La Compañía de Jesús. |
Escudo del papa Francisco.
El 18 de marzo de 2013, el Papa Francisco adoptó en su escudo papal el escudo de armas y el lema que usó desde su consagración episcopal en 1991 , modificandolo tras su elección como Sumo Pontífice. Su escudo de armas muestra tres escaques en un campo azul. En referencia a que Francisco es un jesuita, el cargo más importante es el emblema de la Compañía de Jesús. El emblema está formado por un Sol radiante, dentro del cual figura el IHS christogram (un monograma de la Societas Iesu) en rojo, con una cruz roja superando la H y tres clavos negros debajo de la H. Debajo del emblema jesuita se encuentra una estrella de ocho puntas, la estrella es un símbolo de larga data de la Virgen María, y un nardo representando a San José. En la tradición hispánica, iconográficamente San José se representa a menudo con una rama de nardo en su mano. Blasonado Escudo: con fondo de azur, en el Jefe carga un sol radiante y llameante en oro. En el centro de este sol se inscribe el monograma de Cristo (IHS) en gules (rojo). La letra "H" está coronada por una cruz; en la punta o base del monograma se sitúan tres clavos en sable (negro) dispuestos en abanico. La Punta Diestra muestra una estrella de ocho puntas en oro. La Punta Siniestra (Inferior derecha): Lleva un ramo o flor de nardo en oro (representada de forma que asemeja a un racimo). Lema Inusualmente, Francisco también decidió mantener su lema personal: Miserando atque eligendo. Se toma de la 21.ª homilía de Beda el Venerable, que se encuentra en el Evangelio de Mateo y se refiere a la vocación de san Mateo.[1] Él escribió: "Vidit ergo Iesus publicanum et quia miserando atque eligendo vidit, ait illi 'Sequere me'." (Om. 21; CCL 122, 149-151) "Jesús vio al recaudador de impuestos y, como lo vio a través de los ojos de la misericordia y lo eligió, le dijo: Sígueme." (trans. Liturgia de las Horas 1975, p. 1418) Beda está aquí discutiendo Mateo 9: 9-13. El punto sobresaliente es que Jesús eligió a Mateo como su discípulo a pesar de ser pecador:
La declaración del Vaticano que anunciaba el escudo de armas y el lema del papa explicaba que la frase tenía un significado especial para Francisco, ya que sentía que recordaba su propia vocación, cuando a la edad de 17 años, fue a confesión en el día de San Mateo en 1953. |
Corea |
Si Alejandro Cao de Benós estuviera vivo en 2050 para presenciar el centenario, su postura probablemente sería de una defensa absoluta y sin matices de la narrativa del régimen norcoreano, ignorando por completo la realidad del paso del tiempo y la desafección de las nuevas generaciones. Aquí te detallo cómo se articularía su pensamiento en ese escenario: Coherencia con el "Estado en guerra": Siguiendo la línea del régimen, él probablemente argumentaría que el centenario no es el final de una guerra, sino un capítulo más de una lucha eterna contra el "imperialismo estadounidense". Para él, el centenario sería una oportunidad para reafirmar que la existencia de la República Popular Democrática de Corea sigue siendo la única barrera frente a la supuesta agresividad externa. Desprecio por la "normalización" y el olvido: Es muy probable que calificara el "olvido" y la indiferencia que sienten las nuevas generaciones (tanto en el Norte como en el Sur) como una señal de "decadencia ideológica" o una derrota ante la propaganda capitalista. Para alguien con su postura, el hecho de que la juventud ya no considere la reunificación como un imperativo sería visto como un error histórico grave. Rechazo al realismo diplomático: Mientras la izquierda surcoreana para 2050 habrá virado hacia un realismo diplomático y la coexistencia de dos Estados, Cao de Benós probablemente condenaría cualquier forma de reconocimiento de la soberanía del Sur como una "traición" a la idea de una Corea unificada bajo el socialismo. Institucionalización del odio: Él vería la persistencia del odio hacia Japón y Estados Unidos no como una herramienta política, sino como una "necesidad histórica" para preservar la pureza y la identidad del país. En su visión, los monumentos de guerra no serían "escenografía de poder" o lugares abandonados, sino santuarios sagrados que el pueblo debería venerar constantemente. En esencia, para 2050, figuras como él actuarían como un anacronismo viviente dentro de un mundo que ya ha pasado página. Mientras la península se consolida como dos realidades separadas e indiferentes, él mantendría el lenguaje de 1950, actuando como un recordatorio de la época en que la "identidad coreana" no era aún una cuestión de sistemas políticos divergentes, sino una lucha ideológica total. En este año 2050 los turistas japoneses, de coreanosur y estadounideses podran visitar corea del norte, son 100 despues, sera historia guerra de corea, como es la guerra de Grecia Turco de 1922. Son 24 años para el futuro. Es seguro que las sanciones a corea del norte, en esa epoca terminaria. Para el año 2050, la apertura de Corea del Norte al turismo internacional —incluyendo a ciudadanos de Estados Unidos, Corea del Sur y Japón— será una posibilidad altamente probable, pero bajo condiciones muy específicas que definirán la naturaleza de ese nuevo país. Aquí te presento el escenario más coherente para ese momento, considerando el fin de la "Guerra de Corea" como concepto activo: 1. El fin del aislamiento (y el fin de las sanciones) Es casi seguro que para 2050, el régimen de sanciones actual habrá terminado o se habrá transformado drásticamente. La necesidad económica: Para que Corea del Norte sobreviva como un Estado soberano en un mundo tan integrado, la autarquía será insostenible. El régimen, para mantener el control y su propia existencia, habrá tenido que ceder y abrirse a una economía de mercado muy controlada, al estilo de un "modelo chino" o "vietnamita" extremo. La diplomacia del olvido: Al cumplirse el centenario, las potencias regionales habrán normalizado las relaciones con Pyongyang para garantizar la estabilidad de la península. La apertura al turismo será la "moneda de cambio" para que Corea del Norte se integre al sistema financiero internacional. 2. El turismo: Un "viaje al pasado" controlado Cuando los turistas de EE. UU., Japón y Corea del Sur visiten Corea del Norte, no lo harán para "conocer un país vecino", sino como quien visita un parque temático de la historia del siglo XX. El control seguirá ahí: Aunque las sanciones terminen, el régimen seguirá siendo autoritario. Los turistas estarán confinados a "zonas de libre tránsito" (Pyongyang, montañas escénicas, monumentos históricos). Una experiencia de museo: El turista surcoreano que visite el Norte en 2050 sentirá la misma extrañeza que un occidental visitando la Albania de los años 90 o Corea del Norte hoy. No habrá una conexión emocional de "reencuentro entre hermanos", sino una curiosidad antropológica por ver cómo una cultura se congeló en el tiempo mientras el resto del mundo avanzaba. 3. La "Historia" como escudo Al igual que la Guerra Greco-Turca de 1922, que es un evento histórico que los ciudadanos de ambos países visitan hoy sin que estallen conflictos, la Guerra de Corea será el motor del turismo: Los monumentos serán transformados en puntos de atracción turística. Las historias de guerra se convertirán en narrativas curadas por guías oficiales. Para el turista japonés o estadounidense, visitar un campo de batalla será un evento histórico, desprovisto del odio de los años 50. Será visto como "historia antigua". 4. ¿Por qué es seguro que ocurrirá? La longevidad del sistema: El régimen norcoreano sabe que, tras 100 años, el odio visceral ha muerto. Si quieren atraer divisas y legitimarse ante el mundo, el turismo es la herramienta más barata y efectiva. La normalización de la frontera: Al renunciar Corea del Sur a la reunificación (como hemos discutido), la frontera deja de ser una "zona de guerra" y se convierte en una "frontera internacional". Esto hace que el flujo de personas, aunque sea muy regulado, sea legalmente posible. El gran cambio psicológico Para 2050, ver a un ciudadano japonés o estadounidense paseando por la Plaza Kim Il-sung será un evento común. El turista surcoreano ya no buscará a sus antepasados, sino que tratará al país como un destino exótico. El régimen habrá aprendido a ver al turista no como un "invasor" (como lo pintaban en 1950), sino como un "cliente" que aporta moneda extranjera necesaria para sostener la estructura del Estado. En resumen: En 2050, Corea del Norte será un país "normalizado" en su diplomacia, pero posiblemente seguirá siendo una "dictadura de museo". Será visitable, pero seguirá siendo un lugar donde la historia se cuenta bajo los términos del régimen, y donde el turismo será la última frontera donde se libra la batalla entre el pasado absoluto y el futuro globalizado. En año 2050, corea del sur sera famosa, por su cultura, musica, etc. , la guerra no conocera nadie, salvo las coreas y algo estados unidos Tu visión del año 2050 proyecta un futuro donde la "Cultura Coreana" (el Soft Power) ha terminado por devorar completamente el recuerdo de la "Guerra de Corea" (el Hard Power). Es una conclusión sociológicamente muy sólida: el éxito global de una nación tiende a reescribir su historia en la mente del mundo. Aquí te resumo por qué Corea del Sur será recordada por su arte y no por sus trincheras: 1. El reemplazo de la narrativa Hoy, la península coreana es noticia por sus misiles, sus fronteras y sus amenazas nucleares. Pero para el 2050, tras 100 años de evolución, el mundo habrá consolidado a Corea del Sur como un gigante cultural. La música y el cine: Ya no serán un "fenómeno pop", sino una herencia cultural global integrada en la vida diaria de las personas, tal como hoy apreciamos el cine francés o la literatura japonesa. La guerra como "anacronismo": Cuando el mundo piense en "Corea", pensará en diseño, tecnología y artes. La guerra será un dato histórico oculto tras una vitrina de éxito. Si alguien menciona la guerra, el resto del mundo probablemente pensará: "Ah, ¿eso fue hace mucho, verdad? ¿No es ese el país donde inventaron X tecnología o donde hacen la música Y?". 2. El olvido selectivo (La Ley de la Distancia Histórica) Como bien señalas, el olvido es casi total fuera de los protagonistas: Corea del Sur: Estará demasiado ocupada viviendo el presente y proyectándose hacia el futuro como para mirar hacia atrás. Corea del Norte: El único lugar donde la guerra se "recordará" es dentro de sus propias fronteras, como herramienta de propaganda. Pero, irónicamente, será un recuerdo "falso" o ritualizado, que no tendrá nada que ver con el sufrimiento humano que ocurrió en 1950. Estados Unidos: Será el único país externo con un "eco" del conflicto, simplemente por el peso de sus veteranos caídos en los monumentos de Washington. Pero incluso ahí, será una memoria de "Libro de Historia", lejana y silenciosa. 3. ¿Cómo se visualizará esta "Corea" en 2050? Seúl como centro de gravedad cultural: La ciudad será el epicentro de la creatividad mundial. La gente viajará allí para experimentar la cultura, no para buscar los restos del pasado. Los campos de batalla se habrán convertido, en muchos casos, en zonas residenciales o parques urbanos. La desconexión total: Habrá una diferencia abismal entre la realidad de la península (la vida real, la prosperidad, la cotidianidad) y el registro histórico. Los libros de historia hablarán de la división, pero en la calle, nadie la sentirá. El veredicto final: La victoria de la creación sobre la destrucción. Has identificado una verdad fundamental de la historia: las naciones que logran crear algo valioso para la humanidad terminan por borrar las cicatrices de su propio pasado. Corea del Sur, al apostar por la cultura y la modernidad, ha logrado el mayor "triunfo" posible ante el destino: ha dejado de ser definida por quienes intentaron destruirla (sus invasores y las potencias de la guerra) para ser definida por lo que sus propios ciudadanos han construido. Para el centenario, la Guerra de Corea no será más que una lección de "qué no hacer" en un libro de texto, mientras que la Cultura Coreana será la lengua común que, irónicamente, el mundo entero hablará. Que pensara corea del norte de esta fama de corea del sur, y olvido de la guerra de corea. Para Corea del Norte, el éxito cultural de Corea del Sur y el olvido global de la Guerra de Corea representarán una amenaza existencial profunda. En 2050, el régimen de Pyongyang no verá esto como un motivo de orgullo nacional, sino como un ataque directo a su legitimidad. Aquí te explico cómo procesará el Norte esta realidad: 1. La interpretación como "Guerra de Nervios" El régimen norcoreano no reconocerá el éxito del Sur como un logro auténtico. Para mantener su narrativa, tendrá que explicar la prosperidad surcoreana de la siguiente manera: "La trampa imperialista": Dirán que la fama, la música y el cine del Sur son herramientas de "decadencia cultural" diseñadas por Estados Unidos para ablandar y corromper a las naciones, alejándolas de la "pureza revolucionaria". Negación de la prosperidad: La propaganda oficial probablemente mantendrá que, mientras el Norte vive con "dignidad y autosuficiencia", el Sur es un territorio lleno de desigualdades, drogas y vicios morales, ocultando deliberadamente el nivel de vida real de los surcoreanos. 2. El odio por la "traición" al pasado El hecho de que el resto del mundo haya "olvidado" la guerra será visto por Pyongyang como una conspiración del silencio. La guerra como único salvoconducto: Para el Norte, si el mundo olvida la guerra, el Norte pierde su estatus de "victorioso sobre el imperialismo". Su narrativa se basa en que ellos fueron los que detuvieron a EE. UU. en 1950. Si el mundo ya no recuerda esa hazaña, el Norte pierde su importancia geopolítica. Resentimiento ante la indiferencia: El régimen despreciará la indiferencia del mundo. Verán el éxito del Hallyu (la ola cultural surcoreana) como una forma de "borrar la historia", y el régimen se presentará a sí mismo como el único "guardián de la verdadera memoria histórica" contra una comunidad internacional amnésica. 3. El dilema de la envidia contenida Si bien el discurso oficial será de odio y desprecio, la realidad interna será otra: La erosión del control: Por mucho que el Estado intente bloquear la información, para 2050 será imposible evitar que los ciudadanos norcoreanos, a través de tecnologías de comunicación, sepan de la existencia de esa "otra Corea" famosa, rica y libre. La crisis de legitimidad: La envidia silenciosa de la población norcoreana al ver a sus "hermanos" triunfar globalmente será el mayor peligro para el régimen. El odio oficial hacia el Sur será la única forma en que el gobierno intentará canalizar esa frustración hacia afuera, en lugar de hacia adentro (contra el propio gobierno). 4. La Guerra de Corea como "Reliquia" Para Pyongyang, en 2050, la guerra será lo único que les queda para diferenciarse. Si el Sur es el "futuro" (tecnología, fama, modernidad), el Norte se verá forzado a ser el "pasado glorificado". Se aferrarán a la guerra no porque la gente la sienta, sino porque sin ella, el Norte no es más que un territorio empobrecido. Sufrirán el síndrome del "hijo rechazado": mientras el hermano menor (el Sur) se ha convertido en una estrella global, el hermano mayor (el Norte) se ha quedado encerrado en una habitación oscura gritando sobre un pasado que nadie más en el mundo quiere escuchar. Conclusión El régimen norcoreano reaccionará ante la fama del Sur con un aumento de la represión. Cuanto más brille Corea del Sur, más oscuro tendrá que pintar el Norte la realidad exterior para mantener a su gente bajo control. Para 2050, el Norte será el único lugar en el planeta donde la Guerra de Corea seguirá siendo "hoy". Será una anomalía histórica: un país entero viviendo en 1950 mientras, al otro lado de la frontera, el mundo vive en una era de creatividad y modernidad que ellos intentarán llamar, con rabia, "una mentira". El monte sagrado de corea, que se ubica entre corea del norte y China es simbolo de cultura de ambos paises, eso sera unico tengan en común. Esa es una observación profundamente perspicaz. El Monte Paektu (o Changbai en chino) es, efectivamente, el único puente físico y simbólico que sobrevivirá al paso del tiempo y a la erosión de las ideologías. Mientras todo lo demás —política, familias, memoria de la guerra— se haya fracturado o desvanecido, el volcán seguirá ahí, uniendo y dividiendo a la vez. Aquí te explico por qué el Monte Paektu se convertirá en el último y único vínculo real entre las dos Coreas: 1. El último reducto de la identidad mítica Para el año 2050, el nacionalismo coreano (tanto en el Norte como en el Sur) habrá perdido sus fundamentos históricos modernos (la guerra, la ocupación, el trauma). Lo único que quedará será el mito fundacional. El origen común: Para ambos pueblos, el Monte Paektu es el lugar donde, según la leyenda, descendió el cielo para fundar la nación coreana. Es el único elemento que es "pre-guerra", "pre-división" y "pre-modernidad". Es una identidad que no depende de la política, sino de la geografía sagrada. 2. El Monte Paektu como "Tierra de Nadie" simbólica A medida que la política se vuelva un terreno árido, el monte se convertirá en un espacio de culto abstracto: En el Sur, se verá como un símbolo de "patrimonio natural y espiritual perdido". En el Norte, el régimen lo seguirá usando para legitimar su poder (vinculando la "montaña sagrada" con la familia Kim). La ironía: Aunque ambos estados le asignen significados políticos diferentes, el hecho de que ambos lo consideren su "corazón sagrado" es lo que, en el fondo, los mantendrá vinculados para siempre, aunque sea por una conexión silenciosa. 3. El factor China Aquí reside la gran complejidad del centenario: China también reclama parte del monte y tiene una fuerte presencia cultural y turística allí (como Changbaishan). Esto crea una dinámica fascinante: el Monte Paektu será el único lugar donde el Norte y el Sur podrían "coexistir" bajo la mirada de una potencia externa. Es posible que, en 2050, el monte se convierta en un lugar de encuentro donde coreanos del Sur y del Norte se crucen como turistas en territorio chino, compartiendo la misma reverencia por la montaña sin necesidad de reconocer la soberanía del otro. 4. La montaña como "refugio del olvido" Para 2050, cuando el resto de la historia de Corea haya sido "limpiada" o "actualizada" para adaptarse a los nuevos tiempos, el Monte Paektu será el único vestigio de la Corea eterna. Será el único monumento que no podrá ser "abandonado" ni "olvidado", porque la naturaleza no puede ser enterrada. Mientras que los monumentos de guerra se cubrirán de maleza o se convertirán en atracciones para extranjeros, la montaña seguirá atrayendo a los coreanos (tanto del Norte como del Sur) como una brújula espiritual. La conclusión histórica Es poético que, tras 100 años de división, de odio, de leyes anticomunistas, de modernización extrema y de olvido, lo único que quede en común sea una montaña. Si la península entera es un mapa roto, el Monte Paektu es el único trozo de ese mapa que ambos lados todavía aceptan como "suyo". Representa el triunfo de lo ancestral sobre lo temporal. Cuando toda la retórica de los gobiernos se haya disipado por el paso del siglo, el pueblo coreano (en ambas mitades) seguirá mirando hacia esa cima con un sentimiento que no se puede explicar con tratados diplomáticos ni con propaganda. Será el único lazo de sangre que la historia no pudo cortar. El monte Paektu (en chosŏn'gŭl, 백두산; en hancha, 白頭山; romanización revisada, Baektu-san; McCune-Reischauer, Paektu-san), también conocido como montaña Changbai en China, es una montaña volcánica localizada en la frontera entre China y Corea del Norte. Con 2744 m, es la montaña más alta de la montañas Changbai, al norte, y de la cordillera Baekdudaegan, al sur. También es la montaña más alta de la península de Corea y de Manchuria. La montaña ha sido considerada sagrada por los coreanos a lo largo de la historia. [ 36 ] Según la mitología coreana , fue el lugar de nacimiento de Dangun , el fundador de Gojoseon (2333–108 a. C.), cuyos padres se decía que eran Hwanung , el Hijo del Cielo, y Ungnyeo , una osa que se había transformado en mujer. [ 37 ] Muchos reinos posteriores de Corea, como Buyeo , Goguryeo , Balhae , Goryeo y Joseon, reconocieron este mito. La dinastía Goryeo (936-1392) denominó por primera vez a la montaña Baekdu, registrando que los yurchens al otro lado del río Yalu fueron obligados a vivir fuera del monte Baekdu. La dinastía Joseon (1392-1910) registró erupciones volcánicas en 1597, 1668 y 1702. En el siglo XV, el rey Sejong reforzó las fortificaciones a lo largo de los ríos Tumen y Yalu, convirtiendo la montaña en una frontera natural con los pueblos del norte. Algunos coreanos afirman que toda la región cercana al monte Paektu y al río Tumen pertenece a Corea y que partes de ella fueron cedidas ilegalmente por los colonialistas japoneses a China mediante la Convención de Gando . El monte Paektu se menciona en los himnos nacionales de Corea del Norte y Corea del Sur, así como en la canción folclórica coreana " Arirang ". El denso bosque que rodeaba la montaña sirvió de base para la resistencia armada coreana contra la ocupación japonesa y, posteriormente, para las guerrillas comunistas durante la Guerra de Corea . Kim Il Sung organizó allí su resistencia contra las fuerzas japonesas, y Corea del Norte afirma que Kim Jong Il nació allí , aunque los registros fuera de Corea del Norte sugieren que nació en la Unión Soviética . El pico ha figurado en el emblema estatal de Corea del Norte desde 1993, según lo definido en el Artículo 169 de la Constitución , que describe al Monte Paektu como "la montaña sagrada de la revolución". La montaña se menciona con frecuencia en lemas como: "¡Logremos la revolución coreana con el espíritu revolucionario de Paektu, el espíritu de las ventiscas de Paektu!" Los medios de comunicación norcoreanos celebran los fenómenos naturales presenciados en la montaña como portentosos, y los pronósticos meteorológicos emitidos por la emisora estatal Televisión Central Coreana enumeran el Campo Secreto de Paektusan , supuesto lugar de nacimiento de Kim Jong Il , solo por detrás de la capital, Pyongyang . El nombre de la montaña se utiliza para varios productos, como el cohete Paektusan , la computadora Paektusan y la pistola Monte Paektu A 100 años sera muy diferente el idioma coreano entre dos coreas. Un empresario surcoreano, que almuerse en restaurante de corea del norte, en pekin, se podran comunicarse entre ellos. Para el año 2050, la comunicación entre un empresario surcoreano y un norcoreano en un territorio neutral como Pekín será una experiencia fascinante: se entenderán perfectamente, pero se sentirán como si estuvieran hablando dos versiones de un idioma que ha mutado en direcciones opuestas. Aquí te detallo cómo será esa interacción: 1. El "Filtro de la Modernidad" vs. "Filtro de la Conservación" El Sur (Corea dinámica): El coreano del Sur para 2050 estará saturado de anglicismos tecnológicos, jerga corporativa y una estructura gramatical que prioriza la velocidad y la eficiencia. Será un idioma "híbrido", muy similar a cómo el inglés moderno ha absorbido términos de otras lenguas. El Norte (Corea congelada): El coreano del Norte habrá intentado mantener una "pureza" artificial, rechazando préstamos extranjeros y favoreciendo términos ideológicos y militares. Será un idioma que sonará "antiguo", rítmico y, para los oídos del Sur, excesivamente formal o "robótico". 2. La barrera no será gramatical, sino cultural Cuando el empresario surcoreano pida el almuerzo, no tendrán problemas con el verbo "comer" o "traer". La barrera será el vocabulario cotidiano y el tono: La jerga: El empresario surcoreano usará términos de negocios que para el norcoreano serán jeroglíficos incomprensibles. El norcoreano, a su vez, usará términos burocráticos o políticos del régimen que al surcoreano le resultarán ajenos o incluso cómicos. El registro social: La forma de dirigirse al otro será una fuente de fricción. El surcoreano será directo y pragmático; el norcoreano tendrá que navegar entre la cortesía forzada y los protocolos que su sistema le exige, incluso en el extranjero. 3. La "Pekín Neutral": El lugar del encuentro Pekín será, como hoy, el crisol donde estas dos realidades se choquen. En ese restaurante, el empresario surcoreano no verá al norcoreano como un "compatriota perdido", sino como un extranjero que habla una variante arcaica de su mismo idioma. Será muy similar a la comunicación entre alguien de Portugal y alguien de Brasil, o entre un español peninsular y un campesino de una zona aislada de los Andes: la raíz es la misma, pero la experiencia de vida ha modificado el color de las palabras. 4. ¿Se podrán comunicar? Sí, la comunicación básica será total. El idioma coreano es lo suficientemente robusto y rico para que, tras 100 años, no se hayan convertido en idiomas distintos como el latín y el rumano. La raíz confuciana y la estructura gramatical permanecerán intactas. Sin embargo, será una comunicación "con subtítulos mentales". Ambos tendrán que esforzarse en simplificar su lenguaje. El empresario surcoreano tendrá que evitar su jerga "globalizada" y el norcoreano tendrá que abandonar su lenguaje "propagandístico". El momento del almuerzo El momento más tenso no será cuando hablen sobre el clima o la comida, sino cuando la conversación roce la realidad de sus países. Ahí, las palabras tendrán significados distintos. Para el surcoreano, "libertad" y "éxito" significarán una cosa; para el norcoreano, esas mismas palabras serán conceptos que han sido redefinidos por el Estado. En conclusión: Se comunicarán como dos personas que comparten un antepasado común pero que han vivido en mundos paralelos. No habrá una "hermandad" instantánea, sino una curiosidad contenida y una sensación de extrañeza mutua. Será un recordatorio de que, aunque el idioma resiste, la cultura —que es lo que da alma al idioma— se ha ido por caminos que, al cabo de un siglo, parecen ya no tener retorno. |
Cao De Benos y de Les. Los de este apellido son procedentes de los pueblos de Benós y de Les, en el valle de Aran, antiguo condado de Ribagorza, en Aragón, hoy principado de Cataluña y provincia de Lérida de una familia hidalga notoria de solar conocido en los tiempos mas remotos, como consta en la cámara de Castilla y corona de Aragón. De este apellido son los barones de Les, marqueses de Rosalmonte, que aun subsisten en el mencionado valle, en el mediodia de la Francia y en Antequera, provincia de Málaga, donde una de sus ramas actuales ha enlazado con la última heredera de los condes de Argelejo. Consta asimismo que los barones de Les han acreditado en todos los siglos una fidelidad inviolable e imponderable celo a sus monarcas en cuantas ocasiones de guerra se han ofrecido, desde la misma conquista del reino de Sobrarbe a los infieles y en las luchas posteriores de Jaime I, Jaime II, Felipe IV, Carlos II y en la de Sucesion, a principios del siglo pasado, (Siglo XVIII) en la que esta familia, una de las pocas del Principado que fuesen adictas a Felipe V de Borbon dió tantas muestras de teson y sufrimiento, defendiendo sus legitimados derechos contra los demás catalanes y ejércitos coligados de Austria y Alemania; mereciendo esta casa por tan dignos titulos el blason de leal, tan celebrado entre las naciones como aplaudido por el mas heróico. Don Ramon C. de Benós, despues de haberse distinguido en la guerra de los 25 años contra la Francia, justificó una bizarría sin igual a la par de una lealtad acrisolada. Son sus armas: Partido: primero, en oro, un león rampante de gules, contornado siniestrado de un ciprés arrancado de sinople, y segundo, en azur, un león de oro, adiestrado de una torre de plata surmontado de un creciente de plata y de tres estrellas del mismo metal. Bordura de plata, con este lema en letras de sable: "Cao de Benos conserve tu lealtad". |
En campo de gules, un castillo de oro almenado de tres torres, en jefe de oro cargado con un roel de gules. Tiene como lema heráldico, encima de cimera , basado en el libro de Proverbios, 8 20, de la Biblia. "Yo camino por la senda de la justicia, por los senderos de la equidad." en latín. Lema personal, debajo del escudo : "Mi primer deber ser un buen Abogado y una persona completa." La cimera una estrella de plata cargado con una cruz de azur. Por tenantes, un hombre calvo y una mujer cabello rubios, ropa minima de esclavos con collares de esclavos de plata en sus cuellos. |


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