda, segundo hijo de la reina Victoria I de Inglaterra (1837-1901) y del príncipe consorte Alberto. Al contrario que su madre, Eduardo se interesó sobremanera por las cuestiones de política exterior, en las que tuvo un papel destacado a pesar de que su petición de ser consultado sobre decisiones políticas fuera ignorada la mayoría de las veces por sus primeros ministros. Su huella se dejó sentir en los acuerdos de la Entente Cordiale y la Entente Anglo-rusa, por su influencia sobre la mayoría de las familias reales europeas, con las que estaba emparentado. Fue el impulsor del poderío naval británico. Su reinado señaló la cúspide de la prosperidad y el poder colonial de Inglaterra. Antes de ser coronado rey se hacía llamar Alberto, mientras que en sus círculos más íntimos se le conocía con el cariñoso diminutivo de "Bertie".
Aunque Eduardo siguió escrupulosamente el austero y recio programa educativo trazado por sus padres, el joven príncipe heredero no tardó mucho tiempo en decepcionar a sus progenitores por su escaso interés en los estudios. En sus primeros años de vida, el príncipe creció bajo la opresiva tutela materna. De naturaleza despierta y algo rebelde, amante de las aventuras, desde muy pequeño acompañó a sus padres en varios viajes oficiales al exterior, como el que hicieron en 1856 a París en la Corte del emperador Napoleón III (1852-1870). Eduardo quedó gratamente impresionado por la sociedad parisina y la refinada cultura francesa, francofilia que jamás abandonaría y que a la postre resultaría determinante, cuando accedió al trono, para buscar el acercamiento político y militar con el país galo.
Tras acabar su primera formación académica en Edimburgo, donde se interesó por la química industrial, el príncipe Eduardo adquirió una ligera instrucción militar sirviendo en el 16º Regimiento de Húsares, para, en 1858, ingresar en la Universidad de Oxford, en donde tan sólo estuvo dos años, dados los resultados tan penosos que obtuvo en todas las asignaturas. En 1860, Eduardo fue enviado al Canadá como representante de la Corona, acompañado del ministro para las Colonias, el duque de Newcastle. El objetivo del viaje no era otro que introducir al príncipe en los asuntos de Estado e iniciar su formación política para cuando accediera al trono.
Pero durante toda su estancia americana, Eduardo se limitó a inaugurar edificios y a realizar un viaje de placer que le llevó a recorrer gran parte de los Estados Unidos invitado expresamente por el presidente de aquel país, James Buchanan (1857-1861). De vuelta a Inglaterra en noviembre de ese mismo año, Eduardo reinició sus estudios universitarios en Cambridge. Si la anterior experiencia fue nefasta, la segunda superó con creces los malos resultados obtenidos en Oxford, hasta el punto de que, harto de estudiar y de la rigidez que le era impuesta, el príncipe se fugó del centro para dirigirse de incógnito a Londres, donde finalmente fue descubierto por dos empleados del palacio de Buckingham en la estación de Cadington, los cuales le condujeron de nuevo a Cambridge.
La muerte prematura del príncipe consorte Alberto, el 14 de diciembre de 1861, encerró a la reina Victoria en una actitud de incomprensión severa con respecto a su hijo y heredero. La consecuencia de ese dolor se tradujo en un despiadado y riguroso alejamiento de Eduardo de los asuntos de Estado por orden expresa de su madre, circunstancia que sumió a éste en una profunda depresión moral, tanto por la muerte de padre como por el desprecio de que era objeto y la frialdad con la que la reina no dejó de tratarle casi hasta su muerte.
Incluso cuando Eduardo tenía más de cincuenta años, la reina Victoria no dejó de reprenderle en público y en privado por todas aquellas iniciativas emprendidas por éste que la reina considerase inoportunas. Con intención de liberarse de la opresión materna y de la asfixia que sentía en palacio, en febrero de 1862 emprendió un largo viaje de placer que le llevó a Egipto y a Tierra Santa. Una vez de regreso a Inglaterra, en la primavera siguiente, el 10 de marzo de 1863 contrajo matrimonio con la princesa Alejandra de Dinamarca, hija mayor del futuro rey Cristian IX.
Los ideales germanófobos de la princesa de Gales fueron fácilmente compartidos por Eduardo, máxime cuando a partir de 1888 comenzó a gestarse una franca hostilidad entre éste y su sobrino, el recién coronado kaiser de Alemania Guillermo II (1888-1918). Este hecho forzó al príncipe a buscar la amistad de los países antigermanos. De esta unión nacieron cinco hijos, entre ellos: Alberto Víctor, duque de Clarence y heredero a la Corona, pero de corto alcance y aquejado de fuertes desequilibrios psíquicos, que murió en 1892; el duque de York, futuro rey Jorge V (1910-1936); y una hija, Maud, que se convirtió en reina de Noruega en 1905 por su matrimonio con Haakon VII (1905-1957).
Condenado por la reina Victoria a la inacción política, Eduardo se volcó hacia la actividad mundana y social, a la que por otra parte era tan aficionado; estableció su residencia en el palacio de Marlborough House, que se convirtió en el templo de la elegancia y en el centro neurálgico donde se reunían los grandes del reino y lo más granado de la sociedad inglesa y mundial (escritores, poetas, artistas, actores, intelectuales, banqueros, políticos, jefes de Estado, etc.). Apesar de su gordura, Eduardo se convirtió en el árbitro de la elegancia y los buenos modos, artes que cultivaba a la perfección gracias a su cosmopolitismo en sus gustos, que todos los que le rodeaban se apresuraban a imitar. Los bailes y fiestas que organizaba se hicieron famosos en todo el país, contrastando con la seriedad y sobriedad palaciega impuestas por su madre en Buckingham Palace.
Como viajero infatigable que era, tanto Eduardo como su esposa realizaron un buen número de viajes al extranjero, todos ellos criticados por la reina Victoria, pero que a la postre prestaron una labor diplomática a su país de primer orden durante los años previos al estallido de la Primera Guerra Mundial. Eduardo volvió a visitar París en 1868, luego Marieubad, Baden-Baden, Cannes (visita que contribuyó a poner de moda la Costa Azul entre la clase noble y adinerada de Europa), Potsdam, Schönbrunn y Peterhoft, siempre rodeado del esplendor y el lujo decadente propio de la Europa imperial de finales del siglo XIX.
Aunque consagrado a la buena vida, a los placeres de la mesa, a los hipódromos, al juego y a la compañía femenina, Eduardo no dejó a un lado sus labores como príncipe de Gales y heredero al trono británico. Ferviente imperialista y apasionado por la grandeza nacional, se dedicó a visitar los territorios del Imperio y en particular la India, viaje que realizó en 1875, recorriendo prácticamente toda la colonia (Bombay, Madrás, Calcuta, Capawora, Allahabad). Dos años antes representó a su madre en la Exposición Universal de Viena. En 1885 Eduardo visitó Irlanda y en 1889 viajó hasta San Petersburgo para asistir en nombre de la Corona a las exequias del zar Alejandro III de Rusia.
En 1894 acompañó a su madre a Alemania, en una visita de importancia diplomática, ya que las relaciones entre ambos países a pesar del parentesco de ambas coronas habían entrado en una fase especialmente crítica como consecuencia de la política anexionista y militar que había emprendido el joven emperador alemán. La vida disoluta y despreocupada del príncipe y la poca discreción de éste respecto de su vida privada, repleta de amantes, escándalos de todo tipo y fiestas continuas, reforzaron la convicción de la reina Victoria de que su hijo carecía de la responsabilidad y de las actitudes mínimas que se esperaban del heredero de una Corona tan importante como la británica.
Por fin, cuando contaba cincuenta y nueve años de edad, Eduardo fue proclamado rey de Gran Bretaña el 25 de junio de 1901. En contra de la opinión general de la clase política debido a su pasado, el nuevo rey impresionó favorablemente al asumir desde un primer momento la grave responsabilidad que se abatía sobre sus espaldas tras ser coronado el rey de la primera potencia mundial en aquellos momentos. Toda su preocupación fue devolver a la realeza británica su esplendor, reafirmando al mismo tiempo sus prerrogativas. Para ello, insistió en que las ceremonias de su coronación, postergadas al 9 de agosto de 1902 como consecuencia de una grave recaída de su salud, fueran del todo punto suntuosas.
Nada más subir al trono, Eduardo VII expresó sus deseos de ser estrictamente respetuoso con la Constitución y las leyes que se acordaran en el Parlamento. No obstante, siendo como era tan meticuloso en cuestiones de etiqueta, representación y jerarquía, tuvo que someterse a la voluntad de todos sus primeros ministros, con los que nunca llegó a sintonizar de manera correcta, especialmente con Arthur James Balfour, jefe del Gobierno entre 1902 y 1905, y con el marqués de Lansdowne, jefe del Foreign Office. Finalmente, su pereza y ánimo, tan poco acorde para redactar informes e interesarse por los asuntos internos del reino, provocaron que éste abandonara la política interior enteramente en manos de sus ministros.
Aun así, uno de los dos campos en los que Eduardo VII mostró una absoluta predilección e interés fue el de las cuestiones militares y navales en concreto. Eduardo VII aportó todo su apoyo incondicional a las reformas del ejército llevadas a cabo por Richard Burton, vizconde de Cloan, quien llevó a cabo un ambicioso programa para modernizar las instalaciones y el material, ambos totalmente obsoletos. Gracias a la colaboración de John Arbuthnot Fisher, primer lord del Almirantazgo, Eduardo VII logró imponerse a la mayoría de los miembros del Parlamento que se oponían a la modernización de la flota inglesa. Demostrando una gran clarividencia en cuestiones de política exterior, Eduardo VII mandó a Fisher adoptar la flota inglesa a las nuevas perspectivas de lucha contra la marina alemana.

Fisher reconstruyó por completó todos los puertos importante de la isla y concentró en ellos todos los barcos de guerra británicos que se encontraban desperdigados por todos los océanos. También se construyeron nuevos y más potentes acorazados, los famosos Dreagnoughts, buques que disponían de un colosal tonelaje y de los avances más modernos en artillería naval. De los treinta y siete acorazados con que contaba Gran Bretaña cuando Eduardo VII subió al trono en 1901, a su muerte la marina británica contaba con cincuenta y seis, capaces de desplazar cerca de 900.000 toneladas, a los que había que sumar un buen número de submarinos, cruceros, torpederos y destroyers.
La otra gran pasión de Eduardo VII se desarrolló en el plano diplomático y en las relaciones con el exterior. Durante los nueve años de su reinado, el monarca intentó llevar la dirección de la política exterior de su país e imponer sus iniciativas, empeño por el cual mantuvo serios encontronazos con el Parlamento. A los pocos días de ser nombrado rey, Eduardo VII forzó al Gobierno para que firmara la paz con el Transvaal que puso fin a la sangrienta Guerra de los Boers. Siguiendo la misma senda de la cordialidad y la confraternación, el monarca también jugó un destacado papel en el estrechamiento de las relaciones bilaterales con Japón, los Estados Unidos y España, monarquía con la que también estaba emparentada la casa real de los Windsor.
Debido a su famosa visita oficial a Francia, en 1903, Eduardo VII contribuyó decisivamente a la firma de la alianza, al año siguiente, entre ambos países conocida como Entente Cordial, viaje en el que, gracias a sus hábiles palabras y a su actitud tan jovial que conquistó el aplauso de los parisienses y la confianza del presidente de la República francesa Émile Loubet, se produjo el deshielo necesario para que ambos países se unieran en contra de una más que posible agresión por parte de Alemania. Eduardo VII también hizo saber en público su deseo de acercarse a la Rusia zarista, la cual llevaba bastante tiempo enfrentada a Alemania por cuestiones territoriales en el este de Europa y en los Balcanes. Sus sentimientos antialemanes fueron siempre a la par con el clima de competencia tan severa que existía entre ambos países.

Los últimos meses de su reinado quedaron ensombrecidos por el gran debate surgido por el presupuesto del primer ministro David Lloyd George y por la crisis constitucional que se originó a propósito de la Cámara de los Lores. De forma súbita, justo en medio de la tempestad política que sacudía a todo el país, Eduardo VII cayó gravemente enfermo a finales de abril de 1910, y falleció repentinamente el 6 de mayo.
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29.-Jorge V, Rey de Gran-Bretaña e Irlanda,y los Dominios británicos más allá de los mares  de 1910 a 1936. Emperador de Indias.


(Londres, 1865-Sandingham, Reino Unido, 1936) Monarca británico. Segundo hijo de Eduardo VII y de la reina Alejandra, se convirtió en príncipe heredero cuando su hermano, el duque de Clarence, murió prematuramente en 1892
El príncipe Jorge contaba por entonces veintisiete años, y su padre inició su educación encaminada a prepararlo para sus futuras obligaciones. Llegó al trono con cuarenta y cinco años y fue coronado un año más tarde. Casó con la princesa Mary of Teck, novia de su difunto hermano, y tuvo con ella seis hijos: Edward, George, Mary, Henry, George (duque de Kent) y John.
A lo largo de su reinado, se enfrentó a múltiples dificultades, y en el plano político tuvo que solucionar un grave problema, de carácter constitucional: la moderación del poder de la Cámara de los Lores. Su comedida actuación permitió el progreso de la monarquía constitucional, debido, en buena parte, a que las intervenciones que protagonizaba eran previamente consensuadas con las fuerzas políticas y con sus consejeros.
Durante la Primera Guerra Mundial cambió la denominación de la casa real, que de Sajonia-Coburgo pasó a ser Windsor. En el curso del conflicto, sus diversas visitas a Francia le granjearon un notable prestigio internacional. Por otro lado, tuvo también que hacer frente a los cambios que se iban produciendo en el imperio colonial y buscar soluciones a la penuria económica de la posguerra.
Monarca prudente y conciliador, gozó siempre del afecto del pueblo británico, que en 1935, en una multitudinaria manifestación popular, le expresó su cariño con ocasión de los actos de celebración de sus bodas de plata como rey. De salud delicada desde 1928, murió a los setenta y un años de edad a causa de una neumonía.



30.-Eduardo VIII, Rey de Gran-Bretaña e Irlanda,y los Dominios británicos más allá de los mares  de 1936 a 1936. Emperador de Indias. (abdico)


Rey de Gran Bretaña e Irlanda (Londres, 1894 - Neuilly, Francia, 1972). Sucedió a su padre, Jorge V, en enero de 1936. Su reinado, sin embargo, no iba a sobrepasar el año, debido al romance que mantenía desde 1934 con Wallis W. Simpson, una multimillonaria americana divorciada. El anuncio del rey de su intención de casarse con la señora Simpson le enfrentó con el primer ministro, Stanley Baldwin, quien expresaba los prejuicios de la época al considerar inadmisible tal matrimonio morganático. Eduardo fue obligado a abdicar en diciembre de 1936 en favor de su hermano, Jorge VI, quedándole a él el título de duque de Windsor; en 1937 se casó por fin con Wallis Simpson.
Sus simpatías por la Alemania nazi comenzaron a manifestarse entonces sin disimulos, canalizando el despecho que sentía hacia los medios oficiales británicos por el menosprecio recibido (por ejemplo, al no conceder a la señora Simpson el tratamiento de «Alteza Real»). Realizó un viaje a Alemania, en donde fue calurosamente acogido por Hitler; al estallar la Segunda Guerra Mundial (1939), se dedicó a dar discursos criticando la actitud británica y defendiendo a los nazis; aceptó el plan alemán para reponerle en el trono si conseguían derrotar a Inglaterra; e incluso espió para Alemania, suministrándole información sobre la reacción británica en caso de invadir Bélgica.
Los duques de Windsor eligieron para pasar la guerra las dictaduras del sur de Europa: la España de Francisco Franco primero, y el Portugal de Antonio de Oliveira Salazar después. Churchill consiguió apartarlos de la escena política enviando a Eduardo a gobernar las Bahamas (1940-1945); acabada la guerra, se estableció en París hasta su muerte.




31.-Jorge VI, Rey de Gran-Bretaña e Irlanda,  y los Dominios británicos más allá de los mares de 1936 a 1952. Emperador de Indias   (1936 a 1947)


(Sandringham, Reino Unido, 1895 - id., 1952) Rey de Gran Bretaña e Irlanda del Norte (1936-1952) y emperador de la India (1936-1947). Hijo de Jorge V, en 1913 ingresó en el ejército, en el que permaneció hasta 1919, fecha en que inició sus estudios en el Trinity College de Cambridge.
En abril de 1923 contrajo matrimonio con Isabel Ángela Bowes-Lyon, unión de la que nacieron la princesa Isabel, futura reina Isabel II, y la princesa Margarita. En 1936, tras la abdicación de su hermano Eduardo VIII, fue coronado rey.
Su reinado se caracterizó por su apoyo al primer ministro Neville Chamberlain y a su política de «apaciguamento» hacia Alemania e Italia; tras el fracaso de la misma y el inicio de la Segunda Guerra Mundial, respaldó el gobierno de coalición de su sucesor, Winston Churchill. Durante la guerra trató de elevar la moral del ejército y mantuvo una estrecha relación con el presidente norteamericano Franklin D. Roosevelt.
Tuvo un papel destacado en la conversión del Imperio Británico en la Commonwealth, organismo al que se sumaron, tras sus respectivas independencias, la India y Pakistán. En 1948 su salud empezó a empeorar; falleció cuatro años más tarde, a poco de someterse a una operación para extirpar un cáncer de pulmón.

32.-Isabel II, Reina de Gran-Bretaña e Irlanda del Norte de 1952 a 2022-


(Isabel Alejandra María Windsor; Londres, 1926) Actual reina del Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte, en el trono desde 1952. Coronada tras el fallecimiento de su padre, el rey Jorge VI, Isabel II de Inglaterra ha protagonizado el más dilatado reinado de la historia del país: en 2016 alcanzó y sobrepasó los 64 años de la «era victoriana» de su tatarabuela, la reina Victoria I de Inglaterra (1837-1901).
Primogénita de los duques de York y tercera nieta del rey Jorge V de Inglaterra, Isabel Alejandra María Windsor se convirtió en la heredera del trono cuando su padre fue coronado en 1936 con el nombre de Jorge VI, tras la abdicación del hermano de éste, Eduardo VIII. En marzo de 1945, poco antes de que concluyera la Segunda Guerra Mundial, ingresó en el Servicio Auxiliar de Transporte.
Dos años más tarde, en 1947, Isabel contrajo matrimonio con el teniente Felipe de Mountbatten, príncipe de Grecia y Dinamarca, más conocido a raíz de este enlace como Felipe de Edimburgo; Felipe e Isabel recibieron el título de duques de Edimburgo. Fruto de esta unión serían sus cuatro hijos: Carlos, príncipe de Gales y heredero del trono, nacido en 1948; la princesa Ana, nacida en 1950; Andrés, duque de York, nacido en 1960; y Eduardo, conde de Wessex, en 1964. Isabel fue consciente de su papel desde muy joven, y asumió con responsabilidad sus obligaciones de princesa heredera.
A principios de 1952 falleció el rey Jorge VI; Isabel recibió la noticia del óbito de su padre en Kenia, entonces colonia británica convulsionada por las acciones terroristas de los Mau Mau. El 2 de junio de 1953, Isabel II fue coronada reina del Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte en la antigua abadía de Westminster, en una fastuosa ceremonia a la que asistieron jefes de Estado y representantes de las casas reales europeas y que miles de personas pudieron seguir por primera vez a través de la televisión.
A pesar del reducido papel político al que se vio reducida la monarquía británica tras la Segunda Guerra Mundial, esencialmente simbólico, y de los cambios que se produjeron en la relación con las antiguas colonias, Isabel II procuró preservar el carácter unificador de la Corona en el espacio político del antiguo imperio británico, convertido en la Commonwealth tras el proceso de descolonización iniciado en los años 60. Con este objeto viajó por todo el mundo como no lo había hecho ningún otro monarca británico, estrechando vínculos con súbditos de las más diversas razas, creencias y culturas. Incluso en Australia instauró la costumbre de los paseos más o menos espontáneos, para mezclarse y saludar sin protocolo a la gente de la calle. En otro orden de cosas, en 1960 dispuso que los miembros de la familia real que no fuesen príncipes o altezas reales llevasen el apellido Mountbatten-Windsor.
No obstante la popularidad y el respeto que le dispensaban sus súbditos, Isabel II no pudo evitar que los escándalos familiares denotasen la existencia de cierto anquilosamiento en las estructuras de la monarquía. El año 1992 (que la misma soberana calificó de annus horribilis) fue un punto de inflexión al divulgarse las desavenencias conyugales de sus hijos: el príncipe Andrés se separó de Sarah Ferguson, las tensiones entre Carlos de Inglaterra y la popular «Lady Di» (Diana de Gales) pasaron al dominio público, y se consumó el divorcio de la princesa Ana, separada tres años antes de Mark Phillips. La crisis se recrudeció con el divorcio del príncipe Carlos (1996) y muy especialmente tras el fallecimiento en un accidente automovilístico (agosto de 1997) de su ex esposa, la princesa Diana de Gales, en quien el pueblo vio una víctima tanto del comportamiento adúltero del príncipe Carlos como de la insensibilidad de la familia real.
Las repercusiones que tales hechos tuvieron en la opinión pública indujeron a Isabel II a buscar nuevos caminos de acercamiento al pueblo, y dedicó desde entonces múltiples esfuerzos a ofrecer una imagen menos fría y protocolaria de la corona. Tal propósito se hizo explícito en la celebración de las bodas de oro de su matrimonio con el duque de Edimburgo (20 de noviembre de 1997): en un discurso pronunciado en el banquete ofrecido por el primer ministro con tal motivo, la reina prometió abrir la monarquía a los ciudadanos.
En este sentido cabe interpretar decisiones tan dispares como la de pagar impuestos sobre sus bienes e ingresos, dar un tono popular y familiar a las celebraciones de la corona o visitar a las víctimas de actos terroristas, gestos que dieron lentamente sus frutos hasta relegar al olvido los delicados años 90. Los pocos que la conocen (casi nunca ha concedido entrevistas) señalan el alto sentido del deber y el apego a la tradición como los principales rasgos de su carácter; es ordenada y práctica, gusta de los juegos de salón y de los rompecabezas, y siente pasión por los caballos y los perros.



 Mountbatten-Windsor.

Mountbatten-Windsor es el apellido oficial y legal que utilizan los descendientes de la reina Isabel II y el príncipe Felipe, duque de Edimburgo. Fue autorizado en 1960 y combina el nombre de la casa real (Windsor) con el apellido adoptado por el príncipe Felipe (Mountbatten)



33.-Carlos III del Reino Unido (Carlos Felipe Arturo Jorge; Charles Philip Arthur George; Londres, 14 de noviembre de 1948) es el rey del Reino Unido y soberano de los otros catorce reinos que forman parte de la Mancomunidad de Naciones, desde el 8 de septiembre de 2022, tras la muerte de su madre, la reina Isabel II.

Rey


Rey y la Reina.


Ha sido el heredero de la Corona y el príncipe de Gales con más años de servicio y, a los 73 años, se convirtió en la persona de mayor edad en acceder al trono británico, superando al rey Guillermo IV, quien había sido proclamado a los 64 años, en 1830.
Carlos nació en el Palacio de Buckingham durante el reinado de su abuelo materno, el rey Jorge VI. En 1952, cuando Carlos contaba tres años de edad, su madre ascendió al trono, lo que le convirtió en heredero. En 1958, fue nombrado príncipe de Gales, y su investidura tuvo lugar en 1969. Recibió su educación en las escuelas Cheam y Gordonstoun, siguiendo los pasos de su padre, el príncipe Felipe, duque de Edimburgo. 
Además, pasó seis meses en el campus Timbertop de Geelong Grammar School en Victoria, Australia. Después de obtener una licenciatura en Artes de la Universidad de Cambridge, Carlos sirvió en la Fuerza Aérea y la Marina desde 1971 hasta 1976. 
En 1981, contrajo matrimonio con lady Diana Spencer, con quien tuvo dos hijos, Guillermo y Enrique. Sin embargo, en 1996, la pareja se divorció tras verse envuelta en relaciones extramatrimoniales ampliamente divulgadas por los medios. Trágicamente, Diana falleció en un accidente automovilístico al año siguiente. En 2005, Carlos contrajo matrimonio con su pareja de muchos años, Camilla Shand (anteriormente conocida como Parker Bowles).
Como príncipe de Gales, Carlos asumió responsabilidades y compromisos oficiales en nombre de la reina. En 1976, fundó la organización benéfica juvenil The Prince's Trust, la cual ha sido un punto de apoyo crucial para la juventud. Además, patrocina The Prince's Charities y es un defensor de más de 400 otras organizaciones benéficas y entidades, mostrando así su compromiso con el bienestar de la sociedad británica.
Carlos ha sido un ferviente defensor de la conservación de edificios históricos y ha destacado la importancia de la arquitectura en la sociedad. Criticando el enfoque modernista, dedicó esfuerzos significativos en la creación de Poundbury, una innovadora ciudad experimental que refleja sus preferencias arquitectónicas.
Además de su trabajo filantrópico y arquitectónico, Carlos es un prolífico autor y coautor de más de 20 libros. Su compromiso con el medio ambiente se refleja en su apoyo a la agricultura orgánica y su activismo en la lucha contra el cambio climático durante su gestión como administrador de las propiedades del Ducado de Cornualles. Este compromiso le ha valido premios y reconocimiento por parte de grupos ambientalistas.




Príncipe de Gales.

El Príncipe de Gales es miembro ex officio nato y uno de los principales líderes de la Muy Noble Orden de la Jarretera, la orden de caballería más antigua y prestigiosa del Reino Unido, fundada por el rey Eduardo III en 1348.
Según los estatutos de la Orden de la Jarretera, la membresía está estrictamente limitada a:
  • El monarca británico (quien actúa como Soberano de la Orden)
  • El Príncipe de Gales
  • Un máximo de 24 miembros vivos (conocidos como Caballeros o Damas Compañeros)
  • Miembros supernumerarios adicionales (miembros de la Familia Real y monarcas extranjeros)

El príncipe de Gales, en el día de la Orden de la Jarretera.

Escudo del príncipe de Gales.


Escudo de Gales.

Blasón  del príncipe de Gales.


Guillermo, príncipe de Gales (William Arthur Philip Louis; Londres, 21 de junio de 1982) es el hijo mayor del rey Carlos III del Reino Unido y de su primera esposa, Diana, princesa de Gales, por lo tanto, es el primero en la línea de sucesión al trono británico y heredero de la Corona británica y de los otros reinos de la Mancomunidad de Naciones desde 2022. 
Está casado con Catalina, princesa de Gales, desde 2011, con quien tiene tres hijos: los príncipes Jorge, Carlota y Luis de Gales.
  • Duque de Cornualles
  • Duque de Rothesay
  • Conde de Chester
  • Conde de Strathearn
  • Barón Carrickfergus
  • Conde de Carrick
  • Barón de Renfrew.
  • Señor de las Islas.
  • Príncipe y gran senescal de Escocia.
Escudos de paz

Un apellido, un escudo. Lo he repetido muchas veces: esa afirmación es falsa. El que te lo dice o lo ignora o te quiere vender algo haciéndote creer que es verdadero. Un linaje, un escudo. Tampoco es cierto. Un linaje puede tener uno, ninguno o varios. Incluso hay personajes que tienen más de uno. 

Los personajes que tenían su escudo de armas conocido, el digamos oficial, y además tenían otro que algunos autores llaman "escudo de paz". Seguramente eran emblemas heráldicos que utilizaban en combates no bélicos, tipo justas.
El primer "escudo de armas de paz" conocido es el del emperador Carlos I de España y V del Sacro Imperio Romano Germánico. Según el libro "The heraldic imagination" de Rodney Dennys se pudieron ver esas armas un 29 de diciembre de 1558 en la procesión del funeral en Bruselas. Este era el blasón que se describe:
Escudo de armas de paz de Carlos I. De sable, un palo de oro; brochante un mar con forma de campaña ondada de plata y azur sosteniendo dos columnas coronadas con corona imperial de oro unidas por una filatelia de plata con la inscripción: PLUS ULTRA de sable.

De sable, un palo de oro; brochante un mar con forma de campaña ondada de plata y azur sosteniendo dos columnas coronadas con corona imperial de oro unidas por una filatelia de plata con la inscripción: PLUS ULTRA de sable.

Príncipe de Gales. 

Escudo del príncipe negro. De sable, tres plumas de avestruz de plata con el lema ICH DIEN de sable sobre filacteria de plata sobre el ombligo de la pluma.


De sable, tres plumas de avestruz de plata con la leyenda ICH DIEN de sable sobre filacteria de plata por encima del cálamo de la pluma.




 Heráldica Italiana.



El escudo de armas otorgado en el Reino de Italia alrededor de 1867
 a Abraham Salomon Camondo.


La familia Camondo era una destacada familia judía de financieros y filántropos que desarrollaron su actividad en Europa y el Imperio Otomano.

Historia


Parti, au 1 de gueules à six besants d'or posés 3, 2, et 1, au 2 de sinople à une foi d'argent, vêtue de gueules ; au chef d'argent, chargé d'une fleur de lys d'azur, accostée de deux molettes d'éperon de gueules


La familia Camondo formó parte de la comunidad sefardí en España, pero se estableció en Venecia tras el decreto español de 1492 que ordenaba la expulsión de todos los judíos que se negaran a convertirse al catolicismo.  Allí, algunos de sus miembros se hicieron famosos por su erudición y por los servicios prestados a su país de adopción. Tras la toma de Venecia por Austria en 1798, miembros de la familia Camondo viajaron entre Viena e Estambul. A pesar de las numerosas restricciones y leyes suntuarias impuestas a los no musulmanes, la familia prosperó como comerciante en el distrito comercial de Galata, en las afueras de la ciudad. En 1802, incursionaron en el sector financiero con la fundación de su propio banco, llamado Isaac Camondo & Cie .
Tras la muerte de Isaac Camondo en 1831, su hermano Abraham Salomon Camondo heredó el banco. Prosperó enormemente y se convirtió en el principal banquero del Imperio Otomano hasta la fundación, en 1863, del Banco Imperial Otomano. En 1865, renunció a su ciudadanía austriaca para convertirse en ciudadano del recién creado Reino de Italia,  En reconocimiento a sus contribuciones y asistencia financiera a la liberación de Venecia del Imperio Austriaco , Abraham Salomon Camondo fue ennoblecido como conde hereditario en 1867 por el rey Víctor Manuel II de Italia. 
Las operaciones del banco Camondo reflejaron la transformación de la comunidad judía en Constantinopla y más allá, así como del sistema financiero otomano. Su libro de contabilidad de transacciones inmobiliarias se llevó originalmente en hebreo desde 1833 hasta 1858, luego en italiano hasta 1866 y finalmente en francés.
En 1869, los nietos de Abraham Salomon Camondo, Abraham Behor Camondo (1829-1889 ) y Nissim Camondo (1830-1889), se trasladaron a París , Francia, ciudad que la familia frecuentaba y donde habían establecido relaciones comerciales. Abraham Salomon pronto los siguió y falleció en París en 1873, pero, de acuerdo con sus deseos, sus restos fueron repatriados a Estambul para ser enterrados en el cementerio judío de Hasköy , un barrio situado en el Cuerno de Oro. 
Sus dos nietos permanecieron en París y continuaron expandiendo con éxito el negocio bancario desde allí hasta sus respectivas muertes, ambas en 1889, manteniendo un fuerte vínculo con su Constantinopla natal. 
La siguiente generación, los primos Isaac y Moïse Camondo, ambos radicados en París, no mostraron interés en continuar desarrollando el negocio familiar.
 Las operaciones bancarias en Constantinopla fueron clausuradas por decisión de Isaac Camondo en 1894. 
La rama bancaria de esta familia se ha extinguido tras la muerte de sus últimos descendientes: Nissim de Camondo falleció en combate aéreo durante la Primera Guerra Mundial en 1917, su padre Moïse de Camondo murió en 1935, y su hermana Béatrice de Camondo , junto con sus dos hijos (Fanny y Bertrand) y su exmarido Léon Reinach , fueron deportados y asesinados en Auschwitz alrededor de 1944 durante la Segunda Guerra Mundial. Sin embargo, aún viven varios descendientes de Isaac Camondo, hermano de Abraham Salomon y fundador del banco.


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